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«Quédate»

20 Oct

Escena de la obra de teatro de Luis Luque basada en la novela

Argumento

La marquesa viuda de Andrade, Francisca Taboada, despierta en su cama una mañana con un gran desasosiego, inquietud, arrepentimiento y desazón en el cuerpo y en el  espíritu. El del cuerpo lo cura con infusiones pero el del alma le produce una gran zozobra, tanta que incluso piensa en ir a su confesor para hablar con él.

Tras una magnífica descripción de sus sentimientos y pesares, da pie al lector para contarle el motivo de esta situación. Empieza a recordar el hilo de acontecimientos que la llevaron a esa desazón.

Todo empezó dos días antes, en la tertulia semanal de la duquesa de Sahagún, que también frecuenta Don Gabriel Pardo de la Lage, paisano de Asís y cumplido caballero. En esa tertulia conoce a Diego Pacheco, un gaditano atractivo y con fama de mujeriego.

Don Gabriel se lleva muy bien con la marquesa, conversan y se entienden aunque no compartan el mismo criterio. Él alberga la esperanza de presentarse algún día en su casa y formalizar una relación amorosa. En este caso hablan de la romería de San Isidro, Don Gabriel piensa que es un sitio depravado donde los bajos instintos del ser humano suelen ponerse de manifiesto. En cambio, la marquesa siente curiosidad por una fiesta tan popular.

Al día siguiente yendo a oír misa a San Pascual, festividad del patrón de Madrid, se encuentra de nuevo con Pacheco, se saludan y se tratan con una familiaridad muy inusual para el grado de conocimiento mutuo. La marquesa lo ve guapo y atractivo y piensa que una mujer tendría que poder expresar abiertamente estos sentimientos, ya que no son nada malos.

Pacheco la invita a la Feria de San Isidro. La marquesa se siente tentada y piensa que no hay nada malo en ir con Pacheco a una fiesta popular que le apetece conocer.

En la romería pasean y después de una buena comida con bebida, la marquesa se siente especialmente risueña:

«Comprendía, sí, que mis pupilas destellaban lumbre y en mis mejillas se podía encender un fósforo; pero, lejos de percibir el atolondramiento que suponía precursor de la embriaguez, solo experimentaba una animación agradabilísima, con la lengua suelta, los sentidos excitados, el espíritu en volandas y gozoso el corazón.»

Con esa sensación de bienestar se adentra en la romería del brazo de Pacheco hasta la puesta de sol sobre el río Manzanares. Tal embriaguez le vino a la marquesa que tuvo que refugiarse en una habitación de una fonda para descansar y recuperarse del mareo producido por la ingesta de alcohol.  Y así se despierta a la mañana siguiente.

La marquesa se siente abrumada y al mismo tiempo atraída por Pacheco, pero se hace el enorme propósito de no volver a verlo y para ello decide hacer un viaje y empezar sus vacaciones en Galicia a los pocos días.

Pacheco no descansa y sigue frecuentando su casa y tentándola con su presencia. La marquesa decide salir con él y van a comer. Allí siente, por primera vez, una punzada en el corazón al verlo bailar con otras mujeres. No quiere reconocerlo y se lo guarda para sí misma pero está celosa y él se da cuenta.

El día anterior a su partida, Pacheco se presenta en su casa. Allí también está Don Gabriel que se da cuenta de lo que pasa y se marcha decepcionado con la marquesa y pensando lo peor de ella por caer en los brazos de un «mujeriego».

Pacheco le confiesa lo que siente por ella y que está seguro de que ella siente lo mismo. Al final, ella le pide que se quede y él le responde que entonces no se irá nunca. Pasan la noche juntos, incluso hacen planes de futuro y al amanecer la marquesa abre la ventana de par en par y se asoma con él, como si con este gesto quisiera mostrar al mundo su amor clandestino.

Comentario

El personaje de la marquesa viuda tiene algo de autobiográfico en su decisión de afrontar los riesgos de romper con los convencionalismos sociales y tomar decisiones que, en la vida personal de la autora, la llevó a romper su matrimonio y asumir la experiencia del amor y la sexualidad con desbordante y natural libertad.

«Insolación» fue publicada en 1889. Doña Emilia, separada ya de su marido, tenía una relación amorosa con Benito Pérez Galdós. En el momento de su publicación esta novela escandalizó a los lectores por el tema tratado.

