Ahondar en las tinieblas, desentrañar lo oculto; en suma, saber

10 Feb

A walking Tour of Dublin City Center- George’s Street Arcade. Foto en flickr de William Murphy (infomatique). Algunos derechos reservados.

Como ya os adelanté, y algunos así lo habéis comentado, esta novela no tiene mucha acción. En ese aspecto es una novela negra atípica. Se centra en los personajes, en las descripciones, muy prolijas, y en las reflexiones personales. Al contrario de otras novelas negras no hay mención a la situación política o social, de hecho ni nombra la ciudad en la que se desarrolla la acción, Dublín, ni la época. Leyéndola tengo la sensación de que todos los personajes es como si vivieran para adentro, resultan algo opacos y se callan muchas cosas.

Verano. Quirke lleva seis meses sin beber. Este tema va a estar muy presente en toda la novela: había pasado casi dos años sumido de continuo en el abismo del alcohol, cayendo casi hasta los mismos extremos en que había caído dos décadas antes, cuando murió su mujer, y ahora, de golpe, se había interrumpido la caída. Le cuesta y piensa mucho en ello pero lo va llevando. ¿Es alcohólico? Pues yo creo que sí. ¿Sus razones? Se pueden intuir en el retrato que de él he hecho, de su pasado, de su personalidad, de sus errores, de su naturaleza dubitativa y atormentada.

Un antiguo compañero de universidad, Billy Hunt, un tipo tranquilo, aunque propenso a las agarradas ante la menor provocación, se pone en contacto con él. Su mujer, Deirdre, se ha suicidado. Billy no llegó a ser médico y trabaja como representante de productos farmacéuticos. Viaja mucho por todo el país y, a veces, por el extranjero. Su perplejidad ante la muerte de su mujer es grande. Supone que se sentía sola, tampoco había querido tener hijos pero nunca se quejó de nada. ¡Nunca!

Hago un inciso para resaltar la importancia ya desde el principio que tienen los olores en esta novela, sobre todo los olores de las personas: despedía ese olor, acalorado y crudo y salado, que Quirke reconoció al punto, el olor de los que recientemente han perdido a un ser querido. Cada personaje desprende un olor, también los lugares. Me parece muy original esta manera de caracterizar que utiliza como recurso el autor, y la adjetivación es soberbia.

El motivo por el que Billy se pone en contacto con él es pedirle que no corten su cuerpo en la autopsia: no quiero que la rajen de arriba abajo, como si fuera una especie, un…eh… Como si fuera una res. Se le ve muy alterado y afectado. Quirke, aunque le tranquiliza, no va a hacerle caso, máxime cuando, examinando el cuerpo, vio entonces la minúscula huella de un pinchazo en la cara interna del brazo, blanca como la leche. En ese pinchazo hay un caso, un caso que resolver. Aunque no sea un investigador privado ni un policía, Quirke quiere siempre saber por qué ocurren las cosas. Es superior a sus fuerzas, y aunque quedó escaldado del último caso que arrasó a su familia y a su propia vida, no puede evitarlo y sabe que se va a meter de nuevo a investigar: algo seguía sin encajar del todo […] Quirke fue consciente de la antigua comezón que le incitaba a llegar hasta el tuétano de las cosas, ahondar en las tinieblas, desentrañar lo oculto; en suma, saber.

A continuación viene un flash-back que nos lleva a la infancia de Deirdre. La niña pobre de la barriada de extrarradio de Los Bloques, de la que muy pronto es consciente de que quiere huir. Ella que es tan guapa, ¿qué pinta allí? De nuevo los olores para describir: el olor que se adhería a las escaleras y a los pasillos, en verano y en invierno, el hedor marronáceo y cansino de los colchones con meadas y la hediondez de los váteres atascados, el olor, el olor exacto de lo que era la pobreza, un olor al que ella nunca podría acostumbrarse, nunca jamás. El olor para situarnos en quién es quién y qué es qué. A los dieciséis años entra de aprendiza en un establecimiento de perfumería y farmacia y allí conoce a Billy Hunt, que le saca casi dieciséis años: tampoco es que fuera guapo, ni inteligente, pero tenía un encanto algo torpón que a ella le gustó muy a su pesar, y que con el tiempo le llevó a convencerse de que estaba enamorada de él. Se hacen novios, pasan los años y de pronto el Doctor Kreutz entra en su vida, un hombre de origen indio, “sanador espiritual”, que también tiene su olor propio que a ella le pareció oscuro, y especiado. Deirdre se siente desde el principio muy atraída por él. Tanto, que busca su consulta y se presenta allí. Un impulso casi atávico la arrastra a ese hombre. Y comenzará a visitarlo con frecuencia porque siente que ha entrado en contacto con algo especial que la hace sentir fuera de todo peligro e inmensamente feliz.

