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Quiero ser yo mismo

28 Jun

Argumento

Guido regresa a Italia ante la llamada de su tío Zeno que se está muriendo. Pasa las últimos momentos con él y se reconcilian después de años de silencio. En el velatorio ve a Eleanora que le pregunta si ha visto a Costantino y le asegura que su hermano no es feliz, Guido responde “Nadie de nosotros lo es”

Guido no se va de Italia. Acompaña a Costantino al sur y pasan dos días de vacaciones de camino con su hija Leni y con Giovanni. Se sienten una familia. Toca la hora de despedirse. Ya en el aeropuerto, Guido recibe un mensaje de Costantino en el móvil “Quiero estar contigo”. Vuelve. Costantino por fin ha dado un paso adelante y tiene claro lo que quiere “Quiero ser yo mismo, Guido. Ahora puedo ser yo mismo”.

Y empezaron a ser ellos mismos, a vivir sin preocupaciones y sin pensar en el qué dirán. Hasta que un día sufrieron un ataque homófobo violento por parte de unos jóvenes de la localidad. Fue un ataque brutal. Guido despertó mal herido en el hospital. No sabía nada de Costantino. Temía por su vida. Su mujer, Izumi, vino para cuidarlo y se lo contó todo. Ella lo comprendía. Sufrieron el desprecio en la prensa y por parte de la sociedad donde “ciertas situaciones resultan desconcertantes…”. No encontró consuelo ni en la policía ni en el equipo médico. No sabía nada de Costantino. Solo sabía que seguía vivo. Cuando pudo levantarse de la cama lo buscó por todo el hospital pero le dijeron que vino su mujer y se lo llevó en una ambulancia a un hospital de Roma. Sus destinos se vuelven a separar.

Izumi lo dejó cuando ya estaba mejor. Ahí marcó el final de la relación. Se quedó solo. Cuando le dieron el alta no sabía a donde ir. Regresó a Londres y se buscó un apartamento. No sabía nada de Costantino. No le encontraba sentido a su vida. Volvió a las ideas suicidas de la infancia. Se despidió de la Universidad y volvió a su antigua profesión en las subastas.

Seguía teniendo buena relación con Izumi. Eran amigos. Cuando ella volvió a empeorar de su enfermedad, la acompañó hasta el final. A su modo, la quería. Y ella a él también.

Pasaron cuatro años sin noticias de Costantino. De repente recibe una carta donde le pide que vaya a verlo a un pueblo de Italia donde vive ahora. Coge su vieja moto y hace este viaje hacia su destino. Se encuentra a un Costantino diferente. Ahora vive en comunidad y está más tranquilo. Dice que ya no sufre que logró recuperar su identidad sexual. Está con su mujer y su hijo. Confiesa que a los catorce años sufrió abusos sexuales por parte de Zeno, el tío de Guido y que eso le marcó para siempre. Incluso le dijo que había estado con él por venganza. Guido no lo cree. Se marcha pero siempre espera que puedan volver a reencontrarse, algún día, en Grecia donde se juntaron la primera vez. Sigue soñando con pasar el resto de su vida junto a su gran amor.

Comentario

Mazzantini arranca con el testimonio en primera persona de Guido y su recuerdo de aquel vecino, el hijo flacucho del portero, Costantino. Avanza luego hacia los años adolescentes, los noviazgos y matrimonios respectivos, de Roma a Londres, la madurez, los hijos, la vejez, los encuentros y desencuentros. Historia de amor, saga familiar, testimonio de crecimiento personal, novela de iniciación, relato erótico, drama sentimental, orgullo LGTB.

Es un relato que atrapa de principio a fin. Con un estilo fluido, ligero pero por momentos dramático, lujurioso y condescendiente al mismo tiempo, la autora nos hace un recorrido por las inquietudes sentimentales y sexuales de dos hombres que se conocieron de niños y envejecieron en la distancia infranqueable de sus vidas paralelas. Es verdad que combate cualquier prejuicio. No deja de sorprendernos por su veracidad, por su valentía.

