Nosotros opinamos con nuestros intelectos, pero vivimos con nuestros corazones

28 Sep

An old house in Cairo. Foto en flickr de Marwa Morgan. Algunos derechos reservados.

Ha pasado un año y Abd el-Múnim, que sigue cayendo en la tentación en sus encuentros con la joven vecina y, por lo tanto, en sus arrepentimientos posteriores ya que lo vive como un pecado, se llena de fuerza en uno de esos encuentros y rompe con ella. Si quieres vencer a Satán, ignora la ley de la naturaleza. Para mantener su decisión la única salida que encuentra desde su punto de vista religioso (¡No consiento hacer lo que hacen los otros!) es casarse aunque sólo tiene dieciocho años. Escoged vosotros mismos. ¡Quiero una esposa adecuada, la que sea!, le pide a sus padres. No va a dejar los estudios de Derecho ya que su padre le puede mantener los dos años que le quedan para terminar. Los padres acaban aceptando y ¿quién es la elegida? Su prima Naíma. En menos de un año se casan. El día de la boda, el señor Ahmad, que ya se ha jubilado vendiendo la tienda, reflexiona sobre la debilidad que le ha hecho aceptar ese matrimonio: y ya que la boda de Naíma podía aliviar la angustia del corazón de su hija, pues bienvenida fuera. Desde su punto de vista conservador le parece un escándalo que los hijos dicten su voluntad a los padres aún más cuando ni todavía han terminado los estudios: sois unos padres que parecéis haber sido creados para corromper a las generaciones. Los tiempos cambian y los viejos, no les queda otro remedio, se pliegan a ellos. Aisha tiene un motivo de felicidad por primera vez en mucho tiempo y Naíma, angustiada ante la idea de separarse de su madre, le hace prometer que irá todos los días a verla. Pero, ¿qué piensa Naíma de su propia boda? No lo sabemos. Ni ella ha escogido ni sabemos si quiere. Al principio de la novela la hemos oído decir: yo no tengo opinión. Muchos habéis comentado el papel de la mujer en esta novela fiel reflejo de los tiempos y de la cultura en que se desarrolla. Las palabras de Naíma lo expresan a la perfección. No tienen opinión. Aceptan con agrado y sin cuestionárselo lo que sus mayores disponen: no estudiar, casarse con quien ellos elijan, estar siempre en la casa… En oposición están las “otras” mujeres, las prostitutas y las cantantes y bailarinas que dan placer y entretenimiento a los hombres pero que también viven, de otra manera, para lo que ellos quieren. Sólo las dueñas de los burdeles tienen algo más de libertad pues ganan dinero y tienen su parcela de poder. Pero algo está cambiando ya que algunas mujeres comienzan a estudiar en la universidad y, sobre todo, el personaje de Sawsan Hammad, la colaboradora de la revista “El hombre nuevo”, personifica a la mujer independiente y segura que escapa de ese mundo.

Por su parte, Ahmad, que ya está en el curso preparatorio de la universidad estudiando letras, se siente atraído por una hermosa compañera, Alawiyya Sabri. No ha hablado con ella nunca pero siente una afinidad espiritual, la siente una igual ya que estudia como él. Fiel a sus ideas progresistas él escogerá a su futura mujer y tendrá que ser alguien que haya salido del mundo en el que viven las mujeres de su familia. Ahmad cree en la igualdad entre el hombre y la mujer. Pero hay alguien a quien la boda de Abd el-Múnim le ha abierto una brecha: Redwán. El asunto del matrimonio suscitaba su angustia, pues no sabía si algún día se lanzaría o no a esta aventura. Una aventura tan aterradora como necesaria, pero tan lejos de su alma y de su cuerpo. Más claro imposible: él no podía hacer otra cosa que ocultar lo que le quemaba en lo más profundo de su alma. Seguiría siendo un terrible secreto que lo amenazaba. Era como un perseguido, un extraño. ¿Quién ha dividido a los seres humanos en normales y anormales? ¿Cómo se puede ser juicio y parte? ¿Por qué nos burlamos tanto de los desgraciados? La culpa y el sufrimiento por sentirse diferente y salirse del camino en una sociedad en la que el matrimonio es la base de la sociedad. Pero estos lúgubres pensamientos no impiden al ambicioso Redwán a seguir adelante en su carrera política uniéndose a los poderosos. Está con el Wafd pues piensa que será el partido que ostente el poder a pesar de sus divisiones internas. Asiste a las reuniones y fiestas en casa de Abd el-Rahim Basha Isa con el que nos queda la duda de si mantiene algo más que una amistad.

El paso del tiempo se manifiesta a la perfección en el personaje del señor Ahmad. El patriarca que ve como el tiempo de la energía, de la lucha y de las alegrías se ha ido para siempre y al que sólo le consuelan sus reuniones, cada vez más espaciadas, con sus grandes amigos. En ellas hay una verdadera exaltación de la amistad más profunda. Algo hermoso, sin duda. Me cae bien este anciano a pesar de su conservadurismo pues ha gozado de la vida plenamente y la vejez le está dulcificando su personalidad autoritaria. Es religioso pero también terrenal. Es sabio y buena persona. Está claro que simboliza a un mundo apegado a las tradiciones que está desapareciendo: Tienes que estar orgulloso de ti mismo y decir: “hemos casado a las chicas, educado a los muchachos. Hemos visto a los nietos, tenemos dinero abundante que nos cubrirá hasta la muerte y hemos probado lo dulce del mundo durante años. ¿Años verdaderamente? Demos ahora las gracias; es necesario dar gracias a Dios por siempre y para siempre, pero ¡oh!, ¡qué nostalgia! ¡Y perdone Dios al tiempo, al tiempo cuya mera existencia – que no se detiene ni un momento – es un engaño, y qué engaño para el hombre!”. El paso del tiempo, el engañoso tiempo.

