Conócete a ti mismo

10 Oct

Todas las cartas que escribe la anciana a su nieta comienzan con una breve narración de la  pequeña vida cotidiana que la rodea, especialmente los fenómenos atmosféricos que se reflejan en su jardín. Olga, desde su soledad, se ha convertido en una observadora: su perro, su jardín, una mirla herida a la que recoge y cuida. La naturaleza está siempre presente en esta novela. La anciana utiliza a sus elementos, sobre todo a los árboles, como símiles de comportamientos humanos. Todos los días pasea por el jardín o lo contempla desde las ventanas, advierte sus cambios, cuida sus plantas, a pesar de su enfermedad, para que cuando su nieta vuelva encuentre el escenario de su infancia tal como lo conoció. Pero todavía más importante son los recuerdos que Olga continúa plasmando en sus cartas. A partir de esta segunda parte, éstos se van ordenando. Parece que comienza a sentirse a gusto en esta vuelta al pasado en el que se sumerge como lo hace en el desván de su casa, repleto de viejos objetos desordenados. Lo que al principio le daba pereza, e incluso temor, ahora se ha convertido en una necesidad: la urgencia que me posee en este momento no me permite postergaciones, no puedo detenerme justamente ahora, escabullirme.

Olga retoma el relato en la trágica muerte de su hija. Su última conversación en la que le revela la verdad. La frágil e inestable Ilaria está ya al borde del abismo, en manos de un psicoanalista desaprensivo (¿por qué precisamente un psicoanalista? ¿Tendrá la autora algo en su contra?) que la manipula y la domina hasta tal punto que la ha metido en un buen lío de dinero. La chica está desesperada y la verdad de su madre, tanto tiempo guardada, sale disparada de sus labios. Ilaria huye ante sus palabras y se estrella con su coche. La madre, petrificada ante su propia torpeza, cargará con esa culpa el resto de su vida. Una vez que ha comenzado a desvelar las mentiras a su nieta, ya no puede parar. Le habla de su padre: no tenía la menor idea de quién era. Un verano Ilaria se había tomado unas largas vacaciones en Turquía, sola, y había vuelto de esas vacaciones en estado interesante. Ilaria había decidido ser madre soltera, algo muy frecuente en esos tiempos. Olga ha educado a su nieta en el cariño y los cuidados pero ha mantenido ocultas verdades importantes que, una vez que la niña crece, hacen que ésta lo revierta, a través de preguntas no hechas, en rencor hacia su abuela: ¿por qué murió su madre?, ¿quién era su padre?, ¿quién era su verdadero abuelo? Olga ha criado a su nieta entre mentiras: embustera podría ser el título de mi autobiografía. Desde que nací sólo he dicho una mentira. Con ella he destruido tres vidas.

El relato de Olga continúa con su propia vida: su juventud solitaria, su ausencia de maldad en sus relaciones con los hombres (crítica a la “malicia femenina”, ¿qué pensáis?) lo que le impide “cazar” a ninguno. Ella busca un joven con quien pudiera hablar hasta bien entrada la noche sin cansarme […] entonces nacería el amor, se trataría de un amor fundado en la amistad, en la estima, no en la facilidad del enredo. Por ese motivo, pasan los años y  no se casa. Pero su freno, en realidad, es otro: un pequeño muerto en mi interior. Era él quien me frenaba, era él quien me impedía avanzar. Yo me quedaba quieta y aguardaba. Finalmente, aparece Augusto, un viudo mayor que ella con el que sí puede hablar. Se casan precipitadamente nada más empezar la 2ª guerra mundial. Hago aquí un inciso para comentar la nula importancia que Tamaro da a la guerra. Se la quita de encima de un plumazo. Olga habla de querer vivir tranquila y de no importarle nada más que sus pequeñas desdichas personales. ¿? Me parece llamativo que un acontecimiento tan importante que influyó trágicamente en las vidas de tantas personas no influya absolutamente nada en esta mujer tan generosa y sensible. Bien es cierto que la novela trata de otros temas, intimistas, personales… pero de ahí a casi ni nombrarla… ¿qué opináis?

