Los caballos de Dios: una novela necesaria

18 Mar
Étoiles

Étoiles. Foto en flickr de DocChewbacca. Algunos derechos reservados.

El título original de Los caballos de Dios es “Les Étoiles de Sidi Moumen”, Las Estrellas de Sidi Moumen, el nombre de un equipo de fútbol que han montado un grupo de chavales en su barriada a las afueras de Casablanca para no morirse de asco. Yashin, Hamid, Nabil, Fuad, Ali y Jalil son los protagonistas de esta historia de ficción total y realidad total en palabras de su autor, Mahi Binebine. La realidad es que el 16 de mayo de 2003 se produjeron en Casablanca varios atentados en los que murieron 45 personas, entre ellos 12 de los 14 terroristas suicidas que los provocaron, y resultaron heridas cien personas. El mayor atentado yihadista ocurrido hasta la fecha en Marruecos. Estos muchachos, entre 20 y 23 años, en conexión con Al Qaeda, hicieron estallar los cinturones de explosivos que portaban en diversos puntos de la ciudad.

La ficción nos narra la vida de seis de estos chicos en el inmenso barrio de chabolas de Sidi Moumen donde se hacinan cerca de 300.000 personas. Un poblado que rodea a un basurero del que sacan el sustento sus habitantes con muy pocas o ninguna posibilidad de salir de la extrema miseria en la que viven. Un infierno en la tierra. El camino que recorren estos chicos desde su pobre vida hasta el momento en que entran en relación con el fundamentalismo islámico y deciden entregar su vida para ir a un supuesto Paraíso es lo que nos va contar este libro. Los caballos de Dios (nombre que da la imaginería yihadista a los fieles que hacen de bombas humanas) va más allá de la literatura con la intención de remover nuestra conciencia. Binebine consigue que vivamos una historia desde el interior de los acontecimientos que narra, que miremos de frente al conflicto que en ella se expone. En palabras del poeta Luis García Montero: la buena literatura nos enseña a conocer la vida por dentro. Esta novela abre un mundo que suele quedar escondido al otro lado de las noticias.

La voz narrativa va a ser la de Yashin. Y lo original del planteamiento es que el joven nos habla desde un lugar indeterminado de un limbo en el que habita después de su muerte que no tiene nada que ver con el Paraíso que le han prometido los yihadistas. Yashin se dirige a nosotros, los lectores, apelándonos incluso a veces. Nos habla de su vida en Sidi Moumen, de su familia, de sus amigos, de su terrible realidad llena de violencia. En su vida no hay metas, no hay esperanza, no hay salida. Sólo el fútbol como desahogo, la amistad, la fugaz visita del amor, la rabia y la alegría muchas veces provocada por el hachís o el alcohol. Al fin y al cabo son jóvenes que quieren disfrutar a pesar de todo: a veces fui feliz entre esos escombros repugnantes. No tienen nada que perder, sólo esperar un milagro. Inolvidables personajes olvidados en esa cloaca que les configura. La voz poética de Yashin dulcifica, eleva a las alturas el dolor y la dureza del mundo que le rodea. Es tan poética como terrible porque nos va a contar todo con un realismo extremo que, increíblemente, y ahí radica la maestría del autor, no nos hace daño porque hay humanidad, mucha, y humor y delicadeza y serenidad en su manera de narrar. Binebine cuenta que le costó encontrar la voz narrativa adecuada ya que esos muchachos carecían de la mínima cultura y formación, hasta que se le ocurrió que fuera la voz de un muerto que habla desde otro lugar y con otra perspectiva: una conciencia: es decir, la sosegada resultante de una miríada de pensamientos lúcidos. No aquellos, oscuros y raquíticos, que jalonaron mi breve existencia, sino pensamientos de facetas infinitas, irisadas, cegadoras a veces. Pura poesía en la voz de Yashin como ya comprobamos en el primer capítulo. Yo pongo poesía para hacer que los mensajes lleguen, afirma Binebine.

