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El aire fresco de la libertad le envolvía como las olas sobre los campos nevados

30 Mar

Foto en flickr de Amio Cajander. Algunos derechos reservados.

Veo que el libro no está suscitando mucho interés pues, en esta segunda parte. Sólo una persona, gracias, Rosario, por tus palabras tan interesantes, ha dejado un comentario. No sé si estáis leyéndolo o no. Dad señales de vida y decidnos el porqué de este silencio y si habéis dejado de leerlo podéis también comentar el motivo.

En la cita que abre el capítulo 14, Zhang Kou dice en una de sus baladas: ¿pero acaso no es peor esconderse detrás de unas puertas cerradas, rechazar las responsabilidades y dejar que sus subordinados exploten a los campesinos?. La revuelta, con todo motivo, está en marcha pero el iluso de Gao Yang va camino de la capital del Condado, feliz con su carga de ajo cosechado pensando en que su suerte va a cambiar para siempre. No sabe lo que le espera. Gao Yang es sumiso, se resigna a su suerte y la justifica: si todo el mundo estuviera en la cima, ¿quién iba a sujetar la base? Si todo el mundo fuera a la ciudad para divertirse, ¿quién se quedaría en casa plantando las cosechas? le dice a Cuarto Tío Fang, el padre de Jinju, mientras caminan: tú y yo estamos hechos de retales y tenemos suerte de seguir vivos. Cuarto Tío calla y finalmente le reprocha que sólo ve el lado bueno de las cosas. Llegando al puesto de compra del ajo de la capital se enfrentan con la absurda burocracia que termina por ser casi cómica. Hay humor en esta novela a pesar de lo terrible de los hechos. El humor siempre salva en los momentos más desesperados. Y después de tanta burocracia, la desilusión: el almacén ha suspendido la compra del ajo. Los campesinos estallan y Gao Yang quiere huir pero se ve, irremediablemente, envuelto en los disturbios. De vuelta ya a la aldea, Cuarto Tío es atropellado por un coche en el que va el secretario general del partido, y muere. Posteriormente, éste se le aparece en sueños a su mujer, Cuarta Tía, que sigue en la cárcel, y la conmina a que limpie su nombre y vengue su muerte. Hay algo de sobrenatural en esta escena que, insisto, me vuelve a recordar a Pedro Páramo más que a Cien años de soledad. ¿Qué opináis de estas similitudes entre literaturas tan lejanas en su cultura y en su forma?

La familia busca justicia pero, de nuevo, se topan de bruces con la corrupta clase política que pide sumisión y silencio bajo amenaza de represalias. Toda esta parte está narrada en primera persona desde el punto de vista de Cuarta Tía lo que hace más cercanos y verosímiles los hechos.

Los disturbios aumentan y Gao Yang se ve de nuevo envuelto en ellos: quería marcharse tranquilamente a casa, pero estaba atrapado por los carromatos y los agricultores. Estaba a punto de echarse a llorar. Gao Ma, en cambio participa activamente mientras piden la presencia del administrador del Condado para que les dé explicaciones. Como no sale, derriban el edificio: el pobre Gao Yang fue empujado por la multitud, incapaz de ofrecer resistencia. Por todo esto, Gao Yang acaba encarcelado, como ya hemos leído, y es interrogado.

Volvemos a Gao Ma que también está siendo interrogado. Hay un párrafo que explica, a mi parecer, el punto de vista del autor Mo Yan sobre la situación de la China comunista: -¿De verdad odias tanto al socialismo?-preguntó el policía. –Lo que odio no es el socialismo sino a vosotros. Para vosotros el socialismo no es más que una etiqueta, pero para mí es una formación social concreta, y no algo abstracto. Está encarnada en la posesión pública de los medios de producción y en un sistema de distribución. Desgraciadamente, también está encarnada en oficiales corruptos como vosotros. […] Odio a los oficiales como vosotros que, bajo la apariencia de estar abrazando la bandera del Partido Comunista, destruyen su reputación.