Olga pasa cuatro años en otra ciudad a lo largo de los cuales descubre que su marido es un hombre al que sólo le importa su afición a los coleópteros y además parece ocultar una homosexualidad o inapetencia sexual ya que sus relaciones sexuales son casi nulas. Y, en consecuencia, los hijos no llegan. El pequeño muerto en el interior de Olga se convierte en un muerto enorme. Su soledad y apatía aumenta y se siente encerrada y perdida entre cuatro paredes sin tener nada que hacer. Hasta que conoce a otro hombre, Ernesto, del que se enamora de verdad. Un hombre apasionado, vital con el que vuelve a sentirse viva y feliz. Pero son otros tiempos, los dos están casados y viven en ciudades diferentes. Aún así mantienen una relación que cambia por completo la vida de Olga, tanto incluso como para tener una hija (quería a Ernesto dentro de mí, conmigo, a mi lado para siempre). Augusto se hace el tonto (la anciana lo descubrirá en las palabras que éste dice antes de morir: las manos de Ilaria, ningún otro miembro de la familia las tiene así) y pasan unos años felices en los que Olga se vuelca en el cuidado de la niña. Apenas ve a Ernesto lo que no parece importarle pues su amor está por encima de todo. Ella incluso incide en la idea de que la dificultad mantiene más viva la llama: la facilidad de las relaciones trivializa el amor, que transforma la intensidad del arrebato en una infatuación pasajera. ¿Qué opináis sobre esta afirmación? Suena a idealización, más que a realidad, ¿no creéis?

Ernesto muere, como su hija años más tarde, en un accidente de coche. No ha podido conocer a Ilaria más que de lejos. Ésta sólo tenía cuatro años. Olga cae en una depresión profunda y descuida por completo a su hija. Ese será el origen de que Ilaria crezca inestable y frágil (con sus antenas de niña sensible se dio cuenta de mi repulsa, se volvió caprichosa y prepotente). Además, Ilaria no soporta a Augusto que tampoco le hace mucho caso. La casa se había convertido en un pequeño infierno de rencillas y chillidos: el mal está hecho. Todo porque la anciana se dará cuenta de que buscó la felicidad a través del otro en vez de hacerlo por sí misma (la luz con que había brillado durante los últimos años no provenía de mi interior, sino que era solamente una luz reflejada). Lección que aprenderá más tarde: a los cuarenta años comprendí desde donde tenía que arrancar. Y es desde ella misma, desde su corazón. La carta del 16 de diciembre está plagada de reflexiones a través de las cuales Olga nos explica como llegó a conocerse y a amarse a sí misma y de ahí a amar a los demás, la lección más importante que se puede aprender en la vida: sentada bajo la encina no sea usted, sino la encina; en el bosque sea el bosque, en el prado sea el prado, entre los hombres sea con los hombres. Son palabras de un jesuita que la ayudará mucho en su camino de conocimiento. Si la vida tiene un sentido, ese sentido es la muerte, todas las demás cosas sencillamente giran alrededor de ella. Pero esta verdad hay que saberla con el corazón. Olga se convierte así en una mujer sabia y en paz. Acepta sus errores, asume sus culpas: cometer errores es natural, irse sin haberlos comprendido hace que se vuelva vano el sentido de la existencia. Y, para terminar esta hermosa novela, dos últimas verdades: en realidad, sólo tiene un miedo tremendo. Déjese llevar y lo que tenga que venir vendrá” / “la primera, y la más importante, revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios a tantos recuerdos y reflexiones. A lo largo de una semana comentaremos esta segunda parte y plasmaremos nuestras conclusiones finales sobre la novela.

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22 comentarios to “Conócete a ti mismo”