Entre 2003 y 2004 estuve muchas veces allí. También entrevisté a las familias de los kamikazes y hablé con ellos sobre lo que sentían. A Mahi Binebine le resultó muy difícil acertar con el tono adecuado que presentara a unas personas que habían cometido semejante atrocidad como víctimas. No se trataba de justificarlas. Paró varias veces y se cuestionó incluso dejar la historia. Finalmente consiguió un tono de neutralidad, no maniqueísta, humano, en el que sólo se intenta entender. Ir a los orígenes para encontrar respuestas a tamaña monstruosidad o, por lo menos, para hacerse las preguntas adecuadas. Estos muchachos son carne de cañón, un objetivo fácil de manipulación porque no tienen nada, son muy jóvenes y además no tienen ninguna formación. Así que, inteligentemente utilizados por los yihadistas, les hacen creer que dirigidos por un mandato divino pueden alcanzar el Paraíso. Son los elegidos, los caballos de Dios. Por fin pueden ser algo en la vida y servir para algo: ¿Quién no va a querer ir al Paraíso si vive en el infierno? Una terrible realidad los convierte en monstruos, en máquinas de matar (aprendemos cómo se fabrica un terrorista suicida) y mueren junto a sus víctimas sin saber que ellos también lo son. Los verdaderos culpables son los que los incitan a ello, las mafias del yihadismo. Asistimos desde su interior a la escalofriante mezcla de la inocencia de la juventud con los horrores del terrorismo.  Se necesitan apenas dos años para crear una bomba humana.

La calidad narrativa de Mahi Binebine es evidente. Lo comprobaréis ya desde el mismo inicio de la lectura. Posee una pluma elegante, precisa, certera, poética y valiente que no evita ningún tema por escabroso que sea. Asimismo, su prosa, rica en matices, es capaz de mostrarnos con todo su colorido ese pútrido lugar. Lo llena de vida, verdad, inocencia y humanidad.

Leyendo este libro he recordado al escritor Mohammed Chukri, según algunos el más grande escritor de Marruecos, que encontró en la literatura la salvación a una infancia y juventud también llena de pobreza, abandono, violencia y cárcel. Asimismo, os recomiendo la magnífica novela de temática similar “Calle de los ladrones” del escritor francés Mathias Énard, premio Goncourt 2015 con Brújula. En este caso está más enfocada a esos chicos que se van del país buscando una vida mejor.  Binebine cree que además de las mafias religiosas (que nada tienen que ver con la religión), también el Estado marroquí es responsable ya que no hace nada por mejorar la vida de los habitantes de las numerosas barriadas de chabolas que existen en los extrarradios de las ciudades, simplemente los abandona a su suerte en lugares donde no existen ni escuelas, ni médicos, ni alcantarillado, ni agua corriente… La mayoría no sale nunca de ellas viviendo olvidados por todos. Para Binebine hay una relación directa entre el origen de miseria de estos muchachos y su destino final como terroristas suicidas. Según el escritor, son la pobreza y la falta de futuro una de las razones que les arrojan en manos de los yihadistas (que les tratan bien, que les dan de todo, incluso hasta cariño), y no tanto unas convicciones religiosas o un odio que muchas veces no poseen. Y como dice el escritor Isaac Rosa: si de la periferia europea salen yihadistas, ¿qué podemos esperar de los barrios más miserables del norte de África, donde el único horizonte es emigrar precisamente a esos mismo guetos europeos?

Por este motivo y porque está convencido de que sólo a través de la educación y la cultura se puede frenar el radicalismo islámico, decidió crear, junto al cineasta Nabil Ayouch, un centro cultural en Sidi Moumen llamado igual que el libro, “Les Étoiles de Sidi Moumen” (era hora de devolver a la gente de Sidi Moumen todo lo que habíamos ganado) y tienen planeado hacer lo mismo en otros barrios pobres del país. Es muy grande, cerca de 2.000 metros cuadrados. En él se proyectan películas, se organizan exposiciones, talleres de música, hay una biblioteca con miles de libros, salas de baile y una sala de ordenadores. Tienen también una página en Facebook llamada “Centre culturel Les Étoiles de Sidi Moumen”. Hay que ayudar en el lugar de origen, para que se desarrolle, e impedir la emigración desesperada y evitar, asimismo, que estos chicos caigan en las redes de los extremistas que han sido, hasta ahora, los únicos que han sabido aprovecharse inteligentemente de la desesperación y la extrema pobreza de millones de personas. Estamos haciendo el trabajo que el Estado no hace. Tienen unos cuatrocientos jóvenes inscritos y asisten normalmente sobre 1.000.

