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Cartas hacia el horror

5 Oct

“Paradero desconocido”

Está armada con la correspondencia que se cruzan Max y Martin desde 1932 hasta 1934.

El alemán Martin Schulse y el judío Max Eisenstein son amigos y trabajan juntos en una galería de arte en California. Los dos provienen de Alemania. Tienen cuarenta años y han vivido casi toda su vida en EE.UU. En 1932 Martin decide volver con su familia a Alemania, que la dejó siendo muy niño, para que sus hijos conozcan su patria y no pierdan su identidad.

La primera carta es de noviembre de 1932. La escribe Max. Felicita a su amigo por volver a Alemania. Se conmueve pensando en su país ya que no lo visita desde la infancia. Y escribe “llegas a una Alemania democrática, a una tierra profundamente culta, donde la preciosa libertad política está en sus comienzos”.

Martin se instala en Munich y se sorprende del grado de pobreza que encuentra. Aunque saca partido con la compra de una gran casa y su finca. A pesar de la crisis que se vive en EE.UU después del Crack del 29, observa que en Alemania hay una crisis más aguda. Tras la I Guerra Mundial, y como país perdedor en la contienda, Alemania quedó en la mayor ruina económica.

Max, en cartas posteriores, le pide a Martin su dirección en Alemania. La quiere para que acoja a Griselle -su hermana- mientras está de gira por Alemania. A lo que Martin accede cariñosamente: “le convendrá saber que tiene aquí una casa a su disposición”.

En la carta de enero de 1933 Max le pregunta a Martin por la figura de Hitler. No lo conoce pero está informado de que se está haciendo con el poder en Alemania y ha leído cosas terribles sobre él. Quiere saber la opinión de su leal amigo.

Martin contesta “creo que en muchos sentidos Hitler puede ser conveniente para Alemania. Pero no estoy seguro”. Reconoce también, veladamente, que tomó el poder a la fuerza ya que “ni siquiera Hinderburg pueda quitarle el poder, puesto que se vio forzado a dárselo”. Y empieza a darle una descripción que resulta como mínimo, inquietante: gran orador, fanático, ¿cuerdo?, rodeado de maleantes que se dedican al pillaje y a apalear judíos. A lo que Martin disculpa como que “son cosas sin mayor trascendencia” porque persiguen un fin mayor. En ese momento Hitler está vendiendo el “renacer” de Alemania, muy maltrecha desde la I Guerra Mundial, y con un peso en Europa insignificante. Para Martin y para la mayoría de los alemanes en ese momento ha nacido un nuevo líder, que les va a despojar de la miseria y de la vergüenza.

Martin se ha afiliado al partido de Hitler, el nacionalsocialismo y es funcionario del nuevo régimen. Como muchos otros, intenta sacar partido del poder emergente. En este momento sigue teniendo dudas sobre Hitler pero “en publico no expreso duda alguna”. Reflexiona con su amigo: “¿es justo el fin?”, “¿estamos intentando crear una sociedad mejor?” No lo tiene claro.

En mayo de 1933 Max angustiado por las noticias que le llegan, vuelve a pedirle a su amigo que le aclare más la situación. Incluso le han llegado rumores de un Pogromo atroz contra los judíos. Le dice que su hermana tiene pensado ir en otoño a Berlín y que quiere que, como buen amigo leal, le diga la verdad sobre la situación de su patria.

A partir de aquí,  estamos en julio de 1933 la situación da un primer giro radical, Martin ya no le escribe desde su domicilio. Ahora lo hace desde su banco para evitar la censura que ya reconoce que es muy estricta. Le pide que no le vuelva a enviar más cartas porque desde su puesto de funcionario no está bien visto que se escriba con un judío. Si necesita escribir algo, que le incluya unas letras en el cheque bancario de las obras de arte.

Intentando ser lo más sincero posible, Martin reconoce que aunque las medidas tomadas en su país no le gustaron al principio, ahora considera que son inevitables ya que “la raza judía es un dedo en la llaga para cualquier nación que le dé cobijo”. Y que a Max lo ha querido “no por tu raza sino a pesar de ella”. Añade que “los judíos son los chivos expiatorios universales” y a Hitler ya lo califica como “Amado Líder”. ¿Os suena de algo? y lo más peligroso “purgamos los componentes más abyectos de nuestro torrente sanguíneo”. El renacer de Alemania, la raza pura, la raza alemana… todo contenido en un mismo idealismo que por desgracia no nos queda tan lejano en el tiempo.