Para mi el tema principal de la novela es el deseo femenino, desde una perspectiva del siglo XIX, y de como las convenciones sociales se interponían ya en el camino de las mujeres. Hay muchas capas en la historia que requiere también muchas lecturas pero en el fondo somos partícipes, a través de la lectura, de la evolución de una mujer tranquila y sosegada que siente una pasión que no es capaz de controlar. Acabando por ser ella misma y no dejarse someter por las rígidas normas sociales. Es una novela que causó una gran conmoción en su época tanto por el tema tratado como por el enfoque. Este último más próximo a la mentalidad de hoy en día que a la de la época. 

Desde el punto de vista narrativo nos encontramos con dos voces, la de la propia protagonista, hablando en primera persona y a veces con su propia conciencia y la de un segundo narrador, en tercera persona, que describe los hechos sin juzgarlos.

Los ambientes están muy bien caracterizados, y el estudio psicológico de los personajes bien tratado, dando importancia a muchas mujeres durante la narración de distinto estrato social como aristócratas, camareras, criadas, gitanas, todas ellas muy bien identificadas. Los personajes femeninos, no solo el de la protagonista, tienen volumen y personalidad. No te dejan indiferente.

El personaje de Pacheco es descrito como mujeriego, adulador, seductor y libertino, como un verdadero Don Juan. En cambio, en contraposición encontramos otro personaje masculino, Don Gabriel Pardo de la Lage, caballero aristocrático de ideas liberales afrancesadas y caballeroso. Pero este personaje, en el fondo íntimamente conservador, criticará, sintiéndose engañado y frustrado en sus expectativas con la marquesa, la decisión coherente de la mujer al entregarse libremente a sus deseos en brazos del Don Juan.

Por otra parte, está el tiempo en el que transcurre la narración. Es muy corto. Apenas seis días de trato personal en la pareja, pero tan significativos que transforman sus vidas en lo más íntimo.

En la descripción de la historia, Doña Emilia se sirvió mucho del naturalismo, por ejemplo en la minuciosidad de datos al referirse a objetos, pero también tomó elementos del simbolismo, del realismo, al llevarnos a lugares de esparcimiento donde acuden los personajes, del costumbrismo, por sus escenas coloristas, como el baile, y en los diálogos, del romanticismo, etc. 

En esta novela, Doña Emilia reivindica el derecho de las mujeres a elegir libremente su estilo de vida a pesar de los convencionalismos sociales, en una época de hipocresía e intolerancia social.


¡¡Ahora os toca a vosotras!!!

¿Qué os ha parecido esta novela?

Intentando mirar al pasado, ¿Cómo veis que ha retratado la escritora esa época a nivel social y cultural?

Comentad que otros temas de debate os ha sugerido esta historia.

Nos leemos,

La mujer en la época de Doña Emilia

4 Oct

La enseñanza del siglo XIX, muy influenciada aún por la Iglesia a todos los niveles, sigue contemplando a la mujer en un papel secundario. La Iglesia católica tenía un concepto funcional de la mujer. Obedecía a su papel cohesionador al interior de la familia. El prototipo más frecuente fue el de perfecta casada, reina del hogar, piadosa, buena madre y buena esposa. Este concepto correspondía a un discurso ideológico sobre lo doméstico, y la Iglesia católica era su más agresivo portavoz.

Por esto, su instrucción en establecimientos educativos, oficiales o preferentemente privados, no estaba dirigida a formar académicas o sabias, sino mujeres piadosas; sabias en manejo de labores domésticas, expertas en trabajo de agujas.

La incorporación de la mujer al sistema educativo, según la Iglesia, era una forma de moldear en principios y valores cristianos al elemento cohesionador de la familia y el hogar. El acceso de la mujer al sistema educativo no buscaba, de ninguna manera, alterar la función social de la misma; buscaba fundamentalmente alfabetizarla y adiestrarla en algunos quehaceres domésticos para el mejor funcionamiento del hogar y de la familia. Su educación, en caso de haberla, debía ir orientada a su misión en la vida.

