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La culpa de las mujeres… El océano entero

17 Abr

Salvador Allende, Presidente de ChileEsta segunda parte se centra casi exclusivamente en María. A medida que avanzamos en la lectura me parece irregular la estructura de esta novela. Aunque la protagonista principal es María, hay un equilibro inestable, algo caótico, en la presencia de los personajes y en los “flashbacks” al pasado. Incluso el presente, su estancia en el sur de Chile, sólo aparece al inicio de algunos de los capítulos como introducción (repite mucho esta estructura). Comentarios bastante triviales que no aportan nada sobre su situación actual. El pasado de Sara e Isabel, por no decir el de Ana, queda muy desdibujado. Hay incluso más protagonismo de las hermanas de María, Magda y Soledad, y de su prima Piedad que del resto. ¿Qué opináis al respecto? María es compleja, interesante pero también intuimos que lo son las demás. ¿Por qué este protagonismo? ¿Qué pretende la autora con él?

En esta parte, la autora habla mucho de las relaciones sexuales y amorosas de María, una niña bien de izquierdas pero que no renuncia al lujo, arquetipo de la mujer hermosa que lo sabe y lo utiliza para conquistar a todos los hombres que se cruzan por su camino. Casi todo en la novela gira alrededor del amor y el sexo a lo largo de sus vidas. La agitada situación política (el gobierno de Allende, la dictadura de Pinochet), que las marca inexorablemente, pero en la que no se profundiza tampoco demasiado, sirve únicamente como telón de fondo. Además, todas son mujeres con una formación intelectual y una situación económica estable, unas más que otras, con sus nanas que cuidan a sus hijos (excepto Ana al principio de su matrimonio) que son de izquierdas y militan pero desde una situación privilegiada. Echo en falta la representación de mujeres de la clase obrera y campesina en aquella época y en una sociedad con una gran diferencia de clases. Sus vidas, sus problemas, que lógicamente serían más profundos, el cuidado de sus hijos sin nanas (me llama mucho la atención el que den por hecho que las nanas son necesarias, además también son mujeres con los mismos derechos. Tan diferente a España, excepto para la clase alta, en la que las mujeres trabajan y cuidan a sus hijos y como mucho tienen una asistenta), su lucha política, su identidad como mujeres en una sociedad altamente machista en la que no es difícil suponer que estarían en mayor desigualdad de condiciones que las mujeres de clase media-alta. Se nota que Marcela Serrano pertenece a una clase social intelectual, culta y económicamente media-alta y ha escrito sobre lo que conoce bien. ¿Pero no tuvieron estas mujeres durante el gobierno de Allende contacto con la clase obrera como para conocer bien su situación y contárnosla?  Hay un capítulo donde se nos narran los  enamoramientos “prohibidos” de María por los chicos “pobres” que trabajaban para su familia. Pero la autora no aprovecha esta situación, que queda como un capricho y una curiosidad por lo diferente de la niña bien, para meterse de lleno en este tema.

No sé qué opináis vosotros sobre esta reflexión que yo me he hecho leyendo la novela. Parece que siempre que se habla de feminismo se hace desde el lugar de las mujeres intelectuales y cultas, parece que son las únicas que, desde su posición privilegiada, se pueden plantear esta lucha. ¿Pero y las mujeres de clase baja? ¿Qué pasa con ellas? ¿No existen? En esta novela no se habla de su doble condición de sometimiento por ser  mujeres y por pertenecer a la clase más desfavorecida. Me parece un tema interesantísimo que no es tratado en esta novela.

Se habla mucho del sentimiento de culpa, la sempiterna culpa de las mujeres, y más si son católicas. Culpa por no tener un orgasmo, o ser frígidas, o porque su marido se vaya con otras mujeres u otros hombres. La culpa que les hace callar, ocultar sus motivos. Toda mujer tiene algún secreto, por pequeño que sea afirma María, y añade: no hay nada tan terrible como para no ser dicho. Al  hacer pública esa culpa privada, transformas la culpa en vergüenza y ésa es una emoción bastante más tratable. ¿Qué opináis? ¿Creéis que esto sigue pasando de la misma manera en la actualidad? Yo creo que sí, que han cambiado poco las cosas desgraciadamente. Esa culpa nos viene de la educación recibida y de la estructura masculina de la sociedad. Me interesa la opinión de las más jóvenes que, quizás, hayan vivido ya otra situación. Contadnos.

Se  notan los años pasados desde que fue escrita esta novela y la sociedad latinoamericana en contraste a la occidental. Siento a estas mujeres, excepto a María, por ahora, tradicionales en el fondo, todas quieren casarse, tener hijos y si no encuentran un hombre que las lleve al altar se sienten, de alguna manera, inferiores. Un feminismo un poco descafeinado y de salón.

Espero que dejéis vuestros comentarios sobre todos los temas que planteo. Venga, ¡animaos!

Plazos

Nos queda por resolver el misterio de Soledad, que milita en la lucha armada, y el de la causa de la depresión de María así que seguiremos leyendo desde el capítulo 20 hasta el final de la novela a lo largo de una semana.