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Antisemitismo y Hitler

28 Oct

Contexto histórico

El antisemitismo jugó un papel importante en el pensamiento de Adolf Hitler y la ideología nazi.

Pero el antisemitismo no es un invento de Hitler. Desde la Edad Media en Europa, los judíos fueron víctimas de discriminación y persecución, a menudo, por motivos religiosos. Los cristianos vieron la fe judía como una desviación que debía ser combatida. Los judíos fueron, a veces, obligados a convertirse, o se les prohibían ejercer ciertas profesiones.

En el siglo XIX, la religión desempeñó un papel menos importante. Y en su lugar, surgieron pensamientos acerca de las diferencias entre las razas y pueblos.  Así se originó la idea que los judíos pertenecían a otro pueblo diferente que, por ejemplo, los alemanes. Incluso si los judíos se convertían a la fe cristiana, continuaban siendo “diferentes” debido a su línea de sangre.

judíos en la Alemania nazi.

El origen del odio contra los judíos de Hitler es desconocido. Él describe su pensamiento como antisemita en “Mein Kampf”  (Mi lucha) como el resultado de una larga lucha personal. En el período en el cual él vive y trabaja como pintor en Viena (1908 – 1913), su aversión a todo judío se hizo realidad.  La mayoría de los historiadores opinan que Hitler ha inventado posteriormente esta declaración. De esta manera, podía lograr convencer a las personas que no creían hasta entonces en sus ideas.

Dos políticos austríacos tuvieron un efecto significativo sobre el pensamiento de Hitler. El primero, Georg Ritter von Schönerer (1842-1921), era un nacionalista alemán. Opinaba que las regiones de habla alemana austro-húngara debían unirse al imperio alemán. Según él, los judíos no podían ser ciudadanos alemanes plenos.

Del segundo, el alcalde de Viena Karl Lueger (1844-1910), Hitler aprendió como el antisemitismo y las reformas sociales podrían ser exitosas. En Mein Kampf (Mi Lucha) Hitler menciona a Lueger como “el alcalde alemán más grande de todos los tiempos”. Cuando Hitler llega al poder en 1933, llevará a la práctica ideas similares.

Un momento decisivo para Hitler fue la Primera Guerra Mundial. Se alista como voluntario en 1914, en el ejército alemán, que junto a la monarquía austriaca, lucha contra Francia, Inglaterra y Rusia. Estuvo poco tiempo en la batalla pero obtuvo una condecoración por el coraje demostrado.

La derrota de Alemania fue para muchos alemanes, y también para Hitler, difícil de aceptar. En círculos conservadores nacionalistas y de derecha  aparece una teoría llamada “la puñalada en la espalda”, según este mito inventado, Alemania no había perdido la guerra en el campo de batalla, sino en su propio terreno, por traición.  Los judíos, socialdemócratas y comunistas serían los culpables.

Los prejuicios sobre el papel de los judíos en esta guerra eran incorrectos. Una investigación realizada por el Gobierno de Alemania lo ha demostrado. Más de cien mil judíos alemanes y austríacos lucharon por su patria. Uno de ellos fue Otto Frank, quien en 1916, estuvo en la Batalla del Somme.

Después de la Primera Guerra Mundial reina el caos en Alemania. Ahora que el emperador alemán ha abdicado, comienzan levantamientos.  Los grupos de izquierda intentan llegar al poder en diferentes lugares. Así también en Munich donde durante una revolución de corta duración fue poclamada: “La República Popular de Baviera.” Esto provocó una reacción contraria por parte de la derecha, que terminó en un derramamiento de sangre. Estos eventos causan una gran impresión en Hitler.

En el ejército descubre su talento para la oratoria. Pronto el ejército lo puso a cargo de dictar cursos. Estos están destinados a los soldados para advertirles del peligro comunista y profundizar los sentimientos de nacionalismo. En esta función, Hitler conocerá al Partido Obrero Alemán, que posteriormente se convirtió en el NSDAP. Esto significa el comienzo de su carrera política.

Con el telón de fondo de la revolución y de la violencia, el antisemitismo de Hitler toma formas cada vez más radicales.

Ya en agosto de 1920 Hitler compara a los judíos con gérmenes. Afirma que no se puede ser capaz de combatir una enfermedad sin destruir su origen. En su opinión, la influencia de los judíos nunca desaparecerá si no desaparece entre nosotros su causante: el judío. Las ideas radicales abren el camino para el asesinato en masa de judíos en la década de 1940.

