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La reparación

15 Abr

Argumento

Marilé se da cuenta de que tiene que explicar el porqué de lo que hizo. No por ella, por su  hijo, “él quiere escucharlo, yo debo decirlo”. No siempre uno es dueño de su silencio. Es difícil explicar todo lo que pasó y todo lo que sentía. Así que decide encerrarse en el apartamento y escribirlo con calma. Superar el dolor de escribir y el de encontrar las palabras.

Empieza relatando como conoció a su padre, Mariano, en unas vacaciones de verano en Piamar. Y como se casaron muy jóvenes, ambos con 23 años. Se casaron enamorados o eso creían. Marilé hace ahora una reflexión “Hoy me pregunto si en realidad lo que uno desea no tiene que ver más con la posesión que con el amor: uno quiere una casa, una mujer o un hombre con los que casarse, un rosal, y entonces se enamora -de quien sea posible- para tenerlos”.

Los primeros años de casada fueron como un juego para ambos, sin apenas preocupaciones y sin responsabilidades. Tenían amigos con los que divertirse y una familia política que les sustentaba económicamente si hiciera falta. Después llegó Federico y la pareja poco a poco se fue desdibujando y el niño pasó a ser el centro de sus vidas.

Marilé había tenido en cierta medida una infancia difícil porque su madre no había podido superar la muerte de su primer hijo a los tres meses de nacer. Era su hermano mayor. A partir de ahí le daban de vez en cuando episodios de “tristeza” que la hacían estar ausente y echada en la cama de la habitación. Nunca se lo contaron y ella no lo descubrió hasta que sus padres habían muerto. Y por fin encontró una explicación a la situación de su madre que en cierta medida condicionó decisiones futuras que tuvo que tomar.

Ahora ella pensaba que le podía pasar a ella lo mismo con su hijo. Se cuestionaba si estaba realmente preparada para ser madre. Si una vez que hubiera nacido su hijo, se ausentaría como madre. Y a pesar de sus miedos y por causas diferentes, así pasó.

El año en que murió Juan, habían elegido a Federico para hacer de Manuel Belgrano en el acto del 20 de junio, Día de la Bandera.

El día de la tragedia, Marilé tenía intención de ir sola con su hijo al cine pero al ir a recogerlo al colegio,  se encontró con la situación de que la madre de Juan le  pidió, más bien insistió, si lo podían llevar a él también para que los niños estuvieran juntos.

Echas la vista atrás y piensas en todas aquellas cosas que cambiarias para evitar los acontecimientos que estaban por llegar. Metió a los dos niños en el coche con el seguro y se dispuso a pasar la barrera a pesar de las indicaciones, ya que todo el mundo sabía que nunca funcionaban y no se las tenía en cuenta. El resto fue una fatalidad y su vida cambió en ese instante para siempre.

No fue al entierro de Juan. Martha vino con su hijo a casa a cuidar de Federico. Por ella supo que el entierro había sido muy duro, que la madre de Juan echó de allí a Mariano. Que le increpaba y gritaba cosas horrorosa,  aunque Martha le decía que consideraba lo que pasó como “un accidente” también le intentaba advertir de que lo que estaba por llegar iba a ser más duro, que iba a oír cosas tremendas e injustas, llenas de falsedades como que “el marido hacía tiempo que le había pedido que cambiase el auto”, o “que estaba tomando medicación”, etc.

Ante todo lo que se le avecinaba intentó hablar con Mariano, estar de acuerdo en como afrontar todo esto. Su marido se encontraba más alejado de ella que nunca. Ya había tomado decisiones. Le dijo que Federico no iba a volver al colegio en un par de semanas hasta que el ambiente se calmara y que tampoco iba a actuar en la función del Día de la Bandera. Marilé no entendía que castigaran a su hijo, entendía que la apartaran a ella, pero nada más. Su marido ya casi al borde del enfado le confiesa que pagó para que no la demandasen y no se la llevasen presa,  pero que no podía pagar para que no le hiciesen el vacío o la mirasen mal.

En aquella época, sólo Mr. John Maplethorpe, director del colegio, fue a visitarla, a saber como estaba y a darle un consejo “no deje que la juzguen, no acepte el juicio de los otros”. En todas las comunidades hay gente hipócrita que es incapaz de ponerse en el lugar de los demás, “levantan el dedo y juzgan con la certeza de que ellos nunca estarán sentados en su propio banquillo”. Y le advirtió que a partir de ese momento tenía que ser muy fuerte. 

