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Así comienza mi nueva vida, así se crea la realidad

22 Abr

Rose Gardens, Hertfordshire, UK. Foto en flickr de ukgardenphotos. Algunos derechos reservados.

Lobbi prosigue su estancia en el pequeño pueblo dedicado a la reconstrucción del jardín. Todo transcurre plácidamente mientras se afana en aprender el dialecto local y mantiene conversaciones sobre los temas que ocupan su mente con el padre Tomás. Entre película y película, todas de gran calidad (algunos de cuyos títulos nos los detalla Anna Cristina en el anterior post), y copita y copita, Lobbi le habla al monje de la muerte, de su cuerpo y su sexualidad y del jardín. El padre Tomás le contesta en un tono relajado y no exento, a veces, de humor: son muy pocos los que se toman el tiempo suficiente para pensar en la muerte. Luego están también los que no tienen tiempo para morir. Ese grupo no hace más que crecer. Eres muy maduro, joven […] La gente se pasa la vida buscándose. Nadie logra encontrar la respuesta definitiva. Y lo cierto es que no me da la sensación de que estés en las últimas. Lobbi lo considera su padre espiritual. Las conversaciones con el monje, durante la estancia en el monasterio del joven, contribuirán en el camino hacia la madurez del muchacho aunque éste no se dé cuenta ya que piensa que si habla con él es para aliviar mi corazón.

Y cuando parece que todo va a continuar transcurriendo con la misma placidez, Lobbi recibe una carta de Anna, la madre de Flora Sol. Lobbi todavía no sabe que su vida va a cambiar radicalmente y que todo lo que va a ocurrir a partir de ese momento le va a conducir a una madurez aún mayor y también a resolver, por lo menos en parte, los temas que le preocupan. Anna tiene planes de irse al extranjero a ampliar sus estudios pero antes tiene que terminar su tesina y le pide al chico que se quede con su hija un mes. Ella irá al pueblo a llevarle a la niña. Precisamente cuando mi vida ha comenzado a rodar sin esfuerzo, el jardín ha sufrido cambios espectaculares y yo he empezado a decir casi automáticamente frases en la nueva lengua, sucede esto. Tenía dos opciones, decir que sí o que no. Nunca se me ha dado bien tomar decisiones categóricas y definitivas que excluyan todo lo demás. Desde luego, no cuando se trata de personas y sentimientos. Lobbi, a pesar de su desconcierto ante tal petición y las numerosas dudas que irrumpen en él, acepta. Se siente responsable de la criatura. Pero aunque acepta siente que sus objetivos: el jardín y poner en orden su propia vida, se van a ver interrumpidos y eso le preocupa.

Aun así, prepara todo para la llegada inminente de las dos. Alquila un piso (mi primera casa, después de la de mis padres), lo arregla, lo llena de flores, compra comida pensando en qué va a cocinar y todo lo que cree necesario mientras se interroga sobre lo que podrá necesitar un bebé de nueve meses. Desde el primer momento que ve a Anna se siente atraído por ella (antes ni se acordaba de qué color eran sus ojos): lo primero que se me ocurre al verla bajar del tren es que habría valido la pena conocerla mejor. Hace tres años ni siquiera me habría dado cuenta de la presencia de una chica como ella por la calle; hoy sería distinto, porque ya no soy el mismo hombre. La niña es una delicia: sociable, risueña, buena, inteligente, muy precoz para su edad… Mi hija extiende los brazos hacia mí. Lobbi se siente feliz, es como si su vida, de repente, cobrara sentido: en cuanto mi hija y su madre han entrado en mi casa, en mi primer intento de crear un hogar, es como si todo se iluminara, como si el piso se llenara de luz. Y, de nuevo, aparece su madre, percibe en la niña su presencia: donde estaba mamá también lucía siempre el sol, hiciera el tiempo que hiciese. De alguna forma, era toda ella luminosa […] Había luz en el cabello de mamá, igual que en el pelo de la niña. Lobbi se hace enseguida a la niña, todo le resulta increíblemente fácil y placentero, pareciera que siempre han estado juntos.