“La vida, créeme, no es un ramo de esperanzas perdidas, un apestoso bordado de mimosas, la vida grita y cabalga en su incesante esplendor”.

Me parece muy hermosa la forma de escribir de Mazzantini dentro de su crudeza. A lo largo de toda la novela quieres que Guido y Costantino se reencuentren, se amen y vivan juntos para siempre. Los giros son inesperados pero como es también la vida misma.

Dos personajes tan distintos que nunca consiguen olvidarse. En definitiva, es una novela donde expresa el amor como resistencia, el recuerdo imborrable, lo imposible como reto, la esperanza, el destino, la aceptación, la razón frente a la pasión.


¡Ahora os toca a vosotros!

A estas alturas del verano creo que ya pocos de vosotros estáis siguiendo las lecturas así que opinad lo que queráis de la novela. Sacad vuestras propias impresiones. Espero que os haya gustado.

Los que tengáis el libro en casa, tenéis hasta el sábado 6 de julio para devolverlo a la biblioteca Fórum. 

Volveremos el 31 de septiembre con más lecturas.

¡Feliz verano!

 

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El descubrimiento

21 Jun

“La mejor parte de la vida es la que no podemos vivir, Guido”

Argumento

Guido, en primera persona, es el encargado de contarnos la historia. La novela comienza con el recuerdo de su niñez, en la Roma de los años 70. Guido es un niño solitario, perteneciente a una familia burguesa,  su padre es dermatólogo, un hombre silencioso,  y su madre dedica más tiempo a sus actividades culturales que a su hijo. Pero Guido idolatra a su madre y le duele tener que pasar el tiempo con las distintas cuidadoras extranjeras que se encargan de él.

Costantino es el otro protagonista de la novela. Él es el hijo del portero de la finca en la que vive Guido y vive en el sótano junto a sus padres y su hermana. El ascensor del edificio, que Costantino nunca usa aunque tenga que subir a los pisos superiores, es la metáfora con la que la autora juega para representar todo lo que separa a ambos niños que casi no tienen relación alguna entre ellos a pesar de asistir a la misma clase.

Ambos se miran, se examinan pero son pocos los encuentros que tienen. Guido siente al mismo tiempo una sensación de curiosidad y rechazo hacia él. No sabe identificar sus sentimientos. 

Será en la adolescencia cuando Guido y Costantino inician un acercamiento. Se van con su clase en un viaje a Grecia que culmina en un acercamiento sexual entre ambos. Guido se resiste a sus sentimientos y piensa en Constantino con rabia y dolor. Siente vergüenza de su naturaleza. Poco después,  Constantino se va al ejército. La madre de Guido se muere y Constantino viene en un permiso a verlo. Guido busca refugio en él, se van a la playa, montan la tienda de campaña y se confiesan que se quieren. Una noche muy romántica que les marcará también para siempre.

Se escriben, tienen encuentros íntimos. Todo en secreto. Guardando las apariencias. Sueñan con irse lejos. Pero siguen cargados de un sentimiento de culpa que les impide hacer planes juntos. Sus vidas toman rumbos distintos.

Guido se instala en Londres. Una ciudad en esa época abierta y liberal. Vive con Knut un chico noruego homosexual. Guido no le cuenta nada de su vida y no le habla de Constantino. Aparentemente es heterosexulal, sale con chicas y renuncia a su propia naturaleza. Conoce a Radija, una chica de origen árabe. Con ella se sincera y le habla de Constantino. Se comprenden. Pero un día todo termina. Sin escenas. Guido se vuelve a sentir abandonado.