Hay un capítulo dedicado al nacimiento del segundo hijo, varón, de Gao Yang. En él se expone la situación que existe en China ante las “no bienvenidas” niñas. Tener una niña es visto como una desgracia. Los campesinos necesitamos tener hijos varones para que nos ayuden en los campos.

El rapsoda ciego, Zhang Kou, que ha sido también detenido, interrogado y torturado, se posiciona ante los hechos a través de sus baladas: Detenedme, si eso es lo que deseáis… Alguien me leyó en voz alta el Código Penal: los delincuentes ciegos reciben un tratamiento indulgente. No cerraré la boca porque me metas en la cárcel…/ Llamarme contrarrevolucionario es una mentira abominable: yo, Zhang Kou, siempre he sido un ciudadano respetuoso con la ley. El Partido Comunista, que nunca tuvo miedo de los diablos japoneses, ¿ahora no se atreve a escuchar a su propio pueblo?  Yo creo que Mo Yan también habla a través de la voz de Zhang Kou. El autor le dedica uno de los capítulos finales en el que sabremos de su triste destino: tortura y muerte. Pero Zhang Kou no callará hasta el final: puedes obligarme a comer mierda, pero no puedes hacer que mantenga la boca cerrada aunque quisiera. En mi interior hay cosas que se deben expresar. Yo, Zhang Kou, estoy unido para siempre a la gente del pueblo.

La crítica se acentúa a medida que avanzan los hechos: interrogatorios, juicio popular, sentencias… Gao Yang y Gao Ma acaban en un campo de trabajo. Yang le cuenta que los hermanos de Jinju han arreglado un matrimonio en el Inframundo entre el fantasma de Jinju y el también muerto, Cao Wen. Venden los restos de ésta por ochocientos yuan y Cuarta Tía, ya liberada, se ahorca al saberlo. Estos hechos harán que Gao Ma decida su destino yendo de voluntario a quitar la nieve del camino. Su intención es salir huyendo hacia la libertad que no es más que la muerte. El final de la novela, a pesar de lo trágico, es de una hermosura tal que no me resisto a transcribirlo: Gao Ma corría directo hacía el sol, casi cegado por su resplandor. El aire fresco de la libertad le envolvía como las olas sobre los campos nevados. Corría como un poseso, ajeno a todo lo que le rodeaba, totalmente decidido a tomarse la revancha. Se elevó en el aire como si cabalgara sobre las nubes y atravesara la niebla, hasta que se dio cuenta con sorpresa de que estaba tumbado sobre la helada nieve, boca abajo. Sintió que algo caliente y pegajoso salía a borbotones de su espalda. Con un dulce “Jinju” entre sus labios, enterró el rostro en la húmeda nieve.

Mo Yan nos relata en sus libros las historias de la comarca campesina donde nació con la intención, a través de su literatura, de que hechos locales se conviertan en universales para que todos sus lectores, de cualquier lugar del mundo, podamos hacerlos nuestros. Así se escribe la historia, y la historia se repite en cualquier rincón del planeta, al margen de las idiosincrasias particulares de cada país.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios generales sobre la novela, ahora que ya la hemos terminado. Animaos a escribir sobre lo que os ha supuesto su lectura, sea esto lo que sea. Disponemos de una semana más o menos, así daremos tiempo a los más rezagados.

