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Las Reclusas

20 May

Argumento

Aparece un nuevo “mordido”, Olivier Vessac, de la “Pandilla de las Reclusas”. Está en el hospital. Adamsberg ve la posibilidad de poder interrogarlo antes de que se muera. Se desplaza hacia Bourges y consigue hablar con él.

Vessac es consciente de que la mordedura ha sido provocada. Al igual que el comisario piensa que es en venganza por sus fechorías con La Pandilla en el orfanato. Confiesa todo. Aunque también declara que no participó en las violaciones en grupo. Cree que se lo tiene merecido y acepta la situación. Tiene el brazo derecho con necrosis. Le queda poco de vida. Confirma que la mordedura fue en el exterior y que no hubo una persona que se la administrara.

Adamsberg está en un callejón sin salida. Tiene a toda la Brigada investigando. Controla todos los movimientos del grupo de los mordidos de niños. Ninguno lo pudo hacer porque a ninguno lo pueden situar en el lugar del crimen ese día.

Va a ver a su hermano, Raphaël, a la isla de Ré. Ya no ve “entre las brumas”. Hay algo que lo perturba. Necesita hablar con su hermano y contarle todo. Su hermano le recuerda un episodio del pasado: cuando el comisario tenía doce años y sus padres los llevaron a Lourdes vio en un viejo palomar de piedra a una mujer que se había recluido por iniciativa propia hace cinco años y que vivía de la caridad de la gente del lugar que la consideraban como una “sana protectora”. Una práctica muy habitual entre la Edad Media y el siglo XVI. A estas mujeres se las llamaba “reclusas”. La imagen de la reclusa de Pré d’Albret le impresionó tanto de niño que la había olvidado. Su hermano le ayudó a sacar estos recuerdos de su interior

El comandante pone de manifiesto ante la Brigada que la pista sobre la “Pandilla de los mordidos” aunque luminosa fue un fiasco. No pudieron probar que alguno de ellos pudiera matar a Vessac. De todas formas, sigue creyendo que hay una relación entre el Orfanato y las víctimas de reclusa.

Habla con un psiquiatra y le cuenta sus recuerdos.  Ahora cree que el asesino puede ser una mujer. Una mujer con una infancia difícil y que fue violada o que estuvo secuestrada. No se quita de la cabeza la imagen de la reclusa que vio de niño. Le venía a la cabeza que para elegir la infinita dificultad de matar con veneno de reclusa, tienes que haber sido reclusa y antes de eso, haber sido secuestrada. 

Sospecha de la coinquilina de Irene Royer, la mujer a la que conoció cuando fue a ver a un experto en arañas al museo y se hicieron amigos. Lo ayuda en la investigación. Fue la que lo puso en la pista de La Pandilla de Le Misericordie. Ahora tiene una inquilina, Louise Chevrier, que fue violada a los 38 años y siente aversión por los hombres. Tiene el perfil que busca Adamsberg para su “posible” asesina.             

Pone a gente de la Brigada a investigar niñas secuestradas desde la infancia y dan con un caso espantoso, la familia Seguin. El padre encerró a sus dos hijas desde pequeñas en el desván y las violó desde la infancia. Después, su hijo Enzo cuando tuvo edad suficiente lo asesinó y la policía consiguió rescatarlas con veinte años. Las niñas se llamaban Annette la menor y Bernadette la mayor.

La pequeña fue prostituida por su propio padre en el desván ofreciéndola a un grupo de muchachos durante once años. Adamsberg piensa que está ahí la conexión. Cree que el grupo que visitaba a la hermana pequeña era la “Pandilla de las Reclusas” ya que el padre era también conserje en Le Misericordie y los conocía a todos.

Sigue esa línea de investigación y los datos empiezan a cuadrar. Confirma con el hijo del director que Seguin trabajó efectivamente de conserje en Le Misericordie y que era permisivo con La Pandilla. Ahora tiene que investigar si alguna de sus hijas es la asesina de la reclusa.

El caso se le pone un poco difícil porque las niñas una vez liberadas estuvieron en un sanatorio psiquiátrico y cambiaron de identidad. Es difícil saber si Louise puede ser una de ellas. La Brigada tampoco encuentra la partida de nacimiento de Louise.

Al mismo tiempo el comisario descubre, tras el asesinato de los dos últimos miembros de la Pandilla –Torrailles y Lambertin-, como fueron asesinados las víctimas con veneno de reclusa sin que nadie apareciera en escena. Les disparaban veneno de reclusa con rifle de dardos desde una distancia que no se pudiera ver. Cada dardo tendría que tener el veneno de veintidós reclusas. El dado se recuperaba del lugar del crimen porque iba atado con un fino hilo del cual poder tirar. Así nadie sospecharía de un asesinato.

Adamsberg llama a Irène para comentar los últimos fallecimientos. Irène ya lo sabía por los foros de Internet. Y le responde “se los han cargado a todos y seguimos sin saber ni quién ni cómo”

Decide excavar en el viejo palomar donde vio a la reclusa de niño para conocer definitivamente su identidad y saber si efectivamente era una de las hermanas Seguin. Quiere encontrar sus dientes en el suelo de ocupación ayudado por un arqueólogo amigo.

Por fin encuentran 21 dientes de la reclusa que les puede dar su identidad. Al mismo tiempo cae en la cuenta de detalles de la investigación que se le habían pasado por alto. Atando cabos descubre quién es la persona que asesinó a los diez miembros de la Pandilla de la Reclusa.

Y hasta aquí … ¡¡no desvelaremos el final!!

Comentarios

Según la crítica esta novela has sido uno de sus proyectos más ambiciosos de la autora porque en ella se entrecruzan elementos como el medievo, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los retorcidos laberintos de la mente humana.

Si algo caracteriza a todas las novelas de Fred Vargas es la sencillez y naturalidad con la que compone su obra literaria, tiene un estilo único, muy depurado, todo va hilvanándose con el transcurso de la historia. Cualquier detalle tiene importancia en la trama.

El tiempo de lo narrado es prácticamente el actual aunque la historia tiene retazos del pasado, la arqueología y otras disciplinas que enriquecen la historia y amenizan la acción frente al lector.

