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El viaje

27 Abr

David Trueba nos trae una historia intimista, de sentimientos, donde el eje principal es la relación de un hijo con su padre, pero también echa la mirada atrás y habla de las vivencias de la infancia y la juventud perdida. Todo gira en torno a las relaciones filiares, familiares; y al valor incalculable de la amistad y la fuerza arrebatadora del amor.

Todo empieza cuando Dani Campos, nuestro protagonista, se levanta y descubre que “hay un coche de muertos en la puerta de su casa”. Su padre había fallecido hace más de un año, pero tras un sentimiento de culpa y de promesas no cumplidas decide llevar a cabo su última voluntad y llevarlo, como él había pedido, a su pueblo natal, Garrafal de Campos.

Dani es músico y se describe a si mismo como un bohemio “una palabra que ya nadie usa, pero es perfecta para definir a quien regresa pasadas ya las siete de la mañana y se echa a dormir en un estudio de sonido sobre un futón que no levanta ni cuarenta centímetros del suelo”. Esta separado de su mujer japonesa Kei y tiene dos niños , Maya y Ryo, a los que adora y como su vida de conciertos le obliga a llevar unas costumbres muy desorganizadas, cuando no está de gira vive en un casa auxiliar al lado de la de su exmujer, para seguir teniendo contacto con sus hijos y no perderse su infancia.

En esta primera parte del libro, se realiza el viaje hacia el pueblo que significará también para Dani un retroceso en el túnel del tiempo: revivir sentimientos que creía ya olvidados, recuerdos del colegio, de sus amigos, y la relación con sus padres. El chófer del coche fúnebre, Jairo, dicharachero y preguntón sirve de hilo conductor para ir rememorando los acontecimientos más importantes de la vida de Dani.

El autor nos describe estos recuerdos con una gran ternura, profundizando en los sentimientos pero sin estridencias.

Sus amigos de la infancia:

Era la época de la transición, a principios de los años ochenta y España estaba cambiando a pasos más o menos acelerados, en lo político, en lo social y también aunque menos, en lo religioso. Hay una nueva clase política y la sociedad demandaba más libertad y tolerancia. La población se manifestaba por el referéndum de la OTAN, y Dani tomaba partido porque era lo que estaba de moda, sin más convicciones políticas.

Recuerda sus vivencias en el colegio de curas, todavía con métodos dictatoriales pero que poco a poco se iban suavizando. Su grupo de amigos con los que mantuvo siempre una gran amistad, Animal y Gus. Muy distintos entre ellos pero que le brindaban una amistad sincera, sin contraprestaciones. Gus  tenía buena pose y era carismático. Animal era más bruto y varonil. En un ambiente de intolerancia total, Gus era objeto de las burlas de su compañeros de colegio por ser diferente. Y Dani se sentía orgullo de considerarse su amigo y no temer a los convencionalismos que marcaba la sociedad.

Tenían una amistad sincera que se prolongaría mucho tiempo. A raíz de esto montaron un grupo musical “las moscas” con el que empezaron a triunfar en las actuaciones del colegio y más tarde en el Instituto, empezaron a tocar en bares y a hacer giras. Por eso a Dani lo empezaron a llamar Dani Mosca.

El secreto de su familia: 

Dani descubrió en su adolescencia un secreto que sus padres le habían ocultado desde su nacimiento. No era hijo de su madre, sino de su padre y una pariente del pueblo que alojaron en casa y de la cual se enamoró: Lurditas. Lurditas estudiaba para monja y al tener el niño se lo cedió en adopción al matrimonio y se fue de misionera muriendo tres años después en el Zaire (hoy Congo).

La relación con su padre: 

Difícil. Muy contrapuesta. Muy directa desde que su madre enferma de Alzheimer cuando Dani apenas era un adolescente. Este hecho le marcará para siempre. Su padre empezó a llevar las riendas de la casa a su manera, a convivir con la enfermedad de su mujer como podía y a intentar educarlo a su manera desde su propia visión del mundo.

A la edad de 18 años, Dani perdía la paciencia con él y como recuerda “No podía más. Nuestra relación estaba en carne viva y un mero roce nos despertaba la ira”. Choque generacional como pasa en muchas familias. El padre nació en una época de guerras, dictadura, escasez… y Dani en la época de la transición, más liberal y viviendo el comienzo de una nueva explosión cultural. Para su padre, Dani era un inconformista mientras que él creía que “hay que conformarse si quieres ser feliz”.

Dani siente que su padre siempre le consideró un inútil y que nunca lo apoyó en su carrera musical. Ridiculizaba el hecho de querer dedicarse a eso como actividad principal. Para su padre no era una profesión “como dios manda”. Además, el padre creía que tenía que inculcar a su hijo el esfuerzo del trabajo, las buenas costumbres, etc.,  basados en un modelo que a Dani le parecía prehistórico.

“Los hijos aprenden a ser hijos cundo se convierten en padres” reflexiona Dani, muchos años después. Recuerda aquellos quince días en que se quedó a dormir junto a su padre en la habitación del hospital y después, renunció a un viaje a Londres con su grupo para ayudarlo en su trabajo de comerciante ambulante porque tenía el brazo roto. Esto sirvió para conocerlo un poco más pero también para que el roce se hiciera insostenible y una fuerte discusión ocasionara el alejamiento durante años de la casa familiar y de su padre.

Sus amantes:

Repasa una serie de vivencias sexuales desde su primera experiencia en el pueblo, pasando por el instituto y la universidad. Hasta Mariana, la cuidadora de su madre enferma. Todas vivencias pasajeras sin cariño, ni amor. Hasta que llegó Oliva y se enamoró de ella. Se fueron a vivir juntos. La quería pero le era imposible serle fiel cuando estaba de gira con su grupo musical.

Con el éxito musical llegaron los excesos: sexuales, drogas y alcohol aunque Dani siempre rehuyó de los dos últimos. Eran los años de la movida y le costó la vida a su amigo Gus.


Ahora os toca a vosotros:

  • ¿Que pensáis de la relación de Dani con su padre?
  • ¿Os está gustando la historia?. ¿Y la forma de contarla?
  • ¿Como veis la historia de amistad entre los tres amigos? ¿Veis, al igual que yo, que trata el personaje de Gus con mucho más cariño y admiración que al resto?

Tratad los temas que queráis.  Es una novela con muchas reflexiones y sentimientos. Nostálgica de una época pasada que muchos recordaréis y que nos la hace revivir a través de la música, los programas de radio, la situación política y social…

Espero que os esté gustando!

Plazos:

Ahora leeremos hasta el final de la novela.  Y se publicará el siguiente post el martes, 10 de mayo.

Buena lectura,

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A contracorriente

19 Mar

Empieza esta parte con la cena que se celebra en casa de los Brandt y que tiene como invitados al matrimonio Meermans. Una cena llena de sarcasmo, ironía, envidias, falsedades… por alguna extraña razón Marin quiere que su hermano venda el azúcar de Frans y Agnes y para ello no le importa ofrecer una cena donde parece que el matrimonio Meermans no se corta en humillarles; eso sí, con sutileza. Da la sensación de que entre todos hay varias cuentas pendientes.

También entre el matrimonio hay mucha exageración. Apariencia de un matrimonio enamorado y compenetrado. ¿Qué ocultarán? Por lo menos Nella llega a la conclusión de que, aunque su matrimonio apenas existe, no le gustaría copiar a Agnes “en nada”.

En el capítulo “Una mujer abandonada”, Nella va a descubrir el secreto de Johannes y esto le romperá el corazón: quiere darle una sorpresa y visitarlo en su lugar de trabajo para que él vea que se interesa por sus negocios. Aparece en el almacén que tiene en la VOC y pregunta por él. Ya es interesante apreciar que a los propios trabajadores les llama la atención ver a una mujer sola en esa zona y dicen con sarcasmo que por allí ven mujeres “solo por la noche y huelen a almizcle”, en clara alusión a las mujeres que ejercen la prostitución.

Aún así va con determinación y llega hasta la oficina donde se supone que está su marido. Al entrar de imprevisto, se encuentra con una escena con la que no contaba y que la llena de estupor, su marido desnudo con Jack Philips en un diván manteniendo relaciones sexuales.

Se queda tan sobrecogida que no supo reaccionar y gracias a Cornelia pudo salir de allí rápidamente sin asimilar todavía la escena.

Una vez en su casa, su mundo se viene abajo y le dice a Marin que su “vida en Ámsterdam ha terminado” y le confiesa que “Johannes es un sodomita” y se da cuenta, en ese momento, de que Marin ya lo sabía. Esto le pone furiosa y se siente engañada y humillada. Nella tiene prejuicios derivados del discurso eclesiástico y cree que la homosexualidad es “repugnante” porque se lo ha oído decir al pastor Pellicorte en la iglesia  “cuidaros de ellos. La furia de Dios penetrará en la tierra“, le han enseñado que la sodomía es un delito contra natura y que en Ámsterdam se castiga con la pena de muerte por ahogamiento.