Volvemos al presente. Quirke va a visitar a su padre adoptivo, el juez Garret Griffin, que está paralizado debido a un derrame cerebral: el hombre al que durante la mayor parte de su vida había considerado la bondad en persona, y había tenido por un ser humano grande de verdad. Y que parece que no lo es tanto. Eso es lo que debió descubrir en la anterior novela, pero no nos lo desvelan, aunque nos dejan saber lo suficiente: el Juez había sido un gran pecador, un pecador secreto, y fue Quirke quien expuso sus pecados. Murió una joven, fue asesinada otra mujer, y ambos sucesos fueron culpa del anciano. Suponemos el shock de Quirke al descubrir quién era realmente ese hombre supuestamente bueno.  Pero parece que él se encontró solo en su descubrimiento, nada pudo con la intachable reputación del poderoso juez. Y, entonces, ¿por qué va a visitarlo todas las semanas? Tenía sus propios pecados y debía dar cuenta de ellos, tal como podría atestiguar su hija, la hija a la que durante tanto tiempo no reconoció. La culpa le hace ir a ver a ese hombre como un pequeño gesto de expiación.

Quirke no puede dormir dándole vueltas sin parar al caso de Deirdre. No sabe qué hacer (algo que le pasa con frecuencia), qué camino tomar y sigue dudando si meterse o no en materia: no hagas nada, le decía su juicio más lúcido; quédate donde estás, no te mojes. Pero ya sabía que se iba a lanzar de cabeza a esas profundidades. Algo en su interior anhelaba las tinieblas de allá abajo. Así que temprano en la mañana va a visita al inspector Hackett, que ya le ayudó en el anterior caso, y al que no ve desde entonces, hace ya dos años. El inspector es un hombre burlón que tampoco habla claro y se ríe mucho. Pero Quirke no le dice la verdad, se calla lo del pinchazo, ¿por qué? De lo que sí hablan es del suicidio que intuyen que en el juicio se omitirá: la mayoría de los suicidios se encubren, eso lo sabe usted tan bien como yo. El encuentro es como si estuvieran tomándose el pulso en una primera toma de contacto. Como si el simple hecho de ir a verle, y no decirle la verdad y no hablar claro ninguno de los dos, ya fuera suficiente para que el inspector tomara nota del interés de Quirke por el caso.

Llega el momento de conocer a Phoebe, que va a ocupar un lugar muy importante en esta historia: a lo largo de los dos años anteriores se había forjado una personalidad que resultaba atractiva, quebradiza, irónica; tenía veintitrés años y podía haber pasado por una mujer de cuarenta. Fue hace dos años cuando Phoebe supo de quién era realmente hija. Una joven muy delgada, vestida de manera monjil, solitaria, extraña, que guarda las distancias y también calla mucho. Quirke no quería ocuparse de la hija que de un modo tan trágico había irrumpido en su vida […] lo malo fue que él creyó de veras que la hija de Delia había muerto; lo malo fue que terminó convencido de que Phoebe era en efecto hija de Sarah. Y ahora Phoebe sabía la verdad, y Sarah ya no estaba, y Mal estaba solo, y Quirke era como siempre había sido Quirke. Y su hija le daba miedo. Además es muy dura, muy fría, igual que Delia, su madre: Delia había sido la mujer más endurecida que él nunca conociera; Delia había sido una mujer de acero puro, sin aleación, en todo momento. Era lo que más le gustaba de ella, de aquella mujer exquisita, atormentada y atormentadora. Personas complejas, vidas complejas. Lo mejor para una novela de personajes como ésta. Y ahora llega la casualidad que algunos habéis dicho que está metida con calzador, y, sí, es posible, aunque la vida está llena de casualidades. Casualidad que va a desencadenar que el caso se enrede y ruede, porque Phoebe conocía a Deirdre/Laura ya que la encargaba productos de su salón de belleza. Un día, ante la tardanza en recibir noticias suyas, la intenta localizar y termina hablando con la mujer del socio que se desahoga largamente con ella y le cuenta que ambos estaban liados. Quirke, cuando escucha la historia de su hija, se da cuenta al momento de quién está hablando y ambos se sinceran sobre todo lo que saben. De esa manera entra en acción el personaje más interesante de esta novela: Leslie White: Inglés, me parece. Alto, flaco, tremendamente pálido. Incoloro incluso. Con un pelo extraordinario, blanco plateado. Se podría decir que el nombre le sienta como un guante: White […] Anda siempre yendo y viniendo. Es un tipo que da mala espina. No diría yo que no sea capaz de arrojar a una mujer al mar.