El padre de Guido se casa con Eleonora, la hija de los porteros. En la boda, Guido vuelve a encontrarse con Constantino diez años después. Tienen treinta años. Está casado y tiene dos hijos. Esto le trastorna un poco. Vuelve a Londres pero ya no disfruta de la vida allí. Conoce a Izumi y sin pensarlo mucho se casa con ella. Izumi tiene una hija, Leni, que se va a convertir en el centro de su existencia.

“Hacer de padre de Leni se ha convertido en la única ocupación estimulante de mi vida

Pero a partir de ahí ya no pierden el contacto. Pasan los años y se encuetran cerca de los cuarenta, se ven una vez al mes. Son más encuentros sexuales que otra cosa. Guido echa de menos tener una relación. Se ve algo más libre que Constantino. Este último ha formado una familia de la que se siente responsable y no entra en sus planes abandonarla.

Van pasando los años. Se ven o se llaman de vez en cuanto pero siempre reconocen que no pueden dejar de pensar el uno en el otro. Se ha convertido en una relación intermitente en el tiempo. No hablan de sus respectivas familias, tienen como una doble vida. Cuando se ven hablan de si mismos y de sus trabajos. De vez en cuando Guido quiere abrir una puerta a la esperanza de poder estar juntos pero Constantino dice que las cosas están bien así. Incluso hacia el final de la primera parte, Guido no puede mas y se plantea dejar su vida en Londres y volver de nuevo a Italia a empezar de cero. A vivir cerca de Constantino y esperar a estar con él en sus ratos libres pero Constantino es tajante “Ni se te ocurra“.

Comentario

Estamos en el mes de junio, en el mes de las reivindicaciones LGTB y ¿existe forma más efectiva para alcanzar la normalidad que la literatura? Al fin y al cabo, los libros nos permiten visitar mundos lejanos y meternos en la cabeza de personajes totalmente ajenos a nosotros… Y ese es el primer paso hacia la normalidad: meternos en la cabeza de personajes como Constantino y Guido, los protagonistas de “Esplendor“. Uno es el hijo del portero, el otro vive en la cuarta planta del mismo edificio junto a su familia burguesa. Y entre ambos nace un amor que lo pone todo del revés, empezando por los corazones de los dos personajes.

Escrita con un lenguaje directo y muy crudo, “Esplendor” es una novela sumamente detallista y rica en matices que transporta al lector en un viaje sin retorno por el transcurso de las décadas, con un amor complejo y el peso de las propias decisiones como un yugo en la espalda acrecentado por los años.

Mazzantini nos habla en esta novela también de la familia, el trabajo, la paternidad, la muerte y los estigmas sociales a través de dos hombres que separados por las desigualdades económicas comparten desde la niñez secretos, una profunda comunicación química y un pasado marcado por la iniciación sexual, los refugios personales y la búsqueda de la felicidad.

En esta primera parte vemos como la sociedad tradicional, religiosa y cerrada de la Italia de los setenta marca a los personajes que no son capaces de aceptarse tal como son. No solo intentan aparentar otra cosa sino que también se engañan a sí mismos buscando una vida que realmente no es la que quieren pero se sienten atrapados por su entorno. Guido en Londres cambia un poco más la mentalidad y empieza a soñar con otra vida en la que pueda estar al lado de Constantino, se abre a los demás sincerándose con algunas personas de su confianza. De Constantino tenemos menos datos, lo vemos a través de los ojos de Guido. Aparentemente vive refugiado en su familia y en la identidad que se ha creado. No entra en sus planes cambiar. Se desvive por su hijo menor que tiene problemas desde que nació. Se refugia en él para darle un sentido a su vida pero ¿es feliz?


Ahora os toca a vosotros:

¿Os gusta la forma de narrar de Mazzantini? ¿Creeis que están bien desarrollados los personajes? ¿Os atrapa la historia? y ¿Consigue transmitiros emociones?

¡¡Espero vuestros comentarios!!