Perplejo ante semejante discurso, Max intenta que su amigo entré en razón. Cree realmente que Martin no ha cambiado sino que es cauto por la censura y se intenta proteger. No podría entender un cambio de pensamiento de esa magnitud. Lo podría entender en los alemanes que sobrevivieron a la Gran Guerra y tuvieron que sufrir miserias e injusticias, pero no de su amigo que vivió como un norteamericano de pensamiento liberal más.

Pero en agosto de 1933 Martin le asevera que no es un norteamericano liberal sino un “patriota alemán”. Sigue a Hitler porque es un “hombre emprendedor”, un hombre de acción. No cuestiona sus fines. “Sabe que son justos porque son vitales“. Y le pide que no le escriba más, que ya no tienen nada en común.

Entre septiembre y noviembre de ese mismo año, Max le escribe desesperado varias cartas seguidas para pedirle primero que proteja a su hermana, Griselle, que está en Berlín y después que la busque porque ya no recibe noticias de ella y cada vez que le manda una carta se la devuelven con el sello “Adresse unbekannt” (paradero desconocido).

Por fin, Martin le contesta en diciembre y comienza su carta con “¡Heil Hitler! Lamento tener que darte malas noticias. Tu hermana ha muerto.” Le reconoce que su hermana llegó hasta su puerta pidiéndole ayuda pero que se la denegó porque era perseguida por las tropas de asalto y la mataron instantes después. Le vuelve a pedir que no le escriba más, porque no quiere tener tratos con judíos salvo para “recibir el dinero”.

A partir de este momento, se produce una ruptura y la novela vuelve a dar un giro de 360 grados. Es el momento de la venganza.

Comienza con un cablegrama en enero de 1934 enviado desde California por Max al domicilio particular de Martin y con tres cartas más donde da a entender que son familia y que Martin está planeando algo.

Martin, asustado, le escribe que por favor pare de enviarle cartas. Que se las han interceptado y que lo han llamado para explicar qué significan y le piden un código para descifrarlas. Lo han apartado del trabajo y ya nadie quiere ir a su casa de invitado. Le suplica que no continúe porque teme por su vida y por acabar en un campo de concentración. Apela a su vieja amistad para poder seguir con vida.

Pero Max continua. La mejor venganza es la que se sirve en plato frío. Así que dos cartas después, consigue su propósito, le devuelven la última carta con el sello alemán de “”Adresse unbekannt”.


Análisis de la novela

Las novelas epistolares, aunque sean ficticias, nos acerca en mayor medida a los personajes, a su intimidad. Acceder a la correspondencia privada conlleva un grado de confesión y complicidad con el lector mayor que en las novelas en primera persona. Además aporta la sensación de inmediatez, que hace que asistamos a los acontecimientos al mismo tiempo que están sucediendo y por ello los hacen más impactantes.

El contenido es crudo. Asistimos a la ruptura de una amistad que en principio parecía inquebrantable. Pero la autora nos refleja el cambio en Martin de una forma sencilla, directa y sin ornamentos. Las cartas de Max son en su mayoría desesperadas y en cambio las de Martin tienen cada vez más ira, rabia y resentimiento. Quizá Martín sea, de los dos, el personaje mejor definido de la novela. En pocas cartas vemos su transformación radical y sus nuevos valores. Y sobre todo, como Hitler ha sido el detonante de su cambio. ¿Creéis que  ya existía en las capas más profundas de Martin ese poso racista y fascista que se rebeló una vez instalado en Alemania? ¿O se dejó llevar deslumbrado por el nuevo poder imperante? ¿Entendéis el comportamiento final de Max? él también se dejó arrastrar por la ira y la sed de venganza.

En muy pocas páginas, apenas ochenta, esta vibrante novela resume a la perfección la transformación ideológica que el nazismo operó en los alemanes y nos hace entender como el discurso de Hitler pudo ser interiorizado por millones de ciudadanos de a pie. En resumen, una aguda y escalofriante reflexión sobre lo fácil que es manipular a las personas, sobre todo en momentos de crisis. Una reflexión que también podríamos aplicar a nuestros días.


Ahora os toca a vosotros:

  • ¿Os ha gustado la novela?
  • ¿Logra en cierta medida hacer un reflejo de la sociedad que abrazó a un personaje como Hitler?
  • ¿Qué os ha parecido el desenlace?

El próximo lunes, 8 de octubre, presentaremos la siguiente lectura. Los que vayáis devolviendo “Paradero desconocido” en la Biblioteca Fórum podéis ir pidiendo la siguiente lectura para que no tengáis que ir dos veces.

¡Nos leemos!