Quirke sabe, como resultado de la autopsia, que Deirdre no murió ahogada, sino que sí encontró un fuerte rastro de alcohol en sangre y residuos de morfina, en una dosis elevada y casi con toda certeza fatal. Todo apunta a que no se suicidó sino que alguien la inyectó esa morfina letal y después arrojó su cuerpo al mar. Pero ante el tribunal de instrucción miente: no quiso engañarse pensando que de ese modo protegía los sentimientos de Billy Hunt ni que escudaba su reputación. Por así decir, lo que hizo fue sellar el escenario del crimen a toda investigación ulterior. Eso fue todo. ¿Por qué lo hace? Esto no me queda claro, ¿y a vosotros? ¿Es porque quiere investigarlo él mismo? Quirke está lleno de preguntas sin respuestas y concluye en sus reflexiones con que nada es lo que parece.

Hackett visita a Quirke días después: desde el día de la investigación judicial contaba con recibir una visita del inspector. Hackett tiene las mismas ganas que Quirke de investigar en el caso pero siguen su juego de simulación: ¿Investigando? Oh, no. No, ni mucho menos. No es más que curiosidad. Más o menos. Son gajes del oficio… que yo diría que tenemos los dos en común. Ambos saben que esa muerte no ha sido nada clara. El inspector ha investigado ya por su cuenta sobre quién era Deirdre y también sobre Leslie White: asume riesgos. Riesgos financieros. Su mujer tuvo que arrimar el hombro hace un par de años para impedir que se ensuciara su reputación. Entonces quebró lo de la peluquería.

Volvemos a Phoebe. Se percibe muy claramente el interés que el autor siente por este personaje tan complejo, tan literariamente interesante. Después de la conversación mantenida con su padre, la joven reflexiona sobre su vida y la de los demás: ahora consideraba que su vida era una serie de pasos cuidadosos que iba dando sobre un alambre fino y vibrante que salvaba un siniestro abismo […] no se fiaba de nadie. Piensa mucho en Deirdre/Laura y en su suicidio. Se lo imagina. Es algo morbosa. A Phoebe le resultaba simpática, le caía bien Deirdre, quizá porque la percibía algo quebradiza, como ella misma. La joven se encuentra en un momento difícil y siente que tiene que cambiar: sin duda. Aunque, ¿cómo? Sale de trabajar sin tener nada que hacer ni adonde ir. Y, oh, casualidades, se dirige al Salón de Belleza “The Silver Swan” sin dejar de pensar ni un momento en el misterio que supone la muerte. Y, claro, aparece Leslie White. Larga y certera descripción del peculiar y lánguido Leslie: supuso que se le tendría por un hombre apuesto, aunque fuera de una manera un tanto hastiada, desvaída. Leslie, al que tanto le gustan las mujeres, máximo si es una joven que le está mirando fijamente desde la otra acera, se dirige a ella y la invita a tomar una copa que por supuesto Phoebe acepta. La joven no le nota nada afectado por la muerte de su socia, ¿y amante? Deirdre. Inexplicablemente, ¿o no tanto?, Phoebe se siente atraída por este buscavidas. Y, para terminar de atar más las cosas, cuando se marcha del pub, su padre, que pasaba por allí, la ve. Se queda intranquilo y pocos segundos después ve salir a Leslie, al que reconoce por la descripción que ha hecho de él su hija: un hombre ahuecado: si se le golpease con los nudillos, tan sólo devolvería un eco amortiguado, plano.

Quirke se queda preocupado: era Phoebe la que le había hablado de Leslie White. ¿Lo conocía tal vez mejor de lo que dio a entender? En tal caso, ¿qué clase de conocimiento tenía de él? La rocambolesca idea de que Phoebe pueda estar implicada en la muerte de Deirdre, le empuja a ir a verla a su casa, algo que habían acordado no hacer nunca sin previo aviso. Quiere saber. Pero Phoebe no se lo pone fácil, se burla de él y le niega la información que le pide: no te voy a dar los datos de Leslie White. Su hija le pregunta que qué se propone, él le contesta que no sabe: ni siquiera sé con certeza qué es lo que estoy haciendo. Pero sí, te doy la razón. Debería mantenerme al margen. Algo que Phoebe sabe que no va a hacer e incluso se permite decirle “casi con cariño”: Qué inocente eres, Quirke. El forense no sabe qué es lo que su hija piensa realmente de él: ¿estaba resentida, o tal vez lo despreciaba, o lo odiaba incluso? Todo lo que sabía era cuánto más fácil había sido todo entre ellos durante los muchos años que pasaron hasta que ella descubrió que él era su padre. A él le habría gustado que volvieran aquellos años.