Hitler culpa a los judíos de todos los males en el mundo. Alemania está débil y en decadencia por la “influencia judía”. Los judíos, según Hitler, pretenden dominar el mundo. Para lo cual habrían de utilizar todos los medios posibles, incluido el capitalismo. Aquí, Hitler utilizó los prejuicios existentes que relacionan a los judíos con el poder financiero y sus ganancias.

Hitler no permite interferencias de opositores a su pensamiento. El comunismo es, según él, una conspiración judía. Una gran parte de los dirigentes comunistas es judío. Sin embargo, sólo una pequeña parte de los judíos es comunista. En la guerra con la Unión Soviética, a partir de 1941, la idea del “comunismo Judío” generará terribles consecuencias. La población y los prisioneros de guerra son tratados de manera brutal por los alemanes.

Hitler ve el mundo como un lugar de lucha permanente entre los pueblos. Según él, existen razas inferiores y superiores. Los alemanes están entre los pueblos de razas superiores y los judíos. inferiores.  También tiene opiniones sobre otros pueblos. Así él ve al pueblo eslavo como inferior, destinado a ser dominado.

También piensa que el pueblo alemán solo puede ser fuerte, si su raza es “pura”. Lo cual trae como consecuencia que las personas con enfermedades hereditarias sean consideradas perjudiciales para la raza. Entre ellos, se encuentran no solo personas con una discapacidad física o mental, sino también alcohólicos y criminales “incorregibles”. Una vez que los nazis llegan al poder, esto acarrea como consecuencia la esterilización forzada y el asesinato de personas.

Cartas hacia el horror

5 Oct

“Paradero desconocido”

Está armada con la correspondencia que se cruzan Max y Martin desde 1932 hasta 1934.

El alemán Martin Schulse y el judío Max Eisenstein son amigos y trabajan juntos en una galería de arte en California. Los dos provienen de Alemania. Tienen cuarenta años y han vivido casi toda su vida en EE.UU. En 1932 Martin decide volver con su familia a Alemania, que la dejó siendo muy niño, para que sus hijos conozcan su patria y no pierdan su identidad.

La primera carta es de noviembre de 1932. La escribe Max. Felicita a su amigo por volver a Alemania. Se conmueve pensando en su país ya que no lo visita desde la infancia. Y escribe “llegas a una Alemania democrática, a una tierra profundamente culta, donde la preciosa libertad política está en sus comienzos”.

Martin se instala en Munich y se sorprende del grado de pobreza que encuentra. Aunque saca partido con la compra de una gran casa y su finca. A pesar de la crisis que se vive en EE.UU después del Crack del 29, observa que en Alemania hay una crisis más aguda. Tras la I Guerra Mundial, y como país perdedor en la contienda, Alemania quedó en la mayor ruina económica.

Max, en cartas posteriores, le pide a Martin su dirección en Alemania. La quiere para que acoja a Griselle -su hermana- mientras está de gira por Alemania. A lo que Martin accede cariñosamente: “le convendrá saber que tiene aquí una casa a su disposición”.

En la carta de enero de 1933 Max le pregunta a Martin por la figura de Hitler. No lo conoce pero está informado de que se está haciendo con el poder en Alemania y ha leído cosas terribles sobre él. Quiere saber la opinión de su leal amigo.

Martin contesta “creo que en muchos sentidos Hitler puede ser conveniente para Alemania. Pero no estoy seguro”. Reconoce también, veladamente, que tomó el poder a la fuerza ya que “ni siquiera Hinderburg pueda quitarle el poder, puesto que se vio forzado a dárselo”. Y empieza a darle una descripción que resulta como mínimo, inquietante: gran orador, fanático, ¿cuerdo?, rodeado de maleantes que se dedican al pillaje y a apalear judíos. A lo que Martin disculpa como que “son cosas sin mayor trascendencia” porque persiguen un fin mayor. En ese momento Hitler está vendiendo el “renacer” de Alemania, muy maltrecha desde la I Guerra Mundial, y con un peso en Europa insignificante. Para Martin y para la mayoría de los alemanes en ese momento ha nacido un nuevo líder, que les va a despojar de la miseria y de la vergüenza.

Martin se ha afiliado al partido de Hitler, el nacionalsocialismo y es funcionario del nuevo régimen. Como muchos otros, intenta sacar partido del poder emergente. En este momento sigue teniendo dudas sobre Hitler pero “en publico no expreso duda alguna”. Reflexiona con su amigo: “¿es justo el fin?”, “¿estamos intentando crear una sociedad mejor?” No lo tiene claro.