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El auge del nazismo

30 Sep

Contexto histórico

El ascenso al poder de Adolf Hitler comenzó en  en septiembre de 1919 en Alemania, cuando Hitler se unió al Partido Obrero Alemán (DAP). En 1920 cambió su nombre a Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), comúnmente denominado Partido Nazi.

Este partido político se formó y desarrolló durante la posguerra de la Primera Guerra Mundial, como partido antimarxista y opuesto al Tratado de Versalles y al gobierno democrático de posguerra de la República de Weimar. Defendía el nacionalismo extremo y el pangermanismo, así como el antisemitismo.

Puede considerarse que el ascenso de Hitler terminó en marzo de 1933, después de que el Reichstag adoptara la Ley de Concesión de Plenos Poderes de 1933. El 30 de enero de 1933 el presidente Paul von Hindenburg había nombrado a Hitler canciller tras una serie de elecciones parlamentarias y las consiguientes intrigas entre bastidores.

La ley de plenos poderes, si se aplicaba de forma despiadada y autoritaria, daba virtualmente a Hitler la capacidad de ejercer constitucionalmente a partir de ese momento un poder dictatorial y sin objeciones legales.

Hitler ascendió a un lugar prominente en los primeros años de existencia del partido. Siendo uno de los mejores oradores del partido, exigió a los otros miembros que lo hicieran líder, con la amenaza de abandonarlo. En parte se ayudó de su deseo de utilizar la violencia para avanzar en sus objetivos políticos y para reclutar miembros que compartieran este deseo.

El Putsch de Múnich, en noviembre de 1923, y la posterior publicación de su libro Mein Kampf (“Mi lucha“) acercaron a Hitler a una audiencia más amplia. A partir de ahí, el partido entró en una lucha electoral en la que Hitler participó como orador y organizador,​ así como en acciones violentas y reyertas callejeras.

A finales de los años 20 y principios de los 30, los nazis consiguieron suficientes apoyos electorales para convertirse en el mayor partido político del Reichstag, y la combinación de agudeza política, capacidad de engaño y astucia de Hitler convirtió la mayoría simple del partido en un efectivo poder de gobierno en la debilitada República de Weimar de 1933.

El 24 de marzo de 1933 pidió al Reichstag que aprobara la Ley Habilitante que dio a Hitler plenos poderes “temporalmente”. Esta ley le otorgaba la libertad de actuar sin consentimiento parlamentario e incluso sin limitaciones constitucionales.

La ley permitía a Hitler y a su gabinete gobernar por decreto de emergencia durante cuatro años, aunque Hindenberg seguía de presidente.Hitler comenzó inmediatamente a abolir poderes de los estados federados y puso en el punto de mira a partidos y organizaciones políticas. Con la excepción del nazi, los partidos fueron oficialmente ilegalizados el 14 de julio, y el Reichstag renunció a sus responsabilidades democráticas.

La ley no invadía los poderes del presidente y Hitler no alcanzaría su pleno poder dictatorial hasta la muerte de Hindenburg, en agosto de 1934.

Paradero desconocido

Novela corta, o relato, de precisión conmovedora, trágica, dolorosa… y de gozosa lectura. Está compuesta por la correspondencia que intercambian los dos protagonistas y todo en ella es relevante, los membretes, las firmas, lo que queda entre líneas, el tono, los silencios… es brevísima pero no importa, ha sido afilada como un escalpelo.

La novela transcurre entre 1932 y 1934, durante el auge del nazismo.

La inspiración para esta novela

El libro está inspirado en la transformación ideológica que sufrieron unos alemanes que regresaron a su país tras haber vivido en Estados Unidos. Eran cultos e inteligentes, pero no toleraban críticas a Hitler. En un viaje a California se negaron a saludar a un amigo judío con el que se cruzaron. “Qué los había llevado a ese grado de crueldad?“, se preguntó al presenciar esta escena la autora, Kressmann Taylor. Y escribió “Paradero desconocido“.

¡Espero que os guste!


Calendario de lecturas:

El próximo viernes, 5 de octubre, analizaremos el conjunto de la novela.

¡Nos leemos!

Nuestra próxima lectura: Paradero desconocido de Kressmann Taylor

28 Sep

Nuestra primera novela nos traslada a la época del nazismo de la mano de la escritora americana Kressmann Taylor.

Paradero desconocido

Fue publicada por primera vez en 1938 en la revista «Story» y después fue editada en forma de libro. Vendió 50.000 ejemplares en Estados Unidos entre los elogios de la crítica, pero el avance nazi lo convirtió en Europa en un libro prohibido primero, olvidado después, durante sesenta años.

La historia trata sobre la transformación ideológica de un alemán cuando regresa a su país y se encuentra con un entorno social, político y económico totalmente distinto al esperado.