Estamos ya a finales de 1937 y la amistad entre Kamal y Riyad Quldus se ha consolidado a lo largo de un año y medio a través de sus frecuentes encuentros en sus cafés preferidos, en sus casas, en la revista y también en sus visitas a la casa de la señora Galila. Sus conversaciones sobre los temas que más les interesan: el arte, la ciencia, la literatura, la filosofía, la política… les hacen gozar de su amistad y aprender el uno del otro. Riyad ha ocupado el lugar que dejó vacío Husseyn Shaddad (el hermano de Aida) el antiguo amigo íntimo de Kamal. No opinan siempre lo mismo pero se entienden bien. Riyad está más politizado que Kamal y cree en el poder de transformación del arte y de la ciencia. Escribe novelas. Es más seguro y no duda como Kamal de todo. Riyad es copto, cristiano egipcio, una minoría siempre perseguida en Egipto. Los coptos creen en el Wafd pues consideran que hará de Egipto una nación libre para los egipcios por encima de sus razas y de sus religiones. Riyad se siente agnóstico y copto a la vez y piensa que el cristianismo es mi patria, no mi religión. No se puede olvidar de su gente y de todo lo que han sufrido. ¿Cómo vivir una minoría en el seno de una mayoría que la reprime? […] la primera misión es tender la mano a los oprimidos (Mahfuz, siempre humano y conciliador, dando voz a la minoría copta de su país). Kamal no choca con ese problema, acepta a todos por igual: ¿crees que la base de esta controversia es la religión, o que la naturaleza humana es siempre proclive a la discordia? Ni los musulmanes forman una unidad, ni tampoco los cristianos. Encontrarás continuas disputas entre shiíes y sunníes, entre higazíes e iraníes, y del mismo modo entre wafdistas y constitucionales, entre los estudiantes de letras y los de ciencias, entre los equipos Nacional y Arsenal. Pero, a pesar de todo eso, ¡qué tristes nos ponemos cuando leemos en los periódicos la noticia de un terremoto en Japón! Qué gran verdad, ¿no creéis?

La familia siempre se reúne, está unida, en los grandes acontecimientos. Es abril de 1938 y en la casa de El-Sukkariyya están todos esperando el nacimiento del primer hijo de Naíma y Abd el-Múnim. Las mujeres con la doctora en la habitación de la parturienta y los hombres esperando en el salón mientras hablan de política. Pero las cosas van mal. Naíma es un joven muy débil y no soporta el parto (El día de su nacimiento el doctor le predijo que el corazón no soportaría la vida de más de veinticinco años). Aisha enloquece: ¿Qué es esto, Señor? ¿Qué es lo que haces? ¿Por qué? Quiero comprender… Pobre Aisha, ha perdido a toda su familia y ya sólo le quedará sufrimiento y dolor. Vagará como un fantasma por la casa y se abandonará a las penas mientras la vida se le va escapando lentamente. Kamal llora la muerte de su sobrina pues la quería mucho. Pero el autor no se regodea en estos tristes hechos. Termina el capítulo y en el siguiente ya han pasado varios meses. La vida continúa. Y en ella van sucediéndose las vicisitudes de cada personaje: Ahmad logra entrar en contacto con la bella Alawiyya, se hacen amigos y él está feliz; Yasín asciende en la escala de funcionario gracias a las amistades que tiene su hijo entre los poderosos (los enchufes funcionan en esta sociedad como en todas); llega el año 1939 y con él la Segunda Guerra Mundial; Redwán consigue, en 1940, el puesto de secretario de un ministro mientras Abd el-Múnim, ayudado de nuevo por su primo y sus influencias, se convierte en un funcionario de cierto nivel; Ahmad, a pesar de que también le ofrecen un puesto de funcionario lo rechaza pues quiere ser un profesional libre y ejercer el periodismo; Karima se ha convertido en una bella joven de trece años y Jadiga piensa en ella como futura mujer de su hijo Abd el-Múnim, está en la edad pues no va a estudiar a pesar de que ella quiere hacerlo; Italia entra en guerra lo que pone a Egipto en un gran peligro, pronto llegarán los bombardeos…

