¿No eran a menudo los débiles los que revestían mayor peligro?

18 Feb

Dublin Castle. Foto en flickr de Sebastian Dooris. Algunos derechos reservados.

Comenzamos la segunda parte con un nuevo flashback sobre Deirdre, en este caso con respecto a su relación con Kreutz. Todo lo que rodea a Kreutz es misterioso y parece que quiere ser como una especie de maestro para Deirdre intentándola introducir en el sufismo, algo que a ella no parece importarle demasiado y que además no entiende bien. La joven simplemente está fascinada con el personaje y sus maneras. Todos los clientes de Kreutz son mujeres, aunque ella no sabe muy bien para qué van a verle. Un día, Deirdre, sigue a una de ellas y ve cómo se encuentra con un hombre: tenía el cabello largo y de un tono plateado que ella nunca había visto. Larga descripción de nuevo, hay muchas, de nuestro “Silver Swan”, Leslie White. Ella intuye cuál era la situación entre ellos y siente un ligero mareo. Hay atracción y rechazo hacia lo que está contemplando y lo que más le preocupa es qué tiene que ver todo esto, que es algo sucio, con su maravilloso e intachable Doctor Kreutz: una mancha acababa de contaminar la fantasía que ella había ideado con gran trabajo en torno a la figura del doctor Kreutz, una mancha de realidad.

Volvemos a la realidad pero seguimos con Leslie White, el lánguido seductor de mujeres. Esta vez es el turno de Phoebe. La chica le llama y quedan aunque intuye que no es una buena idea: sabía que de él no podía esperar otra cosa que complicaciones. Pero tal vez las complicaciones eran justo lo que ella deseaba. No sabe qué es lo que le atrae del tipo, quizá lo diferente que es de ella, su desfachatez, el misterio de que pueda ser un asesino… Es parecida a su padre: no sabe por qué hace las cosas que hace y le atrae el peligro. Y además, Leslie le hace gracia, a él no podía tomárselo en serio; no podía dejarse provocar, ni ofenderse, por nada de lo que él dijera, y no quiere que se vaya. Pasean y termina por invitarle a subir a su casa: Tiene una mujer que lo ha echado de casa, se dijo pasmada, y una amante que se quitó la vida, y yo le estoy invitando a entrar en mi vida […] ¿Y cuál de los dos es la araña, digo yo, y cuál es la mosca? La besa, se acuestan, pero la manera de hacer las cosas de Leslie es soñadora, casi distraída, ausente. A ella no le gusta esa indiferencia. La verdad es que Phoebe está perdida pero también atraída sin remedio por este hombre: cuando terminó, él estuvo igual que antes, liviano, juguetón, aunque de una manera un tanto amenazante, como si no hubiera ocurrido entre ellos nada en absoluto, o nada que tuviera una gran importancia de todos modos. Para ella, todo estaba cambiado, transformado hasta un punto situado más allá de todo reconocimiento […] como si el mundo se hubiera tornado irreconocible. Pero además hay algo más. Phoebe va a sentir a partir de ese momento que alguien la está espiando.

Alguno habéis comentado que el personaje que más os gusta es el inspector Hackett. A mí también me gusta. Es peculiar y algo parecido a Quirke. Él mismo no se considera el más implacable de los investigadores. Es socarrón y, aunque está de vuelta de todo, le gusta la vida. Un solitario, como el forense, de procedencia humilde, como el forense, y en busca de algo, sí, pero sin saber nunca el qué, con la esperanza de que algo le saliera al paso, lo que fuera, algo que le interesara o le divirtiera. Aquí, sin embargo, sí hay una diferencia con el forense: los motivos que les mueven a investigar. En un encuentro casual con Billy Hunt, en un partido de fútbol donde éste está jugando, le cita en la comisaria: sólo unas preguntas, mera rutina. Hackett observa que había algo en él que no inspiraba confianza, algo que parecía producirle a él mismo un picor, como si no estuviera del todo cómodo dentro de su propio pellejo. Durante el interrogatorio, Billy parece perdido, dubitativo. El inspector no se pierde detalle de sus reacciones y gestos. Su mirada. Contenía algo de sorpresa, desde luego, pero también algo calculado, y algo más, algo hosco, resistente […] En el césped había sido una figura completamente distinta de la imagen de tosco espantajo que daba allí sentado, medio derrumbado en la silla. El inspector había conocido a tipos así […] que con una sola palabra pasaban de la tolerancia y el buen humor a una cólera asombrosa, cegados por un velo de sangre, liándose a puñetazos con todo lo que se moviera. Hackett le va acorralando: ¿Qué motivos podía tener su esposa para quitarse la vida? Billy contesta: Yo creí que estaba bien. Yo creí que era feliz, o que al menos estaba contenta. O que no estaba descontenta, vaya. Tuvimos nuestros altibajos como todo el mundo. Tuvimos discusiones, riñas… Pero al inspector lo que más le interesa es lo que observa mientras Billy habla: le llamó la atención que pareciera todo un amasijo de cambios constantes, de bruscas interrupciones, de saltos de temperamento; ¿de qué forma, se preguntó, pudo su esposa apañárselas con él?

