El investigador investigado

22 Feb

Argumento

Guy Roland se quedó amnésico hace más de diez años “e iba a tientas por la niebla”. La novela nos sitúa en París. No hace referencia a la época del presente salvo por una carta que aparece en el capítulo VI y en cuya firma consta el año 1965. Lo que importa es el pasado, ese pasado que ha olvidado y que le impide saber quién es.

Hace ocho años, Guy se acercó a la agencia de detectives de Hutte para ver si lo podía ayudar. Al final, le ayudó proporcionándole una nueva identidad, un pasaporte y un consejo “no vuelva a mirar atrás y piense en el presente y en el futuro”. Acabó trabajando para él.

Esta historia empieza cuando Hutte, ahora jubilado, cierra la agencia y se marcha a vivir a Niza. Guy siente que se vuelve a quedar sólo en la vida y comienza por su cuenta una investigación para averiguar su pasado y su propia identidad. Hutte titubeó un momento antes de cerrar la puerta y aquel chasquillo metálico me hizo sentir una punzada en el corazón. Marcaba el final de una larga temporada de mi vida”. La vida que recordaba.

Su primera pista le lleva a  Paul Sonahitze que regenta un bar en la calle Anatole de la Forgue (Distrito XVI). Queda con él porque cree que en “algún determinado momento” se movían en los mismos círculos de amistades. Paul le lleva al restaurante de Jean Heurteur para ver si  entre los dos pueden acordarse de algo.

Modiano busca siempre personajes corrientes que se mueven en ambientes nocturnos de cafés y locales de París. París es un personaje más de la novela. Siempre describe un París noctámbulo de calles oscuras, sombrías y desiertas. También le gusta detallar con minuciosidad los itinerarios que realizan sus personajes. Le gusta buscar lo cotidiano y pararse en los detalles de sus personajes, como en la referente a Jean “el cutis granuloso, las mejillas flácidas y unos labios de gastrónomo”. Nunca hace referencia a la edad de sus personajes. Dice Jean “es curioso, no se le puede calcular a usted la edad”. Solo sabemos que Guy lleva bigote y es muy alto.

Guy quiere saber si ellos lo reconocen de haberlo visto alguna vez en alguna fiesta o café. Les parece que les recuerda a alguien que hace mucho tiempo iba a un local que se llamaba el Tanagra. Iba con otro hombre ruso llamado Stioppa. Ambos sospechan que era de la pandilla de Stioppa y que salían mucho de noche “una época mucho mas bonita que la nuestra” comentan. ¿Añoranza del pasado o de la juventud?

No centra temporalmente la historia, se refiere al pasado como “la época del diluvio” (aunque sabemos que se refiere a los años de la Ocupación). Saca una pista más cuando Jean recuerda que Guy se le parece a un hombre que se alojaba en el hotel Castille.

Se acerca a Stioppa con la excusa de estar escribiendo un libro sobre la “emigración rusa¹. Acaba en su casa y Stioppa le enseña unas fotos antiguas. En una de esas fotos se cree reconocer “un hombre muy alto, con terno príncipe de Gales , de unos treinta años, moreno y con un bigote fino. Creo en serio que era yo” .

Le llama la atención en una de las fotos una chica. Stioppa le dice que se llama Gay Orlow de nacionalidad rusa que emigró a América con sus padres durante mucho tiempo y después vino a Francia. Empezó a investigar sobre ella. Aunque se suicidó en 1950, encontró una partida de matrimonio con un pianista americano ahora afincado en París: Waldo Blunt. Contacta con él en un café de París y le dice que su matrimonio había sido de conveniencia porque Orlow “estaba obsesionada con tener una nacionalidad” se fue con un francés llamado Howard de Luz confidente de John Gilbert. Ese nombre le despertó algo por dentro y por un momento creyó que podía ser él mismo.

En busca de su identidad, ya lleva dos posibles, todavía no encuentra la verdad. En esta parte de la novela todavía pasará por una más. Una en la que cree que puede ser Pedro McEvoy al que llegó a través de un antiguo amigo de Freddy que le puso en contacto con una dirección.

Se dirige al domicilio que tenía Pedro en el pasado. La actual inquilina, Helene, lo reconoce y le dice que trabajaba en la Embajada de la República Dominicana y que tenía una novia que se llamaba Denise. 

La última vez que Hélène supo de ellos fue cuando se fueron a Megève. Denise tenía instalado un taller de costura en ese piso. Antes vivían en el hotel Castille. Tenía una habitación verde con Denise. Y le dice que se fueron de allí porque no se sentía seguro en el hotel. 

“-La verdad es que era una época peculiar… -¿Qué época?. No obtuvo respuesta”.

Logró saber por Hélène que se fueron a Megève porque era un sitio seguro y desde allí podrían pasar la frontera. Con la agenda que le entrega Hélène (perteneciente a Denise) hay un certificado donde consta que contrajo matrimonio con  Jimmy Pedro Stern el abril de 1939.

Por último le da una carta de Denise, la última que recibió y le ponía las señas de una persona por la que podían contactar: Oleg de Wréde. Así que sigue investigando. Pero empieza a recordar a Denise y al día en que la conoció o ¿es producto de su imaginación?

Comentario

Novela escrita en primera persona de forma intimista y poética. Su personaje principal, Guy Roland, cuenta la historia de la búsqueda de su identidad. Lleva muchos años. En esta parte de la novela investiga su rastro en el pasado y pasa por tres identidades distintas. Y se pregunta “¿Será posible que acabe uno por no reconocer un sitio en el que ha vivido?”

En esta novela nos vamos a encontrar con los tres temas recurrentes en la obra de Modiano: la búsqueda de la identidad, recuperar el pasado y la pérdida.

La obsesión de la búsqueda, la necesidad de identificarse con alguien real de carne y hueso, es un tema esencial en la obra del escritor, ya que sus personajes se mueven siempre tras las huellas de otro ser que les ayude a comprenderse a sí mismos. Sin embargo, entre dudas e incertidumbres, en la obra de Modiano nunca acaba por resolverse esa búsqueda, y como si de una torre de naipes se tratara, la realidad parece frágil, siempre a punto de desmoronarse.

Lo inquietante de la obra y de la vida de este escritor es que las identidades se construyen con más incertidumbres que certezas y nos obligan a preguntarnos cuál es la biografía posible de una identidad que se busca a sí misma constantemente.

En todas sus novelas salen guías de teléfono antiguas y modernas. El autor no lo sabe explicar. Quizá el hecho de dejar un rastro en algún sitio. Recuerda una historia que le contaba Hutte sobre el “hombre de las playas”, aquel que salía en todas las fotos y nadie sabía ni como se llamaba. Y Hutte decía “en la arena no dura más que unos segundos la huella de nuestros pasos”. Habla de lo fútil y anecdótico que es nuestro paso por la vida.

Además tampoco hace referencia al tiempo vivido, se refieren a él como “el tiempo del diluvio” o “la noche de los tiempos” para hacer referencia al tiempo de la Ocupación, aquel que sigue entre nieblas en la memoria de los franceses.

Esta parte invita a la melancolía y a la añoranza de un tiempo pasado. Os dejo esta canción que se menciona en el libro y que resume muy bien la esencia de la historia.


¹Los rusos que huyeron de la revolución bolchevique. Los rusos blancos

En todas las guerras hay vencedores y vencidos. En el caso de la Revolución Rusa de 1917 los vencidos fueron la familia imperial, la vieja aristocracia y los cientos de miles de rusos que escaparon del país, presintiendo las purgas estalinistas. Se contabilizan entre 900.000 y 2 millones de exiliados rusos. Alrededor de 200.000 de estos exiliados se instalaron en Francia donde se les conoce como los “rusos blancos”.

Según Andrei Tereshchuk una “ola de emigración es una intensificación de los procesos migratorios en un periodo de tiempo delimitado. El término ola refleja de una manera precisa el carácter de la emigración rusa en el siglo XX”. Andrei establece cuatro olas migratorias rusas:

La primera ola de emigración rusa se produjo en la etapa 1917-1922. Esta ola migratoria, después de la caída del Imperio ruso, fue un hecho sin precedentes en la vida del país. El inicio fue la revolución de febrero de 1917 y la revuelta bolchevique en Petrogrado (hoy San Petersburgo) en octubre de ese mismo año. El régimen comunista estableció un régimen de terror contra los opositores. Esta represión política  y una profunda crisis económica llevaron a la salida del país de una parte de la población y al comienzo de la Guerra Civil Rusa. En este conflicto se formó el Movimiento blanco, contrapuesto al poder bolchevique. Después de la derrota de los blancos, los restos de sus ejércitos abandonaron Rusia. En relación a este proceso surgió el término “emigración blanca” (no todos los emigrantes de la primera ola participaron en el Movimiento blanco, aunque casi todos los emigrantes blancos pertenecen a la primera ola).

Posteriormente se dio otra ola migratoria entre 1939-1946, durante la Segunda Guerra Mundial.

La tercera ola sería entre 1946-1993 tomando como punto de partida el inicio de la Guerra Fría.

Y por último, la cuarta ola de emigración, desde 1993 hasta la actualidad. Coincidiendo con la desintegración de la URSS.


!Ahora os toca a vosotros!

  • El autor recrea el París de los años 60 como la ciudad de los recuerdos durmientes. ¿Reconocéis París como un personaje más de la  historia?
  • ¿Creéis que Guy encontrará su verdadera identidad? ¿como veis al personaje?
  • Plasmad vuestras impresiones generales de la novela.

Nos leemos,

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El estigma de la Ocupación (1940-1945)

12 Feb

Soldados alemanes en un café de París frente a los Campos Elíseos. 1940.

El estilo sobrio de Modiano confiere a su novela un ambiente misterioso. Toda su obra literaria se concentra en la evocación de la Ocupación alemana, ese momento histórico sin precedentes en la historia de Francia y cuya clave quizá se halle en su novela autobiográfica, “Un pedigrí”. 

El abandono de unos padres que se conocieron en los años 40 en París y que vivieron en la semiclandestinidad, la falta de núcleo familiar y la muerte temprana de su hermano son circunstancias clave para entender las obsesiones del escritor. Perdido entre historias de secretismo y un pasado judío, Modiano se refugia también en esta novela en el pasado para intentar reconstruir su propia identidad.

Contexto histórico

Modiano sitúa toda su obra literaria en el París de la Segunda Guerra Mundial, concretamente durante el periodo de la ocupación alemana de Francia que ocurrió entre el 22 de junio de 1940 al diciembre de 1944. Ocupación que siempre supuso un periodo oscuro y humillante para los franceses. Un periodo del que quieren olvidarse.

La colaboración durante esos cinco años con la Alemania nazi hizo a Francia acomodarse a las exigencias del invasor a través de una legislación manifiestamente antisemita. El Régimen de Vichy, fundamentado en valores como “el trabajo, la familia, la patria, la piedad y el orden”, excluyó a los judíos de la vida en común, prohibiéndoles ejercer oficios como los de funcionario, banquero, profesor, médico o artista. A partir de 1942, les obligó a lucir la funesta insignia amarilla y participó en su exterminio en nombre de la reconversión aria de Europa, con la deportación de 75.000 personas que residían en el territorio francés.

Según el historiador Denis Peschanski , uno de los grandes especialistas en este periodo: “Los cientos de documentos, en su mayoría desclasificados por primera vez por las autoridades francesas, permiten reexaminar la actitud de los autóctonos durante la ocupación y los distintos grados de implicación que tuvieron en el avance del nazismo, desde el compromiso convencido e incondicional con la causa hitleriana a un acercamiento circunstancial y no necesariamente sincero. El objetivo es demostrar que el colaboracionismo pudo tener distintos grados, pero también que en ningún caso se trató de un fenómeno marginal. La colaboración no fue solo política, sino también económica, administrativa, policial, militar, ideológica y cultural. Vichy no fue una simple sucursal alemana, sino un sistema plenamente francés, ligado a la tradición de la extrema derecha local”.

La generación de Modiano

Modiano ha sabido captar en su obra la atormentada conciencia de la sociedad francesa ante la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, así como el ambiente bohemio e intelectual del París de esa postguerra, los convulsos acontecimientos de la descolonización de Argelia o de un cierto surrealismo en la vida cotidiana. Es la suya una generación profundamente influida por el frío experimentalismo matemático de Queneau y Perec, y el pensamiento filosófico de Albert Camus.

Todos ellos se irán impregnando de un característico existencialismo donde la realidad recordada, el paso del tiempo, la búsqueda de la propia identidad y el sentimiento de soledad tendrán una decisiva importancia.

El mundo de sus novelas

En sus novelas todo sucede siempre en el pasado. Un pasado que la sociedad francesa quiere olvidar. ¿Pero porqué sin haberlos vivido, habla de los años turbios del colaboracionismo, de la niebla de aquellos días en que hasta los traidores eran falsos y solo la muerte era verdadera?

En varias entrevistas, Modiano reconocía que, aunque nació en 1945, siempre le había sorprendido el silencio de los franceses sobre esa época, principalmente de los que sí la habían vivido: su familia, vecinos, amigos. Nadie hablaba de ese tema. Para Modiano “La memoria nos dice quienes somos, nos otorga una suma de códigos con los que nos presentamos; nos devuelve concretos y reales”. El personaje principal de “Calle de las tiendas oscuras” es una persona sin memoria, amnésica, que busca su pasado, recuperar su identidad y por eso esta novela comienza con la frase “No soy nada. Sólo una silueta clara, aquella noche, en la terraza de un café”.