El alemán Martin Schulse y el judío Max Eisenstein son amigos y trabajan juntos en el mercado de obras de arte en California. En 1932 Martin decide volver a Alemania. Empieza, a partir de ese momento, un intercambio de cartas en las que enseguida se descubre, a través de los detalles de su relación profesional y personal, la sombra de la situación política de Alemania.

Es una novela epistolar que muchos autores consideran “La mejor denuncia contra el nazismo que se ha escrito nunca”. Es corta y original.

Es importante destacar que en ese momento la presencia de Hitler no parecía inquietar mayormente a los gobierno de Europa y América. En septiembre de 1938, después de ocho días de festejos nazis en Nuremberg, el embajador de Francia en Alemania comentaba “la ciudad del Santo Imperio, habitada por el fantasma de Wagner, se ha convertido en el lugar donde la reflexión y el sentimiento se juntan en un culto al recuerdo del pasado y de las grandes ambiciones del futuro”. Y una de esas ambiciones iba a ser París, pocos años después.

El texto de Kressmann denunciaba lo que en esos momentos sucedía en Alemania y preanunciaba el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Paradero desconocido” fue reeditado en 1995 con motivo del cincuenta aniversario de la liberación de los campos de exterminio. En 1999 un editor francés lo convirtió en un éxito de ventas. Y después del francés el libro fue traducido al italiano, al catalán, al alemán, al noruego, al sueco, al portugués…

Kressmann Taylor

Autora estadounidense, nació en Portland (Oregón) en 1903 y murió en julio de 1996.

Kressmann Taylor es el pseudónimo de Kathrine Taylor. Aceptó cambiarse de nombre porque su editor y su marido la convencieron de que la historia “era demasiado dura para aparecer firmada por una mujer“. La autora decidió mantener esta fórmula durante toda su carrera.

Estudió en la Universidad de Oregón y trabajó en publicidad. A finales de los años 40 comenzó a dar clases de Periodismo y Escritura creativa en Gettysburg College, hasta que se jubiló en 1966 y se mudó a Florencia.

A “Paradero desconocido” siguió una segunda novela relacionada con el nazismo, “Día sin retorno”, así como “Diary of Florence in Flood”, obra en la que relata sus experiencias en Florencia durante la terrible inundación que padeció la zona en 1966.


Calendario de lecturas:

  • 28 de septiembre (viernes): publicación del post presentación de la novela.
  • 1 de octubre (lunes): publicación del post con el contexto histórico de la novela.
  • 5 de octubre (viernes): publicación del post final con la trama y los comentarios de la novela.

Al ser una novela muy corta, creo que estos plazos dan suficiente tiempo para buscar la lectura y leerla. Así el próximo viernes, 5, podemos empezar a comentarla entre todos.

¡Nos leemos!

Domingo

6 Mar

On 9-11 people jumped to their deathComenzamos el domingo con Ilse, tan importante en esta novela por el desarrollo de su relato paralelo. Relato del que se nos ha dejado ver sólo algunas partes. No es lineal. Ilse parece tenerle miedo a la vida, siempre ha sido así. Quizás, por ese motivo, opta por alejarse de las carencias de su propia vida a través de la literatura, narrando la de otros que, aunque equivocados, sí se atrevieron a vivir. Ahora la encontramos con la certeza de que quiere escribir, sumida en un mar de interrogantes sobre qué final darle a la novela. Interrogantes que la llevan a reflexionar, de nuevo, sobre la vida de los terroristas y de ahí al amor, ya que ella estuvo enamorada de Jörg en su juventud. Se interroga por su frialdad actual con respecto a este sentimiento, pero le importa más la novela: ¿Cómo acabarla? […] le habría gustado conocer más mundo y poder mandar a Jan lejos para que tomara parte en una revolución y muriera en un atentado; un atentado insensato, terrible e inútil, un atentado en el que su vida revelara su verdad. Así llega al final de la novela, ya sabe cómo la va a terminar. Brillante final para Jan el que escribe Ilse. Me parece lo mejor de la novela. Lo sitúa en las torres gemelas el 11-S, involucrado directamente con el atentado, aunque no lo sepa, a través de sus relaciones con el terrorismo islámico (así acaban los terroristas europeos de los años 70 que no han muerto o abandonado las armas, al igual que la nueva generación que sigue creyendo en la lucha armada, personificada en Marko, que no descarta unir su lucha a la de los islámicos. Esto nos lleva también a reflexionar). Ilse le concede un poético final a Jan, en cierto modo buscado por él: Volaremos. Nos tomaremos de la mano y volaremos hacia el amanecer […] Quiere volar. Quiere no temer el rápido brusco e indoloro final y disfrutar del vuelo. Siempre quiso ser libre y rechazó cualquier atadura. Ha vivido bajo la luz de la libertad y con su espanto. Todo cuanto ha hecho habrá sido lo correcto si ahora vuela”.

