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Domingo

6 Mar

On 9-11 people jumped to their deathComenzamos el domingo con Ilse, tan importante en esta novela por el desarrollo de su relato paralelo. Relato del que se nos ha dejado ver sólo algunas partes. No es lineal. Ilse parece tenerle miedo a la vida, siempre ha sido así. Quizás, por ese motivo, opta por alejarse de las carencias de su propia vida a través de la literatura, narrando la de otros que, aunque equivocados, sí se atrevieron a vivir. Ahora la encontramos con la certeza de que quiere escribir, sumida en un mar de interrogantes sobre qué final darle a la novela. Interrogantes que la llevan a reflexionar, de nuevo, sobre la vida de los terroristas y de ahí al amor, ya que ella estuvo enamorada de Jörg en su juventud. Se interroga por su frialdad actual con respecto a este sentimiento, pero le importa más la novela: ¿Cómo acabarla? […] le habría gustado conocer más mundo y poder mandar a Jan lejos para que tomara parte en una revolución y muriera en un atentado; un atentado insensato, terrible e inútil, un atentado en el que su vida revelara su verdad. Así llega al final de la novela, ya sabe cómo la va a terminar. Brillante final para Jan el que escribe Ilse. Me parece lo mejor de la novela. Lo sitúa en las torres gemelas el 11-S, involucrado directamente con el atentado, aunque no lo sepa, a través de sus relaciones con el terrorismo islámico (así acaban los terroristas europeos de los años 70 que no han muerto o abandonado las armas, al igual que la nueva generación que sigue creyendo en la lucha armada, personificada en Marko, que no descarta unir su lucha a la de los islámicos. Esto nos lleva también a reflexionar). Ilse le concede un poético final a Jan, en cierto modo buscado por él: Volaremos. Nos tomaremos de la mano y volaremos hacia el amanecer […] Quiere volar. Quiere no temer el rápido brusco e indoloro final y disfrutar del vuelo. Siempre quiso ser libre y rechazó cualquier atadura. Ha vivido bajo la luz de la libertad y con su espanto. Todo cuanto ha hecho habrá sido lo correcto si ahora vuela”.

Jörg nos concede un discurso final que no difiere mucho de lo poco que ha ido diciendo a lo largo de la novela. Admite sus errores que, ante una pregunta de su hijo, aclara que son las víctimas pero sólo porque en una lucha que no conduce al éxito no es justificable que se produzcan víctimas. Ni una palabra de perdón ni arrepentimiento. Los adjetivos para su discurso en el pensamiento de los demás son “patético”, “anacrónico”. Hay también grandilocuencia en sus palabras. Jörg se ha quedado anclado en un tiempo que no existe prisionero de sus puntos de vista y de sus conceptos. Desde hacía mucho tiempo, antes incluso de ser encarcelado, llevaba en su interior una celda y Margarete no veía de qué modo podría escaparse de ella. Margarete, como siempre, acierta en sus reflexiones. Pero todavía hay una sorpresa final que nos tiene deparada el autor: Jörg tiene cáncer terminal. Por eso ha pedido el indulto: quería volver a vivir un poco antes de que el cáncer acabara devorándome. No es que se haya arrepentido, es un hombre acabado agarrado a un pasado que  ha sido su única vida y se resiste a abandonar lo único que ha dado sentido a ésta. A partir de ahí sólo queda la conversación entre hijo y padre que los reconcilia y la escena final, muy simbólica, donde todos “en amor y compañía” sacan el agua del sótano inundado unidos en el trabajo conjunto. Ilse, la eterna espectadora, hace un retrato de todos ellos y del futuro que les puede esperar. Incluso, los dos polos opuestos, Ferdinand y Marko, se van juntos en el coche. Happy end.

Para mí la novela es algo irregular, no se profundiza en condiciones sobre un tema tan importante como el terrorismo. El tema escogido era una ocasión más que propicia. Lo que movió a aquellos que cogieron las armas en una Europa que creía en la revolución hasta llegar al terrorismo actual. Pinceladas aquí y allá que quedan suspendidas en el aire. Buenismo y sentimentalismo en un marco bucólico. No sé qué opináis vosotros. Insisto en que lo que más me ha gustado de la novela ha sido la historia paralela narrada por Ilse.

