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La reparación

15 Abr

Argumento

Marilé se da cuenta de que tiene que explicar el porqué de lo que hizo. No por ella, por su  hijo, “él quiere escucharlo, yo debo decirlo”. No siempre uno es dueño de su silencio. Es difícil explicar todo lo que pasó y todo lo que sentía. Así que decide encerrarse en el apartamento y escribirlo con calma. Superar el dolor de escribir y el de encontrar las palabras.

Empieza relatando como conoció a su padre, Mariano, en unas vacaciones de verano en Piamar. Y como se casaron muy jóvenes, ambos con 23 años. Se casaron enamorados o eso creían. Marilé hace ahora una reflexión “Hoy me pregunto si en realidad lo que uno desea no tiene que ver más con la posesión que con el amor: uno quiere una casa, una mujer o un hombre con los que casarse, un rosal, y entonces se enamora -de quien sea posible- para tenerlos”.

Los primeros años de casada fueron como un juego para ambos, sin apenas preocupaciones y sin responsabilidades. Tenían amigos con los que divertirse y una familia política que les sustentaba económicamente si hiciera falta. Después llegó Federico y la pareja poco a poco se fue desdibujando y el niño pasó a ser el centro de sus vidas.

Marilé había tenido en cierta medida una infancia difícil porque su madre no había podido superar la muerte de su primer hijo a los tres meses de nacer. Era su hermano mayor. A partir de ahí le daban de vez en cuando episodios de “tristeza” que la hacían estar ausente y echada en la cama de la habitación. Nunca se lo contaron y ella no lo descubrió hasta que sus padres habían muerto. Y por fin encontró una explicación a la situación de su madre que en cierta medida condicionó decisiones futuras que tuvo que tomar.

Ahora ella pensaba que le podía pasar a ella lo mismo con su hijo. Se cuestionaba si estaba realmente preparada para ser madre. Si una vez que hubiera nacido su hijo, se ausentaría como madre. Y a pesar de sus miedos y por causas diferentes, así pasó.

El año en que murió Juan, habían elegido a Federico para hacer de Manuel Belgrano en el acto del 20 de junio, Día de la Bandera.

El día de la tragedia, Marilé tenía intención de ir sola con su hijo al cine pero al ir a recogerlo al colegio,  se encontró con la situación de que la madre de Juan le  pidió, más bien insistió, si lo podían llevar a él también para que los niños estuvieran juntos.

Echas la vista atrás y piensas en todas aquellas cosas que cambiarias para evitar los acontecimientos que estaban por llegar. Metió a los dos niños en el coche con el seguro y se dispuso a pasar la barrera a pesar de las indicaciones, ya que todo el mundo sabía que nunca funcionaban y no se las tenía en cuenta. El resto fue una fatalidad y su vida cambió en ese instante para siempre.

No fue al entierro de Juan. Martha vino con su hijo a casa a cuidar de Federico. Por ella supo que el entierro había sido muy duro, que la madre de Juan echó de allí a Mariano. Que le increpaba y gritaba cosas horrorosa,  aunque Martha le decía que consideraba lo que pasó como “un accidente” también le intentaba advertir de que lo que estaba por llegar iba a ser más duro, que iba a oír cosas tremendas e injustas, llenas de falsedades como que “el marido hacía tiempo que le había pedido que cambiase el auto”, o “que estaba tomando medicación”, etc.

Ante todo lo que se le avecinaba intentó hablar con Mariano, estar de acuerdo en como afrontar todo esto. Su marido se encontraba más alejado de ella que nunca. Ya había tomado decisiones. Le dijo que Federico no iba a volver al colegio en un par de semanas hasta que el ambiente se calmara y que tampoco iba a actuar en la función del Día de la Bandera. Marilé no entendía que castigaran a su hijo, entendía que la apartaran a ella, pero nada más. Su marido ya casi al borde del enfado le confiesa que pagó para que no la demandasen y no se la llevasen presa,  pero que no podía pagar para que no le hiciesen el vacío o la mirasen mal.

En aquella época, sólo Mr. John Maplethorpe, director del colegio, fue a visitarla, a saber como estaba y a darle un consejo “no deje que la juzguen, no acepte el juicio de los otros”. En todas las comunidades hay gente hipócrita que es incapaz de ponerse en el lugar de los demás, “levantan el dedo y juzgan con la certeza de que ellos nunca estarán sentados en su propio banquillo”. Y le advirtió que a partir de ese momento tenía que ser muy fuerte. 

Marilé seguí sin entender porque apartaban a su hijo de las actividades, de las fiestas de cumpleaños de sus compañeros y demás eventos si la culpa era solo de ella. Le dolía ver lo que hacían con su hijo y más le dolía comprobar que su hijo se daba cuenta.

Así que llegó a la conclusión de que se tenían que ir de allí, empezar una nueva vida en otro lugar, lejos donde nadie la conociera. Pero su marido no estaba de acuerdo. Mariano pensaba que “ya se les pasará“, pero Marilé no estaba de acuerdo y en definitiva estaba en juego su prestigio, su vida. Su marido atajó la conversación con ” vos estás loca” y “sería reconocer que tienen razón”. Mariano no quería abandonar su vida, ni su estatus ni su clínica. Era incapaz de ponerse en la piel de Marilé, ni siquiera empatizaba con ella y seguramente era porque en el fondo la culpaba de su situación actual.