  1. Violeta 11 de octubre de 2013 a 18:48 #

    No creo que Olga tuviera nada en contra del psicoanálisis, lo que pasaba era que Ilaria estaba en manos de un tipo que ni era ni psicoanalista, ni médico, ni psicólogo… era un cantamañanas que tenía engañada y dominada a Ilaria con aquellos retiros que duraban el fin de semana, suministrándole fuertes psicofármacos con alcohol…y logicamente la chica, lejos de mejorar, se iba deteriorando cada vez más. Olga nos deja ver que Ilaria era una persona manipulable y poco inteligente “me di cuenta cuando ya no se podía hacer nada” escribe pág. 88 “de repente entendí que tu madre no era inteligente en lo más mínimo. Me costó mucho trabajo aceptarlo…. en parte porque con su falso saber, con toda su dialéctica, había conseguido enturbiar las aguas muy bien”
    Respecto a la juventud solitaria de Olga, la “malicia femenina”, supongo que sería algo así como la astucia de muchas mujeres para manipular a los hombres, “detrás de su aparente arrogancia, de su seguridad, los hombres son frágiles, ingenuos…” Olga lo entendería más tarde pero no con 15 años, en plena adolescencia, como la mayoría de las chicas. Lo que busca Olga es una amistad amorosa, “una relación en condidiones de igualdad” que hacía huir a muchos hombres de su tiempo (y aún ahora) que no concebían una relación así con la que sería su compañera, su esposa. A Olga la veo como una mujer adelantada a su tiempo y muy libre “mi vida, comparada con la de otras mujeres, era libre, y yo tenía mucho miedo de perder esa libertad”, no siente el deseo de tener hijos, formar una familia… como sus coetáneas. Era libre y disfrutaba de esa libertad, de esa soledad elegida hasta que empieza a pesarle.

    • fjbarral 15 de octubre de 2013 a 12:13 #

      Un saludo, Violeta: creo que Olga no tenía mucha confianza que que alguien de forma analítica y razonada pretendiera resolver los propblemas que uno no puede, y por eso además nos lo presenta como un aprovechado. Yo, por mi parte discrepo, ya que aunque creo que no puede racionalizarse, sí puede explicarse aunque sea en forma indirecta.

  2. Violeta 12 de octubre de 2013 a 0:38 #

    Me encanta la frase de que te dejes llevar, porque lo que tenga que venir vendrá, nacemos, crecemos, vamos sorteando obstáculos. Cuántas veces nos complicamos la vida, para nada. Todos los problemas que ahora nos hacen estar mal, dentro de unos años los recordaremos sin nada que decir. Puede que incluso los olvidemos. Porque, ¿que será todo esto? Tan solo pasado. Ahí se quedará. Creo que muchas veces tenemos que dejar los problemas a un lado y vivir. Porque lo hecho, hecho está. Reconozco que la teoría es fácil, difícil llevar a la práctica, somos humanos.

    • fjbarral 15 de octubre de 2013 a 12:42 #

      Es interesante lo que dices, Violeta, sobre dejarse llevar. Yo creo que cuando nos comportamos en la vida de forma “natural” se produce una armonía que nos permite manejar convenientemente la gran cantidad de factores, grandes y pequeños involucrados. Sin embargo, una solución racional, normalmente, sólo permite considerar los factores que consideramos a priori más importentes, y entre nuestros errores conceptuales y la importancia que tienen los factores pequeños, de esta forma el resultado final está muy sujeto a errores.
      En muchas religiones antiguas prevalece el efecto de la armonia con el mundo, y nosotros sabemos que una situación por dificil que sea si se trata armoniosamente y de forma natural, tiene menos impacto que quizás una menos importante que llevada exageradamente provoque problemas mayores. Efectivamente, muchas veces nos complicamos la vida cuando la solución es más simple y otras veces actuamos precipitadamente cuando la que tendríamos que hacer es esperar a estar seguros.