En una entrevista concedida a Culturamas en noviembre de 2015, Mahi Binebine nos habla de cómo es ahora Sidi Moumen: el Estado ha tomado consciencia de que el islamismo radical es un peligro y ha decidido acabar con estas barriadas, que es algo que debería haber hecho hace cuarenta años. Está destruyéndolas poco a poco para reemplazarlas pro edificios de realojo. Los vecinos no aceptan estas casas y lo que hacen es alquilarlas para construir otra barriada en una zona más alejada. Es algo muy difícil de erradicar. Creo que llevará unos veinte o treinta años hasta que puedan acabar con ellas realmente. Y ese fallo de crear zonas de recolocación es un error repetido de lo que sucedió en Europa porque al final hacinamos a gente en estos edificios, la olvidamos durante treinta años, y un día nos encontramos con que hay un montón de gente, de múltiples nacionalidades, que han sido marginadas y termina por convertirse en un gueto. Es un grave problema. Yo creo que hay que crear barrios sociales y ligarlos siempre a la sociedad y a la ciudad. Sobre el barrio de Sidi Moumen he encontrado dos reportajes muy interesantes de fechas distintas. Uno, “Las bombas humanas del celuloide marroquí”, es de febrero de 2012 publicado en “El Mundo”. El otro, de diciembre de 2016, es un reportaje de Isabel Ramos Rioja publicado en “La Vanguardia” titulado “El atentado que cambió un barrio”.

Los caballos de Dios obtuvo el Premio de Novela Árabe en 2010 y ha sido llevada al cine. La película, también titulada Los caballos de Dios, dirigida por Nabil Ayouch, ganó La Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid en 2012 y el Premio François-Chalais del Festival de Cannes. Binebine, amigo de Ayouch, considera que en Marruecos se lee muy poco y en lugares como Sidi Moumen aún menos. La película es mucho más eficaz. Os la recomiendo ya que es muy buena pero mucho más dura que la novela que con su estilo poético y con humor pone distancia. La imagen siempre impacta más. Creo que ambas se complementan.

Mahi Binebine es, además de novelista, pintor y escultor. Algunas de sus obras forman parte de la colección permanente del Museo Guggenheim de Nueva York. Vivió en esta ciudad así como en París, donde también estudio Matemáticas. Regresó a Marruecos en 2002 porque me encontré con Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y me dije: tengo tres hijas y no quiero que crezcan en un país racista. De lo que se encuentra a su regreso nace Los caballos de Dios. Os dejo un enlace para que podáis acercaros a su obra como artista plástico.

Asimismo, os dejo enlaces a cuatro entrevistas a Mahi Binebine realizadas en 2015 cuando se publicó en España la novela: “El terrorismo como salida a la miseria”El País. “Comencé a pensar que en su situación yo también podría haber sido una presa fácil para el yihadismo”Culturamas. “Los islamistas son los hijos de las dictaduras que hemos vivido en los países árabes”ABC. “Me gusta meter el dedo en todo aquello que sea tabú”La Razón.

Por último, aquí van dos enlaces a dos entrevistas de audio al autor. Una en el programa “Libros de arena” de Radio 5. Y otra en el programa “Hoy empieza todo” de Radio 3.

Plazos

Aunque la novela no es muy larga, vamos a dividir la lectura en dos partes para poderla comentar con más profundidad. Leeremos a lo largo de una semana hasta el final del capítulo 9 (pág. 84).

Os reitero lo de siempre, sobre todo a los nuevos: escribir en este post, mientras vais leyendo esta primera parte, sólo vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o los personajes, o sobre lo aquí escrito o los enlaces dejados, pero no la comentéis, ni esta parte ni mucho menos en su totalidad. Cuando publique el post de análisis correspondiente a esta primera parte de la lectura dentro de una semana, y todos hayáis leído dicha parte, entonces podréis explayaros ampliamente en vuestros comentarios sobre ella en dicho post. Debéis respetar los plazos de lectura y dejar vuestros comentarios en los post respectivos a cada parte. ¡Buena lectura!

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14 comentarios to “Los caballos de Dios: una novela necesaria”

  1. tonichin 18 de marzo de 2017 a 21:40 #

    Excelente post introductorio 🙂

    Acabo de leer el capítulo 2 y me ha sorprendido muchísimo (para bien) la capacidad de sintentizar y poner en perspectiva en tan pocas páginas y con tan buena factura la mierda de vida que se nos va a ir relatando en esta novela.

    • Lory 20 de marzo de 2017 a 9:14 #

      Hola: pero esas situaciones, y peores, se dan en muchas zonas del planeta. ¿Por qué de todas no salen terroristas?