Así que tras el no rotundo de su marido Marilé se dio cuenta de que “estaba atrapada en un juego donde sabía que de una manera o de otra, por el camino que eligiera, siempre perdería”. Lo primero que pasó por su cabeza fue suicidarse. Lo segundo huir y dejarlo todo atrás.

Ahora quería que su hijo conociera toda la  historia, la verdad o por lo menos su verdad. No pudo entregársela en mano porque su hijo se había ido de la ciudad así que lo imprimió, lo metió en un sobre y se lo entregó a Mr. Galván. Confió en que no lo abriera y se lo entregara en mano.

Volvió a Boston. Sin más noticias de la carta, llamó al Colegio Saint Peter para confirmar que habían conseguido la certificación. Preparó todo para la visita de Mr. Galvan quién en representación del colegio iría a firmar el convenio a Boston. Seguía sin noticias de Federico

Cuatro días antes de la visita de Mr. Galván, Marilé recibió un mail donde el director le confirmaba un cambio de planes y le decía que en su lugar iría Federico Lauría a firmar el convenio. Que sabía toda la historia y que Federico era su hijo. Así que le presentaba todos sus respetos.

Finaliza la historia con la llegada de Federico, su mujer, Ariana, y su nieta, Amelia.

Comentario

Hemos llegado al final de esta estupenda novela. Por fin Marilé se ha abierto en canal y se ha sincerado con la única persona que le importa, su hijo. Para bien o para mal le debía una explicación. Tenía que narrarle el porqué de sus actos. Podía haber elegido muchos caminos, alguno mejores y otros peores pero es lo que tienen la vida, solo podemos tomar una decisión cada vez. Decía Milán Kundera En la insoportable levedad del ser“:

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.”

“No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo.”

Es fácil juzgar a Marilé pero es muy difícil ponerse en sus zapatos. Claudia Piñeiro nos ofreces una historia intensa, verosímil y a la vez que nos desgarra el alma. Nos hace preguntarnos hasta que punto nos sacrificaríamos por el bien de la persona a la que más queremos. ¿Seríamos capaces de dejarlo todo atrás?

La historia está narrada en primera persona por su protagonista, porque algo tan íntimo no puede ser contado por nadie más, a través de lo que ella llama su “Cuaderno de bitácora”. En él va desgranando su presente y su pasado y el punto de inflexión que los separa. Ella nos abre su mente y su alma con un estilo intimista, muy sentido y sincero haciéndote participe de su propia historia. 

Para terminar, también me han gustado mucho las referencias literarias que nos hemos ido encontrando en la novela. En ella, además de algunas sobre la forma de expresarse  en el propio proceso de la escritura, encontramos alusiones a Alice Munro (“Las niñas se quedan”), a Simone de Beauvoir (“La mujer rota”) o Tenesse Williams (“Un tranvía llamado deseo”)

Espero que os haya gustado la historia y su forma de escribir. Contadme todas vuestras impresiones sobre la novela y si queréis, también, sobre la escritora.


Calendario:

El próximo lunes, 22 de abril, publicaremos la nueva novela del Ciberclub. Hasta entonces espero vuestros comentarios.

Nos leemos.

¡¡Feliz semana santa!!

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9 Abr

Argumento

Mary Lohan vuelve tras estar 20 años en Boston a su país, Argentina. Había huido por un suceso trágico y se había propuesto no regresar jamás. Ahora no lo hace por iniciativa propia, su marido Robert lo preparó todo antes de morir. Quería que se enfrentarse a sus fantasmas del pasado para poder seguir adelante en la vida sin él. 

Surgió la oportunidad cuando al Instituto que dirigía Robert llegó una petición del colegio Saint Peter de Temperley, Argentina, para utilizar su método educativo. Para ello tenían que evaluar el colegio personalmente y firmar un convenio de cooperación. Como Robert ya no estaba, el nuevo director le encomendó esta tarea a su mujer, Mary, que trabajaba de profesora de español en el mismo Instituto que Robert.

Escrito en primera persona, Mary nos hace partícipes de su angustia al volver a la ciudad de Temperley, donde se casó y vivió hasta que se marchó de Argentina. Vuelve convertida en otra persona, se ha cambiado el pelo, el color de los ojos, ha adelgazado 10 kilos, su voz ya no tiene el dejé argentino y sufre además de una disfonía crónica. No quiere que nadie la reconozca. Vuelve en el avión con tres fotos de su pasado donde aparecen ella, Robert y él. ¿Pero quién es él?

En el viaje recuerda a Robert y como empezó una nueva vida en Boston con él. Dejando atrás a Marilé y a su familia argentina. Recuerda a Mariano, su primer marido con el que vivió en Argentina y del que parece que huyó por algún motivo espantoso hace mucho tiempo. Y se refiere a una tercera persona, él, que no sabemos todavía quién es.

Al llegar a la ciudad se fue directamente al apartamento que le habían alquilado. No quería encontrarse con nadie. No quería que nadie la pudiera reconocer.