Quirke consigue el número de Leslie White por su cuenta y después de dudar, es su línea habitual, si llamar o no, por supuesto que le llama. Y contesta su mujer que le dice que ha echado de casa a Leslie. Quirke le pregunta si puede ir a hablar con ella, y la mujer acepta. Según avanzamos en la trama, los personajes se van relacionando cada vez más entre sí. Es como si se fuera tejiendo una tela de araña que los va cercando y acercando a todos. Kate White es una mujer atractiva, con personalidad, de treinta y muchos, que se ha vestido y preparado para intentar seducir al desconocido visitante. Quirke se da cuenta al momento. Quizá no le disgusta la idea. Comienza un diálogo sobre Deirdre y Leslie: es probable que yo empujase a esa putita a hacer lo que hizo. La llamé por teléfono. Había descubierto algunas pruebas que la incriminaban: cartas, fotografías. La llamé por teléfono y le dije lo que había descubierto […] mucho me temo que le dije lo que pensaba y se lo dije con demasiada crudeza […] ¿Y qué le puedo decir, señor Quirke? No tengo ni idea de lo que pretende usted saber. Y, según dice, usted tampoco lo sabe. ¿Hay algo sospechoso en la muerte de Deirdre Hunt? ¿Cree tal vez que la empujaron? […] ¿No habrá pensado que Leslie ha tenido algo que ver, verdad? […] Créame, Leslie sería incapaz de matar una mosca. Se moriría de miedo de que la mosca le picase. Se queda unas horas más. Se percibe claramente el proceso de seducción de Kate (¿lo hará con todos los hombres?) y cómo, de alguna manera, Quirke se deja. Pero al final, el hombre escapa y ella le despide con un beso en la boca aunque acto seguido le pide perdón: como le dije antes no soy la misma de siempre.

Plazos

Creo que queda claro ya en esta primera parte que es una novela de personajes por eso me he extendido en ellos. Hay trama, poca todavía, que avanza entre personaje y personaje. Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte (¡y sólo sobre esta parte!). Espero que sean numerosos y que os deis la réplica unos a otros: ¿qué opináis de los personajes? ¿Y de las descripciones? ¿Os atrapa la historia? ¿O, por el contrario, no os gusta nada?… Todos los comentarios son bienvenidos y cuantos más mejor. 😉  A la vez que comentáis, seguiremos leyendo, a lo largo de una semana, desde el capítulo 11 de la primera parte (pág. 128) hasta el final del capítulo 5 de la segunda parte (pág. 241). ¡Nos vemos en el blog!

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23 comentarios to “Ahondar en las tinieblas, desentrañar lo oculto; en suma, saber”

  1. tonichin 11 de febrero de 2017 a 12:20 #

    Boas a todos!

    Después de leer este resumen ya tengo ganas de volver a retomar el libro y ahondar en ese “ligero aroma de trama” que desprende. Me gusta el tono pausado del libro, con poca acción, menos de la que esperaba. Se lee con tremenda facilidad, y a pesar de parecer un poco más voluminoso que los libros anteriores, creo que dividirlo en 2 partes hubiera sido igual de asequible. Me gustan menos las tremendas casualidades, como ya he comentado anteriormente, pero de eso es difícil librarse en una novela de este estilo.

    Me llama mucho la atención lo intrincada que es la vida de Quirke, y supongo que es en ello donde recae una parte importante de lo que venís denominando “novela de personajes”, ya que sobre ella se desenvuelve la trama y hace obligatorio presentar a la gente y sus circunstancias. Phoebe se presenta como un caracter muy fuerte, independiente y he notado una cierta nota reivindicativa de su condición como mujer, algo ligeramente destacable por ambientarse en los años 50. De Leslie White, si ha de ser el personaje más interesante de la novela está todavía está por demostrar, aunque me parece que puede ser muy interesante su relación con Phoebe por lo confrontados que parecen sus personalidades a priori.

    Saúdos!