Jörg nos concede un discurso final que no difiere mucho de lo poco que ha ido diciendo a lo largo de la novela. Admite sus errores que, ante una pregunta de su hijo, aclara que son las víctimas pero sólo porque en una lucha que no conduce al éxito no es justificable que se produzcan víctimas. Ni una palabra de perdón ni arrepentimiento. Los adjetivos para su discurso en el pensamiento de los demás son “patético”, “anacrónico”. Hay también grandilocuencia en sus palabras. Jörg se ha quedado anclado en un tiempo que no existe prisionero de sus puntos de vista y de sus conceptos. Desde hacía mucho tiempo, antes incluso de ser encarcelado, llevaba en su interior una celda y Margarete no veía de qué modo podría escaparse de ella. Margarete, como siempre, acierta en sus reflexiones. Pero todavía hay una sorpresa final que nos tiene deparada el autor: Jörg tiene cáncer terminal. Por eso ha pedido el indulto: quería volver a vivir un poco antes de que el cáncer acabara devorándome. No es que se haya arrepentido, es un hombre acabado agarrado a un pasado que  ha sido su única vida y se resiste a abandonar lo único que ha dado sentido a ésta. A partir de ahí sólo queda la conversación entre hijo y padre que los reconcilia y la escena final, muy simbólica, donde todos “en amor y compañía” sacan el agua del sótano inundado unidos en el trabajo conjunto. Ilse, la eterna espectadora, hace un retrato de todos ellos y del futuro que les puede esperar. Incluso, los dos polos opuestos, Ferdinand y Marko, se van juntos en el coche. Happy end.

Para mí la novela es algo irregular, no se profundiza en condiciones sobre un tema tan importante como el terrorismo. El tema escogido era una ocasión más que propicia. Lo que movió a aquellos que cogieron las armas en una Europa que creía en la revolución hasta llegar al terrorismo actual. Pinceladas aquí y allá que quedan suspendidas en el aire. Buenismo y sentimentalismo en un marco bucólico. No sé qué opináis vosotros. Insisto en que lo que más me ha gustado de la novela ha sido la historia paralela narrada por Ilse.

Es hora de vuestros comentarios sobre esta tercera parte y sobre la novela en general. Aprovechad aquellos que no habéis comentado nada sobre la segunda parte para hacerlo ahora.

Sábado

26 Feb

RiachueloLa segunda parte de la novela se abre y se cierra con las reflexiones de Margarete. Parece que el autor toma partido por ella para poner en su boca las reflexiones más acertadas. A través de sus pensamientos, más que sus escasas palabras, la vamos conociendo. Margarete personifica el equilibro en medio de los demás personajes más inestables (Le parecía realmente adecuado que Christiane hubiera llevado allí a Jörg tras su liberación. Tal vez perdiera en aquel lugar su enfermedad y los demás las suyas). Además el autor nos sorprende con el comienzo de un idilio entre ella y Henner. Algo que se presiente sólido a pesar de lo inesperado para ambos.

Los personajes se van despertando a un nuevo día en la vieja casa de campo, todos piensan en lo ocurrido el viernes y están llenos de interrogantes. Durante el desayuno se desencadena una interesante discusión sobre la lucha armada. Ulrich ataca con fuerza, y también Karin, ante la postura de Jörg: disculpas, justificación (En la guerra se dispara y se mata […] Estábamos en guerra, así que disparé y maté), autodefensa, indiferencia ante las víctimas… pero no puede ni terminar las frases (Lamento que el mundo no sea un lugar en el que no…, que sea un lugar en el que…). Marko le apoya reincidiendo en la idea de la guerra (Se trataba de una guerra auténtica).  ¿Qué opináis sobre esta idea de ver la situación como una guerra? Es la disculpa que siempre han dado los terroristas occidentales: una guerra contra el Estado, contra el sistema capitalista.

Al final de la discusión, Jörg le acusa a Henner de ser él su delator (parece que es lo único que le interesa decir). En un paseo posterior, Margarete le desvela a Henner que fue Christiane quien lo hizo (Lo traicionó por miedo; por cariño y por  miedo). Esto me recuerda a la película italiana “La mejor juventud” de Marco Tullio Gordiana, no sé si la habréis visto, si no es así, os la recomiendo, es un emocionante retrato, a través de la vida de dos hermanos, de la Italia que va de los setenta al año 2000. En ella, un personaje femenino milita en las Brigadas Rojas y su marido la delata, por amor, para que no la acaben matando.