Al día siguiente se reunió con el director del colegio, Mr Galván,  para empezar las sesiones de evaluación con los profesores del colegio. Estaba muy nerviosa, tenía miedo de que alguien de su pasado continuara todavía en el colegio.

Nos va dando pinceladas de lo que le pudo haber ocurrido, algo trágico que la obligó a huir de forma precipitada e incluso irracional ya que “nada puede hacerse cuando toda una comunidad juzgó y condenó”. En aquella época el único que no la juzgó fue Mr Maplethorpe, director del colegio y que incluso empatizó con ella. Pero no fue suficiente y tuvo que dejarlo todo atrás.

Cuando tiene que entrevistar al profesor de Historia se nos desvela la incógnita. Lo que ella mucho temía iba a suceder. Por fin vamos a saber quién es él. Él es su hijo.

El sustituto de la profesora de Historia es desde hace un mes Federico Lauría, su hijo. Lo abandonó cuando él apenas tenía seis años. No lo volvió a ver desde entonces y nunca se puso en contacto con él. Espera que no la reconozca. En su primer acercamiento mutuo encontró a una persona amable y cercana aunque Federico no dejaba de mirarle las manos. Algo había llamado su atención.

La entrevista programa fue al día siguiente. Federico se presentó algo tenso, con una actitud distinta a la del día anterior. No la miraba a los ojos, le miraba las manos. Durante ese encuentro, le dice que sus padres se separaron cuando él tenía 6 años, que se quedó a vivir con su padre y que éste se casó con una amiga de su madre, Martha, que ya tenía dos hijos. Le confesó que la convivencia con la nueva familia había sido muy difícil porque se sentía un extraño. También le dice que estudió Historia porque le gustaba saber el “porqué” de las cosas y piensa que la Historia tiene un porqué y “en cambio la vida no” y le insiste a su propia madre “Eso quería, que usted lo entendiera, que usted entendiera por fin que a algunas personas nos faltan los porqués de nuestra propia vida”.

Le entrega un texto que ha escrito desde hace años. Marilé no entiende, le dice que el procedimiento es que escriba uno nuevo al finalizar la entrevista, pero su hijo no atiende a razones. Le da el texto y se marcha. Al instante vuelve a entrar y le dice “el lunar” “No pude dormir anoche pensando en ese lunar”. Por el lunar la reconoció.

Termina esta parte con el texto de Federico. Relata desde su punto de vista lo que pasó aquel fatídico día, el día que su madre lo llevaba a él y a un compañero de colegio al cine, Juan. Como pasaron por una barrera ferroviaria y no hicieron caso a la señal que nunca funcionaba. Como se queda el coche parado en medio de la vía. Como pudo sacar a su hijo pero no le dio tiempo a sacar a Juan y como ambos vieron como el tren llegaba y se llevaba por delante el coche con su amigo dentro. Entiende lo que pasó porque estaba allí, también le dice que entiende que “un error pueda devenir en una fatalidad”. Y termina diciéndole que a pesar de poder entender todo lo que pasó aquel día sigue sin comprender porque su madre lo dejó y termina la carta con una pregunta”Por qué, después de haber pasado juntos por todo eso, mi madre un día se fue y no volvió más”.

Comentario 

Mary Lohan, Marilé Lauría o Maria Elena Pujol son una misma mujer en tres momentos de su vida. Las tres están en la protagonista desde el principio y en todas late el conflicto de la maternidad porque se duda de la propia capacidad, porque se experimenta hasta el suplicio o porque se sacrifica en aras de lo que más se quiere.

Claudia Piñeiro utiliza un estilo reiterativo que recalca la atrocidad de los hechos y la intensidad del dolor, como si su repetición incesante fuera la forma perfecta de describir el horror y cómo se vive en él. No nos da toda la información desde el principio, la va dosificando a lo largo de la novela para que el lector se vaya haciendo preguntas o vaya poniéndose en la piel de la protagonista o en la de los demás. ¿Somos capaces de ver a través de sus ojos el horror, la hipocresía, el aislamiento social?

Tres temas fundamentales en esta novela son “la responsabilidad”, “la culpa por una situación” y “la maternidad”. No hemos llegado al final, aún nos queda mucho que deshojar. Espero que os esté gustando.


¡Ahora os toca a vosotros!

¿Como veis esta primera parte?. Os gusta como Claudia va describiendo las situaciones. ¿Os parece que el recurso de narrarlo en primera persona lo hace más intimista y que conecta mejor con el lector?

Comentad los aspectos más sobresalientes de la novela.

El próximo día 15 haremos el análisis final.

Nos leemos,

Nuestra próxima lectura: “Una suerte pequeña” de Claudia Piñeiro

1 Abr

Volvemos a Argentina, esta vez de la mano de la escritora Claudia Piñeiro y su novela “Una suerte pequeña” publicada por la editorial Alfaguara en 2015. Un poderoso thriller familiar donde nos hace reflexionar sobre el dolor y la culpa. Ha sido elogiada por la crítica tanto en Argentina como en España.

La novela

Después de veinte años una mujer vuelve a la Argentina, de donde partió escapando de una desgracia. Pero la que regresa es otra: no luce igual, su voz es diferente. Ni siquiera lleva el mismo nombre. ¿La reconocerán quienes la conocieron entonces? ¿La reconocerá él?

Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol -la que es, la que fue, la que había sido alguna vez- vuelve al suburbio de Buenos Aires donde formó una familia y vivió hasta que decidió huir. Aún no termina de entender por qué aceptó regresar al pasado que se había propuesto olvidar para siempre. Pero a medida que lo comprenda, entre encuentros esperados y revelaciones inesperadas, entenderá también que a veces la vida no es ni destino ni casualidad: tal vez su regreso no sea otra cosa que una suerte pequeña.

Es una obra intimista escrita en primera persona que como poderoso thriller familiar, traza un retrato psicológico y social de un estrecho microcosmos y de los personajes que en él habitan. En este nuevo trabajo brillan las marcas propias de la autora: reflexión, análisis, intriga y una perturbadora prosa. A modo de bitácora de viaje, Piñeiro narra la vuelta de una mujer al lugar del que se vio obligada a huir veinte años atrás, y el inevitable encuentro con los fantasmas de su pasado.

La autora

Nació en Buenos Aires en 1960. Es escritora, dramaturga, guionista y colaboradora de distintos medios gráficos. Ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales por su obra literaria, teatral y periodística. Es autora de “Las viudas de los jueves” que recibió el Premio Clarín de Novela 2005 (Alfaguara, 2010); “Tuya” (2005; Alfaguara 2008); “Elena sabe” Premio LiBeraturpreis 2010 (Alfaguara, 2011); “Betibú” (Alfaguara 2012) y “Un comunista en calzoncillos” (Alfaguara, 2013).

Ha publicado también relatos para niños y obras de teatro. Sus novelas “Las viudas de los jueves”, “Betibú” y “Tuya” han sido llevadas al cine.

Su obra de teatro “Cuánto vale una heladera” fue estrenada en el marco del ciclo Teatro por la Identidad 2004 y publicada por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Su drama “Un mismo árbol verde” ha sido candidato a los premios Florencio Sánchez y María Guerrero, y ganó el Premio ACE 2007.

Su obra es una de las más traducidas dentro de la literatura argentina, y es recibida en otras lenguas con igual éxito de crítica y lectores.


Calendario de lecturas

  • 1 de abril: presentación de la novela.
  • 8 de abril: comentarios hasta la página 93 (“La amabilidad de los extraños”).
  • 15 de abril: comentarios finales de la novela.

Ya tenéis el libro disponible en la sala de adultos de la Biblioteca Fórum. Recordad: devolver el libro de Celeste Ng antes de este miércoles, 3 de abril.

Nos leemos,

La uruguaya

18 Ene

El argumento

Lucas Pereyra es escritor, está casado con Catalina y ambos tienen un hijo que se llama Maiko. Viven en Argentina. La historia transcurre a lo largo de un sólo día. Lucas tiene un viaje programado a Montevideo para traer un dinero que le han enviado desde dos editoriales en pago de sus dos próximos libros. Lo va a buscar a Uruguay para evitar las restricciones cambiarias de su país. Pero también hay alguien más allí, una mujer llamada Magali Guerra.

Lucas no atraviesa su mejor momento, ni en lo personal ni en lo laboral. Aburrido de su vida conyugal y familiar, la perspectiva de pasar un día entero en otro país y en compañía de una joven uruguaya era suficiente para animarlo.

En el viaje a Montevideo, Lucas va pensando en su vida. En lo asfixiante que encuentra su matrimonio. Cree además que su mujer está teniendo relación con otro hombre de su entorno laboral.

Recuerda como un año antes conoció a Guerra en un festival literario al que lo habían invitado en Valizas (Uruguay). Cómo le gustó desde le principio “qué mujer más hermosa, qué demonio de fuego me brotó de adentro”, la sacó a bailar, se gustaron al instante y recuerda “estaba anestesiado y se me prendieron los cinco sentidos otra vez y a máxima potencia”. Ella sabe que él está casado y tiene un hijo. A su vez también le dice que ella está con alguien. Quedan al día siguiente discretamente para hacer una excursión.

Pasan un día divertido, se besan pero nada más. Él se vuelve a su país y ella a su vida. Había transcurrido un año desde entonces. Se habían visto un par de veces más en viajes a Montevideo por trabajo pero donde quedaban para tomar un café. Ahora se volvían a ver de nuevo. En realidad no se conocían pero Lucas se había hecho una visión de la relación que era más una ilusión que una realidad.

El encuentro de Lucas con Guerra es algo frío “¿Quién es esta mina? Me resultaba totalmente desconocida. Me costaba hacerla coincidir con mi delirio de meses”. Realmente no se conocíanA los ojos de Guerra, Lucas era “un mimado por la vida. Un Peter Pan que no quiere dejar de ser niño.” 

Guerra le confiesa que ya no está con nadie y que lo ha pasado muy mal. Su novio, César, la había engañado con su mejor amiga, Rocío, y se había marchado a vivir con su padre. No estaba en un buen momento anímico. Para ella este día era para desahogarse y pasarlo bien. No quiere una nueva relación y menos con alguien que vive tan lejos y está casado. Así que Lucas no consigue su propósito porque ella no quiere que la lastimen más y no quiere “extrañarte. No quiero extrañarte”.