  3. kelly 12 de octubre de 2013 a 12:39 #

    Saludos a todos,
    Me gusta mucho el tono intimista y sincero de la obra, donde nos hace partícipe de todos sus pensamientos y emociones, incluso de aquellas que ni ella misma sabe la razón. Lo bien que conoce el corazón humano.
    Me sorprende también como la escritora se adentra en la mente de una persona anciana ya en el fin de sus días, cuando ella realmente está en una edad muy anterior, para saber llegar así a un corazón tan cansado, triste, agotado y al borde del abismo, cuando se da cuenta de todos los errores que ha cometido en su vida y de cuando ya nada tiene remedio.
    Uno de los temas principales creo que es la sensación de “nido vacío”, tan habitual y no por ello más fácil de sobrellevar, al repasar su vida se da cuenta de cómo siempre, después de todos sus esfuerzos, de todo su interés, de vivir y respirar sólo por una persona, llega el momento en que por bien que uno lo haya hecho o lo haya intentado,…al final siempre se queda sólo, la soledad es la única compañera real que tenemos a lo largo de toda nuestra vida, la única que no nos abandona.
    Entra aquí también el tema de la adolescencia, con su intolerancia y radicalismo,con su incomprensión hacia a sí misma y por tanto a todo lo que le rodea, su lucha por encontrar su propia personalidad, que cree necesario buscar en el enfrentamiento a todo lo establecido y todo lo que le rodea, incluso a las personas que más desean ayudarle, para reafirmarse y encontrar su camino, aunque el que vayan a elegir sea tan equivocado que les lleve al desastre tan sólo por oponerse a lo establecido. y su terror a reconocer los errores. En éste caso parece que le resultó difícil e inútil con la hija y con la nieta, aunque por diferentes motivos.
    Su grave problema es que de todo esto se culpa a sí misma por haber tomado decisiones equivocadas en su momento, sin pensar que quizás hubiera resultado igual en cualquier caso, pues ninguna de ellas había querido escucharla, además de todas las circunstancias que las rodeaban.
    Me admira cómo esta incomprensión y frialdad, le lleva a aparentar una calma aparente, monotonía, normalidad,…como si todo fuera bien, cuando en el fondo se siente tan mal, pero prefiere la calma a perderlas por una discusión o un conflicto, creo además que esta situación es común y generalizada en los entornos familiares, y quizá la más inteligente, aunque de un dolor inmenso para el que sufre tanto y tiene que guardarlo todo en su interrior, sabiendo además que las decisiones que se están tomando llevaran a un inexorable fracaso. La infinita generosidad y paciencia de los mayores intentando que no se alejen los jóvenes por el miedo a perderlos.
    Me encanta la sutileza del lenguaje , produciéndonos la sensación de tristeza, de vacío, una marea emocional, pero sin llegar a resultar patética. Y las maravillosas metáforas que consigue, dónde ademas nos muestra la importancia de la la naturaleza , que nos rodea en toda la obra con múltiples referencias, casi diarias, pues ella visita y observa todos los días los cambios en su jardín:
    pág 19,: la caída de las hojas,
    pág 6,: el árbol, (entiendo que es un error narices por raíces,)
    pág 69,: el árbol como madre hijo,
    pág 71,: la vida como unrío,
    pág 81,: el invernadero
    Qué terrible el final, con la coincidencia del accidente y la confesión, quizás ya innecesaria, de un secreto tan bien guardado.
    Respecto al destino me sucede como a ella, no tengo ni idea, y no por falta de pensar sobre ello, pero alrededor se ven tantas casualidades, tantos errores increíbles y fatídicos, tanta injusticia en la diferente suerte de las personas, cuando a la mayoría de los mejores le toca lo peora, mientras a las peores personas les toca lo mejor, no sé… más bien diría que como en La Odisea, los dioses se entretienen jugando con nosotros impunemente…., como dice fjbarral, está fuera de nuestro raciocinio., .
    Saludos

    • fjbarral 15 de octubre de 2013 a 12:29 #

      Un saludo, Kelly: en primer lugar, agradecido que que te gusten algunos de mis comentarios, y en cuanto al tono de la noela, totalmente de acuerdo, consigue arrullarnos y que leamos con verdadero deleite esta novela, pues lo hacemos más con el sentimiento que con la razón. Es inteligente que primero nos prepare, para que podamos recibir sus impresiones directamente con el filtro del corazón, y no de la razón. En cuanto al efecto nido, yo lo consideraría más como deseo de trasmitir generacionalmente una esencia, un seguir viviendo, a través de un conocimiento o sentimiento, pretende proteger a los suyos (nido) pero lo hace dándole alas fuertes para que puedan volar (herencia).

  4. Pusy 12 de octubre de 2013 a 21:52 #

    Me encanta como está relatada esta obra. Es íntimo y personal, invita a la reflexión. Son palabras de una abuela hacia su nieta, de la sabiduría que te da la experiencia de los años, pero sin tratar de imponer nada, consejos con cariño hacia alguien que está comenzando el camino de su vida.

    • fjbarral 15 de octubre de 2013 a 12:34 #

      Totalmente de acuerdo Pusy, aunque yo diría que la nieta ya ha comenzado su camino en la vida, lo que va pasando es por determinadas etapas en su vida, ¿no crees?