Finalmente Ahmad es rechazado por Alawiyya que aspira a casarse, de acuerdo con su padre, con un hombre rico. Ahmad se despide de ella para siempre diciéndole: quizá la cuestión esté en que nunca has amado. El joven sufrirá un tiempo largo por su primer amor no correspondido. Los amigos de Kamal, incluido Riyad, intentan convencerle de que se case. Éste le habla claro: pasas por una crisis única. Todo a tu alrededor se ha zarandeado por los cuatro costados. Frivolidad e ilusiones de la mente, lucha dolorosa con los secretos de la vida y del espíritu, hastío y enfermedad… Te compadezco. Pero Kamal se resiste asegurando que el matrimonio es la última capitulación en este combate inútil. Riyad prosigue su crítica: tú me inspiras a mí la personalidad del hombre oriental indeciso entre Oriente y Occidente, dando vueltas continuamente alrededor de sí mismo hasta el vértigo. Kamal continúa con sus terribles dudas existenciales: ¿por qué no se había suicidado? ¿No aparentaba externamente su vida que él estaba lleno de entusiasmo y fe? Durante mucho tiempo se había colocado a sí mismo entre dos extremos contradictorios: el nido de los placeres y el ascetismo. Pero no era alguien que soportara una vida dedicada a la calma y los placeres. Por otro lado había algo en su interior que lo alejaba de la pasividad y la huida. Quizá esto mismo es lo que se interponía entre él y el suicidio. En algún momento su apego a la cuerda de la vida, agitándose entre sus manos, se oponía a la médula de la duda asesina. Todo se resumía en dos palabras: perplejidad y tormento.

En la vieja casa todo se desmorona. La armonía y el ambiente familiar, que constituyeron en el pasado el alma de la casa, están deteriorándose. Cada uno con sus penas, achaques y dolores. El señor entra ya en una decadencia total. Todos sus amigos han muerto y él pasa los días en la casa enfermo y cansado de todo. Pero sobre todo es Aisha la que más sufre. Se ha apagado completamente y se precipita a toda clase de enfermedades. Sus padres y Umm intentan animarla en vano. Sólo en algunos momentos participa de la charla pero al rato vuelve a sumirse en su desesperación y en un mundo propio que ha creado para ella sola. Kamal intenta cuidarla pero, a la vez, se identifica con su destino: ella había perdido su descendencia, él sus esperanzas… Ella había terminado en la nada, él también… Aunque los hijos de Aisha fueran de carne y sangre y sus esperanzas de engaños y fantasías.

Ahmad se licencia en 1941 y entra a trabajar, según sus deseos, en la revista “El hombre nuevo”. Allí se siente feliz rodeado de sus compañeros con los que comparte ideas y se vuelve a encontrar, cinco años después, con Sawsan Hammad lo que le alegra aún más. Todavía está reciente su año de sufrimiento por su amor no correspondido, pero lo ha superado y se pregunta: ¿qué le importaría a ella una victoria de Rusia? ¿Qué estaría esperando? El joven comienza a interesarse mucho por Sawsan. Es la hija del jefe del taller de la imprenta y no ha estudiado en la universidad: nunca paraba de leer o escribir. Parecía esforzada, impulsiva y de una gran inteligencia. Desde el principio, él se dio cuenta de su fuerte personalidad. Llegaba incluso a tener a veces la impresión de estar ante un hombre de férrea voluntad y gran capacidad de organización. Ella le anima a escribir literatura pero como instrumento de cambio. Es una mujer progresista que cree en el comunismo y quiere cambiar la sociedad. El joven cada vez se siente más atraído por ella aunque quiere ir con cautela para no volver a sufrir pero Ahmad, por fin, está entre los suyos y una nueva etapa ha comenzado en su vida.

Esta segunda parte de nuestra lectura termina con un fuerte bombardeo sobre El Cairo que hace que se encuentren en el mismo refugio Kamal, sus padres, Umm y Aisha. El esfuerzo de llevar al padre hasta allí hace que su corazón no pueda soportarlo y termina muriendo en su cama, ya de vuelta a la casa, en brazos de su entregada esposa Amina. La muerte del señor está narrada desde el punto de vista de Kamal que se mueve entre la desesperación, el temor y la resignación a la vez que le asaltan pensamientos sobre la muerte y siente que con la ausencia de su padre va a comenzar un nuevo periodo en su vida.

Plazos
Es el momento de vuestros comentarios sobre esta segunda parte. Los que todavía no habéis comentado la primera parte podéis hacerlo aquí uniendo vuestros comentarios sobre las dos partes. Espero, de nuevo, que los comentarios sean muy numerosos. Sois muchos los miembros del Club para que este post no se vea inundado por vuestras opiniones. ¡Y estaría muy bien que os dierais la réplica unos a otros! Disponéis de una semana para ello. Mientras, continuaremos con nuestra lectura que nos llevará desde el capítulo 38 hasta el final de la novela.

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25 comentarios to “Nosotros opinamos con nuestros intelectos, pero vivimos con nuestros corazones”

  1. perdivel 28 de septiembre de 2015 a 15:59 #

    Me encantaría comentar pero voy atrasada con la lectura. Espero ponerme al día y participar pronto. Un saludo a todos.

    • Ciberclub de lectura 30 de septiembre de 2015 a 23:23 #

      Un saludo perdivel. Espero que te haya puesto al día en la lectura y pronto puedas dejar tu comentario.