En mayo de 1933 Max angustiado por las noticias que le llegan, vuelve a pedirle a su amigo que le aclare más la situación. Incluso le han llegado rumores de un Pogromo atroz contra los judíos. Le dice que su hermana tiene pensado ir en otoño a Berlín y que quiere que, como buen amigo leal, le diga la verdad sobre la situación de su patria.

A partir de aquí,  estamos en julio de 1933 la situación da un primer giro radical, Martin ya no le escribe desde su domicilio. Ahora lo hace desde su banco para evitar la censura que ya reconoce que es muy estricta. Le pide que no le vuelva a enviar más cartas porque desde su puesto de funcionario no está bien visto que se escriba con un judío. Si necesita escribir algo, que le incluya unas letras en el cheque bancario de las obras de arte.

Intentando ser lo más sincero posible, Martin reconoce que aunque las medidas tomadas en su país no le gustaron al principio, ahora considera que son inevitables ya que “la raza judía es un dedo en la llaga para cualquier nación que le dé cobijo”. Y que a Max lo ha querido “no por tu raza sino a pesar de ella”. Añade que “los judíos son los chivos expiatorios universales” y a Hitler ya lo califica como “Amado Líder”. ¿Os suena de algo? y lo más peligroso “purgamos los componentes más abyectos de nuestro torrente sanguíneo”. El renacer de Alemania, la raza pura, la raza alemana… todo contenido en un mismo idealismo que por desgracia no nos queda tan lejano en el tiempo.

Perplejo ante semejante discurso, Max intenta que su amigo entré en razón. Cree realmente que Martin no ha cambiado sino que es cauto por la censura y se intenta proteger. No podría entender un cambio de pensamiento de esa magnitud. Lo podría entender en los alemanes que sobrevivieron a la Gran Guerra y tuvieron que sufrir miserias e injusticias, pero no de su amigo que vivió como un norteamericano de pensamiento liberal más.

Pero en agosto de 1933 Martin le asevera que no es un norteamericano liberal sino un “patriota alemán”. Sigue a Hitler porque es un “hombre emprendedor”, un hombre de acción. No cuestiona sus fines. “Sabe que son justos porque son vitales“. Y le pide que no le escriba más, que ya no tienen nada en común.

Entre septiembre y noviembre de ese mismo año, Max le escribe desesperado varias cartas seguidas para pedirle primero que proteja a su hermana, Griselle, que está en Berlín y después que la busque porque ya no recibe noticias de ella y cada vez que le manda una carta se la devuelven con el sello “Adresse unbekannt” (paradero desconocido).

Por fin, Martin le contesta en diciembre y comienza su carta con “¡Heil Hitler! Lamento tener que darte malas noticias. Tu hermana ha muerto.” Le reconoce que su hermana llegó hasta su puerta pidiéndole ayuda pero que se la denegó porque era perseguida por las tropas de asalto y la mataron instantes después. Le vuelve a pedir que no le escriba más, porque no quiere tener tratos con judíos salvo para “recibir el dinero”.

A partir de este momento, se produce una ruptura y la novela vuelve a dar un giro de 360 grados. Es el momento de la venganza.

Comienza con un cablegrama en enero de 1934 enviado desde California por Max al domicilio particular de Martin y con tres cartas más donde da a entender que son familia y que Martin está planeando algo.

Martin, asustado, le escribe que por favor pare de enviarle cartas. Que se las han interceptado y que lo han llamado para explicar qué significan y le piden un código para descifrarlas. Lo han apartado del trabajo y ya nadie quiere ir a su casa de invitado. Le suplica que no continúe porque teme por su vida y por acabar en un campo de concentración. Apela a su vieja amistad para poder seguir con vida.

Pero Max continua. La mejor venganza es la que se sirve en plato frío. Así que dos cartas después, consigue su propósito, le devuelven la última carta con el sello alemán de “”Adresse unbekannt”.


Análisis de la novela

Las novelas epistolares, aunque sean ficticias, nos acerca en mayor medida a los personajes, a su intimidad. Acceder a la correspondencia privada conlleva un grado de confesión y complicidad con el lector mayor que en las novelas en primera persona. Además aporta la sensación de inmediatez, que hace que asistamos a los acontecimientos al mismo tiempo que están sucediendo y por ello los hacen más impactantes.