Así que la habitación que Lucas había reservado en un hotel de Montevideo se queda vacía. Por el contrario Guerra quiere pasarlo bien y le ofrece un poco de marihuana. Juntos deambulan por Montevideo en una nebulosa de alcohol y porros donde ven la realidad distorsionada. Incluso él se hace un tatuaje. Más que una relación es una vía de escape para ambos. Escapar de su vida real por unos instantes. Incluso en el calor del momento, Lucas le propone a Guerra que se escape con él a Brasil, donde nadie la conozca. Pero Guerra ni se lo tiene en cuenta y le confiesa que está embarazada de pocos meses de su exnovio César.

Cuando están totalmente enajenados en la playa disfrutando de un momento de intimidad, sufren un robo con violencia. Dos individuos que lo habían estado siguiendo, se les acercan y después de darle varios golpes a Lucas, le quita la cartera donde llevaba todo su dinero, las tarjetas y el móvil. A Guerra no le pasó nada.

Guerra le aconseja que ponga una denuncia en la comisaría pero que ella no lo puede acompañar porque tiene una reunión de trabajo muy importante. Lo deja solo ante el edificio de la comisaría. En ese momento Lucas reflexiona y se le pasa por la cabeza la idea de que todo lo relacionado con el robo podía haber sido cosa de Guerra. Sabía que iba a Montevideo a por dinero y donde tenía el dinero escondido porque lo vio cuando se estaba haciendo un tatuaje…

Ese dinero es importante porque Lucas tenía muchas deudas y lo necesitaba para ir sobreviviendo los siguientes meses hasta la entrega de los dos libros. Ahora sólo tenía un ukelele para su hijo y varios pesos uruguayos en el bolsillo.

No pone la denuncia. Se queda aturdido “Pocas veces estuve tan perdido. Sabía donde estaba pero no sabía dónde iba“. Se fue a visitar a su amigo Enzo. Alli se derrumbó “Lloré porque pensé en Guerra y supe que no la iba a volver a ver, me negué a la idea de que su cariño no fuera verdadero”. Pensó en su mujer y en que su cariño sí era verdadero. No sabía lo que le iba a decir al llegar.

Se vuelve para Argentina. Al llegar su mujer le pregunta por Guerra. Le confiesa todo. Ella también se sincera y le cuenta que se ha enamorado de alguien un año antes, una mujer. Lucas se queda descolocado. Le costó asimilarlo.

Pasa un año. La relación con Guerra se enfrió hasta ser inexistente. Lucas está viviendo en un piso “de separado”, llegó a un arreglo con Cata y tiene a su hijo con él la mitad de la semana. Intenta llevarse bien con ella y su pareja. Él no tiene pareja. Descubre a través de las redes sociales que Guerra se ha emparejado con Cesar y Rocío. Que los tres han hecho una boda ficticia y que las dos están embarazas de él. Ella ha formado su propia familia.

“Supongo que la idea de familia se transformó. Tiene algo de bloques combinables. Cada uno la arma como puede”.

La vida en sí es ya muy complicada así que creo que cada uno tiene que intentar ser feliz con las circunstancias y vivencias que le toquen. Procurar ser flexibles y sobre todo tomarse la vida como viene, intentando cambiar sólo aquello que dependa de uno mismo. ¿Qué pensáis vosotros?

Análisis de la novela

El libro está lleno de reflexiones, Lucas se siente asfixiado en su relación conyugal y familiar, ya que piensa que las parejas con el paso del tiempo acaban convirtiéndose en “siamesas” piensan igual, comen igual, etc. Él ahora tenía una vía de escape a esa situación y le “tranquilizaba saber que había una parte de mi vida que no compartía con vos“.

También la paternidad le agobiaba por momentos: “Vos sabes que lo adoro a mi hijo… pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él”. ¿Le echa la culpa a su paternidad y a su matrimonio de sus insatisfacciones?

Escrita en primera persona, Lucas recuerda su pasado. Pero su pasado igual no era como él lo recuerda. Se dice que somos más lo que recordamos que lo que vivimos. Da la sensación de que parte de lo que cuenta es una ensoñación. ¿Vosotros que pensáis?

“Estaba enamorado de una mujer y enamorado de la ciudad donde ella vivía. Y todo me lo inventé, o casi todo, una ciudad imaginaria en un país limítrofe. Por ahí caminé, más que por las calles reales”.

Cuando un relato o recuerdo se construye no existe forma de distinguir lo verdadero de lo falso. La memoria es maleable y se adapta a nuestras necesidades. Guerra era un fantasma idealizado de su pasado.

Más que una novela sobre el desamor es una novela sobre las expectativas insatisfechas. Según comenta el autor hay más frustración que desamor en la novela. Se siente asfixiado en una situación de pareja y deposita en esa frustración otras que tienen que ver con no estar trabajando, no estar escribiendo, no ganar dinero.

El propio Mairal reconoce:

“Me doy cuenta de que el protagonista provoca mucha identificación y no solo en los hombres. Evidentemente, las mujeres también se sienten encerradas en sus parejas, tienen amoríos mentales como el del personaje. Esa válvula de escape no corresponde solo a los hombres

Narrada con una brillante voz en primera persona, ese contarle a alguien que pasó se convierte en la  herramienta literaria más potente que usa Mairal en esta novela. Una voz que habla a veces de ti (a un vos) y que no es el lector, sino su mujer Catalina, y otra de un “nos”, haciendo un guiño a los lectores y lectoras.

