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No sé si quiero ser madre

22 Feb

Argumento

Eva estaba casada con Franklin y tuvieron un hijo, Kevin, que un «jueves» cometió una atrocidad en su Instituto matando a algunos de sus compañeros adolescentes. Ahora está cumpliendo condena en una cárcel de menores. Lleva poco más de un año y recibe la visita de su madre, Eva, cada dos semanas. Una visita fría y en la que apenas entablan una conversación.

Eva necesita descargar todo lo que lleva dentro y nunca ha podido expresar. Necesita contárselo a su mejor amigo, al que fui su marido durante décadas y del que ahora esta separada. Ella todavía le quiero y desearía que volviese, pero sabe que es imposible. Lo que ha pasado ha sido tan horrible que ha marcado sus vidas para siempre.

A modo epistolar, Eva se dirige a su marido y le cuenta todo lo que antes no pudo. Sus dudas a querer ser madre, el rechazo que sintió tras el parto, su nula conexión con su hijo e incomprensión con su marido.

Lo deja muy claro en las cartas, ella nunca se hubiera planteado ser madre. No lo necesitaba. Estaba bien como estaba, tenía un marido que la quería y al que quería, un trabajo que la motivaba y que le hacía pasar temporadas fuera de casa y no necesitaba nada más. Pero los años van pasando y en algún momento tienen que hacerse esa pregunta ¿Queremos ser padres?» su marido siempre lo tuvo claro, pero no lo quería decir abiertamente. Y ella no quería, pero tampoco se daba cuenta de que así lo sentía y pretendía autoconvencerse de que era lo mejor para los dos, porque él lo quería y ella no estaba segura.

Así que se decidió. Durante el embarazo seguían sus dudas y tras el parto no sabía que iba a pasar ya que siempre le habían dicho que «No es que los quieras, es que te enamoras de ellos. Y el momento en que los ves por primera vez es indescriptible». Pero como bien reconoce después «parir a mi hijo no me había conmovido en lo más mínimo». Le diagnosticaron depresión posparto.

Desde el principio sintió que Kevin la rechazaba. Sabía que era algo inverosímil pero así lo sentía. Franklin no compartía ese sentimiento. Creía que simplemente Eva exageraba. Veía a su hijo con otros ojos distintos a los de Eva.

Todo fue a peor, las niñeras no aguantaban la situación de un niño tan malhumorado y díscolo. Las discusiones en el matrimonio cada vez eran más frecuentes y siempre eran por Kevin, por su forma de educarlo, por su forma de tratarlo. Franklin quería que sus vidas giraran en torno a su hijo, y Eva sentía que lo estaban malcriando y además veía que su hijo era cruel y no soportaba comprobar como la estaba separando de su marido. En definitiva, su vida con Kevin no era feliz y se sentía culpable.

Comentario

La mayoría de las novelas que tratan sobre la violencia doméstica se centra en la violencia conyugal o de pareja pero en un domicilio se pueden llevar a cabo muchos tipo de violencias y una de ellas es la violencia filio-parental, menos frecuente en el ámbito literario y se define como la violencia que un hijo o hija ejerce sobre sus progenitores o tutores.

Esta modalidad de violencia ha sido descrita como «epidemia» a causa del notable incremento que ha tenido en los últimos años en nuestra sociedad. Actualmente, se describe de varias maneras desde el punto de vista psicológica, una de ellas la define como «Aquella que establece que son los abusos físicos, psicológicos o económicos producidos reiteradamente por los hijos para conseguir poder y control sobre sus padres y causarles miedo».

Estudios clínicos psicológicos realizados sobre este tipo de violencias desvelan que los agresores suelen presentar alguna de estas características: egocentrismo, prepotencia, ausencia de empatía, bajo nivel de autocontrol y de tolerancia a la frustración, alta irritabilidad e impulsividad. También se han encontrado estudios donde este tipo de violencia se asocia con el trastorno disocial, el trastorno negativista desafiante, la hostilidad psicopatológica, ideas paranoides, y el consumo de drogas por parte de los agresores.

Además, suele haber consenso entre los psicólogos en establecer que las víctimas de este tipo de violencia suelen ser las madres y en cuanto al nivel socio-económico suele ser habitual entre la clase media y media-alta.

Cuando un diálogo empieza con la frase «Tenemos que hablar de …» siempre significa que se tiene que hablar de algo que no funciona como es debido. Y aquí está muy bien escogido. Kevin no funciona como debería o como se esperaba.

Kevin fue un niño difícil desde su nacimiento. Sus niñeras no aguantaban más de una  semana con él. No tenía ninguna empatía, no reaccionaba a las amenazas ni a las palabras cariñosas. Su madre no lo entendía. Apenas se relacionaban. Incluso ahora, cuando lo visita en la cárcel de menores apenas entablan una conversación.


¡¡Ahora os toca a vosotros!!!

Esta novela se aprecia de forma muy cruel la inexistencia de conexión entre una madre y su hijo desde a infancia. La madre se siente culpable de lo ocurrido aquel «jueves» por no haber podido cambiar a su hijo. Siempre lo vio cruel pero nunca pensó que llegaría hasta ese extremo. ¿Por qué lo hizo?

En esta parte de la novela se analiza profundamente lo que le lleva a las parejas a la decisión de querer tener un hijo. Si la decisión para la madre es más difícil que para su pareja. Los miedos y la incertidumbre a este cambio de vida. Y a pensar ¿sería una egoísta si no quisiera ser madre?

¿Qué os está pareciendo la novela?

Nos leemos,