Sobre su obsesión por ambientar sus novelas en el barrio XVI de París, burgués, aparentemente anodino, dominado a la vez por la sombra de la Torre Eiffel y por las sólidas mansiones, señaló en una entrevista “Por eso, porque no tiene nada de especial. Muchos lo consideran un típico barrio burgués. Pero no es así del todo. Tiene una parte de barrio anónimo, banal, sin monumentos históricos, donde uno puede imaginarse cosas. En otros barrios parisinos te sientes bloqueado por la historia. En Trocadero y sus alrededores uno puede observar las calles y la gente que las habita de una manera onírica”.

Las descripciones son escuetas, breves pinceladas de espacios urbanos con la intención de que el apego a los matices de lo sombrío dominen el ánimo descorazonador de todos sus personajes. Sus personajes son gente corriente. Su sintaxis es sencilla y esquemática pero tras cada frase se esconde un microcosmos. 

Espero que os guste la lectura.


Calendario

El viernes, 22 de enero, comentaremos el libro hasta el capítulo XIX, inclusive.

Nos leemos,

Nuestra próxima lectura: Calle de las Tiendas Oscuras de Patrick Modiano

11 Feb

Vamos a seguir con un novelista francés, Patrick Modiano y su novela “Calle de las Tiendas Oscuras” por el que recibió el prestigioso Premio Goncourt en 1978. En 2014 le concedieron el Premio Nobel de Literatura. 

Calle de las Tiendas Oscuras

Guy Roland es un hombre sin pasado y sin memoria. Ha trabajado durante ocho años en la agencia de detectives del barón Constantin von Hutte, que acaba de jubilarse, y emprende ahora, en esta novela de misterio, un apasionante viaje al pasado tras la pista de su propia identidad perdida. Paso a paso Guy Roland va a reconstruir su historia incierta, cuyas piezas se dispersan por Bora Bora, Nueva York, Vichy o Roma, y cuyos testigos habitan un París que muestra las heridas de su historia reciente. Una novela que nos sitúa ante un yo evanescente, un espectro que trata de volverse corpóreo en un viaje de retorno a un tiempo olvidado.

Esta búsqueda es también una poderosa reflexión sobre los mecanismos de la ficción, y Calle de las Tiendas Oscuras es una novela sobre la fragilidad de la memoria que, sin duda, perdurará en el recuerdo.

Se publicó en Francia en 1978 y ese mismo año ganó el Premio Goncourt.

Patrick Modiano 

Modiano nació en Bolonia-Billancourt en 1945. Novelista francés, ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972), el Premio Goncourt (1978) y el Premio Nobel de Literatura (2014). 

Italiano por parte de padre (que era de origen judío) y belga por parte de madre publicó su primera novela, El lugar de la Estrella, en 1968, que tuvo un éxito casi inmediato, y se convirtió en un escritor totalmente reconocido diez años después al recibir el premio Goncourt por la novela que vamos a leer ahora.

Autor de más de treinta novelas entre las que destacan La Plaza de la Estrella (1968), Villa triste (1975), Viaje de novios (1990), Un pedigrí (2004), En el café de la juventud perdida (2007), El horizonte (2010), Barrio perdido (2012) y La hierba de las noches (2014),

Una parte importante de su obra ha sido traducida al castellano por María Teresa Gallego Urrutia, que ha logrado recrear la claridad y ligereza del francés en el que escribe Modiano.

Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y ha participado en la escritura del guión de algunas películas, entre ellas Lacombe Lucien de Louis Malle.

La Academia sueca ha argumentado que le concedió el Premio a Modiano “por su arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más difíciles de retratar y desvelado el mundo de la Ocupación”. Muchos críticos le han acusado de escribir siempre el mismo libro, lo que para sus detractores es un defecto pero para sus defensores es una bendición.

¡Espero que os guste!


Calendario de lecturas:

  • 11 de febrero (lunes): post presentación de la novela.
  • 12 de febrero (martes): post contexto histórico de la novela.
  • 22 de febrero (viernes): post comentarios hasta la página 127 (final capítulo XIX).
  • 01 de marzo (viernes): post comentarios hasta el final de la novela (desde capítulo XX).

Los que recogéis un ejemplar en la Biblioteca Fórum Metropolitano ya lo tenéis disponible en la Sala de adultos. ¡¡¡Acordaros de devolver el ejemplar de la Ley del menor!!! para que lo puedan utilizar en otros clubs de lectura.

¡Nos leemos!.

El deshielo

6 Feb

Argumento

Tras el veredicto del caso Adam Henry, Fiona vuelve a su rutina en los juzgados de Familia. En su vida personal, Fiona está estancada. Su marido, Jack, volvió a casa. Ella lo acepta sin hacer preguntas. No quiere hablar del tema y le pide que ocupe la habitación de invitados.

Es el año 2012. A Fiona le llegan un montón de conflictos matrimoniales mientras tiene el suyo sin resolver. Su convivencia con Jack es “silenciosa y tirante“. Para Fiona su marido la había “traicionado“, la había dejado sola y después había regresado a los pocos días sin dejarle suficiente tiempo para valorar si quería romper definitivamente con él o reconstruir su matrimonio.

En esta rutina estaba cuando recibió una carta de Adam. Sabía por la asistente social que se estaba recuperando bien y que en breve retomaría las clases del colegio. En el fondo la esperaba.

Le escribía para decirle que no le guardaba rencor por su decisión. Al principio le sentó mal pero ahora la comprendía. Cuando le dieron el tratamiento y sus padres lloraban, comprendió que lo hacían de alegría, de ver que su hijo se curaba y que la decisión la había tomado una tercera persona. No habían incumplido los designios de Dios. Ahora él cree que está destinado a hacer otras cosas. En cuanto llegó a casa sacó la biblia de su habitación y le dijo a sus padres que no quería seguir asistiendo a la Iglesia. Se peleó con ellos y se apartó de la comunidad. Se cuestiona sus creencias religiosas. Consiguió leer la sentencia dictada por Fiona, confía en  ella y la tiene idealizada. Es distinta a todo lo que había conocido hasta el momento.

Fiona no le responde pero le conmovió “su calor y su inocencia”. No quería desmoralizarlo y pensó que igual le escribiría más tarde, pero no lo hizo. Poco tiempo después, recibe otra carta de Adam en su domicilio. Necesita hablar con ella. Está en una espiral de emociones que no entiende. Con sus padres la relación está mal. Fiona llamó a la asistenta social que le dio noticias de él. Todas favorables. Estaba integrado en el colegio y todo le iba bien. Fiona entonces opta por no responder a la carta.

Después y por trabajo se marcha de circuito a otras ciudades inglesas a sacar adelante casos penales importantes que de otra manera tendrían que remitirse a los tribunales de Londres. Va a Newcastle, donde había estado de joven con sus tíos y primas. Siempre le traía buenos recuerdos y una sensación de libertad.

Estando en Newcastle recibe la visita inesperada de Adam. Ella no había contestado a sus cartas así que Adam se presentó súbitamente.  Estaba más alto y fuerte. No quedaba rastro de su aspecto del hospital. Fiona le pregunta a que viene y él le responde que “a darle las gracias por salvarle” y que ya “no era la misma persona”. Para Adam la visita de Fiona al hospital “fue una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida” y añade “la religión de mis padres era un veneno y usted fue el antídoto”.

Pero la verdadera razón por la que Adam estaba allí delante de ella era “porque quiero irme a vivir con usted”. Fiona no se esperaba esta petición y no supo reaccionar. Decidió dar por zanjada la visita. Fue a su habitación a coger dinero para dárselo a Adam para que pueda irse a un hotel y volver después a su casa. Al volver a la biblioteca y verlo de nuevo se acercó a él para despedirse y sin pensarlo dos veces lo besó. Ese beso la turbó y dejó que él se fuera sin darle ninguna explicación.

Una semana después, Fiona abandona el circuito. Va pensativa. No se puede quitar ese beso de la cabeza. Se pregunta porqué reaccionó así. Sin pensarlo llama a Jack por teléfono. Necesita hablar con él, recobrar su vida, su sensatez. Quedan para cenar. Pero “el deshielo no era rápido ni lineal”. Pasan varios mese y Fiona recibe una carta de Adam. Era un poema escrito por él, no iba acompañado de texto. Fiona no le contesta.

En diciembre, el día del concierto en el Great Hall y antes de salir de casa, Jack le prepara una velada romántica y “por primera vez desde hacía más de un año, un fuego llameante en la chimenea” y Jack le dice “No tenemos mucho tiempo” y“quién sabe cuánto -dijo él-. No muchos años. O empezamos a vivir de nuevo, a vivir de verdad, o renunciamos y aceptamos la desdicha desde ahora hasta el final (…) ella levantó la copa y dijo solemnemente -por vivir otra vez”.

Antes del empezar a tocar, Fiona recibió una noticia de un colega que la consternó. El concierto fue un éxito y al finalizar, Fiona se fue a casa sola. Llamó a Marina Greene y confirmó el suceso. Adam había muerto en el hospital hace cuatro semanas. Ella se culpa de no haberlo sospechado para poder evitarlo y al volver a releer el poema, vio la advertencia, al final y tachada “que quien arroja mi cruz se mate con su propia mano”. 

Ella se arrepiente de no haber contestado a sus cartas, de no haberlo protegido más “sin la fe, qué abierto y hermoso y aterrador debió de parecerle el mundo”. Piensa lo solo y abrumado que debió de sentirse al salir del hospital la primera vez, como le impactó su veredicto y que ella no hizo nada. “Él fue a buscarla, quería lo mismo que quiere todo el mundo y que sólo podían darle los librepensadores, no los seres sobrenaturales. Un sentido.” No pudo parar de llorar. Jack nunca la vio así. Le pregunta que le pasa y se lo cuenta. A Jack le sorprende su reacción y que de repente exprese sus sentimientos. A pesar de estar un poco impactado por lo que oye decide estar a su lado, escucharla y consolarla. La pareja empieza de nuevo.

Comentario

La ley del menor es una novela corta que se hace grande durante su lectura. Con unos personajes complejos, sólidos, y una trama realmente absorbente. La novela está escrita en tercera persona pero siempre desde el punto de vista de Fiona, de forma que nos acerquemos a su forma de ver la vida, de pensar y de llevar a cabo su delicado trabajo. A través de ella, el autor nos cuenta también la historia de Jack y la de Adam.

El libro, desarrollado en el ámbito judicial anglosajón, trata de forma magistral el debate sobre la validez de la autonomía del menor, la solidez o no de sus creencias, la vulnerabilidad de la adolescencia, su capacidad para dejarse impresionar por un modelo de adulto idealizado. La huella que, de forma imperceptible, imprimen los adultos en conciencias jóvenes con su forma de ser y actuar, y las posibles repercusiones que dicha impronta dejará en el espíritu del que lucha por encontrar su lugar en el mundo. Da lugar a la reflexión.

Como también da lugar a debate el personaje de Fiona, mujer exigente en su papel de profesional altamente cualificada, que antepone sus responsabilidades laborales al día a día de su vida íntima, aquélla que sustenta su bienestar y que de forma imperceptible se desmorona a su alrededor y termina pasando factura.

Desde mi punto de vista, el autor consigue enganchar al lector desde el principio y no sólo con el argumento en sí, sino con la exposición detallada y fascinante de los casos que se plantean en el juzgado de Familia, su complejidad y sus muchos puntos de vista.

McEwan tiene una forma de escribir elegante sin elementos superfluos, hace un análisis de las diferencias entre la naturaleza femenina y la masculina, del matrimonio, los celos, el dolor y de las consecuencias de las decisiones que tomamos y cuyo alcance muchas veces no podemos prever.


¿Qué os ha parecido a vosotros?

Plasmad todos vuestros comentarios sobre esta novela en este post todo el tiempo que queráis.

El próximo lunes, 11 de febrero, publicaré el post presentación de la siguiente novela.

Nos leemos,

El veredicto

30 Ene

Argumento

Fiona es jueza del Tribunal de Menores. Lleva más de treinta años casada con Jack y le quiere pero su vida en común se ha convertido en una rutina. La historia comienza justo después de que Jack le pide permiso a Fiona para vivir una aventura extramatrimonial con una mujer más joven, Melanie, sin que esto comprometa el matrimonio. Para él se habían convertido casi en hermanos y quería un último intento de vivir una gran pasión  “Es agradable y bonito y te quiero, pero antes de caerme muerto quiero vivir una gran relación apasionada. Quiero un último intento, aunque tú no quieras. O quizás quieres”.

Fiona le pregunta si quiere el divorcio. El contesta “No. Quiero que todo siga igual. Sin engaños” porque  argumenta que quiere “un éxtasis cuya emoción casi te ciega”. Entonces ella le contesta que si quiere una aventura con Melanie, se tiene que ir de casa.  No le da otra opción. Se siente humillada. Se refugia en los casos del tribunal que tiene encima de la mesa, la educación de unas niñas fruto de un matrimonio divorciado de jaredíes, en otro caso de hermanos siameses que para que viva uno, tiene que dejar morir al otro. Todo con tal de no pensar en lo que le acaba de proponer su marido.

Fiona “Tenía un concepto rígido de lo que era convencionalmente correcto”. y, siendo como es juez de los tribunales de familia, no puede soportar esa “carga intolerable”.