  5. fjbarral 15 de octubre de 2013 a 12:06 #

    Saludos a tod@s,
    En esta segunda parte leída, se aprecia que cambia el tono del monólogo, se acerca a una descripción más interna, más personal, de Olga, la abuela que escribe las cartas. Primero nos ha relatado las consecuencias los problemas y sucesos (y sus interpretaciones) que han ocurrido a su alrededor: con su hija y su nieta. Ahora, nos cuenta lo que ella vivió, sus impresiones y sus elecciones. Pareciera que aquí encontraríamos los orígenes de los problemas, que como apuntaban su hija e incluso su nieta, directa o indirectamente, su relación les ha ocasionado agobio y malestar que les han afectado en mayor o menos medida. Así también parece que lo apunta también Olga (sólo mentí una vez y con esa mentira destrocé la vida de tres personas), queriendo que su nieta conozca lo que ha vivido, el origen de algunas cosas, comportamientos y situaciones … pero finalmente nos hace descubrir que en su vida ella también dependió de otros, que sólo es una parte más, una continuidad, con la diferencia de que se muestra sincera consigo misma, de que toma las decisiones que cree o más bien siente que debe tomar, reconoce cuando lo sabe que es necesario cambiar, no seguir cayendo siempre en los mismos errores, e intentar superarlos a base de no repetirlos.
    De forma suave, ya que ha descubierto que lo que nos interesa y todo posible cambio está en primer término en nuestro interior, habla para intentar conseguir activar este conocimiento dentro de todos nosotros. Primero en su hija, que permaneció encerrada en sí misma, insegura y luchando contra quienes intentaban hacerle bien; sin poder aprovechar casi nada de lo que había a su alrededor, tanto lo bueno como lo malo (el ejemplo del jardín es bastante ilustrativo, si nos encerramos para evitar lo malo que nos venga también evitamos lo bueno y finalmente echamos todo a perder). La anciana también reconoció que su actuación con su hija tampoco fue tan adecuada: la dejó libre pensando que así respetaba su forma de ser y no se involucró suficientemente en su vida. Considera que su nieta tiene mejores actitudes para poder recoger su mensaje (y aquí cita el caso de la elección del perro que más le gustó, no por su aspecto externo sino por su carácter), y por eso le cuenta todo: para que se sepa (ya que va a morir) y para hacerle llegar el conocimiento principal (“mis palabras, ¿te habrán puesto a salvo?”), le pide que no se deje llevar por el ruido de la vida insustancial; que no se deje arrullar ni agitar innecesariamente por el mundo rápido, estridente y vacío; “recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo” y ante una decisión o simplemente para vivir “aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.”
    Sin embargo, no estoy de acuerdo con lo que dice relativo al sexo, la contención, que se aprecia mejor cuando no es tan habitual (y que de algún modo puede querer llevar a toda nuestra forma de vida), ya que como todo lo que cuenta, es el cariño en la apreciación de los detalles lo que nos aleja de la monotonía y cotidianidad, para poder constatar la vida infinita en sus detalles, brillante y llena de verdadero misterio. Por eso, creo que establece la figura del psicoanalista científico, que ya de por sí pretende la falsedad de racionalizar los sentimientos, cuando además aprovecha su situación de superioridad ante una persona enferma de problemas para aumentarlos y sacar beneficio particular.
    El conocimiento, simple, que pretende trasladar a su nieta, y por esta novela a todos sus lectores, es que hay que evitar vivir arreglando errores (cosa que ya no es posible, sino sólo minimizar sus consecuencias) y cayendo continuamente en ellos, hay que dejar el tiempo suficiente para actuar de la forma que sepamos que es la correcta (la que sentimos verdadera con nuestro ser), la que sale de nosotros mismos, y las consecuencias de éstas ya no serán errores sino sólo consecuencias (buenas o malas) de nuestros actos de vida.

  6. Violeta 15 de octubre de 2013 a 22:30 #

    Contestando a la coordinadora sobre la nula importancia que Tamaro concede a la Segunda Guerra Mundial a mí también me resulta llamativo, en este sentido me decepciona, tan sólo unas palabras ya que Olga se casa en ese momento en que acontece este hecho terrible con resultados desastrosos para la población; y me resulta también extraño la reacción de una madre tan enamorada del padre de su hija rechazándola cuando Ernesto muere en el accidente de coche, supongo que cualquier madre se hubiera refugiado más en ese amor por Ilaria ya que tanto quería al padre, como una continuación de él en vida. Sencillamente, no logro entender semejante rechazo, sí tuvo una depresión, parece como una depresión post-parto que te lleva a rechazar a un recién nacido. ¿qué opinais?