Continúa la novela paralela de Ilse. El autor le dedica dos capítulos en esta segunda parte. Ilse parece estar inspirada y, a la vez, se interroga sobre el proceso de escritura, de gestación de una novela. A través del personaje de Jan, Ilse nos narra el  la vida de los terroristas en aquellos años: sus pensamientos, sensaciones, la clandestinidad, los secuestros, cómo se enfrentan a su primer asesinato (Con el primer asesinato Jan había traspasado la línea de ese contrato social que hace que no nos matemos los unos a los otros. ¿Qué podía detenerle después de eso?). Con esta narración paralela, el autor llena el hueco que la novela principal no aborda sobre el principio y los porqués de los que, como Jörg, acabaron en prisión o muertos. Esta novela dentro de la novela está muy bien narrada y permite al autor lucirse en otro registro.

Christiane se va liberando poco a poco de su actitud protectora. Ante la amenaza de que Jörg pueda saber que fue ella quien lo delató y el miedo a perder a su amiga (más que amiga en otros tiempos) Margarete (por su aproximación a Henner) y quedarse sin sus dos seres más cercanos, una sensación de resignación se apodera de ella y, curiosamente, se empieza a sentir más libre. Es un proceso complejo que va a ir viviendo y que la va a hacer más humana.

La cuestión del comunicado de prensa que Marko escribe en nombre de Jörg y que, finalmente, entrega a la prensa sin que Jörg dé su consentimiento está, a mi parecer, cogido con alfileres. El autor levanta muchas expectativas sobre ello para luego resolverlo fácilmente y quedar en nada. Simplemente nos sirve para mostrarnos la indecisión de Jörg sobre la cuestión de liderar un nuevo “movimiento revolucionario”. Indecisión que estamos captando casi desde el principio de la novela.

Y, por fin, aparece el último personaje, un tal Gerd Schwarz, estudiante de arte que se interesa por la casa y al que se le invita a unirse a ellos (¿cómo dejan quedarse a ese chico que no saben quién es y hablar delante de él cosas tan íntimas? Se supone que han tomado muchas precauciones para que nadie sepa donde está Jörg esos primeros días de libertad). Un joven que escucha en silencio todo lo que se habla hasta que, tres capítulos después, en medio de una tensa discusión y en un golpe de efecto buscado por el autor, desvela su verdadera identidad: es el hijo de Jörg (Ferdinand Bartholomäus, en homenaje a Ferdinando Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti), al que nadie ha conocido, ni siquiera su padre, porque se lo llevaron los abuelos maternos siendo un niño a Suiza. Antes de que el hijo le cante las cuarenta su padre, los demás se dejan llevar por sus sueños no realizados, y ahí, habla Margarete con toda la verdad, desde mi punto de vista: Vivimos en un exilio. Lo que fuimos y quisimos seguir siendo y quizás también lo que estuvimos destinados a ser lo perdemos, pero a cambio encontramos otras cosas. Incluso cuando pensamos que vamos a encontrar lo que estamos buscando, la verdad es que damos con una cosa distinta. […] Puede que sea eso lo que provoca que surjan terroristas. Puede que sean personas que no soportan vivir en el exilio y quieran instaurar su sueño de una patria a base de bombas. Un buen párrafo para reflexionar y comentar.

En fin, el hijo suelta todo su dolor y su rabia, con toda razón. El padre se queda helado, no sabe ni qué decir. Y para terminar, Dorle, que no ha podido con el padre, se lleva al hijo a pasear, a calmarlo, a hablar con él, y, como quien no quiere la cosa, acaban en la cama. Como Henner y Margarete. Bueno, a mi parecer el relato va adquiriendo un cierto tono de culebrón alejándose de lo verdaderamente importante. Veremos qué nos depara el domingo.

Plazos

Continuamos la lectura con la tercera y última parte, Domingo, a lo largo de una semana. A la vez, podéis ir dejando vuestros comentarios.

Viernes

16 Feb

La posta del ChuyLa novela El fin de semana comienza un viernes de verano a las siete de la mañana cuando Christiane va a buscar a la cárcel a su hermano pequeño Jörg que sale en libertad después de veinticuatro años preso. Desde el principio comprobamos que la actitud de ésta hacia su hermano es como la de una madre demasiado protectora ya que lo crió desde los siete años. Si os fijáis, el personaje de Christiane parece que sólo vive en función de su hermano, no parece tener vida propia, sus pensamientos y su preocupación siempre están focalizados en Jörg. Le ha planificado siempre la vida y llega hasta el punto de que, ahora, quiere que Margarete y él se sientan atraídos. En su primer encuentro, ella atravesó la calle corriendo y lo abrazó. Lo abrazó antes de que pudiera depositar en el suelo sus dos sacos grandes, de modo que él quedó aprisionado en su abrazo, sin poder corresponderlo, ya comprobamos ese apabullamiento que, en cierta manera, anula a Jörg. Ella lo ha organizado todo para que su hermano estrene su vida en libertad con una reunión de antiguos amigos en la casa que comparte con Margarete en el campo.