Con la indiferencia de su mujer, Jack decide hacer la maleta y marcharse en silencio. Sin despedirse. Fiona se siente mal, sola, con una sensación de frustración, pero no quiere ceder.

En el Tribunal continúa con sus casos. La llaman de urgencia para que atienda el caso de Adam Henry, un chico de 17 años apunto de cumplir 18, enfermo de leucemia que no admite una transfusión de sangre para un tratamiento médico porque es Testigo de Jehová. Sus padres abrazaron esta religión antes de que él naciera y fue criado bajo estas creencias. Ni él ni sus padres quieren firmar el consentimiento. El hospital por el contrario pide una orden al juez para poder realizar el tratamiento en contra de su voluntad.

Es un caso delicado y difícil de resolver. En el juicio se presentan informes sobre las sólidas expectativas de curación con la transfusión y el terrible panorama en caso de no practicarla en un plazo máximo de tres días: esas terribles consecuencias no son sólo la previsible muerte, sino una muerte lenta, devastadora y angustiosa. O una curación parcial con gravísimas secuelas. Pero también recibe informes sobre la determinación del chico en seguir el dictado de su fe religiosa, su aborrecimiento de la idea de que su sangre se mezcle con la de otro ser contra el mandato divino, y su entereza y madurez intelectuales, similares a las de un mayor de edad.

El debate en el juicio desciende a detalles de matiz, a consideraciones situadas en el borde de los esquemas predispuestos para resolver ese tipo de conflictos. Fiona suspende el juicio por unas horas y acude al hospital a hablar con Adam

Te diré por qué estoy aquí, Adam” le dice Fiona después de que el chico le preguntase si había ido allí para que cambiase de opinión y entrase en vereda. “Quiero asegurarme de que sabes lo que estás haciendo. Algunas personas piensan que eres demasiado joven para tomar una decisión semejante y que te han influido tus padres y los ancianos de tu congregación. Y otras piensan que eres inteligentísimo y capaz y que deberíamos permitir que sigas adelante”. Luego le dice que quiere saber si ha pensado no sólo en la muerte, sino también en una curación parcial: perder la vista, sufrir lesiones cerebrales o la necesidad de una diálisis durante el resto de su vida.

Adam le enseña un poema que está escribiendo, y ella aprecia un soplo de auténtico genio poético. Y se lo dice. A Fiona, mientras habla con Adam, le asalta la “idea blasfema de que no importaba mucho que el chico viviera o muriera. Todo en gran parte seguiría siendo igual. La profunda tristeza, quizá el pesar amargo, los recuerdos tiernos, y después la vida seguiría su curso y las tres cosas significarían cada vez menos, a medida que los que la amaban iban envejeciendo y muriendo, hasta que ya no representasen nada en absoluto. Las religiones, los sistemas morales, el suyo incluido, eran como cimas de una densa cordillera vistas desde una gran distancia, entre las cuales ninguna destacaba de las otras por ser más alta, más importante o más verdadera. ¿Qué había que juzgar? Sacudió la cabeza para ahuyentar este pensamiento”.

Todo hace indicar que Adam actúa con plena consciencia, sabe lo que implica esta decisión y está dispuesto a llegar hasta el final. Es inteligente y sus creencias religiosas son profundas. No está manipulado por nadie.

El veredicto es contundente: “El bienestar del menor, por ende, prevalece en mi decisión, y debo sentenciar lo que dicta el bienestar de E.” Sigue con referencias a que sus creencias religiosas han sido condicionadas desde la niñez en una visión particular del mundo y que no son totalmente suyas y en consecuencia “tiene que se protegido de su religión y de sí mismo” y dicta que es legítimo que el hospital lleve a cabo la transfusión de sangre para seguir con el tratamiento que le podrá salvar la vida.

Después de dictar sentencia, Fiona regresa a su apartamento y se encuentra con Jack que la está esperando para entrar en casa. Ha decidido zanjar su aventura amorosa y regresar a su anterior vida. ¿Será capaz Fiona de perdonarlo y seguir con su matrimonio?

Comentarios

Una de las cualidades de McEwan es su interés por documentar con sumo cuidado el marco escénico de sus historias. Así se observa en todo lo relativo a los asuntos legales, o en lo referente a la historia de los Testigos de Jehová, que hasta 1945 tenían permitidas las transfusiones sanguíneas. Sin embargo parece mantenerse deliberadamente alejado de cuestiones de índole teológica.

Lo que parece interesar a McEwan es explorar la psique de una mujer que, ya en la madurez, parece tener todo claro en su vida desde los puntos de vista personal y profesional. La acción se inicia una plácida tarde de domingo cuando el esposo revela sus intenciones; al día siguiente, Fiona se encontrará sobre la mesa el caso de Adam. Son las dos líneas argumentales de la novela, ambas en “situación límite”.

El personaje de Fiona es sensato, templado y muy sólido, cuya profesión es tomar decisiones en las encrucijadas de las vidas de los demás pero que se tambalea y muestra indecisión cuando se trata de su propia vida.

Su matrimonio se agrietaba. Era pasión lo que faltaba. Una grieta repentina en un matrimonio que se quiere. Una grieta a través de la cual la novela va recorriendo un itinerario de sensaciones difíciles, extraordinariamente bien dibujadas en sus detalles milimétricos, y que por eso resultan especialmente creíbles. “La chimenea llevaba un año sin encenderse“, describe McEwan en la primera página.

Ella es una mujer intensamente privada”, dice McEwan de Fiona Maye. “Supongo que es otra de esas muchas personas que intentan vivir una existencia racional, pero descubren que eso no es fácil y que la racionalidad no siempre te protege de los bofetones que te da la vida. Se está moviendo hacia el final de su carrera profesional que ha sido un gran éxito, ha supervisado las decisiones en los tribunales de divorcios durante la mitad de su vida, y está devastada por el posible colapso de su matrimonio estable con Jack. Es una mujer amable, pero no se le da mucha atención emocional y descubre que realmente no comparte el lenguaje para hablar con su esposo sobre su vida sexual, por lo que no está preparada contra esta crisis que se presenta en su vida.”

Fiona debe decidir con urgencia si permite o no que un hospital realice una transfusión a Adam Henry, un adolescente testigo de Jehová con leucemia, en contra de sus deseos. La vida personal de Fiona está en un punto difícil: en sus casi sesenta años, está aceptando que no tendrá hijos, al igual que su matrimonio con el profesor universitario, Jack, se está desmoronando.

La larga escena de la entrevista con Adam en el hospital es el centro de gravedad de la novela. La tensión dramática del diálogo, en el que el lector está queriendo que la Jueza compruebe la futilidad de las motivaciones de Adam para así poder suplantar su criterio y el de sus padres, la fascinación que por otra parte el chico va provocando en Fiona (que llega a cantar una pieza que él toca con un violín), el acercamiento sin atajos al punto exacto en el que se encuentra el problema, me parecen extraordinarios.

La novela de McEwan, “The Children Act”, se publicó en septiembre de 2014. El título de la novela recuerda la UK Act de 1989, que revolucionó la ley relativa a los niños al poner el bienestar de éstos por encima de todo en los casos presentados de división familiar.


¡Ahora os toca a vosotros!

Os dejo algunos temas encima de la mesa para comentar:

  • Impresiones de la novela.
  • ¿Como veis el personaje de Fiona?
  • ¿Entendéis a Jack?
  • El caso de Adam está basado en un caso real. ¿Qué os ha parecido el tratamiento que el autor ha dado a este caso?

¡¡Nos leemos!!

Nuestra próxima lectura: La ley del menor de Ian McEwan

24 Ene

Vamos a adentrarnos en el complejo mundo de los tribunales de menores a través de una jueza de familia en el Londres del siglo XXI. Leeremos “La ley del menor del escritor inglés Ian McEwan.

Novela publicada por Anagrama en 2015 y traducida por Jaime Zulaika. En noviembre de 2018 se estrenó en las salas de cine españolas su versión cinematográfica (aquí titulada “El veredicto”). Está interpretada por Emma Thompson, Stanley Tucci, Fionn Whitehead y dirigida por  Richard Eyre. El guión de esta película es del propio McEwan. Ver tráiler oficial.

La novela

Fiona Maye es una magistrada del Tribunal Superior de Justicia que trabaja en tribunales de familia. Está a punto de cumplir 60 años y su matrimonio con Jack está entrando en una fase de distanciamiento y frialdad que hace que su marido le replantee los términos de su convivencia. Al mismo tiempo le encargan el caso de Adam Henry, enfermo de leucemia, que ni él ni sus padres (ambos Testigos de Jehová) quieren aceptar una transfusión de sangre que le salvaría la vida. Adám todavía no ha cumplido los 18 así que su futuro no está en sus manos, sino en las del tribunal que Fiona preside.

Esta novela, además de las vicisitudes matrimoniales de Fiona, trata sobre todo de las situaciones a las que tiene que enfrentarse una jueza de los tribunales de familia ante situaciones muy duras y que implican demasiados aspectos; desde la vida de las personas, hasta sus creencias y convicciones, su conciencia, su derecho a la libertad incluso para morir. En resumen, trata del enfrentamiento entre las creencias religiosas por una parte, y la legalidad, moralidad y racionalidad por otra.

El escritor

Nacido en Aldershot, Hampshire, Inglaterra, Reino Unido el 21 de junio de 1948.

Ian McEwan es considerado como uno de los 50 mejores escritores británicos de la actualidad gracias tanto a su excelente producción novelística como por sus incursiones en el guión y la dramaturgia.

Estudió en la Universidad de Sussex, donde estudió Inglés, y en la de East Anglia, donde se especializó en Escritura Creativa. Fue poco después cuando, con su primera antología de relatos, “Primer amor, últimos ritos” (1975), logró un gran éxito al hacerse con el Premio Somerset Maugham. A partir de ahí McEwan siguió publicando de manera regular tanto novela como relato, y ya en los años 80 fue adaptado al cine.

En 1997 publicó “Amor perdurable”, considerada por muchos como una obra maestra acerca de una persona que sufre el síndrome de Clerambault. En 1998, y causando gran controversia, le fue concedido el Booker Prize por su novela “Amsterdam”.

También volvió a publicar relatos con “Entre las sábanas”, así como las novelas “El placer del viajero”, “Niños en el tiempo” (Premio Whitbread y Premio Fémina), “En las nubes”, “El inocente”, “Los perros negros”, “Amor perdurable”, “Expiación” (que ha obtenido, entre otros premios, el WH Smith Literary Award, el People’s Booker y el Commonwealth Eurasia),”Sábado”, “Chesil Beach”, “Solar” y “Operación Dulce.

En sus novelas nos podemos encontrar con sexo explícito, violencia, relaciones incestuosas, pero en “La ley del menor“, como dice en su reseña para Babelia Santiago Roncagliolo, es “un elegante caballero que reflexiona sin amenazar, sentado en un sillón de su club, con un escocés en la mesita”. El autor se encuentra más amable en sus formas y argumentos pero como sigue diciendo RoncaglioloAunque no lleve un cuchillo entre los dientes, McEwan se mantiene fiel a sus creencias. Si en el siglo XX el tabú era el sexo o la historia oculta de Occidente, hoy el tabú es la fe”.


Calendario de lecturas:

  • 24 de enero (jueves): presentación de la novela.
  • 31 de enero (jueves): Comentarios de los tres primeros capítulos.
  • 6 de enero (miércoles): comentarios del final del libro.

Recordatorio: los que tenéis la posibilidad de recoger el libro en la biblioteca Fórum, ya lo tenéis preparado en la Sala de adultos. Recordad que ya tenéis que ir devolviendo “La uruguaya”. Si alguien necesita más días, tiene de plazo para entregarlo hasta el martes que viene. Después, lo necesita otro club de lectura.

Muchas gracias.

¡¡Nos leemos!!

La uruguaya

18 Ene

El argumento

Lucas Pereyra es escritor, está casado con Catalina y ambos tienen un hijo que se llama Maiko. Viven en Argentina. La historia transcurre a lo largo de un sólo día. Lucas tiene un viaje programado a Montevideo para traer un dinero que le han enviado desde dos editoriales en pago de sus dos próximos libros. Lo va a buscar a Uruguay para evitar las restricciones cambiarias de su país. Pero también hay alguien más allí, una mujer llamada Magali Guerra.

Lucas no atraviesa su mejor momento, ni en lo personal ni en lo laboral. Aburrido de su vida conyugal y familiar, la perspectiva de pasar un día entero en otro país y en compañía de una joven uruguaya era suficiente para animarlo.

En el viaje a Montevideo, Lucas va pensando en su vida. En lo asfixiante que encuentra su matrimonio. Cree además que su mujer está teniendo relación con otro hombre de su entorno laboral.

Recuerda como un año antes conoció a Guerra en un festival literario al que lo habían invitado en Valizas (Uruguay). Cómo le gustó desde le principio “qué mujer más hermosa, qué demonio de fuego me brotó de adentro”, la sacó a bailar, se gustaron al instante y recuerda “estaba anestesiado y se me prendieron los cinco sentidos otra vez y a máxima potencia”. Ella sabe que él está casado y tiene un hijo. A su vez también le dice que ella está con alguien. Quedan al día siguiente discretamente para hacer una excursión.