Marilé seguí sin entender porque apartaban a su hijo de las actividades, de las fiestas de cumpleaños de sus compañeros y demás eventos si la culpa era solo de ella. Le dolía ver lo que hacían con su hijo y más le dolía comprobar que su hijo se daba cuenta.

Así que llegó a la conclusión de que se tenían que ir de allí, empezar una nueva vida en otro lugar, lejos donde nadie la conociera. Pero su marido no estaba de acuerdo. Mariano pensaba que “ya se les pasará“, pero Marilé no estaba de acuerdo y en definitiva estaba en juego su prestigio, su vida. Su marido atajó la conversación con ” vos estás loca” y “sería reconocer que tienen razón”. Mariano no quería abandonar su vida, ni su estatus ni su clínica. Era incapaz de ponerse en la piel de Marilé, ni siquiera empatizaba con ella y seguramente era porque en el fondo la culpaba de su situación actual.

Así que tras el no rotundo de su marido Marilé se dio cuenta de que “estaba atrapada en un juego donde sabía que de una manera o de otra, por el camino que eligiera, siempre perdería”. Lo primero que pasó por su cabeza fue suicidarse. Lo segundo huir y dejarlo todo atrás.

Ahora quería que su hijo conociera toda la  historia, la verdad o por lo menos su verdad. No pudo entregársela en mano porque su hijo se había ido de la ciudad así que lo imprimió, lo metió en un sobre y se lo entregó a Mr. Galván. Confió en que no lo abriera y se lo entregara en mano.

Volvió a Boston. Sin más noticias de la carta, llamó al Colegio Saint Peter para confirmar que habían conseguido la certificación. Preparó todo para la visita de Mr. Galvan quién en representación del colegio iría a firmar el convenio a Boston. Seguía sin noticias de Federico

Cuatro días antes de la visita de Mr. Galván, Marilé recibió un mail donde el director le confirmaba un cambio de planes y le decía que en su lugar iría Federico Lauría a firmar el convenio. Que sabía toda la historia y que Federico era su hijo. Así que le presentaba todos sus respetos.

Finaliza la historia con la llegada de Federico, su mujer, Ariana, y su nieta, Amelia.

Comentario

Hemos llegado al final de esta estupenda novela. Por fin Marilé se ha abierto en canal y se ha sincerado con la única persona que le importa, su hijo. Para bien o para mal le debía una explicación. Tenía que narrarle el porqué de sus actos. Podía haber elegido muchos caminos, alguno mejores y otros peores pero es lo que tienen la vida, solo podemos tomar una decisión cada vez. Decía Milán Kundera En la insoportable levedad del ser“:

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.”

“No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo.”

Es fácil juzgar a Marilé pero es muy difícil ponerse en sus zapatos. Claudia Piñeiro nos ofreces una historia intensa, verosímil y a la vez que nos desgarra el alma. Nos hace preguntarnos hasta que punto nos sacrificaríamos por el bien de la persona a la que más queremos. ¿Seríamos capaces de dejarlo todo atrás?

La historia está narrada en primera persona por su protagonista, porque algo tan íntimo no puede ser contado por nadie más, a través de lo que ella llama su “Cuaderno de bitácora”. En él va desgranando su presente y su pasado y el punto de inflexión que los separa. Ella nos abre su mente y su alma con un estilo intimista, muy sentido y sincero haciéndote participe de su propia historia. 

Para terminar, también me han gustado mucho las referencias literarias que nos hemos ido encontrando en la novela. En ella, además de algunas sobre la forma de expresarse  en el propio proceso de la escritura, encontramos alusiones a Alice Munro (“Las niñas se quedan”), a Simone de Beauvoir (“La mujer rota”) o Tenesse Williams (“Un tranvía llamado deseo”)

Espero que os haya gustado la historia y su forma de escribir. Contadme todas vuestras impresiones sobre la novela y si queréis, también, sobre la escritora.


Calendario:

El próximo lunes, 22 de abril, publicaremos la nueva novela del Ciberclub. Hasta entonces espero vuestros comentarios.

Nos leemos.

¡¡Feliz semana santa!!

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9 Abr

Argumento

Mary Lohan vuelve tras estar 20 años en Boston a su país, Argentina. Había huido por un suceso trágico y se había propuesto no regresar jamás. Ahora no lo hace por iniciativa propia, su marido Robert lo preparó todo antes de morir. Quería que se enfrentarse a sus fantasmas del pasado para poder seguir adelante en la vida sin él. 