La autora ofrece un verdadero crisol de la condición humana, de cómo la venganza puede ser catártica y puede condicionar toda una vida. Los diálogos en el micromundo de la Brigada de Adamsberg vienen salpimentados de humor, inteligencia, sarcasmo, amor y hasta mayéutica.

“No hay que desatender nunca una picadura, hay que rascarla siempre hasta el final, hasta hacerse sangre; si no, corres el peligro de que te pique toda la vida.”

La intriga y su resolución son previsibles, pero esto es secundario cuando en la concepción novelística de Fred Vargas hay otros elementos con los que configurar su particular voz. 

Se ha cumplido la venganza sobre todos los miembros de la La Pandilla de las Reclusas. La escritora nos pone en un dilema moral y al comisario Adamsberg también. ¿Se puede justificar un crimen cuando las víctimas han sido verdugos de otras personas? El comisario lo tiene difícil. Con la resolución del enigma de las muertes por reclusa no sabe que hacer. Por un lado su profesionalidad le dicta que tiene que detener al culpable pero por otra, comprende, empatiza y no quiere volver a recluir a la persona que ha estado ya reclusa la mayor parte de su vida.

Al final, Vargas juega con el lector ¿de verdad se ha impartido justicia?


¡Ahora os toca a vosotros!

Espero que ahora hagáis más comentarios sobre este libro.

¿Qué os ha parecido la historia? ¿Os gusta como escribe la autora?

¿Os ha gustado el final?

Contadme que pensáis sobre la doble moral de la justicia.

RECORDATORIO: Los que tengáis un ejemplar de esta novela acordaros de devolverlo entre esta semana y la siguiente en la Biblioteca Fórum.

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La Pandilla de las Reclusas

6 May

La novela se inicia con el comisario Jean-Baptiste Adamsberg de vacaciones en Islandia con un hijo que ha descubierto hace poco y  sin móvil porque el suyo “está hundido en un montón de mierda de oveja”. Había olvidado que, tiempo atrás, había sido comisario, al mando de los veintisiete agentes de la Brigada Criminal del distrito 13 de París. Un mensaje de imprevisto sobre una mujer atropellada en extrañas circunstancias le hace volver de inmediato.

Ya en la Brigada, los comandantes Mordent y Danglard le informan sobre el desarrollo de la investigación. Una mujer muere atropellada y creen que fue un homicidio. Tienen dos sospechosos: el marido y el supuesto amante.

Un homicidio solucionado rápidamente y que solo nos sirve para adentrarnos en el entorno del comisario Adamsberg y en la Brigada en la que está destinado. Nos va dando pistas del carácter del comisario, de su asombrosa intuición y de lo que algunos denominan “saber ver entre la bruma”, así como las cualidades del resto de los componentes del grupo.

Su vuelta coincide con el interés del teniente Voisenet por un caso que se debate en las redes sociales sobre la muerte de tres ancianos por la mordedura de una araña reclusa, la Loxosceles rufescens. Parece una coincidencia y que la muerte sobrevino por la avanzada edad de las víctimas, pero Adamsberg ve un patrón y no cree en las coincidencias. No hubo ningún caso el año anterior y de repente aparecen tres. Los dos primeros se conocían desde niños y murieron con ocho días de diferencia.

Para el comisario es un caso curioso ya que el veneno de este arácnido aunque doloroso e irritante no suele ser mortal. Se suelen necesitar muchas mordeduras para llegar a ser letal. Otra circunstancia que le llama la atención es que no suele ser un animal agresivo, al contrario se esconde con facilidad y es muy difícil detectar su presencia. Aún así cree que su veneno fue inyectado de alguna manera en las víctimas y está atascado en ese punto.

A pesar de la oposición de la Brigada, Adamsberg decide investigar este caso. Cuenta con poca ayuda pero tanto Veyrenc, como Voisenet, Froissy y Retancourt no le dan la espalda y le ayudan en sus pesquisas, más por el respeto que le tienen que por estar de acuerdo en esta investigación.

El comisario acompañado por Veyrenc viajan a Nimes, al orfanato donde estuvieron las dos primeras víctimas, Claveyrolle y Barral. El orfanato se llamaba “La Miséricorde”. Se entrevistan con el hijo del director de aquella época que les da información y les enseña los archivos que su padre había celosamente guardado a lo largo de todos estos años con la información de todos los niños que pasaron por allí.

Les cuenta que  cuando Claveyrolle y Barral eran todavía unos niños habían constituido en el orfanato “la Pandilla de las Reclusas”, liderada por Claveyrolle y compuesta  en total por nueve niños. Se llamaban así porque utilizaban este tipo de araña para acosar y martirizar a sus compañeros. Causó estragos  en el orfanato porque la mordedura de esta especie puede provocar un cuadro clínico denominado loxoscelismo que, en los casos más graves, puede provocar gangrena. Esto es lo que les pasó a varios niños ya que en 1944 la penicilina todavía estaba en sus inicios. Once niños, once víctimas de su violencia. El director no pudo hacer nada con ellos. Las agresiones no pararon y pasados los años, sus víctimas pasaron a ser mujeres a las que agredían sexualmente en grupo.

En el transcurso de la investigación, descubre que la tercera víctima conocía a las otras dos y que juntos habían llevado a cabo una violación en grupo a una chica de 16 años que conocía uno de ellos.

Con todos estos datos, Adamsberg convoca una reunión para exponer sus resultados a toda la Brigada y así conseguir efectivos para seguir con la investigación. Porque una de sus hipótesis es “la venganza” por parte de las víctimas de “Le Misericordie”. Que se hubieran unido para acabar con sus agresores 60 años después.

En el transcurso de esta reunión, expone sus teorías y enseña las fotografías de los niños amputados y con graves secuelas físicas. También teoriza sobre la posibilidad de que sea una venganza de las víctimas de agresión sexual, pero esta línea de investigación la cree más incierta. Consigue que esta vez la Brigada lo apoye y participe en la investigación. Todos menos el comisario Danglard.