Nuestra próxima lectura: “Esplendor” de Margaret Mazzantini

10 Jun

Acabamos esta temporada de lectura con la novela de la escritora italiana Margaret Mazzantini “Esplendor”. Publicada en 2016 por la editorial Seix Barral y traducida del italiano por Isabel González-Gallarza.

La novela

Una luminosa historia de amor entre dos hombres se abre paso en una sociedad marcada por el prejuicio. ¿Llegará el día en el que tengamos el coraje de ser nosotros mismos? Ésta es la pregunta que se plantean los dos inolvidables protagonistas de esta novela. Dos niños, dos hombres, dos increíbles destinos. Uno es intrépido e inquieto; el otro, sufrido y atormentado. Una identidad hecha pedazos que es necesario recomponer. Una conexión absoluta que se impone, la hoja de un cuchillo en el filo del precipicio de toda una existencia. Guido y Constantino se alejan, kilómetros de distancia los separan, establecen nuevas relaciones, pero la necesidad del otro se resiste en aquel primitivo abandono que los lleva a ellos mismos al lugar en el que descubrieron el amor. 

En esta novela lo cotidiano, intimista o particular se convierte en universal y épico, describiendo con brutal lucidez la pérdida, el descubrimiento personal, el dolor o la identidad a través del paso de las décadas.

Historia de amor, saga familiar, testimonio de crecimiento personal, novela de iniciación, relato erótico, drama sentimental, orgullo LGTB…, difícil calificar el género de esta novela porque contiene un poco de todos.

La escritora

Margaret Mazzantini nació en Dublín en 1961. Es escritora y actriz. Creció en varios países de Europa, como España o Irlanda, hasta que se estableció con su familia en Italia, donde estudió Arte Dramático en Roma. Comenzó a trabajar como actriz a principios de los años 80, tanto en cine como en televisión o teatro.

Como novelista es autora de “La palangana de zinc” (1994), novela con la que logró premios como el Rapallo-Carige o el Campiello. No te muevas” (1998), un duro recorrido entre una Italia marginal y olvidada, y una burguesía donde se entrecruza la opulencia superficial y la condena de cuna. Con esta novela recibe el Premio Strega y el Crinzane Cavour, consagrándola como una de las autoras italianas más interesantes de su generación.

Se le han concedido diversos premios literarios e interpretativos. En 2005 publicó “Zorro”, un monólogo para su esposo.

“No te muevas”, llevada al cine en una película del mismo título protagonizada por Penélope Cruz. “La palabra más hermosa” (2008) o “Mar de la mañana” (2011), además de confirmarla como una de las mejores voces de la narrativa contemporánea, son libros cuyo fulgor perdura mucho más allá de su lectura, gracias a la profundizad psicológica lograda en sus protagonistas y a la intensidad emocional que emana de su relato.

Sus últimas novelas fueron “Nadie se salva solo” (2011) y “Esplendor” (2013).

Contexto histórico

Nos encontramos en la Italia de los años setenta. A primeras horas de la tarde del 12 de diciembre de 1969, un atentado con una bomba causó 17 muertos y 88 heridos en las oficinas de un banco de la Piazza Fontana de Milán. Aunque la policía señaló a grupos anarquistas, el explosivo fue colocado por militantes neofascistas con la ayuda de los servicios de espionaje italianos.

Fue el comienzo de los anni di piombo (años de plomo) que sumieron a Italia durante toda la década de los años setenta en una guerra civil larvada, nunca declarada ni admitida pero real: hubo 140 atentados en el país, secuestros, asesinatos, terrorismo, ataques de la mafia, desgobierno, corrupción y acciones secretas de varios grupos clandestinos.

El clímax del terror fue el secuestro y asesinato del primer ministro democratacristiano Aldo Moro por el grupo marxista Brigadas Rojas, en un desenlace en el que varios historiadores han señalado la complicidad por inacción del presidente de la república Giulio Andreotti, relacionado con la mafia.