Este es el arranque de la novela, escrita en 3ª persona, una narración de esquema clásico, con descripciones intercaladas y abundantes diálogos.

En los siguientes capítulos el autor nos va presentando a los demás personajes: Henner, Ilse, Ulrich, su mujer Ingeborg y su hija Dorle, Karin, su marido Eberhard, Andreas y Marko. Ingeborg y Eberhard van a quedar en un segundo plano en todo el relato. En cuanto a Marko será pieza fundamental en el relato. No se trata de un antiguo amigo sino de un joven que, junto a otros, quiere continuar el camino iniciado en los setenta por las bandas armadas como la Baader-Meinhof a la que perteneció Jörg. Marko ha entrado en contacto con éste en la cárcel, lo ha ido a ver y quiere que se una a ellos en su lucha como líder experimentado (La lucha continúa y Jörg ocupará el lugar que le corresponde. Ya llevamos demasiado tiempo esperándolo). Jörg había enviado un escrito sobre la violencia a un oscuro congreso de izquierdas, con lo cual ponía en evidencia su incapacidad para entrar en razón y arrepentirse. No está clara la postura del terrorista sobre si va a continuar militando en la lucha armada o no (No voy a suplicar clemencia. He luchado contra este Estado y él ha luchado contra mí. No nos debemos nada. Sólo debemos lealtad a nuestras propias reivindicaciones) y Marko será la pieza discordante en la reunión con sus provocaciones y enfrentamientos con los demás, sobre todo con Christiane que desea que su hermano se reinserte en la sociedad y con Andreas, el abogado de Jörg. Las reflexiones de Marko sobre la necesidad de la violencia me resultan pueriles, pero quizás es que los argumentos de las personas que optan por la violencia política siempre me han resultado pueriles, parecen niños que no han madurado y quieren jugar un juego peligroso que les de un significado a sus vidas. ¿Qué opináis?

Hay un recurso muy interesante en El fin de semana que es la novela que comienza Ilse a escribir ese mismo viernes. Párrafos transcritos de otra novela dentro de la principal. Sobre el mismo tema y basada en hechos reales vividos por Ilse y su entorno. Gira en torno al personaje de Jan, que simula su muerte para entregarse a la lucha armada. Esta “segunda” novela, que irá tomando cuerpo a lo largo de la novela principal,  nos va dando más datos y experiencias sobre el mismo tema, lo complementa y me parece tan interesante como el relato principal.

A medida que vamos avanzando en la lectura, los personajes de Ilse, Henner, Margarete y Christiane van tomando mayor protagonismo, sobre todo en sus reflexiones internas. Ulrich será también protagonista pero más en la interacción con los otros personajes, es el que más habla del motivo que los ha reunido allí, junto a Karin, provocando con sus directas e indiscretas preguntas a Jörg, que finalmente habla, con tranquilidad a pesar de las provocaciones, para explicar cómo ha sido su vida en la cárcel o cómo vivía su militancia terrorista. Karin, por su condición de obispo protestante, es más reconciliadora en sus intervenciones. A lo largo de la novela se nos va dando información sobre cada personaje y las relaciones entre ellos en el pasado.

En medio de la velada posterior a al cena hay lo que llamo “un numerito”, quizás demasiado gratuito, protagonizado por Dorle que intenta acostarse con Jörg y éste la rechaza. La escena es muy teatral, como lo es en general el resto del libro, pero la veo en cierto modo prescindible, a no ser porque sirve para que después Ulrich, el padre de Dorle, reflexione sobre su paternidad y su pasado. ¿Qué opináis vosotros sobre esta escena?

En una conversación entre Christiane y su hermano sale a la luz un enigma que se desvelará más adelante: ¿quién delató a Jörg? Éste cree que fue Henner. Ya veremos cuál es la respuesta.