Nella intenta entender los actos de su marido y Marin le dice que todo proviene de su alma y que no se la pueden extirpar. Este acercamiento a Marin hace que Nella intente conocerla un poco más y saber porque es tan comprensiva con las acciones de su hermano. Pregunta a Cornelia si Marin ha estado alguna vez enamorada y ésta le contesta que según dice Marin “el amor es mejor como fantasma que como realidad, es mejor perseguirlo que atraparlo”. Además le cuenta que de joven Meermans se enamoró de Marin y ésta le correspondía pero cuando vino a pedir su mano, su hermano, Johannes, le dijo que no. En ese momento comenzó el desencuentro entre ambos y entre las dos familias.

Además, Nella recibe otro paquete de la miniaturista con una nota “las cosas pueden cambiar”. El paquete contiene ocho figurillas en miniatura donde, a parte de los cinco componentes de la casa Brant, están Agnes, Meermans y lo que más le sorprendió,  una miniatura de Jack Philips. ¿Estará advirtiéndola de algo? 

Episodio en casa de los Brant: llega Jack preguntando por Johannes y culpando a Marin de que por su culpa se haya alejado de él y tampoco le vuelva a dar trabajo. La discusión llega a un límite que Jack saca una daga y lleno de furia se la clava a la perra Rezeki. En ese momento entra Otto en la casa y se abalanza sobre él. En la lucha, acaba clavándose la daga en el pecho de Jack que lejos de derrumbarse, sale de la casa con la advertencia de que ahora sí que tiene una prueba de intento de asesinato. Otto, preso del pánico, huye de Ámsterdam por miedo a una denuncia.

Otro paquete de la miniaturista con una nota: “La remolacha no puede crecer en el terruño del tulipán“. ¿No os parece extraño que cada vez que Nella quiere ir a ver a la miniaturista, hay algo que la retiene en la casa?

Discusión entre los hermanos: Marin dice que Johannes es un libertino que cree que está por encima de los burgomaestres y sus leyes por tener dinero y Johannes está harto de que Marin se inmiscuya en sus negocios y trate de organizarle la vida. ¿Qué piensa realmente de ella? “La libertad es algo glorioso. Libérate, Marin. Tú misma has puesto los barrotes de tu jaula”.

Termina esta parte con el descubrimiento de los Meermans sobre la verdadera condición sexual de Johannes cuando lo descubren delante del almacén manteniendo relaciones sexuales con Jack Phillips. Este episodio y la rabia de ver que su azúcar sigue amontonado cogiendo humedad, hace que lo denuncien a los burgomaestres. Aunque Johannes es advertido por su mujer para que huya y se salve, la Milicia de San Jorge consigue apresarlo y lo meten en la cárcel a espera de juicio.

La frase en casa de la miniaturista “el hombre toma por un juguete todo lo que ve”, puede significar que el hombre se cree que está por encima de las normas que marcan su entorno. ¿Creeis que se refiera a Johannes en particular, o a todos?

Se desvela el secreto de Marin. Se sincera con Nella. Está embarazada pero no le dice de quién. Nella sospecha que puede ser de Meermans.

Parece que todos los personajes van contracorriente. Contracorriente de lo que marca la sociedad en esa época. ¿Estáis de acuerdo? ¿Habrá más secretos por descubrir?


Ahora os toca a vosotros:

  • ¿Qué pensáis sobre el planteamiento que hace la autora de los personajes?. ¿Están bien definidos?
  • ¿Os parece que la autora ha tratado bien el tema de la homosexualidad? o fue solo un pretexto para recrear una situación dramática?
  • ¿Creéis que la religión sigue marcando la conciencia de las personas? o se ha utilizado de excusa muchas veces para venganzas personales y represalias?
  • ¿Os está enganchando la historia?

Plazos

La tercera parte llegará hasta el final del libro. El plazo será hasta el 2 de abril, cuando se publicará el último post.

¡Buena lectura!

Toda mujer es el arquitecto de su futuro

7 Mar


Lo primero que me gustaría resaltar sobre la novela es que para mí, más que una novela costumbrista es una historia de mujeres. De mujeres que afrontan los acontecimientos que les toca vivir sin desfallecer, levantándose ante las vicisitudes que la vida les va poniendo. Aunque muchas veces nos puedan parecer inverosímiles las actitudes que se describen en esta historia -si tenemos en cuenta el siglo donde tienen lugar- sí me gustaría pensar que, independientemente de donde te haya tocado nacer o vivir, cada mujer puede ser el arquitecto de su futuro.

La historia comienza a mediados de octubre de 1686 cuando una mujer de apenas 18 años, Petronella Oortman, llega sola a la casa de su reciente marido Johannes Brandt. La casa está situada en el centro de Amsterdam, en una de las mejores calles de la ciudad, en la llamada Curva de oro.

Como era habitual en esa época, su matrimonio se acordó por interés. A su marido, un hombre de negocios con éxito y dinero le interesaba emparentarse con una mujer de ascendencia noble, mientras que a Nella, procedente de una familia venida a menos de la zona rural, la riqueza de Johannes le daba la vida y estabilidad económica que no iba a encontrar en su núcleo familiar y la posibilidad de trasladarse a una gran ciudad como Amsterdam que en esa época junto con Venecia eran una de las potencias económicas y comerciales más importantes de Europa.

Nella llega a esta nueva vida con la inocencia y la ingenuidad de la juventud. Una total inexperiencia en la vida. Se encuentra nada más entrar con un ambiente frío y poco amigable. Su marido todavía no ha regresado de un viaje comercial a Londres y la recibe su cuñada Marin, a la que todavía no conocía y los dos sirvientes de la casa: Cornelia y Otto.

En esta primera parte de la novela presenciamos ya la contraposición de carácter entre los dos personajes, para mi, más importantes de la historia: Nella y Marin.

Marin, mujer soltera de gran carácter, fría, temerosa de Dios, acostumbrada a dirigir la casa, conocedora de todos los entresijos de la VOC y de los negocios de su hermano, al que aconseja en todos sus movimientos. Y que considera que “siempre ha tenido todo lo que quería“. Pero a su vez llena de contradicciones, ya que en su habitación encuentra Nella una nota que dice“Te quiero. Te quiero. Por detrás y por delante, te quiero”.

¿Qué opináis de las notas que encuentra Nella en la habitación de Marín?

Y en el lado opuesto está Nella, inexperta, cariñosa, aparentemente asustadiza, con una gran ilusión por comenzar su nueva vida de casada y abrumada ante la enorme masión y los habitantes que en ella habitan. Lo primero que le inquieta es el recibimiento tan distante por parte de su cuñada y que su marido, Johannes, no haya hecho un esfuerzo para estar presente. Después, cuando por fin lo ve, éste no demuestra ninguna emoción por su compañía o presencia, situación que la deja desconcertada todavía más.

Pero como Nella es optimista por naturaleza, cree que las cosas van a cambiar y que sólo es cuestión de tiempo. Como dijisteis en un post anterior, llama la atención que el primer regalo de su marido, un vestido, le quede grande. ¿Se ve empequeñecida ante la nueva vida que tiene? ¿La ven los demás también así?. Yo creo que sí.

Los siguientes días transcurren ante la indiferencia de su marido, al que no comprende y describe como ausente del lecho conyugal ya que “habla todas las lenguas menos la del amor”  y la incomodidad de Marin que“generalmente no le dirige la palabra si no es para darle instrucciones o soltarle sermones sacados directamente de la vida familiar y elegidos casi siempre para avasallarla”. Muy presente la religión, aunque podamos vislumbrar ya el halo de hipocresía que la envuelve.

¿Cómo describiríais a Johannes? es amable, parece que no tiene problemas de timidez ya que es una persona sociable al ver todos los negocios que tiene pero de alguna manera, no siente ninguna inclinación por su mujer.

Tanto Cornelia como Otto se toman la libertad de decir lo que piensan y esto llama mucho la atención a Nella. ¿Qué pensáis en este momento de Cornelia? ¿Os llama la atención su actitud? Es un personaje con el que empaticé desde el principio, por su descaro y al mismo tiempo su lealtad.

En esta parte es cuando Johannes le regala a Nella una casa de muñecas, réplica de la suya real en miniatura y como regalo de bodas. A Nella en un primer momento le parece mal porque considera el regalo algo infantil. Sigue acomplejada ante su papel en su nueva familia. Su esposo le dice que este regalo sirve para “educarla” en el saber llevar de una casa, de “su casa”.

