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SOPHIE & FRANTZ

26 Nov

Llegamos al final y al desenlace de esta inquietante novela.

Frantz y Sophie

Comienza esta tercera parte con la boda de Frantz y Sophie en el ayuntamiento y el inicio de su vida en común. Sophie descubre que Frantz es mejor de lo que esperaba y siente una ligera felicidad de poder dejar atrás su vida de crímenes y locura.

Al poco tiempo termina este sentimiento de felicidad ya que vuelve a tener pesadillas y los muertos se le aparecen en medio de la noche para atormentarla. Con su nueva crisis, Frantz no la deja sola en ningún momento y Sophie, angustiada, tiene ganas de escapar.

La historia da un giro importante cuando ella encuentra su foto de carné en una bolsa de Frantz. Foto sustraída hace cuatro años por un motorista desconocido. La encuentra por casualidad. Es entonces cuando empieza a sospechar que su marido puede ser el motorista. No encuentra otra explicación. Quiere irse pero cada vez que lo intenta, aparece Frantz. Es entonces cuando decide hacer un intento de suicidio para que la lleven al hospital y así tener más facilidades para despistar a su marido. Pero en ese intento, Frantz comente otro error y la llama“Sophie”.

Ella lo tiene claro y comienza a urdir su plan. Se escapa del hospital y consigue que su marido no sepa donde está. Gracias a su amiga Valérie y a su padre traza un nuevo plan.

Sophie y Frantz

Sophie ya sabe la verdad sobre Frantz. Sabe que es el culpable de todo lo que le ha ocurrido en estos cuatro últimos años. Quiere jugar con esta ventaja. Vuelve al piso como si nada hubiera pasado. Sigue fingiendo que sigue mal y bajo los efectos de los fármacos. En su plan no contempla ir a la policía. Quiere vengarse por si misma.

Frantz nos desvela a través de su diario que culpa a Catherine, madre de Sophie, de la muerte de su madre. La estaba tratando como Psiquiatra y no consiguió que no se suicidara. Decide vengarse de ella pero cuando tiene posibilidades de hacerlo, su padre muere y hereda, Catherine ya había fallecido. Es entonces cuando decide vengarse a través de su hija, Sophie.

Sophie sigue interpretando el papel de mujer desequilibrada y ausente por las pastillas. Finge que duerme y que no sabe que hace la mitad del tiempo. Frantz no sospecha nada pero, de repente, ve en unas fotografías del garaje del padre de Sophie unas cajas que le llaman la atención. Ampliando la imagen descubre que son las historias clínicas de Cahterine y se alerta.

Mientras tanto Sophie sigue su plan. Toma lo que Frantz le da y cuando no mira, lo regurgita en un papel. Ya tiene ensayada toda una técnica. Aún así tiene que interpretar. Por las noches, Frantz la sigue atormentando con los muertos y ella finge para no llamar la atención. Así consigue meter fármacos en los yogures líquidos que toma Frantz sin levantar sospecha. Aún así, Frantz, confiado, viaja por la noche a casa del padre de Sophie a robar la historia clínica de su madre. Y mientras él está en esta misión, Sophie descubre su guarida en el sótano del edificio.

“Nada más traspasar la puerta , Sophie se ha asustado. Y eso que ya sabe quién es Frantz. Pero el espectáculo que brinda su trastero… es como meterse en su subconsciente.” Ve las fotos de su vida desde hace cuatro años. Se derrumba, “ya no puede pensar, solo puede llorar”. Pero no está rendida, la ira sustituye a la desesperación.

Descubre el diario y como Frantz la vio por primera vez el 3 de mayo de 2000.

También tiene una pared cubierta con fotos de su madre, Sarah Berg. La madre de Sophie empezó a tratarla en su tercer tratamiento (junio de 1987). Tenía depresión y actos suicidas desde la década de los 60. Su vida estaba marcada por la deportación y futura desaparición de sus padres en Dachau poco tiempo después de nacer ella. Tenía un sentimiento de culpa desde muy temprana edad. Su cuadro psíquico revela “la pérdida del amor del otro y a la pérdida de la propia estima” tiene un “sentimiento de culpa a la supervivencia“. Y en el mismo informe, Catherine advierte de que “se observe a sus descendientes directos porque pueden tener síntomas depresivos caracterizados por fijaciones morbosas y manifestación de obsesiones“.