Surgió la oportunidad cuando al Instituto que dirigía Robert llegó una petición del colegio Saint Peter de Temperley, Argentina, para utilizar su método educativo. Para ello tenían que evaluar el colegio personalmente y firmar un convenio de cooperación. Como Robert ya no estaba, el nuevo director le encomendó esta tarea a su mujer, Mary, que trabajaba de profesora de español en el mismo Instituto que Robert.

Escrito en primera persona, Mary nos hace partícipes de su angustia al volver a la ciudad de Temperley, donde se casó y vivió hasta que se marchó de Argentina. Vuelve convertida en otra persona, se ha cambiado el pelo, el color de los ojos, ha adelgazado 10 kilos, su voz ya no tiene el dejé argentino y sufre además de una disfonía crónica. No quiere que nadie la reconozca. Vuelve en el avión con tres fotos de su pasado donde aparecen ella, Robert y él. ¿Pero quién es él?

En el viaje recuerda a Robert y como empezó una nueva vida en Boston con él. Dejando atrás a Marilé y a su familia argentina. Recuerda a Mariano, su primer marido con el que vivió en Argentina y del que parece que huyó por algún motivo espantoso hace mucho tiempo. Y se refiere a una tercera persona, él, que no sabemos todavía quién es.

Al llegar a la ciudad se fue directamente al apartamento que le habían alquilado. No quería encontrarse con nadie. No quería que nadie la pudiera reconocer.

Al día siguiente se reunió con el director del colegio, Mr Galván,  para empezar las sesiones de evaluación con los profesores del colegio. Estaba muy nerviosa, tenía miedo de que alguien de su pasado continuara todavía en el colegio.

Nos va dando pinceladas de lo que le pudo haber ocurrido, algo trágico que la obligó a huir de forma precipitada e incluso irracional ya que “nada puede hacerse cuando toda una comunidad juzgó y condenó”. En aquella época el único que no la juzgó fue Mr Maplethorpe, director del colegio y que incluso empatizó con ella. Pero no fue suficiente y tuvo que dejarlo todo atrás.

Cuando tiene que entrevistar al profesor de Historia se nos desvela la incógnita. Lo que ella mucho temía iba a suceder. Por fin vamos a saber quién es él. Él es su hijo.

El sustituto de la profesora de Historia es desde hace un mes Federico Lauría, su hijo. Lo abandonó cuando él apenas tenía seis años. No lo volvió a ver desde entonces y nunca se puso en contacto con él. Espera que no la reconozca. En su primer acercamiento mutuo encontró a una persona amable y cercana aunque Federico no dejaba de mirarle las manos. Algo había llamado su atención.

La entrevista programa fue al día siguiente. Federico se presentó algo tenso, con una actitud distinta a la del día anterior. No la miraba a los ojos, le miraba las manos. Durante ese encuentro, le dice que sus padres se separaron cuando él tenía 6 años, que se quedó a vivir con su padre y que éste se casó con una amiga de su madre, Martha, que ya tenía dos hijos. Le confesó que la convivencia con la nueva familia había sido muy difícil porque se sentía un extraño. También le dice que estudió Historia porque le gustaba saber el “porqué” de las cosas y piensa que la Historia tiene un porqué y “en cambio la vida no” y le insiste a su propia madre “Eso quería, que usted lo entendiera, que usted entendiera por fin que a algunas personas nos faltan los porqués de nuestra propia vida”.

Le entrega un texto que ha escrito desde hace años. Marilé no entiende, le dice que el procedimiento es que escriba uno nuevo al finalizar la entrevista, pero su hijo no atiende a razones. Le da el texto y se marcha. Al instante vuelve a entrar y le dice “el lunar” “No pude dormir anoche pensando en ese lunar”. Por el lunar la reconoció.

Termina esta parte con el texto de Federico. Relata desde su punto de vista lo que pasó aquel fatídico día, el día que su madre lo llevaba a él y a un compañero de colegio al cine, Juan. Como pasaron por una barrera ferroviaria y no hicieron caso a la señal que nunca funcionaba. Como se queda el coche parado en medio de la vía. Como pudo sacar a su hijo pero no le dio tiempo a sacar a Juan y como ambos vieron como el tren llegaba y se llevaba por delante el coche con su amigo dentro. Entiende lo que pasó porque estaba allí, también le dice que entiende que “un error pueda devenir en una fatalidad”. Y termina diciéndole que a pesar de poder entender todo lo que pasó aquel día sigue sin comprender porque su madre lo dejó y termina la carta con una pregunta”Por qué, después de haber pasado juntos por todo eso, mi madre un día se fue y no volvió más”.