  2. Silvia 28 de septiembre de 2015 a 18:09 #

    Chus, en el comentario de tu post acerca de Redwán y la brecha que le ha abierto el matrimonio de sus primos, ¿en qué capítulo está? No lo localizo en mi libro y sólo percibo “incomodidad” en Kamal …

    • Ciberclub de lectura 29 de septiembre de 2015 a 1:17 #

      Silvia, los comentarios sobre la incomodidad y las dudas de Redwán ante el matrimonio están en el capítulo 20, dos capítulos después de la boda cuando un grupo de estudiantes,sentados sobre el césped de la universidad,habla sobre diversos temas. Será en ese momento también cuando Ahmad ve por primera vez a su bella compañera de la que se enamorará después.

      • Silvia 29 de septiembre de 2015 a 9:57 #

        Localizado! En ese capítulo se habla, además, de la igualdad hombre y mujer y dice Hilmi “los estudios de letras siempre han sido estudios de mujeres. La barra de labios, la manicura, el kohl, la poesía y la narrativa son todo lo mismo …” Este comentario me sulfuró y ya no percibí lo que opinaba Redwán y su inquietud que está un par de páginas después. Gracias!

  3. Silvia 28 de septiembre de 2015 a 18:48 #

    Realmente, el papel de la mujer en esta novela está relegado aunque con pequeños visos de cambio. Salvo la compañera de la revista de Kamal que trabaja fuera de hogar, el resto de mujeres de la familia y vecinos no tienen trabajos remunerados. Es más, la compañera de estudios de sociología de Ahmad -el hijo de Jádiga- estudia pero sabe que nunca trabajará para no contrariar a su padre, como se lo indica cuando él le confiesa estar enamorado.

    Redwán me parece un arribista y sí creo que mantiene una “relación” con Basha Isha pues se siente molesto cuando su casa está llena de gente y cuando sólo quedan como invitados un cantante joven y él y su amigo, esto denotan celos.

    El tiempo corre rápido en la historia, desde su inicio han pasado tres años pues nos situa ya en 1938. Muere Naíma de parto y su madre Aisha se suma en una profunda depresión pero, salvo error por mi parte, no se nombra nada por parte de su marido y primo. Kamal se acerca más a su padre en una relación amistosa que sorprende al propio Kamal, se deduce que en las otras partes de la trilogía y en la vida más activa del abuelo debía ser de armas tomar, un patriarca al que no se podía contradecir. El abuelo fallece en esta parte.

    La novela no me atrapa, me cuesta seguir a los personajes -por los nombres y el contexto histórico de Egipto y ya a nivel mundial-, incluye diálogos y pensamientos (monólogos interiores) como opiniones del narrador omnisciente (autor). Kamal sigue su línea, sus estudios, su aversión al matrimonio. Jádiga parece ser la mujer con más carácter aunque la retrata en un tono burlesco, como una entrometida. La familia aparenta unidad pero cada uno tiene sus propios intereses.

    Las diferencias de clases siguen “la clase social y la fortuna son dos realidades manifiestas que no se las inventa uno” Piensa Ahmad y también que estas “frivolidades dividen al ser humano”.

    Todo se desmorona … la familia también. Me recuerda a “Los Buddenbrook” de Thomas Mann y a la famosa frase de Tancredi en “El gatopardo” de Lampedusa; “todo cambia para que todo siga igual”.

  4. Silvia 29 de septiembre de 2015 a 10:21 #

    Estaba releyendo las opiniones de los compañeros y creo que soy la única a la que la novela no apasiona. Lo de seguir el hilo con el árbol genealógico de la familia es imprescindible pero hay personajes afines a cada familiar con los que me pierdo. Me interesa más el declive familiar y el tono pesimista de la historia que su contexto histórico pues, sinceramente, no capto todo sobre el Rey, los Hermanos musulmanes, el Wafd. No me parece acertado dar mayor protagonismo a Kamal -pues podía haberlo utilizado como narrador- y a Redwán que a los demás, incluida a alguna de las mujeres. Quizá la parte dialogada es acertada en contraposición con lo comentado por el narrador omnisciente pues podemos percibir que las opiniones vertidas por los personajes en una conversación son diametralmente opuestas a su opinión real. Cierto que hay alguna frase que da mucho que pensar y hay un elogio al estudio y a la literatura pero no consigo sintonizar con ningún personaje ni con el autor y su prosa poética de algunos párrafos tampoco me conmueve. A ver si entre todos me ayudáis a darle una vuelta a mi percepción 😉

  5. Ana María Heinze 29 de septiembre de 2015 a 16:10 #

    Hola Silvia , yo tengo la convicción que la relación entre el artista y el lector en este caso, es como en cualquier encuentro , se ha de crear un vínculo y a veces la empatía necesaria para crearlo no se da y entonces esa magia del encuentro no se logra . Cuando en uno de tus comentarios hablas de Thomas Mann y su novela de la familia , a mi me pegó fuerte, porque él es uno de mis escritores predilectos y con tu comentario entendí porque entre en esa empatía immediata con Mahfuz… A veces se necesita esta porción de magia y si no está, no se logra. No es un absoluto , es mi experiencia personal con el arte y si yo no lo logro , te confieso que no hago ningún esfuerzo por lograrlo. Un abrazo