Pasan un día divertido, se besan pero nada más. Él se vuelve a su país y ella a su vida. Había transcurrido un año desde entonces. Se habían visto un par de veces más en viajes a Montevideo por trabajo pero donde quedaban para tomar un café. Ahora se volvían a ver de nuevo. En realidad no se conocían pero Lucas se había hecho una visión de la relación que era más una ilusión que una realidad.

El encuentro de Lucas con Guerra es algo frío “¿Quién es esta mina? Me resultaba totalmente desconocida. Me costaba hacerla coincidir con mi delirio de meses”. Realmente no se conocíanA los ojos de Guerra, Lucas era “un mimado por la vida. Un Peter Pan que no quiere dejar de ser niño.” 

Guerra le confiesa que ya no está con nadie y que lo ha pasado muy mal. Su novio, César, la había engañado con su mejor amiga, Rocío, y se había marchado a vivir con su padre. No estaba en un buen momento anímico. Para ella este día era para desahogarse y pasarlo bien. No quiere una nueva relación y menos con alguien que vive tan lejos y está casado. Así que Lucas no consigue su propósito porque ella no quiere que la lastimen más y no quiere “extrañarte. No quiero extrañarte”.

Así que la habitación que Lucas había reservado en un hotel de Montevideo se queda vacía. Por el contrario Guerra quiere pasarlo bien y le ofrece un poco de marihuana. Juntos deambulan por Montevideo en una nebulosa de alcohol y porros donde ven la realidad distorsionada. Incluso él se hace un tatuaje. Más que una relación es una vía de escape para ambos. Escapar de su vida real por unos instantes. Incluso en el calor del momento, Lucas le propone a Guerra que se escape con él a Brasil, donde nadie la conozca. Pero Guerra ni se lo tiene en cuenta y le confiesa que está embarazada de pocos meses de su exnovio César.

Cuando están totalmente enajenados en la playa disfrutando de un momento de intimidad, sufren un robo con violencia. Dos individuos que lo habían estado siguiendo, se les acercan y después de darle varios golpes a Lucas, le quita la cartera donde llevaba todo su dinero, las tarjetas y el móvil. A Guerra no le pasó nada.

Guerra le aconseja que ponga una denuncia en la comisaría pero que ella no lo puede acompañar porque tiene una reunión de trabajo muy importante. Lo deja solo ante el edificio de la comisaría. En ese momento Lucas reflexiona y se le pasa por la cabeza la idea de que todo lo relacionado con el robo podía haber sido cosa de Guerra. Sabía que iba a Montevideo a por dinero y donde tenía el dinero escondido porque lo vio cuando se estaba haciendo un tatuaje…

Ese dinero es importante porque Lucas tenía muchas deudas y lo necesitaba para ir sobreviviendo los siguientes meses hasta la entrega de los dos libros. Ahora sólo tenía un ukelele para su hijo y varios pesos uruguayos en el bolsillo.

No pone la denuncia. Se queda aturdido “Pocas veces estuve tan perdido. Sabía donde estaba pero no sabía dónde iba“. Se fue a visitar a su amigo Enzo. Alli se derrumbó “Lloré porque pensé en Guerra y supe que no la iba a volver a ver, me negué a la idea de que su cariño no fuera verdadero”. Pensó en su mujer y en que su cariño sí era verdadero. No sabía lo que le iba a decir al llegar.

Se vuelve para Argentina. Al llegar su mujer le pregunta por Guerra. Le confiesa todo. Ella también se sincera y le cuenta que se ha enamorado de alguien un año antes, una mujer. Lucas se queda descolocado. Le costó asimilarlo.

Pasa un año. La relación con Guerra se enfrió hasta ser inexistente. Lucas está viviendo en un piso “de separado”, llegó a un arreglo con Cata y tiene a su hijo con él la mitad de la semana. Intenta llevarse bien con ella y su pareja. Él no tiene pareja. Descubre a través de las redes sociales que Guerra se ha emparejado con Cesar y Rocío. Que los tres han hecho una boda ficticia y que las dos están embarazas de él. Ella ha formado su propia familia.

“Supongo que la idea de familia se transformó. Tiene algo de bloques combinables. Cada uno la arma como puede”.

La vida en sí es ya muy complicada así que creo que cada uno tiene que intentar ser feliz con las circunstancias y vivencias que le toquen. Procurar ser flexibles y sobre todo tomarse la vida como viene, intentando cambiar sólo aquello que dependa de uno mismo. ¿Qué pensáis vosotros?

Análisis de la novela

El libro está lleno de reflexiones, Lucas se siente asfixiado en su relación conyugal y familiar, ya que piensa que las parejas con el paso del tiempo acaban convirtiéndose en “siamesas” piensan igual, comen igual, etc. Él ahora tenía una vía de escape a esa situación y le “tranquilizaba saber que había una parte de mi vida que no compartía con vos“.

También la paternidad le agobiaba por momentos: “Vos sabes que lo adoro a mi hijo… pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él”. ¿Le echa la culpa a su paternidad y a su matrimonio de sus insatisfacciones?

Escrita en primera persona, Lucas recuerda su pasado. Pero su pasado igual no era como él lo recuerda. Se dice que somos más lo que recordamos que lo que vivimos. Da la sensación de que parte de lo que cuenta es una ensoñación. ¿Vosotros que pensáis?

“Estaba enamorado de una mujer y enamorado de la ciudad donde ella vivía. Y todo me lo inventé, o casi todo, una ciudad imaginaria en un país limítrofe. Por ahí caminé, más que por las calles reales”.

Cuando un relato o recuerdo se construye no existe forma de distinguir lo verdadero de lo falso. La memoria es maleable y se adapta a nuestras necesidades. Guerra era un fantasma idealizado de su pasado.

Más que una novela sobre el desamor es una novela sobre las expectativas insatisfechas. Según comenta el autor hay más frustración que desamor en la novela. Se siente asfixiado en una situación de pareja y deposita en esa frustración otras que tienen que ver con no estar trabajando, no estar escribiendo, no ganar dinero.

El propio Mairal reconoce:

“Me doy cuenta de que el protagonista provoca mucha identificación y no solo en los hombres. Evidentemente, las mujeres también se sienten encerradas en sus parejas, tienen amoríos mentales como el del personaje. Esa válvula de escape no corresponde solo a los hombres

Narrada con una brillante voz en primera persona, ese contarle a alguien que pasó se convierte en la  herramienta literaria más potente que usa Mairal en esta novela. Una voz que habla a veces de ti (a un vos) y que no es el lector, sino su mujer Catalina, y otra de un “nos”, haciendo un guiño a los lectores y lectoras.

La novela está muy bien escrita. Con un vocabulario muy acertado, rico en matices y que en muchos momentos despierta una sonrisa o da lugar a una reflexión. Sin entrar en el fondo de la cuestión, me hizo mucha gracia la expresión caribeña “anda columpiando los aretes con cualquiera. ¿Quién te columpiaba los aretes, Catalina?” o esta otra “si no podés con la vida, probá con la vidita“.

¿Qué os ha parecido la novela?


!Ahora os toca a vosotros!

Os animo a que hagáis vuestras propias reflexiones sobre la novela.

El próximo jueves, 24 de enero, presentaremos la siguiente lectura.

Hasta entonces,

¡Nos leemos!

Nuestra próxima lectura: “La uruguaya” de Pedro Mairal

7 Ene

¡¡FELIZ AÑO 2019!!

Vamos a empezar el año de la mano del escritor argentino Pedro Mairal y su novela “La uruguaya”, publicada en 2016 por Libros del Asteroide. Novela premiada con el Tigre Juan 2017.

La uruguaya

Lucas Pereyra, un escritor recién entrado en la cuarentena, viaja de Buenos Aires a Montevideo para recoger un dinero que le han mandado desde el extranjero y que no puede recibir en su país debido a las restricciones cambiarias. Casado y con un hijo, no atraviesa su mejor momento, pero la perspectiva de pasar un día en otro país en compañía de una joven amiga es suficiente para animarle un poco. Una vez en Uruguay, las cosas no terminan de salir tal como las había planeado, así que a Lucas no le quedará más remedio que afrontar la realidad.

Narrada con una brillante voz en primera persona, “La uruguaya” es una divertida novela sobre una crisis conyugal que nos habla también de cómo, en algún punto de nuestras vidas, debemos enfrentarnos a las promesas que nos hacemos y que no cumplimos, a las diferencias entre aquello que somos y aquello que nos gustaría ser.

Publicada con gran éxito en Argentina en 2016, La uruguaya ha confirmado a Mairal como uno de los más destacados narradores de la literatura argentina contemporánea.

Pedro Mairal

Nació en Buenos Aires en 1970. Comenzó a estudiar Medicina en 1989, pero al poco tiempo abandonó. En 1991 comienza a estudiar Letras en la Universidad del Salvador. En 1994 obtiene una mención en el premio Fortabat de poesía, y publica sus primeros poemas en el suplemento literario del diario La Prensa.

Más tarde, en 1997, coordina el taller literario en la facultad y da clases como profesor adjunto de Literatura Inglesa.

Su novela “Una noche con Sabrina Love” recibió el Premio Clarín en 1998 y fue llevada al cine. Ha publicado también las novelas “El año del desierto” (2005) y “Salvatierra” (2008), el volumen de cuentos “Hoy temprano” (2001), y los libros de poesía “Tigre como los pájaros” (1996), “Consumidor final” (2003) y la trilogía “Pornosonetos” (2003, 2005 y 2008). En 2007 fue nombrado uno de los 39 mejores jóvenes escritores latinoamericanos por el Hay Festival de Bogotá. Trabaja como guionista y escribe para distintos medios de comunicación. En 2013 publicó “El gran surubí”, una novela en sonetos, y “El equilibrio”, una recopilación de las columnas que escribió durante cinco años para el diario Perfil. En 2015 publicó en Chile “Maniobras de evasión”, un libro de crónicas. Su última novela, “La uruguaya”, ha recibido en España el Premio Tigre Juan 2017 y lo ha confirmado como uno de los más destacados autores argentinos de su generación.

Reseñas en el periódico Clarín, sección Cultura.

Entrevista en Eterna cadencia.

Entrevista en La Nación.


Calendario de lecturas:

  • 7 de enero (lunes): post presentación del libro.
  • 18 de enero (viernes): post final sobre la novela.

Los que recogéis un ejemplar en la Biblioteca Fórum Metropolitano ya lo tenéis disponible en horario de apertura de la sala de adultos.

¡¡Espero que os guste!!.

Nos leemos,

Lecturas para desconectar en Navidad

21 Dic

Las fiestas navideñas pueden llegar a ser estresantes, así que para que podáis desconectar un poco, aquí os dejo unas cuantas recomendaciones literarias.

Todas las podéis encontrar en nuestro catálogo de las Bibliotecas Municipales de A Coruña.

La muerte del comendador (de Haruki Murakami)

Publicada por la editorial Tusquets en 2018.

En plena crisis de pareja, un retratista de cierto prestigio abandona Tokio en dirección al norte de Japón. Confuso, sumido en sus recuerdos, deambula por el país hasta que, finalmente, un amigo le ofrece instalarse en una pequeña casa aislada, rodeada de bosques, que pertenece a su padre, un pintor famoso. En suma, un lugar donde retirarse durante un tiempo. En esa casa de paredes vacías, tras oír extraños ruidos, el protagonista descubre en un desván lo que parece un cuadro, envuelto y con una etiqueta en la que se lee: «La muerte del comendador». Cuando se decida a desenvolverlo se abrirá ante él un extraño mundo donde la ópera Don Giovanni de Mozart, el encargo de un retrato, una tímida adolescente y, por supuesto, un comendador, sembrarán de incógnitas su vida, hasta hace poco anodina y rutinaria. Este primer volumen de la novela La muerte del comendador es un fascinante laberinto donde lo cotidiano se ve invadido de señales indescifrables, de preguntas cuya respuesta todavía está lejos de vislumbrarse.

La desaparición de Stephanie Mailer (de Joël Dicker)

Publicada por la editorial Alfaguara en 2018.

La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea, en la región de los Hamptons, asiste a la gran apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa… Mientras tanto, un hombre recorre las calles vacías buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada.

Jesse Rosenberg y Derek Scott, dos jóvenes y brillantes policías de Nueva York, resuelven el caso. Pero veinte años más tarde, en la ceremonia de despedida de la policía a Rosenberg, la periodista Stephanie Mailer lo afronta: asegura que Dereck y Jesse se equivocaron de asesino a pesar de que la prueba estaba delante de sus ojos, y afirma poseer información clave. Días después, desaparece.

Así se inicia este colosal thriller, que avanza en el pasado y el presente a ritmo vertiginoso, sumando tramas, personajes, sorpresas y vueltas de tuerca, sacudiendo y precipitando al lector sin freno posible hacia el inesperado e inolvidable desenlace.

El legado de los espías (de John Le Carré)

Publicada por la editorial Planeta en 2018.

Peter Guillam, leal colega y discípulo de George Smiley en los servicios secretos británicos –conocidos como El Circo–, disfruta de su jubilación en la finca familiar de la costa meridional de Bretaña, cuando una carta de su antigua organización lo insta a regresar a Londres.
¿El motivo? Su pasado en la Guerra Fría lo reclama. Unas operaciones de inteligencia que habían sido el orgullo del Londres secreto y habían implicado a personajes como Alec Leamas, Jim Prideaux, George Smiley o el propio Peter Guillam están a punto de ser investigadas con criterios perturbadores, por una generación sin memoria de la Guerra Fría ni paciencia para atender a sus justificaciones.
Entretejiendo pasado y presente para que ambos cuenten su tensa historia, John le Carré ha urdido una única trama tan ingeniosa y apasionante como la de las dos predecesoras sobre las que se ha basado: El espía que surgió del frío y El topo. El pasado ha venido a cobrarse sus deudas.

