Los tiempos son difíciles

21 Sep

Al-Fishawi Café. El Cairo. Foto en flickr de M1key.me. Algunos derechos reservados. This is one of the cafés where the great Egyptian writer Naguib Mahfouz used to hang out, or so they say.

La azucarera comienza con una reunión de las mujeres de la casa al calor del brasero. Es enero de 1935. El universo femenino en su reino con sus conversaciones, sus problemas… Ha pasado el tiempo y parece que salvo algún avance, como la luz eléctrica, nada ha cambiado en el interior de la casa del señor (como así llaman servilmente al abuelo Ahmad). En este retrato femenino el sentimiento predominante es el de la tristeza: el cuerpo de Amina se había secado, su cabeza había encanecido y, aunque apenas había cumplido los sesenta, parecía diez años más vieja. Pero el cambio de Amina no era nada comparado con el derrumbamiento y postración de Aisha, una mujer todavía joven, y que fue una belleza, de treinta y cuatro años. Sólo se salva Naíma, la única hija que le queda a Aisha, una joven de dieciséis años que parecía una especie de rosa plantada en el patio del cementerio. Naíma es aún más hermosa de lo que fue su madre pero es frágil y no se despega de su madre ni un solo instante, ésta a su vez se aferra a lo único que le queda: esa esperanza luminosa en su sombrío horizonte. Umm Hánafi, la sirvienta que es una más de la familia es la que mantiene la casa y parece que a la familia entera pero sus ojos sombríos demostraban que compartía con la gente de la casa su muda tristeza. Este primer retrato nos transmite desolación, el tiempo pasa y parece que todo va a peor en cada uno de los miembros de la familia (los tiempos pasados se muestran como días en los que la vida era vida y el corazón estaba libre de preocupaciones). El señor está enfermo, ya no es ni sombra de lo que era. Las enfermedades y la vejez de los mayores, la depresión de Aisha… unido a la crisis económica que reina en el país hacen que todo parezca sombrío y desolador. El único consuelo son las canciones que escuchan en la radio, que les retrotae a tiempos pasados, y el futuro prometedor de los más jóvenes de la familia que son estudiosos y formales. Pero a las mujeres, excepto a unas pocas, les está vedado el mundo de los estudios: ya has cursado la primaria, ¿qué más quieres? No necesitas un empleo. El matrimonio, concertado y a veces entre primos, es su destino.

Kamal llega a la casa donde vive con sus padres, su hermana y su sobrina aunque está instalado en el piso superior en su estudio rodeado de libros. El profesor de inglés, de veintiocho años, escribe artículos sobre filosofía par la revista “el-Fikr”: esas pocas horas dedicadas a la filosofía, que se extendían hasta la medianoche, eran los momentos más felices de su día, aquellos en los que se sentía un ser humano. Pero el sentimiento de desolación también pesa sobre Kamal al contemplar el declive de su familia en esa atmósfera cargada de presagios de desgracia y aniquilación. Sólo le salvan el deseo de saber y el amor a la verdad, el espíritu de aventura teórica y el anhelo de consolarse y atenuar la atmósfera de aflicción que lo cubría y la sensación de soledad que se ocultaba en el fondo de su alma. A pesar de ello, la incertidumbre le hace cuestionarse todo, incluso aquello en lo que cree, pero el deseo de vivir y sus anhelos pasados, en los que luchaba por sus ideas y en los que se relacionaba con la gente y lo real más que ahora, le impulsan a seguir. Kamal se nutre tanto del escepticismo como de la nostalgia.