Es hora de vuestros comentarios sobre esta tercera parte y sobre la novela en general. Aprovechad aquellos que no habéis comentado nada sobre la segunda parte para hacerlo ahora.

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Sábado

26 Feb

RiachueloLa segunda parte de la novela se abre y se cierra con las reflexiones de Margarete. Parece que el autor toma partido por ella para poner en su boca las reflexiones más acertadas. A través de sus pensamientos, más que sus escasas palabras, la vamos conociendo. Margarete personifica el equilibro en medio de los demás personajes más inestables (Le parecía realmente adecuado que Christiane hubiera llevado allí a Jörg tras su liberación. Tal vez perdiera en aquel lugar su enfermedad y los demás las suyas). Además el autor nos sorprende con el comienzo de un idilio entre ella y Henner. Algo que se presiente sólido a pesar de lo inesperado para ambos.

Los personajes se van despertando a un nuevo día en la vieja casa de campo, todos piensan en lo ocurrido el viernes y están llenos de interrogantes. Durante el desayuno se desencadena una interesante discusión sobre la lucha armada. Ulrich ataca con fuerza, y también Karin, ante la postura de Jörg: disculpas, justificación (En la guerra se dispara y se mata […] Estábamos en guerra, así que disparé y maté), autodefensa, indiferencia ante las víctimas… pero no puede ni terminar las frases (Lamento que el mundo no sea un lugar en el que no…, que sea un lugar en el que…). Marko le apoya reincidiendo en la idea de la guerra (Se trataba de una guerra auténtica).  ¿Qué opináis sobre esta idea de ver la situación como una guerra? Es la disculpa que siempre han dado los terroristas occidentales: una guerra contra el Estado, contra el sistema capitalista.

Al final de la discusión, Jörg le acusa a Henner de ser él su delator (parece que es lo único que le interesa decir). En un paseo posterior, Margarete le desvela a Henner que fue Christiane quien lo hizo (Lo traicionó por miedo; por cariño y por  miedo). Esto me recuerda a la película italiana “La mejor juventud” de Marco Tullio Gordiana, no sé si la habréis visto, si no es así, os la recomiendo, es un emocionante retrato, a través de la vida de dos hermanos, de la Italia que va de los setenta al año 2000. En ella, un personaje femenino milita en las Brigadas Rojas y su marido la delata, por amor, para que no la acaben matando.

Continúa la novela paralela de Ilse. El autor le dedica dos capítulos en esta segunda parte. Ilse parece estar inspirada y, a la vez, se interroga sobre el proceso de escritura, de gestación de una novela. A través del personaje de Jan, Ilse nos narra el  la vida de los terroristas en aquellos años: sus pensamientos, sensaciones, la clandestinidad, los secuestros, cómo se enfrentan a su primer asesinato (Con el primer asesinato Jan había traspasado la línea de ese contrato social que hace que no nos matemos los unos a los otros. ¿Qué podía detenerle después de eso?). Con esta narración paralela, el autor llena el hueco que la novela principal no aborda sobre el principio y los porqués de los que, como Jörg, acabaron en prisión o muertos. Esta novela dentro de la novela está muy bien narrada y permite al autor lucirse en otro registro.

Christiane se va liberando poco a poco de su actitud protectora. Ante la amenaza de que Jörg pueda saber que fue ella quien lo delató y el miedo a perder a su amiga (más que amiga en otros tiempos) Margarete (por su aproximación a Henner) y quedarse sin sus dos seres más cercanos, una sensación de resignación se apodera de ella y, curiosamente, se empieza a sentir más libre. Es un proceso complejo que va a ir viviendo y que la va a hacer más humana.

La cuestión del comunicado de prensa que Marko escribe en nombre de Jörg y que, finalmente, entrega a la prensa sin que Jörg dé su consentimiento está, a mi parecer, cogido con alfileres. El autor levanta muchas expectativas sobre ello para luego resolverlo fácilmente y quedar en nada. Simplemente nos sirve para mostrarnos la indecisión de Jörg sobre la cuestión de liderar un nuevo “movimiento revolucionario”. Indecisión que estamos captando casi desde el principio de la novela.