Billy le hace un retrato de Deirdre: solitaria, sin amigos, muy suya, con la cabeza bien puesta sobre los hombros. Le habla de un médico indio al que iba a ver a veces. El inspector le saca a colación a su socio en “The Silver Swan”, Leslie. Billy habla de los detalles del negocio pero Hackett le corta: ¿Y usted no tuvo celos?” […] Supongo que sí. Pero ese tipo era… era tan… tan mosquita muerta, ya sabe. Siempre pensé que era un poco marica, la verdad. Claro que con las mujeres nunca se sabe […] Que yo sepa, Deirdre no amaba a nadie […] Si hubiera usted conocido a su padre, sabría qué quiero decir.

Desde el día de su encuentro íntimo con Leslie, Phoebe pensaba en él de una manera obsesiva […] ¿Estaba tal vez enamorada de él? El pensamiento mismo era tan ridículo que casi le dio ganas de reír. Se siente estúpida y, a la vez, nerviosa, desconcertada, atrapada en una maraña de recuerdos no del todo retenidos, de anómalas fantasías. Así están las cosas cuando será el propio Leslie el que le venga al encuentro, pero en un maltrecho estado, tirado en la entrada de su casa (¿Por qué has venido a la puerta de mi casa, por qué?). Tenía la cara tan destrozada que habría sido difícil reconocerlo. Phoebe está asustada. Leslie le habla de una banda: Él no sabía quiénes eran, ni por qué le habían dado semejante paliza. Pero ellos sí sabían perfectamente quién era él. Phoebe sólo piensa un nombre: Quirke. Estaba segura de que había tenido que ser él quien azuzara a esos individuos […] ¿Por qué? ¿Para avisarle de que se mantuviera alejado de ella? También tenía que haber sido Quirke quien la siguiera […] ¿Acaso aquel hombre – no se permitía el lujo de llamar padre a Quirke, ni siquiera en su fuero interno – no la iba a dejar nunca en paz? […] ¿Acaso iba a seguir arruinando las cosas, ennegreciendo las cosas, ensuciando todo lo que él tocase? Lo aborrecía con verdadera pasión y también le quería con auténtica amargura. La tela de araña los sigue cercando y acercando a todos cuando Leslie le pide a Phoebe que vaya a ver a un hombre, un médico, Kreutz: él te dará algo para mí, una medicina. La necesito. La apremia a que vaya aunque sea de noche. La primera parte de la novela termina cuando Quirke recibe esa misma noche una llamada de Mal anunciándole que el Juez ha muerto.

La segunda parte comienza con la aparición de un nuevo personaje: Rose Crawford. La rica y tercera esposa, ahora viuda, de Josh Crawford, el padre de Sarah y Delia, las “dos madres” de la joven, y gran amigo del difunto Juez. Fue en la mansión de Rose, el día del funeral del viejo, donde Phoebe supo por fin, directamente de los labios de Quirke, los detalles de su verdadero origen familiar. Rose, la despreocupada y amoral Rose, se lleva muy bien con Phoebe y está enamorada, siempre lo ha estado, de Quirke: ella le había pedido que la amase, que se quedara con ella. Entonces Sarah aún estaba viva, Sarah quien… Quirke siente muy lejana y antipática a su hija y se pregunta, con preocupación, qué es lo que la pasa: qué desdichada le parecía, qué desdichada y, sin embargo, ¿qué otra cosa había en ella? ¿Avidez? ¿Excitación?