Yo, Julia (de Santiago Posteguillo)

Premio Planeta 2018

192d.C. Varios hombres luchan por un imperio, pero Julia, hija de reyes, madre de césares y esposa de emperador, piensa en algo más grande: una dinastía. Roma está bajo el control de Cómodo, un emperador loco. El Senado se conjura para terminar con el tirano y los gobernadores militares más poderosos podrían dar un golpe de Estado. Albino es Britania, Severo en el Danubio o Nigro en Siria. Cómodo retiene a su esposa para evitar su rebelión y Julia, la mujer de Severo, se convierte así en rehén. De pronto, Roma arde. Un incendio asola la ciudad. ¿Es un desastre o una oportunidad? Cinco hombres se disponen a luchar a muerte por el poder. Creen que la partida está a punto de empezar. Pero para Julia la partida está a punto de empezar. Sabe que solo una mujer puede forjar una dinastía. Una novela sobre los conflictos de género en las esferas de poder, narrada a través de cinco personajes, de gran hondura psicológica, que funcionan como una suerte de peldaños por los que irá ascendiendo la protagonista. Y así contada la historia, parece una trama absolutamente actual, pero Julia, la protagonista, no es otra que Julia Domna, augusta del Imperio Romano, esposa del emperador Septimio Severo. Una férrea mujer que logró concentrar un poder jamás alcanzado por ninguna otra emperatriz.

Sabotaje ( de Arturo Pérez Reverte)

Publicada por Alfaguara en 2018

Mayo de 1937. La Guerra Civil sigue su sangriento curso en España, pero también lejos de los campos de batalla se combate entre las sombras. Una doble misión lleva a Lorenzo Falcó hasta París con el objetivo de intentar, de cualquier forma posible, que el Guernica que está pintando por Pablo Picasso no llegue nunca a la Exposición Universal donde la República pretende conseguir apoyo internacional. Aunque ya se adivinan en Europa los vientos de la nueva guerra que asolará el continente, la música alegre sigue sonando, y el arte, los negocios, la vida frívola ocupan todavía a intelectuales, refugiados y activistas. Acostumbrado al peligro y a las situaciones límite, Falcó debe enfrentarse esta vez a un mundo en el que la lucha de ideas pretende imponerse sobre la acción. Un mundo que a él le es ajeno, y al que aplicará sus propios métodos.

Una noche en el paraíso (de Lucía Berlín)

Publicada por la editorial Alfaguara en el 2018.

Una noche en el paraíso es una colección de veintidós cuentos que han sido seleccionados por uno de los hijos de BerlinMark. El éxito del “Manual para mujeres de la limpieza” ha dado lugar a que exista una importante expectación acerca de este nuevo volumen. Lucia Berlin nació y murió el mismo día y el mismo mes, el 12 de noviembre. Desde Alaska, donde nació en 1936, hasta California, donde murió en 2004, hay toda una trayectoria geográfica y personal que la llevó a Nuevo México, Chile, Colorado, en ese vaivén vital que constituyó su vida y que salpica, y de qué manera, su obra.

El prólogo del libro está escrito por Mark Berlin, el hijo que se ha encargado de seleccionar los relatos que forman este volumen. Sus historias se inspiran en sus propios recuerdos: su infancia en distintas poblaciones mineras de Idaho, Kentucky y Montana, su adolescencia glamurosa en Santiago de Chile, sus estancias en El Paso, Nueva York, México o California, sus tres matrimonios fallidos, su alcoholismo, o los distintos puestos de trabajo que desempeñó para poder mantener a sus cuatro hijos: enfermera, telefonista, limpiadora, profesora de escritura en distintas universidades y en una cárcel.

La señora Fletcher (de Tom Perrotta)

Publicada por Libros del Asteroide en 2018.

Temiendo el síndrome del nido vacíoEve Fletcher está decidida a convertir la partida de Brendan, su único hijo, a la universidad en una oportunidad para ampliar sus horizontes vitales. Eve es una mujer divorciada de algo más de 40 años, atractiva, con un trabajo estable como directora de un centro para la tercera edad y una existencia que, en cuanto falta su hijo, parece completamente vacía. Para remediarlo, Eve busca nuevas amistades, intenta salir de casa y hasta se apunta a un curso sobre teoría feminista en la universidad que, para su sorpresa, está impartido por una mujer trans. Y, mientras su madre descubre sentimientos, intereses y deseos que no sabía que tenía, Brendan quema sus primeros meses de universidad yéndose de fiesta, no estudiando ni una página y persiguiendo a Amber, una fornida activista feminista.

Fuimos canciones (de Elísabet Benavent)

Publicada por la editorial Suma en 2018. Continuada por “Seremos recuerdos” (2018)

Macarena vive en Madrid y es asistente de una influencer de moda.
Macarena disfruta la vida a sorbos e intenta ser feliz.
Macarena tiene dos amigas: Adriana y Jimena.
Macarena guarda un secreto que deletrea a escondidas.
Ese secreto tiene tres letras: L-E-O.
Macarena no sabe que Leo está en Madrid.
Macarena teme, Macarena sueña, Macarena ama, Macarena vuela…

Y en este juego del destino intenta aceptar que lo que fuimos no puede ser lo que seremos… ¿O quizás sí? “Porque a veces lo que fuimos da sentido a lo que de verdad somos”.

La catedral y el niño (de Eduardo Blanco Amor).

Publicada por primera vez en 1948 en Buenos Aires y en España en 1976. Ahora la editorial Libros del Asteroiede publica su última edición en 2018 con prólogo de Andrés Trapiello.

Una novela de aprendizaje que muestra los contrastes sociales de principios del siglo XX en España. Es una novela clásica con argumento fuerte y con personajes muy marcados por su entorno social.

Luis Torralba es un niño de ocho años que vive en una ciudad gallega a comienzos del siglo XX. Sus padres están separados y pertenecen a mundos completamente distintos: su madre a los ambientes burgueses y clericales de la ciudad, con sus días previsibles y tranquilos; por el contrario, su padre es un pequeño aristócrata librepensador, un poco calavera, que vive en un destartalado pazo en las afueras. Durante su infancia, Luis vivirá situaciones que irán convirtiéndole en alguien capaz de imaginar su propio futuro, muy distinto al que todos tienen pensado para él

21 lecciones para el siglo XXI (de Yuval Noah Harari)

Publicada por la editorial Debate en 2018.

¿Cómo podemos protegernos de las guerras nucleares, los cataclismos ecológicos o las tecnologías disruptivas? ¿Qué podemos hacer contra la propagación de la posverdad o la amenaza del terrorismo? ¿Qué debemos enseñar a nuestros hijos?

Con la misma prosa inteligente, fresca y provocadora, Harari vuelve a librerías con un nuevo título, 21 lecciones para el siglo XXI, en el que examina algunas de las cuestiones más urgentes de nuestro presente. El hilo dorado que recorre este estimulante nuevo libro es el desafío de mantener nuestro enfoque colectivo e individual frente al constante y desorientador cambio que estamos viviendo.

¿Somos aún capaces de entender el mundo que hemos creado?


En busca de la felicidad

19 Dic

“No es bueno obsesionarnos con un ideal hasta el punto de amargarnos la existencia por no alcanzarlo”

La bella esposa durmiente del bosque

Satsuko queda con una antigua amiga que no ve desde hace cinco años, Misuzu. Habían trabajado juntas y eran buenas amigas. Después, Misuzu se casó, tuvo un hijo y dejó el trabajo. Ahora los problemas de Misuzu eran otros, no se encontraba bien y le confiesa “algunas veces me siento atrapada, como si estuviera en una caja de zapatos“. La maternidad la agobiaba. Todavía no se había acostumbrado a tener a una persona totalmente dependiente de ella. A no tener tiempo para ella.

En estos momentos estaba trabajando desde casa para compaginar la maternidad con la faceta laboral, pero aún así se seguía sintiendo “encerrada”. Cuenta con estar un año más así, después cuando su hijo vaya al colegio se reincorporaría a la vida laboral.

Además, Misuzu también se siente insegura con su cuerpo. Siente que con la maternidad ha cambiado y es algo que le obsesiona, y quiere recuperar su juventud. Satsuko no sabe como consolarla. Ella la ve igual que siempre y no consigue entenderla bien. Aún así, le regala un día de compras y una tarde de relax en un spa. Misuzu agradece hacer algo, por fin, para sí misma.

El segundo hombre

Satsuko conoce a Tarô el dueño del bar donde suele ir a comer. En seguida le gustó así que intentó hacer todo lo que pudo para que las citas con él salieran bien. La primera fue por iniciativa de él a una clase de Hot yoga. En la segunda, también propuesta por Tarô, a un pícnic. Para la tercera decide acudir antes a la tienda de lencería para que Isaji le aconseje en cuestiones de ropa interior.

Quería buscar algo que reflejara “el tipo de relación que quería tener con él, más natural sin artificio… sólo quería mostrarse tal como se sentía en su compañía”. Isaji, como siempre la aconseja y alaba su nueva actitud frente a la vida ya que parece mucho más segura de sí misma que cuando la conoció. Satsuko se dio cuenta de lo atractivo que es Isaji,como si lo viera por primera vez y “sintió una punzada indefinida en el fondo de su corazón”.

La tercera cita con Tarô no fue todo lo bien que esperaba. Fueron citas originales y sorprendentes y se había sentido muy a gusto en su compañía pero se dio cuenta de que ella no tenía poder de decisión. Todo lo elegía él, no le preguntaba a ella. También se dio cuenta de que intentaba imponer sus gustos sin tener en cuenta su opinión, hacía comentarios sobre ella con la intención de que cambiara para “complacerle“, cosa que no iba en absoluto con el carácter de Satsuko así que acabó rompiendo con él.

Por mi tañen las campanas

En esta parte final del libro, a Satsuko le descubren una “calcificación en un pecho” y le hacen más pruebas médicas. Tras la mamografía vino una biopsia. El resultado fue un “tumor maligno” pero sin riesgo a que se extendiera por otros órganos. Tenían que operarla y hacerle una “mastectomía completa“. Satsuko se quedó destrozada. Aunque le aliviaba el hecho de no tener metástasis, el perder un pecho la desbordaba.

Para la operación se fue a vivir con sus padres para contar con el apoyo de su familia. Decidió someterse a una mastectomía completa y a una reconstrucción al mismo tiempo. Se pondría unos implantes artificiales y más tarde se tendría que volver a someter a otra crujía para ponerse el pecho definitivo.

Un año y pocos meses después, Satsuko se había sometido a varias operaciones para intentar equilibrar sus pechos. Seguía con la rehabilitación. Se había puesto a trabajar a tiempo parcial en un restaurante de fideos chinos que regentaba un amigo de su padre. Todavía no se sentía con fuerzas de volver a su trabajo y en ese intervalo de tiempo la empresa quebró.

Satsuko estaba viva y feliz de estarlo. Por fin podía disfrutar de cada momento del día. Y se acordaba con nostalgia de Isaji. Quería volver a verlo. Se había enamorado de él hace tiempo, sin darse cuenta.

Un día fue a su nueva tienda. Un local mucho mejor. Quería ver su cara cuando la viera. Isaji no se amilanó cuando se dio cuenta de lo que le había pasado, todo lo contrario “se enorgullecía de que hubiera vencido la enfermedad” y le contó que su madre, Hanae, pasó por lo mismo y ahora estaba bien y feliz.

Satsuko no fue capaz de expresarle sus sentimientos pero cuando estaba de regreso a su casa, descubre en la bolsa de la tienda una carta de Isaji donde sí expresaba los de él. Así que se decidió y por una vez en la vida tomó la iniciativa.

Poco tiempo después, monta una nueva empresa de publicidad y se casa con Isaji. Es feliz ante el nuevo futuro que tiene por delante.


Mi opinión

Hemos llegado al final de la novela. Y como cabía esperar, un final feliz. Satsuko se nos presenta al principio como una mujer estresada, sin vida personal y viviendo para su trabajo. Considera que por ser mujer tiene que demostrar el doble en la empresa y no pone límites. En el fondo es una persona insegura y amargada que pone de excusa para su inexistente vida personal y social que su novio la dejó hace tiempo por otra.

El contacto con Isaji le hace ver su auténtica realidad y que no es feliz. Poco a poco va cambiando su mentalidad ya que es consciente de que no lleva las riendas de su vida, sino que se deja llevar sin más. Ese proceso de madurez le hará empatizar más con su entorno y relativizar todo cuanto le ocurre.

Tras superar su enfermedad se vuelve más fuerte y consigue lo que buscaba: el amor y trabajar de otra manera.

Novela ligera, con toques de humor, llena de tópicos y sin más pretensión que hacernos reflexionar sobre algunas cuestiones sobre las que atraviesa la mujer trabajadora de hoy en día: el trabajo, los horarios, la maternidad, la juventud, el cuidado de la imagen, el sexo, etc.

Entretenida y fácil de leer.

¡¡¡Espero vuestros comentarios!!!!