Calendario:

  • 10 de junio (lunes): presentación de la novela.
  • 21 de junio (viernes): post hasta la página 211 que termina el capítulo con la frase “The Queen is dead, escribía el chico en la pared en el vídeo de los Smiths”
  • 28 de junio (viernes): post final de la novela.

¡Nos leemos!

La paciencia salva la vida

24 May

Torino 8. Foto en flickr de gatogrunge. Algunos derechos reservados.

Esta segunda parte de nuestra lectura nos va a llevar a través de tres países: Turquía, Grecia e Italia, final del viaje de Enaiat. Las estancias en Turquía y Grecia serán mucho más cortas que las precedentes. En Turquía y Grecia no hay apenas trabajo y la presión de la policía es grande. Enaiat no encuentra en ellos su lugar, y, como se ha hecho mayor y más sabio gracias a las experiencias vividas, abandona estos países en cuanto se da cuenta de que no quiere estar en ellos. Enaiat va vivir la parte más dura del viaje, y nosotros con él: había quien se quedaba congelado en las montañas, quien moría a manos de los policías de la frontera, quien se ahogaba en el mar entre las costas de Turquía y las de Grecia. Su paso de Irán a Turquía por las montañas, veintiséis días caminando de noche en grupo (setenta y siete personas) en condiciones extremas de frío, cansancio, peligro, hambre… en el que muchos quedarán por el camino donde otros ya habían quedado antes (estaban sentadas para siempre. Estaban congeladas. Estaban muertas), para después viajar hasta Estambul durante tres días infernales en un doble fondo de un camión de cincuenta centímetros de ancho, a oscuras, encogidos, sin moverse, sin comer, sin poder orinar… algo absolutamente inhumano: a partir de cierto momento, dejé de existir; dejé de contar los segundos, de imaginar la llegada. Lloraban los pensamientos y los músculos. Lloraban el entumecimiento y los huesos. Olores. Recuerdo los olores: meados y sudor. Gritos. Pero las penurias todavía no han terminado y vivirá una travesía por mar, con cuatro niños más menores que él, en un pequeño bote salvavidas desde las costas de Turquía a la isla griega de Mitilene (no pensábamos en los peligros de la travesía. La muerte es siempre un pensamiento lejano, incluso cuando las sientes cerca. Piensas que te las arreglarás, y tus amigos también). Es milagroso que puedan llegar a su destino cuando ni siquiera saben remar y mucho menos nadar, y tienen tanto miedo que piensan incluso que en el mar hay cocodrilos. Uno de ellos caerá al mar y lo perderán (la muerte tan presente que ni siquiera pueden pararse a llorarla). Pero el afán de supervivencia, la resiliencia, la actitud positiva y la suerte, mucha suerte, acompañan a Ena hasta su destino final. El resto de los viajes, en tren, autobús o ferry, excepto uno escondido en un contenedor de un barco, serán más cómodos.

A pesar de todo lo terrible que es lo que vive Enaiat, hay lugar para descripciones plenas de belleza: el sol había conquistado cada rincón del cielo, el azul no era azul sino amarillo, las nubes doradas y sangrantes por las heridas que les hacían los montes. Donde las peñas machacan. Donde la nieve corta y ahoga, y liberación: me pareció que con la sangre fluía, de dentro de mí, todo el cansancio, la arena del desierto, el polvo de los caminos y la nieve de las montañas, la sal del mar y la cal de Isfahán, las piedras de Qom y los residuos de las cloacas de Quetta. Cuando la sangre dejó de salir, estaba bien, muy bien. Como nunca había estado.