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La cabeza roja del potro

22 Mar

Excelentes comentarios de parte de todos. Muchas gracias. A pesar de que la violencia es extrema, podemos apreciar otras características muy interesantes de esta cultura que nos resulta tan lejana, y aprender. A algunos, como a Kelly, a Susana y a mí misma también, nos cuesta leer tanto horror. A otros no tanto. Es una literatura muy diferente a la que estamos acostumbrados. Hay que cambiar el registro como lectores para asimilarla en su totalidad. Pero todo el mundo tiene el derecho de no seguir leyendo pues, la verdad, es duro, muy duro. Os pido un esfuerzo, pues debajo de toda esa violencia hay muchas otras cosas e, insisto, podemos aprender y enriquecernos con otras culturas. Agradecer a Francisco su información sobre la importancia del color rojo en China y sobre los números. Así hemos aclarado dudas. ¿Veis el valor qué tiene la simbología en esta cultura? Me llamó la atención lo de los capítulos pares, no parecía un mero capricho del autor. Ahora ya sabemos el porqué.

Gao Yang ya está en la cárcel. De nuevo, el autor, no escatima detalles sobre la vida allí. De nuevo la violencia, la repugnancia, la ausencia de humanidad. Todo es sórdido. Las vivencias de la cárcel le llevan al autor a recordar experiencias de su juventud, en plena Revolución Cultural, similares. Su padre era terrateniente y sufrían por eso una situación de doblegamiento: el padre de Gao Yang era un antiguo terrateniente al que habían obligado a trabajar bajo la supervisión de los campesinos pobres y de clase media baja. Hay una frase que me ha llamado la atención: las personas tienen que aprender a comportarse gentilmente con humillación. Yo creo que dice mucho sobre esta cultura: la sumisión, no perder las formas incluso en los peores momentos. ¿Qué opináis?

Jinju, mientras, camina bajo el peso de su embarazo, sola, sufriendo. Contempla la belleza de los trabajos del campo bajo el sol abrasador del verano y se dirige a casa de Gao Ma. En su casa, de la que ha sido expulsada, ya no está ni su padre, muerto en un accidente, ni su madre, arrestada. Mientras camina, siente a su bebé que quiere salir y habla con él. Echa de menos a Gao Ma, lo necesita. Es hermosísimo este capítulo a pesar de la tristeza que emana. Así como el siguiente en el que volvemos a la huida de Gao Ma y Jinju por los campos de yute: las plantas de yute temblaban inquietas. Al principio sólo lo hacían unas cuantas, pero pronto se le unieron las demás a medida que el viento aumentaba, y todos los sonidos del mundo fueron engullidos por el ruido intenso y sorprendentemente dulce de las hojas y de las ramas de yute frotándose entre sí. Jinju y Ma llegan a la estación de autobuses en su huída, quieren llegar a Lanji. La estación es hostil, sucia y contrasta con lo vivido en los campos, el descubrimiento del sexo que mantiene a Jinju como a una herida abierta (el punto de vista es el de ella, no el de Gao Ma). En este deslumbramiento se mezcla el remordimiento y la inseguridad, así como la realidad del mundo exterior que Jinju no conoce. Pero, finalmente, sus hermanos y el adjunto Yang los dan alcance y los llevan de vuelta al pueblo. La violencia se desata de nuevo. Es terrible, inhumana. Me ahorro las descripciones.

Volvemos a la cárcel, ahora en la celda de Cuarta Tía (la madre de Jinju). Más de lo mismo: el mundo no se ha hecho para personas como nosotras. Debemos aceptar nuestro sino. Algunas personas nacen para ser ministros y generales y otras para ser esclavos y lacayos, y no se puede hacer nada para cambiarlo. Resignación, sumisión. Es curioso que lo que recuerda Cuarta Tía, para evadirse de su realidad, sean escenas, casi cómicas relacionadas con la caza de piojos. Los tiempos felices son esos aunque a nosotros nos extrañen.

Paralelamente a estos hechos, vamos sabiendo, por los extractos de las baladas de Zhang Kou que dan inicio a los capítulos, lo que va ocurriendo con el cultivo del ajo. La sobreabundancia del ajo, y la imposibilidad de su venta, ha obligado a miles de agricultores a ir a protestar a casa del administrador local. Pronto se desatarán los disturbios.