    • Silvia 30 de septiembre de 2015 a 7:56 #

      Es cierto! Si la lectura no atrapa hay que abandonarla pero, por respeto al Club, a Chus y a todos los integrantes, voy a seguir. Mi maxima en talleres es esa. En primer comentario ya dije que este autor es, para mí, un autor a leer en la juventud (al igual que Kundera). Es una teoria muy subjetiva y poco interesante pero me pasa. No me atrapa, no me aporta. Con Mann me quedé sentada los pocos días que me duró el libro. Aquí me va grande hasta el contexto histórico y político … en fin … me quedaré con mi recuerdo de “El callejón de los milagros” que leí en la Universidad hace como 25 años 😩. Muchas gracias por tu comentario!Ah! En los siguientes capítulos hay una critica que ya aporté así que, al menos, percibo a los personajes 😉

  6. Lory 30 de septiembre de 2015 a 18:55 #

    Hola a todos¡ Tengo que confesaros que ya he terminado el libro. Lo he leído más por obligación que por placer (por el compromiso con vosotros). No obstante tendré cuidado y ceñiré mi comentario a los capítulos de esta semana.
    Si tuviera que valorar el libro de 1 a 5, lo pondría un 3; xq no es un mal libro y se merece el aprobado alto. Pero… es un libro lento, lento, porque no sientes que nada se mueva a pesar de que el autor nos va situando con pequeñas pistas en los saltos hacia delante. Me han gustado especialmente los capítulos 33 y 34 y Ahmad ha pasado a ser mi personaje: auténtico y congruente con lo que quiere y sus valores y convicciones.
    Diálogo entre Ahmad y su compañera Sawsan me parece muy interesante. En la pág. 163 de mi ejemplar (tengo otra editorial) se habla de que “es un fallo que las personas tengan padres. Por lo que ellos representan de herencia del pasado. Vi aquí un enlace con Kafka y su “matar al padre”.
    Va perfilándose con mayor claridad el personaje de Kamal: un hombre dividido, sin un compromiso real con nada que no sea pensamiento. “El de los globos mentales” -lo llamaría yo.
    Las distintas muertes: Fahmi (mártir), de Naima y el patriarca son como puntos de inflexión en la novela. Por cierto, tras la muerte del padre-abuelo en el capítulo 38 me dije: oh, aquí habla una mujer, Haniyya, y esperaba con ánsia que nos diera otra visión de las cosas vistas desde la percepción femenina. Inútilmente.
    Termino por hoy. Quizá a raíz de algún comentario vuelva a escribir.
    Por el anacronismo con que siento el libro, casi sin querer lo comparo con el presente (os decía en otro comentario que me llamo la atención el atentado ocurrido el mismo día que lo comenzaba a leer) y me interrogaba: ¿QUE HA CAMBIADO EN EGIPTO O EN EL CAIRO? Esto me llevó a buscar en la historia política, social y la Literatura egipcia xq en la hª de Mahfuz percibo el germen en los nacionalismos y demás ismos de tantas luchas y tiranías actuales. ¿Cómo lo véis?
    Un saludo.

  7. Ciberclub de lectura 30 de septiembre de 2015 a 22:57 #

    Hola a todos, acabo de publicar un post que he titulado “un breve acercamiento a Naguib Mahfuz”. Lo he hecho porque creo que el autor lo merece. Al final doy mi opinión sobre su obra literaria. Tomarlo como mi contestación a aquellos a los que no os está atrapando la novela. 🙂 Por supuesto estáis en todo vuestro derecho a ello, ¡sólo faltaría! Además me gusta que no todo el mundo opine igual pues así se genera más debate. Es de lo que se trata. Y la literatura, como el arte en general, es subjetiva. Creo que queda claro que a mí sí que me gusta Mahfuz, es más me encanta. Todo lo que he leído de él ha sido una fuente de deleite y de aprendizaje. Lo considero un escritor universal por el que el tiempo no pasa. Y un maestro de las letras. Os animo a opinar a los demás. Un abrazo.

  8. Ciberclub de lectura 30 de septiembre de 2015 a 23:20 #

    Silvia, gracias por no abandonar la lectura. Como Ana María, pienso que cuando una obra no te gusta hay que dejarla sin más. ¡Yo he dejado muchas! No hay tiempo que perder y cuando realmente encuentras una lectura que te gusta, entonces sí que te demoras y la disfrutas y no quieres que se acabe.
    Como bien dices, todo se desmorona en esta novela. Y el hecho de que te recuerde a grandes novelas de escritores de la talla de Mann y Lampedusa, ya es algo, ¿no crees? Gran frase la de Tancredi: “todo cambia para que todo siga igual”.
    Esta novela, como ya apunté, trata fundamentalmente del paso del tiempo y la devastación que produce. Pero, en lo esencial, es verdad, nada cambia. Entonces y ahora. Las vidas se suceden y los problemas, las dudas, los aconteceres son los mismos. ¡Hasta en la política podemos ver similitudes con el mundo actual!
    Yo también me quedo con las vidas y los sentimientos de los personajes aunque el contexto histórico me resulta asímismo interesante. Siempre es un buen momento para acercarse a conocer la historia de otros países y otras épocas. Y, como dice, Lory, en esta novela podemos acercarnos a los orígenes de los nacionalismos y demás ismos y poder comprender el porqué de la situación actual de los países árabes.
    El que se dé un mayor protagonismo a Kamal yo creo que es una debilidad, bien entendida, del autor. Es su alter-ego y es casi inevitable que sea tan protagonista. A través de él, Mahfuz nos transmite sus opiniones y su sentir. Es su manera de estar presente. Pero, como también dices, en los diálogos y en los monólogos interiores podemos conocer las opiniones y puntos de vista de algunos de los personajes que difieren de Kamal y le critícan bastante, por cierto. ¿Una autocrítica? Sin duda.
    Creo que es acertado que el narrador sea en tercera persona y omnisciente pues ésta es una novela coral y aunque Kamal está muy presente no es para nada el único, hay muchos que tambien hablan y opinan y que el autor resalta. Es cierto que la mayoría son hombres, pero yo creo que de esa manera Mahfuz pone de manifiesto el papel tan pequeño que en el mundo de las ideas ocupaban entonces las mujeres. Aunque Aisha y Sawsan tienen su protagonismo así como la madre, Amina, a la que se le dedica un capítulo de la tercera parte, con monólogos interiores incluidos. Si Kamal hubiera sido el narrador la novela se habría visto muy limitada a mi parecer.