El contenido es crudo. Asistimos a la ruptura de una amistad que en principio parecía inquebrantable. Pero la autora nos refleja el cambio en Martin de una forma sencilla, directa y sin ornamentos. Las cartas de Max son en su mayoría desesperadas y en cambio las de Martin tienen cada vez más ira, rabia y resentimiento. Quizá Martín sea, de los dos, el personaje mejor definido de la novela. En pocas cartas vemos su transformación radical y sus nuevos valores. Y sobre todo, como Hitler ha sido el detonante de su cambio. ¿Creéis que  ya existía en las capas más profundas de Martin ese poso racista y fascista que se rebeló una vez instalado en Alemania? ¿O se dejó llevar deslumbrado por el nuevo poder imperante? ¿Entendéis el comportamiento final de Max? él también se dejó arrastrar por la ira y la sed de venganza.

En muy pocas páginas, apenas ochenta, esta vibrante novela resume a la perfección la transformación ideológica que el nazismo operó en los alemanes y nos hace entender como el discurso de Hitler pudo ser interiorizado por millones de ciudadanos de a pie. En resumen, una aguda y escalofriante reflexión sobre lo fácil que es manipular a las personas, sobre todo en momentos de crisis. Una reflexión que también podríamos aplicar a nuestros días.


Ahora os toca a vosotros:

  • ¿Os ha gustado la novela?
  • ¿Logra en cierta medida hacer un reflejo de la sociedad que abrazó a un personaje como Hitler?
  • ¿Qué os ha parecido el desenlace?

El próximo lunes, 8 de octubre, presentaremos la siguiente lectura. Los que vayáis devolviendo “Paradero desconocido” en la Biblioteca Fórum podéis ir pidiendo la siguiente lectura para que no tengáis que ir dos veces.

¡Nos leemos!

El auge del nazismo

30 Sep

Contexto histórico

El ascenso al poder de Adolf Hitler comenzó en  en septiembre de 1919 en Alemania, cuando Hitler se unió al Partido Obrero Alemán (DAP). En 1920 cambió su nombre a Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), comúnmente denominado Partido Nazi.

Este partido político se formó y desarrolló durante la posguerra de la Primera Guerra Mundial, como partido antimarxista y opuesto al Tratado de Versalles y al gobierno democrático de posguerra de la República de Weimar. Defendía el nacionalismo extremo y el pangermanismo, así como el antisemitismo.

Puede considerarse que el ascenso de Hitler terminó en marzo de 1933, después de que el Reichstag adoptara la Ley de Concesión de Plenos Poderes de 1933. El 30 de enero de 1933 el presidente Paul von Hindenburg había nombrado a Hitler canciller tras una serie de elecciones parlamentarias y las consiguientes intrigas entre bastidores.

La ley de plenos poderes, si se aplicaba de forma despiadada y autoritaria, daba virtualmente a Hitler la capacidad de ejercer constitucionalmente a partir de ese momento un poder dictatorial y sin objeciones legales.

Hitler ascendió a un lugar prominente en los primeros años de existencia del partido. Siendo uno de los mejores oradores del partido, exigió a los otros miembros que lo hicieran líder, con la amenaza de abandonarlo. En parte se ayudó de su deseo de utilizar la violencia para avanzar en sus objetivos políticos y para reclutar miembros que compartieran este deseo.

El Putsch de Múnich, en noviembre de 1923, y la posterior publicación de su libro Mein Kampf (“Mi lucha“) acercaron a Hitler a una audiencia más amplia. A partir de ahí, el partido entró en una lucha electoral en la que Hitler participó como orador y organizador,​ así como en acciones violentas y reyertas callejeras.

A finales de los años 20 y principios de los 30, los nazis consiguieron suficientes apoyos electorales para convertirse en el mayor partido político del Reichstag, y la combinación de agudeza política, capacidad de engaño y astucia de Hitler convirtió la mayoría simple del partido en un efectivo poder de gobierno en la debilitada República de Weimar de 1933.

El 24 de marzo de 1933 pidió al Reichstag que aprobara la Ley Habilitante que dio a Hitler plenos poderes “temporalmente”. Esta ley le otorgaba la libertad de actuar sin consentimiento parlamentario e incluso sin limitaciones constitucionales.

La ley permitía a Hitler y a su gabinete gobernar por decreto de emergencia durante cuatro años, aunque Hindenberg seguía de presidente.Hitler comenzó inmediatamente a abolir poderes de los estados federados y puso en el punto de mira a partidos y organizaciones políticas. Con la excepción del nazi, los partidos fueron oficialmente ilegalizados el 14 de julio, y el Reichstag renunció a sus responsabilidades democráticas.

La ley no invadía los poderes del presidente y Hitler no alcanzaría su pleno poder dictatorial hasta la muerte de Hindenburg, en agosto de 1934.