La familia tiene la tradición de reunirse todos los viernes alrededor del patriarca: el señor hallaba en su presencia una alegría de la que dependía cada vez más al ir envejeciendo. Es la ocasión de conocer al resto de sus miembros: la resolutiva y mandona Jadiga, mujer de buen corazón, su marido Ibrahim Sháwkat con el que mantiene una vida conyugal afortunada y sus hijos, el religioso Abd el-Múnim y el progresista Ahmad. Yasín, que sigue la estela del padre en lo que refiere a juerguista y mujeriego, su tercera mujer Zannuba, antigua cantora y prostituta que fue amante del señor Ahmad y a la que la familia ha tardado años en aceptar pero que ha logrado que Yasín siente la cabeza, y los hijos de éste, la pequeña Karima y Redwán, un hermoso joven de diecisiete años, nieto preferido del señor e hijo de la primera mujer de Yasín que opina que la política es el oficio más serio de la sociedad. Los chicos hablan de la carrera que van a estudiar, inclinándose por la de Derecho Redwán y Abd el-Múnim y por la de letras Ahmad, el sobrino preferido de Kamal (de todos, era el más cercano a su espíritu), que quiere ser periodista. Abd- el Múnim, de dieciocho años, se siente atraído por su prima Naíma ya que la ve en su papel de ama de casa y con un alma piadosa. Incluso su fragilidad le gusta. Todos están preocupados porque Kamal no se casa ni parece tener ningún interés en hacerlo. Él elude el tema y su hermano, el práctico y convencional Yasín le dice: dejas de lado las preocupaciones para que no te distraigan de la búsqueda de lo real. Pero la realidad está en las preocupaciones. No conocerás la vida en la biblioteca. La realidad está en la casa y en la calle… Kamal era una persona indecisa, que dudaba de todo, y el matrimonio era una especie de convicción. Él ha ocupado el lugar del amor por el del pensamiento y piensa que un pensador no debe de casarse y que el día que aceptara casarse, estaría irremisiblemente condenado.

Como iréis comprobando a lo largo de la lectura el autor no pierde la ocasión de hablar de Kamal que es, sin duda, el que mayor protagonismo tiene en la novela. No en vano Mahfuz dijo en una entrevista que él era Kamal y parece claro que utiliza a este personaje para plasmar sus propias ideas y sentimientos. ¿Qué opináis al respecto? A mí me encanta Kamal, he de confesar que he caído rendida a sus pies por una cierta identificación y todo lo que concierne a él me interesa. Cada capítulo en el que aparece lo leo con avidez. El autor se desvela en esta identificación y no sé si alguno piensa que es excesivo su protagonismo. A mí como me encanta no me importa pero ¿qué pensáis vosotros sobre este protagonismo? ¿Debería esconderse más el autor y dejar más espacio a los demás personajes?

Han pasado diez meses y Kamal, de nuevo él, acude a la celebración de la fiesta nacional, ocasión para que la gente manifieste sus deseos de independencia y su apoyo al partido nacionalista Wafd, aunque el pueblo ya está cansado y comienza a adoptar una postura pasiva de observador irónico. Kamal, a pesar de su escepticismo no puede ignorar la vida del pueblo: siempre latía con él, a pesar de su razón, perdida en la neblina de la duda. Kamal es un escéptico contradictorio, duda pero mantiene sus ideales e incluso su corazón se exalta intensamente, quiere volver al pasado pero su presente se lo impide. Siempre se va a mover en una cuerda floja plagada de contradicciones. Estas manifestaciones le enardecen, se disparaban las fuerzas reprimidas del alma, ávidas de una vida rebosante de sentimientos y emociones, y que impulsaban a la lucha y a la esperanza. Kamal está vivo pero su razón, su miedo, su cobardía, sus dudas, su pasado le impiden lanzarse plenamente a la vida y a la lucha. Esa será siempre la esencia de este personaje: por su carácter, no podía adoptar ese estilo de vida de forma permanente, pero lo necesitaba de vez en cuando, para no desconectarse de la existencia cotidiana. Eso, también le salva: sentía que no podía escaparse de la vida intelectual en tanto tuviera una mente capaz de pensar, pero aquello no le impedía aspirar a otra vida, empujado por todas las fuerzas bloqueadas y reprimidas, pues era su tabla de salvación. Sus sobrinos están también en la manifestación y entre ellos destaca Redwán y su inseparable amigo Hilmi Ezzat que iban y venían por el pasillo que cruzaba el pabellón o se paraban a la entrada, charlando con algunos de los supervisores de la celebración. ¡Qué jóvenes tan influyentes!

El autor manifiesta un gran amor por sus personajes, ya sea su trasunto Kamal o su hermano Yasín, tan diferente de él. A todos les mueve la bondad y todos, a pesar de sus diferencias, se cuestionan las cosas y buscan la verdad a través, sobre todo, de los monólogos interiores. Así, Yasín piensa: una parte del matrimonio es una puta estafa, pero su fuerza radica en que tú seguirás albergando el engaño mientras vivas. Los hombres tienen una vida en el exterior al margen de sus familias, especialmente en los cafés y tabernas donde hablan fundamentalmente de política pero también cantan y se emborrachan. Incluso hay loas al alcohol a pesar de ser musulmanes: la bebida es enormemente misericordiosa; te inunda de alegría, una dulce alegría, y constituye un bello consuelo frente al que todos los asuntos pierden importancia. A través de él se alejan de sus infortunios: no volverán los bienes dilapidados, ni la juventud que pasó, pero el vino valdrá para ser el mejor compañero de por vida.