    .

    • Silvia 1 de octubre de 2015 a 8:08 #

      Gracias por tu post. Tengo que confensar que la tercera parte me está atrapando por temas que ya comentaré.
      Hoy voy a buscar información sobre la historia y politica de los últimos cien años de Egipto a ver si me sitúo. Esto debí hacerlo al principio. Además, he estado en Egipto! El papel relegado de la mujer lo viví, a mí me preguntaron quién era mi padre/tutor para cambiarme por camellos!! Asi que voy a dar una vuelta al tema!!

  9. Marta 30 de septiembre de 2015 a 23:24 #

    Hola a todos. Es un libro muy curioso a mi modo de ver. Hay veces que se explaya en ciertos asuntos y otras que te deja como medio colgado sin más comentario que dos líneas. Como cuando se narra la muerte de Naíma en el parto. En el capítulo siguiente ya han pasado meses y no se comenta más.
    Kamal es un personaje atormentado que no logra encajar en ninguna parte aparentemente. Cada vez se confunde más y parece como que la vida le molesta en cierto modo.
    Es curioso como conforme su padre se va haciendo cada vez más débil él se va sintiendo más cómodo a su lado. Y como va descubriendo cosas de su personalidad a través de Galila
    Los personajes femeninos tienen poco que contar al principio pero luego van apareciendo figuras femeninas como Alawiya o Sawsan que tienen más fuerza.
    La política está siempre presente en todas las conversaciones entre los hombres de la familia y provoca conflictos porque cada cual la vive a su manera
    Reconozco que yo a veces también me pierdo momentáneamente con los nombres de los personajes pero no me disgusta el libro aunque quizá tampoco sea el que más me ha gustado pero sí me engancha
    A seguir leyendo!!

    • Silvia 3 de octubre de 2015 a 11:46 #

      Totalmente de acuerdo con tu apreciación inicial. Hay temas que resuelve en dos líneas y eso descoloca pues, como lectora, me hubiera interesado ver las reacciones, por ejemplo, a la muerte de Aisha. Y los saltos temporales también me han llamado mucho la atención!

  10. Ana María Heinze 1 de octubre de 2015 a 1:27 #

    Hola todos y todas !! Me encanta la obra como ya dije, pero creo que más la tertulia, como dijo alguien por ahí, es muy rico todo lo que pasa aquí y la dinámica que se logra a partir de la lectura , aquí va lo mío con respecto a esta segunda etapa de lectura …

    Es el esplendor del desarrollo de la racionalidad, la ciencia (la mente ) prevalece sobre el arte (la dimensión emocional ) .La racionalidad le gana a Kamal. Lamentablemente creo que esto es lo que no ha cambiado hoy, como que seguimos casi en el mismo lugar, la racionalidad ha estructurado lo social desde el poder, y este se sustenta desde la racionalidad.

    Finalmente en lugar de tener mujeres en el salón de una casa sirviendo té y construyendo su destino a partir de la decisión de los hombres de su familia , hoy las tenemos en las calles tratando de decidir su destino, pero las estadísticas de femicido demuestran que el control patriarcal se mantiene lamentablemente en todas las sociedades, basta mirar los números en los lugares en que cada uno de nosotros vive, las cosas no les pasan a los otros , nos están pasando a todos y todas.

    Siempre hay alguien que se siente con derecho a decidir por las y los demás , ayer y hoy, el poder, siempre el poder. De ahí la universalidad y atemporalidad de este texto, a mi si me gustó, me parece muy bien escrito y logré la empatía con el autor como para dejar que el me traslade a El Cairo y poder ser por un momento parte de ese mundo.

    El tiempo corre y los personajes nos van marcando su humanidad, en la madurez, la vejez y la muerte. Es un momento histórico muy particular, las ciencias sociales están en pleno desarrollo orientando y construyendo pensamiento, al punto de definir lo normal y lo anormal y esto será germen de mucho sufrimiento humano. Cuanto camino aún necesitamos para de- construir esto, se han cometido errores teóricos garrafales, que han llevado a las personas humanas en su vivencia emocional, a nivel de catalogarlas como enfermas, Se ha patologizado hasta el amor…”era como un perseguido, como un extraño ¿quién ha dividido los seres humanos, en normales y anormales ?” (pág.146/147)

    Este relato de “La azucarera”, me ha permitido pensar y repensarme, provoca reacciones en mi adversas y no siempre maravillosas, pero muy ricas para pensar lo humano, por lo descarnado y valiente del relato.