Por el camino se encontrará con gente buena que le ayuda, como la anciana griega en Mitilene que le salva de un gran aprieto dándole comida, ropa decente y cincuenta euros para poder coger el ferry a Atenas: pensé que hay gente muy extraña y amable en el mundo. De nuevo, Fabio le replica ante su ausencia de explicaciones sobre esta mujer: me cuentas las cosas, Enaiat, pero inmediatamente te escapas a otro asunto. Dime algo de esa señora. Descríbeme su casa. Enaiat insiste en su visión de las cosas: a mí me interesa lo que pasó. La señora es importante por lo que hizo. No importa su nombre. No importa cómo era su casa. Ella es cualquiera. Cualquiera que se porte así. ¿Qué opináis sobre el punto de vista de Ena? A mí me llama la atención y no paro de buscarle una respuesta, como le pasa a Fabio. Más personas le ayudarán, una pareja de ciclistas y un chico, ya en Italia, y sus amigos reencontrados, increíblemente, en Grecia, Jamal, y en Italia, Payam (la manera en que localiza a éste es difícil de creer) y, sobre todo, en Turín, una familia le acogerá y podrá comenzar a tener una vida normal y, sobre todo, estudiar que es lo que más desea. Ellos, su familia de acogida, al contrario que la suya propia, sí tienen nombre (me apetece decir los nombres. No son nombres que me hagan sentir mal, al contrario): Danila, la madre, Marco, el padre, y Matteo y Francesco, los hijos. Ena se siente inmensamente feliz con ellos: espectacular. Espectacular aquel día. Espectaculares los días siguientes […] Era algo fantástico […] Que nos querríamos, bueno, eso lo entendí solo. Y es en Turín, por fin, donde encuentra su lugar de vida: ¿Cómo se encuentra un sitio para crecer, Enaiat? ¿Cómo se le distingue de los otros? Lo reconoces porque no sientes ganas de irte. No porque sea perfecto. No existen los sitios perfectos. Pero existen sitios donde, por lo menos, nadie intenta hacerte daño.

Así empezó. Mi segunda vida, quiero decir. Sólo le queda conseguir el permiso de residencia como refugiado político. Antes asiste a clases y aprende con una rapidez asombrosa: la lengua, los estudios de primaria y después comienza los de secundaria. Sus ansias de saber son infinitas. Hice amigos. Aprendí muchas cosas que me obligaron a mirar la vida con otros ojos, como cuando te pones unas gafas de sol con los cristales de colores. Cuando estudiaba higiene me dejaba pasmado lo que me decían, porque lo comparaba con mi pasado, con las condiciones en las que había vivido, con la comida que había comido, etcétera: me pregunté cómo era posible que todavía estuviera íntegro. Finalmente consigue, no sin dificultad y gracias a su inteligencia, el permiso de residencia. No es hasta que pasan tres años de su nueva vida en Italia que se decide a ponerse en contacto con su madre: podría haberla buscado antes, pero sólo después de haber obtenido el permiso de residencia, sólo después de haber recuperado hasta el fondo del tonel la serenidad necesaria, volví a pensar en ella, en mi hermano y en mi hermana. Los había borrado de mi memoria durante mucho tiempo. Y no por maldad ni nada parecido, sino porque antes de ocuparte de los demás tienes que encontrar la manera de estar bien contigo mismo. ¿Cómo puedes dar amor, si no amas tu vida?. Toda una lección de saber vivir la que nos da Enaiat. Se pone en contacto con amigos en Pakistán que van hasta Afganistán, la bondad de nuevo, y terminan por encontrar a su familia. El final, cuando Ena y su madre pueden hablar por teléfono después de ocho largos años es de una emoción que sólo el silencio puede explicar, el silencio de ellos que no pueden hablar, sólo llorar, y nuestro silencio, con un nudo en la garganta, mientras leemos las últimas palabras de este maravilloso libro: en ese momento supe que aún estaba viva y quizá, ahí, me di cuenta por primera vez de que también lo estaba yo. No sé bien cómo. Pero también lo estaba yo.