Estamos ya en febrero de 1936 y la acción se centra en Redwán. Es muy guapo y elegante y lo sabe. Al vivir con Zannuba, que no es su madre, y aunque le trata bien no le quiere, se escapa frecuentemente de la casa para pasar las noches con su gran amigo Hilmi. Goza de gran libertad y es el que mayor desapego siente por su familia: cuando pasó por el-Sukkariyya volvió la cabeza hacia allí con una medio sonrisa. Al punto, recordó a su tía Jadiga y a sus dos hijos, Abd el-Múnim y Ahmad, y al pensar en estos dos últimos lo invadió un sentimiento no carente de indiferencia. La verdad es que él no se había sentido, ni una sola vez, con ánimos de considerar a ninguno de sus parientes como un amigo en el verdadero sentido de la palabra. Su amistad con Hilmi hace que lo compartan todo e incluso duerman juntos. Hablan de política inclinándose por el Wafd y se vislumbra claramente que, a través de sus estudios de derecho, quieren hacer carrera en la política. Están convencidos de que el Wafd es el futuro y desean un puesto destacado en ese futuro. El hecho de ser ambos guapos y elegantes les hace confiar más en su éxito. Se codean con miembros destacados de ese partido como Abd el-Rahim Basha Isa, un hombre ya mayor elegante y soltero que siente predilección por estos dos chicos tan guapos e inteligentes. Creo que está clara la latente homosexualidad que impregna todo este ambiente, así frases como las siguientes lo podrían poner de manifiesto: por una parte de tus miras en el esfuerzo y rectitud y después sé libre en tu vida privada. ¡Cumple con tu deber y haz lo que quieras! […] No dejes de lado las obligaciones ni los ideales elevados. Y, después de eso, te voy a hablar del placer y de la felicidad. ¿Qué opináis?

El rey Fuad muere y los hermanos Abd el-Múnim y Ahmad asisten a su entierro entre el gentío. Ambos conversan y opinan que era un tirano pero tienen diferentes opiniones. Abd el-Múnim exclama ¡En Dios está todo el poder!, mientras que Ahmad afirma yo no amo a los tiranos en ninguna circunstancia política. Después se van a un café donde se encuentran con uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes rodeado de jóvenes. Abd el-Múnim se suma a ellos e invita a su hermano a unirse, pero este rehúsa hacerlo: a mí no me gustan los fanáticos. El dirigente habla exaltando a Dios y proclamando que su lema es vuelta al Corán. Ahmad en la distancia lo escucha y solo siente desprecio y cólera. Pero Abd el-Múnim no está libre de las tentaciones personificadas en una vecina por la que siente atracción. Ambos se encuentran en el descansillo de la escalera y se besan apasionadamente. Abd el-Múnim siente un deseo desbocado pero, a la vez, el arrepentimiento le tortura y ruega a Dios que expulse al demonio de su camino. Mientras, Ahmad se dirige a la revista “El hombre Nuevo” a la que envía artículos. Considera que el director es su padre espiritual del que ha recibido la luz y el conocimiento en los últimos tres años. Ésta es una revista de ideología socialista que busca algo más allá de la independencia: queremos una nueva etapa de desarrollo […] ambicionamos algo más perfecto. El director conversa con él y ante el interés de Ahmad por estudiar letras, le dice que aunque la literatura es uno de los mayores medios para alcanzar la liberación, puede también paralizar la inteligencia y matar el espíritu, para a continuación afirmar que, en contraposición, la ciencia es el fundamento de la vida moderna y que tiene que ocupar el puesto de la adivinación y la religión en el antiguo mundo. Antes de marcharse, Ahmad conoce a una colaboradora de la revista, Sawsan Hammad, que manifiesta una gran seguridad y ante la que éste se siente cohibido y atraído a la vez. Sawsan representa a esa minoría de mujeres que escapan del lugar que les tiene asignado una sociedad conservadora y machista. Simboliza una esperanza de cambio.