  11. Salo Kon 2 de octubre de 2015 a 19:43 #

    Hola a todos. Confieso que comencé la lectura de este libro con mucho entusiasmo, ya que era una deuda que tenía conmigo mismo y porque además me encantan los relatos familiares. Así me atrapó la lectura de la primera parte de las tres en que dividimos el relato. Me encantaban esas situaciones familiares de los viernes, el vínculo entre los personajes, la descripción del papel de las mujeres y de los hombres, etc. todo ello sin prejuzgar ni enjuiciar las conductas.
    Sin embargo, y avanzando en el relato, se me empezó a hacer todo muy pesado, reiterativo, pesado ese recurso de acudir a la primera página para saber quién es quién, y lo siento mucho, pero el personaje de Kamal, me resulta soberanamente aburrido, más desde el momento que lo percibo como el alter ego del autor.
    En resumen, continuo leyendo la novela, intentaré acabarla, aunque ya me atrasé un poco. Pero sinceramente no me da ninguna satisfacción, quizás solo el saber algo más del momento histórico, del contexto y de las costumbres de un lugar en una época. Porque de lo que me doy cuenta, es que cuando leo un texto, me gusta que me atrape la historia, que me seduzcan los personajes, que me enamore la trama. Pero fundamentalmente, lo que busco, es que me atrapen, me seduzcan y me enamoren las PALABRAS. Y no es este el caso.

    • Silvia 3 de octubre de 2015 a 11:51 #

      Mi reacción con la novela ha sido parecida a la tuya pero confieso que la última parte va mejorando. No creo que la historia deje poso en mí pero conocer una cultura tan dispar a la nuestra merece la pena aunque, ciertamente, es una prosa un tanto morosa (lenta).

    • Ciberclub de lectura 4 de octubre de 2015 a 20:39 #

      Yo también, Salo Kon, lo que más busco en una novela es que me atrapen las palabras: la manera (el estilo) en que me cuentan la historia. Ésta, aunque me interesa también mucho, quedaría detrás en importancia. En mi caso me ocurre lo contrario que a ti con esta novela en la que la trama es lo de menos ya que apenas hay trama sino un suceder del tiempo y cómo influye en los personajes. Para mí esta novela es la manera en cómo está narrado ese transcurrir del tiempo. Su estilo me atrapa, sus palabras me atrapan, no me aburre en absoluto, al revés, me sumerjo en ella y el tiempo pasa sin darme cuenta. Me interesa todo lo que me cuenta e, insisto, sobre todo en cómo me lo cuenta. A esto habría que añadir que, al ser una novela de personajes, también me interesa la evolución de éstos, sus opiniones, sus cuitas… Creo que la construcción de personajes es otro logro del autor en esta novela: son creíbles, son humanos (y muy diferentes unos de otros).
      Es bueno que una misma novela produzca tan diferentes reacciones. Ya lo djie en otro comentario. La lectura, el arte entero diría, es subjetiva.

  12. Lory 3 de octubre de 2015 a 10:49 #

    Hola a todos:
    Gracias a Chus por todo el trabajo. Como sé por experiencia, lo mejor de los Clubs de Lectura son las opiniones y el respeto hacia ellas. Nos enriquecen tanto¡
    En este libro no se busca el personaje maravilloso sino el conjunto. Si lo hubiera, el personaje sería el TODO: la casa, el barrio, la ciudad, situación político-social, cultura y religión. Es más, pienso que el autor ha distribuido su pensamiento y mas en varios personajes ya que en uno sólo se haría insoportable. Así también percibimos toda la división interior que cargamos como individuos.
    Tampoco hay que olvidar que Mafuz y otros autores están buscando liberarse de la influencia de otros estilos para escribir novela genuinamente egipcia; y pienso que lo consigue.
    He sacado una película que creo puede apoyar la novela: EL EDIFICIO YACOBIAN.
    Me reafirmo en que pesada y lenta sí me ha resultado.
    Hay libros que aburren, hay libros que atrapan, hay libros que gritan y otros que callan.
    ….. No te canses nunca de pasar la página.

    No he podido resistirme. Es parte de un poema que escribí a uno de mis nietos.
    Buen fin de semana. Nos vemos

  13. Luisa 4 de octubre de 2015 a 23:46 #

    Hola a todos, yo he leído la trilogía y pienso que facilita enormemente la lectura de este tercer libro porque conoces perfectamente a todos los personajes, sus diferentes etapas vitales, el origen de su personalidad, de su manera de pensar y el porqué de su manera de enfrentarse a su realidad así como a conocer con mas detalle el capítulo histórico.
    Para mí es un solo libro aunque sea bastante extenso. Creo que cuando has leído los dos primeros es difícil que el anciano padre te caiga bien como dices Chus, simplemente comienza a leer el primero, las primeras páginas, donde si es importante lo que piensan las mujeres de la familia y entenderás lo que digo.
    Como casi siempre la elección de la lectura me parece acertada y el trabajo que hay detrás por parte de Chus, intenso e impagable.