La Revolución Liberal no supuso un cambio sustancial en la situación de la mujer, ni en la política, ya que no podía votar ni ser votada, ni en su papel o rol social. La mujer siguió siendo el eje fundamental del hogar y de la familia. En principio, la incorporación de la mujer al mundo laboral fue escasa, aunque fue aumentando a medida que el país se fue transformando económicamente, aunque de forma lenta y discontinua. En el campo continuó su presencia en las tareas agrícolas y en el mundo industrial comenzó a ocupar puestos de baja cualificación y siempre de menor remuneración salarial. En las ciudades el sector doméstico (criadas, nodrizas) fue su principal destino laboral.

En las clases media y alta, la mujer siguió desempeñando labores de organización y administración de sus respectivas casas y familias, además de elemento fundamental en las cuestiones matrimoniales de conveniencia, especialmente, en los estratos sociales más superiores. Las mujeres solteras pudieron desempeñar algunas actividades económicas pero cuando se casaban perdían su autonomía, aunque siempre conservaron la propiedad de sus dotes o de las herencias propias incorporadas al matrimonio.

Segunda mitad del siglo XIX

Desde 1812 hasta 1868 era considerable el atraso en la modernización del país y la debilidad de los sectores de clase media. El régimen liberal, en sus primeros pasos hasta constituir un poder más sólido, se caracterizó por su precariedad e inestabilidad. Este fue el marco en el que tuvieron que desenvolverse las mujeres españolas.

Los años que se sucedieron durante el Sexenio Democrático determinaron el modelo liberal burgués y prepararon un cambio político y social que se fue consolidando a lo largo de la Restauración. Durante ese tiempo surgieron nuevos movimientos y organizaciones sociales y políticas; una nueva clase obrera y nuevas clases medias que, al igual que en otros países, exigieron un mayor protagonismo.

Con ellos se abrieron nuevas oportunidades de reivindicación colectiva para las mujeres. A lo largo del XIX se empezaron a definir los modelos de vida cotidiana que fueron determinados por los discursos de la época y que tuvieron que asumir las mujeres de los diferentes estratos sociales. Así, el pensamiento del liberalismo naciente y su idea acerca del papel diferenciador que tenían que desempeñar ambos sexos, imponía la esfera doméstica para las mujeres y establecía su ausencia de los espacios políticos de decisión.

En España, la evolución política y económica se hizo de forma más gradual que en el resto de Europa, ya que siguió persistiendo una aristocracia y una nobleza de gran importancia económica y notoriedad social, y una Iglesia Católica de notable influencia.

La sociedad española se fue organizando en clases sociales y la burguesía se erigió protagonista instaurando sus costumbres y estilo de vida como modelo social. En relación a esto, las diferencias entre las mujeres de las diferentes clases sociales eran muy marcadas. La vida de las mujeres de clases media y alta, acontecía dentro del espacio doméstico. La familia fue el eje principal de organización social burguesa. A través de ella se defendía la propiedad privada y esto precisaba de un modelo de mujer adecuado al modelo de familia acorde con el grupo social. La moral burguesa dispuso que el prototipo de mujer fuese el de la decente, pura y casta, controladora de sus pasiones, abnegada y sacrificada.

De esclava tal como fue concebida en siglos anteriores, la mujer pasó a ser distinguida como reina del hogar, enalteciendo las cualidades de sensibilidad, entrega, emotividad y afecto procedentes de su naturaleza. De tal forma que el hombre debía emplearse en llevar a cabo grandes logros y proteger a su familia, y la mujer debía limitarse al ámbito de la vida doméstica, principalmente en las faenas de la casa, mostrar los más dulces cuidados, atenciones y una ternura activa y vigilante. 

Por otro lado, si se establece una correlación entre la situación social y la cultural, se observa que la imagen femenina que se divulgó en la literatura del siglo XIX fue la de ángel del hogar, amparada por un rígido régimen patriarcal de valores. Esta figura obtuvo su auge a mediados de siglo. Se estableció entonces la separación de los sexos en dos esferas: pública y privada. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de entender la imagen de la figura femenina en la literatura de este siglo, que fue dirigida hacia el sometimiento de la mujer, la sumisión y obediencia para preservar la institución burguesa más preciada, la familia, a través del matrimonio y la maternidad.

A partir de la Revolución de 1868 se pueden apreciar los primeros intentos de mejorar la condición social de las mujeres, pero siempre gracias a figuras, que siendo importantes y que han dejado su impronta en la historia española, estuvieron muy aisladas. Destacaron tres mujeres: Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro. Se esforzaron en defender cambios jurídicos y educativos.