    • Ciberclub de lectura 12 de febrero de 2017 a 15:05 #

      Cuando digo que Leslie White es el personaje más interesante de la novela me refiero a que es el que va a dar más juego, por su ambigua personalidad y por estar en el centro de la trama: su doble relación con Deirdre y con Phebe, en momentos diferentes, y ser el marido de Kate, otro de los personajes importantes. Pero no quiero adelantar nada. En su momento vosotros opinaréis sobre si es o no el más interesante. Sólo añadir que el título real de la novela, “The Silver Swan”, el nombre del Salón de Belleza, se refiere más bien, a mi entender, a Leslie, el cisne plateado. En su descripción física creo que queda claro.

  2. Raquel 11 de febrero de 2017 a 16:36 #

    Hola, me encanta el libro.
    Las descripciones de los personajes son muy buenas y logra un clima muy interesante.

  3. Lea Schutz 11 de febrero de 2017 a 23:59 #

    Hola a tod@s!
    En esta 1′ parte,del libro,se nos van presentando los personajes.Es como que el autor les hace dar un paso adelante a medida que los describe.
    Comienza con Billy Hunt,antiguo compañero de Quirke cuando los dos estudiaban medicina,siguiendo por Dreide Ward,es pelirroja hija de dublineses pobres, vivian en una barriada popular y abusada en la infancia por su padre.
    Presenta a Garret Griffin,el juez,padre de Malachy(mal) y es quien crio a Quirke,cuando lo saco del orfanato.
    Quirke amaba a Sarah,pero se casa con su hermana Delia y Sarah se casa con Mal.Todo queda en familia y en esta se guarda el secreto ,de Phoebe,la hija.
    Esta a mi me parece un personaje entrañable:”El mundo le parecia mas grande y vacio despues de la muerte de Sarah,como un auditorio enorme del que el publico se hubiera ausentado,donde se habia quedado sola y perdida,asolada por la pena”
    Luego nos presenta al inspector Hackett,siempre se menciona otro asesinato ocurrido 2 años.capaz que mas adelante se nos develara,esta parte de la historia donde el juez parece que tuvo algo que ver y que lo deja mal parado frente a Quirke.
    Lo mas raro me parece a mi,es como aparece en escena Kreutz.Lo vemos en la farmacia pidiendo algo y por arte de magia Dreide va en su busca?Que la lleva a ella a ir?
    En fin,los personajes son riquisimos.Lo de los olores esta,genial.En un encunetro con Hakett,Quike le siente un olor como si hubiese estado en un orfanato,capaz que estuvieron juntos en Carrikea?
    Hay olores de la infancia que nunca se olvidan!El olor del encerado de pisos de mi profesora de piano.El de naftalina de los tapados de piel de mis tias.
    E gusta mucho esta novela del genero “negro”al que no soy muy asidua.
    Saludos,Lea

  4. Mª Eugenia López González 12 de febrero de 2017 a 12:38 #

    La novela me está gustando y me parece que a partir de ahora entrará en saber realmente lo que pasó.
    Con lo que sabemos de los personajes creo que ahora se empezará a conocer la verdadera vida de la fallecida, que es lo que la llevo a que la mataran.

  5. berta 12 de febrero de 2017 a 22:30 #

    Hola a todos/as.La novela me esta gustando, coincido con, creo que Tonichin, en que el personaje conductor es o puede ser Quierke.Hay algo que aunque lo leo en la novela no lo entiendo bien, decirle a Phoebe después de un montón de tiempo que Mal y Sarah, no son sus padres, que su padre es Quierke, tuvo que ser un golpe para ella, pues aunque también le quiere o aprende a conocerlo, supondría un cambio en su vida.
    Otro personaje, que comentais que es muy importante, es Leslee White, el que parece un gran vividor, un en cierto modo embaucador de mujeres, que no se sabe si tiene problemas o con la bebida o con las drogas, o deudas, es un personaje descrito al ras, de refilón, ,por su trato con las mujeres.Mujeres todas que se quedan embaucadas todas por el encanto que muestra o que ven en Leslee White.
    Y también que decir del doctor Kreuze, que sale al principio y le habla a Laura Swam del Sufismo, aunque ella no este en realidad muy interesada en dicha mística o filosofía..
    Bueno como habéis comentado, vamos a ver que le sucedió en realidad a Laura Swam.Si se suicido o no, ya lo desvelara, espero la novela, ya que su muerte es uno de los resortes de la novela.
    Bueno saludos a todos/as, y ya nos vemos comentando el libro.Hasta Luego
    Sólo añadir, que el personaje de Quierke se hace simpático, parece el hombre común, aunque también con sus manías etc.Bueno hasta luego a todos /as.
    .