    • Ciberclub de lectura 4 de octubre de 2015 a 23:55 #

      Seguramente tienes razón Luisa. Por supuesto que debe de ser mejor leer toda la trilogía y entender mejor todo. De todas formas creo que se puede leer sólo La azucarera como hemos hecho aquí y más o menos, con algunas lagunas, entender todo lo que está pasando. Y lo que dices del abuelo pues seguramente sea verdad!! Pero al final se dulcifica y los propios hijos que antaño no habían tenido buena relación con él, consiguen tenerla y quererlo y ver lo bueno que hay en él. A mí el señor Ahmad de La azucarera me gusta pero seguro que si leo, como dices las primeras líneas no pensaría lo mismo! 🙂 Gracias por la aclaración. Quizá nos puedas completar algunas lagunas en la historia como qué le pasó realmente a la familia de Aida. Yo entiendo que se han arruinado y de ser ricos han pasado a la pobreza y al exilio, pero seguro que hay más cosas…
      Aunque puse un resumen de los dos libros en un comentario del primer post, está claro que son sólo eso: un resumen para situarnos.
      ¡Gracias por tus palabras de aliento! Un abrazo

  14. Luisa 5 de octubre de 2015 a 13:10 #

    Chus, el detalle del declive de la familia Saddad lo desconozco porque Mazuh realiza un salto temporal brusco, la dejamos en el 2º libro encarnando a la más alta aristocracia del Cairo y ya nos encontramos en el 3º donde hace alusión a su ruina económica; yo lo relaciono con el estallido de la 2ª guerra mundial a partir de 1935 por su vinculación con Europa donde realmente viven y donde estuvo exiliado el patriarca anteriormente, concretamente en Paris, lugar en el que se habían criado sus hijos, Huseyn y Aida Saddad.

    En el segundo libro (El Palacio del deseo) se explica la transformación de Kamal desde la edad de la inocencia al tiempo del amor, recordando la vida anterior solo de forma abstracta y fechando su vida en relación a este (A.A antes del amor y D.A después del amor). Durante 4 años tiene una relación, pienso que enfermiza y obsesiva, con la familia Saddad que habita en el barrio rico del Cairo (Al-Abbasiyya) que está lleno de Palacios y donde vive la nueva clase alta de la cuidad que viaja constantemente a Europa, de donde importan los valores europeos de la sociedad moderna occidental. Kamal admira este barrio hasta la veneración, su limpieza, su arquitectura, su confortable tranquilidad, muy lejos de su vociferante barrio. En esta época se aleja de sus viejos amigos que abandonaron sus estudios y frecuenta estas nuevas amistades, Huseyn Saddad, Hasam Salim e Ismail Latif, y su gran y platónico amor Aida Saddad.

    Aida se convierte en el centro de su existencia, le fascina su belleza, su franqueza, su audacia, su confianza en sí misma, su forma de relacionarse con los hombres de igual a igual, su forma de vestir, su corte de pelo, en definitiva, su pátina europea. Pero hay un abismo entre ellos, su diferencia de edad y de clase.

    Después asistimos a su desmoronamiento tanto en el plano sentimental, Aida, después de rechazarlo, se casa con Hasam Selim y se van a vivir a Bruselas, como en el de la amistad, su venerado amigo Huseyn se va a vivir a Francia para recorrer mundo y llenarse de todo tipo de experiencias. Se dice a sí mismo que puso en aquella casa bien por negligencia, o bien por torpeza todo su corazón, entre el amor y la amistad. Son días de dolor, de heridas que aún hoy no han cicatrizado, rondando por su cabeza ideas de muerte y suicidio.

    Siento haberme extendido en mi comentario sobre el 2º libro porque no es el que estamos leyendo, pero como ya comenté anteriormente, el haber leído los dos primeros me ayudó a entender muchas aristas y matices de LA AZUCARERA.

  15. Ciberclub de lectura 5 de octubre de 2015 a 13:35 #

    ¡Gracias Luisa! Muy aclarador. Sobre todo respecto a la evolución de Kamal y los más que seguros motivos de su visión pesimista de la vida.

  16. Yési 12 de octubre de 2015 a 2:09 #

    En está segunda parte,kamal no es tan protagonista como en la primera parte, destacan más sus sobrinos y los amores y pasiones de estos.
    Me parece trágica la muerte de Naíma, aunque se podía deducir por lo que le habían dicho los doctores…
    Me parece que el papel de Ahisa, es desolador pues perdió a su hijo y marido y sólo le quedaba Naíma y con su pérdida se lo llevó todo, pues cómo bien dice el autor, está muerta en vida.
    También por otro lado, el estado del señor y sus amigos,que primero encama uno y no se quieren ver en su situación y al final el señor, acaba en esa situación y ve cómo desde que dejó su tienda todo se ha ido marchitando…
    Kamal, por su parte, dice lo que piensa del matrimonio, está «quemado»por el rechazo de cuando se enamoro, y se refugia en su amigo que conoció en la revista…y no sé si os habéis fijado, fijo que sí, y es que el se siente sólo, abatido y sin rumbo muchas veces, de echo el novelista que encontro en la revista se convierte en alguien imprescindible para él como también lo es Galelia.

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