Esta parte termina de nuevo con Kamal que, en una visita a la revista en la que colabora, conoce a Riyad Quldus, un traductor y escritor que enseguida le gusta y que se va a convertir en el amigo del alma que en la actualidad no tiene. En la conversación que mantienen, Riyad le comenta que sus artículos son los de un historiador y le pregunta que a qué corriente filosófica se adscribe. Kamal le contesta con poesía y sinceridad: Yo soy peregrino en un museo del que nada poseo. Sólo soy un historiador. No sé bien dónde estoy. […] Los sistemas filosóficos son bellos palacios, pero no sirven para habitarlos. Continúan hablando de literatura, arte, ciencia y amor. Riyad está más seguro de sus ideas y su vida en general pero ambos sienten una gran afinidad: ¿Nos consideramos amigos? ¡Por supuesto! Tenemos que vernos en todas las ocasiones que podamos. Kamal sale feliz de la revista: sentía que una parte elevada de su corazón despertaba tras un profundo letargo. ¿Para celebrarlo? Kamal se dirige al prostíbulo de la señora Galila, vieja amiga y amante de su padre, al que acude todos los viernes para beber (de nuevo una loa al alcohol: el vino adquiría en él el soplo del hechizo desde el primer trago) y encontrarse con su preferida Atiyya con la que puede vivir el sexo sin el amor que tanto le ha torturado en el pasado en su amor no correspondido por Aida. Termino con estas palabras de Kamal sobre el amor y el deseo: si se me brindara un día encontrar a ambos en un solo ser humano, conocería el reposo ansiado.

Plazos
Ahora sí es el momento de vuestros comentarios sobre esta primera parte. Espero que sean numerosos. ¡Hay tanto para comentar y opinar! A lo largo de una semana lo haremos. Mientras, seguiremos con nuestra lectura que irá desde el capítulo 17 hasta el capítulo 37 inclusive (pág.203). ¡Nos vemos en el blog!

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12 comentarios to “Los tiempos son difíciles”

  1. Gloria 22 de septiembre de 2015 a 11:13 #

    Mahfuz es un autor que escribe maravillosamente. Destacaría de lo que llevo leído esa sensación de que el ser humano, independientemente de su pertenecia a una cultura, civilización o época se mueve por los mismos sentimientos. En particular, me ha gustado mucho como expone la decadencia de una familia por el paso del tiempo: ” acompañar a una familia hasta su declive es desolador: no le resultaba fácil ver a su padre en su debilidad , tras haberlo visto en su poderío y despotismo; ver a su madre marchitarse y desaparecer tras la vejez o ver el derrumbamiento de Aisha”. Creo que es uno de los elementos a analizar: el paso del tiempo, la vida que pasa y cómo la compañia de los demás nos ayuda a sobrellevar esa verdad ineludible: ” Los viernes de reunión en casa.El señor hallaba en su presencia una alegria de la que dependía cada vez más al ir envejeciendo”

  2. fjbarral 22 de septiembre de 2015 a 13:23 #

    Esta obra, desde su comienzo, nos permite percibir su estilo reposado que se detiene en los detalles tanto externos como del pensamiento de los protagonistas, conformando una lectura que se muestra compacta y con fuerza, pero que al tiempo no pierde fluidez … su lectura nos hace recorrer frases y párrafos certeros, estudiados pero no carentes de gran espontaneidad, que consiguen llevarnos a conocer los pensamientos y sentimientos de los personajes. En la profundidad de lo que nos muestra se intuye la presencia activa del autor, quién sin confesarlo constituye un personaje más, aunque se sienta más identificado con alguno de ellos (Kamal). Este estilo cuidado, detallista (parece que nos va mostrando escenas detenidas por las que va pasando su descripción) y ágil, me está gustando.
    Quizás es pronto para asegurarlo, pero creo que ya se apunta la construcción de un gran personaje no nombrado que surge con la implicación de todos los que nos muestra en esta novela y sus interrelaciones. Intuyéndose mucho al autor (más allá del narrador) con ese poso entre nostálgico por las tradiciones y los esplendores perdidos, y por otra parte de la necesidad de adaptarse a tiempos nuevos, aunque los intuya menos elevados. La sensación de algo bueno (a que lo parece con la lejanía que impone el recuerdo) que ya no puede existir y que es sustituido por algo que hay que vivir pero que se entiende de menor valor. Es la sensación de la entrada en la vejez y la mitigación de las energías de la vida, la necesidad de adecuarse más que impulsar, que es inherente a este último volumen de la trilogía familiar, y que comienza con las escenas de decaimiento de las generaciones de mayores, y el empuje de los jóvenes pero que se muestran algo perdidos, quizás por no contar con el encauzamiento de la tradición.
    Había leído de este autor “El callejón de los milagros”, pero esta obra me parece con diferencia mucho mejor. Se aprecia el estilo similar en las dos, pero en la que estamos leyendo se siente una mayor fuerza expresiva, más completa y profunda.

