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La tía Mame

8 Jun

“Como no tenía nada mejor que hacer (mi padre) telefoneo a su secretaria, que se parecía a Bebe Daniels, y le dictó su testamento”.

Escrito en primera persona, esta novela comienza contándonos las vicisitudes de un niño de diez años en el Nueva York de los felices y despreocupados años veinte, después de la Guerra Mundial y antes de los años de la Depresión.

Patrick, que así se llama nuestro protagonista (alter ego del autor) cuenta con apenas diez años cuando su padre fallece y en su testamento deja establecido que en caso de que su hijo quedase huérfano antes de los dieciocho, su hermana Mame sería su tutora legal, pero respetando unas condiciones: “deberá ser educado como protestante y enviado a colegios tradicionales”. Además, establece que su dinero y valores sean gestionados por la Knickerbocker Trust Company de la ciudad de Nueva York que es donde también vivía la tía Mame.

Pero Patrick tampoco sufrió mucho con la muerte de su padre ya que apenas lo veía o tenía contacto con él. Era una persona extraña ya que como comenta “en mis diez años de vida apenas había hablado con mi padre“. Su vida en Chicago había transcurrido repartida entre sus clases en la Escuela Latina, el área de juegos vigilados del hotel y su estancia en la suite con su cuidadora.

Tras quedarse huérfano, entra en escena el señor Babcock, su fideicomisario, un hombre totalmente siniestro y sin sentimientos pero que tiene poder para decidir aspectos de su educación. Por mandato de su padre en el testamento, lo envía a Nueva York a casa de su tía Mame y en cuanto pone un pié en su casa comienza una nueva vida para el joven Patrick.

Patrick recuerda lo que su padre pensaba realmente de su hermana “Afirmó que mi tía Mame era una mujer peculiar y que quedar en sus manos era un destino que no le desearía ni a un perro, aunque no siempre podemos elegir y la tía Mame era mi único pariente vivo“. Comprueba rápidamente que su tía no es una mujer tradicional, ni vive conforme a las normas establecidas en la sociedad a la que pertenece. Vive sin preocupaciones en un barrio de clase alta de Manhattan. Se dedica a dar fiestas y a vivir al día. La llegada de su sobrino podría trastocar su modo de vida pero parece que no está dispuesta a ello ya que en definitiva, no le importa que su sobrino la conozca tal y como es.

Al principio Patrick se sentía muy solo, ignorado y poco querido. Hasta que poco a poco se fue adaptando a los horarios y excentricidades de su tía. Que lo trataba bien pero que seguía con su vida de fiestas, tertulias y compras. Patrick acabó viviendo con normalidad todo aquello, tan diferente a su vida anterior. Incluso su tía, contra la opinión del señor Babcock, lo matriculó en un colegio experimental y progresista donde todos los alumnos y profesores iban desnudos. Un auténtico escándalo para la época. Patrick experimentó brevemente una vida sin complejos, donde se tenían en cuenta las opiniones de los alumnos y los formaban para ser personas independientes con pensamientos propios,“había círculos de de conversación guiada, en los que discutíamos nuestros sueños y contábamos por turnos lo que estábamos pensando en ese momento. Si te apetecía ser antisocial, podías serlo”.

Aventura que duró seis semanas hasta que Babcock la descubrió y sacó a Patrick del colegio y denunció a sus propietarios. A partir de ese momento, Patrick ingresó interno en la Academia de San Bonifacio y sólo tendría contacto con su tía en navidad y en verano. La idea de Babcock era convertirlo en un cristiano temeroso de Dios “aunque tenga que romperte hasta el último hueso del cuerpo”. Patrick vivió la experiencia en el nuevo colegio sintiéndose atrapado como en una prisión.

Llega la Depresión de los años 30 cuyas consecuencias afectaron gravemente a las finanzas de la tía Mame. Se arruinó de un día para otro y tuvo que dejar su costoso dúplex y trasladarse a un piso más pequeño. No por ello se hundió y no dejó de organizar fiestas. A pesar de las adversidades, se dio cuenta de que vivir costaba dinero y que ahora no lo tenía así que se dedicó a buscar trabajo y como dice ella “en esta ciudad lo importante no es lo que sabes hacer, sino a quién conoces” y la tía Mame tenía buenos contactos.

Todos sus trabajos fueron de alguna manera alocados y no dieron los frutos esperados: en el mundo del arte, literario, decoración de interiores, industria de la moda, sector inmobiliario y actriz. Pero todos estos desastres no contribuyeron a su desánimo, quería demostrar “que podía arreglárselas por su cuenta en un mundo de hombres”. Pero al final, conoció por casualidad al señor Burnside, sureño y dueño de una compañía petrolífera y se casó con él.

Y aunque se decía que la tía Mame se había casado con él por su dinero, realmente, a ojos de Patrick, le quería porque “su nuevo marido, Beau, era uno de esos sureños encantadores, desenfadados, grandes y joviales”. Patrick ya tenía trece años y se las había arreglado hasta este momento muy bien solo. Cuando le ofrece pasar el verano con ella y su marido en la plantación de Georgia, teme sus salidas de tono y extravagancias, pero no puede negarse. El verano en casa de su suegra no contribuyó a que la aceptasen y el autor hace una descripción ácida y sin ambages del ambiente sureño. El episodio de la cacería está tratado con mucho humor.

Al poco se queda viuda y para escapar de la depresión decide marcharse dos años a Europa. Patrick ya tiene dieciséis años. Al volver se inicia en el mundo literario escribiendo una novela. Como no consigue que los editores se interesen por ella, contrata a Brian, un escritor sin fortuna, para que le ayude a escribir una novela de éxito y acaba enamorándose de él.

Al poco tiempo de su llegada, Patrick se da cuenta de que Brian es realmente un caza fortunas y para intentar salvar a su tía de su enamoramiento, idea un complot para alejarlo de ella. Patrick tiene éxito y consigue que Brian acabe fugándose con Agnes Gooch, la secretaria de la tía Mame.

Termina esta parte de la novela, con la vuelta de Agnes, sola y embarazada, a casa de la tía Mame a pedirle ayuda, un año y medio después de la fuga. Como siempre, la tía Mame no duda en ayudarla sin pensar bien cómo hacerlo y como siempre, arrastra a su sobrino a su alocada y peligrosa aventura.

Ambas se instalan en Apathy, donde está el internado con la intención de que Agnes tenga el bebé ahí porque, según la tía Mame, es un buen lugar porque no las conoce nadie, sin pensar en las consecuencias que le pueden acarrear a su sobrino a punto de terminar bachillerato y licenciarse en la San Bonifacio.

Como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones, después de unas rocambolescas situaciones que mantienen a Patrick en el filo de la navaja, Agnes consigue tener a su hija en el hospital y también que el profesor señor Pugh se acabe casando con ella y reconociendo a su hija.

Todo ello con la intervención de la tía Mame, no si antes provocar que lo despidan de la Academia como profesor y que Patrick no vuelva a pisar la San Bonifacio, sin saber si ha conseguido licenciarse. Aunque al final no le preocupa mucho esta circunstancia, cuando consigue ingresar en la Universidad.


Ahora os toca a vosotros:

  • ¿Como describiríais el personaje de tía Mame?
  • ¿Que pensáis de la relación que mantiene con su sobrino? ¿creéis que lo ve como a un hijo?
  • ¿Y las situaciones que provoca a su alrededor? ¿consiguen engancharos?

Plazos:

El siguiente post se publicará el 20 de junio, miércoles.

¡Espero vuestros comentarios!!!!