Además, en el informe se descubre que tuvo un primer embarazo y que ella deseaba que fuera niña. Concluyó en un parto prematuro y la niña nació muerta. El segundo embarazo, en 1974, Sarah estaba depresiva y llena de supersticiones porque piensa que “este niño que viene ha matado al anterior para existir”. Intenta sin éxito provocarse un aborto. Y se intenta suicidar dos veces. Cree que su hijo es un ser diabólico. El 13 de agosto da a luz a un niño llamado Frantz.

Frantz volvió con este informe muy nervioso en plena madrugada. No hablaba. Sophie lo interpretó como un buen síntoma ya que “era como si Sophie estuviera saliendo de la oscuridad y Frantz estuviera entrando”.

La dinámica acaba de invertirse y ahora es Frantz el que está postrado en una cama y Sophie quien maneja los tiempos y los medicamentos. Lee su diario y lo va odiando cada vez más. Lo atiborra de somníferos. Frantz apenas tiene voluntad. Ella descubre que sólo ha matado una vez en la vida: al dueño de la hamburguesería “lo recuerda sin temor ni remordimientos”.

Se van solapando los descubrimientos de Sophie con los de Frantz sobre su verdadera madre, su verdadera vida. Durante la infancia Sarah odiaba a Frantz al que también maltrataba sutilmente. No lo podía soportar. Frantz puedo sobrevivir a una madre potencialmente infanticida gracias a la protección de su padre. Su madre cuando estaba siendo tratada por Cahterine “lleva más de quince años reprimiendo bajo la apariencia de una madre cariñosa un aborrecimiento que se ha convertido en visceral y los deseos de asesinar a su hijo“.

Sophie culmina con éxito su venganza. Frantz totalmente dormido por los somníferos se deja llevar. Sophie le viste con el traje de novia ajado de su madre y le da a beber “doce veces la dosis letal” de barbitúricos. Le pinta mal los labios y lo deja encima de la cama como si fuera un “payaso”. Al salir, oye que Frantz la llama desde el balcón y cuando mira hacia arriba, él salta sin pensarlo dos veces.

El informe de la policía concluye que estaba depresivo y que se suicidó de la misma manera que su madre. Sophie consigue su doble propósito, acabar con Frantz y conseguir una vida nueva. Se queda con el apellido de Frantz y con el dinero que éste heredó de su padre.

Comentario de la novela

En esta segunda parte suceden los acontecimientos de manera sorprendente. El nivel de crueldad se invierte de forma magistral. Sophie descubre al verdadero Frantz. Sabe que no puede ir a la policía porque no tiene pruebas reales contra él. Así que decide tomarse la justicia por su cuenta. Pero no solo persigue su muerte, sino también su tortura. Así que traza un plan con bastante inteligencia y frialdad. Para ello cuenta con su amiga Valérie y sobre todo con su padre.

¿Pero por qué no opuso resistencia Frantz? porque el informe clínico demoledor de Catherine lo destruyó por dentro. Su madre, a la que quería por encima de todo y a la que se sentía unido por un hilo invisible era realmente una persona cruel, infanticida, depresiva que nunca lo quiso y lo odiaba. Y al final, se suicidó para no tener que verlo más. Frantz no lo pudo soportar.

Pero este informe también era un artificio. El padre de Sophie lo elaboró para ayudar a su hija en su venganza y lo consiguió. Frantz se dejó morir.

Esta segunda parte, ágil y entretenida, me gustó menos que la primera. Aún así, me resultó una lectura bastante adictiva. No sabía cuantos giros más nos tenía preparado el autor. Aún sabiendo que Sophie había descubierto la verdad, Lemaitre conseguía seguir transmitiendo su angustia y ganas de vivir. El final es un poco previsible. Aunque sí me sorprendió el informe de Catherine que resultó ser también parte de la venganza. Original en el planteamiento de la historia. ¿Pensáis lo mismo vosotros?

Lemaitre consigue una novela con buen ritmo, entretenida gracias a que va dosificando la información a lo largo de toda la trama. Además de ser una historia estremecedora y retorcida en la que estás por momentos incómoda porque no sabes que personaje de la trama es el más maligno.


¡Ahora os toca a  vosotros!!!

¿Qué os ha parecido la historia? ¿Original, cruel? ¿verosímil? por lo menos, ¿ha conseguido entreteneros y atraparos hasta el final? ¿qué os ha parecido la utilización de la primera persona y la tercera a lo largo de toda la historia?