  6. melenalviento 13 de febrero de 2017 a 0:51 #

    Hola a tod@s!
    Respecto a la época, creo que queda bastante acotada en la página 33, cuando refiere las noticias sueltas que le lee al juez Griffin: Adenauer (canciller de la RFA desde 1949 hasta 1963) reclama la soberanía de Alemania, que la recuperó plenamente en mayo de 1955. Como la novela transcurre en verano, nos estamos moviendo en un margen de unos cuatro años de la primera mitad de los años cincuenta.
    Respecto al uso del olor: es un sentido muy primario y con una capacidad de evocación muy potente. El autor es muy inteligente al apelar a ese sentido para dar viveza a las descripciones y logra que los personajes o el ambiente de una estancia se construyan con más realismo en la mente del lector (me gustó mucho la descripción del “café de la esquina del puente” donde conversan Quirke y Sinclair).
    También me gusta mucho la estructura de la novela: cada capítulo es, básicamente, una escena intensa y concentrada, de modo que es muy fácil concentrarse en el desarrollo tanto de la trama como de los personajes. (Aunque los flashbacks para narrar la vida de Deirdre me descolocan un poco el ritmo) Me parece raro que no hayan llevado estas novelas al cine o a una serie.
    Por otra parte, he leído El Secreto de Christine antes de comenzar El Otro Nombre de Laura y la relación de Quirke con el juez Griffin, Malachy, Phoebe, Sarah y la botella cobran mucho más sentido e interés. Sobre todo con Phoebe, pues Quirke pasó de ser el tío admirado por su sobrina al padre que la repudió al nacer.
    Por último, al igual que en la novela anterior, Quirke investiga “sin querer”, es decir, no es su trabajo, ni se siente obligado, ni le parece razonalmente cabal hacerlo, simplemente hay algo dentro de él, casi trágico, que lo mueve a buscar respuestas. Y es algo que ni él mismo comprende, pues parece buscar una justificación para seguir indagando (me refiero a la conversación con Sinclair: “¿Tenemos una responsabilidad con los muertos?”).
    En fin, que siento haberme extendido tanto y que me voy a leer, que está muy interesante.
    Saludos!

    • melenalviento 13 de febrero de 2017 a 10:54 #

      Me voy a responder a mí mismo lo de la serie: indagando, he descubierto que, en 2013, la BBC produjo una miniserie de 3 capítulos titulada Quirke y protagonizada por Gabriel Byrne.

  7. Ciberclub de Lectura 13 de febrero de 2017 a 11:08 #

    Sí, busqué la serie a ver si estaba en youtube, por lo menos algún capítulo, y poneros el enlace. No encontré más que un trailer. Pensaba comentarlo en algún momento de la lectura. A mí me.encantaría verla. Gabriel Byrne.

  8. Ciberclub de Lectura 13 de febrero de 2017 a 11:11 #

    (Perdón se cortó el comentario) decía que Byrne me parece una magnífica elección para interpretar a Quirke.

    • melenalviento 13 de febrero de 2017 a 15:23 #

      Por lo físico (Quirke es un “mangallón”), igual me pega más alguien tipo Tom Hardy… Pero estoy seguro de que Byrne clava la esencia del personaje.

  9. Teresa 13 de febrero de 2017 a 19:03 #

    Buen día.
    Acabo de completar la lectura de la novela.
    Escrita con oficio , el narrador omnisciente resulta sumamente hábil tejiendo la estructura de la obra y manteniendo el interés y la intriga según hace aparecer el pensar y el sentir de los personajes . El recurso de exponer sus pensamientos dtanto se trate de los personajes protagonistas o secundarios, da vigor a la acción y asi mismo la enmarca. Los relatos casi postrimeros de la obra sirven para explicitar motivaciones y realidades tan humanas, tan fácilmente compasivas como aterradoras. Maldades y candideces sin concesiones, sencillamente humanas.

  10. Susana 14 de febrero de 2017 a 18:16 #

    He terminado de leer el libro porque tenia curiosidad por saber si mejoraba algo y si el asesino era otro y yo estaba equivocada pero no para mi es previsible casi desde el principio quien fue y los motivos siento discrepar con los demás pero a mi personalmente no me ha gustado mucho hacia la mitad cuando empieza a tomar protagonismo phoebe y leslie parece que se anima pero fue solo un espejismo y kreutz realmente no se que finalidad tiene pensé que iba a tener mas relevancia con respecto a su relación con deirdre. El único que me gusto fue el policía hackett que parece como si no se enterase de nada pero no se le escapa nada en resumen que me ha dejado indiferente no me ha gustado mucho pero tampoco puedo decir que sea aburrido.