  3. Lory 23 de septiembre de 2015 a 18:50 #

    Estoy intentando encontrar mi espacio: en la novela y en este blog. Del libro tengo hasta ahora solo una visión completa. Los dos espacios bien definidos: casa-mujeres-mundo femenino y el exterior:trabajo-estudios-política-relaciones. Gracias a dos o tres nombres puedo seguir el hilo. Confieso que estoy más centrada en el estilo de pensamiento y filosofía que nos muestra que en la acción. El libro para mi es como un gran tapiz donde se desarrollan varias escenas que forman una escena única y magnífica. En el primer contacto con los personajes femeninos solo veo supervivencia y adaptación y el autor no profundiza en los sentimientos de esas mujeres, salvo para la queja por la decrepitud y envejecimiento prematuro. No deja de llamarme la atención que el personaje femenino más atrayente y libre sea la dueña del burdel. Quieren a las mujeres dentro del espacio de la casa y la tradición y sin embargo pinta personajes de mujeres fuera de la norma como fuertes, independientes y con poder.
    La acción está situada siempre fuera y es Kamal el personaje que presenta un cierto equilibrio entre los dos mundos.
    En cuanto al blog, por ser muy novata en esto, cada vez me aparecen comentarios diferentes. De todos aprendo y confio que con la práctica esto estará “chupao”.
    Saludos

  4. Marta 23 de septiembre de 2015 a 23:08 #

    Me ha parecido muy interesante saber que Mahfuz se expresa directamente a través del personaje de Kamal. Coincido en que es el personaje más presente en lo que llevamos leído y en que su personalidad te atrapa. Es una persona que vive más en el mundo del pensamiento que en el mundo real y quizá por eso no acaba de encajar en ningún sitio y con ninguna persona. Todo el mundo le insiste en que tiene que casarse y él se resiste convenciéndose a si mismo de que no va con él aunque, en realidad, la causa sea, supongo, que todavía no ha superado el rechazo de Aida.
    Es cierto que en el libro se profundiza mucho más en los sentimientos y pensamientos de los personajes masculinos que en los de los femeninos.
    Frecuentes alusiones al alcohol y a los burdeles como maneras de buscar la felicidad evadiéndose de los problemas cotidianos
    Cuanto más se lee más interesantes resultan los demás personajes: Redwán y su disfrazada homosexualidad, los mundos opuestos de los hermanos Ahmad y Abd el-Múnim, etc
    Un saludo y buena lectura

  5. Susana 24 de septiembre de 2015 a 15:32 #

    Esta primera parte de la novela nos presenta un tapiz donde encajan a la perfección los miembros de una gran familia que vivió esplendores pasados.
    Las descripciones rezuman nostalgia, vemos a los personajes como van desdibujándose en su decadencia, el envejecimiento del patriarca, el deterioro físico de las mujeres en el que incide el autor, mientras ahonda con más profundidad en la personalidad de los hombres de quienes transcribe sus pesares y emociones. Nos hacemos bien la idea del crisol de ideologías que bullen en el Egipto de la época, las luchas de poder y el espíritu de libertad de los jóvenes que se oponen a la ocupación inglesa.
    Llama la atención la temprana conciencia política de los miembros de la familia, que participan activamente de los movimientos y asambleas populares, mientras apenas se esboza en esta parte el mundo femenino, de silencios intramuros del hogar contrastando con la permisividad social de los burdeles donde se admite la presencia de mujeres que presumen de vivir libres.
    El personaje de Kamal se respira omnisciente en cada rincón proporcionando calmadas reflexiones y el gusto por el conocimiento. Lucha incansable contra las presiones sociales y familiares que le empujan a casarse, para poder preservar su espíritu y dedicar toda su energía a tareas intelectuales. Observa y enjuicia críticamente todo cuanto por sus ojos asoma. La vida política, las contradicciones de sus amigos y familiares así como sus propias debilidades.
    A pesar de que en un principio me costó hacerme con los nombres y entresijos familiares, avanzando en la novela he descubierto una manera muy personal de narrar, con matices y detalles que perfilan cada rincón de una ciudad que bulle vida por sus cuatro costados. Un hermoso aprendizaje que se nos propone guiados de la mano del autor.