      • tonichin 20 de marzo de 2017 a 13:16 #

        Buena reflexión. La probreza extrema no puede ser el único factor a tener en cuenta para la proliferación del terrorismo. Probablemente si añadimos otros ingredientes como fuertes creencias religiosas, misoginia, represión económica y cultural, falta de expectativas de futuro, desidia gubernamental, escasez de recursos por un lado y apropiación y explotación de recursos por otro o la magnificación de la globalización produciremos un cultivo más prometedor.

        Por otro lado, el ser humano necesita sentirse útil y valorado, generar héroes y figuras de referencia para crear sus símbolos y moldear la sociedad. El terrorismo para unos, proceso libertador para otros, tan sólo tiene el don de la oportunidad, y está claro que hay quien la aprovecha al máximo.

  2. Lory 20 de marzo de 2017 a 9:18 #

    El libro promete ser trepidante. Me asombra la traducción del título ya que poco tienen que ver las estrellas con los caballos. Pienso está demasiado dirigido a la acción. Sin embargo “estrellas” despierta mucha poesía y en la acepción física son puntos de luz que iluminan la oscuridad. Me cuesta mucho leerlo despacio y lo curioso es que no lees por conocer el final, ya que ese final es conocido. Es un libro pulpo. Bienvenido sea. Buen día y semana a todos.

  3. Susan 20 de marzo de 2017 a 19:09 #

    Hola a todos yo no he podido dejar de leerlo y ya lo he terminado me ha gustado. La forma de relatar la historia es sencilla y muy bien llevada habla de pobreza extrema pero eso no es excusa para lo que hicieron yo creo que son las fuertes creencias religiosas llegando al fanatismo bajo mi punto de vista. Lo que me parece fantástico es el concepto que tienen de la amistad yo creo que mas que amigos son hermanos pero bueno ya comentaré algún detalle que me llamó la atención una vez que hayáis leído todos el libro no quiero desvelaros nada

    • CAT 21 de marzo de 2017 a 9:04 #

      Buenos días, a mí me ha pasado lo mismo, no he podido dejar de leerlo y ya lo he terminado. Me ha resultado muy interesante, se ve la historia desde otra perspectiva diferente. Un saludo

  4. Ciberclub de lectura 20 de marzo de 2017 a 20:06 #

    Yo creo, Lory, que se hacen terroristas, y además suicidas, principalmente por motivos religiosos, especialmente la manipulación que hace el fundamentalismo islámico de la religión, tan arraigada en los países musulmanes, haciendo creer a estos chicos que al morir van a ir a un Paraíso donde su vida será maravillosa (ellos que viven literalmente en la mierda). Y que además están cometiendo un acto de justicia al vengar a sus pueblos del daño que les han hecho Occidente e Israel. Es muy complejo el tema y viene de mucho tiempo atrás. Habría que analizarlo largarmente. Tonichin da muy acertadas razones.
    Piensa en las fabelas donde los chicos que tampoco tienen nada que perder son utilzados para vender droga (la película “Ciudad de Dios” lo muestra muy bien). En este caso no hay fuertes ideas religiosas ni Paraísos que poder utilizar como excusa para llevarlos al terrorismo pero sí a otra realidad, la suya, que es el mundo de la droga. En cada lugar se dan circunstancias diferentes.

    Que se optara por el título “Los caballos de Dios” en vez de “Las estrellas de Sidi Moumen”, ciertamente mucho más poético, es por lo que explico en el post sobre lo que significa dicha frase : nombre que da la imaginería yihadista a los fieles que hacen de bombas humanas. También lo eligieron para la película que se basa en la novela. Binebine dice al respecto que era más comercial ya que poca gente conoce qué es Sidi Moumen.

  5. Marta (two) 21 de marzo de 2017 a 14:04 #

    Hola a todos, yo tampoco he sido capaz de parar, me lo he acabado de un tirón.
    Me ha impresionado el post de Chus, muchísimas gracias por todas las referencias y enlaces, se le saca muchísimo partido a la lectura.
    Yo había leído el libro de Chukri, y me había conmovido la descripción descarnada de situaciones de injusticia y desigualdad que relata, debió de ser un revulsivo para su época porque se atrevió a hablar de temas que nadie comentaba. Pero es verdad que es mucho más soez y violento, no tiene la sutileza y la poesía que este libro que nos ocupa.
    Hay poesía en las situaciones, en la afectividad de las relaciones entre familia y amigos, incluso en la descripción de la porquería, que nos permite entrever una humanidad portentosa. Nadie elige donde nace. Y aunque no justifica la violencia, la explica.
    Hace poco he leído el libro “Patria” de Aramburu, que de forma similar muestra los por qués. En Marruecos se añade la miseria económica y cultural.
    Me ha encantado.
    No hablo del argumento para no estropearlo, a la segunda.
    Apertas.