Nuevo flashback que nos va a contar el momento en que por fin se conocen Deirdre y Leslie en casa de Kreutz: ella le dio la mano, y la del hombre le pareció suave como la de una muchacha, y fría, y húmeda, pero olvidó decirle cómo se llamaba de tan hipnotizada como se encontraba ante aquella sonrisa malvada […] ante aquellos ojos en los que se mezclaba la curiosidad, la osadía, la diversión, aunque también contenían un destello atribulado, como si le estuviera diciendo que “Sí, ya sé que soy un granuja y un desalmado, pero también puedo ser divertidísimo, ya lo verás”. ¿Qué les une a Leslie y a Kreutz? ¿Por qué el doctor se pone tan nervioso cuando se presenta de improviso la muchacha? Deirdre intuye cosas turbias, no es tonta. Pero a la joven la va a pasar lo mismo que a Phoebe: después no pudo dejar de pensar en él. La obsesionaba como si fuera un espectro elegante y desenvuelto, animoso y, a fin de cuentas, demasiado real. ¿Qué tiene ese tipo (¿tipejo?) que vuelve locas a mujeres tan diferentes? ¿Qué opináis vosotros? Pero Deirdre se siente culpable, no por Billy, que sería lo lógico (aunque, ¿alguna vez le ha importado Billy?) sino por Kreutz.

Volvemos a Phoebe camino de casa de Kreutz en busca de la “medicina”. Era el médico más extravagante que hubiera visto en su vida. Éste no se la da: no hay más medicina, se acabó. Phoebe se ha embarcado en una historia, ávida quizá de emociones fuertes en su vida gris o simplemente porque está muy perdida, que le queda un poco grande y muy lejos de su mundo: ella pertenecía a una especie distinta. Son muy diferentes y la distancia entre ellos es mucha. La muchacha se da cuenta, aun así le cuida esos días: fue en realidad como si una criatura exquisita, a medias salvaje, y herida, se hubiese arrimado a ella, se hubiese puesto a su cuidado. Tampoco quiere saber nada de la vida de Leslie, cree que es mejor no saber. Era su fragilidad, su insustancialidad, lo que más le excitaba […] Sonrió para sus adentros, y emitió sin querer un sonido felino en lo más profundo de su garganta. Sí, era un pecado, era por fin algo auténtico, y era en todo inesperado. Pero también le tiene miedo. Sabe que se ha metido en un lío. Hasta que un día Leslie desaparece de su casa y ella cerró los ojos, entregándose casi con voluptuosidad al llanto.

Habían tenido los dos la certeza, sin ningún asomo de duda, de que se volverían a ver. A Quirke le ha gustado mucho esa mujer: Kate White ofrecía mucho más que la mera perspectiva que él tenía por costumbre pedir a una mujer. Le gusta aunque también quiere saber más cosas de su marido y de que se trae entre manos con su hija. Pero Quirke no se puede permitir que las cosas le vayan alguna vez bien, y cuando siente que aquella mujer luminosa, cálida, plena le podría hacer feliz, saca al espíritu de “Carricklea” (el orfanato en el que se crió) para que lo estropee todo: Carricklea necesitaba introducir un dedo en el ojo de esta tarde espléndida, una tarde inocente, de verano, oro y azul. ¿Y cómo lo hace? Diciéndole a Kate que ha visto a su marido con su hija Phoebe. Aun así terminan acostándose pero no se cristaliza ni siquiera un inicio de algo, él lo ha estropeado todo y una vez más no sabe lo que quiere: ¿De veras le daba ella tanto miedo? Y, como no hay salida para esa situación, cambian de tercio y Kate se pone a hablarle de la relación de Leslie con Laura y de cómo un día encontró una maleta debajo de la cama con fotografías de mujeres desnudas, de mediana edad la mayoría, enseñándose mientras aún les quedase algo que enseñar, aunque por los pelos, y de cartas de Laura Swan dirigidas a su marido, un cajón revuelto de guarrerías, de imágenes, de fantasías. Quirke finalmente se va aunque ella le pide que se quede: sí, se dijo ella, son todos iguales. Son como niños que han crecido demasiado. Cuando se les da el pecho pierden todo interés.