    • fjbarral 16 de octubre de 2013 a 21:37 #

      Creo recordar que Olga comenta que la guerra se sintió con cotaniedad, se acostumbraron a sus imposiciones para continuar con una forma de vida alterada, pero también cotidiana, aprendiendo a sobrevivir. Vivió sin embargo con mayor impacto la guerra de los balcanes en la que la llegada de refugiados, que por su número y las historias que llevaban consigo, altereaban la forma de vida … por lo que parece esa época fue de transición, de paso, y no contribuyo en gran medida a la historia que nos cuenta por lo que no la cita.

  7. SUSANA 16 de octubre de 2013 a 16:11 #

    Esta segunda parte se centra más en la narradora, Olga, que desahoga su alma en su nieta, a la que participa de sus fracasos y confiesa sus remordimientos por el triste final de Ilaria, la hija que tan deseada fue, pero sin embargo resultó olvidada tras la muerte de Ernesto, el gran amor de su vida. Nos relata como no supo ocuparse de aquella “huérfana” real de padre, del verdadero, a quien no conoció y del oficial, con quien nada le unía. Resulta chocante como comentais algunos, la poca importancia que da al amor de pareja, del que ella sólo necesitaba y en el que buscaba la mera comunión de almas.Lo mismo ocurre con el fruto de ese amor, que primero le llena de gozo pero luego descuida siendo incapaz de cuidar de las necesidades de la pequeña, a la que posteriormente intenta rescatar en su adolescencia, cuando ya sale del duelo y decide hacerserse cargo de su vida. Curioso que inicie el relato de su nieta en esa misma etapa adolescente, en que recuerda a su madre, sus desapegos y sus rudezas…es como si a la vez que se confiesa con ella quisiera volver atrás al mismo momento en que vió que perdía a Ilaria quien desorientada se deja embaucar por un psicoanalista que le manipula y le termina de hundir en inseguridades, arruinándola. Me encanta la prosa poética, su pensamiento cuasi-filosófico, lleno de matices y metáforas relacionadas con el jardín de su casa. Las plantas, los árboles, los animales…le sirven de apoyo para confiarnos sus emociones, sus flaquezas y sus miedos, y nos dan una gran lección de vida, sin adoctrinamientos pero posando sus sabias palabras y reflexiones en los lectores, que no pueden dejar de “perdonar” a quien tan sinceramente se confiesa. Me quedo con la frase final del libro…para pensarla, para sentirla y saborearla…

  8. Ciberclub de lectura 18 de octubre de 2013 a 0:48 #

    Violeta, Francisco, está claro que el tal “psicoanalista” es un manipulador. Lo que me parece curioso es que la autora decida escoger como ejemplar de manipulador a un psicoanalista y no a un conductista u otro tipo de psicólogo. Podría haber utilizado la acepción de psicólogo que es más amplia y no encasilla tanto. No olvidemos que hay un autor (Tamaro) detrás de la novela y ella decide. Me parece tendencioso y quizá, me atrevo a decir, haya una pequeña venganza de Tamaro hacia algún psicoanalista que hubiera habido en su vida. Quién sabe.
    Kelly, a mí también me ha llamado la atención la sabiduría de la autora para ponerse en la piel de una anciana y comprender bien su punto de vista de la vida. Y muy acertada la reflexión sobre el “nido vacío”: la soledad a la que siempre estamos abocados, con la que hay que aprender, cuanto antes mejor, a convivir, a saberla aceptar e incluso a disfrutar. Olga yo creo que la acepta y la disfruta. No olvidemos que desde niña siempre fue una solitaria. Yo creo, Kelly, que la anciana tiene algo de “culpa” (como todos en la vida alguna vez o muchas fallamos) en que su hija y su nieta se comporten así, y ella lo sabe pues no fue sincera y les ocultó muchas verdades que ambas tenían derecho a saber. Y a Ilaria la desatendió en un momento de su vida cuando la niña más necesitaba a su madre. Pero son errores humanos (por eso pongo “culpa” entre comillas) cometidos con la mejor de las intenciones.
    Coincido con vuestros comentarios sobre el tono de la novela: sutil, emocional, poético, metafórico…
    Muy buen comentario, Susana, totalmente de acuerdo con él. Las últimas páginas de la novela son las que más verdades nos transmiten, sabias y realistas para poder ser más felices, que, en realidad, es lo que todos deseamos en esta vida.