Comentario 

Mary Lohan, Marilé Lauría o Maria Elena Pujol son una misma mujer en tres momentos de su vida. Las tres están en la protagonista desde el principio y en todas late el conflicto de la maternidad porque se duda de la propia capacidad, porque se experimenta hasta el suplicio o porque se sacrifica en aras de lo que más se quiere.

Claudia Piñeiro utiliza un estilo reiterativo que recalca la atrocidad de los hechos y la intensidad del dolor, como si su repetición incesante fuera la forma perfecta de describir el horror y cómo se vive en él. No nos da toda la información desde el principio, la va dosificando a lo largo de la novela para que el lector se vaya haciendo preguntas o vaya poniéndose en la piel de la protagonista o en la de los demás. ¿Somos capaces de ver a través de sus ojos el horror, la hipocresía, el aislamiento social?

Tres temas fundamentales en esta novela son “la responsabilidad”, “la culpa por una situación” y “la maternidad”. No hemos llegado al final, aún nos queda mucho que deshojar. Espero que os esté gustando.


¡Ahora os toca a vosotros!

¿Como veis esta primera parte?. Os gusta como Claudia va describiendo las situaciones. ¿Os parece que el recurso de narrarlo en primera persona lo hace más intimista y que conecta mejor con el lector?

Comentad los aspectos más sobresalientes de la novela.

El próximo día 15 haremos el análisis final.

Nos leemos,

Nuestra próxima lectura: “Una suerte pequeña” de Claudia Piñeiro

1 Abr

Volvemos a Argentina, esta vez de la mano de la escritora Claudia Piñeiro y su novela “Una suerte pequeña” publicada por la editorial Alfaguara en 2015. Un poderoso thriller familiar donde nos hace reflexionar sobre el dolor y la culpa. Ha sido elogiada por la crítica tanto en Argentina como en España.

La novela

Después de veinte años una mujer vuelve a la Argentina, de donde partió escapando de una desgracia. Pero la que regresa es otra: no luce igual, su voz es diferente. Ni siquiera lleva el mismo nombre. ¿La reconocerán quienes la conocieron entonces? ¿La reconocerá él?

Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol -la que es, la que fue, la que había sido alguna vez- vuelve al suburbio de Buenos Aires donde formó una familia y vivió hasta que decidió huir. Aún no termina de entender por qué aceptó regresar al pasado que se había propuesto olvidar para siempre. Pero a medida que lo comprenda, entre encuentros esperados y revelaciones inesperadas, entenderá también que a veces la vida no es ni destino ni casualidad: tal vez su regreso no sea otra cosa que una suerte pequeña.

Es una obra intimista escrita en primera persona que como poderoso thriller familiar, traza un retrato psicológico y social de un estrecho microcosmos y de los personajes que en él habitan. En este nuevo trabajo brillan las marcas propias de la autora: reflexión, análisis, intriga y una perturbadora prosa. A modo de bitácora de viaje, Piñeiro narra la vuelta de una mujer al lugar del que se vio obligada a huir veinte años atrás, y el inevitable encuentro con los fantasmas de su pasado.

La autora

Nació en Buenos Aires en 1960. Es escritora, dramaturga, guionista y colaboradora de distintos medios gráficos. Ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales por su obra literaria, teatral y periodística. Es autora de “Las viudas de los jueves” que recibió el Premio Clarín de Novela 2005 (Alfaguara, 2010); “Tuya” (2005; Alfaguara 2008); “Elena sabe” Premio LiBeraturpreis 2010 (Alfaguara, 2011); “Betibú” (Alfaguara 2012) y “Un comunista en calzoncillos” (Alfaguara, 2013).

Ha publicado también relatos para niños y obras de teatro. Sus novelas “Las viudas de los jueves”, “Betibú” y “Tuya” han sido llevadas al cine.

Su obra de teatro “Cuánto vale una heladera” fue estrenada en el marco del ciclo Teatro por la Identidad 2004 y publicada por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Su drama “Un mismo árbol verde” ha sido candidato a los premios Florencio Sánchez y María Guerrero, y ganó el Premio ACE 2007.

Su obra es una de las más traducidas dentro de la literatura argentina, y es recibida en otras lenguas con igual éxito de crítica y lectores.


Calendario de lecturas

  • 1 de abril: presentación de la novela.
  • 8 de abril: comentarios hasta la página 93 (“La amabilidad de los extraños”).
  • 15 de abril: comentarios finales de la novela.

Ya tenéis el libro disponible en la sala de adultos de la Biblioteca Fórum. Recordad: devolver el libro de Celeste Ng antes de este miércoles, 3 de abril.

Nos leemos,