Terminamos esta parte de la lectura de nuevo con un flashback sobre el despegue del “Silver Swan”, el salón de belleza que deciden montar Laura y Leslie, a la vez que comienzan su relación. Todo es felicidad y dinero. Todo les va a las mil maravillas. Y aparecen las fotografías en la vida de la joven que Leslie le enseña porque sabe que en el fondo a ella le van a encantar: se sintió asqueada de sí misma, pero al mismo tiempo también excitada de una manera horrible, que la llevó a pensar que debía avergonzarse, a pesar de lo cual no se avergonzaba, en realidad no se avergonzaba, ni mucho menos. Y le dice que es Kreutz el que se las hace a sus pacientes: ¿Por qué las hizo? Pues porque ellas querían que las hiciera, por supuesto. Hay personas a las que les gusta verse haciendo… cosas feas. Aunque Laura se escandaliza en el fondo lo que las fotografías le producen es placer: sí, placer, un placer oscuro, caliente, aterrador. En pleno éxtasis sexual, Leslie le sugiere que el Doctor Kreutz estaría encantado de hacerle fotos a ella. Y un día va Deirdre a visitar a su querido doctor y se toman un té y ella se siente mareada y él la lleva al sofá mientras la dice: descansa, mi querida señora, mi queridísima señora. ¿Y dónde está Billy mientras tanto? Pues aceptando que su mujer monte un salón con un socio mientras se toman los tres unas copas: cuando ella lo miraba se sentía no culpable, no exactamente, sino más bien… apenada; sí, ésa era la única palabra que podría describir su estado de ánimo, sentía pena por él, el torpón de corazón tan blando.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios sobre esta segunda parte. Espero que sean numerosos. La acción, aunque lenta, continúa y la evolución de los personajes va en aumento. Fijémonos también en los detalles que muchas veces son más importantes que lo evidente. Comentad lo que queráis y daos la réplica unos a otros: personajes, relaciones, sospechosos… (¡sin desvelar nada!). Y, por favor, como estoy comprobando que algunos ya habéis leído la novela entera, tened mucho cuidado de no comentar nada que no esté en esta segunda parte. Guiaos por mi análisis, si es necesario. ¡Gracias!

Mientras comentamos, seguiremos con la lectura de la tercera y última parte que va desde el capítulo 6 de la segunda parte (pág. 242) hasta el final de la novela.

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15 comentarios to “¿No eran a menudo los débiles los que revestían mayor peligro?”

  1. Carolina A.T. 18 de febrero de 2017 a 23:02 #

    Yo creía que en estos capítulos el autor iba indagar mas en el asesinato/suicidio pero me parece que eso lo vamos a saber en ultimo capitulo al ritmo que va la historia. A mi el doctor me parece un pobre hombre, me da pena incluso, y despues de pillar a su hija con white, mas aún. De hecho su entorno ya esta involucrado en cierto modo en el caso. Personaje que me cae mal es Leslie, también el autor ha querido describirlo como un ser indeseable y en cuanto a su mujer considero que desde que supo las infidelidades se ha vuelto una desequilibrada mental. En mi opinion aunque me puedo equivocar, Laura hasta esta parte de la novela se ha metido en la boca del lobo, ya que ella monta el negocio sabiendo ya los peligros que corria con ese socio, se deja engañar por el sueño de montar su propio negocio.

  2. Lea Schutz 19 de febrero de 2017 a 1:04 #

    Hola!
    Quiero escribir sobre Leslie White.Se llama “personalidad sicopatica”.
    Dixit Google(entre otras definiciones):
    1) Emotivos,no sienten las emociones como el resto de las personas.
    2)Superficiales,habla de cosas para las que no tiene preparacion,como poesia
    ,literatura,sociologia o filosofia.no les suele importar si suena falso o le ponen en evidencia
    3)Narcicistas,autoestima muy elevada,se siente el dueño del universo
    4)Frios,falta de remordimientos y sentimientos de culpa.
    5)Mitomanos,suelen mentir,engañar y manipular con el objetivo de salirse con la suya.
    6)Impulsivos,no valora los pros y contras de sus actos.Es reactivo a lo que considera que son las provocaciones o insultos que no son consideradas como tales por otras personas.
    No posee la capacidad de inhibir su respuesta que generalmente suele ser muy agresiva.
    7)adictos a la adrenalina,siente una necesidad de exitacion continuada:deportes de riesgo,consumo de drogas
    8)irresponsables,no les importa que familiares o empleados dependan de el.Mas bien los siente como obstaculos para lograr sus cometidos.