Y, por fin, aparece el último personaje, un tal Gerd Schwarz, estudiante de arte que se interesa por la casa y al que se le invita a unirse a ellos (¿cómo dejan quedarse a ese chico que no saben quién es y hablar delante de él cosas tan íntimas? Se supone que han tomado muchas precauciones para que nadie sepa donde está Jörg esos primeros días de libertad). Un joven que escucha en silencio todo lo que se habla hasta que, tres capítulos después, en medio de una tensa discusión y en un golpe de efecto buscado por el autor, desvela su verdadera identidad: es el hijo de Jörg (Ferdinand Bartholomäus, en homenaje a Ferdinando Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti), al que nadie ha conocido, ni siquiera su padre, porque se lo llevaron los abuelos maternos siendo un niño a Suiza. Antes de que el hijo le cante las cuarenta su padre, los demás se dejan llevar por sus sueños no realizados, y ahí, habla Margarete con toda la verdad, desde mi punto de vista: Vivimos en un exilio. Lo que fuimos y quisimos seguir siendo y quizás también lo que estuvimos destinados a ser lo perdemos, pero a cambio encontramos otras cosas. Incluso cuando pensamos que vamos a encontrar lo que estamos buscando, la verdad es que damos con una cosa distinta. […] Puede que sea eso lo que provoca que surjan terroristas. Puede que sean personas que no soportan vivir en el exilio y quieran instaurar su sueño de una patria a base de bombas. Un buen párrafo para reflexionar y comentar.

En fin, el hijo suelta todo su dolor y su rabia, con toda razón. El padre se queda helado, no sabe ni qué decir. Y para terminar, Dorle, que no ha podido con el padre, se lleva al hijo a pasear, a calmarlo, a hablar con él, y, como quien no quiere la cosa, acaban en la cama. Como Henner y Margarete. Bueno, a mi parecer el relato va adquiriendo un cierto tono de culebrón alejándose de lo verdaderamente importante. Veremos qué nos depara el domingo.

Plazos

Continuamos la lectura con la tercera y última parte, Domingo, a lo largo de una semana. A la vez, podéis ir dejando vuestros comentarios.

Viernes

16 Feb

La posta del ChuyLa novela El fin de semana comienza un viernes de verano a las siete de la mañana cuando Christiane va a buscar a la cárcel a su hermano pequeño Jörg que sale en libertad después de veinticuatro años preso. Desde el principio comprobamos que la actitud de ésta hacia su hermano es como la de una madre demasiado protectora ya que lo crió desde los siete años. Si os fijáis, el personaje de Christiane parece que sólo vive en función de su hermano, no parece tener vida propia, sus pensamientos y su preocupación siempre están focalizados en Jörg. Le ha planificado siempre la vida y llega hasta el punto de que, ahora, quiere que Margarete y él se sientan atraídos. En su primer encuentro, ella atravesó la calle corriendo y lo abrazó. Lo abrazó antes de que pudiera depositar en el suelo sus dos sacos grandes, de modo que él quedó aprisionado en su abrazo, sin poder corresponderlo, ya comprobamos ese apabullamiento que, en cierta manera, anula a Jörg. Ella lo ha organizado todo para que su hermano estrene su vida en libertad con una reunión de antiguos amigos en la casa que comparte con Margarete en el campo.

Este es el arranque de la novela, escrita en 3ª persona, una narración de esquema clásico, con descripciones intercaladas y abundantes diálogos.