El pensamiento feminista de Emilia Pardo Bazán

A través de sus novelas, ensayos, etc., Doña Emilia nos deja un retrato bastante realista del papel que la mujer representaba en la sociedad española de la segunda mitad del siglo XIX. Leyendo su obra podemos entender las diferencias que existían entre hombres y mujeres en el contexto social de su época y por otro, también podemos valorar el esfuerzo que hizo la escritora por hacer visible esta situación para que poco a poco se pudiera ir cambiando.

Aunque hace una denuncia sistemática de las desigualdades entre los dos sexos, su obra no tiene un carácter victimista ni se centra exclusivamente en las mujeres, sino que plantea las diferentes vías y expectativas que la sociedad ofrece para desarrollar la personalidad de los individuos, sean hombres o mujeres. Y desde esa perspectiva, destaca la fuerza de Doña Emilia por luchar contra lo establecido tanto social como intelectualmente y su afán por alcanzar una amplia cultura en un momento en que las mujeres en España eran analfabetas. 

La educación de las mujeres fue una de sus reivindicaciones más importante. Por una parte, critica que la educación que recibe la mujer burguesa no es más que una cultura de adorno con disciplinas como la música, la pintura, francés, etc. Y Por otra, señala que la escasa implantación del feminismo en nuestro país, con respecto a otros países de Europa, se debe a la falta de educación en España.

En 1892 se celebró en Madrid el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano, donde tomaron parte activa la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, un grupo de mujeres ilustres de la época como Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán. Uno de los temas específicos que se trataron fue la igualdad de ambos sexos en el acceso a los diferentes niveles de enseñanza. Las posturas fueron desde los que defendían el que las mujeres accedieran, a los que planteaban que se debía restringir su acceso ya que se ponía en peligro la institución familiar. Por su lado, en su ponencia titulada La Educación del hombre y de la mujer sus relaciones y sus diferencias, Doña Emilia expone sus ideas sobre la educación, planteando que ésta parte de principios opuestos para los dos sexos:

Mientras la educación masculina se inspire en un postulado optimista…, la educación femenina derívase del postulado pesimista o sea del supuesto que existe una antinomia o contradicción palmaria entre la ley moral y la ley intelectual de la mujer, cediendo en daño y perjuicio de la moral cuando redunda en beneficio de la intelectual, y que –para hablar en lenguaje liso y llano– la mujer es tanto más apta para su providencial destino cuanto más ignorante y estacionaria, y la intensidad de la educación, que constituye en el varón honra y gloria, para la hembra es deshonor y casi monstruosidad… el papel que a la mujer le corresponde en las funciones reproductivas de la especie, determina y limita las restantes funciones de su actividad humana, quitando a su destino toda significación individual, y no dejándole sino la que puede tener relativamente al destino del varón” .

La escritora intentó ser miembro de la Real Academia Española pero fue rechazada por unanimidad por ser mujer.

El matrimonio es otro de los temas que aborda. Traduce al castellano La esclavitud femenina de Stuart Mill, primer diputado que defiende la inclusión del voto femenino, en 1866, y en el prólogo se resalta la importancia de la compenetración de los dos cónyuges y que la relación no sea solo sexual sino también intelectual.

La cuestión del papel social de las jóvenes aparece, también, reflejado en el cuento «Naúfragas«, donde pretende despertar a las mujeres de su tiempo para que progresen, cosa que no será posible mientras permanezcan sumergidas en la ignorancia. Según su convicción, la situación de la mujer tendría que venir con el reconocimiento de su derecho al acceso a todos los niveles de enseñanza, incluida la formación universitaria y que les permitieran realizar el ejercicio de sus carreras en el mundo laboral.

Otro aspecto a resaltar, que define bien su figura y su relevancia histórica, son las diversas relaciones entre los sexos basadas en la amistad entre iguales, rompiendo claramente la cultura establecida de la época, donde a la mujer se le exigía sumisión al hombre dentro del matrimonio. Esta relación de amistad que defendía nuestra autora adquiría una dimensión doblemente transgresora, pues entraba sin tapujos en el plano literario, de intercambio de opiniones y pareceres sobre sus obras, en un contexto en el que la mujer era considerada inferior intelectualmente.