  6. berta 25 de septiembre de 2015 a 0:44 #

    He leído vuestros comentarios,y, aunque no haya leído aún tanto como vosotros y vosotras de este libro, estoy de acuerdo con Lory, Marta y Susana, en la gran diferencia entre el mundo masculino y femenino que describe el relato, dice Gloria que en todas las civilizaciones o culturas las personas son iguales;yo discrepo de esta opinion, las personas además de por sus circunstancias personales, van influidas o marcadas por su ambito cultural, y eso queda reflejado en el libro como habeis citado.También estoy de acuerdo en lo que habeis comentado de Kamal, personaje culto e intelectual, que quizás como habéis comentado tiene algo o mucho del autor.
    Un saludo a todos/as y a continuar la lectura.
    Y también un afectuoso saludo a la coordinadora de nuestro Club, Chus,pues gracias a su esfuerzo etc.podemos participar en clubs tan interesantes como éste.
    saludos a todos/as.

  7. Silvia 25 de septiembre de 2015 a 12:29 #

    Hola a todos! Cuando supe que el libro era la tercera parte de una trilogía me decepcionó pues me hubiera gustado leer las dos primeras partes aunque se puedan leer de forma independiente. Por otro lado, este es un autor que leí cuando estaba en la Universidad y que, junto con Milan Kundera, son autores que me gustó leer de joven y de los que he perdido cierto interés. Es un tema subjetivo y, probablemente, una teoría que no se sostiene pero los considero autores de juventud! Aún así, aquí tenéis mis opiniones.

    A pesar de ser una novela de una saga familiar me parece que es una novela coral, con muchos personajes y es necesario tener claro quién es quién pues, además, al estar en árabe los nombres, cuesta de seguir. Se da mucha más voz a Kamal, al señor (abuelo) y a Redwán que a otros, como si el resto de la familia y personajes no tuvieran suficiente entidad. Teniendo en cuenta que es una familia con normas muy rígidas, con un patriarcado que deja el papel de la mujer en segundo nivel quizá alguna de las féminas debería ganar protagonismo en aras a percibir más esta diferencia de sexos y de clases en una época y cultura tan distinta a la nuestra.

    El contexto histórico y el trasfondo político parece una metáfora del declive de la familia, época de cambios, de buscar tu sitio en el mundo, opiniones distintas, la “dependencia” de Inglaterra como la “dependencia” del abuelo. Tanto para el Egipto de 1935 como para la familia Abd el-Gawwad es una época convulsa. Kamal ya nos indica que la familia está en declive (página 24 de la Edición de Austral)

    Retrata y crítica muy bien la sociedad de la época pues viven de cara a la galería como sociedad muy rígida y con unas normas claras siendo latente la doble moral: los prostíbulos, la homosexualidad de Redwán con su amigo Hilmi, las diferencias de clases quedan bien patentes en el capítulo 14 en la conversación entre Kamal y Fuad (éste último se muestra superior a Kamal cuando ha llegado al puesto en la fiscalía gracias al padre de Kamal y siendo su padre empleado de Kamal y se hace más patente con el comentario a que Fuad aspire a casarse con una hija de ministro siendo su origen un barrio humilde).

    La sensación de esta primera parte es de amargura. Se inicia con una frase que pretende indicar la unidad familiar pero, a medida que avanzan las páginas, es evidente que cada uno de los integrantes de la familia camina hacia su independencia (como Egipto de Inglaterra). Las descripciones de las mujeres son de pesimismo total, con una apariencia que, por edad, no les tocaría.

    Que la historia sea contada por un narrador omnisciente me parece un acierto para poder saber las opiniones “reales” de los protagonistas, sus ideales y, verificar una vez más, que la unidad familiar y de pensamiento no existen ya.