La narración de la novela está plagada de los detalles más nimios pero no por eso se hace pesada. La autora posee el don de narrar con fluidez y un ritmo lento, que no tedioso, todos los acontecimientos. Su prosa es limpia y avanza a pesar de tanto detalle. Es más, nos gustan los detalles, nos hace visualizar todo lo que ocurre. Creo que es la característica más señalada de su estilo. Por ejemplo, ocurre con todo lo referente a Flora Sol. Somos capaces de ver a ese encanto de niña, la manera en cómo gatea o sonríe o alza sus manitas o mira todo con gran curiosidad con sus grandes y expresivos ojos. Otra característica de esta novela es la empatía que la autora logra que sintamos con los personajes. Nos reconocemos en cosas de cada uno de ellos, nos gustan, los cogemos cariño, los entendemos. ¿Qué opináis vosotros?

Pero todavía va a haber más cambios. Anna decide finalmente quedarse con ellos mientras termina la tesina. Lobbi, que cada vez la ve más guapa, se siente contento a pesar de lo deprisa que está cambiando su vida: y pese a todo, en lo más hondo, de una forma extraña e indefinida, estoy encantado. Lobbi quizá piense que las cosas suceden sin que uno pueda hacer nada para evitarlo o prepararlo. Ambos se organizan para estar con la niña y poderse dedicar cada uno a sus quehaceres. En poco tiempo, el Lobbi que se sentía tan ajeno a formar un hogar, sólo con sus plantas, y una familia, se adapta entusiasmado y con gran facilidad a ambas cosas. Anna, en cambio, de vez en cuando parece ausente, es como si le preocupasen más sus estudios: me preocupa la fugacidad de sus momentos de alegría. No sabemos bien lo que quiere Anna ya que el punto de vista es siempre el de Lobbi.

Los dos se van conociendo con un ritmo pausado, como todo en la novela. A menudo Lobbi piensa en el invernadero donde concibieron a Flora Sol. El invernadero: el lugar más importante de la vida del muchacho, donde han pasado las cosas más decisivas de su vida. Mientras, la niña es como un don que les hubiera concedido el cielo. Como algunos habéis apuntado, la religión está muy presente en la historia. La niña se parece increíblemente a una pintura del niño Jesús que hay en la iglesia y que todos los días van a ver. Cuando van, Flora Sol se queda mirando fijamente a ese niño. Todo es como un milagro, hasta la luz que irradia la niña: es como si la niña estuviera siempre nimbada de luz, y no soy el único que se ha dado cuenta del brillo que rodea a mi hija. Además, la gente que está en contacto con ella sana de sus enfermedades: la vecina, la amiga de la vecina… Está radiante, yo soy un padre radiante y no puedo esperar a que Anna vuelva de la biblioteca para compartir con ella mi orgullo de padre. También me gustaría que mamá pudiera ver a su nieta, querría que mamá pudiera verme en mi papel de padre. ¿Le habría gustado Anna a mamá? Lobbi sigue en contacto con su padre a través de las llamadas telefónicas: me conmueve hablar con papá, nuestras conversaciones me despiertan toda clase de sentimientos. Siempre existe la posibilidad de que detrás de lo que dice esté acechando algún otro significado, que lo que realmente quiere transmitir esté muy por debajo de la superficie. El amor inunda a Lobbi: su hija, su madre, su padre, su hermano, Anna… Y Flora Sol es una niña confiada que ama todo lo que le rodea, igual que su padre: mi hija parece tan buenecita y siempre demuestra, incluso cuando sería preferible que no lo hiciera, un gran amor al mundo; nada le gusta tanto como dar palmas y acariciar a cualquier ser vivo que se ponga a su alcance. La niña madura a una velocidad asombrosa. Comienza a andar y Anna se da cuenta de que Lobbi tiene mucho que ver con todo esto. Ella siente una gran responsabilidad por ser madre.