Después lo empieza a ver como una nueva distracción para librarse como dice su cuñada “de los peligros de la ociosidad” y ya que su vida es muy monótona. Decide contratar a un miniaturista para que construya piezas para decorarla. Se dirige al único que aparece en “la lista de Smit“, que es el registro de todos los artesanos y los comercios de esta ciudad. Y le encarga: “Un laúd con sus cuerdas; Una copa de esponsales, llena de confeti; Una caja de mazapanes”.

Con la primera entrega, Nella conoce a Jack Philips que es la persona encargada de trar el encargo de las miniaturas. En este encuentro ya se percibe una cierta tensión entre ambos.

Con las miniaturas, venía una nota “toda mujer es el arquitecto de su futuro” que deja perpleja a Nella que piensa “las mujeres no construyen nada, y mucho menos su destino. Todos nuestros destinos dependen de Dios, y mucho más el de una mujer, que tras pasar por las manos del marido se somete a la tortura de los partos“.

Además de las piezas encargadas, vienen tres piezas más: dos butacas idénticas a las que tienen en casa en el salón, una cuna de bebé, y una pareja de perros en miniatura idénticos a los que tiene Johannes. Esta situación la aturde y desconcierta. Y como no sabe si es una burla de su cuñada, decide escribir al miniaturista para dar por terminada su relación comercial.

Pero sin obtener respuesta, recibe un segundo paquete con una nueva nota “Lucho por salir a flote” llenos de réplicas de enseres para la casa en miniatura. Lejos de asustarse, se dirige a la dirección del miniaturista para pedirle explicaciones.

En la casa del miniaturista hay un letrero con el siguiente eslogan “el hombre toma por un juguete todo lo que ve” y aunque no puede localizarlo se acaba enterando de que el miniaturista es en realidad, una mujer. Lo cual, le fascina ya  que no se explica como puede estar una mujer viviendo sola en el centro de Ámsterdam ya que piensa que “Solo las viudas y las prostitutas viven solas”

Ámsterdam era una ciudad comercial, gobernada por los burgomaestres que ejercían su poder con mano de hierro y donde el poder religioso condicionaba también la vida y costumbres de la sociedad. Pero gracias al comercio se decía que  en esos tiempos “hasta los pobres comían bien en Holanda gracias a la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. El país vivía su época dorada”.

Como decía Johannes “esta ciudad no es una cárcel para quien traza bien su camino”, pero ¿quién lo decide?


¡Ahora os toca a vosotros! 

  • Qué os ha parecido la historia hasta aquí? ¿Consigue atraparos la trama?
  • ¿Cómo veis la situación de Nella?
  • A pesar de ser una ciudad opulenta y en su mejor momento ¿notáis el ambiente asfisiante y la hipocresía de la sociedad?
  • ¿Que papel creéis que juega la miniaturista en toda esta historia?
  • ¿Qué pensáis de Johannes? ¿Y de Marin?

Plazos 

La segunda parte llegará hasta la página 302, que se corresponde con el final del capítulo “A la deriva”. El plazo será hasta el 19 de marzo.

y desde las bibliotecas os deseamos un feliz Día Internacional de la Mujer (8 de marzo).

¡Buena lectura!

La casa de muñecas de Petronella Oortman

23 Feb

Burton, que tardó cuatro años en escribir la novela, se inspira en la impresionante casa de muñecas de  una mujer holandesa que vivió en el siglo XVII: Petronella Oortam, hija de una familia de abolengo venida a menos, de quién también toma el nombre para la protagonista de su obra, aunque la historia que narra es totalmente ficticia.

En la decoración de la casa de muñecas de Petronella trabajaron alrededor de 800 personas durante veinticuatro años. Todo se cuidó hasta el último detalle porque Johannes, su marido, era uno de los comerciantes más prósperos de Ámsterdam, uno de los grandes centros de compraventa de productos procedentes de todo el mundo en aquellos años de finales de siglo XVII.

Las nueve habitaciones de la vivienda están recubiertas por elegantes telas, hay cuadros, sofás, mesas, candelabros, vajillas, una cuna, un juego de backgammon… 700 piezas realizadas por los mejores pintores, tallistas, ebanistas, cesteros, plateros, vidrieros y encuadernadores.

Cualquier turista de paso por la ciudad puede contemplar esa joya. Está en la segunda planta del Rijksmuseum, cerca de la ‘Ronda de noche’ de Rembrandt. Porque la vivienda en la que tantos artistas y artesanos trabajaron y tanto dinero costó era una casa de muñecas.

Con este planteamiento, Burton recrea una novela de intriga con todo un universo de personajes, en su mayoría mujeres, envueltos en una madeja que hay que ir desenredando poco a poco a lo largo de la historia y donde las miniaturas van a representar un papel esencial en la historia.

La autora se inspira en otras mujeres novelistas como Jane Austen (en especial, Mansfield Park), Margaret Atwood, Penelope Fitzgerald y Siri Hustvedt, que le fascina.

La novela no sólo es una especie de delicado thriller histórico sino también y sobre todo un retrato de época. Y, en concreto, de una mujer en la Holanda de la época, en la que se blandía la bandera de “Toda mujer es el arquitecto de su futuro”.

Contexto histórico

Ámsterdam nace en el siglo XII como un pueblo de pescadores. Desde entonces alcanzó un importante desarrollo económico gracias al comercio marítimo, sobre todo a partir de los siglos XIV y XV.

La ciudad está establecida en el estuario del río Ij, en la confluencia con el Amstel. La fisonomía de Ámsterdam está unida a ese origen comercial, marítimo y fluvial. La ciudad creció gracias a una población que contuvo el mar y la llenó de diques y puentes.

El empuje comercial marítimo fue debido sobre todo a su estratégica situación, su pertenencia a la Liga Hanseática y a la llegada de numerosos judíos expulsados de España y Portugal.

El siglo de Oro

El siglo XVII se considera el Siglo de Oro de Ámsterdam. A principios de ese siglo, Ámsterdam se convirtió en una de las ciudades más ricas del mundo. Desde su puerto salían embarcaciones hacia el mar Báltico, Norteamérica, África y las tierras que ahora representan Indonesia y Brasil. De esta forma fue creada la base de una red comercial mundial.

Los comerciantes de Ámsterdam poseían la mayor parte de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales o VOC que fue creada en 1602 y representó un papel fundamental en el auge de la ciudad. Esta organización se instaló en los países que luego pasarían a ser colonias de Países Bajos. En esa época Ámsterdam era el principal puerto comercial de Europa y el centro financiero más grande del mundo. La Bolsa de Ámsterdam fue la primera que funcionó a diario.

Las ciudades neerlandesas contaban con una amplia autonomía. Como organización básica estaban gobernadas por oligarquías locales, con el Burgomaestre a la cabeza y magistrados municipales a sus órdenes. En las provincias marítimas las ciudades eran muy ricas, gracias al comercio y la industria. El florecimiento de Ámsterdam se produjo durante este siglo, construyéndose sus más importantes canales.

La población de la ciudad creció ligeramente de 10.000 en el año 1500, a 30.000 alrededor del año 1570. En el año 1700 este número ya había alcanzado 200.000.

En este siglo tiene lugar el florecimiento cultural, sobre todo el pictórico y filosófico, y momento en el que se produjo el levantamiento del centro histórico de Ámsterdam y es hoy en día uno de los centros históricos más grandes de Europa. En aquella época se construyeron una serie de canales semicirculares alrededor del casco antiguo ya existente de la ciudad. Después se edificaron las nuevas calles que ahora habían sido creadas con casas y almacenes en un estilo típico neerlandés que es una de las imágenes más famosas de Ámsterdam y del país. Al igual que otras ciudades de Europa septentrional con abundancia de agua, como BrujasHamburgo y Estocolmo, es conocida coloquialmente como la «Venecia del norte».


Plazos

Vamos a dividir la lectura en tres partes:

  • La primera parte llegará hasta la página 154, final del capítulo “Una mujer casada“. Para ello dispondremos de semana y media. El próximo post se publicará el 7 de marzo.
  • La segunda parte llegará hasta la página 302, que se corresponde con el final del capítulo “A la deriva”. El plazo sería hasta el 19 de marzo.
  • La tercera parte será hasta el final del libro y terminaríamos el 2 de abril, con la publicación del último post.

Espero que os de tiempo a todos a seguir estos plazos.

¡Buena lectura!

Próxima lectura: “La casa de las miniaturas” de Jessie Burton

16 Feb

Con esta nueva lectura viajaremos a la ciudad de Amsterdam y cambiaremos de época, nos trasladaremos al siglo XVII con la novela “La casa de las miniaturas” de la autora británica Jessie Burton. Publicada en 2014 por la editorial Salamandra ha sido traducida a 38 idiomas. Está disponible en nuestro catálogo de las Bibliotecas Municipales de A Coruña.