Paradero desconocido

Novela corta, o relato, de precisión conmovedora, trágica, dolorosa… y de gozosa lectura. Está compuesta por la correspondencia que intercambian los dos protagonistas y todo en ella es relevante, los membretes, las firmas, lo que queda entre líneas, el tono, los silencios… es brevísima pero no importa, ha sido afilada como un escalpelo.

La novela transcurre entre 1932 y 1934, durante el auge del nazismo.

La inspiración para esta novela

El libro está inspirado en la transformación ideológica que sufrieron unos alemanes que regresaron a su país tras haber vivido en Estados Unidos. Eran cultos e inteligentes, pero no toleraban críticas a Hitler. En un viaje a California se negaron a saludar a un amigo judío con el que se cruzaron. “Qué los había llevado a ese grado de crueldad?“, se preguntó al presenciar esta escena la autora, Kressmann Taylor. Y escribió “Paradero desconocido“.

¡Espero que os guste!


Calendario de lecturas:

El próximo viernes, 5 de octubre, analizaremos el conjunto de la novela.

¡Nos leemos!

Nuestra próxima lectura: Paradero desconocido de Kressmann Taylor

28 Sep

Nuestra primera novela nos traslada a la época del nazismo de la mano de la escritora americana Kressmann Taylor.

Paradero desconocido

Fue publicada por primera vez en 1938 en la revista «Story» y después fue editada en forma de libro. Vendió 50.000 ejemplares en Estados Unidos entre los elogios de la crítica, pero el avance nazi lo convirtió en Europa en un libro prohibido primero, olvidado después, durante sesenta años.

La historia trata sobre la transformación ideológica de un alemán cuando regresa a su país y se encuentra con un entorno social, político y económico totalmente distinto al esperado.

El alemán Martin Schulse y el judío Max Eisenstein son amigos y trabajan juntos en el mercado de obras de arte en California. En 1932 Martin decide volver a Alemania. Empieza, a partir de ese momento, un intercambio de cartas en las que enseguida se descubre, a través de los detalles de su relación profesional y personal, la sombra de la situación política de Alemania.

Es una novela epistolar que muchos autores consideran “La mejor denuncia contra el nazismo que se ha escrito nunca”. Es corta y original.

Es importante destacar que en ese momento la presencia de Hitler no parecía inquietar mayormente a los gobierno de Europa y América. En septiembre de 1938, después de ocho días de festejos nazis en Nuremberg, el embajador de Francia en Alemania comentaba “la ciudad del Santo Imperio, habitada por el fantasma de Wagner, se ha convertido en el lugar donde la reflexión y el sentimiento se juntan en un culto al recuerdo del pasado y de las grandes ambiciones del futuro”. Y una de esas ambiciones iba a ser París, pocos años después.

El texto de Kressmann denunciaba lo que en esos momentos sucedía en Alemania y preanunciaba el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Paradero desconocido” fue reeditado en 1995 con motivo del cincuenta aniversario de la liberación de los campos de exterminio. En 1999 un editor francés lo convirtió en un éxito de ventas. Y después del francés el libro fue traducido al italiano, al catalán, al alemán, al noruego, al sueco, al portugués…

Kressmann Taylor

Autora estadounidense, nació en Portland (Oregón) en 1903 y murió en julio de 1996.

Kressmann Taylor es el pseudónimo de Kathrine Taylor. Aceptó cambiarse de nombre porque su editor y su marido la convencieron de que la historia “era demasiado dura para aparecer firmada por una mujer“. La autora decidió mantener esta fórmula durante toda su carrera.

Estudió en la Universidad de Oregón y trabajó en publicidad. A finales de los años 40 comenzó a dar clases de Periodismo y Escritura creativa en Gettysburg College, hasta que se jubiló en 1966 y se mudó a Florencia.

A “Paradero desconocido” siguió una segunda novela relacionada con el nazismo, “Día sin retorno”, así como “Diary of Florence in Flood”, obra en la que relata sus experiencias en Florencia durante la terrible inundación que padeció la zona en 1966.


Calendario de lecturas:

  • 28 de septiembre (viernes): publicación del post presentación de la novela.
  • 1 de octubre (lunes): publicación del post con el contexto histórico de la novela.
  • 5 de octubre (viernes): publicación del post final con la trama y los comentarios de la novela.

Al ser una novela muy corta, creo que estos plazos dan suficiente tiempo para buscar la lectura y leerla. Así el próximo viernes, 5, podemos empezar a comentarla entre todos.

¡Nos leemos!