    Capaz que me he exedido.es que conoci a uno y enseguida los detecto.
    Unos verdaderos hijos de puta!
    Saludos Lea

    • Carolina A.T. 19 de febrero de 2017 a 8:26 #

      Estoy de acuerdo contigo, Leslie es un ser insensible, mala persona, en el libro claramente me cae mal, pero sobre todo es una persona enferma mental. Saludos

  3. Carolina A.T. 19 de febrero de 2017 a 8:04 #

    Yo creía que en estos capítulos el autor iba indagar mas en el asesinato/suicidio pero me parece que eso lo vamos a saber en ultimo capitulo al ritmo que va la historia. A mi el doctor me parece un pobre hombre, me da pena incluso, y despues de pillar a su hija con white, mas aún. De hecho su entorno ya esta involucrado en cierto modo en el caso. Personaje que me cae mal es Leslie, también el autor ha querido describirlo como un ser indeseable y en cuanto a su mujer considero que desde que supo las infidelidades se ha vuelto una desequilibrada mental.
    En mi opinion aunque me puedo equivocar, Laura hasta esta parte de la novela se ha metido en la boca del lobo, ya que ella monta el negocio sabiendo ya los peligros que corria con ese socio, se deja engañar por el sueño de montar su propio negocio.

  4. Carolina A.T. 19 de febrero de 2017 a 8:54 #

    Deirdre en esta parte de la novela claramente se está introduciendo en un mundo peligroso por su propia voluntad, nadie la obliga, le puede más el interés de triunfar en un negocio que una vida feliz, tranquila y sin peligros.

    El personaje de Kreutz es el que parece màs misterioso de todos, pero es que tenemos mucha menos información de el que de otros, creo entender que no tiene pareja, o me he perdido alguna parte, en cuanto a su procedencia tampoco me queda muy clara.

    Por otro lado Leslie es una mala persona, trata mal a Deirdre y por supuesto a Phoebe y su exmujer que parece que esta pasando una depresión, parece que disfruta haciendo daño a las personas, si que se me ve una persona fría. Estoy esperando a que Quirke coincida con él, pero tengo la duda de si Leslie lo conoce o si coincidiràn. Hay mas probabilidad que sea Hackett quien le saque màs información sobre todo porque es su vocación.

    A Quirke se le ve con muy poca iniciativa, no quiere indagar todo lo que pudiera porque cree que va a involucrar a su hija en el caso. Tanto Billy como el me parece dos buenazos. Billy con tal de que su mujer sea feliz, no le importa acceder al negocio y no se da cuenta que Leslie le esta engañando. El hombre igual piensa que con sus viajes su mujer puede estar mas entretenida con el negocio, pero en libro eso no lo dice.

    Por último, intuyo que Rose va tener que ver en el final de la historia, me imagino que sacando de algun apuro a Phoebe o Quirke, pero eso ya en la última parte lo descubriremos.

    Saludos,

    Carolina A.T.

  5. berta 19 de febrero de 2017 a 22:57 #

    hola atodos/as.Totalmente de acuerdo con lo referido por Lea Schutz, en cuanto a que Leslie White es una personalidad Psicopática.A Leslie le encanta abusar de las mujeres, primero las seduce y luego las destruye.Cierto como dice Carolina A.T., en que White es mala persona, muy mala persona.,.Seductor, encantador y destructor.bueno personalidad psicopática. y Hunt, Deidre se deja atrapar ¿ Por qué?, porque a ella le atrae, como a otras mujeres la “encantadora personalidad” de White, se da cuenta, al principio como Phoebe que ese White es perjudicial, y que deben alejarse de él, pero algo, un no sé qué las atrae hacia ese White, y White usa y abusa,usa y destruye.
    Sobre el doctor Kreuze, es cierto que hay una especie de misterio, parece buena persona, habla de sufismo, y al mismo tiempo es un delincuente de tomo y lomo, destructor también de las mujeres que le visitan.
    Bueno, saludos y nos leemos y seguimos comentando.Hasta Luego.
    Ah¡, y Quirke, un niño, que se enrolla, inclusio afectivamente, no sólo sexualmente, con Kate, y luego como los críos se va y la deja sola. Demuestra la inmadurez de muchos hombres, hasta un cierto punto, pues ciertamente, la relación de Kate y Quirke tampoco, quiero decir que en su relación tampoco hay tanto compromiso..Bueno, hasta luego.