Adamsberg cree que esta oposición al caso tiene algo de “personal , íntimo” y piensa que no hay nada más personal e íntimo que la familia. Así que decide investigar al comandante. En esta línea consigue averiguar que Danglard tiene una hermana, Ariane, catorce años mayor que él que está casada con uno de los niños de la lista de víctimas de La Pandilla, Richard Jarras. Además, trabajó como comercial de la Administración hospitalaria para un hospital en Marsella que funcionaba como Centro de antídotos, entre los que podrían estar los antídotos de reclusa. ¿Coincidencia?

Además, en la lista de La Pandilla hay cuatro de ellos que murieron hace catorce años y al investigar la causa de sus muertes parece que no fueron totalmente “fortuitas” y el Comisario cree que pudo ser el inicio de la venganza de las víctimas de La Pandilla.

Comentario

En una reciente entrevista Fred Vargas declaraba que le apasiona el proceso de la resolución del caso criminal, obligada, sin duda, por el rigor de su experiencia científica. Lo mejor de Vargas es la naturalidad con la que hilvana la lógica de sus relatos, el fino humor con el que los espolvorea, el delirio asumido de su protagonista y, en fin, el cúmulo de coincidencias felices de su trama.

Con esta novela hace la número novena de la saga del comisario Adamsberg que en palabras de su autora lo define como «soñador y utópico obstinado», un comisario que ve entre las brumas. De mentalidad visionaria y metodología errática, tiene un don, la visión proyectiva, que en el transcurso de su obsesiva investigación tiene momentos de bajón en los que se queda a ciegas, atrapado en una oscuridad profunda. El lugar donde viven las arañas «reclusas».

Como las anteriores, esta novela está repleta de sus inolvidables y excéntricos personajes secundarios, entre otros, el genial erudito alcohólico e hipertimésico Danglard, así como de enigmáticos símbolos y ámbitos oscuros. Y en el centro, crímenes, violaciones y una araña: la insignificante “reclusa” que da título al libro.

Además, Vargas juega con los prejuicios del lector, con su pensamiento y sus inquietudes. A medida que van apareciendo distintos sospechosos y conocemos la catadura moral del infame grupo de víctimas, uno tiene que luchar contra la tentación de justificar al asesino y pensar que, sea quien sea finalmente, nos está haciendo un favor al quitar de en medio a estos personajes.


¡Ahora os toca comentar a vosotros!

¿Qué os está pareciendo la novela? ¿Habíais leído más libros de esta autora o de la misma saga? ¿Os gusta la trama?

Yo creo que la novela tiene un buen ritmo y está escrita con una sutil ironía y ternura al mismo tiempo. ¿Qué pensáis vosotros?

¡¡Espero vuestros comentarios!!

El 20 de mayo, lunes, publicaremos el  siguiente post de comentarios finales de la novela.

Nos leemos,

Nuestra próxima lectura: “Cuando sale la reclusa” de Fred Vargas

22 Abr

Vamos a adentrarnos en el mundo policial y de suspense de la mano de la escritora francesa y Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018, Fred Vargas.

Esta novela es una nueva entrega de la saga policial del intuitivo e inclasificable comisario Adamsberg. Gracias a los métodos insólitos de este investigador, el relato va y viene de París al Sur rural francés. 

Editado por Siruela en 2015 y traducida del francés por Anne-Hélène Suárez Girard.

La novela

El comisario Jean-Baptiste Adamsberg, tras unas merecidas vacaciones en Islandia, se interesa de inmediato a su regreso a Francia por la muerte de tres ancianos a causa de las picaduras de una Loxosceles rufescens, más conocida como la reclusa: una araña esquiva y venenosa, pero en ningún caso letal.

Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida.

Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora.

la escritora

Seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau. Nació en París el 7 de junio de 1957.

Autora de novelas policíacas, escogió como seudónimo el de “Vargas“. Este alias hace referencia al personaje de María Vargas, interpretado por la actriz Ava Gardner en la película “La condesa descalza”.

Es licenciada en Historia y Arqueología. Ha trabajado en el Centro Nacional de Investigación Científica Francés desde 1988 y posteriormente en el Instituto Pasteur, si bien es conocida mundialmente por su faceta de escritora de novelas policíacas, labor que comenzó en 1986.

Sus novelas se desarrollan habitualmente en París, siendo su protagonista el inspector jefe Adamsberg y su equipo. Otras novelas de esta serie: “El hombre de los círculos azules” (1996), “El hombre del revés” (1999), “Huye rápido, vete lejos” (2005), “Bajo los vientos de Neptuno” (2006), “La tercera virgen” (2008), “Un lugar incierto” (2010), “El ejército furioso” (2011), “Fluye el Sena” (2012), “Tiempos de hielo” (2015).

En algunas de sus obras, sobre todo las protagonizadas por los detectives amateurs conocidos como “Los tres evangelistas” (2014), muestra sus conocimientos sobre la Edad Media, como especialista que es. En esta serie se encuentran también: “Que se levanten los muertos” (1995), “Más allá, a la derecha” (2006), “Sin hogar ni lugar” (2007).

Sus novelas han sido traducidas a varios idiomas, y ha obtenido numerosos premios internacionales como reconocimiento a su obra, como el International Dagger, el Premio de las Librerías Francesas o el 813 a la mejor novela en francés. En el año 2018 obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Además, parte de la obra de Vargas ha sido adaptada al cine y a la televisión.

“Cuando sale la reclusa” es sin duda la obra más ambiciosa de Fred Vargas, la reina indiscutible de la novela negra europea. En ella se entrecruzan con maestría todos los temas que han convertido la publicación de cada una de sus novelas en un auténtico acontecimiento literario, tanto para la crítica como para los lectores: el medievo, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y, por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los oscuros laberintos del alma humana.

Comienzos de la novela policíaca

La novela policíaca es un género narrativo en donde la trama consiste generalmente en la resolución de un misterio de tipo criminal. El o la protagonista en la novela policíaca es normalmente un/una policía o un/una detective, habitualmente recurrente a lo largo de varias novelas del mismo autor, que, mediante la observación, el análisis y el razonamiento deductivo, consigue finalmente averiguar cómo, dónde, por qué se produjo el crimen y quién lo perpetró. 