Plazos

Terminada la increíble historia de Enaiatollah Akbari, es hora de vuestros comentarios. Disponéis de una semana para comentar esta segunda parte y todo el libro en general. Espero que los comentarios sean muchos y muy variados como lo han sido los de la primera parte. No todos tenéis la misma opinión sobre el libro por lo que os pido que os deis la réplica los unos a los otros, como si estuvierais cara a cara, para hacer más vivo el debate. ¡Gracias!

En el mar hay cocodrilos. La historia de Enaiatollah Akbari: valor y supervivencia

11 May

Fabio Geda. Foto en flickr de Biblioteca Fondazione Mach. Algunos derechos reservados.

Este es un libro diferente. Para empezar no es una novela, no es ficción, es pura realidad. Es la historia de un viaje muy peculiar. Cinco años en la vida de un niño aparentemente contados por él mismo. Pero hay un intermediario, el escritor Fabio Geda, a quién Enaiatollah Akbari le narra su historia (y también Enaiat en muchas ocasiones parece dialogar con los lectores, se dirige a ellos). Fabio escribe la historia que Enaiat le cuenta (nueve meses de grabaciones y borradores: quedábamos y Ena empezaba a contarme. Yo escribía y luego le pasaba el texto. Y poco a poco se iba acordando de más detalles). Y lo hace como si fuese el mismo niño el que la escribiera. De vez en cuando hay pequeños incisos donde el autor pregunta alguna duda que tiene sobre la historia o algún apunte que quiere hacer pero es una historia en primera persona. Consigue un estilo coloquial, ameno, como si se tratase de literatura oral. Pero debajo de esa aparente sencillez se esconde un libro escrito esmeradamente, está muy medido todo lo que cuenta y sobre todo cómo lo cuenta. Es un estilo muy depurado, muy trabajado aunque nuestra impresión sea la de fluidez. Ese es el gran logro de Fabio Geda. Ya por eso le considero un gran escritor y me apetece leer más cosas de él. En la escritura, y en la narración, hay realidad, toda, pero también poesía. Cuenta cosas a veces terribles pero no hay drama o sentimentalismo en su manera de contarlas, no se detiene en los detalles escabrosos, incluso hay ironía y humor (no se trata de literatura sentimental, no quería que la gente sintiera compasión, explica Enaiat). Va directo a los hechos, prescinde casi de las descripciones, de la caracterización de personajes, de los detalles (será el lector el que irá creando con su imaginación el escenario de los hechos), del entorno (no hay ni una alusión a la realidad política o religiosa de los países por los que pasa Enaiat) y, por supuesto, de los juicios de valor. Va a la esencia: a que conozcamos la historia de este muchacho afgano. La fuerza de esta novela radica en su propia historia, en su contenido. Una historia que se alza como símbolo de muchísimas otras, miles, que están pasando en el mundo que habitamos y a las que apenas prestamos atención cuando aparecen en las noticias. Historias que no tienen nombres. Y para ponerle nombre y toda la realidad Geda escribe este conmovedor y valiente libro.

Siento que hay un acuerdo entre Fabio y Ena para que el libro sea como es. Por supuesto que pienso que hay mucho de Ena en la manera en que el libro está escrito. Lo imagino contándole a Geda sus peripecias y en la esencia el libro es Enaiat. En una reseña del diario La Repubblica dice que la historia tiene una característica muy afgana: una extraordinaria delicadeza. En ningún momento sentimos rencor en las palabras del chico, ni odio, ni lamentación. Enaiat está completamente centrado en lograr salir adelante y encontrar un lugar para él. No olvidemos que cuando comienza la historia es un niño de diez años y cuando termina tiene quince. Pero, como dice Geda, es cuestión de resiliencia: la resiliencia es la capacidad de un material de doblarse sin partirse. Los niños la tienen mucho más que los adultos. Y este libro es la mirada de un niño.