Lobbi sigue preocupado por el aire ausente de Anna a pesar de que también es cariñosa y alegre. Se cuestiona lo diferentes que son los hombres de las mujeres y se pregunta qué es lo que le pasa a la madre de su hija. Él se siente cada vez más atraído por ella: admito que se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de que algo pueda nacer entre la madre de mi hija y yo […] No soy dueño de mi mente, pero de pronto siento deseos de acostarme con ella. Lobbi se está enamorando perdidamente: me siento tan desaforadamente feliz que no puedo ocultarlo. Me pilla totalmente por sorpresa el absurdo grado de mi alegría, como si estuviera descubriendo a Anna por primera vez. Finalmente comienzan una relación sexual que va in crescendo pero de la que no hablan: siento que no es posible aproximarse tanto a una mujer, que ella esté dentro de mí y yo dentro de ella. La quiero locamente y no me importa lo más mínimo que tengamos una hija juntos: ella es nueva y distinta […] ¿Qué haré con esta nueva intimidad? Es la primera vez que no me marcho después de acostarme con una chica. Lobbi lo habla con el padre Tomás que, de alguna manera, ocupa el lugar que ha dejado vacío su madre.

Lobbi está expectante. No hablan de lo que está pasando y él, de vez en cuando, continúa sintiendo ausente a Anna, no en la cama, sino durante la vida del día a día. Por fin hablan a instancias del chico y Anna le dice: no te enamores de mí, no sé si seré capaz de estar a tu altura. Anna se va, ya ha terminado lo que puede hacer allí y le confiesa que aunque él le parece un chico estupendo, bueno y generoso, ella está confusa en su interior: siento que tengo tantas cosas que hacer antes de poder convertirme en madre […] Es sólo que no estoy preparada para tener un niño […] Te quiero muchísimo, pero deseo estar sola un tiempo, unos años para encontrarme a mí misma y terminar los estudios. Creo que soy demasiado joven para fundar una familia. Ahora entendemos lo que le pasaba a Anna. Le confiesa que percibe que la niña y él tienen su mundo privado al que ella no pertenece y que se siente de más. Lobbi siente desgarrarse por dentro pero no pierde la compostura. Anna le pide que se quede con Flora Sol, se da cuenta de que no puede separarlos. Perdona. Dame seis meses. Son sus últimas palabras. Y se va. Lobbi, tranquilo, ya que todo queda abierto y tiene a la niña con él, decide volver con Flora Sol a Islandia, pero antes, en una última visita a la iglesia tiene una visión: miro directamente hacia la luz, hacia la claridad cegadora, y entonces es cuando la veo en lo más alto del ventanal del coro: la rosa purpúrea de ocho pétalos, exactamente cuando el primer rayo atraviesa la corola y se posa en la mejilla de la niña. La rosa candida. Y la luz, siempre la presencia de la luz. La luz que es la vida.

Plazos
Acabada esta hermosísima novela, es hora de comentarla. Disponéis de una semana más o menos para comentar esta segunda parte y toda la novela en general. Espero que los comentarios sean muchos y muy variados. Esta novela te deja un poso de bienestar que perdura: amor por la vida, por las cosas más sencillas así como por las más fundamentales.

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Busco las palabras adecuadas para esta nueva etapa de mi vida

14 Abr

Rosa candida. Foto en flickr de pippo.baron. Algunos derechos reservados.

Lo primero que nos dice Lobbi es que se va del país y que se va a llevar unos esquejes de rosas. Ya desde las primeras líneas aparecen su padre, de setenta y siete años de edad, su hermano gemelo Jósef, mentalmente atrasado, y la omnipresencia de su madre, muerta recientemente, a través de los platos que cocinaba, y que su padre quiere recuperar, y de su afición a la jardinería, especialmente a las rosas. Son una familia sencilla, el padre electricista y la madre ama de casa dedicada a su jardín, a la cocina y a sus “hombres”. Se quieren, son silenciosos y bastante especiales, en el buen sentido, todos ellos. A continuación aparecen la hija de Lobbi, Flora Sol, y su madre con la que no le une más que la cuarta parte de una noche, una quinta parte se acercaría más a la realidad. El padre está aferrado al recuerdo de la madre y no cesa de mencionarla. También desde el primer momento hay casualidades, a las que el padre, no así Lobbi, les da una importancia clave y nada casual: el cumpleaños de mamá, el día del nacimiento de su nieta y el día del fallecimiento de mamá, todo en la misma fecha del calendario, el siete de agosto. Más adelante sabremos que la madre de Lobbi y la madre de Flora Sol se llaman igual: Anna. ¿A qué creéis que se deben estas casualidades? ¿Azar o destino? ¿Qué nos quiere decir la autora?