Calendario:

  • Los que tenéis un ejemplar en casa: tenéis que devolver la novela antes del 28 de diciembre.
  • Para todos: hacemos un parón en navidades y volvemos el 7 de enero con más lecturas.

¡¡¡Felices fiestas!!!

Las cosas no cambian, cambiamos nosotros

12 Dic

Foto de Toru Hanai/Reuters. http://www.eldiplo.org

“Cuando las personas permitimos que los prejuicios controlen nuestras vidas, a veces dejamos pasar oportunidades maravillosas”

Cien años de acritud

Satsuko tiene 32 años y trabaja en una empresa de publicidad. Puede estar hasta las tres de la mañana en la oficina e irse a su casa sólo a dormir unas cuentas horas para volver a las jornadas interminables de trabajo. Lleva una vida aburrida y monótona.

Un día, de camino a un cliente, descubre que no lleva puesto el sujetador y decide entrar en una tienda de lencería para subsanar el error. Allí conoce a Yô Isaji, un joven vendedor experto en lencería. Turbada por la presencia masculina en una tienda así, decide olvidar los convencionalismos y dejarse llevar. Pero Isaji resultó ser algo más que un buen vendedor, supo leerle el alma a través del cuerpo y adivinar cual había sido su vida desde hace unos años. Satsuko se quedó impresionada.

Este hecho le hizo pararse a pensar en como está siendo realmente su vida, en general poco satisfactoria. Sin vida social, ni familiar, está plenamente volcada en el trabajo e intentando contentar a sus superiores. El hecho de que Isaji le mostrara la realidad, le hizo ver que todo dependía de ella y sólo ella podía ponerse en valor y conseguir ser más feliz.

Asumió la reunión que tenía programada de otra manera. Su cliente era la empresa Viajes Lirio del Valle pero con quién tenía que lidiar era con su relaciones públicas, la señora Akiyoshi. Una persona con mucho carácter y difícil de contentar. Hasta este momento, Satsuko se limitaba a asentir en la reuniones, darle la razón y comportarse como la “devota empleada“. Pero algo ya había cambiado en su interior y no se conformó con asentir sino que dio su opinión y debatió todas las salvedades que la señora Akiyoshi le hacía a su propuesta publicitaria. No se dejó amedrentar. Y consiguió su objetivo, porque nadie “se había atrevido nunca a expresarle su verdadera opinión”, así que la señora Akiyoshi le dio una oportunidad de llevar la campaña publicitaria de su empresa.

Lo que la faja se llevó

Satsuko es invitada a la boda de su exnovio, Naosuke Monma, con Airi Ono, a la que todavía no conoce. Naosuke había sido su novio desde el instituto, habían pasado mucho tiempo juntos, desde los 14 hasta los 29 años. Ella creyó que pasaría toda la vida con él. Todavía seguía pensando que ese capítulo no estaba del todo cerrado, así que la invitación le supuso un cara a cara con la realidad que no quería asumir.

La causa de la ruptura fue otra mujer, una compañera del trabajo de Naosuke y muy joven. Satsuko no lo había superado. Fue a la boda un poco obligada para no dar lugar a comentarios ni para despertar la compasión. Se encontró con amigas y conocidos y “le hería el amor propio el hecho de que la gente pudiera creer que no tenía pareja ni hijos porque era una mujer inadecuada“.

Lo que se encontró allí la sorprendió. La novia no era quién ella esperaba. No era la compañera de trabajo mucho más joven que ella, sino otra mujer diez años mayor que él. Se escandalizó de lo que vio y no entendía que hacía Naosuke con ella. Cayó de lleno en los convencionalismos sociales y en los prejuicios sobre la edad y la juventud.

Al final, tras el discurso de la novia que dijo que “hago lo que me apetece sin pensar en lo que los demás piensen de mi” se dio cuenta de que ella misma se había convertido en una “mujer intransigente y cuadriculada” se había escandalizado por la diferencia de edad entre los novios y que los vestidos de la novia eran “inadecuados” y se da cuenta que desde su ruptura con Naosuke se “quedó encasillada en ese momento” y se dio cuenta de que necesita salir de ese bucle. Aunque Naosuke no hubiera conocido a otra chica se hubieran separado igual porque recuerda Satsuko que en aquella época “ella solo tenía tiempo para su trabajo”. Ahora, consciente de la realidad, se plantea un nuevo futuro.

El sujetador sobre el río Kwai

Satsuko ayuda a una compañera de trabajo, Momota, a tener una mejor actitud en el trabajo ya que se muestra distante y nada empática con los clientes. Y quiere evitarle problemas con los jefes.

Momota viste de forma masculina y sin importarle mucho su imagen. Así que, Satsuko en vez de juzgarla intenta conocerla mejor y ayudarla con las relaciones laborales. Quedan juntas fuera del trabajo y de esta manera conoce su infancia y adolescencia donde fue intimidada por el sexo masculino. Y le contó como en el metro un hombre mayor se le acercó de manera inapropiada “el hombre mostró sus colmillos de fiera y yo sentía tanta vergüenza como si hubiera cometido un pecado”.

El problema de Momota es que desde la adolescencia y por una serie de circunstancia “se sentía muy humillada y degradada como mujer” y esa sensación le perduraba hasta hoy. Satsuko le dice que puede ser como quiera y vestir igual pero que tiene que ser más amable con su entorno e intentar empatizar con él. La va a ayudar y apoyar. Y Momota va cambiando poco a poco.

El fantasma del edificio comercial

Satsuko se queda sorprendida por la cantidad de hombres vestidos de mujer que entran en el viejo edificio comercial (donde está la tienda de lencería) para ir a la tienda de la Señora del Bigote, una boutique para drag queens. Cree reconocer a uno de sus clientes y siente curiosidad. Después de varios días vigilando la entrada descubre que uno de ellos es el señor Ogami, uno de sus clientes de una empresa de destilería y con el que tenía problemas en promocionar su último sake.

A Satsuko se le ocurre la idea de organizar un taller de lencería para hombres en colaboración con la tienda de la Señora del Bigote. Resulta un éxito. Allí se encuentra con el señor Ogami. Le ayuda a encontrar la prenda perfecta. Tras esto, Ogami decide darle la campaña y no por comprar “su silencio” sino porque cree que Satsuko no tiene prejuicios y sabe “ver a la persona tras el producto“.

El especialista al servicio de Su Majestad

En esta ocasión, Satsuko se enfrenta al proyecto publicitario del señor Ogami. Él quiere para el anuncio de su sake a la actriz Yûki Honjô que lleva varios años sin estar en activo y que además había protagonizado varios escándalos. Aunque seguía siendo un icono entre los gays y los transexuales. Por eso entendió el interés de Ogami por ella.

La contrató para el anuncio pero cuando la vio, no se correspondía en absoluto con la imagen que tenía de ella en sus primeras películas. Llegaba “apoyada en su mánager, con evidentes dificultades para caminar y la cara enrojecida”. Mujer con mucho carácter y difícil de contentar. Un poco diva. Pero tras pasar por maquillaje y peluquería, parecía otra. Ogami no dejaba de contemplarla como si Yûki fuera una escultura de mármol como una diosa y con total admiración.

Tras varios cambios de vestuario, Satsuko consigue dar con la imagen ideal para el anuncio con la ayuda de Isaji, que siempre está cuando lo necesita, y se da cuenta de que la juventud no lo es todo y que a pesar de los años Yûki sigue brillando con luz propia, lo único que hace falta es que “una se acepte a si misma y se quiera“.

Comentario 

Esta novela se puede enmarcar dentro de la narrativa del Chick-lit por su cercanía al género de la novela romántica. Presentando a la mujer, no como víctima, sino como dueña de su propia vida y mostrando un elenco de experiencias que se corresponden, en gran medida, con las de las mujeres actuales, trabajadoras, en torno a la treintena y que viven en grandes ciudades.

Con elegancia y un humor irónico directo, Asako Hiruta nos va mostrando a lo largo de los capítulos la vida y circunstancias de Satsuko Kunieda una treinteañera soltera, trabajadora y estresada.  Que lleva una vida aburrida y sin pretensiones después de que su novio de toda la vida la dejara. Entonces se encuentra con Yô Isaji y le rompe los esquemas, primero al comprobar que es un especialista en lencería, trabajo que siempre se atribuyó a las mujeres, y segundo porque sabe leerle el alma mejor que ella misma.

Es una lectura ligera pero llena de matices. La presión de la imagen de la eterna juventud sobre la mujer, los prejuicios de ellas mismas sobre las demás. Prejuicios cotidianos que esclavizan a la mujer en general con su cuerpo.

La presión sobre el trabajo. Competir en un mundo laboral de hombres intentando siempre ser la mejor. Supeditar toda tu vida a la empresa, sin horarios y sin vida personal.

A lo largo de esta lectura vamos viendo como poco a poco Satsuko va superando los convencionalismos, cogiendo confianza en si misma y tomando las riendas de su vida para ser feliz.


Ahora os toca a vosotros,

Comentad lo que queráis de la novela. Vuestras impresiones. La historia, ¿creéis que trata sobre el cambio de actitud de Satsuko ante la vida o de más cosas?. ¿Creéis que refleja algunas circunstancias y sentimientos reales?. ¿Qué pensáis de Yô Isaji?

El próximo post: el miércoles, 19 de diciembre (final de la novela)

¡¡Nos leemos!!

El papel de la mujer en Japón

4 Dic

Japón es una país ampliamente dominado por los hombres. Su contexto político lo hace desfavorable para la emancipación de la mujer puesto que el Partido Democrático Liberal, excesivamente conservador, ha estado en el poder desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

Con la derrota de Japón en la Guerra Mundial, el parlamento tuvo que aceptar la inclusión de una nueva Constitución, en la que se garantizaba la igualdad entre hombres y mujeres.

Aun así hoy en día el estatus social de las mujeres en Japón comparado con otros países desarrollados es bastante bajo. En parte se debe a que en las mentes de los japoneses persisten muchas ideas desde la Era Edo (1603-1868) y por la influencia del Confucianismo  que ve al hombre como un ser social que ocupa un puesto y desempeña una función determinada como estrategia del bien común y no como un ser aislado. “El japonés no piensa en si mismo como individuo, sino en su papel como parte de la sociedad”.

En Japón las mujeres, al igual que los hombres, están encasillados en un rol determinado por el género. Solo el 10% de los cargos de dirección en la empresa privada son ocupados por mujeres y el caso es similar en la administración pública.

Los japoneses conciben esta situación como un asunto meramente cultural, no es porque se considere a la mujer como una persona incompetente o incapaz, sino porque durante siglos, han existido labores asignadas únicamente a los hombres.

Emancipación laboral de la mujer

Fue en la década de los setenta, en pleno boom económico, cuando las japonesas comenzaron a tener un protagonismo real en el desarrollo del país. No sólo porque se produjo una entrada masiva de mujeres en el mercado laboral, aunque en su mayoría a tiempo parcial, sino también porque el mercado les reconoció una importante capacidad de consumo: como administradoras del gasto en sus hogares y como trabajadoras. Sin embargo, fue con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria a principios de los noventa, y con la crisis económica que azotó Japón a lo largo de toda la década, cuando comenzó la “revolución”.

La crisis provocó la reestructuración de la plantilla de las empresas. Decenas de miles de ejecutivos perdieron sus empleos, cientos de miles de hombres que habían crecido con las empresas y jamás concibieron cambiar de empleo vieron traicionada su lealtad empresarial y se vieron en la calle. Aumentó el índice de suicidios y muchos hombres, avergonzados por encontrarse en el paro, optaron por no volver a sus casas y perderse en el creciente enjambre de los “sin techo”.

Forzadas o no por los acontecimientos, las japonesas dieron un paso al frente. Como fuerza laboral, eran mucho más flexibles porque casi siempre habían estado en un segundo plano, con trabajos temporales. Además, las dificultades que las mujeres sufren, en especial el degradante y frecuente acoso sexual, habían convertido su cambio de empleo casi en una costumbre.

En clave autobiográfica de humor y de asombro, la escritora belga Amélie Nothomb, nacida en Japón, donde pasó su infancia y cuya lengua domina, cuenta en Estupor y Temblores” el traumático interior del mundo laboral japonés. Un mundo que fagocita a las personas hasta convertirlas en engranajes; que absorbe la mitad de las horas del día y está fuertemente jerarquizado; en el que cada superior es, antes que nada, inferior de otro, y en el que la mujer, considerada un ser de segunda clase, es humillada y tiene más bien nulas que pocas posibilidades de ascender. Nothomb, que terminó relegada a limpiar los servicios de la empresa, cuenta que la japonesa “nace cargada de obligaciones y bajo el dogma de que nada bueno puede esperar de la vida”. A partir de ahí, todo son preceptos absurdos que moldean su mente desde la cuna y pesan como una losa para que el hombre, la empresa y la sociedad en general se paseen sobre ella.

Discriminación laboral

La falta de flexibilidad es sólo uno de las ramas del problema. Mientras no haya un cambio de actitud por parte de toda la sociedad, la mujer no podrá avanzar hacia la igualdad. Por ejemplo, declaraciones como las del ministro de sanidad Yanagisawa, que describió a las mujeres como “máquinas de parir niños” y sugirió que el bajo índice de natalidad japonesa era culpa de mujeres que no estaban sabiendo cumplir con su obligación de tener hijos, o la recomendación de Shimomura (político del gobierno de Shinzo Abe) hacia las mujeres para que “se queden en casa y cuiden de sus hijos” como solución a la falta de guarderías y centros infantiles, son claros ejemplos de que la mentalidad debe cambiar.