Espero vuestros comentarios a lo largo de esta semana. ¡Ánimo!!!

El lunes que viene, 3 de diciembre, os presentaré el próximo libro. Totalmente diferente. ¡¡¡Os lo prometo!!!!

Nos leemos,

FRANTZ

19 Nov

Avanzamos un poco más en la novela. Esta segunda parte está escrita en primera persona y por un personaje del que hasta ahora no sabíamos nada, Frantz.

Escrita a modo de diario nos va a desvelar mas detalles de esta intrincada trama psicológica.

La trama

Frantz escribe un diario con todos los detalles de un Plan diabólico que está llevando a cabo y cuyo objetivo es Sophie y de modo circunstancial, su entorno. Los hechos relatados van desde mayo del año 2000 hasta enero de 2004.

¿Por qué? parece que por venganza. A lo largo de esta segunda parte nos desvela un pasado trágico, donde su madre que parece que estaba enferma se suicida tirándose por una ventana y con el vestido de novia puesto. ¿Y que tiene que ver Sophie con todo esto? por ahora no lo sabemos.

Sophie en esos momentos estaba casada con Vincent Duguet y vivía en un barrio residencial de clase acomodada. Se la veía muy feliz. Ambos empiezan a ser objeto de seguimiento.

Frantz investiga todo sobre sus vidas. Consigue sustraer del bolso de Sophie las llaves  de su piso y hacer una copia. A partir de ahí entra cuando puede en su casa, le cambia cosas, le mezcla pastillas y consigue las claves para entrar en su correo electrónico y redes sociales. Se adueña por completo de su vida.

¿Qué sabemos de Frantz? que es informático, que lleva años soñando con este Plan, que echa mucho de menos a su madre pero que se consuela diciendo “menos mal que tengo a Sophie” y que desde que conoció a Sophie  no le han vuelto a dar ataques de “angustia“. Cree que Sophie le “ayudará a curarse”. ¿Qué le ocurre?

Alquila un apartamento enfrente del matrimonio para vigilarlos constantemente. Cuando tiene ansiedad por las noches estira el vestido de novia de su madre, lleno de manchas, sobre la cama y escribe “En ellas está toda mi vida. Representan mi existencia, son la encarnación de mi voluntad”.

¿Es él, y no Sophie, víctima de la locura?

El diario nos desvela que la madre de Sophie está muerta y que en opinión de Frantz “de seguir viva no estaríamos en lo que estamos. Qué desastre.” La madre de Sophie se llamaba Catherine y todo indica que tiene algo que ver en esta historia.

Una vez que descubre todo los detalles de la vida de Sophie, sus horarios, itinerarios, costumbres, etc., decide pasar a la acción: le cambia algunas cosas, otras se las sustrae…. Empieza por pequeños detalles, como cambiar en el carro del supermercado la marca de café, sustraer pastillas de la caja de medicamentos, mover el coche a otra plaza de aparcamiento (ella cree que se lo han robado y pone una denuncia). Lo lleva a cabo de “forma discreta pero progresiva” . Y por la información que tenemos de Sophie, ella no se da cuenta. Piensa que es ella quién se olvida de las cosas.

El 1 de octubre su “plan está ya maduro” y empieza con “la manipulación del correo electrónico“. Ella y su marido están buscando una casa en las afueras de París para vivir en el campo, pero Sophie está empezando a “desconfiar de su memoria“. Además, Frantz empieza a administrarle sin que ella se entere unas pastillas contra la obesidad que fueron retiradas del mercado porque “destruye los neurotransmisores” y era como un “pro depresor” que podía incitarte al suicidio. También consiguió en Internet “flunitrazepam, una molécula que causa estados de pasividad y luego de confusión, con efectos amnésicos” y varios somníferos.

También pone micrófonos en su piso. La tiene totalmente controlada. Incluso consigue que la detengan en el supermercado por sacar sin pagar una botella de whisky.

Vincent empieza a preocuparse por ella porque cree que está “depresiva”. Sophie va al médico. No sirve de nada y lo problemas crecen en su matrimonio. Además, no se lleva bien con su suegra. Realmente no se soportan. El día del cumpleaños de la madre de Vincent, Sophie no quiere acudir a la fiesta. Se presenta al final por su marido. Esa misma noche su suegra muere en extrañas circunstancias al caerse con su silla por las escaleras. Esto trastorna de verdad a Sophie porque había soñado esa misma noche con la muerte de su suegra en esas mismas circunstancias.