Lobbi, de 22 años, ha sido un excelente estudiante toda su vida y después de cuatro meses trabajando en un pesquero en alta mar se va a otro país a reconstruir un jardín. Quiere ser jardinero, estar en contacto con las plantas al aire libre (decisión en la que tiene mucho que ver la relación que ha mantenido siempre con su madre: el jardín, ella y él como un todo indisoluble): me siento más a gusto en la tierra mojada, es muy distinto poder tocar plantas vivas […] Mi interés está en lo que crece de la tierra fértil. Aunque Lobbi no está seguro de casi nada (claro, que tampoco puedo ir y contarle a mi electricista que a lo mejor no sé lo que quiero, que puede ser difícil decidir algo así de una vez por todas, en un determinado momento de la vida), se cuestiona todo, duda pero, a la vez, su decisión de marcharse es lo único que parece que tiene claro: al principio me dirijo hacia el sol, no puede ser más simple. Quizá aún me esté buscando a mí mismo, pero al menos sé adónde voy. Su equipaje es ligero y lo más importante son los esquejes de las rosas que cuida con mimo a lo largo de todo el viaje. Asimismo, en el capítulo cinco nos deja claro los temas que le obsesionan y que serán un leitmotiv en toda la novela: soy un hombre de veintidós años de edad, y varias veces al día he de enfrascarme en pensamientos sobre la muerte, en segundo lugar, sobre el cuerpo, tanto el mío propio como el de los otros; y en tercer lugar, sobre rosas y otras plantas.

Esta primera parte es como una road movie de ritmo muy suave en la que el chico va narrando con todo detalle lo que ocurre, poniendo la atención hasta en las cosas más nimias: cuando amanezca de verdad, ya me habré alejado de la pardusca nieve sucia, la sal de la tierra permanecerá como mucho en forma de un círculo blanco en la puntera de mis zapatos. Hay hermosas descripciones, casi poéticas principalmente sobre la naturaleza: puedo contemplar los pájaros que se posan regularmente en los violáceos picos de lava en los variados colores del alba hasta donde alcanza la vista, una capa de color encima de otra, como una trágica composición musical in crescendo. El transcurrir del viaje está jalonado de frecuentes flash-back. Como dice Silvia acertadamente: “las analepsis están utilizadas para entrar en el recuerdo y en el pensamiento / conciencia interna de Arnljótur”. A través de ellas sabremos quién era su madre para él y el importante papel que ocupaba en la familia, la difícil y finalmente lograda construcción de su jardín (al final, todo crecía en el jardín de mamá, en sus manos todo echaba firmes raíces), cómo fue su trágica muerte en accidente de coche (emotiva escena que te pone los pelos de punta en la que la autora nos hace partícipes de la llamada teléfonica que la madre hace mientras se está muriendo para darles paz y tranquilizarlos), cómo fue su encuentro sexual en el invernadero con Anna y cómo se enteró de que iba a ser padre asistiendo incluso al nacimiento de su hija a pesar de no tener nada más que un encuentro casual con la madre durante el embarazo (hermosísima la noche que Lobbi pasa al lado de su hija recién nacida tomando conciencia de su paternidad y del milagro de la vida: examiné con detenimiento a la niña, me la bebí). Es importante resaltar que incluso en los flash-back la autora usa el tiempo presente. Me gustaría preguntaros qué opináis vosotros de esta elección en el tiempo verbal para narrar la historia.