La novela está muy bien escrita. Con un vocabulario muy acertado, rico en matices y que en muchos momentos despierta una sonrisa o da lugar a una reflexión. Sin entrar en el fondo de la cuestión, me hizo mucha gracia la expresión caribeña “anda columpiando los aretes con cualquiera. ¿Quién te columpiaba los aretes, Catalina?” o esta otra “si no podés con la vida, probá con la vidita“.

¿Qué os ha parecido la novela?


!Ahora os toca a vosotros!

Os animo a que hagáis vuestras propias reflexiones sobre la novela.

El próximo jueves, 24 de enero, presentaremos la siguiente lectura.

Hasta entonces,

¡Nos leemos!

Tengo que matarte, María. Me has dejado solo

12 Jul

Continuamos la lectura a la luz de los comentarios que habéis hecho. A partir del capítulo XXI los acontecimientos se van a ir desencadenando hasta llegar al final que ya conocemos. Como consecuencia de su proceder con María, Castel se desprecia a sí mismo y cae en una espiral de alcohol, prostitutas y coquetea con la idea del suicidio (reflexión incluida). Los sueños, y la importancia que les da el protagonista, están muy presentes en esta novela, en ello se ve la influencia de Freud y el psicoanálisis en el autor.  Además, éstos nos ayudan a conocer más la mente y la personalidad de Castel. Éste, en su ir y venir de la desesperanza a la esperanza, envía una serie de cartas a María hasta que ésta le invita a la estancia. Al llegar, asiste a una snob y frívola conversación, que le asquea, entre Hunter y su prima Mimí. Hablan de pintura, literatura… y, a pesar de su frivolidad, la conversación contiene mucha ironía y humor, lo que se agradece en medio de tanta gravedad.

Todo el texto está plagado de comentarios de Castel del tipo prometiéndome examinar el fenómeno cuando estuviese solo. Todo lo que vive lo analiza exhaustiva y obsesivamente cuando se queda solo. Busca respuestas, explicaciones a los hechos, disecciona todos los posibles puntos de vista… Abruma esa personalidad pues, además, sus conclusiones son siempre erróneas, enfermas, contradictorias, fruto del vaivén al que somete a su mente.

Por fin se ve a solas con María que, a pesar de todo, le despierta sentimientos positivos: entre este ser maravilloso y yo hay un vínculo secreto […] ella había empezado a serme indispensable, incluso reflexiones acertadas de su erróneo proceder: ahora que puedo analizar mis sentimientos con tranquilidad […] siento que, en cierto modo, estoy pagando la insensatez de no haberme conformado con la parte de María que me salvó (momentáneamente) de la soledad. Ese estremecimiento de orgullo, ese deseo creciente de posesión exclusiva debían haberme revelado que iba por mal camino, aconsejado por la vanidad y la soberbia. Ella, ante la inmensidad del mar y un cielo tormentoso (alusión a la simbología romántica) le abre su corazón como nunca lo ha hecho antes, pero, él, como siempre, comienza a torturarse adelantándose a la idea de perderla: sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. “Nunca más, nunca más”, pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo.  Está tan abrumado que ni la escucha, en un momento en el que parece que ella le está confesando hechos importantes de su pasado: me pareció que María me había estado haciendo una preciosa confesión y que yo, como un estúpido, la había perdido. Está claro que Castel no puede ser feliz.

Y como no puede ser feliz pronto encuentra el móvil, a través de sus obsesivos análisis de los hechos, para acabar con ese amor que le resulta imposible: María es amante de Hunter. Castel se va de la estancia sin despedirse y, a partir de ese punto, los acontecimientos se precipitan. Los capítulos se acortan, los hechos se suceden vertiginosamente como un “fatum” sin una posibilidad de una vuelta atrás.

Los días que precedieron a la muerte de María fueron los más atroces de mi vida. Me es imposible hacer un relato de todo lo que sentí, pensé y ejecuté, pues si bien recuerdo con increíble minuciosidad muchos de los acontecimientos, hay horas y hasta días enteros que se me aparecen como sueños borrosos y deformes. Así comienza el capítulo XXIX. El alcohol le lleva a un estado de locura semiinconsciente. Se emborracha en tugurios de mala muerte, pasa por la comisaría, lleva a una prostituta a su casa a la que después echa a patadas porque su expresión de simulación le recuerda a María, destruye su obra y en especial el cuadro de la ventana, logra hablar con María y la convence con chantajes de que se vuelvan a ver. Pero ella no acude a la cita. Llega a la conclusión de que María le ha dejado solo para siempre, que prefiere estar con Hunter. No lo soporta, y una noche, de nuevo con tormenta, marcha enloquecido a la estancia y la mata. Después, vuelve a Buenos Aires y va a contárselo todo a Allende, el marido ciego de María. Este reacciona sólo con dos exclamaciones: ¡imbecil! e ¡insensato! Castel se entrega en comisaría: sentí que una caverna negra se iba agrandando dentro de mi cuerpo.