    Kamal tiene mucho protagonismo, como indicaba Chus, y puede parecer que es él quien nos pone en antecedentes familiares en lugar del narrador. Es una figura contradictoria y solitaria, feliz con su filosofía que extraña una época mejor “el pasado es el opio de los sentimentales” (pág. 73). Es reacio con el matrimonio: “una parte del matrimonio es una puta estafa” aunque hay más críticas en otros personajes.

    Ridiculiza a Jádiga (hija del señor) de forma despectiva como matriarca absorbente, egocéntrica y posesiva de su familia (marido con un papel de padre de familia casi rozando el ridículo y dos hijos). ¿Es una crítica a la mujer con ideas claras y que las dice en voz alta?.

    Me gusta el elogio al papel de la literatura como “medio para alcanzar la liberación” (pág. 123). Creo que se perciben bien las intenciones de Mahfuz en la novela!

  8. jose vicente 25 de septiembre de 2015 a 17:17 #

    Hola amigos: Tenía ya ganas de participar en estas tertulias que tenemos por escrito, tengo que reconocer, que leí vuestros comentarios un poco por encima, aunque creo que todos van un poco por lo mismo, el papel de Kamal, y los otros personajes sobre todo los masculinos, ya que las mujeres, están relegadas a un segundo papel, que es el que les asignó la sociedad musulmana, no Mahfuz.
    Creo que es un fiel reflejo de lo que es la sociedad islámica, donde los puestos relevantes están ocupados por los hombres y a la mujer, le ceden un lugar, o en el hogar o sino en los burdeles, aunque hace una escepción en la secretaria de una revista, donde los que escriben en ella lo hacen por amor al arte.
    Me sorprende que en una sociedad en la que la mujer es tratada poco menos que como mercancía, no haya más homosexualidad, es contradictoria, como en otras muchas cosas, que en algunos paises islamistas se castigue con la muerte, ya que por lo que parece, ya no relegan a la mujer a un segundo plano, parece que la odien, como aparece en el libro, es comparada con la tentación del demonio,
    Bueno por lo que pude leer hasta este capitulo (finalizado el capitulo 16) lo cierto es que me está gustando, tengo que volver atras muchas veces, y mirar el esquema de la familia para no armarme un lío pero por lo demás bien. Creo que es un buen comienzo.
    Un saludo

  9. Kelly 26 de septiembre de 2015 a 23:22 #

    Hola a todos,
    Me está resultando muy interesante la obra, en todos los sentidos, la fluida narrativa,el narrador omnisciente que nos permite apreciar la variedad de opiniones y puntos de vista de todos los personajes, la visión de la sociedad de su época y sobre todo Kamal, como personaje principal, con su aguda y profunda observación de todo lo que le rodea y que nos da una visión más objetiva del conjunto: la familia, el país, la política, el matrimonio, etc.
    Como dicen los compañeros, un gran tapiz con muchas escenas diferentes, eso sí, todas ellas llenas de una profunda nostalgia y amargura, centrándose en la decadencia absoluta de todo lo que le rodea: el país, la religión, la familia, todo ha ido a peor, parece que el autor no veía nada bueno a su alrededor ni hacia el futuro cuando escribía la novela…creo que sería la sensación que impregna toda la historia:
    la canción “compañía del pasado hermoso, ojalá volvieras!”,…”se han desvanecido los días de gozo”, “un declive desolador..”
    Por otra parte,
    -la doble moral de los hombres, tanto en la vida familiar, como señores de la casa, ellos pueden llevar fuera una vida libre y disipada ;como en la vida política, donde lo importante es la imagen y en su vida particular dar rienda suelta a sus debilidades o
    excesos.
    -el papel de las mujeres está reservado la casa y los hijos y la mezquita, ellas únicamente pueden optar por uno de los papeles o las “decentes” con las que se casan y quieren como madres de sus hijos o las prostitutas. Con el matrimonio como único objetivo en su vida y pilar fundamental de la sociedad.
    -el Islam radical como problema: “jóvenes con la mentalidad de hace mil años que son el mal de Oriente” que pueden llevar a un país de vuelta a la Edad Media.
    -y sobre todo Kamal, como para los compañeros, para mí el más interesante, racional,profundo y humano, con todas sus meditaciones sobre el mundo que le rodea, y sus dudas y derivas : ” le disgustaba la mecánica de la vida.., ” se sumergía en la masa a veces, aunque le parecían carentes de inteligencia..”¿Por qué no creo en esto?”, ¿Qué es la verdad?, “lo peor que te puede pasar es tener un corazón nostálgico y una mente escéptica”….que no sabemos a donde le conducirán…
    Es una introducción a la segunda parte donde profundiza más y racionaliza los temas y personajes de ésta parte y me está gustando más todavía…
    Saludos.