La acción como he dicho transcurre lentamente. Lobbi toma un avión pero una inesperada apendicitis (que le hace pensar inicialmente que va a morir. Otra vez la muerte y reflexiones interesantes sobre ella) le obliga a tener que operarse en la ciudad a la que llega y convalecer en casa de su amiga del colegio más días de los que había planeado. La operación funciona también a modo de símbolo, es como el resurgir de un nuevo Lobbi, la madurez, la cicatriz, las marcas que deja la vida: no soy sino este nuevo cuerpo con cicatriz. Sensaciones, recuerdos y sueños no son ya lo que hacen que yo sea yo, sino que soy sobre todo un cuerpo de varón hecho de carne y hueso. La presencia de las mujeres es clave en el viaje: las azafatas y la pasajera del vuelo, las enfermeras que lo cuidan, su amiga con la que acaba compartiendo cama pero nada más, la vecina de su amiga a la que observa desde la ventana, la hija del dueño del restaurante-hotel a la que lleva en coche a su ciudad… con todas se plantea el tema del cuerpo, o sea del sexo, pero no hace nada por tenerlo, todo queda en su pensamiento. Se cuestiona qué lugar ocupa respecto a ellas: no estoy igual de seguro de si sería capaz de protegerla de lo que ella pudiera temer. Por regla general, las chicas tienen mucho más que decir que yo […] No es la primera vez que le pido a una mujer que decida por mí. Una vez repuesto, alquila un coche y comienza el viaje al monasterio de la rosaleda del que sólo sabemos que está en el sur. Todo el mundo es amable con él, como ocurre en el restaurante donde para a cenar y termina degustando numerosos y exquisitos platos (de nuevo la comida) por un módico precio. Duerme allí y continúa el viaje llevando a la chica, que estudia arte dramático, hasta su ciudad. En el largo viaje es cuando más flash-back hay, especialmente sobre la situación de su paternidad inesperada. Todos los recuerdos que Lobbi tiene ocupan un lugar en su viaje que en realidad es un encuentro consigo mismo. Y, a modo de anécdota, a casi todas estas mujeres acaba enseñándoles la foto de su pequeña hija de seis meses y medio dando lugar a una cómica situación sobre la ausencia del pelo de la niña, comentario que le enfada mucho al muchacho.

Lobbi se siente diferente a los demás hombres: yo no soy un manitas como los hombres de familia, que entre todos saben hacer de todo […] Yo no soy de esa clase de hombres. No concibe el concepto de hogar ni su lugar, como hombre, en él: cuanto más pienso en la posibilidad de fundar un hogar, tanto más claro veo que eso no es para mí. Otra cosa sería el jardín, podría pasarme tardes y noches enteras yo solo en el jardín. Lobbi es un hombre diferente. La autora nos quiere dejar claro que otro tipo de hombre es posible y Lobbi sería un buen ejemplo de él. Más adelante, en la segunda parte, veremos cómo se desarrolla este tipo de hombre.

Durante el viaje con la estudiante de arte dramático presencian un espantoso accidente de carretera. A pesar de lo terrible del hecho, hay belleza en lo que contemplan y en su reacción de apoyo mutuo: ahora que hemos sido testigos los dos de un accidente mortal, se puede decir que compartimos una experiencia vital […] nuestras vivencias comunes de las seis últimas horas, lado a lado en el coche, abarcan dos de los sucesos más importantes de la existencia humana: el nacimiento y la muerte, el principio y el fin. Si ella me preguntara con gesto decidido durante los cien últimos kilómetros del viaje si querría acostarme con ella, yo no me negaría. Los tres grandes temas en unas pocas líneas: la vida, la muerte y la sexualidad.

Finalmente llega a su destino. En el camino se ha ido encontrando con gente amable: la gente es increíblemente amable, yo soy de la opinión de que, en el fondo, el ser humano es bueno y honrado por naturaleza, si las condiciones se lo permiten, y que la gente suele hacer las cosas lo mejor que puede. Esta es una de las filosofías principales de esta novela. El pueblo es hermoso. Sobre una elevación rocosa, el monasterio al que se dirige está en lo más alto del roquedal. Los colores del lugar le recuerdan a la ropa que viste su hermano Jósef. A pesar de haberse ido, Lobbi echa de menos a su padre y a su hermano, los llama con mucha frecuencia, está muy unido a ellos y los quiere. En la aldea hablan un dialecto casi extinto que él está dispuesto a aprender. El padre Tomás, el superior del convento, le acoge con calidez. Es un personaje peculiar que habla numerosas lenguas cuyo hobby es ver películas de calidad en versión original (hay de todo menos películas de Hollywood) y siempre le invita a Lobbi a una copita de licor.