Poco después, Sophie también pierde el trabajo por unas fotos que aparecieron en un dossier de prensa y que ella misma mando a toda la oficina. Eran dos fotos en un acto muy íntimo con su marido. No se explica como aparecieron ahí. La suspenden de empleo y sueldo. Las cosas van de mal en peor.

Frantz tiene un confidente en la oficina de Sophie, se llama Andrée. La invita varias veces a salir y así consigue tener información sobre la posición de Sophie en la empresa. Pero cuando se entera de que Sophie abandona la empresa ya no le interesa conservar su relación y la mata, tirándola por la ventana. Frantz, con sus actos, demuestra ser una persona sin escrúpulos y con una total sangre fría.

Sophie y Vincent se van a vivir al campo. Frantz sigue torturando a Sophie día a día. También consigue fastidiar su amistad con Valérie y Laure, sus únicas amigas. La deja en completa soledad y totalmente aislada. Su marido desconfía de ella y está cada día más distante. Ella está embarazada.

El 23 de mayo, Frantz le da el estoque final a Sophie. Consigue que Vincent  tenga un accidente con su coche. Se sale en una curva por culpa de él, que iba acosándole en moto, y se empotra contra un árbol. Es “el principio del fin“. A consecuencia de todo esto, Sophie sufre un aborto.

Vincent sobrevive al accidente pero se queda en muy mal estado y postergado en una silla de ruedas. Apenas se le reconoce. Sophie lo cuida un tiempo y después, sobrepasada por el día a día, lo interna en una residencia. Meses después, se mata y nadie se puede explicar como se pudo tirar con su silla por la escalinata.

Sophie desolada vende todo y se vuelve a París.  Consigue un puesto de niñera y empieza a trabajar para la familia Gervais. Quiere empezar de cero, pero no va a poder. Frantz pasa al “Plan B“. Consigue las llaves de la casa de la familia y sigue moviendo cosas y suministrándole fármacos.

Sophie está cada vez más irritada y se enfada a menudo. Y el 29 de mayo, el día de la bofetada a LéoFrantz ve una buena oportunidad para su venganza. Entra en la casa por la noche y asesina al niño en su cama, mientras duerme, con el cordón del zapato de Sophie. Lo que sigue ya lo conocemos.

Meses después, aparece en su vida como el sargento primero de transmisiones y le dice que “si” a su propuesta de matrimonio.

Comentario de la novela

En esta segunda parte el autor da un giro total a la novela. Cuando creíamos que Sophie se estaba volviendo loca o podíamos sospechar que lo estaba fingiendo, aparece Frantz, del que no teníamos todavía conocimiento, y nos hace presenciar una historia totalmente distinta. Escrita, esta parte, en primera persona, el autor nos coloca dentro de los ojos de Frantz  y de esa cabeza enloquecida, llena de ira y rencor. No sabemos exactamente las causas, pero todo nos hace indicar que al igual que Norma Bates en Psicosis tenía una enfermiza relación con su madre, la cual murió en extrañas circunstancias y vestida con su traje de novia. No habiendo superado esa situación, traza su plan de venganza: hacer enloquecer a Sophie hasta matarla. Todavía no sabemos cual es el papel que juega Sophie en la muerte de la madre de Frantz.

Esta situación me recuerda al guión de la película “Luz que agoniza” de George Cukor (1944), que a su vez está basada en una pieza de teatro británica “Luz de gas”, donde un marido hace todo lo posible para que su mujer crea que se está volviendo loca. Magnífica película y genial interpretación de sus actores principales (Charles Boyer e Ingrid Bergman). De ahí la expresión “hacerle luz de gas” cuando consigues manipular hasta tal extremo a una persona para que dude de sus sentidos, de su razonamiento y hasta de la realidad de sus actos.

Podemos concluir que en esta novela hay maldad, mucha maldad. Y nos hace preguntarnos constantemente cual es el personaje más diabólico de todos, si los actos que vamos presenciando son perdonables o no y en qué medida son comparables las maldades de unos y otros.

¿Qué opináis vosotros?


¡¡¡¡Ahora os toca a vosotros!!!!!

Opinad de todo lo que queráis.

¿Os gusta el giro que da la novela en esta segunda parte?

¡Nos leemos!