  11. María Vieites 14 de febrero de 2017 a 18:43 #

    Buenas tardes,
    Me gusta la novela, y me gusta por cómo está escrita, como dice Melanalviento, por esa concentración intensa en cada uno de los capítulos.
    Entiendo esa necesidad de Quirke de investigar y de tirar del hilo pese a no estar en ejercicio, pese a sus antecedentes. Pero es algo innato a él, lo lleva en la sangre. Es vocacional.
    El otro personaje que me atrae, supongo que por la intriga que lo rodea, es Laura Swan, típica chica crecida en entorno familiar desestructurado, en barrio “peligroso” y que “decide” enamorarse y casarse para encauzar su vida.
    Me quedo con nota para leer la novela anterior, El Secreto de Chiristie, aunque sea “al revés”, seguro que merecerá la pena.
    Respecto del autor del libro, me llama la atención que use el pseudónimo de Benjamin Black para escribir género de novela negra y suspense. Para el resto de su otra literaria es John Banville.
    Seguimos leyendo.

  12. Kelly 15 de febrero de 2017 a 14:48 #

    Hola a todos,
    Procuro ir cumpliendo los plazos marcados, por lo que hablaré sobre la primera parte.
    Me está resultando bastante previsible y anodino, el personaje principal parece ser el prototipo de detective de toda novela negra: fracasado, alcohólico, solitario, con una vidad absolutamente vacía,….De ahí que intente llenarla intentando resolver estos asuntos que quedan pendientes para la ley.
    Igualmente el resto de personajes que nos presenta con unas vidas igualmente vacías y sin objetivos o motivaciones que las hagan interesantes de momento…Es más, parece que solamente se mueven a impulsos, especialmente las mujeres y que cambian sus acciones de un momento al siguiente sin sentido….
    Encuentro excesiva la prolijidad de las descripciones del ambiente, demasiados adjetivos, demasiadas sensaciones que me hacen eternas escenas donde en realidad no pasa nada ni nos aporta nada a la trama.
    El tema de la hija-sobrina me parece totalmente rocambolesco…e increíble, a no ser que haya tenido alguna explicación en anteriores novelas.
    Y desde luego, creo que hay un exceso de casualidades del todo increíbles y demasiado rebuscadas….
    Espero que vaya mejorando con la lectura…
    En cualquier caso, con este principio, creo que ya sabemos el porqué firma con seudónimo sus novelas negras y las obras donde en realidad “escribe” las firma con su nombre real.

  13. juan josé 16 de febrero de 2017 a 0:05 #

    Hola a todos,
    soy nuevo y ya me iré enterando de la dinámica del grupo. En “Ahondar en las tinieblas….” se comenta en el pr. 5″…lo que hizo fue sellar….¿por qué lo hizo? ésto no me queda claro….” Creo que el autor quiere” sellar” la forma tradicional de investigación y ensayar una manera coral de investigación-participación-implicación de los personajes como miembros de la sociedad en la que Deirde y no Laura, está inmersa. Quiere, como decía el inspector, “no poner otra vez el mundo patas arriba”.
    Sigo dándole vueltas al título del libro. ¿Qué es para este hombre “el otro nombre” ¿La forma de tratar el tema? o ¿la otra persona que hay en Laura?
    Saludos desde el sur.

    • Carolina Garrido 25 de febrero de 2017 a 23:57 #

      En realidad esto del otro nombre es solo algo de la versión en español, porque en el original se llama The Silver Swan. Veo que pasa en varios de los libros, porque el anterior, El secreto de Christine, se llama Christine Falls en el original. Interesante que con el cambio de nombre se nos presenten nuevos interrogantes sobre la historia.

  14. Lola 17 de febrero de 2017 a 10:34 #

    Buenos días:
    Al ir leyendo la primera parte del libro he tenido alguna de las sensaciones ya expresadas en anteriores comentarios, desubicación del desarrollo de la trama, confusión de entender la relación de Quirke con otros personajes y algo que me ha rechinado mucho cómo un patólogo puede decir a su amigo que no va a hacer la autopsia, estando obligado y en el tribunal sus manifestaciones al juez no evidencian, al amigo presente, que le ha mentido. Esta amalgama me ha hecho perder la credibilidad en lo que me están contando.
    Lo que si me ha gustado es cómo utiliza dos sentidos, el olfato y otro, para describir. Las comparaciones originales y complejas. Consigue transmitir que conoce a otros personajes solo con observar sus rasgos que describe profundamente con una sola pincelada.
    Sigo en la lectura.
    Saludos