El joven va descubriendo al pueblo y a sus habitantes. En la iglesia encuentra una pintura de María con el niño Jesús, un niño que se parece increíblemente a su hija. Por fin está en el umbral de una de las rosaledas más famosas del mundo […] Mamá me enseñó el primer libro sobre la rosaleda cuando yo era sólo un chavalito, y en cualquiera de los que leído desde entonces sobre el cultivo de las rosas, en todas partes se menciona el jardín de los monjes, alejado de todo. Pero la rosaleda más famosa del mundo ya no es ni sombra de lo que fue y Lobbi se dispone a recuperar aquel maravilloso jardín de rosas. Es para lo que ha venido. Mentalmente visualiza todo lo que tiene que hacer para conseguirlo. Lo tiene claro. Se pone manos a la obra. Tiene trabajo para dos o tres meses pero me parece bastante probable que dentro de dos o tres meses no haya conseguido llegar a ninguna conclusión sobre mi vida. Me siento bien en el jardín, es agradable gozar la soledad entre los macizos de flores para reconocer los propios deseos y las propias aspiraciones. Lobbi está bien situado y, en el centro del jardín, luce con brillo propio la reina de todas las rosas: la Rosa candida.

Plazos
Es vuestro turno para comentar esta primera parte. Espero que los comentarios sean muy numerosos. Disponéis de una semana más o menos para hacerlo. A la vez que comentamos todo lo que se nos ocurra, seguiremos leyendo el libro desde el capítulo treinta y ocho (página 141) hasta el final de la novela.

Rosa candida: un viaje de crecimiento personal

3 Abr

Un nuevo viaje. Iceland. Foto en flickr de anieto2k. Algunos derechos reservados.

Audur Ava Ólafsdóttir es una escritora islandesa nacida en Reikiavik en 1958. Trabaja como profesora asistente de Historia del Arte en la Universidad de Islandia y dirige también el Museo de la Universidad. Rosa candida es su tercera novela y, además de conseguir numerosos premios, ha sido un gran éxito de crítica y de ventas tanto en su país como en todos aquellos otros en los que ha sido publicada. Creo que es una magnífica oportunidad de descubrir la literatura islandesa, tan desconocida para nosotros, excepto las novelas de género negro de Arnaldur Indridason, muy recomendables, por cierto.

Ésta es una novela abierta, yo diría que muy abierta, tanto en la manera en que está escrita como en los acontecimientos que suceden. Su estilo es diferente al que estamos acostumbrados en un autor europeo. Mezcla de poesía y descripciones de los más nimios detalles, su prosa está impregnada de una gran originalidad en la narración de los hechos. Se calla más que se dice pero en lo que se dice intuimos de una manera muy sutil verdades muy profundas. Es fácil de leer pues su estilo es sencillo y depurado y posee un tono optimista hacia la vida que se agradece. Todo transcurre suavemente y apenas hay grandes acontecimientos o giros en la narración, así como tampoco tensión o dramatismo.