La obra

Un día de otoño de 1686, una joven de dieciocho años llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Amsterdam, en la llamada “Curva de oro”. Petronella Oortman se ha trasladado del campo a la ciudad para convivir con su marido, Johannes Brandt, un hombre maduro y distinguido comerciante que habita en la mansión en compañía de su hermana soltera y rodeado de fieles servidores.

Como regalo de bodas, Johannes obsequia a su esposa  con un objeto muy de moda entre la gente pudiente de la época: una réplica de su propia casa en miniatura, que Nella deberá poblar con las figuras creadas por una desconocida miniaturista que ha encontrado por azar.

Sin embargo, poco a poco, el amable pasatiempo se irá transformando en la clave de una serie de inquietantes revelaciones que conducirán a Nella a desenmascarar los secretos más oscuros de los actuales moradores de la casa, incluido su marido, arrojando luz sobre los peligros que amenazan la supervivencia de su nueva familia.

Relato vibrante de ambiciones íntimas y sueños traicionados, “La Casa de las miniaturas” logró un formidable éxito comercial en el Reino Unido, más de cien mil ejemplares vendidos, y fue galardonada con el National Book Award y nombrada Libro del Año por las librerías Waterstones.

Con admirable precisión, la autora recrea el ambiente de Amsterdam a finales del siglo XVII, un mundo áspero y riguroso donde los gremios burgueses se enfrentaban al fanatismo religioso y a la intransigencia del poder establecido.

La autora

Jessie Burton es una atriz reconvertida a novelista. Nació en 1982. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama. Ha trabajado como atriz y secretaria en la City. En la actualidad vive en el sudeste de Londres.

Hasta la actualida ha publicado dos novelas de ficción “La casa de las miniaturas” (2014) y “La musa” (2016). Esta segunda novela está ambientada en Málaga, unas semanas antes del inicio de la Guerra Civil. Ambas novelas fueron número uno de los best-sellers de New York Times y del Radio 4’s Book at Bedtime.

“La casa de las miniaturas” llegó a vender más de un millón de copias en su primer año de publicación.

Burton comentó que la idea de este libro nació en unas vacaciones de cuatro días que disfrutó a la ciudad de Amsterdam. Se quedó fascinada con la ciudad y en una visita al Rijksmuseum conoció la verdadera Casa de muñecas de Petronella Oortam que se había hecho a escala de la original y con todos los detalles posibles. De hecho es una de las tres únicas casas de muñecas del siglo XVII que se conservan en la actualidad. Su dueña vivió entre 1686 y 1705. Costó tanto como una casa auténtica edificada en los canales de Amsterdam en aquel momento.

Muestra con gran detalle como era una casa de la rica burguesía; no era un juguete, porque en aquellos tiempos las casas de muñecas eran un pasatiempo y llegaron a ser objetos de colección que se guardaban en vitrinas. En el siglo XVII tenían forma de armario. Esta mide 2,5 metros de largo y 1,89 metros de ancho y el armario originariamente tenía cortinas.

De hecho su coste había sido semejante al original y este hecho maravilló a la autora que inspirándose en el personaje real recreó su propia histora en una novela de ficción.

Para más información es interesante la entrevistá que concedió Burton al programa cultural de RTVE “Página 2 al poco de publicar su libro.

¡Espero que os guste y os resulte entretenida!


Plazos

A partir de hoy viernes, 16 de febrero, podéis pasar por la sala de adultos de la Biblioteca Fórum a recoger un ejemplar de “La casa de las miniaturas”.

Por favor, acordaros de devolver la anterior novela “La estratagema” para que puedan prestarla a otros Clubs de lectura.

El próximo viernes, 23 de febrero, publicaremos el siguiente post con los primeros plazos de lectura.

¡Buena lectura!

Atravesar el dolor

13 May

Luciérnaga. Foto en flickr de Yliaaaaa. Algunos derechos reservados.

Ya hemos llegado al final de este intenso viaje por el amor, la muerte, la enfermedad, el sexo… la vida, a fin de cuentas. Es el momento de que dejéis vuestras conclusiones finales sobre esta novela que aúna una mirada nostálgica con otra plena de vida hacia el futuro.

Con respecto a esta tercera y última parte, yo creo que la historia decae un poco hasta que vuelve a crecer y se llena de significado a partir del último capítulo en el que el suicidio de Naoko provoca el viaje de Toru. Un viaje que, como un sonámbulo, como si estuviera en estado de trance, emprende para vivir su duelo particular por Naoko, y también para intentar encontrarse consigo mismo y, a través de la aceptación de tanta muerte, asumir que ésta es una parte de la vida.

Por fin Watanabe se convierte en protagonista de esta historia, lo que nos va a permitir conocerlo algo más. Poco antes del suicido de Naoko, Toru, que acaba de cumplir 20 años, se encuentra inmerso en un lodazal infinito del que le cuesta horrores salir, pero, como siempre, lo intenta (sólo sabía que tenía que dirigirme a alguna parte y, por ese motivo, movía los pies). Deja la residencia y se va a vivir solo a un apartamento donde aspira a comenzar una nueva vida y le ofrece a Naoko que se vaya a vivir con él. Pero esa nueva vida no llega ya que Naoko empeora. Toru, después de pasar unos días hundido, reacciona y a través de unas palabras, no exentas de reproche, que le dirige a Kizuki, toma una decisión muy importante que explica muchos de los motivos de su proceder hasta ese momento: a diferencia de ti, he decidido vivir como es debido […] Todo lo que está ocurriendo procede de tu muerte: abandonaste a Naoko a su suerte. Yo, en cambio, jamás podré hacerlo, porque la quiero y soy más fuerte que ella. Y aún seré más fuerte. Maduraré. Me convertiré en un adulto […] Hasta ahora había deseado permanecer eternamente en los diecisiete o dieciocho años. Pero ya no lo pretendo […] He cumplido 20 años. Y debo pagar un precio por seguir viviendo. Watanabe comienza a salir del túnel de una eterna y dura adolescencia y se encamina hacia la madurez con paso firme. Finalmente, las pérdidas que sufre parece que le salvan ya que se enfrenta a ellas, las supera, y, una vez dejadas atrás, puede avanzar con su propia vida.

Pero la vida sigue poniéndoselo difícil y se queda muy solo, hasta Midori, ante su indecisión, se aleja de él una buena temporada y este alejamiento le hace llegar a la conclusión de que sin ella no puede seguir adelante. Watanabe lleva mucho tiempo queriendo a las dos, quizás de distinta manera (¿qué opináis?), pero sin ser capaz de dar un paso hacia Midori mientras espera a Naoko que nunca llega. Midori, dolida, se resiste a verle a pesar de sus llamadas, pero un día vuelve a aparecer y le confiesa, en un reencuentro que, como una maravillosa escena cinematográfica, transcurre en la azotea de unos grandes almacenes una tarde de lluvia, que está enamorada de él y que le va a esperar. Ante su hermosa y honesta declaración de amor, Watanabe, vencido por la evidencia, le pide que le dé tiempo ya que no sabe si quiere a Naoko o sólo siente responsabilidad (mi relación con Naoko no fue algo tan simple. Desde el principio estuvimos unidos en la frontera entre la vida y la  muerte) y necesita aclararse. Pero Toru, en ese encuentro, se ha dado cuenta de que ama a Midori de una forma irreversible, quizá desde hace ya mucho tiempo.

Una vez muerta Naoko, y después de su viaje al interior de sí mismo en medio de una naturaleza apabullante, Watanabe percibe que el amor que sintió, ¿que siente?, por ella no deja de dolerle. ¿Será, en parte, porque, como afirma al principio de la novela, Naoko jamás le amó? Una vez conocido el desenlace, ¿por qué creéis que lo dice? ¿Será porque Naoko no había dejado de amar a Kizuki y, finalmente, al escoger la muerte lo escogió a él? El mal que le ha hecho la vida a la joven está muy dentro de su corazón y la presencia de Kizuki lo ocupa casi todo. Éste fue su gran amor y al truncarse, unido a la fragilidad de Naoko, le impide entregarse a Watanabe y a la vida.

Todo lo que ocurre en esta novela, por nimio que sea, es importante y cumple una función, no hay nada casual o gratuito. Lo mismo ocurre con los personajes. Hay un juego interno entre ellos, complejo y lleno de dualidades y contraposiciones, ¿os habéis dado cuenta? Hasta los más secundarios cumplen un papel en la historia.