La historia comienza cuando, en un gesto de amor desesperado, su madre le deja solo en la ciudad de Quetta (Pakistán) porque sabe que no hay otra alternativa para él. Estamos en 1999, los talibanes siembran el terror en Afganistán. Enaiat es hazara, el tercer grupo étnico del país (comprenden el 24% de la población), son musulmanes chiitas que están sometidos a la mayoría pastún, musulmanes sunitas, y a los talibanes, también sunitas y con una visión más radical de la religión. A los hazara los desprecian y los persiguen los talibanes por motivos religiosos y por cuestiones tan absurdas como que físicamente carecen de barba. Los consideran impuros. Su dicho es: “¡A los hazara, Goristán!” (“Gor” significa muerte). El gesto de su madre lo resume muy bien el propio Enaiat: una vez en Pakistán, ella decidió que saberme en peligro lejos de ella, pero de viaje hacia un futuro diferente, era mejor que saberme en peligro cerca de ella, pero en el fango del miedo siempre.

A partir de ese momento, Enaiat nos cuenta su asombroso relato de supervivencia a lo largo de cinco años y cinco países: Pakistán, Irán, Turquía, Grecia e Italia. Cada país constituye un capítulo del libro. Cada país es un paso en busca de una vida mejor. Ena es un niño increíblemente maduro (como todos los demás niños que vamos a conocer en su viaje), con gran valor y resistencia y también, hay que decirlo, con mucha suerte. Por el camino irá dejando atrás a otros que no tendrán su misma suerte y que seguramente son igual de valientes. En su viaje hay momentos muy duros y otros de una aparente tranquilidad. Enaiat nunca pierda la esperanza ni la calma, le mantiene con vida su búsqueda de un lugar en el mundo donde haya un espacio para él, un lugar amable donde él sienta que quiere quedarse y construir una vida. A lo largo de ese duro viaje conocerá a personas corruptas y crueles que se aprovecharán de su situación de desventaja pero también a otras personas buenas que le ayudarán mucho. Es muy interesante el concepto de amistad que se forma entre las personas que están en la misma situación que nuestro protagonista, sobre todo los chicos: se necesitan, viven juntos una temporada pero cuando uno decide irse, se despide y, sin más, se va. Son muy importantes esos lazos de amistad, son los que le mantienen con vida, pero, a la vez, la realidad se impone de una manera que a nosotros quizás nos cueste entender. Todos luchan por lo mismo, todos sobreviven lo mejor que pueden, todos maduran a marchas forzadas y, al final, se impone esa realidad tan dura y cada uno sigue su camino.

Un viaje de más de 5.000 kilómetros, en camión, autobús, tren, bote y hasta andando. Trabajos forzosos, detenciones, repatriaciones, muertes, condiciones dramáticas de viaje. Y al igual que hay gente buena, hay mafias que comercian con las vidas humanas, pero es interesante resaltar como Enaiat nunca habla de los traficantes de manera negativa, sino como gente que presta un servicio. En palabras de Fabio Geda: los traficantes de hombres. Aunque parezca monstruoso a nuestros ojos, a los ojos de un niño eran la única esperanza. Traficantes que no les cobran demasiado dinero, no les tratan mal y los llevan al otro lado. Sí, un oxímoron.

Bueno no cuento más del libro porque ya tendremos ocasión de hacerlo cuando lo analicemos a lo largo de nuestra lectura. Sólo deciros que este libro está editado en más de 30 países y sólo en Italia ha vendido más de 200.000 copias. Os dejo tres enlaces a tres entrevistas realizadas al autor y a Enaiat en los diarios El País, ABC y La Vanguardia.

Plazos
Vamos a dividir la lectura en dos partes, la primera nos llevará hasta la página 100 donde finaliza el capítulo de Irán. Lo leeremos a lo largo de una semana. Os pido que en este post sólo dejéis, como siempre, vuestros comentarios iniciales sobre la lectura o sobre lo que aquí he escrito. Ya tendremos tiempo de analizar esta primera parte cuando publique el post correspondiente a ella dentro de una semana. ¡Buena lectura!