El joven de 22 años, Arnljótur Porir al que su padre llama a lo largo de la novela con los apelativos cariñosos de Lobbi, Addi o Dabbi, ha decidido dejar su hogar en la helada Islandia, el malpaís (rocas erosionadas de origen volcánico en un ambiente árido), a su hermano gemelo autista, Jósef y a su padre casi octogenario. Su madre, mucho más joven que su padre, ha muerto hace poco en un trágico accidente de coche lo que le ha dejado un profundo vacío, pero a Lobbi le une sigue uniendo a ella un fuerte lazo. Creció muy unido a ella sobre todo pasando mucho tiempo en el invernadero y en el jardín a los que su madre se dedicaba con mimo consiguiendo hacer crecer la vida en medio de la aridez de esa tierra. Lobbi ha aprendido desde muy niño todo lo referente a la jardinería ayudando a su madre y, a la vez, todo lo ha compartido con ella. Su madre cultivaba una extraña variedad de rosa: la rosa candida (nombre en latín, sin acento), de ocho pétalos y sin espinas, de ahí el título (la rosa candida es un símbolo de lo infrecuente, lo aislado y por salvar, de lo efímero que puede volver a renacer). Arnljótur tiene una niña de meses, Flora Sol, fruto de un fortuito y corto encuentro con Anna que no es ni su novia ni siquiera su amiga. Y el joven decide viajar a otro país (nunca se nos dirá su nombre), a un antiguo monasterio donde existe una legendaria y mítica rosaleda, famosísima en el pasado, que ahora está abandonada y muy deteriorada. Arnljótur va a recuperar esa rosaleda pues su deseo es dedicarse a la jardinería. Su padre no está de acuerdo pues quiere que estudie en la universidad. El viaje a este destino y su estancia en él se convertirán en un viaje en busca de su identidad lo que le hará madurar y convertirse en un hombre. Lobbi no puede encontrarse a sí mismo en ese país árido donde la ausencia de la madre muerta no le permite hallar la esperanza y la fuerza para continuar.

Podríamos dividir el libro en dos partes: la primera parte del libro cuenta el viaje hasta llegar al monasterio como si se tratase de un road movie donde va encontrándose con buenas personas (la mayoría mujeres) que siempre le ayudarán a continuar . En él el recuerdo de su madre y de su hija, a la que apenas conoce, siempre están presentes. Está algo perdido pero ha tomado una decisión y actúa en consecuencia. La segunda parte nos narra su estancia en el monasterio que está en un pequeño pueblo. Cómo va arreglando el jardín, cómo se va relacionando con la gente (para ello aprende un minoritario dialecto que hablan allí) y sobre todo con el padre Tomás, superior del monasterio, que habla 19 lenguas y conoce otras 15 más, con el que tendrá interesantes conversaciones sobre la vida. Esta parte destila optimismo, conciliación y paz. Hay algo importante que pasará allí pero no lo adelanto para no desvelar el único giro, vital, que tendrá lugar en este pueblo.

Escrita en primera persona, el punto de vista es el de Arnljótur, en presente y en cortos capítulos, Rosa candida es una novela sensorial, sutil, simbólica, emotiva, intimista, auténtica, optimista, positiva, delicada, cándida (como la rosa) y aparentemente sencilla pues esconde mucha profundidad. Destila bondad, tranquilidad, sencilla belleza (la belleza de las cosas más pequeñas pero por eso tan importantes), silencio, serenidad, melancolía, espiritualidad… Es una novela llena de sentimientos, silencios y gestos. Todo ello lo utiliza la autora para narrarnos el viaje de crecimiento personal del joven Lobbi, la asunción de su paternidad tan inesperada así como la muerte de su madre también inesperada y más cosas que no desvelo por ahora. La relación con su padre es algo a resaltar en la novela. Es muy sutil y profunda a pesar de que a veces se sienta incómodo con él, al principio de la novela, o después a través de las llamadas telefónicas. Pero ambos se necesitan mutuamente y se quieren profundamente. Más borrosa queda la figura de Jósef, el hermano autista, tan diferente incluso físicamente, del que Lobbi se ocupó en su infancia ya que era el gemelo mayor y al que indudablemente quiere. Pero Arnljótur creció más unido a la madre, y Jósef, al padre.

En la búsqueda del joven aparecen reiterativamente varios temas: las plantas, las flores (la jardinería), la paternidad, la muerte y lo que él denomina el cuerpo, su consciencia de él y el de los demás, que le conduce directamente a su sexualidad. Todo ello lo hablará con el padre Tomás lo que le llevará a madurar. Y el cine, presente a través de la cantidad de películas de calidad que ve el padre Tomás, le servirá a éste, a falta de experiencia personal en esos temas, para instruirle sobre la vida. Asimismo, hay una presencia continua de la gastronomía, la manera de preparar los platos que su madre cocinaba y que su padre quiere recuperar o cómo Lobbi aprende a cocinar en el monasterio. Esa cotidianeidad de algo tan básico hace poner los pies en la tierra al joven.