Más flash back y más violencia por parte, esta vez, de la familia de Jinju cuando se enteran de que está embarazada. Llegan incluso a colgarla de una viga y a azotarla. Pero, al final, obligados por la realidad del embarazo, aceptan entregarla a Gao Ma si éste les da diez mil yuan. A pesar del dolor, del sufrimiento, de la vejación, Jinju sonríe. Ha ganado. Volvemos al presente en el que Jinju está en casa de Gao Ma y el feto habla con ella. Quiere salir y se dirige a su madre con reproches. Jinju le cuenta cómo es el mundo exterior: cuando era como tú, mi niño, también quería salir y ver el mundo exterior pero, después de llegar aquí, me daban gachas para cerdos y comida para perros, y trabajé como un buey y un caballo juntos, me golpearon y me dieron patadas, tu abuelo incluso me colgó y azotó con el látigo. ¿Todavía quieres salir mi niño? El bebé se asusta y se retrae hacia el interior lleno de temor. Finalmente, Jinju se suicida colgándose de una viga. Antes ha aparecido el potro del que Jinju dice que no es más que una aparición. Este capítulo me ha recordado a Pedro Páramo de Juan Rulfo. Posee una atmósfera cercana a la Comala de Rulfo, a los  muertos que hablan, al realismo mágico, a la miseria y al dolor.

Leyendo la huida de Gao Ma por el campo he pensado que a estos personajes sólo les salva la naturaleza. Ésta aparece intercalada entre tanta miseria y les salva, les purifica, les devuelve su humanidad y la fe en el hombre que en semejante escenario es difícil de tener. Creo que Mo Yan nos quiere transmitir esto haciendo presente tan a menudo a esta naturaleza hermosísima que se convierte en un personaje más. Hay docenas de ejemplos, os invito a entresacar alguno que os haya gustado especialmente.

Gao Ma vuelve a su casa, hay algo que le llama: el potro castaño, que daba la sensación de que nunca se hacía adulto, galopaba por el callejón y su lustrosa piel olía como un jabón de baño. Pero lo que encuentra es a Jinju muerta. El caballo volvió a sumergir lentamente la cabeza en la oscuridad envolvente. Gao Ma escuchó el ruido de sus cascos dirigiéndose hacia el sur, cada vez más lejos de él: al principio, el sonido era fuerte y agudo, luego se hizo más débil y apagado y, finalmente, la nada.

Gao Yang continúa en prisión sufriendo y huyendo de esa realidad a través de sus recuerdos, aunque su bondad le sigue diciendo que la vida merece la pena. Recuerda cómo lleva a su madre a enterrarla en secreto en medio del campo, contraviniendo las órdenes de llevar a todos los cadáveres al crematorio, para darle un entierro digno. Las autoridades locales le acosan pues su madre es una terrateniente y, por tanto, enemiga del pueblo. Pero Yang resiste y consigue salvar el alma de su madre muerta: madre, mientras vivías no fui un hijo afectuoso, pero al menos conseguí darte un entierro decente. Los campesinos de la clase media y baja acuden al crematorio cuando mueren, pero tú no. Ha merecido la pena.

Plazos

Continuaremos la lectura, a lo largo de más o menos una semana, a partir del capítulo 14 (Pág. 319) hasta el final de la novela. Espero que haya muchos comentarios sobre esta segunda parte.

No estoy llorando, se recordó Gao Yang a sí mismo, no estoy llorando

14 Mar

Vamos a analizar los primeros seis capítulos de Las baladas del ajo. Me he fijado que cada capítulo se divide, a la vez, en dos o en cuatro subcapítulos. Desconozco el motivo por el cual utiliza esta estructura. Me refiero a por qué siempre los subdivide en dos o en cuatro. ¿Alguna sugerencia?