Incluso el lenguaje japonés refleja algunas de éstas ideas. La existencia de términos como christmas cake (para referirse a mujeres de más de 25 años sin perspectivas de matrimonio), shokuba no hana (literalmente, flor de oficina) u OLs (office ladies), que básicamente sirven a sus compañeros masculinos, demuestra que Japón está lejos de vencer la discriminación laboral por cuestión de género y que la idea de que la mujer es inferior al hombre en el ámbito laboral está todavía muy presente en la mente de toda la sociedad.

Asimismo, la diferencia salarial entre sexos en Japón es la mayor de los países desarrollados y conjuntamente con la exigencia de una cultura corporativa, que supone una gran barrera para aquella mujer que no quiere o no puede cumplir con las expectativas de dedicación absoluta y largas jornadas, el número de mujeres en posiciones de liderazgo ha pasado tan sólo del 1% al 2,8% entre 1980 y 2005, es decir, ha tenido un crecimiento exageradamente lento.

A pesar de esto, las tasas de ocupación femenina no han hecho más que subir desde  2005,  pero todavía queda mucho camino por recorrer, especialmente en cuanto a la calidad de estos puestos de trabajo y las condiciones salariales.

Movimientos feministas

Todo esto ha motivado la tardía aparición y el escaso arraigo en Japón de los movimientos feministas y liberalizadores de la mujer así como de la reivindicación de la igualdad de derechos. En la actualidad, desde la Ley de Igualdad de Oportunidades, promulgada en 1985, la Ley de Baja Maternal, de 1992, y la Ley para la Prevención de la Violencia Conyugal, de 2001, las japonesas están tan protegidas legalmente como las europeas o las norteamericanas.

En la práctica, sin embargo, aún les queda un largo camino por recorrer, como demuestra que ninguna de las dos primeras leyes mencionadas incluye una penalización para las empresas en caso de que las incumplieran.

Ayaka Shiomura recibe disculpas publicas de Akihiro Suzuki. Fotografía tomada de: Asianews.it

Existen múltiples ejemplos de acoso a las mujeres, uno de los que causó más revuelo en su momento fue el de la parlamentaria Ayaka Shiomura, quien presentaba un discurso, para proponer acciones de apoyo a las madres trabajadoras con hijos pequeños y medidas para aumentar la tasa de natalidad en Japón; un opositor en su momento lanzó un grito para detener el discurso diciéndole: “¿No sería mejor que te casaras rápido?”

A pesar de lo impactante que fue el comentario de la oposición, entre lagrimas, Shiomura mantuvo su determinación y agregó a su discurso: “Cuando las mujeres brillen con luz propia, Japón será más y más radiante.”

Con el paso de los años, la situación ha empezado a cambiar, las mujeres ahora reconocen sus derechos y su papel en la sociedad, incluso en una con contrastes culturales tan fuertes como la japonesa. Los casos de Sekuhara se denuncian cada vez más y ahora el Estado está trabajando por el reconocimiento de la labor de la mujer en cargos públicos y privados.

La familia y la sexualidad

Unas relaciones sexuales libres y una sexualidad abierta son algunos de los grandes problemas que enfrentan a la juventud japonesa con sus progenitores. Aunque el matrimonio sigue siendo prioritario, cada día son más los chicos y las chicas sexualmente activos fuera de un marco convencional, si bien son pocos los que se aventuran a un desafío abierto. La independencia económica, una buena dosis de hipocresía y la mayor preparación de la mujer han convertido lo que era hasta ahora un tabú en una cuestión de estudio.

La píldora anticonceptiva no fue legalizada hasta 1999 debido a las dudas de la población sobre su seguridad, y en parte debido también a que solo un porcentaje muy bajo de las mujeres japonesas la usan, incluso hoy en día.

Con grandes esfuerzos, las japonesas van ganándose su autoestima y forjando su independencia, lo que se traduce en cambios en la estructura familiar. El primero es el retraso en la edad del matrimonio. Según Kazuo Sato, profesor de la facultad de Educación de la Universidad de Chiba, “hasta hace muy poco era muy difícil para las mujeres vivir como solteras”. Debían casarse antes de los 25 años porque después “su valor como novia decaía rápidamente”.

Ahora, según las estadísticas oficiales, la edad media de las japonesas al casarse se sitúa en 28,3 años. Asimismo, la tasa de divorcio pasó de 1,5 por cada 1.000 parejas en 1984, a 2,3 en 2002, debido fundamentalmente a las demandas presentadas por mujeres.

Foto tomada de: https://mundomayor.com

El futuro

La población envejece con rapidez, la tasa de natalidad disminuye, y los pronósticos indican que la población disminuirá 30 por ciento para 2055.

Para Kathy Matsui, economista de uno de los mayores bancos de Japón, no queda otra solución que aprovechar más la población existente. “Las mujeres constituyen 50 por ciento de los habitantes del país, tienen un gran nivel educativo, pero dejan de trabajar al llegar a determinada edad”, apuntó.

No hay más opción que tomar medidas para que las mujeres sigan trabajando. No es una perspectiva feminista, sino un análisis objetivo de una economista”, subrayó.

Pero la sociedad japonesa no parece muy dispuesta a aceptar esa idea. Una encuesta del gobierno realizada reveló que el 51 por ciento de las personas entrevistadas pensaban que las mujeres deberían quedarse en la casa y cuidar a la familia mientras sus maridos trabajan.

Esa cantidad es 10,3 por ciento más que la que dio una respuesta similar en un estudio similar realizado en 2009. El aumento fue especialmente destacado en la categoría de 20 a 30 años.

“La actual generación joven sabe cómo es crecer con una madre que trabaja”, explicó Suzanne Akieda, arqueóloga belga que vive y trabaja en Japón desde hace 40 años.

“Antes, muchas mujeres trataron de hacer a un lado sus vidas personales para seguir una carrera. Ahora, muchas comenzaron a reconsiderar si aquello fue correcto. Esa es la reacción”, añadió.


Próximo post: miércoles, 12 de diciembre.

Comentarios hasta la página 130 que se corresponde con el final del capítulo “El especialista al servicio de Su Majestad”.

Nos leemos,

Nuestra próxima lectura: “La insólita pasión del vendedor de lencería” de Asako Hiruta

3 Dic

En nuestra próxima lectura nos vamos a Japón de la mano de la joven escritora japonesa Asako Hiruta. Publicada en España en 2016 por la editorial Reservoir Books y traducida por Marta Estefanía Gallego Urbiola.

La insólita pasión del vendedor de lencería

Satsuko tiene 32 años, trabaja en una agencia de publicidad y, a decir verdad, no lleva la vida más plena del mundo. Un día, saliendo de casa con prisas, se da cuenta de que va sin sujetador. Se mete de golpe en una tienda de lencería que ha visto al pasar otras veces, llamada Toujours Ensemble. El dependiente, Isaji, resulta ser un tipo cuyos conocimientos del alma y la anatomía femeninas son tan vastos que apenas necesita tomar medidas para saber qué prenda recomendar y qué consejos personales dar. Su confianza en el poder de la ropa interior es infinita: “La próxima vez que tenga algún problema o duda, llévese la mano al corazón y piense con calma. Su pecho y su sujetador siempre tendrán una respuesta.”

Asako Hiruta

Nació en 1979 en Sapporo, la capital de Hokkaido. Tras graduarse en la facultad de literatura japonesa de la universidad de Otsuma Joshi de Tokio, vuelve a su tierra natal y trabaja en una agencia de publicidad.

En 2007 deja su empleo allí y empieza a escribir. Al año siguiente gana la séptima edición del premio de literatura R-18 (literatura erótica de mujeres para mujeres) de la editorial Shinchosha con el relato «Jijô jibaku no watashi» (Cómo me até a mí misma), que en 2010 se convirtió en la pieza central de un volumen de relatos homónimo y que en 2013 el director del cine Naoto Takenaka llevó a la gran pantalla. A continuación escribe la novela Hoshi to monosashi (Estrellas y distancias, 2012) y otras dos colecciones de relatos: Hitohada shokora riky’ru (2013, El licor de chocolate a temperatura humana) y Ai o furikomu (2013, Domiciliar el amor).

En 2015 su consagración nacional e internacional se produce con Fitter X no ijyona aijyô (La insólita pasión del vendedor de lencería). Como curiosidad comentar que pese a que el libro no es autobiográfico tiene elementos de la vida de la autora.

El trabajo de Asako Hiruta ha sido un pequeño fenómeno editorial en Japón, donde ha cosechado muy buenas críticas, además de provocar el debate y el entusiasmo de un nicho demográfico que en el país nipón es casi invisible: el de las mujeres en la treintena que aún no se han casado y luchan por forjarse una trayectoria profesional. Con un tema extravagante y un humor muy refinado, La insólita pasión del vendedor de lencería se muestra como una lectura refrescante, en la que también afloran cuestiones que afectan a los jóvenes en la actualidad: la sexualidad decreciente de la primera madurez, las miserias de la vida familiar y la maternidad, la presión del mercado laboral o la desigualdad de género.


Calendario de lecturas

  • 3 de diciembre (lunes): post presentación del libro.
  • 4 de diciembre (martes): post “El papel de la mujer en Japón”
  • 12 de diciembre (miércoles): post comentarios hasta la página 130 y se corresponde con el final del capítulo “El especialista al servicio de Su Majestad”.
  • 19 de diciembre (miércoles): post comentarios hasta el final de la novela.

Los que recogéis un ejemplar de la novela en la Biblioteca Fórum ya los tenéis disponibles en horario de apertura de la Sala de adultos.

¡Nos leemos!

SOPHIE & FRANTZ

26 Nov

Llegamos al final y al desenlace de esta inquietante novela.

Frantz y Sophie

Comienza esta tercera parte con la boda de Frantz y Sophie en el ayuntamiento y el inicio de su vida en común. Sophie descubre que Frantz es mejor de lo que esperaba y siente una ligera felicidad de poder dejar atrás su vida de crímenes y locura.

Al poco tiempo termina este sentimiento de felicidad ya que vuelve a tener pesadillas y los muertos se le aparecen en medio de la noche para atormentarla. Con su nueva crisis, Frantz no la deja sola en ningún momento y Sophie, angustiada, tiene ganas de escapar.

La historia da un giro importante cuando ella encuentra su foto de carné en una bolsa de Frantz. Foto sustraída hace cuatro años por un motorista desconocido. La encuentra por casualidad. Es entonces cuando empieza a sospechar que su marido puede ser el motorista. No encuentra otra explicación. Quiere irse pero cada vez que lo intenta, aparece Frantz. Es entonces cuando decide hacer un intento de suicidio para que la lleven al hospital y así tener más facilidades para despistar a su marido. Pero en ese intento, Frantz comente otro error y la llama“Sophie”.

Ella lo tiene claro y comienza a urdir su plan. Se escapa del hospital y consigue que su marido no sepa donde está. Gracias a su amiga Valérie y a su padre traza un nuevo plan.

Sophie y Frantz

Sophie ya sabe la verdad sobre Frantz. Sabe que es el culpable de todo lo que le ha ocurrido en estos cuatro últimos años. Quiere jugar con esta ventaja. Vuelve al piso como si nada hubiera pasado. Sigue fingiendo que sigue mal y bajo los efectos de los fármacos. En su plan no contempla ir a la policía. Quiere vengarse por si misma.

Frantz nos desvela a través de su diario que culpa a Catherine, madre de Sophie, de la muerte de su madre. La estaba tratando como Psiquiatra y no consiguió que no se suicidara. Decide vengarse de ella pero cuando tiene posibilidades de hacerlo, su padre muere y hereda, Catherine ya había fallecido. Es entonces cuando decide vengarse a través de su hija, Sophie.

Sophie sigue interpretando el papel de mujer desequilibrada y ausente por las pastillas. Finge que duerme y que no sabe que hace la mitad del tiempo. Frantz no sospecha nada pero, de repente, ve en unas fotografías del garaje del padre de Sophie unas cajas que le llaman la atención. Ampliando la imagen descubre que son las historias clínicas de Cahterine y se alerta.

Mientras tanto Sophie sigue su plan. Toma lo que Frantz le da y cuando no mira, lo regurgita en un papel. Ya tiene ensayada toda una técnica. Aún así tiene que interpretar. Por las noches, Frantz la sigue atormentando con los muertos y ella finge para no llamar la atención. Así consigue meter fármacos en los yogures líquidos que toma Frantz sin levantar sospecha. Aún así, Frantz, confiado, viaja por la noche a casa del padre de Sophie a robar la historia clínica de su madre. Y mientras él está en esta misión, Sophie descubre su guarida en el sótano del edificio.

“Nada más traspasar la puerta , Sophie se ha asustado. Y eso que ya sabe quién es Frantz. Pero el espectáculo que brinda su trastero… es como meterse en su subconsciente.” Ve las fotos de su vida desde hace cuatro años. Se derrumba, “ya no puede pensar, solo puede llorar”. Pero no está rendida, la ira sustituye a la desesperación.

Descubre el diario y como Frantz la vio por primera vez el 3 de mayo de 2000.