En los siguientes capítulos el autor nos va presentando a los demás personajes: Henner, Ilse, Ulrich, su mujer Ingeborg y su hija Dorle, Karin, su marido Eberhard, Andreas y Marko. Ingeborg y Eberhard van a quedar en un segundo plano en todo el relato. En cuanto a Marko será pieza fundamental en el relato. No se trata de un antiguo amigo sino de un joven que, junto a otros, quiere continuar el camino iniciado en los setenta por las bandas armadas como la Baader-Meinhof a la que perteneció Jörg. Marko ha entrado en contacto con éste en la cárcel, lo ha ido a ver y quiere que se una a ellos en su lucha como líder experimentado (La lucha continúa y Jörg ocupará el lugar que le corresponde. Ya llevamos demasiado tiempo esperándolo). Jörg había enviado un escrito sobre la violencia a un oscuro congreso de izquierdas, con lo cual ponía en evidencia su incapacidad para entrar en razón y arrepentirse. No está clara la postura del terrorista sobre si va a continuar militando en la lucha armada o no (No voy a suplicar clemencia. He luchado contra este Estado y él ha luchado contra mí. No nos debemos nada. Sólo debemos lealtad a nuestras propias reivindicaciones) y Marko será la pieza discordante en la reunión con sus provocaciones y enfrentamientos con los demás, sobre todo con Christiane que desea que su hermano se reinserte en la sociedad y con Andreas, el abogado de Jörg. Las reflexiones de Marko sobre la necesidad de la violencia me resultan pueriles, pero quizás es que los argumentos de las personas que optan por la violencia política siempre me han resultado pueriles, parecen niños que no han madurado y quieren jugar un juego peligroso que les de un significado a sus vidas. ¿Qué opináis?

Hay un recurso muy interesante en El fin de semana que es la novela que comienza Ilse a escribir ese mismo viernes. Párrafos transcritos de otra novela dentro de la principal. Sobre el mismo tema y basada en hechos reales vividos por Ilse y su entorno. Gira en torno al personaje de Jan, que simula su muerte para entregarse a la lucha armada. Esta “segunda” novela, que irá tomando cuerpo a lo largo de la novela principal,  nos va dando más datos y experiencias sobre el mismo tema, lo complementa y me parece tan interesante como el relato principal.

A medida que vamos avanzando en la lectura, los personajes de Ilse, Henner, Margarete y Christiane van tomando mayor protagonismo, sobre todo en sus reflexiones internas. Ulrich será también protagonista pero más en la interacción con los otros personajes, es el que más habla del motivo que los ha reunido allí, junto a Karin, provocando con sus directas e indiscretas preguntas a Jörg, que finalmente habla, con tranquilidad a pesar de las provocaciones, para explicar cómo ha sido su vida en la cárcel o cómo vivía su militancia terrorista. Karin, por su condición de obispo protestante, es más reconciliadora en sus intervenciones. A lo largo de la novela se nos va dando información sobre cada personaje y las relaciones entre ellos en el pasado.

En medio de la velada posterior a al cena hay lo que llamo “un numerito”, quizás demasiado gratuito, protagonizado por Dorle que intenta acostarse con Jörg y éste la rechaza. La escena es muy teatral, como lo es en general el resto del libro, pero la veo en cierto modo prescindible, a no ser porque sirve para que después Ulrich, el padre de Dorle, reflexione sobre su paternidad y su pasado. ¿Qué opináis vosotros sobre esta escena?

En una conversación entre Christiane y su hermano sale a la luz un enigma que se desvelará más adelante: ¿quién delató a Jörg? Éste cree que fue Henner. Ya veremos cuál es la respuesta.

El último capítulo de esta primera parte está dedicado a Margarete que parece la más feliz, satisfecha y equilibrada. Una mujer que disfruta de su soledad e independencia y que acepta el paso del tiempo. Margarete, que apenas se ha manifestado hasta este capítulo, hace una interesante reflexión sobre el terrorismo y sobre la relación entre los dos hermanos. Ambas cuestiones le parecen enfermizas y sólo le despiertan compasión. Parece la más madura y sensata y podría ser que el autor se identificara con ella. ¿Qué pensáis al respecto?

Termino este post con una pregunta: ¿Cuál de los personajes os parece más interesante o con cuál de ellos os identificáis más?

Plazos

Es hora de dejar vuestros comentarios sobre esta primera parte. Seguiremos con la lectura de la segunda parte Sábado a lo largo de una semana.