Está generalmente aceptado que, aunque sus antecedentes se remontan más atrás en el tiempo, el género policíaco como tal nació en el siglo XIX de la mano de Edgar Allan Poe, al crear al detective Auguste Dupin en su relato “Los crímenes de la Calle Morgue”.

Primera ilustración del personaje creado por Agatha Christie para la publicación The Royal

Dupin fue el primer detective de ficción, el cual sirvió de modelo a Arthur Conan Doyle para dar vida al “más famoso detective de todos los tiempos”: Sherlock Holmes, que constituye por excelencia el protagonista arquetípico de las novelas policíacas. Doyle, junto a Agatha Christie, fundó lo que se conocería como la escuela británica de novela policíaca. Agatha Christie creó a la primera detective femenina de la historia: la Señorita Marple.

Con el paso de los años, la novela policíaca fue evolucionando hacia formas narrativas más complejas, la resolución del misterio planteado como un juego de lógica dejó de ser el objetivo principal de la obra, quedando en primer plano la denuncia social y un intento de comprender los conflictos del alma humana.

Fue así como nació un subgénero dentro de la novela policíaca: la novela negra. La novela negra nació en EE.UU y los padres del género fueron Raymond Chandler y Dashiel Hammett, en cuyas obras se basaron algunas de las películas más representativas del cine negro americano como El halcón maltés o El sueño eterno con el famoso detective Phillip Marlow.

El apelativo de “negra” se debió por un lado a los ambientes oscuros que reflejaban, pero sobre todo a que aquellos relatos se publicaron por primera vez en la revista Black Mask, creada en 1920 por H. L. Mencken y George Jean Nathan y en la Série Noire de la editorial francesa Gallimard nacida en 1945. Aquellas novelas marcaron un antes y un después en la forma de narrar el crimen.

A diferencia de los relatos británicos donde intervenían las clases sociales altas, los crímenes eran generalmente “refinados” y donde el culpable casi siempre era descubierto y castigado por la ley, en la novela negra americana se reflejan sobre todo los ambientes sórdidos de los bajos fondos y el héroe es un personaje cínico y desencantado que habitualmente está sin trabajo, no tiene un dólar en el bolsillo y debe hacer frente él solo, no solo al criminal, sino también a un poder establecido generalmente corrupto.

Aunque el detective o el policía siguen siendo el tipo de protagonista principal, aparecen novelas de crímenes narrados desde otros puntos de vista: a mediados de los años 50 Patricia Highsmith publica El talento de Mr. Ripley, la primera de una magnífica serie de novelas que narran las peripecias 

de Tom Ripley, un estafador que suplanta a las personas a las que asesina.

Aunque la novela negra sufrió una época de crisis en los años 60, desde los 80 hasta nuestros días han seguido apareciendo grandes figuras que han mantenido vivo el género: Julian Symons, PD. James, RuthRendell y más recientemente Henning Mankell, Fred Vargas, Andrea Camilleri o Donna Leon entre otros. En España también merecen especial mención Manuel Vázquez Montalbán, Francisco García Pavón, JuanMadrid y Andreu Martín y más recientemente Lorenzo Silva o Alicia Giménez Bartlett.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Calendario:

  • 22 de abril: presentación de la novela.
  • 6 de mayo: comentarios hasta la página 208 (final del capítulo XXIII).
  • 20 de mayo: del capítulo XXIV hasta el final.

Los que tenéis que recoger el libro en la Biblioteca Fórum: podéis pasar a partir de mañana martes a retirar un ejemplar en la Sala de adultos.

Esta semana id devolviendo la novela de Claudia Piñeiro. El próximo lunes la tengo que enviar a Santiago.

Nos leemos,

 

SOPHIE & FRANTZ

26 Nov

Llegamos al final y al desenlace de esta inquietante novela.

Frantz y Sophie

Comienza esta tercera parte con la boda de Frantz y Sophie en el ayuntamiento y el inicio de su vida en común. Sophie descubre que Frantz es mejor de lo que esperaba y siente una ligera felicidad de poder dejar atrás su vida de crímenes y locura.

Al poco tiempo termina este sentimiento de felicidad ya que vuelve a tener pesadillas y los muertos se le aparecen en medio de la noche para atormentarla. Con su nueva crisis, Frantz no la deja sola en ningún momento y Sophie, angustiada, tiene ganas de escapar.

La historia da un giro importante cuando ella encuentra su foto de carné en una bolsa de Frantz. Foto sustraída hace cuatro años por un motorista desconocido. La encuentra por casualidad. Es entonces cuando empieza a sospechar que su marido puede ser el motorista. No encuentra otra explicación. Quiere irse pero cada vez que lo intenta, aparece Frantz. Es entonces cuando decide hacer un intento de suicidio para que la lleven al hospital y así tener más facilidades para despistar a su marido. Pero en ese intento, Frantz comente otro error y la llama“Sophie”.

Ella lo tiene claro y comienza a urdir su plan. Se escapa del hospital y consigue que su marido no sepa donde está. Gracias a su amiga Valérie y a su padre traza un nuevo plan.

Sophie y Frantz

Sophie ya sabe la verdad sobre Frantz. Sabe que es el culpable de todo lo que le ha ocurrido en estos cuatro últimos años. Quiere jugar con esta ventaja. Vuelve al piso como si nada hubiera pasado. Sigue fingiendo que sigue mal y bajo los efectos de los fármacos. En su plan no contempla ir a la policía. Quiere vengarse por si misma.

Frantz nos desvela a través de su diario que culpa a Catherine, madre de Sophie, de la muerte de su madre. La estaba tratando como Psiquiatra y no consiguió que no se suicidara. Decide vengarse de ella pero cuando tiene posibilidades de hacerlo, su padre muere y hereda, Catherine ya había fallecido. Es entonces cuando decide vengarse a través de su hija, Sophie.

Sophie sigue interpretando el papel de mujer desequilibrada y ausente por las pastillas. Finge que duerme y que no sabe que hace la mitad del tiempo. Frantz no sospecha nada pero, de repente, ve en unas fotografías del garaje del padre de Sophie unas cajas que le llaman la atención. Ampliando la imagen descubre que son las historias clínicas de Cahterine y se alerta.