La “consejera” Reiko, la única adulta, juega un papel fundamental en el paso a la madurez de Watanabe (además parece que se sienten atraídos desde un principio). Con sus conversaciones, le ayuda a desprenderse de tanta muerte, a salir de su particular mundo irreal y del “pozo” en el que cae después del suicidio de Naoko. Ese hermoso y vitalista funeral privado compuesto de 51 canciones (la música es vida) funciona como un acto simbólico y catártico. Pero también Toru ayuda a Reiko. Cuando ésta le pide hacer el amor y él accede, sabe que le está dando un empujón para que ella pueda volver a la sociedad que ha abandonado. A través de la sexualidad (el sexo es vida), Reiko coge fuerzas para enfrentarse de nuevo al mundo real. Es el final de un largo proceso de crecimiento personal que la coloca de nuevo en medio de la pavorosa existencia. Estábamos vivos y teníamos que preocuparnos por seguir viviendo.

Hatsumi, la novia de Nagasawa, es otra alma sensible que pagará caro la elección de ese hombre egoísta que representa el triunfo a toda costa pese incluso a sí mismo. Watanabe, en su breve pero intensa, como todas, relación con ella, siente una corriente de afecto hacia esa mujer que le hace desear que sea su hermana (la deseada hermana mayor del hijo único), pero, sobre todo, siente, al recibir la fuerza que emana de ella, un intenso estremecimiento en su corazón que, años más tarde, descubre qué es: un anhelo adolescente que no había sido, ni sería, jamás colmado. Quiero resaltar la escena que la que terminan juntos jugando al billar, después de la incómoda cena a tres (Toru, de nuevo, sintiéndose de más como le ocurría con Naoko y Kizuki), en la que la dulce Hatsumi explota y reprocha a Nagasawa, con todo derecho, su no correspondida relación. Ella había sido una mujer excepcional. Alguien hubiera debido salvarla.

No quiero dejar de señalar el papel que la música y la literatura ocupan en el libro, y, en general, en toda la obra de Murakami. Las canciones que escuchan y los libros que leen o los autores que nombran, son parte importante que no hay que obviar. Banda sonora de lujo y referencias literarias, simbólicas a veces, que abren el libro a una lectura más profunda: El guardián entre el centeno, La montaña mágica, El gran Gatsby, Capote, Chandler, Updike, Dostoievski, Boris Vian

Queda claro que Watanabe a los 37 años lleva un peso dentro que no tiene resuelto, han tenido que pasar 18 años para que se decida a escribir lo que ocurrió con el fin de poder entenderlo y, en consecuencia, resolverlo. Teniendo esto en cuenta, ¿qué os parece el final de la novela? ¿Creéis que es un final abierto? Para mí está claro que se queda con Midori: Eres lo único que deseo en este mundo. Necesito verte. Quiero empezar una nueva vida a tu lado, y que Midori, aunque no diga nada (aquel silencio recordaba a todas las lluvias del mundo cayendo sobre la faz de la Tierra), le acepta, porque ya antes de su viaje le ha dicho que le ama.

Me parece adecuado terminar con estas palabras que yo creo que resumen muy certeramente la esencia de esta hermosa novela: el conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.

Y yo añadiría: existimos en la medida en que somos recordados.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios, que espero que sean muy numerosos, sobre esta última parte y sobre la novela en general. Disponéis de una semana para ello. Hay mucho que comentar ahora que hemos terminado esta triste y elocuente historia de aprendizaje no exenta de redención. También sobre el peculiar mundo murakamiano y sobre todo lo que queráis. Los rezagados o los que habéis estado “mudos” hasta ahora animaos a dejar vuestra opinión. ¡Nos “vemos” en el blog!

Como un cuervo atesorando pedacitos de cristal en el hueco de un árbol

5 May

熊野古道 #5 – Foto en flickr de Benjyamin. Algunos derechos reservados.

Continuamos en esta segunda parte con el alto voltaje emocional. Estamos en el epicentro de la novela y, con respecto al argumento de la historia, estos son, yo creo, los dos capítulos más importantes. En ellos se profundiza en las dos protagonistas femeninas, y en la relación que mantiene con ellas Watanabe, y se abordan dos de los temas claves de la historia: la muerte y la enfermedad, tanto física como mental.

En esta segunda parte la dualidad es casi total. El capítulo 6 se centra en la vida de Naoko (y Reiko) en la Residencia Ami, un “peculiar” lugar de retiro, completamente aislado en el campo, para personas con problemas mentales, un “mundo irreal” que Watanabe visita durante dos días. El capítulo 7 se centra en la opuesta Midori y en la relación que Watanabe va estableciendo con ella (¡cuánto bien le hace Midori!: doy gracias por haberte conocido. Tengo la sensación de que me he readaptado al mundo) en medio del bullicio de Tokio, el “mundo real” donde el padre de Midori está muriéndose en un hospital (magistral la lección que nos da Midori cuando afirma: hablar es muy fácil. Lo importante es limpiar la mierda o no hacerlo). El autor nos acerca a la enfermedad y a la muerte, a la otra cara de la vida, la que no queremos ver. Murakami nos la pone delante de los ojos como diciéndonos: mira, esto también existe, esto también es la vida.

Tokio blues no nos habla de alegres y despreocupados jóvenes satisfechos con la vida sino todo lo contrario, nos muestra la juventud como un proceso difícil lleno de incertidumbres y desasosiego en el que siempre se quedan muchas cosas por el camino.

Seguimos sin saber mucho de lo que siente Watanabe, sabemos que es solitario, que no le interesan mucho los estudios, que está confuso sentimentalmente y “tocado” desde el suicido de Kizuki, pero parece que le gusta poco hablar de sí mismo, que no se siente cómodo hablando de él. De alguna manera, el autor lo pone ahí con el fin de que todos los demás personajes le “utilicen” para sacar fuera todo lo que llevan dentro. Si os fijáis, en los diálogos, él es el que hace preguntas y los demás se extienden en largas respuestas y cuando le toca responder a él, es muy escueto, como si le costara encontrar las palabras. Hay un diálogo con Reiko donde Toru contesta a una pregunta que ella le hace: me gusta ir de excursión, nadar, leer. A lo que Reiko contesta: veo que te gusta la soledad. Por cierto, ¿qué opináis del personaje de Reiko? ¿Creéis que está metido con calzador o, por el contrario, pensáis que su presencia es clave, o al menos importante, para la historia? ¿Por qué creéis que nos cuenta con tanto detalle la historia de su relación con la alumna? ¿Pensáis que aporta algo a la historia central?

Respecto a los sentimientos que existen entre Watanabe y Naoko ¿Creéis que lo que siente él por ella es sólo amor o éste está teñido con una mezcla de responsabilidad y culpabilidad? ¿Y Naoko? ¿Qué siente ella por él? ¿Será que no puede amar? Recordad que al final del capítulo 1, Toru dice: porque Naoko jamás me amó. ¿Cuál creéis que es el problema de Naoko?

¿Qué opináis acerca del papel que ocupa el sexo en la novela? ¿Qué pensáis de esta forma tan explícita y desprejuiciada que tienen los personajes de hablar de él? ¿Os habéis fijado que el sexo no aparece normalmente asociado con el amor? Donde hay amor hay poco sexo y donde no hay amor hay mucho sexo. ¿Por qué creéis que esto es así?

En el trasfondo de la historia están las luchas estudiantiles de los sesenta. Murakami, a través de las opiniones de Midori y Watanabe, no es nada complaciente con ellas, calificando a sus protagonistas de cobardes e hipócritas. En el capítulo 7, ambos hablan críticamente de todo esto. ¿Qué opináis de su punto de vista?

El final de este capítulo, en el que Watanabe le escribe una carta a Naoko, nos permite conocer un poco más a nuestro protagonista. Es una carta sincera y triste, muy triste, pero también bellísima. Murakami en estado puro, en estado de gracia literaria, nos concede frases como estas: las personas, al morirnos, dejamos atrás unos pequeños y extraños recuerdos […] no me había dado cuenta de que hablo mucho solo. Puede que, mientras me doy cuerda, no pare de murmurar todo el tiempo  […] pero hoy es domingo y esta mañana no me he dado cuerda  […] las tardes de domingo recuerdo un montón de cosas  […] domingos tranquilos, apacibles y solitarios. Los domingos no me doy cuerda.

Plazos

A algunos de vosotros no os está gustando mucho la novela, no conectáis con ella. A otros, por el contrario, os está encantando este mundo murakamiano. Y el resto todavía no habéis dejado vuestras opiniones. Me gustaría saber si los primeros habéis cambiado de opinión con la lectura de esta segunda parte, si habéis conectado algo más con ella. Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte. Espero que sean numerosos y espero que contestéis a mis preguntas. Mientras, continuaremos, a lo largo de una semana, con la lectura a partir del capítulo 8 (página 265) hasta el final de la novela. Termino con las hermosas palabras de nuestra compañera Panantel: puede que la novela nos ayude a encontrar nuestra luciérnaga, así que a seguir leyendo compañeros.