    • melenalviento 20 de febrero de 2017 a 17:12 #

      Hola!
      La forma de proceder de Quirke no me parece tanto consecuencia de su inmadurez como de una incapacidad adquirida para ordenar sus sentimientos, tanto afectivos como familiares: el orfanato, Sarah, Delia, Rose, el juez, Malachy, Phoebe,… es un personaje cultivado en un marasmo de situaciones que lo convierten en una contradicción andante.

      La novela me está gustando por la variedad y complejidad de los personajes, más que por la trama en sí. Al contrario que otras novelas del género, no entra en una sucesión de pistas, hipótesis y descubrimientos sorprendentes, sino que despierta el interés por la condición humana de cada personaje (¿Qué empuja a Phoebe a acercarse a White? ¿Por qué Quirke procede así con la autopsia y con Kate? ¿Por qué Deirdre cae tan inocentemente en la red del misterioso Kreutz? Etcétera…) y por cuál será el desenlace de todas las tensiones que se han ido desarrollando: el “cuadrángulo” Phoebe – White – Kate – Quirke, el binomio Hackett – Quirke… etc.

      Me voy a seguir leyendo…
      Un saludo a tod@s!

  6. María Vieites 21 de febrero de 2017 a 11:16 #

    Buenos días,
    Efectivamente, no es una novela “negra” al uso porque la trama en sí casi no importa.
    Cobran más relevancia los personajes, la historia de cada uno de ellos.
    Quirke, es un personaje frustrado, sale de su adicción al alcohol, se centra en su trabajo y siente una inquietud por investigar el asesinato pero le frena su pasado…… no sabe cómo encauzar la relación con su hija, aunque yo tampoco sabría después de haber actuado como lo ha hecho.
    Phoebe, que parece una mujer madura, no deja de ser una chiquilla con mucho rencor acumulado, sobre todo hacia su padre y puede ser eso lo que la empuje a acercarse a un personaje como Leslie.
    Leslie por su parte, creo que no engaña a nadie, un personaje con mucho atractivo pero…..nada más que ofrecer.
    La cuestión es por qué consigue encandilar a las mujeres de este libro de esa forma, ¿es simplemente por su encanto? ¿por qué las mujer que pueden apreciar lo “peligroso” de Leslie, no pueden evitar acercarse y engancharse?
    El Doctor Kreutz es como una sombra que se pasea por la novela -al menos hasta ahora- y que parece tener la respuesta de muchas cosas. No se profundiza en su personaje, es como una figura siniestra, metida en muchos “asuntos raros” y con una titulación/profesión un tanto peculiar “sanador de almas”.
    Creo que hace de todo, menos eso, sanar almas…..
    Aparece en esta segunda parte Kate, la mujer de Leslie, una mujer despechada, por lo que se deja ver trabajadora y que ha puesto a su marido en su sitio puesto que de lo contrario, se ven viviendo debajo de un puente.
    Sí parece una mujer con la cabecita bien amueblada y que, al igual que el resto, conoce perfectamente a su marido, no obstante, también está destrozada porque él busca aventuras fuera de su matrimonio, es decir, también está enganchada a la figura Leslie…..
    Seguiré leyendo para ver cómo evolucionan los personajes y cómo acaba cada uno en relación a esta trama.
    Nos leemos.

  7. Kelly 22 de febrero de 2017 a 21:07 #

    Hola a todos,
    Muy buena la descripción de Lea de los psicópatas, incluye todo eso y mucho más. Sin embargo hay que tner en cuenta, como dice María, que él aquí no engaña a nadie. Todas las mujeres que se le acercan ven el peligro, la irresponsabilidad, el fraude y la impostura que hay en él y aún así siguen aproximandose al abismo de maldad y misterio que ven en él…un artista del encanto personal, la fascinación del misterio o del reto que supone para ellas en sus vidas vacías y anodinas…
    Continúa con los flasbacks que nos permiten ir conociendo el inicio de las relaciones de los personajes entre si y nos aportan datos para ir cerrando el círculo.
    El Dr. Kreutz continúa siendo un misterio, habláis de delincuencia, pero son suposiciones, de momento solo tenemos la información de él que nos da Leslie, sobre las fotos, al que no podemos creer nada, realmente no sabemos a qué se dedica, aunque por la petición denegada a Leslie podemos intuir que sera´relativo a las drogas…
    Sigue sorprendiendome la irresponsabilidad y sinsentido de las actuaciones de los personajes que parecen andar a la deriva…Quirke, con su inmadurez, indecisión… ellas acogiendo al primer hombre que se les pone delante…
    Veremos…
    Saludos a todos.