Mientras tanto Sophie sigue su plan. Toma lo que Frantz le da y cuando no mira, lo regurgita en un papel. Ya tiene ensayada toda una técnica. Aún así tiene que interpretar. Por las noches, Frantz la sigue atormentando con los muertos y ella finge para no llamar la atención. Así consigue meter fármacos en los yogures líquidos que toma Frantz sin levantar sospecha. Aún así, Frantz, confiado, viaja por la noche a casa del padre de Sophie a robar la historia clínica de su madre. Y mientras él está en esta misión, Sophie descubre su guarida en el sótano del edificio.

“Nada más traspasar la puerta , Sophie se ha asustado. Y eso que ya sabe quién es Frantz. Pero el espectáculo que brinda su trastero… es como meterse en su subconsciente.” Ve las fotos de su vida desde hace cuatro años. Se derrumba, “ya no puede pensar, solo puede llorar”. Pero no está rendida, la ira sustituye a la desesperación.

Descubre el diario y como Frantz la vio por primera vez el 3 de mayo de 2000.

También tiene una pared cubierta con fotos de su madre, Sarah Berg. La madre de Sophie empezó a tratarla en su tercer tratamiento (junio de 1987). Tenía depresión y actos suicidas desde la década de los 60. Su vida estaba marcada por la deportación y futura desaparición de sus padres en Dachau poco tiempo después de nacer ella. Tenía un sentimiento de culpa desde muy temprana edad. Su cuadro psíquico revela “la pérdida del amor del otro y a la pérdida de la propia estima” tiene un “sentimiento de culpa a la supervivencia“. Y en el mismo informe, Catherine advierte de que “se observe a sus descendientes directos porque pueden tener síntomas depresivos caracterizados por fijaciones morbosas y manifestación de obsesiones“.

Además, en el informe se descubre que tuvo un primer embarazo y que ella deseaba que fuera niña. Concluyó en un parto prematuro y la niña nació muerta. El segundo embarazo, en 1974, Sarah estaba depresiva y llena de supersticiones porque piensa que “este niño que viene ha matado al anterior para existir”. Intenta sin éxito provocarse un aborto. Y se intenta suicidar dos veces. Cree que su hijo es un ser diabólico. El 13 de agosto da a luz a un niño llamado Frantz.

Frantz volvió con este informe muy nervioso en plena madrugada. No hablaba. Sophie lo interpretó como un buen síntoma ya que “era como si Sophie estuviera saliendo de la oscuridad y Frantz estuviera entrando”.

La dinámica acaba de invertirse y ahora es Frantz el que está postrado en una cama y Sophie quien maneja los tiempos y los medicamentos. Lee su diario y lo va odiando cada vez más. Lo atiborra de somníferos. Frantz apenas tiene voluntad. Ella descubre que sólo ha matado una vez en la vida: al dueño de la hamburguesería “lo recuerda sin temor ni remordimientos”.

Se van solapando los descubrimientos de Sophie con los de Frantz sobre su verdadera madre, su verdadera vida. Durante la infancia Sarah odiaba a Frantz al que también maltrataba sutilmente. No lo podía soportar. Frantz puedo sobrevivir a una madre potencialmente infanticida gracias a la protección de su padre. Su madre cuando estaba siendo tratada por Cahterine “lleva más de quince años reprimiendo bajo la apariencia de una madre cariñosa un aborrecimiento que se ha convertido en visceral y los deseos de asesinar a su hijo“.

Sophie culmina con éxito su venganza. Frantz totalmente dormido por los somníferos se deja llevar. Sophie le viste con el traje de novia ajado de su madre y le da a beber “doce veces la dosis letal” de barbitúricos. Le pinta mal los labios y lo deja encima de la cama como si fuera un “payaso”. Al salir, oye que Frantz la llama desde el balcón y cuando mira hacia arriba, él salta sin pensarlo dos veces.

El informe de la policía concluye que estaba depresivo y que se suicidó de la misma manera que su madre. Sophie consigue su doble propósito, acabar con Frantz y conseguir una vida nueva. Se queda con el apellido de Frantz y con el dinero que éste heredó de su padre.

Comentario de la novela

En esta segunda parte suceden los acontecimientos de manera sorprendente. El nivel de crueldad se invierte de forma magistral. Sophie descubre al verdadero Frantz. Sabe que no puede ir a la policía porque no tiene pruebas reales contra él. Así que decide tomarse la justicia por su cuenta. Pero no solo persigue su muerte, sino también su tortura. Así que traza un plan con bastante inteligencia y frialdad. Para ello cuenta con su amiga Valérie y sobre todo con su padre.

¿Pero por qué no opuso resistencia Frantz? porque el informe clínico demoledor de Catherine lo destruyó por dentro. Su madre, a la que quería por encima de todo y a la que se sentía unido por un hilo invisible era realmente una persona cruel, infanticida, depresiva que nunca lo quiso y lo odiaba. Y al final, se suicidó para no tener que verlo más. Frantz no lo pudo soportar.

Pero este informe también era un artificio. El padre de Sophie lo elaboró para ayudar a su hija en su venganza y lo consiguió. Frantz se dejó morir.

Esta segunda parte, ágil y entretenida, me gustó menos que la primera. Aún así, me resultó una lectura bastante adictiva. No sabía cuantos giros más nos tenía preparado el autor. Aún sabiendo que Sophie había descubierto la verdad, Lemaitre conseguía seguir transmitiendo su angustia y ganas de vivir. El final es un poco previsible. Aunque sí me sorprendió el informe de Catherine que resultó ser también parte de la venganza. Original en el planteamiento de la historia. ¿Pensáis lo mismo vosotros?

Lemaitre consigue una novela con buen ritmo, entretenida gracias a que va dosificando la información a lo largo de toda la trama. Además de ser una historia estremecedora y retorcida en la que estás por momentos incómoda porque no sabes que personaje de la trama es el más maligno.


¡Ahora os toca a  vosotros!!!