 

En mi interior permanecía una especie de masa de aire de contornos imprecisos

28 Abr
Blue Hour over Tokyo. Foto en flickr de Schwarzkaefer. Algunos derechos reservados.

Blue Hour over Tokyo. Foto en flickr de Schwarzkaefer. Algunos derechos reservados.

Me encanta Murakami. Hace ya muchos años que lo descubrí y, desde entonces, se ha convertido en una adicción. Su lectura me hipnotiza, me emociona, me hace reflexionar y darme cuenta de lo que es verdaderamente importante en la vida. Para disfrutarlo sólo tienes que dejarte ir, abandonarte a su escritura, entrar en su mundo. Murakami no se queda en la superficie, va hasta el fondo, muchas veces de auténticos pozos (un importante símbolo en su literatura), y si vas de su mano, una vez que has pasado por todo tipo de experiencias, algunas muy duras, otras deliciosas, también extrañas, irreales, cargadas de simbolismos, sales, como sus personajes, convertido en una persona más sabia. Simplemente aprendes a conocerte mejor a ti mismo y al mundo. Él dice que se deja la piel escribiendo y yo creo que, nosotros, los lectores, tenemos que dejarnos también la piel leyéndolo. Más que leer, hay que vivir sus libros.

Tokio blues es un torrente de emociones y sensaciones ¿no os pasa al leerla que se os ocurren muchísimas cosas que comentar que luego son muy difíciles de trasladar al papel? Porque Murakami, a pesar de su estilo claro y sencillo, es muy complejo (y en esa manera sencilla de plasmar esta complejidad está su maestría) y es difícil abordar tantos temas esenciales que plantea. Así que, esta vez, voy simplemente a dejaros unas cuantas reflexiones sobre esta primera parte tal como me han ido surgiendo para que os animéis vosotros a dejar las vuestras.

Un Watanabe ya adulto se enfrenta a su pasado y siente que tiene que comprender lo que pasó. El paisaje, aquel prado en octubre, le grita: ¡vamos! ¡Arriba! ¡Aún estoy aquí! ¡Arriba! ¡Levántate y comprende! ¿Cuál es la razón de que todavía esté aquí? […] Por eso ahora estoy escribiendo. Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.

En Tokio blues encontramos los temas recurrentes en la literatura de este autor, sobre todo la soledad de sus personajes. Son seres que no comprenden demasiado el mundo que les rodea, lo ven desde fuera y acaban encontrándose (no en vano) con otros seres iguales de solitarios que ellos. Yo creo que son solitarios porque son personas diferentes, algunos están “deformados”, como se define a sí misma Naoko, otros tienen una visión peculiar de las cosas como Midori que, por otro lado, es la que más vive en el mundo real. Me encanta esta chica: honesta (todos lo son), natural, divertida, independiente, realista, valiente y fuerte. Pero peculiar. Y muy madura, como lo es también Watanabe. El impasible Toru que tan bien sabe escuchar a los demás pero, como le dice Naoko: sé que no puedo esconderme en mi caparazón y dejar que las cosas pasen. Y me da la impresión que tú haces eso. Midori es una superviviente, como Watanabe, pero ha sobrevivido con más frescura y vitalidad y Toru se siente atraído por ella a pesar de su amor por Naoko. ¿Qué pasará entre ellos? ¿Cómo manejará Watanabe ambos sentimientos encontrados? Quiero resaltar la maravillosa escena en la que Midori canta canciones a Toru subidos en el tejado de su casa mientras un incendio cercano pone en peligro sus vidas sin que parezca que a Midori le importe nada. ¿Qué opináis, por ahora, de los personajes? Además del triángulo protagonista: Watabanabe-Naoko-Midori, por ahora sólo han aparecido el ligón de Nagasawa y el “friki” Tropa-de-Asalto.

Como ya hemos dicho, esta novela no es tan simbólica como otras de él, pero en esta primera parte hay dos pasajes donde aparecen elementos simbólicos: el del pozo y el de la luciérnaga, ¿qué creéis que significan?

Otro aspecto a resaltar es que, aunque sus protagonistas son jóvenes, no se puede considerar a Tokio blues la típica novela juvenil sino todo lo contrario. En mi opinión es una novela madura, sólida. Las reflexiones, los diálogos (brillantes) así nos lo muestran. Sus personajes están perdidos, sí, pero intentan comprender, entenderse, buscar respuestas y salidas, incluso Naoko, la más tocada, que ya instalada en el  singular sanatorio donde se recluye y se tranquiliza, opta por una actitud analítica de su comportamiento. Incluso Naoko es madura.

Los personajes dan largos paseos sin rumbo por una inmensa Tokio, visitan muchos locales donde comen, toman un café, una copa… Tokio aparece como una ciudad bulliciosa, una urbe gigantesca, anónima, del todo ajena a los sufrimientos y zozobras de los personajes, el escenario perfecto e indiferente donde estos solitarios y perdidos protagonistas en busca de sí mismos están inmersos.

En las págs. 37-38 (cuyo contenido me parece clave en esta historia) Watanabe reflexiona sobre cómo le influyó el suicido de Kizuki, su único amigo: fui incapaz de hallar mi propio espacio en el mundo que me rodeaba.  Lo único que desea es marcharse de su ciudad y así lo hace, comenzando una nueva vida en Tokio donde su único propósito es tratar de no tomarme las cosas a pecho, mantener la debida distancia con el mundo. Nada más. Y olvidar.  Pero no puede y las reflexiones acerca de la muerte son inevitables: hasta entonces había concebido la muerte como una existencia independiente, separada por completo de la vida. “Algún día la muerte nos tomará de la mano. Pero hasta el día en que nos atrape nos veremos libres de ella”. Sin embargo, a fuerza de reflexionar, llega a la conclusión de que la muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella […] La muerte había estado implícita en mi ser desde el principio […] Cuando la muerte se llevó a Kizuki a sus diecisiete años, se llevó una parte de mí, y concluye: la muerte es un asunto grave. Quedé atrapado en este círculo vicioso, en esta asfixiante contradicción. […] Estaba en la plenitud de la vida y todo giraba en torno a la muerte.  Y entonces se reencuentra con Naoko a la que parece que le ha pasado lo mismo. Naoko está tan sola como él pero mucho más desvalida, su mirada es de una trasparencia ausente y busca en el vacío las palabras que no encuentra. Ella misma define su desequilibrio: es como si tuviera el cuerpo dividido por la mitad y las dos partes estuviesen jugando al corre que te pillo. En medio hay una columna muy gruesa y van dando vueltas a su alrededor jugando al corre que te pillo. Siempre que una parte de mí encuentra la palabra adecuada, la otra parte no puede alcanzarla.

Watanabe para calmar su contradicción camina, nada, bebe de vez en cuando una copa, escucha mucha música y, sobre todo, lee: leía mis libros a solas y en silencio. Los releía y cerraba los ojos y me llenaba de su aroma. Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus página, me sentía feliz.

Los libros, la música, la comida, el sexo. Todos temas muy murakamianos. Y temas mucho más serios como la soledad, el suicidio, la muerte y el desequilibrio mental tan importantes en esta novela. Espero vuestros comentarios sobre la presencia de todos ellos en esta parte.

Terminamos con la decisión de Watanabe, después de leer varias veces la extensa carta que Naoko le envía sincerándose con él, de ir a visitarla a la fuera-del-mundo “Residencia Ami”.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios y reflexiones sobre esta parte, y sólo sobre esta parte. Espero que sean muy numerosos. Disponéis de una semana para ello. A la vez, continuaremos con la lectura a partir del capítulo 6 (Pág. 125) hasta llegar al final del capítulo 7 (pág. 263).

Tokio Blues: Alto y desequilibrante voltaje emocional

21 Abr
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Haruki Murakami. Foto en flickr de La Tête Krançien. Algunos derechos reservados.

Haruki Murakami inició su carrera literaria en 1979 pero hasta que no publicó Tokio blues en 1987 era un escritor con ventas que no sobrepasaban los 100.000 ejemplares. Con esta novela le llegó la fama ya que ha vendido varios millones de ejemplares en todo el mundo lo que ha convertido al libro en un auténtico ‘best seller’. En 2005, la editorial Tusquets lo publicó en España y se repitió el éxito: ya va por la 32ª edición y continúan las ventas. Desde entonces Murakami es todo un fenómeno literario, casi una moda (algo que no es muy de su agrado). Sus millones de seguidores esperan con expectación la publicación de un nuevo libro y cada vez que esto ocurre se convierte en todo un acontecimiento. En español están publicadas trece novelas, cuatro libros de relatos, dos libros de ensayo y se acaba de publicar estos días su último libro, otro ensayo, titulado De qué hablo cuando hablo de escribir. Puede ser un buen momento para leerlo y conocer el universo de este interesante escritor.