  10. Pat Fdez 27 de septiembre de 2015 a 15:26 #

    Hola a todos! Coincido en alguno de los comentarios sobre la universalidad de ciertos sentimientos (paso del tiempo, familia, evolución de las familias…) que se reflejan en el libro. Cuando empezé a leer el libro, pensé en Orhan Pamuk y en su Museo de la Inocencia. Yo tambIén soy fan de Kamal y de sus reflexiónes 😉 Saludos!

  11. Ana María Heinze 27 de septiembre de 2015 a 18:57 #

    Hola gente ! con muchas ganas de participar en la tertulia también. La universalidad es creo yo uno de los temas más atractivos para mí del autor, es lo que lo hace increíblemente atractivo y atemporal, todo lo que allí se debate, el universo emocional no es común a todos, cambian los escenarios, pero desde una perspectiva muy personal allí encuentro palabras para el emocionar de momentos, y geografías muy diferentes, pero finalmente muy humanas.
    Se hacen presentes en estos primeros capítulos el entrelazamiento de dos mundos, a veces jugando sus oposiciones. Pero en lo profundamente humano esa necesidad de integralidad, de percibirse y de percibir la totalidad integrada del ser, Kamal pareciera representar toda esa lucha .
    El mundo interno, se materializa en el salón de la casa, en esa reunión de los viernes, donde el mundo interno administrado por la dimensión femenina, se abre al mundo externo, que sigue siendo en su aspecto más conservador territorio masculino . Kamal pareciera como representando en su visión de mundo , toda esta lucha y la búsqueda de las respuestas, de la verdad, dentro de ese contexto de admiración a la ciencia que en ese preciso momento histórico va en búsqueda de la verdad … sin embargo aparece ese amigo al final del capitulo 16 que abre una dimensión diferente, una visión en que la inclusión del arte lo nutre …Riyad dice : ” ¡la ciencia es el lenguaje de la razón, y el arte es el lenguaje de toda persona humana !”, Kamal ironiza este pensamiento, pero dice Riyad “la ciencia reúne a los hombres a luz de sus ideas, mientras que el arte los congrega en un elevado sentimiento humano. Ambos hacen evolucionar a la humanidad, y la conducen hacia un futuro mejor. ”
    Allí en ese diálogo, los dos mundos que el pensamiento a tratado de mantener en una lucha continua, se integran. El entrelazamiento de las dos dimensiones, la racionalidad y la emocionalidad, no en un juego de poder, quien domina a quien, sino integradas. Así se puede pensar entonces el mundo de los opuestos que en lugar de transformar todo en un juego de dominación de uno sobre otro, pueden plantear la aceptación.
    Me encanta como Naguib Mahfuz pone esta lucha en sus escenarios de El Cairo y sin embargo podría viajar a cualquier parte del mundo y encontrarme con estos personajes, seguimos en este debate en la actualidad .
    Actual y universal este trabajo, gracias Chus por el espacio y por generar todo esto…encantada de ser parte de esta tertulia virtual . Gracias a todos y un abrazo

  12. Yési 29 de septiembre de 2015 a 0:43 #

    Me encanta, como describe Mahfuz;cada detalle, cada sentimiento,cada mirada triste o cuerpos abandonados. También como dice que la bebida(el vino),despierta la conciencia y se dejan llevar los protagonistas masculinos.
    Con kamal,me siento identificada, en que le apasione la filosofía. El que no tuviera suerte en el amor, que vea el amor como dolor, dice mucho del por qué huye del casamiento.
    Siento pena por Rédwan,por que quiere ver a solas a su madre y siempre se encuentra con el padastro en la casa que como él bien dice,si no está en el trabajo siempre está en ella, y por lo cuál no puede ver a su madre y charlar con ella a solas…pena por qué no entiende como sus padres pueden estar separados y por parte de su padre este es un poco dejado con sus hijos…
    Pero lo que más me gusta, de Mahfuz, son como he dicho al principio sus descripciones y su uso de la metáfora y algunas frases que te dan que pensar.

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