¿Qué os ha parecido la historia? ¿Original, cruel? ¿verosímil? por lo menos, ¿ha conseguido entreteneros y atraparos hasta el final? ¿qué os ha parecido la utilización de la primera persona y la tercera a lo largo de toda la historia?

Espero vuestros comentarios a lo largo de esta semana. ¡Ánimo!!!

El lunes que viene, 3 de diciembre, os presentaré el próximo libro. Totalmente diferente. ¡¡¡Os lo prometo!!!!

Nos leemos,

FRANTZ

19 Nov

Avanzamos un poco más en la novela. Esta segunda parte está escrita en primera persona y por un personaje del que hasta ahora no sabíamos nada, Frantz.

Escrita a modo de diario nos va a desvelar mas detalles de esta intrincada trama psicológica.

La trama

Frantz escribe un diario con todos los detalles de un Plan diabólico que está llevando a cabo y cuyo objetivo es Sophie y de modo circunstancial, su entorno. Los hechos relatados van desde mayo del año 2000 hasta enero de 2004.

¿Por qué? parece que por venganza. A lo largo de esta segunda parte nos desvela un pasado trágico, donde su madre que parece que estaba enferma se suicida tirándose por una ventana y con el vestido de novia puesto. ¿Y que tiene que ver Sophie con todo esto? por ahora no lo sabemos.

Sophie en esos momentos estaba casada con Vincent Duguet y vivía en un barrio residencial de clase acomodada. Se la veía muy feliz. Ambos empiezan a ser objeto de seguimiento.

Frantz investiga todo sobre sus vidas. Consigue sustraer del bolso de Sophie las llaves  de su piso y hacer una copia. A partir de ahí entra cuando puede en su casa, le cambia cosas, le mezcla pastillas y consigue las claves para entrar en su correo electrónico y redes sociales. Se adueña por completo de su vida.

¿Qué sabemos de Frantz? que es informático, que lleva años soñando con este Plan, que echa mucho de menos a su madre pero que se consuela diciendo “menos mal que tengo a Sophie” y que desde que conoció a Sophie  no le han vuelto a dar ataques de “angustia“. Cree que Sophie le “ayudará a curarse”. ¿Qué le ocurre?

Alquila un apartamento enfrente del matrimonio para vigilarlos constantemente. Cuando tiene ansiedad por las noches estira el vestido de novia de su madre, lleno de manchas, sobre la cama y escribe “En ellas está toda mi vida. Representan mi existencia, son la encarnación de mi voluntad”.

¿Es él, y no Sophie, víctima de la locura?

El diario nos desvela que la madre de Sophie está muerta y que en opinión de Frantz “de seguir viva no estaríamos en lo que estamos. Qué desastre.” La madre de Sophie se llamaba Catherine y todo indica que tiene algo que ver en esta historia.

Una vez que descubre todo los detalles de la vida de Sophie, sus horarios, itinerarios, costumbres, etc., decide pasar a la acción: le cambia algunas cosas, otras se las sustrae…. Empieza por pequeños detalles, como cambiar en el carro del supermercado la marca de café, sustraer pastillas de la caja de medicamentos, mover el coche a otra plaza de aparcamiento (ella cree que se lo han robado y pone una denuncia). Lo lleva a cabo de “forma discreta pero progresiva” . Y por la información que tenemos de Sophie, ella no se da cuenta. Piensa que es ella quién se olvida de las cosas.

El 1 de octubre su “plan está ya maduro” y empieza con “la manipulación del correo electrónico“. Ella y su marido están buscando una casa en las afueras de París para vivir en el campo, pero Sophie está empezando a “desconfiar de su memoria“. Además, Frantz empieza a administrarle sin que ella se entere unas pastillas contra la obesidad que fueron retiradas del mercado porque “destruye los neurotransmisores” y era como un “pro depresor” que podía incitarte al suicidio. También consiguió en Internet “flunitrazepam, una molécula que causa estados de pasividad y luego de confusión, con efectos amnésicos” y varios somníferos.

También pone micrófonos en su piso. La tiene totalmente controlada. Incluso consigue que la detengan en el supermercado por sacar sin pagar una botella de whisky.

Vincent empieza a preocuparse por ella porque cree que está “depresiva”. Sophie va al médico. No sirve de nada y lo problemas crecen en su matrimonio. Además, no se lleva bien con su suegra. Realmente no se soportan. El día del cumpleaños de la madre de Vincent, Sophie no quiere acudir a la fiesta. Se presenta al final por su marido. Esa misma noche su suegra muere en extrañas circunstancias al caerse con su silla por las escaleras. Esto trastorna de verdad a Sophie porque había soñado esa misma noche con la muerte de su suegra en esas mismas circunstancias.

Poco después, Sophie también pierde el trabajo por unas fotos que aparecieron en un dossier de prensa y que ella misma mando a toda la oficina. Eran dos fotos en un acto muy íntimo con su marido. No se explica como aparecieron ahí. La suspenden de empleo y sueldo. Las cosas van de mal en peor.

Frantz tiene un confidente en la oficina de Sophie, se llama Andrée. La invita varias veces a salir y así consigue tener información sobre la posición de Sophie en la empresa. Pero cuando se entera de que Sophie abandona la empresa ya no le interesa conservar su relación y la mata, tirándola por la ventana. Frantz, con sus actos, demuestra ser una persona sin escrúpulos y con una total sangre fría.

Sophie y Vincent se van a vivir al campo. Frantz sigue torturando a Sophie día a día. También consigue fastidiar su amistad con Valérie y Laure, sus únicas amigas. La deja en completa soledad y totalmente aislada. Su marido desconfía de ella y está cada día más distante. Ella está embarazada.

El 23 de mayo, Frantz le da el estoque final a Sophie. Consigue que Vincent  tenga un accidente con su coche. Se sale en una curva por culpa de él, que iba acosándole en moto, y se empotra contra un árbol. Es “el principio del fin“. A consecuencia de todo esto, Sophie sufre un aborto.

Vincent sobrevive al accidente pero se queda en muy mal estado y postergado en una silla de ruedas. Apenas se le reconoce. Sophie lo cuida un tiempo y después, sobrepasada por el día a día, lo interna en una residencia. Meses después, se mata y nadie se puede explicar como se pudo tirar con su silla por la escalinata.