Nuestra próxima lectura: «Insolación» de Emilia Pardo Bazán

27 Sep

«Si no lo decimos, lo pensamos, y no hay nada más peligroso que lo reprimido y oculto, lo que se queda dentro.«

Iniciaremos este curso con una obra del siglo XIX que fue escandalosa en su día y que su revisión se ha vuelto a poner de moda este año. Vamos a leer «Insolación», de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán, más conocida como Doña Emilia. Obra escrita en 1889 y reeditada por la editorial Reino de Cordelia, el año pasado, en una bonita edición ilustrada.

Este es el pequeño homenaje desde el club virtual a una escritora que se adelantó a su tiempo y que este año conmemoramos el centenario de su muerte.

La obra

«La marquesa de Andrade vivía contenta, algo envanecida de haber soltado la cáscara provinciana, y satisfecha también de conservar su honradez como la conservan allá en Vigo las señoras muy visibles, que no dan un paso sin que el vecindario sepa si fue con el pie izquierdo o el derecho».

Asís Taboada, joven atractiva y prematuramente viuda, se despierta una mañana con una fuerte resaca, provocada por los excesos que ha cometido el día anterior en la feria madrileña de San Isidro en compañía de un galán seductor y calavera, el gaditano Diego Pacheco. Aunque la moral de la época lanza constantes alertas para que se olvide de ese pretendiente, ella no lo tiene tan claro y desoye los consejos de la buena moral.

Publicada en 1892 se consideró ya desde el inicio como una obra escandalosa, por lenguaje, su temática, ya que en ella se ventilaban asuntos como el de la distinta moral sexual para hombres y mujeres. Clarín había sentenciado la novela en sus «Paliques«: Antipático, poema de una jamona atrasada de caricias, y Pereda había dicho a los lectores de El Imparcial que los protagonistas de «Insolación» vivían amancebados a la vista del lector, con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar.

A pesar de esto, la crítica ha destacado lo que ya en su tiempo algunos entrevieron: el magnífico estudio psicológico del personaje femenino y la calidad literaria de la obra.

El estudio introductorio de Marina Mayoral desentraña las circunstancias que rodearon la aparición de la novela y ahonda en los mecanismos de la creación novelesca, permitiendo así al lector actual una mayor comprensión y un disfrute más pleno de la obra.

La autora

«Sobran personas maldicientes y deslenguadas que interpretan y traducen siniestramente las cosas más sencillas, y de poco le sirve a una mujer pasarse la vida muy sobre aviso, si se descuida una hora…»

Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en A Coruña y murió el 12 de mayo de 1921. Condesa de Pardo Bazán, fue una noble y novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante introductora del naturalismo en España y precursora del feminismo.

Fue precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y del feminismo. Consideraba que las mujeres debían de formarse y tener una educación igual que la de los hombres. Dedicó parte importante de su actuación pública a defender sus ideas.

En 1883 publica «La Tribuna» considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española. Cuenta la historia de una mujer obrera y refleja el ambiente de trabajo en una fábrica, mostrando el ambiente de las cigarreras de A Coruña a la que da el nombre literario de Marineda.

Doña Emilia incorpora por primera vez en la novela española al proletariado (antes que Galdós y Blasco Ibáñez) y describe los métodos industriales, formas de trabajo, duros horarios y el ambiente obrero en años de intensa movilización social, a la vez que realiza un profundo análisis del mundo femenino y de la doble jornada de las obreras siendo madres y trabajadoras.

Entre su obra literaria más reconocida destaca la novela «Los pazos de Ulloa» (1886) que la consagró como una de las grandes escritoras de la literatura española. En ella describe la decadencia de la oligarquía terrateniente que ha perdido su papel de liderazgo social, la nobleza degradada, un patético retrato de la decadencia del mundo rural gallego y de la aristocracia.

En 1885 publicó «La dama joven» en la que habla de crisis matrimoniales, justo en el momento en que empieza la separación entre ella y su marido.

También publicó ensayos como «La revolución y la novela en Rusia» (1887) o «La mujer española» (1890).

Doña Emilia murió en 1921, en Madrid, víctima de un virus muy agresivo probablemente consecuencia de la Gripe de 1918.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tiene obras de la escritora en línea. También podéis acceder a su creación literaria a través del catálogo Ebiblio dependiente de las Comunidades Autónomas.