El fin de semana: una novela de reflexión política y moral

9 Feb

Baader Meinhof- Meet Me At The Airport DSC_8976El escritor alemán Bernhard Schlink (1944)  ha publicado en total nueve libros, cuatro novelas policíacas cuyo protagonista es el peculiar detective Selb y El lector (un best seller internacional), Amores en fuga, El regreso, El fin de semana y Mentiras de verano, un libro de relatos. Estas últimas cuatro novelas tienen un denominador común: uno de los personajes posee un oscuro pasado relacionado con algún episodio turbio de la historia de Alemania. Este hecho le sirve para analizar los conceptos de culpa, responsabilidad y arrepentimiento.

El fin de semana se desarrolla en la Alemania actual. El protagonista es Jorg, un antiguo terrorista de la banda Baader-Meinhoff condenado por cuatro asesinatos. Tras veinticuatro años de cárcel es indultado por el presidente alemán sin que haya pedido perdón por los crímenes que cometió en nombre de sus ideales. Su protectora hermana Christiane reúne en una casa de campo a sus viejos amigos de militancia ideológica, que no terrorista, para darle la bienvenida a la libertad. Pero aquellos jóvenes revolucionarios de los años 70 se han integrado en la sociedad que querían cambiar. Hay una obispo protestante, un empresario rico con su mujer y su hija, una profesora que quiere ser escritora, un periodista de éxito, una traductora que vive en el campo y el abogado de Jorg. Más tarde aparecerán dos personajes más que no desvelo ahora. El fin de semana es una novela de reflexión política y moral. Sobre todo es una reflexión sobre el sentido que tiene la lucha, no sólo desde las armas, para intentar cambiar la sociedad. Pero hay más temas: la amistad, el amor, el odio, el rencor, el rechazo, la envidia, la culpa, la libertad, la ingenuidad, la violencia, el perdón, el arrepentimiento…

El título nos indica el tiempo de duración de la novela que está dividida en tres partes: viernes, sábado y domingo. A lo largo de esos tres días, todos los personajes hablan mucho (van directos al grano desde el primer momento), discuten sobre lo que fueron y lo que son, sobre la constatación de que el presente no es como se imaginaron cuando eran jóvenes, buscan respuestas al porqué de la violencia terrorista, qué motivo a estos jóvenes a empuñar las armas y matar a aquellos que no pensaban como ellos y cómo esa lucha armada fracasó y sus integrantes murieron o acabaron en la cárcel durante muchos años, como Jorg, que al salir se cuestiona qué hacer: si seguir en la lucha, si esta tiene sentido o integrarse en la sociedad.

La novela posee una estructura teatral, con un escenario casi único y con continuas entradas y salidas de los personajes lo que la hace muy visual. El estilo es minucioso, ameno, con numerosos diálogos y también silencios muy elocuentes. Asimismo, hay un par de giros sorpresas que mantiene el suspense.

Para terminar os dejo un link de otro Club de Lectura Virtual, de la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura, donde se habla del autor y su obra.

Plazos

Como el libro está dividido en tres capítulos, dividiremos la lectura en esos tres capítulos. Durante una semana leeremos el primero titulado Viernes, que termina en la página 88.

Nuestro próximo libro: El fin de semana de Bernhard Schlink

29 Ene

findeBernhard Schlink, muy de actualidad en nuestros días por su novela El lector (llevada al cine con gran éxito).

El fin de semana es su última novela, publicada en Alemania en 2008 y traducida en España en 2011.

Un grupo de antiguos amigos se reúne para pasar un fin de semana en el campo y recordar viejos tiempos. Pero no se trata de una reunión cualquiera: uno de ellos, Jörg, exmiembro de la banda terrorista Baader-Meinhof, acaba de salir en libertad tras más de veinte años en prisión…

Los ejemplares de El fin de semana están ya preparados para que podáis ir a recogerlos en la Biblioteca de Forum.

¡No os olvidéis de devolver vuestro ejemplar de El extranjero!

Todavía tenéis tiempo para dejar vuestros últimos comentarios sobre la obra de Camus.