Sophie desolada vende todo y se vuelve a París.  Consigue un puesto de niñera y empieza a trabajar para la familia Gervais. Quiere empezar de cero, pero no va a poder. Frantz pasa al “Plan B“. Consigue las llaves de la casa de la familia y sigue moviendo cosas y suministrándole fármacos.

Sophie está cada vez más irritada y se enfada a menudo. Y el 29 de mayo, el día de la bofetada a LéoFrantz ve una buena oportunidad para su venganza. Entra en la casa por la noche y asesina al niño en su cama, mientras duerme, con el cordón del zapato de Sophie. Lo que sigue ya lo conocemos.

Meses después, aparece en su vida como el sargento primero de transmisiones y le dice que “si” a su propuesta de matrimonio.

Comentario de la novela

En esta segunda parte el autor da un giro total a la novela. Cuando creíamos que Sophie se estaba volviendo loca o podíamos sospechar que lo estaba fingiendo, aparece Frantz, del que no teníamos todavía conocimiento, y nos hace presenciar una historia totalmente distinta. Escrita, esta parte, en primera persona, el autor nos coloca dentro de los ojos de Frantz  y de esa cabeza enloquecida, llena de ira y rencor. No sabemos exactamente las causas, pero todo nos hace indicar que al igual que Norma Bates en Psicosis tenía una enfermiza relación con su madre, la cual murió en extrañas circunstancias y vestida con su traje de novia. No habiendo superado esa situación, traza su plan de venganza: hacer enloquecer a Sophie hasta matarla. Todavía no sabemos cual es el papel que juega Sophie en la muerte de la madre de Frantz.

Esta situación me recuerda al guión de la película “Luz que agoniza” de George Cukor (1944), que a su vez está basada en una pieza de teatro británica “Luz de gas”, donde un marido hace todo lo posible para que su mujer crea que se está volviendo loca. Magnífica película y genial interpretación de sus actores principales (Charles Boyer e Ingrid Bergman). De ahí la expresión “hacerle luz de gas” cuando consigues manipular hasta tal extremo a una persona para que dude de sus sentidos, de su razonamiento y hasta de la realidad de sus actos.

Podemos concluir que en esta novela hay maldad, mucha maldad. Y nos hace preguntarnos constantemente cual es el personaje más diabólico de todos, si los actos que vamos presenciando son perdonables o no y en qué medida son comparables las maldades de unos y otros.

¿Qué opináis vosotros?


¡¡¡¡Ahora os toca a vosotros!!!!!

Opinad de todo lo que queráis.

¿Os gusta el giro que da la novela en esta segunda parte?

¡Nos leemos!

SOPHIE

12 Nov

“Léo está pegado a ella, inmóvil, y tiene su cabeza en el regazo”

La trama

Sophie Duguet trabaja en la casa de la señora Gervais cuidando a su hijo Léo de seis años. Léo es un niño dulce, un poco caprichoso, inteligente y rebosante de vida”. El trabajo de Sophie consiste en llevarlo al colegio, recogerlo y cuidar de él hasta que sus padres lleguen a casa.

La señora Gervais considera a Sophie una mujer culta, de clase media-alta y no se explica como, con apenas treinta años, se conforma con un empleo tan modesto. Además, siempre mantiene las distancias con ella y nunca habla de su vida personal. La señora Gervais piensa que tuvo que atravesar alguna “tragedia horrible y secreta” en su pasado para llegar a esta situación.

Sophie pasa momentos de ausencia de la realidad. Y le lleva ocurriendo un tiempo. Incluso fue a un médico para buscar una solución y éste le aconsejó que apuntara las cosas que se le iban olvidando en una libreta, pero al final, también perdió la libreta. Ya no lleva la cuenta de sus años de locura.

Se acuerda de Vincent, su marido, y de los años dichosos pasados a su lado. De como era al principio y de como cambió todo al final… era despistada pero, los despistes acabaron siendo rarezas. Se le olvidaban citas, detalles, personas, empezó a perderlo todo. Perdió el coche, se quedó sin varios amigos, la detuvieron por robar y todo aquello acabó contaminando todos los aspectos de su vida.

Ahora trabaja para la señora Gervais y su marido. Su relación con el hijo es buena hasta el día en que sin más “ha empezado a aborrecerlo”. La tarde anterior a la tragedia, se pone nerviosa por la calle con el niño porque no le hace caso, así que sin más, le da una bofetada. Se asombra de ese ataque de ira. Vuelve a casa y se encuentra mal. La señora Gervais ese día y ajena al incidente le dice que se quede a dormir porque es ya muy tarde.

A la mañana siguiente, se desata el horror: cuando va a despertar a Léo lo encuentra en su cama, pero no duerme. “Está desnudo, encogido, con las muñecas atadas a los tobillos y la cabeza doblada entre las rodillas”. Está muerto.  Sophie, a pesar del velo de lágrimas que le nubla la vista, calibra el alcance del desastre. Y piensa “aquí hay alguien, en este piso, alguien que ha matado a Léo, alguien que me va a matar a mi también”. Pero no hay nadie más en el piso. Piensa que tiene que llamar a alguien, pero ¿a quién? ¿a la policía,  a los bomberos, a la señora Gervais? Sophie no sabe que hacer.

Por fin se incorpora y toma una decisión, “irse. Ahora mismo”. Al salir de casa, vuelve a mirar al niño y observa que tiene alrededor de su cuello un cordón marrón que reconoce como el de uno de sus zapatos de marcha.

Algunas cosas de ese día ya no las recuerda. Incluso llega a pensar que la muerte de Léo fue un sueño. Ella es consciente de que está loca. Es como si tuviera dos personas que están dentro de ella, una que tiene miedo y huye de la escena del crimen y otra que fríamente piensa en como puede escapar de esta situación. Sabe que la asistenta llega a las doce. Tiene hasta esa hora para idear una salida.