Tokio blues difiere bastante del resto de sus obras. No tengo interés en escribir novelas largas con estilo realista, pero decidí que, aunque sólo fuera una vez, iba a escribir una novela realista. Tokio blues fue un simple experimento. Personalmente, a mí me gusta esa novela, pero no he vuelto a leerla desde hace casi 20 años. De momento, no tengo ninguna intención de volver a escribir algo parecido. No tengo interés en el pasado. Ya no puedo sentir interés en el llamado estilo realista porque, si escribo una novela así, acabo aburriéndome, aclara. El escritor confiesa que le gusta crear historias que causen desconcierto en sus lectores y que se deja la piel cada vez que escribe una de ellas.

Para los que todavía no conozcáis el mundo murakamiano quizás sea ésta novela la mejor manera de iniciarse en su literatura ya que es menos compleja y simbólica que las restantes, aunque el traductor de la obra al inglés, Jay Rubin, sostiene que esta obra mantiene en grado importante la complejidad y el simbolismo característicos de la obra de Murakami, y que, por lo tanto,  no es simplemente una historia de amor como aparentemente parece.

Tokio blues es el relato conmovedor y agridulce de una educación sentimental y de las pérdidas que implica toda maduración.  La historia comienza cuando su protagonista, Toru Watanabe, escucha el tema de los Beatles que da nombre a la novela mientras está aterrizando en Hamburgo. Tiene 37 años y la canción le hace retroceder a una turbulenta e intensa época de su vida ocurrida dieciocho años atrás, a finales de los 60, en Tokio. La novela está narrada en primera persona por el propio Watanabe en forma de un largo y detallado flashback que evoca, con una gran carga nostálgica, aquellos años estudiantiles en los que conoció a Naoko, una bella chica inestable y muy especial, con la que inicia una peculiar relación.

Watanabe es un cruce entre un narrador protagonista y un narrador testigo ya que aunque sea el protagonista de esta historia, parece que está ahí para hablarnos de los demás personajes. Sabe escuchar, tiene una gran capacidad para comprender a las personas, apenas habla y cuando lo hace (ya sea en los diálogos o en sus reflexiones) revela, con gran honestidad, cosas realmente importantes, claves para entenderlo tanto a él como al resto de los personajes. El prudente, resignado, solitario y confuso Watanabe posee, a la vez, una extraña madurez y serenidad no muy propia de su edad. Casi todas las novelas de Murakami están narradas en primera persona y el narrador, y a la vez protagonista, suele ser un hombre con similares características, un álter ego en muchos aspectos del propio escritor.

Las dos protagonistas femeninas son dos mujeres totalmente opuestas: Naoko, la cara oculta, y oscura, de la luna y Midori, la que brilla con luz blanca. En medio, el prepotente y vanidoso Nawasawa y, sobre todo, Reiko, una mujer herida por la vida, y, al fondo, la omnipresencia ausente de Kizuki, el novio de Naoko y mejor amigo de Watanabe, cuyo suicidio a los diecisiete años llena a ambos de dolor e incomprensión ante el mundo. Quizá sea esta experiencia la que ha otorgado al protagonista una lucidez y vulnerabilidad que le hace percibir con una gran claridad el dolor propio y ajeno así como la madurez que se adquiere cuando uno se enfrenta con la muerte de un ser querido.

Murakami consigue con una gran maestría y un estilo sobrio, depurado, ágil e inquietante que la historia te envuelva y no puedas dejar de leerla. Las descripciones son muy detalladas, precisas y visuales. Aunque describe casi todo, no se explaya demasiado, va a la esencia, y, al contrario de lo que pasa con otras novelas, se puede perfectamente visualizar lo que describe. La novela está plagada de diálogos fluidos y rítmicos magníficamente construidos que poseen una gran verosimilitud en los que se pasa de lo prosaico a lo más trascendente con toda naturalidad y que va dejando toques de un fino humor. Los personajes son los que sostienen una historia en la que apenas hay acción, de ahí la importancia de los diálogos.

El amor, el sexo, la pérdida, la muerte (el suicidio) y la inestabilidad mental transitan por ese mundo de alto, y desequilibrante, voltaje emocional que de manera tan especial y con gran sensibilidad literaria sabe crear el autor. La mirada retrospectiva del narrador posee una evocadora melancolía y un tono nostálgico tiñe toda la novela de una tristeza existencial.

El título original en japonés es Noruwei no Mori, traducción del título de la canción Norwegian Wood de Los Beatles. En la novela aparecen diversas alusiones a la canción, que es la preferida de Naoko. La palabra japonesa “mori” sería el equivalente en español a “bosque”, no a “madera”, aunque en la canción se refiere a este significado (madera noruega). Los bosques y su simbolismo tienen una importancia destacada en la novela. El por qué se ha traducido en español por Tokio blues podría ser por las semejanzas entre este tipo de música y las características de la novela. Una historia triste escrita con un ritmo entrecortado como el blues. Un relato más de sensaciones que de acciones.

Os recomiendo que comencéis la lectura escuchando Norwegian Wood, la canción de los Beatles que da nombre a la novela y que refleja la importancia que la música, desde la clásica al rock, tiene en la obra de Murakami.

Otra de las características de la novela, y de la obra de Murakami en general, son las referencias a otros libros que están leyendo los personajes, sobre todo el  omnívoro lector Watanabe. Normalmente literatura occidental muy del agrado del escritor. En Tokio blues aparecen El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald, El Centauro de John Updike (los dos libros favoritos del protagonista), La montaña mágica de Thomas Mann (cuya elección posee una gran carga simbólica de la que ya hablaremos) y Bajo las ruedas de Hermann Hesse. También aparece El guardián entre el centeno de Salinger. Y es que Toru Watanabe podría ser perfectamente Holden Caulfield unos años más tarde. De hecho Reiko le dice en un momento: Hablas de una manera muy especial […] ¿Estás imitando al protagonista de “El guardián entre el centeno”?

La novela fue llevada al cine en 2010 por el director vietnamita Tran Anh Hung. Yo no la he visto todavía. Me parece un buen momento para hacerlo. ¿Alguno la ha visto y nos puede contar? Podéis ver el tráiler y ponerles cara a los personajes. También os dejo un vídeo con una escena de la película donde Reiko toca a la guitarra “Norwegian Wood” ante Watanabe y Naoko y otro más con escenas de la película mientras suena la canción She brings the rain interpretada por el grupo alemán de finales de los años sesenta Can.

Adjunto sendos enlaces, uno a la página de Facebook dedicada a Murakami y otro a la página que le dedica la editorial al autor.

Como un intento de acercamiento al mundo Murakami os dejo algunas declaraciones hechas por el autor sobre su obra y su proceso de creación. ¡Qué mejor para poder entenderle que dejar al propio Murakami que hable!

Soy un nadador, me gusta y sé me da bien, pero no sé explicar lo que hacen mis brazos o mis piernas cuando estoy en el agua. Con la escritura pasa lo mismo, sé hacerlo pero no describir cómo lo hago. Escribo como nado.

Mis historias brotan de algún rincón profundo y misterioso de mi mente. No tengo un mapa o una linterna para rastrear esa extraña fuente, solo puedo divisarla de forma muy vaga. Para mí escribir es explorar la naturaleza de este lugar oscuro, que no maligno, donde conviven elementos enigmáticos, positivos y negativos, ambiguos y nacidos del subconsciente.

Cuando escribo abro la puerta a otra habitación y me encierro en ella, voy al otro lado. No puedo escribir de forma realista porque la ficción me obliga a entrar en esa otra habitación, que es muy oscura, silenciosa y en la que soy testigo de multitud de cosas extrañas, salvajes y surrealistas. Cuando escribo, desciendo a las profundidades de mi mente. Cuanto más bajo, más peligroso resulta. Debo ser fuerte para enfrentarme a las criaturas, a las imágenes y a los sonidos que moran ahí; necesito valor para atreverme a abrir puertas que me provocan mucho miedo. Sé que suena esquizofrénico. Ir de un mundo al otro es delicado y hay que hacerlo con cuidado porque el precipicio está muy presente. Por fortuna, soy un escritor y puedo ir y regresar a mi antojo, mientras que hay gente en la vida real que se extravía fatalmente. Todo el mundo tiene la capacidad de plantarle cara a sus obsesiones, pero solo una minoría se atreve.

Del jazz he aprendido tres lecciones que luego he aplicado a mis libros: ritmo, armonía e improvisación.

A mí siempre me ha interesado la gente que ha sido arrojada fuera de la sociedad, aquella que ha sido retirada o apartada.

Mis personajes siempre acaban encontrando una vía o una solución para superar sus problemas, pero por el camino tienen que sufrir y enfrentarse a la oscuridad, a la maldad, a la extrañeza y en ocasiones incluso a la violencia.