Calendario de lecturas:

  • Presentación de la novela: 27 de septiembre de 2021
  • Contexto histórico: 1 y 4 de octubre de 2021.
  • Comentario de la novela: 18 de octubre de 2021.

Todos los lectores/as que estáis apuntados a recoger un ejemplar físico ya lo tenéis disponible en la biblioteca para retirar.

¡¡Nos leemos!!! buen comienzo de curso,

I Concurso «ICONOGRAFÍAS sobre Marineda»

27 Jul

Con motivo del 167 aniversario del nacimiento de Emilia Pardo Bazán, Casa-Museo Emilia Pardo Bazán y Marineda City convocan el I Concurso «ICONOGRAFÍAS sobre Marineda«.

Se convoca un Premio Literario para los relatos escritos en gallego y otro Premio Literario para los relatos escritos en castellano con la extensión de 4.000 caracteres máximo. Deberán estar inspirados en la ciudad de A Coruña, que podrá ser presentada como un elemento real o imaginado, utilizando el mismo «privilegio concedido a la novelista» del que se sirvió la escritora cuando empleó el nombre literario de «Marineda» para referirse a su ciudad natal e incorporarla así a la alta literatura universal.

Así mismo, habrá también un Premio Fotográfico a la que se considerase mejor fotografía sobre el tema del concurso: «ICONOGRAFÍAS sobre Marineda». El premio se basa en favorecer los valores plásticos de las piezas que se presenten. Después de una primera selección, llevada a cabo por personas con experiencia en crítica y creación fotográfica, la convocatoria del concurso se resolverá en las redes sociales.

Cada modalidad tendrá un único premio y este será de 1.000 euros.

Los jurados serán elegidos entre representantes de la Real Academia Galega y la Real Academia Española y personas vinculadas con la creación y crítica literaria y artística.

Estos premios se establecen con la finalidad de contribuir a estimular la creación artística inspirada en referentes reales o imaginarios de A Coruña.

Emilia Pardo Bazán 

Nació en A Coruña en 1851 y murió en Madrid en 1921. Condesa de Pardo Bazán, fue una noble y aristócrata novelista, periodista, feminista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante española introductora del naturalismo en España. Fue una precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo.​ Reivindicó la instrucción de las mujeres como algo fundamental y dedicó una parte importante de su actuación pública a defenderlo.

En 1882 comenzó, en la revista La Época, la publicación por entregas de una serie de artículos sobre Émile Zola y la novela experimental, reunidos posteriormente en el volumen La cuestión palpitante (1883), acreditándola como una de las principales impulsoras del naturalismo en España.

La Tribuna

Es considerada la primera novela social y naturalista española. Publicada en 1883 cuenta la historia de una mujer obrera y refleja el ambiente de trabajo en una fábrica (la Fábrica de Tabacos), mostrando el ambiente de las cigarreras de A Coruña a la que da por primera vez el nombre literario de Marineda. Es la historia de una huelga y su protagonista es una joven valiente y resuelta que encabeza las reivindicaciones obreras, una mujer engañada por un «señorito» que la seduce y la abandona y termina con los gritos populares a favor de la República al tiempo que ella da a luz a su hijo.

Emilia Pardo Bazán incorpora por primera vez en la novela española al proletariado, antes que Pérez Galdós y Blasco Ibáñez, y describe los métodos industriales, formas de trabajo, duros horarios y el ambiente obrero en años de intensa movilización social, a la vez que realiza también un profundo análisis del mundo femenino y de la doble jornada de las obreras siendo madres y trabajadoras.

Entre su obra literaria una de las más conocidas es la novela Los pazos de Ulloa (1886). También publicó: La dama joven (1885) y La madre naturaleza (1887).

Coincidiendo con la muerte en 1890 de su padre, su obra evolucionó hacia un mayor simbolismo y espiritualismo, patente en Una cristiana (1890), La prueba (1890), La piedra angular (1891), La quimera (1905), La sirena negra (1908) y Dulce dueño (1911). Esta misma evolución se observa en sus más de quinientos cuentos y relatos, recogidos en Cuentos de la tierra (1888), Cuentos escogidos (1891), Cuentos de Marineda (1892), Cuentos sacro-profanos (1899), entre otros.

Las bases del concurso las encontraréis en el enlace a la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán.

¡Mucha suerte a todos!