  6. Eduardo 22 de marzo de 2017 a 10:01 #

    ¡Buenas! Me gusta la forma directa y sin tapujos del autor para explicar los acontecimientos que se van sucediendo en el libro. El tema es muy llamativo y sobre todo, el narrador, para mi la figura más importante de este libro, es muy especial. A medida que avance iré viendo que tal, pero inicialmente el libro engancha y mucho.

  7. Ana María Heinze BFRP 23 de marzo de 2017 a 1:05 #

    Hola gente, después de leer la perfecta presentación de Chus y los interesantes, motivadores comentarios de todos ustedes, me lancé a la lectura. Claro el tema es actual, creo que estamos enfrentando la guerra de los pobres hacia los ricos, la metodología es espeluznante, pero en que guerra no ha sido así . Los motivos por el cual, unos si y otros no recurren a la violencia ,como dice el compañero dependen de demasiadas variables. No solo de índole cultural,político, económico y social, sino personal, hay una historia detrás de cada individuo.
    Pero en medio de la lectura se me hizo presente una película paraguaya que creo les interesaría ver, de alguna manera estas subculturas de la pobreza está presente en toda mi Latinoamérica, ” siete cajas ” es un buen retrato, además que cinematográficamente es una joyita, se las recomiendo http://www.elespectadorimaginario.com/7-cajas/ , se puede encontrar en línea.

    Sigo leyendo, está bien escrito, quizás no es el tipo de lectura que más disfruto, pero se vale como lectura colectiva. Siempre me enriquezco en esta experiencia, sea cual sea la lectura, es el club lo que hace la diferencia

    Nos leemos
    Ana

  8. isasplaceblog 26 de marzo de 2017 a 13:26 #

    Me asombra la violencia que se describe ya desde el primer momento, y que se toma como algo habitual en ese barrio. ¿Cómo no van a salir terroristas de ahí si ya desde pequeños les enseñan que la vida no vale nada, y que la violencia es parte de la vida? No los convierten, los crían con esa mentalidad de que la violencia y la muerte son algo completamente normal, y luego llega alguien que les convence de ideas religiosas, pero esa mentalidad violenta y espeluznante se la implantan desde que son niños.

  9. cauqual 26 de marzo de 2017 a 18:22 #

    Muy interesante el libro, aunque afortunadamente aún me queda la segunda parte. Así lo disfruto más tiempo.
    Me gusta mucho el título. Me imagino una cabalgada, con las crines al viento, esforzándose por llegar a algún fin, sobre un firmamento azulado…
    Estoy de acuerdo en las connotaciones que tiene la religión en los terroristas. Pero hay otros ejemplos como la mafia americana o la siciliana, los kamikazes de la 2ª Guerra Mundial …. que no poseen esos elementos religiosos.

    Yo diría que en el fondo y sobre todo quieren ser tenidos en cuenta, desempeñar un papel en la vida, contribuir a hacer avanzar el mundo, tener un fin y olvidar la desesperanza que los aflige.

    Verdaderamente violentas las situaciones que narra y los personajes que describe. Menos mal que está escrito en una prosa poética maravillosa.

  10. Marta Amor 7 de abril de 2017 a 16:52 #

    Hola, yo ya me lo he leído del tirón porque se lee fácil y no podía dejarlo. Es un libro que da para meditar mucho, sobre todo por la situación actual que estamos viviendo. La forma de escribir del autor es impresionante porque a pesar de la crudeza de lo que cuenta lo hace de forma sumamente delicada.
    Me ha gustado pero, al mismo tiempo, me ha dejado un poco ¿desasosegada?, no sabría muy bien cómo definirlo…
    Asusta pensar que se puede influir tanto en unos chavales hasta el punto de conseguir que hagan cualquier cosa

  11. ElenaKa 8 de abril de 2017 a 21:51 #

    Hola a todos, me ha encantado el libro. Creo que con pequeñas pinceladas de las situaciones que viven los protagonistas es suficiente para poder imaginarse, con todo detalle, como deben sentirse. La sensación con la que me he quedado es de un gran desarraigo y soledad. Los personajes irradian inseguridad, carecen de un ambiente que les haga sentir que las cosas merecen la pena.
    Buen fin de semana a todos!

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