Soy un escritor, mi trabajo es escribir, no hablar. Además, deseo permanecer en el anonimato, poder viajar en el metro de Tokio sin que me reconozcan.

Aún no sé grandes cosas acerca de mí mismo. He estado escribiendo mucho con el objetivo de conocerme, pero he avanzado poco. En última instancia, me dedico a la ficción para saber quién soy, qué hay dentro de mi cabeza. Cada nuevo libro es una forma de conocerme, pero el proceso es lento. Sigue habiendo tanta oscuridad que la batalla se promete larga. 

Soy japonés, escribo en este idioma y mis novelas se desarrollan la mayor parte de las veces en este país. Pero soy un individuo. Sólo un hombre libre.

Para terminar, unas palabras de la escritora mexicana Guadalupe Nettel sobre Tokio blues: es una de esas novelas densas e imprescindibles que se beben como un Cutty Sark una de esas noches en que la vida resulta insoportable.

Bienvenidos al inquietante universo murakamiano. Para muchos lectores leer a Murakami es convertirse en seguidor incondicional de este autor.

Plazos

Vamos a dividir la lectura en tres partes. La primera, que leeremos a lo largo de una semana, nos llevará hasta el final del capítulo 5 (página 123).

Os reitero lo de siempre, sobre todo a los nuevos: escribir en este post, mientras vais leyendo esta primera parte, sólo vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o los personajes, o sobre lo aquí escrito o los enlaces dejados, pero no la comentéis, ni esta parte ni mucho menos en su totalidad. Cuando publique el post de análisis correspondiente a esta primera parte de la lectura dentro de una semana, y todos hayáis leído dicha parte, entonces podréis explayaros ampliamente en vuestros comentarios sobre ella en dicho post. Debéis respetar los plazos de lectura y dejar vuestros comentarios en los post respectivos a cada parte. ¡Buena lectura!

La tercera mentira: hay vidas que son más tristes que el más triste de los libros

28 Nov

FOLHA DE MENTIRAYa estamos en la tercera y última parte. Estoy con Kelly cuando dice que esta parte narra lo que sucedió en realidad. Todo lo que nos ha contado hasta ahora Agota Kristof era mentira. De ahí el giro de 360º que da la narración. Pero hay que ir avanzando en la lectura para ir recomponiendo poco a poco el rompecabezas y, sólo al final del libro, llegar a entender lo que ha pasado en realidad. Pasemos a analizarlo.

Lo primero quisiera preguntaros sobre el porqué del título La tercera mentira. Si esta historia es la verdadera, ¿por qué entonces la autora la titula así? Otro descoloque más. ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Será que en realidad cualquiera de las dos historias puede ser mentira o puede ser verdad? ¿Un cuestionamiento sobre lo relativos que son estos dos conceptos? Hay una posible explicación de la que hablaré más adelante, pero no estoy convencida, no sé qué opináis vosotros. Creo que este título va más allá de esta explicación.

Este tercer relato está dividido en dos partes. La primera parte está narrada en presente y en primera persona por Claus (que luego resulta ser Lucas, pero esto lo descubriremos al final. Digamos que es el Claus de la segunda parte). En ella hay saltos de tiempo del presente al pasado estratégicamente situados para recomponer la historia real. Como en La prueba, aquí también la autora retoma la historia donde la dejó en la segunda parte. Claus está en la cárcel porque su visado ha caducado. Muy pronto comenzamos a descubrir que nada es como nos lo han contado. Cuando la dueña de la librería (que ya no es Peter, éste resulta ser otro personaje) le pregunta sobre si lo que escribe es verdad o mentira, él responde: le contesto que trato de escribir cosas que han ocurrido de verdad pero que, en un momento dado, la historia se hace insoportable por su misma verdad y entonces me veo obligado a modificarla. Le digo que intento contar mi historia pero no puedo, no tengo valor, me hace mucho daño. Entonces lo embellezco todo y describo las cosas no como sucedieron sino como yo querría que hubieran sucedido. En otro momento se dice en boca de otro niño: la verdad no me gusta. Doy por hecho que todos habéis leído ya esta parte y no os voy a descubrir nada. En esta revelación de Claus se encuentra la verdad de toda esta  historia. Aunque sí existe Lucas, es Claus el que ha escrito la primera y segunda parte cambiándolo todo como a él le hubiera gustado que fuera. Los gemelos fueron separados a los cuatro años de edad al inicio de la guerra por un hecho terrible (la madre asesinó al padre de un tiro delante de sus hijos) y fue sólo Claus el que vivió con la abuela (que no era su abuela) en la ciudad de K. añorando toda su vida a su hermano, soñando con él (sueños que se nos narran) y sin saber qué había sido de Lucas ni de sus padres.

Claus resultó herido en una pierna cuando la madre asesina al padre, y pasa cinco años en un hospital. Ha borrado en su mente todo lo sucedido aunque recuerda vagamente la infancia feliz junto a sus padres y hermano. En el hospital, ante su abandono total, se convierte en un niño “malo”.  Después de un bombardeo, Claus es enviado a la ciudad de K. al cuidado de una anciana (“la abuela”). Allí comienza a escribir sus primeras mentiras (¿por qué lo hace?, ¿para poder sobrevivir ante tanta desolación?, ¿qué opináis?).  Después de la muerte de la abuela, acabada la guerra y convertido el país en un país comunista, Claus ya con quince años, cruza la frontera gracias a un desconocido (que no es su padre como nos contaron en la primera parte) al que utiliza.  Como en La prueba, Claus vuelve a K. después de cuarenta años de ausencia. Parece que ha llegado a creerse sus propias mentiras escritas en el gran cuaderno y espera a que su hermano vuelva a reunirse con él: Todo es mentira. Sé perfectamente que en esta ciudad, en casa de la abuela, yo vivía solo, que ya entonces imaginaba que éramos dos, mi hermano y yo, para hacer soportable la insoportable soledad. En esta frase tenemos otra gran verdad revelada que nos aclara el porqué de la necesidad de escribir ese cuaderno plagado de mentiras.  Un policía le dice: confunde la realidad con la literatura. Con su literatura.

A partir de ahí, hay un cambio en la narración a 3ª persona durante dos capítulos en los que se nos narra la huída del país de Claus a los quince años a partir de la cual comienza a contar a todo el mundo no la historia verdadera sino la que ha escrito en sus cuadernos y, en ella, encontramos una posible explicación al título La tercera mentira: El niño firma el atestado verbal en el que hay tres mentiras. El hombre que cruzó con él la frontera no era su padre. No tiene dieciocho años, sino quince. No se llama Claus. A partir de ahí la verdad se desvela completamente. Claus es Lucas (pero ¿por qué se ha cambiado el nombre? Todo es un juego de espejos en su confusa memoria. Claus y Lucas eran uno antes de separarse, tan unidos estaban) y aparece un Klaus, un poeta muy importante, que es el que retoma la narración en primera persona en la segunda parte de La tercera mentira. En ella desvelaremos toda la verdad de lo ocurrido a partir del asesinato del padre por parte de la madre y la vida de Klaus (el verdadero, el que creíamos que era Lucas). Lucas encuentra a Klaus por fin pero éste no quiere saber nada de él y en su encuentro, miente (de nuevo la mentira), inventa una vida falsa, finge no conocerle: tengo que defenderme. Tengo que defender a mi madre. No quiero que Lucas destruya nuestra tranquilidad, nuestras costumbres, nuestra felicidad. No quiero trastornos en nuestra vida. Ni mi madre ni yo podríamos soportar que Lucas volviera a remover el pasado, a resucitar recuerdos […] Tengo que apartar a Lucas a un lado cueste lo que cueste, impedirle que ponga de nuevo al descubierto la espantosa herida. Y la espantosa herida nos la descubre en su narración Klaus. Éste tampoco ha sido feliz, y, cuando recupera a su madre, ésta le compara continuamente con Lucas, el desaparecido, el perfecto, el mejor.

El final es terrible. Lucas se suicida tirándose a un tren después del fallido encuentro con Klaus y es enterrado junto a su padre con el nombre que utilizó toda su vida a petición suya. Klaus termina esta desoladora historia con estas palabras: pienso también que pronto volveremos a estar todos juntos. Cuando muera mi madre no habrá ya razón para seguir. El tren… es una buena idea. El final es redondo, cierra el ciclo. Todos de nuevo juntos después de la muerte como cuando eran felices antes de “la espantosa herida” que truncó sus vidas. Pero este libro es muchas cosas más. ¡Contiene tanto sobre lo que reflexionar!: la identidad, el dolor, la muerte, la vida, la guerra, la literatura, el amor, el sexo… Es vuestro turno de hacerlo. Sobre esta tercera parte y sobre todo el libro en general. Es un magnífico libro, uno de los mejores que he leído.