El último capítulo de esta primera parte está dedicado a Margarete que parece la más feliz, satisfecha y equilibrada. Una mujer que disfruta de su soledad e independencia y que acepta el paso del tiempo. Margarete, que apenas se ha manifestado hasta este capítulo, hace una interesante reflexión sobre el terrorismo y sobre la relación entre los dos hermanos. Ambas cuestiones le parecen enfermizas y sólo le despiertan compasión. Parece la más madura y sensata y podría ser que el autor se identificara con ella. ¿Qué pensáis al respecto?

Termino este post con una pregunta: ¿Cuál de los personajes os parece más interesante o con cuál de ellos os identificáis más?

Plazos

Es hora de dejar vuestros comentarios sobre esta primera parte. Seguiremos con la lectura de la segunda parte Sábado a lo largo de una semana.

El fin de semana: una novela de reflexión política y moral

9 Feb

Baader Meinhof- Meet Me At The Airport DSC_8976El escritor alemán Bernhard Schlink (1944)  ha publicado en total nueve libros, cuatro novelas policíacas cuyo protagonista es el peculiar detective Selb y El lector (un best seller internacional), Amores en fuga, El regreso, El fin de semana y Mentiras de verano, un libro de relatos. Estas últimas cuatro novelas tienen un denominador común: uno de los personajes posee un oscuro pasado relacionado con algún episodio turbio de la historia de Alemania. Este hecho le sirve para analizar los conceptos de culpa, responsabilidad y arrepentimiento.

El fin de semana se desarrolla en la Alemania actual. El protagonista es Jorg, un antiguo terrorista de la banda Baader-Meinhoff condenado por cuatro asesinatos. Tras veinticuatro años de cárcel es indultado por el presidente alemán sin que haya pedido perdón por los crímenes que cometió en nombre de sus ideales. Su protectora hermana Christiane reúne en una casa de campo a sus viejos amigos de militancia ideológica, que no terrorista, para darle la bienvenida a la libertad. Pero aquellos jóvenes revolucionarios de los años 70 se han integrado en la sociedad que querían cambiar. Hay una obispo protestante, un empresario rico con su mujer y su hija, una profesora que quiere ser escritora, un periodista de éxito, una traductora que vive en el campo y el abogado de Jorg. Más tarde aparecerán dos personajes más que no desvelo ahora. El fin de semana es una novela de reflexión política y moral. Sobre todo es una reflexión sobre el sentido que tiene la lucha, no sólo desde las armas, para intentar cambiar la sociedad. Pero hay más temas: la amistad, el amor, el odio, el rencor, el rechazo, la envidia, la culpa, la libertad, la ingenuidad, la violencia, el perdón, el arrepentimiento…

El título nos indica el tiempo de duración de la novela que está dividida en tres partes: viernes, sábado y domingo. A lo largo de esos tres días, todos los personajes hablan mucho (van directos al grano desde el primer momento), discuten sobre lo que fueron y lo que son, sobre la constatación de que el presente no es como se imaginaron cuando eran jóvenes, buscan respuestas al porqué de la violencia terrorista, qué motivo a estos jóvenes a empuñar las armas y matar a aquellos que no pensaban como ellos y cómo esa lucha armada fracasó y sus integrantes murieron o acabaron en la cárcel durante muchos años, como Jorg, que al salir se cuestiona qué hacer: si seguir en la lucha, si esta tiene sentido o integrarse en la sociedad.

La novela posee una estructura teatral, con un escenario casi único y con continuas entradas y salidas de los personajes lo que la hace muy visual. El estilo es minucioso, ameno, con numerosos diálogos y también silencios muy elocuentes. Asimismo, hay un par de giros sorpresas que mantiene el suspense.

Para terminar os dejo un link de otro Club de Lectura Virtual, de la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura, donde se habla del autor y su obra.

Plazos

Como el libro está dividido en tres capítulos, dividiremos la lectura en esos tres capítulos. Durante una semana leeremos el primero titulado Viernes, que termina en la página 88.

Nuestro próximo libro: El fin de semana de Bernhard Schlink

29 Ene

findeBernhard Schlink, muy de actualidad en nuestros días por su novela El lector (llevada al cine con gran éxito).

El fin de semana es su última novela, publicada en Alemania en 2008 y traducida en España en 2011.

Un grupo de antiguos amigos se reúne para pasar un fin de semana en el campo y recordar viejos tiempos. Pero no se trata de una reunión cualquiera: uno de ellos, Jörg, exmiembro de la banda terrorista Baader-Meinhof, acaba de salir en libertad tras más de veinte años en prisión…

Los ejemplares de El fin de semana están ya preparados para que podáis ir a recogerlos en la Biblioteca de Forum.

¡No os olvidéis de devolver vuestro ejemplar de El extranjero!

Todavía tenéis tiempo para dejar vuestros últimos comentarios sobre la obra de Camus.