También tiene una pared cubierta con fotos de su madre, Sarah Berg. La madre de Sophie empezó a tratarla en su tercer tratamiento (junio de 1987). Tenía depresión y actos suicidas desde la década de los 60. Su vida estaba marcada por la deportación y futura desaparición de sus padres en Dachau poco tiempo después de nacer ella. Tenía un sentimiento de culpa desde muy temprana edad. Su cuadro psíquico revela “la pérdida del amor del otro y a la pérdida de la propia estima” tiene un “sentimiento de culpa a la supervivencia“. Y en el mismo informe, Catherine advierte de que “se observe a sus descendientes directos porque pueden tener síntomas depresivos caracterizados por fijaciones morbosas y manifestación de obsesiones“.

Además, en el informe se descubre que tuvo un primer embarazo y que ella deseaba que fuera niña. Concluyó en un parto prematuro y la niña nació muerta. El segundo embarazo, en 1974, Sarah estaba depresiva y llena de supersticiones porque piensa que “este niño que viene ha matado al anterior para existir”. Intenta sin éxito provocarse un aborto. Y se intenta suicidar dos veces. Cree que su hijo es un ser diabólico. El 13 de agosto da a luz a un niño llamado Frantz.

Frantz volvió con este informe muy nervioso en plena madrugada. No hablaba. Sophie lo interpretó como un buen síntoma ya que “era como si Sophie estuviera saliendo de la oscuridad y Frantz estuviera entrando”.

La dinámica acaba de invertirse y ahora es Frantz el que está postrado en una cama y Sophie quien maneja los tiempos y los medicamentos. Lee su diario y lo va odiando cada vez más. Lo atiborra de somníferos. Frantz apenas tiene voluntad. Ella descubre que sólo ha matado una vez en la vida: al dueño de la hamburguesería “lo recuerda sin temor ni remordimientos”.

Se van solapando los descubrimientos de Sophie con los de Frantz sobre su verdadera madre, su verdadera vida. Durante la infancia Sarah odiaba a Frantz al que también maltrataba sutilmente. No lo podía soportar. Frantz puedo sobrevivir a una madre potencialmente infanticida gracias a la protección de su padre. Su madre cuando estaba siendo tratada por Cahterine “lleva más de quince años reprimiendo bajo la apariencia de una madre cariñosa un aborrecimiento que se ha convertido en visceral y los deseos de asesinar a su hijo“.

Sophie culmina con éxito su venganza. Frantz totalmente dormido por los somníferos se deja llevar. Sophie le viste con el traje de novia ajado de su madre y le da a beber “doce veces la dosis letal” de barbitúricos. Le pinta mal los labios y lo deja encima de la cama como si fuera un “payaso”. Al salir, oye que Frantz la llama desde el balcón y cuando mira hacia arriba, él salta sin pensarlo dos veces.

El informe de la policía concluye que estaba depresivo y que se suicidó de la misma manera que su madre. Sophie consigue su doble propósito, acabar con Frantz y conseguir una vida nueva. Se queda con el apellido de Frantz y con el dinero que éste heredó de su padre.

Comentario de la novela

En esta segunda parte suceden los acontecimientos de manera sorprendente. El nivel de crueldad se invierte de forma magistral. Sophie descubre al verdadero Frantz. Sabe que no puede ir a la policía porque no tiene pruebas reales contra él. Así que decide tomarse la justicia por su cuenta. Pero no solo persigue su muerte, sino también su tortura. Así que traza un plan con bastante inteligencia y frialdad. Para ello cuenta con su amiga Valérie y sobre todo con su padre.

¿Pero por qué no opuso resistencia Frantz? porque el informe clínico demoledor de Catherine lo destruyó por dentro. Su madre, a la que quería por encima de todo y a la que se sentía unido por un hilo invisible era realmente una persona cruel, infanticida, depresiva que nunca lo quiso y lo odiaba. Y al final, se suicidó para no tener que verlo más. Frantz no lo pudo soportar.

Pero este informe también era un artificio. El padre de Sophie lo elaboró para ayudar a su hija en su venganza y lo consiguió. Frantz se dejó morir.

Esta segunda parte, ágil y entretenida, me gustó menos que la primera. Aún así, me resultó una lectura bastante adictiva. No sabía cuantos giros más nos tenía preparado el autor. Aún sabiendo que Sophie había descubierto la verdad, Lemaitre conseguía seguir transmitiendo su angustia y ganas de vivir. El final es un poco previsible. Aunque sí me sorprendió el informe de Catherine que resultó ser también parte de la venganza. Original en el planteamiento de la historia. ¿Pensáis lo mismo vosotros?

Lemaitre consigue una novela con buen ritmo, entretenida gracias a que va dosificando la información a lo largo de toda la trama. Además de ser una historia estremecedora y retorcida en la que estás por momentos incómoda porque no sabes que personaje de la trama es el más maligno.


¡Ahora os toca a  vosotros!!!

¿Qué os ha parecido la historia? ¿Original, cruel? ¿verosímil? por lo menos, ¿ha conseguido entreteneros y atraparos hasta el final? ¿qué os ha parecido la utilización de la primera persona y la tercera a lo largo de toda la historia?

Espero vuestros comentarios a lo largo de esta semana. ¡Ánimo!!!

El lunes que viene, 3 de diciembre, os presentaré el próximo libro. Totalmente diferente. ¡¡¡Os lo prometo!!!!

Nos leemos,

FRANTZ

19 Nov

Avanzamos un poco más en la novela. Esta segunda parte está escrita en primera persona y por un personaje del que hasta ahora no sabíamos nada, Frantz.

Escrita a modo de diario nos va a desvelar mas detalles de esta intrincada trama psicológica.

La trama

Frantz escribe un diario con todos los detalles de un Plan diabólico que está llevando a cabo y cuyo objetivo es Sophie y de modo circunstancial, su entorno. Los hechos relatados van desde mayo del año 2000 hasta enero de 2004.

¿Por qué? parece que por venganza. A lo largo de esta segunda parte nos desvela un pasado trágico, donde su madre que parece que estaba enferma se suicida tirándose por una ventana y con el vestido de novia puesto. ¿Y que tiene que ver Sophie con todo esto? por ahora no lo sabemos.

Sophie en esos momentos estaba casada con Vincent Duguet y vivía en un barrio residencial de clase acomodada. Se la veía muy feliz. Ambos empiezan a ser objeto de seguimiento.

Frantz investiga todo sobre sus vidas. Consigue sustraer del bolso de Sophie las llaves  de su piso y hacer una copia. A partir de ahí entra cuando puede en su casa, le cambia cosas, le mezcla pastillas y consigue las claves para entrar en su correo electrónico y redes sociales. Se adueña por completo de su vida.

¿Qué sabemos de Frantz? que es informático, que lleva años soñando con este Plan, que echa mucho de menos a su madre pero que se consuela diciendo “menos mal que tengo a Sophie” y que desde que conoció a Sophie  no le han vuelto a dar ataques de “angustia“. Cree que Sophie le “ayudará a curarse”. ¿Qué le ocurre?

Alquila un apartamento enfrente del matrimonio para vigilarlos constantemente. Cuando tiene ansiedad por las noches estira el vestido de novia de su madre, lleno de manchas, sobre la cama y escribe “En ellas está toda mi vida. Representan mi existencia, son la encarnación de mi voluntad”.

¿Es él, y no Sophie, víctima de la locura?

El diario nos desvela que la madre de Sophie está muerta y que en opinión de Frantz “de seguir viva no estaríamos en lo que estamos. Qué desastre.” La madre de Sophie se llamaba Catherine y todo indica que tiene algo que ver en esta historia.

Una vez que descubre todo los detalles de la vida de Sophie, sus horarios, itinerarios, costumbres, etc., decide pasar a la acción: le cambia algunas cosas, otras se las sustrae…. Empieza por pequeños detalles, como cambiar en el carro del supermercado la marca de café, sustraer pastillas de la caja de medicamentos, mover el coche a otra plaza de aparcamiento (ella cree que se lo han robado y pone una denuncia). Lo lleva a cabo de “forma discreta pero progresiva” . Y por la información que tenemos de Sophie, ella no se da cuenta. Piensa que es ella quién se olvida de las cosas.

El 1 de octubre su “plan está ya maduro” y empieza con “la manipulación del correo electrónico“. Ella y su marido están buscando una casa en las afueras de París para vivir en el campo, pero Sophie está empezando a “desconfiar de su memoria“. Además, Frantz empieza a administrarle sin que ella se entere unas pastillas contra la obesidad que fueron retiradas del mercado porque “destruye los neurotransmisores” y era como un “pro depresor” que podía incitarte al suicidio. También consiguió en Internet “flunitrazepam, una molécula que causa estados de pasividad y luego de confusión, con efectos amnésicos” y varios somníferos.

También pone micrófonos en su piso. La tiene totalmente controlada. Incluso consigue que la detengan en el supermercado por sacar sin pagar una botella de whisky.

Vincent empieza a preocuparse por ella porque cree que está “depresiva”. Sophie va al médico. No sirve de nada y lo problemas crecen en su matrimonio. Además, no se lleva bien con su suegra. Realmente no se soportan. El día del cumpleaños de la madre de Vincent, Sophie no quiere acudir a la fiesta. Se presenta al final por su marido. Esa misma noche su suegra muere en extrañas circunstancias al caerse con su silla por las escaleras. Esto trastorna de verdad a Sophie porque había soñado esa misma noche con la muerte de su suegra en esas mismas circunstancias.

Poco después, Sophie también pierde el trabajo por unas fotos que aparecieron en un dossier de prensa y que ella misma mando a toda la oficina. Eran dos fotos en un acto muy íntimo con su marido. No se explica como aparecieron ahí. La suspenden de empleo y sueldo. Las cosas van de mal en peor.

Frantz tiene un confidente en la oficina de Sophie, se llama Andrée. La invita varias veces a salir y así consigue tener información sobre la posición de Sophie en la empresa. Pero cuando se entera de que Sophie abandona la empresa ya no le interesa conservar su relación y la mata, tirándola por la ventana. Frantz, con sus actos, demuestra ser una persona sin escrúpulos y con una total sangre fría.

Sophie y Vincent se van a vivir al campo. Frantz sigue torturando a Sophie día a día. También consigue fastidiar su amistad con Valérie y Laure, sus únicas amigas. La deja en completa soledad y totalmente aislada. Su marido desconfía de ella y está cada día más distante. Ella está embarazada.

El 23 de mayo, Frantz le da el estoque final a Sophie. Consigue que Vincent  tenga un accidente con su coche. Se sale en una curva por culpa de él, que iba acosándole en moto, y se empotra contra un árbol. Es “el principio del fin“. A consecuencia de todo esto, Sophie sufre un aborto.

Vincent sobrevive al accidente pero se queda en muy mal estado y postergado en una silla de ruedas. Apenas se le reconoce. Sophie lo cuida un tiempo y después, sobrepasada por el día a día, lo interna en una residencia. Meses después, se mata y nadie se puede explicar como se pudo tirar con su silla por la escalinata.

Sophie desolada vende todo y se vuelve a París.  Consigue un puesto de niñera y empieza a trabajar para la familia Gervais. Quiere empezar de cero, pero no va a poder. Frantz pasa al “Plan B“. Consigue las llaves de la casa de la familia y sigue moviendo cosas y suministrándole fármacos.

Sophie está cada vez más irritada y se enfada a menudo. Y el 29 de mayo, el día de la bofetada a LéoFrantz ve una buena oportunidad para su venganza. Entra en la casa por la noche y asesina al niño en su cama, mientras duerme, con el cordón del zapato de Sophie. Lo que sigue ya lo conocemos.

Meses después, aparece en su vida como el sargento primero de transmisiones y le dice que “si” a su propuesta de matrimonio.

Comentario de la novela

En esta segunda parte el autor da un giro total a la novela. Cuando creíamos que Sophie se estaba volviendo loca o podíamos sospechar que lo estaba fingiendo, aparece Frantz, del que no teníamos todavía conocimiento, y nos hace presenciar una historia totalmente distinta. Escrita, esta parte, en primera persona, el autor nos coloca dentro de los ojos de Frantz  y de esa cabeza enloquecida, llena de ira y rencor. No sabemos exactamente las causas, pero todo nos hace indicar que al igual que Norma Bates en Psicosis tenía una enfermiza relación con su madre, la cual murió en extrañas circunstancias y vestida con su traje de novia. No habiendo superado esa situación, traza su plan de venganza: hacer enloquecer a Sophie hasta matarla. Todavía no sabemos cual es el papel que juega Sophie en la muerte de la madre de Frantz.

Esta situación me recuerda al guión de la película “Luz que agoniza” de George Cukor (1944), que a su vez está basada en una pieza de teatro británica “Luz de gas”, donde un marido hace todo lo posible para que su mujer crea que se está volviendo loca. Magnífica película y genial interpretación de sus actores principales (Charles Boyer e Ingrid Bergman). De ahí la expresión “hacerle luz de gas” cuando consigues manipular hasta tal extremo a una persona para que dude de sus sentidos, de su razonamiento y hasta de la realidad de sus actos.

Podemos concluir que en esta novela hay maldad, mucha maldad. Y nos hace preguntarnos constantemente cual es el personaje más diabólico de todos, si los actos que vamos presenciando son perdonables o no y en qué medida son comparables las maldades de unos y otros.

¿Qué opináis vosotros?


¡¡¡¡Ahora os toca a vosotros!!!!!

Opinad de todo lo que queráis.

¿Os gusta el giro que da la novela en esta segunda parte?

¡Nos leemos!