  8. Mª Eugenia López 23 de febrero de 2017 a 15:15 #

    Me gustan mucho los comentarios, porque centran muy bien la situación que tenemos con esta novela, parece que los descubrimientos sobre la muerte de Laura y de que papel tienen los personajes que la rodean yo creo que serán sorprendentes, porque aunque opino que entre el Dr. Kreutz y Leslie llevaron a la muerte a Laura, puede que haya alguna sorpresa.

  9. cauqual 23 de febrero de 2017 a 20:54 #

    Hola a todos: yo soy nueva y he leído el libro hasta el capítulo 6 de un tirón porque no me daba tiempo. Es la primera vez que leo algo de Benjamin Black/John Bainville. Pensé que sería una novela policíaca, pero no encuentro los rasgos característicos de ese género. Considero que la acción es lenta, llena de descripciones tanto de lugares como de personajes, tarda mucho en aportar algo más al desarrollo del argumento…

    El personaje mejor trabado para mí es el de Leslie White. Es el malo, malísimo de la historia. Sibilino, procaz, desagradable …
    El médico forense, Quirke, me resulta original como ocupación de una persona que ejerce de detective, pero se queda corto. Casi no tiene peso en la novela, en comparación con el propio Leslie o con Deirdre.
    Pensé que Phoebe iba a ser otra cosa, más firme, más clara en sus ideas. Tal vez el contrapunto de Laura, pero de momento no parece que sea así.

    Me pregunto por dónde va a seguir ahora. O da un giro copernicano o de lo contrario se mantiene en el juego de unos con otros, lo que supondría un final bastante plano.

    Espero que nos sorprenda… Voy corriendo a terminarla

    Saludos

  10. tonichin 24 de febrero de 2017 a 23:14 #

    Había retomado el libro con gran entusiasmo tras la recopilación que había publicado Chus hace una semana, pero lo cierto es que esta segunda parte de la lectura se me ha hecho bastante cuesta arriba.

    Cuando Deirdre-Laura toma la palabra la cosa se vuelve soporífera… ¿Qué opinión os merece ese personaje? Se nos dice por activa y por pasiva que “no tiene un pelo de tonta”, pero a mí me parece que de momento está demostrando ser todo lo contrario. Qué pasa dentro de esa cabecita… por favor. Phoebe es un personaje que también me está resultando bastante decepcionante. Leslie, por su parte, un cabronazo de mucho cuidado pero más que cabronazo se me hace un personaje que me da bastante asco y no lo soporto. Y el resto de personajes bien, algo más creíbles y soportables por ahora. ¡Ah! Lo de Quirke con Kate se veía venir y pensé que sería de lo primero que me quejaría en esta segunda parte xDD, pero no, para mi gusto esa parte la ha conseguido llevar bastante bien.

    En fin después de atacar a tanto personaje diré que no comulgo mucho con la idea de vender esta novela como “negra”, por mucho que se le quiera etiquetar “de personajes”. El único parecido que encuentro con el género es la pasmosa capacidad que está teniendo el autor para encajar y retorcer las dos historias: las de la vida de Quirke y la de Leslie.

    • CAT 25 de febrero de 2017 a 8:40 #

      Totalmente de acuerdo, no es una novela negra como tal, en cuanto a la opinión de la novela y personajes, tambien coincido contigo.

  11. berta 28 de febrero de 2017 a 21:50 #

    Hola a todos/as, estoy en muchas cosas de acuerdo con Tonichin,, y decir que yo el personaje que veo más sólido y creíble es Quirke..Bueno Saludos a Todos/as, hasta luego.

  12. Ana María Heinze BFRP 6 de marzo de 2017 a 1:15 #

    Hola! Me pasa como a muchos compañer@s, siento que no avanzo y no logran atraparme los personajes. Cuando creo que algún personaje empieza a engancharme, se me cae y pierdo el interés. De la trama en sí no sé más que esta chica muerta, fue sospechosamente asesinada y de ahí nada más, tampoco avanza la trama. Como lectora me siento dando vueltas en círculo, sin arrancar hacia ningún lado.
    Vamos a ver cómo termina esto

    Saludos 😊

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