Cada capítulo está introducido por un extracto de las baladas del rapsoda ciego Zhang Kou. En ellos se nos van dando datos de los hechos que giran alrededor del cultivo del ajo y sus posteriores revueltas. Este personaje aparece a través de su voz y solamente estará presente físicamente al principio y al final de la novela. A resaltar que el testigo de los hechos sea ciego así como su actitud crítica y sin miedo la cual le deparará un triste destino. La existencia de un rapsoda me recuerda al papel de los juglares en nuestra sociedad medieval. Lo chocante para nosotros es que a finales del siglo XX, existiendo la televisión, continúen vigentes estos rapsodas lo cual dice mucho acerca del casi nulo avance, en todos los campos, que ha habido en las zonas rurales de China. Algo que iremos comprobando continuamente a lo largo de la lectura a medida que vayamos conociendo las condiciones de vida de estos campesinos.

Estamos en el Condado Paraíso. Gao Yang, un pobre agricultor, es detenido por la policía. Su hija ciega de ocho años, Xinghua, es testigo de los hechos. Se le acusa de ser uno de los cabecillas de una revuelta que ha destruido las oficinas de la provincia. Ya desde el principio constatamos la violencia en las maneras de proceder de los policías y del dolor que causan. Un dolor que está presente en la vida de estos pobres agricultores de una manera casi constante. Los hechos se van intercalando con descripciones muy vívidas llenas de colores (sobre todo el rojo. Es muy llamativa la presencia de este color en toda la novela. Es casi un elemento obsesivo. ¿A qué achacáis su presencia?) y de olores. Sobre todo de olores nauseabundos como el del ajo podrido o la suciedad o las ventosidades que se les escapan o los vómitos. Todo está minuciosamente descrito, es muy visual: podemos oír los gritos, sentir el dolor de los golpes y torturas, oler el ajo que sale de sus alientos y ver los colores maravillosos del campo.  

Después de detener a Gao Yang, se encaminan a hacer lo propio con Gao Ma, nuestro otro protagonista, un joven agricultor de 27 años. Hay que destacar que Yang significa “oveja” y Ma, “caballo”. No es casual este simbolismo pues Yang es sumiso y Ma rebelde. Dos arquetipos ante una misma situación. Gao Yang no ha participado en la revuelta, estaba allí por casualidad pero Gao Ma sí ha sido uno de los cabecillas. Y para continuar con el simbolismo, Ma huye de la policía y logra escapar corriendo como un caballo mientras Yang camina esposado sumiso como una oveja.

En el capítulo 2 comienzan los flash back a un pasado no muy lejano. Gao Ma está enamorado de Jinju (Crisantemo Dorado) desde hace un año. Mientras escuchan al rapsoda Zhang Kou, que está relatando la excelente noticia del cultivo del ajo que les hará ganar mucho dinero, Ma quiere cogerle la mano a Jinju. La familia de ésta ha concertado un matrimonio con otro hombre mucho más mayor pero Jinju quiere a Ma. ¿De qué color eres, Jinju? Eres de color amarillo, eres de color rojo, eres de color dorado. Tuyo es el color del oro; por eso brilla como él. Los hermanos y los padres han concertado el matrimonio y violar eso es sagrado. Pero Gao Ma es valiente y se arriesga. Ella es demasiado buena para alguien como Liu Shengli. Casarse con él sería como plantar una flor en una montaña de excrementos de vaca o como ver a una bella mariposa enamorarse de un escarabajo pelotero. Voy a cogerle la  mano. Hoy es la noche. Jinju comienza a verse a escondidas con Ma. En sus encuentros siempre hay un caballo galopando a su alrededor. Es otra presencia constante relacionada con su amor y la libertad. Confirmamos la existencia de estos simbolismos en toda la novela. Ma quiere convencerla de que se case con él pero ella tiene miedo, es demasiado grande el peso de la tradición y el temor a su familia. La ley está con Ma pero parece que da igual. Es la lucha entre la sociedad patriarcal y los nuevos cambios que se están produciendo. Jinju le propone que sean amantes secretos hasta que muera Liu Shengli. Las partes en que se narra este amor están llenas de poesía. Cuando viene la calma y cesa la violencia, surge la poesía relacionada con la naturaleza y el amor. Pero la violencia irrumpe de nuevo cuando Ma va a pedir la mano de Jinju. El padre y los hermanos golpean brutalmente a ambos hasta hacerles sangrar, parece que quieren matarlos. Cuando he leído esta parte me he sobrecogido ante tanta barbarie. ¿Nos ha pasado lo mismo? Esta violencia hace reaccionar a Jinju que se enfrenta a su familia: ¿Qué yo soy inmoral? ¿Y qué me dices de vosotros? Sois una pandilla de matones... Finalmente se escapan juntos y huyen por los campos aunque Jinju duda: se veía empujada en direcciones opuestas por fuerzas igualmente poderosas, pero el amor que siente por Ma puede con todo. Hermosos párrafos sobre sus encuentros sexuales.