Como dice la autora en una entrevista, lo que la movió a escribir esta novela fue trasmitirnos un nuevo concepto de hombre: mi libro es una oda al hombre, a la nueva masculinidad; es totalmente antivikingo. Los padres son tanto o más importantes que las madres, si se dieran cuenta de ello tendríamos un mundo mejor… Aquí sabemos de eso: los vikingos dejaban a sus familias para ir a robar y violar, destrozaban hogares y luego volvían al suyo a descansar. Y en otra afirma: en la novela hay dos temas fundamentales: la muerte y el cuerpo. El protagonista es un hombre que es a la vez hijo, hermano, padre y amante y vive una historia de amor que no se desarrolla en el orden establecido.

Una novela llena de pétalos, una novela que se huele, se siente, se toca, se vive a través de los sentidos en la que está continuamente presente la esperanza en la naturaleza humana.

Os dejo una serie de enlaces para conocer mejor la obra y a la autora. En primer lugar una crítica del diario El País, titulada: Un libro contra el hombre vikingo. A continuación, otra del ABC titulada: La escritora islandesa que leía a Roberto Bolaño. Un dossier sobre Rosa candida de la editorial Alfaguara. Y, para finalizar, sendas entrevistas a la autora con motivo de la publicación de otros dos de sus libros: La excepción, entrevista en todoliteratura, y La mujer es una isla en el diario ABC.

Plazos
Vamos a dividir la lectura en dos partes. Leeremos, a lo largo de una semana, la primera parte que nos llevará hasta el final del capítulo Treinta y siete (pág. 140, inclusive). En este post podremos ir dejando comentarios generales sobre lo que nos va sugiriendo la lectura. Cuando publique, al cabo de esa semana, el post de análisis de esta primera parte ya nos explayaremos más en los comentarios sobre ella.

Nuestro próximo libro: ROSA CANDIDA de AUDUR AVA ÓLAFSDÓTTIR

25 Mar

Damos un giro de casi 360 grados para irnos a Islandia de la mano de una escritora en pleno desarrollo de su oficio. Rosa candida es la tercera novela de Audur Ava Ólafsdóttir. Publicada en 2007 ha cosechado numerosos premios fuera y dentro de su país por motivos tales como: rompe con los moldes tradicionales sin dejar de ocuparse de los conflictos filosóficos básicos, o por el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino.

Los críticos han dicho de ella: Un encanto muy difícil de igualar. Una delicadeza y una autenticidad impropias de nuestra época. (Elle). Un humor a la vez barroco y ligero irradia a lo largo de toda esta historia, donde nada ocurre como debiera o sería esperable. Lo que afirma este libro con gran belleza es que nos asustamos más de lo razonable, y que retorcemos las cosas hasta caer en una tristeza infundada. (Le Nouvel Observateur). La muerte, el deseo, las rosas: la alquimia de una novela que causa asombro página tras página, y que suscita una enorme admiración por quién la ha escrito. (Paris Match). La exótica Audur Ava Ólafsdóttir ha pulido en la penumbra boreal esta fantástica novela, una delicada joya donde la vida tiene el perfume de las flores. (L’Express).

El protagonista, el joven Arnljótur, decide abandonar su casa, a su hermano gemelo autista, a su padre octogenario y los paisajes crepusculares de montañas de lava cubiertas de líquenes. Este es el inicio de esta historia. No adelanto más. Ya habrá tiempo para ello. Pero la novela promete, y mucho. Otro mundo y otra manera de contar una historia.

A partir de mañana miércoles 25 podéis pasar a recoger vuestro ejemplar en la Biblioteca Fórum. Los que vivís fuera de Coruña disponéis de una semana más o menos para conseguir el libro editado por Alfaguara.

No os olvidéis de devolver vuestro ejemplar de Los mares del Sur. Gracias.

Nos encontraremos aquí en una semana para empezar a leer Rosa candida (así sin tilde. Es el nombre de un tipo de rosa). Mientras, los que todavía no habéis dejado vuestros comentarios finales sobre Los mares del Sur, podéis hacerlo a lo largo de esta semana.