Castel ha escrito el relato unos meses después de todo lo ocurrido. Allende se ha suicidado y él, que está muy cansado, tanto para no poder analizar como antes, aún así quiere saber el significado de ese ¡insensato!, y los motivos que han llevado al viudo al suicidio. El final queda abierto. Castel, en la cárcel, pinta y concluye la novela con estas palabras: y los muros de este infierno, serán, así, cada día más herméticos. Fin de este estremecedor retrato de un hombre perdido que ha vivido toda su vida en un túnel solitario y oscuro.

Plazos

Comentaremos esta segunda parte y la novela en general a lo largo de una semana más o menos. Después cerraremos temporalmente el Club por vacaciones estivales.

Estoy caminando a tientas, y necesito su ayuda porque sé que siente como yo

5 Jul

Desde el principio de la novela comprobamos la “enfermedad” que domina a Castel. Es un ser enfermo y nos va a contar toda su historia desde ese lugar.

En la introducción de Ángel Leiva podemos leer que Sábato tuvo una adolescencia solitaria, tímida y dueña de una angustia permanente. ¿Cuánto del escritor se esconde detrás de su protagonista Juan Pablo Castel, sobre todo en sus reflexiones? ¿Qué opináis al respecto?

En la técnica no es un buceador, un experimentador. Es una novela de desarrollo lineal, una novela psicológica y existencial. Es más importante el contenido. Sábato siempre ha dicho que él nunca es demasiado consciente de lo que escribe, que son los personajes y la estructura del mundo creado los que le dirigen. La manera en que Castel nos cuenta su historia es prolija en detalles, lo narra todo muy minuciosamente, se enzarza en explicaciones, en analizar todas las variantes posibles antes de que ocurran como buen obsesivo que es. Reflexiona sobre lo que hace sin juzgarlo, nunca hay autocrítica, arrepentimiento, sin embargo sí que hay crítica para los demás. Sólo en una ocasión dice: ¡Ah, y sin embargo te maté! ¡Y he sido yo quien te ha matado, yo, que veía como a través de un muro de vidrio, sin poder tocarlo, tu rostro mudo y ansioso! ¡Yo, tan estúpido, tan ciego, tan egoísta, tan cruel!, pero, a continuación, añade: basta de efusiones. Dije que relataría esta historia en forma escueta y así lo haré.  Él dice en varias ocasiones que quiere narrar de una manera imparcial. ¿Creéis que lo logra? Yo creo que no. Todo está teñido de subjetividad, juicios, crítica. No hay sentimientos en él, hay obsesión enfermiza, paranoica. Sólo está contento en contadas ocasiones y le dura poco (¡Ay! Mis sentimientos de felicidad son tan poco duraderos…). Siempre está triste, angustiado, temeroso, inseguro, insatisfecho. Es un ser tortuoso. Se castiga a sí mismo. Sólo el sufrimiento le da un sentido a su ser. Todo el relato es una obsesión neurótica.  

Soledad, incomunicación, desesperanza, angustia, inseguridad, amor posesivo, celos… todo este cóctel da como resultado la imposibilidad.

¿Qué simboliza la ventana del cuadro? La descripción que hace Castel es la siguiente: arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una escena pequeña y remota: una playa solitaria y una mujer que miraba el mar. Era una mujer que miraba como esperando algo, quizá algún llamado apagado y distante. La escena sugería, en mi opinión, una soledad ansiosa y absoluta. ¿Y el túnel? Para Leiva, la ventana simboliza el regreso al país de la infancia que lo plantea como algo inalcanzable. Castel persigue lo inalcanzable. Y el túnel es la verdad, lo oscuro de la verdad. Pero ¿qué opináis vosotros de ambas cosas?

Castel siente identificación con María porque ésta mira hacia el mismo lugar que él, y de ahí surge el amor, que para Castel es encuentro en la identificación y en el ser comprendido, y una vez juntos, recuperar esa infancia mitificada como lugar de verdad y ser uno mismo. Ese es el deseo pero no la realidad.

¿Qué siente María? ¿Qué quiere María? Parece que le quiere, que encuentra una identificación pero habla poco, huye cuando es más requerida por él, es esquiva, su mundo y sus relaciones con su marido y con Hunter son misteriosas, no quedan claras en ningún momento. Ahonda poco en el personaje. Siempre va a quedar a la sombra de Castel. Como la novela está escrita desde el punto de vista de él podemos pensar que éste no llega a entenderla, a conocerla, sumido en sus análisis exhaustivos que no le llevan a nada. Cuando, por fin, comienzan una relación (durante más de un mes nos vimos casi todos los días. No quiero rememorar en detalle todo lo que sucedió en ese tiempo a la vez maravilloso y terrible), Castel la interroga continuamente, la cuestiona, la maltrata incluso con insultos, no se concede a sí mismo la posibilidad de ser feliz.

El existencialismo de la novela se percibe en párrafos como éste: a veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.

Finalizamos esta primera parte con el capítulo XX, una interesante reflexión sobre la disociación de Castel: ¡cuántas veces esta maldita división de mi conciencia ha sido la culpable de hechos atroces! Mientras una me hace ver la belleza del mundo, la otra me señala su fealdad y la ridiculez de todo sentimiento de felicidad. María huye ante palabras crueles. De tanto tirar de la cuerda ésta se rompe. Las últimas palabras del capítulo lo corroboran: algo se había roto entre nosotros.