  15. Juan José 17 de febrero de 2017 a 23:39 #

    Buenas noches a todos,
    Lola a mí también me chocó que un patólogo no quisiera hacer la autopsia, pero como ocurría en el cap. 5 me dije que eso sería por algo. Interpreté, no sé que te parece a ti, que autopsia es desvelar algo oculto para trasmitirlo oficialmente. Quirke quiere seguir investigando , pero de otra manera. Sin poner todo patas arriba y un poco en intimidad con el resto de los personajes. Al menos eso es lo que yo deduzco de la intención del autor.
    Seguiremos leyendo.
    Saludos

  16. Lory 18 de febrero de 2017 a 19:07 #

    Intentaré ceñirme a esta parte a pesar de que tuve que terminar el libro xq vencía la fecha de préstamo.
    Para mí hay un personaje coherente: el inspector Hackett y dos necesarios: Quirke y Leslie White al que utiliza como antagonista y falsa vereda. El resto me parecen un pastiche de cuidado y la forma en que los introduce no se puede ni creer, como apunta Tonichin, hace surgir unas casualidades que me dejan con cara de…
    Resalta xq lo utiliza hasta la saciedad la forma de percibir y recordar el mundo por los olores; recordemos que un buen olfato es imprescindible para un forense, igual que el resto de los sentidos.
    Las dudas de Quirke, su ir y venir entre querer investigar y no dar ni un paso adelante me han sacado de quicio, xq además cuando está en ese discurrir te mete otro personaje que sirve para muy poco. Relleno que va quitando credibilidad a la historia.
    A pesar de situarlo en años 50, pienso que la mentalidad de las mujeres es anacrónica total con esos años y en Irlanda. Piensan y actúan más como mujeres de años 90. No olvidemos que el catolicismo irlandés ha sido uno de los más carcas.
    las sentencias generalizadas que hace Quirke acerca de varios temas me han parecido demasiado gratuitas; tienen un nombre que ahora no recuerdo. Sabéis a lo que me refiero? Algo así como: todas las mujeres que visten de amarillo… los hombres que son bajos…
    No sé si es Susana la que apunta la forma del inicio relación Deirdre y Kreutz que como otras tantas aparece como conejo de una chistera.
    Creo que el Black este intenta llevarnos a la idea de que una cosa es lo que parecemos y otra lo que somos realmente. Como nos mostramos, lo que guardamos, nuestras motivaciones… Qué os parece?
    El tema de los hijos tampoco tiene desperdicio. Lo dejo para la próxima.
    Zazo y buen finde para todos.

  17. Ana María Heinze BFRP 21 de febrero de 2017 a 15:26 #

    Hola gente!!! Yo vengo más que atrasada, pero ahí voy a mi ritmo, prefiero leer, luego degustar los comentarios de todos y finalmente tratar de ser parte aunque tardíamente de la tertulia.
    Acabo de finalizar esta primera parte y me deja con ganas de seguir. Muchos personajes,a veces la necesidad de conocer la historia anterior, y como señaló Chus los olores como un elemento que ubica, describe, me parece bien interesante .
    Está bien escrito, fàcil de leer y hasta este punto,se sabe del asesinato y de muchos personajes que espero sean parte del armado de este rompecabezas.
    Por ahora no me da para más comentario, espero en estos días alcanzarlos y ver cómo sigue la historia, quiero saber pero tampoco siento ese enganche, que te atrapa hasta dejarte sin dormir por saber. “Al suave” como dicen por estás tierra, en este lado del mundo.

    Un abrazo y sigo leyendo, ya casi los alcanzo, espero estar en los comentarios finales al día

    Ana

    • melenalviento 21 de febrero de 2017 a 19:02 #

      Hola, Ana!
      Me leí “El secreto de Christine” a toda máquina antes de empezar con “El otro nombre de Laura” y el esfuerzo mereció la pena, ya que conocer la historia anterior permite comprender y poner en perspectiva lo que ocurre entre Quirke y los otros personajes de su pasado: Delia, Sarah, Phoebe, el juez Griffin, Rose, Malachy, Hackett, Sinclair… Y hace mucho más interesante esta novela.
      Un saludo

      • Ana María Heinze BFRP 22 de febrero de 2017 a 3:02 #

        Vieras que mientras leía pensé que hubiera sido una buena idea !

        Me quedará pendiente
        Saludos

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