    • fjbarral 18 de octubre de 2013 a 13:46 #

      Chus, hay que tener en cuenta que al principio vio bien que su hija buscara ayuda profesional, por lo que podemos considerar que la autora no tiene una clara hostilidad, pero el hecho de ligar este tipo de profesional a la manipulación hace pensar que sí le tiene cierta desconfianza. Me parece que constituye una de los prejuicios que Olga tiene (y que con sinceridad, tiene derecho quizás a tener), y que podría basarse en casos históricos o rumores que pudiesen haberse producido, ya que por su forma de operar necesita conocer en detalle todos los aspectos internos del enfermo, lo que en estas circunstancias le confiere un gran control sobre el mismo.

  9. Ciberclub de lectura 18 de octubre de 2013 a 0:50 #

    Todavía hay tiempo para más comentarios, sobre todo de aquellos que no habéis opinado sobre la novela. Venga, animaos, hay mucho que decir, algo os habrá sugerido su lectura…

  10. Ciberclub de lectura 18 de octubre de 2013 a 0:55 #

    Hay una segunda parte de “Donde el corazón te lleve”, escrita por Tamaro en 2007: “Escucha mi voz”. En ella la protagonista es Marta, la nieta de Olga, la que no tiene voz en “Donde el corazón…”, quizás por eso el título “escucha mi voz.”. Sería interesante leerla y conocer a este personaje que queda en la sombra: sus andanzas, sus motivos, su proceso de madurez…. Os animo a leerla.

  11. kelly 18 de octubre de 2013 a 14:21 #

    Hola a todos:
    Como dice fjbarral en esta parte nos va desgranando los orígenes de todos los problemas que nos contaba en la primer parte, vamos entendiendo paso a paso lo sucedido.
    En éstos capítulos creo que lo principal es el terrible “sentimiento de culpa” de la pobre mujer, que al final de su vida valora que todo lo que ha hecho fue un cúmulo de errores que llevaron la desgracia a tres vidas completas, además de sentir que “realmente ha vivido” únicamente en la época de su gran amor con Ernesto. Todo ello resulta de una vida realmente vacía y tristísima., un matrimonio monótono, donde se ahoga y se marchita, nombrándolo como “infierno doméstico”, y cuya única esperanza es sumergirse en la religión como única esperanza.
    Ella efectivamente más que mentir, ha ocultado muchas verdades, pero teniendo en cuentas las personas que le rodeaban, realmente todo la conducía a ello: un marido totalemente desinteresado en ella, sólo dedicado a sus aficiones, incluso sexualmente y más aún cuando quiere hablas con él y llega a contestarle “De qué quieres que hablemos?”!!!, el máximo de indiferencia hacia una persona!!!
    Por parte de su hija una inconsciente e irresponsable total, aun teniendo motivos para alejare de su madre, sus reacciones en los demás ámbitos de su vida se nos muestran son incomprensibles y fuera de toda lógica. Ej.: Jugándose lo único que tenía con un hijo por delante… si quería resarcirse de su abandono debería volcarse más en la atención a su hijo, ¿No?
    Y la nieta que parece tener un buen fondo, la coge en el peor momento, en la adolescencia, cuando no está en condiciones de entenderse a sí misma para entender nada de los demás.
    Habla también del eterno dilema ¿soledad igual a libertad?Una opción que cada día toma más personas. Ella parece que en principio lo piensa así, pero con el paso de los años cree que puede necesitar compañía, pero dada su falta de interés por los hombres como tales y la búsqueda de un alma gemela se le dificultan mucho las cosas, y cuando al final lo encuentra parece que sólo tenía interés para él su conversación para conquistarla y al casarse deja de interesarle absolutamente, parece un matrimonio de conveniencia social para él, de ser como todo el mundo, o de aparentar serlo.
    La máxima felicidad que da el amor y el estar enamorado,”se hubiera muerto sin saber lo que era sentir”, es el único momento de su vida en que realmente se siente viva en todos los sentidos y tiene el verdadero deseo de un hijo del amor. Está radiante, animada, se acaba el estar “mustia como las plantas sin agua”, “muerta”. Lo que todos sabemos… pero que es tan difícil de encontrar… Habla de que su felicidad es un reflejo, pero creo que esto es así siempre pues una pareja depende de dos personas y es imposible continuar uno solo con esa felicidad si falta una parte.
    Este amor le resulta todavía más estimulante por su dificultad, puesto que lo que trivializa ese amor y esa pasión es la cotidianidad, la monotonía, mientras en estos encuentros ocasionales puede mantenerse la idealización indefinidamente.
    Estoy de acuerdo con Violeta Respecto a su indiferencia por la niña me resulta totalmente incomprensible, cuando era hija de un amor tan profundo y verdadero, cuando era fruto deseado del ser amado, cuando era lo único que le quedaba de él,…
    Me gusta mucho la historia de los recuerdos como los congelados, pág.- 107; el desván como doloroso recuerdo, pág..172, y la sensación de cansancio de la vejez que describe en la pág,.176, y que la he visto reflejada exactamente así en algunas familiares muy queridos en el final de sus vidas, un infinito cansancio…
    Respecto al final me parece demasiado repentino y muy bonito pero totalmente utópico, encontrar justo la persona adecuada que te ayuda a encontrar la paz después de una vida en al que no ha tenido ni la más mínima suerte en nada y que de repente se haga la luz y encuentres el enfoque perfecto de todos los problemas, o como dice jfbarral que el tiempo haya pasado hasta encontrar la forma correcta de actuar… me suena especialmente orientalista y desde mi punto de vista extremadamente utópico.
    La obra me ha encantando, tanto por su contenido como por la escritura de la autora con maravillosas descripciones y metáforas, además de encontrar pensamientos realmente profundos y humanos, muchos de ellos en los que a pesar de rodearnos no nos paramos a pensar en ellos,realmente como promete el título llega al corazón.
    Saludos