Es hora de vuestros comentarios. Venga, animaos.

Plazos

Continuaremos leyendo a lo largo de una semana desde el capitulo XXI hasta el final de la novela.

El túnel: retrato de una obsesión

27 Jun

Foto de Natharael en flickr. Algunos derechos reservados.Antes de nada, quiero empezar diciendo que la edición de El túnel que vamos a leer viene con una amplia y detallada introducción a cargo de Ángel Leiva que os recomiendo que leáis para situaros en la obra, en su contexto y en la figura de Ernesto Sábato.

Sábato, Doctor en Físicas, vivió en París becado por un laboratorio en los años previos a la 2ª Guerra Mundial. En aquel otoño que precedió a la guerra comprendí que mi vocación era definitivamente la literatura. A ello le empujó su amistada con escritores y pintores del movimiento surrealista, especialmente André Bretón. Pero no será hasta 1948, ya instalado en Argentina, que publica su primera novela, El túnel.

Esta nouvelle es, a la vez, una novela psicológica (se le ha comparado con Dostoievsky) y existencialista. En aquellos tiempos la corriente filosófica existencialista de Sartre y Camus estaba en pleno apogeo. Este último dijo cuando la leyó: admiré su sequedad, su intensidad y aconsejé a Gallimard su traducción al francés. Espero que encuentre en Francia todo el éxito que merece

La novela es una introspección psicológica del protagonista, Juan Pablo Castel, hecha por él mismo ya que está escrita en primera persona. Desde el momento que el autor escoge para la narración la primera persona sabemos que sólo podremos tener ese punto de vista subjetivo de todo lo ocurrido que es, ni más ni menos, que un crimen perpetrado por él. A través de un magistral monólogo, Sábato se pone en la piel de un asesino obsesivo hasta rayar lo paranoico, enfermizo en su pasión amorosa, tortuoso, asocial y destructivo. Pero también, más allá de la introspección psicológica, hay un cuestionamiento existencial sobre el ser humano que vive inmerso en una sociedad muy imperfecta (personificada en la vida en las ciudades, en oposición al campo, que enajena a los que la habitan y que conduce al hombre a la incomunicación) que le lleva a la soledad, al miedo, a la angustia, a la desesperanza, al absurdo de estar vivos: ¿toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes? Y en medio de todo esto está el amor. El amor entendido por el protagonista como una pasión absoluta e intensa que dé sentido a todo y que pueda ser la respuesta a todo. Pero el amor también termina por ser imposible entendido de esa manera tan total. Castel está en un túnel desde su infancia y no puede salir de él: en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío.

Desde la primera línea sabemos quién es el asesino, pero eso no quita ni un ápice de intriga a la historia porque lo que nos motiva a seguir la lectura es saber las razones que han llevado a éste a cometer ese crimen. Y eso es lo que  nos va a contar Castel. Y eso es lo que vamos a leer nosotros. Según Alfred Hayes, crítico del New York Herald de la época, el protagonista vive dentro de una prisión de alucinada lógica. Esa “alucinada lógica” es la que vamos a intentar analizar en nuestra lectura.  

Ernesto Sábato escribió solo tres novelas que componen una trilogía: El túnel (1948); Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón, el Exteminador (1974). El resto de su obra, mucho más extensa, son ensayos sobre temas políticos, filosóficos y literarios. 

Entre los admiradores de su obra encontramos al ya citado Albert Camus, a Thomas Mann y a Graham Greene que afirmó: tengo gran admiración por El túnel, por su magnífico análisis psicológico. No puedo decir que lo haya leído con placer, pero sí con absoluta absorción.

El Lexington Herald dijo en el momento de la publicación en inglés: una sucesión de treinta y cuatro palabras es todo el fulminante que necesita para hacer estallar uno de los libros más explosivos de la temporada literaria. El túnel es una hechizante novela comparable a relatos de Poe y Dostoievsky. Termino, pues, con las treinta y cuatro palabras:

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona.

Plazos

Al ser una obra no muy extensa, vamos a dividir la lectura de El túnel en dos partes. Leeremos la primera, que nos llevará hasta el final del capítulo XX, a lo largo de una semana.

Nuestro próximo libro: El túnel de Ernesto Sábato

19 Jun

El túnel de Ernesto SábatoEste año, en vez de irnos de vacaciones estivales a finales de junio, prolongaremos la actividad del Club hasta más o menos mediados de julio con una nueva lectura. Le toca el turno a un libro considerado uno de los más importantes en la literatura en lengua española del siglo XX: El túnel del argentino Ernesto Sábato (1911-2011). Tenía ganas de que lo leyéramos y este es un buen momento pues el libro no es muy largo. El túnel escrito en 1948 es la primera novela de las tres, importantísimas, que escribió el autor. Escrita en un tono existencialista y con los recursos de la novela policiaca, es un completo análisis de la desesperanza.

Los ejemplares de El túnel estarán preparados para que podáis ir a recogerlos a partir del viernes 21 en la Biblioteca Forum.

¡No os olvidéis de devolver vuestro ejemplar de La reina sin espejo! Todavía estáis a tiempo, estos días, de dejar vuestros comentarios sobre este libro.