En una espiral de esquizofrenia Sophie va a su casa, hace la maleta con sus cosas, mete un álbum de fotos, coge la documentación y el talonario y sale corriendo. Coge un taxi y le manda parar delante de la sucursal bancaria. Entra y pide retirar casi todos los fondos de su cuenta. En una situación de estrés formidable consigue que el responsable de la cuenta le de el dinero, y sale del banco consintiendo que esa persona se propase un poco con ella. Al salir, le entran deseos de “estampar su cabeza contra la pared”.

Se va a la estación de Lyon donde otro incidente, el robo de su maleta, la desestabiliza y tiene que salir huyendo de allí. Ahora sólo piensa en su supervivencia. Cuando está a punto de “renunciar” y “entregarse” a la policía aparece Véronique, la chica que vio como le robaban la maleta y no hizo nada. Sintiéndose un poco culpable de la situación,  invita a Sophie a un café. Y ahí, Sophie se inventa una vida nueva. Acaban en el piso de Véronique, que está al lado de la estación. Aprovecha un descuido de la anfitriona y le sustrae dinero y el pasaporte. Piensa en marcharse. Pero de repente “se desploma y todo se apaga”.

Al despertarse ve como al pie de la mesa yace el cuerpo de Véronique, en medio de un charco de sangre. Y observa que tiene un cuchillo en la mano, que suelta al instante al suelo. Se da cuenta de que está bebida. Se tambalea.  Aún así investiga la casa, abre los armarios y comprueba que ambas tienen la misma talla. Entonces, decide convertirse en Véronique. Alquila un coche con la documentación de Véronique y huye de París.

Ocho meses después, los periódicos siguen haciéndose eco de la noticia y no se explican como la policía todavía no la ha capturado. La policía, sin lugar a dudas, le atribuye los dos asesinatos (Léo y Véronique) aún sin tener claros los motivos del crimen. Pero Sophie se ha volatilizado.

¿Dónde está? vive en un piso amueblado en un barrio suburbano y trabaja en una hamburguesería. Se hace llamar Juliette. Su vida en los últimos ocho meses ha consistido en cambiar de trabajo, de vivienda, de rutas, de ciudad… ir moviéndose sin documentación de un lado a otro. Le ha parecido más fácil de lo que esperaba.

Ahora tiene un nuevo plan, un proyecto por el que luchar: casarse para tener un apellido nuevo y rehacer de nuevo su vida. Para ello necesita conseguir primero una partida de nacimiento legal. Se pone en contacto con una agencia ilegal que le puede conseguir el certificado por una cantidad de dinero que todavía no tiene. Para conseguirlo habla con el gerente de la hamburguesería y le pide un adelanto de su pago. El gerente, que siempre sabe que “juega con ventaja” le contesta que lo arreglarán de “otra manera” a cambio de algún favor sexual. Quedan al día siguiente. Sophie hace todo lo que le pide y se marcha, no si antes volver sobre sus pasos y hacerle una última visita.

A la mañana siguiente, Sophie se ha ido y la policía judicial acude a la hamburguesería porque ha aparecido el cadáver del gerente con signos de haber sido asesinado.

Se le complica conseguir la partida de nacimiento porque la agencia a la que ha acudido, la ha investigado y ha descubierto su verdadera identidad y ahora el certificado le va a costar el doble, a modo de chantaje. Aún así, consigue el dinero gracias a su padre.

Se convierte en Marianne Lebranc y empieza a acudir a citas con hombres a través de una agencia matrimonial. No le convence ninguno pero no le queda mucho tiempo, el certificado caduca a los tres meses. El tiempo pasa, así que por descarte decide quedarse con el sargento primero. Lo ve inofensivo, anodino, nada guapo pero con un buen cuerpo. El hecho de que esté en el ejército le gusta porque pueden destinarlo a un sitio muy lejos de París. Aunque él parece consciente de que a ella no le gusta, se deja llevar, convencer.

Después de pasar cinco días juntos en la más absoluta intimidad, ella le pregunta “¿vamos a casarnos?… yo sí que quiero -dice él como si se disculpara”.

Ya está hecho. El plan ha resultado. Dentro de unas semanas, Sophie estará casada y será libre y cree que le podrá decir adiós a la locura.

¿Cómo lo veis vosotros?

Análisis de la novela

Pierre Lemaitre es una autor muy reconocido en Francia, pero aquí no tanto. Empezó a ser conocido en España a partir del Premio Goncourt en 2013. Como curiosidad comentar que comenzó su etapa como novelista a los 56 años. Su forma de escribir es sencilla y accesible a todo tipo de público.

En esta primera parte, Sophie, es lo mejor de la novela. Narrada de manera vertiginosa y bastante creíble, logra contagiarnos ese estado catatónico en el que la protagonista (asustada, perseguida, perdida) se ve obligada a moverse para sentirse a salvo de sí misma. Ida, pero sorprendentemente lúcida, Sophie se las apaña para que, antes de que descubran los cadáveres que la rodean, dejar todo lo que hasta el momento ha constituido su vida y construirse otra paralela. ¿Está realmente loca? o todo lo que ocurre a su alrededor ¿es producto de su imaginación?

En unos momentos no sabe lo que hace, todo se queda en negro y al siguiente, está lo suficientemente despierta para pensar en un modo de escapar, construir una nueva vida y conseguir que en ocho meses la policía no sea capaz de encontrarla. Esto no solo requiere inteligencia, sino también bastante sangre fría y ser una persona muy metódica.

Lo que le ocurre lo iremos descubriendo poco a poco a medida que vamos avanzando en la lectura, unas veces contado por un narrador omnisciente, y otras por una primera persona (que no es Sophie), y que parece saber de su vida más que ella misma. ¡Pero no adelantemos acontecimientos!


Ahora os toca a vosotros

Contad todo aquello que os sugiera esta novela. Si os está gustando, si no es capaz de atraparos en la lectura. Además, me gustaría que hicierais comentarios sobre el personaje de Sophie, como la estáis viendo, como creéis que puede continuar la historia…. ¿os creéis su locura?

¿Os gusta la trama? y ¿como está escrita?

¡¡¡Comentad todos los temas que queráis!!!

El próximo lunes, 19 de noviembre, comentaremos la segunda parte: FRANZ

Nos leemos,