  12. Violeta 19 de octubre de 2013 a 21:59 #

    Comparto lo que dice kelly en cuanto que Olga no miente, sino que se ve obligada a ocultar acontecimientos vitales debido a las circunstancias que le rodeaban, es muy triste que tenga ese sentimiento de culpa, que se vea como una embustera, y que sólo se haya sentido viva junto a Ernesto, que no haya disfrutado con su hija y con su nieta, que ellas proyecten su odio hacia ella. Me parece injusto que estas circunstancias le impidan disfrutar de la vida.
    La novela me gustó mucho cuando la leí hace ya tiempo, ahora con vuestros comentarios he descubierto nuevos matices. Tamaro acaba de publicar “Todo ángel es terrible” donde parece ser que nos cuenta su propia historia, estoy deseando leerla.
    Me gusta mucho su forma de escribir tan intimista, cómo es capaz de ponerse en la piel de una mujer de avanzada edad, no entiendo por qué ha sido tan criticada, como ella dice “los libros que se venden mucho se consideran basura literaria”, cuánta razón tiene.

  13. Ciberclub de lectura 19 de octubre de 2013 a 22:15 #

    Leí este verano “Todo ángel es terrible”, el libro que recomienda Violeta y me gustó mucho. En él Tamaro nos habla de su propia vida y se percibe una mayor madurez literaria en su estilo. Ha crecido como escritora, me gusta más que “Dónde el corazón te lleve”, así que yo también os lo recomiendo. Es un buen complemento al libro que acabamos de leer.
    ¡Qué contenta estoy con tanta participación! Vuestros comentarios han sido numerosos y muy interesantes. Gracias a todos.
    Esta misma noche publicaré el post con el nuevo libro que vamos a leer…

  14. pusy 23 de octubre de 2013 a 22:47 #

    Gracias por decirnos lo de la segunda parte “Escucha mi voz” la verdad que me quedé con ganas de más. Además me encantaría ver la historia desde el punto de vista de la nieta y el por qué de esa frialdad que percibía Olga. Yo desde luego me animaré a leerla. Gracias otra vez.

  15. Ciberclub de lectura 23 de octubre de 2013 a 23:03 #

    De nada, Pusy, yo la tengo en casa pero todavía no he tenido tiempo de leerla. Lo haré pronto. También tengo muchas ganas de saber el punto de vista de la nieta. Podremos comentarla si la leemos, ¿no?

  16. pusy 24 de octubre de 2013 a 21:52 #

    En cuanto la consiga te lo digo y la comentamos.

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