Volvemos al presente y presenciamos la violencia que los policías ejercen contra Gao Yang y otros detenidos (entre ellos está Cuarta Tía Fang, la madre de Jinju) camino de la comisaría. Los torturan sin piedad, es casi insoportable. Los policías, incluidos mujeres, son inhumanos, parece que disfrutan con lo que hacen, no hay piedad y te  hacen sentir que es algo normal, incluso que se lo merecen. La descripción de las sensaciones se hace desde dentro de los personajes, es muy física, muy real. No escatima detalles. En medio de tanto dolor, descubrimos que Jinju está embarazada y vaga por los caminos como enloquecida: comparado con la pobre Jinju, él no tenía motivos para quejarse. La gente debería tener en cuenta las cosas positivas que hay en su vida, piensa el bueno de Gao Yang  mientras le torturan. Todo es violencia, ¿de dónde viene esa violencia?

En medio de todo ese horror Gao Yang recuerda los momentos felices del cultivo del ajo que les va a proporcionar una vida mejor. Pero su mujer afirma que los que siempre se enriquecen son los funcionarios corruptos: ese tipo nunca ha tenido problemas para ganar dinero pero la gente como nosotros, que nos ganamos la vida con la tierra, seguiremos siendo pobres dentro de miles de años. Llama la atención constatar como en una sociedad aparentemente nueva que quiere acabar con las desigualdades sociales, éstas estén más marcadas que nunca. En mi opinión, Mo Yan realiza una crítica implacable contra el estado de las cosas en la China rural de finales del siglo XX (que conoce tan bien), sobre todo contra la corrupción y la violencia que emana del poder y que también pervive en el seno de las familias.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios sobre esta primera parte. Espero que sean numerosos. Mientras, seguiremos leyendo, a lo largo de una semana más o menos, desde el capítulo 7 (Pág. 149) hasta el final del capítulo 13 (Pág. 318).   

Las baladas del ajo: crueldad y belleza en la China rural de finales del siglo XX

5 Mar

Las baladas del ajo fue publicada en 1989 y hasta 2008 no fue traducida al español (no directamente del chino sino del inglés, un hecho que sucede muy frecuentemente con esta lengua y que ha sido ampliamente debatido respecto a lo que puede perder en sucesivas traducciones). Es una de las primeras novelas de Mo Yan, el escritor chino más famoso, dentro y fuera de su país, sobre todo después de que le concedieran el Premio Nobel en 2012. El jurado del premio destacó que el autor combina los cuentos populares, la historia y la contemporaneidad con un realismo alucinante.

Mo Yan es autor de doce novelas y numerosos relatos. En español están traducidas nueve de ellas, la mayoría por la editorial Kailas, así que podemos acercarnos a la obra de este autor, nacido en 1955, que comenzó a escribir en 1981 cuando todavía era soldado del Ejército Popular de Liberación. Posteriormente, y para dedicarle mayor tiempo a la literatura ingresó como profesor del Departamento de Literatura de la Academia Cultural de las Fuerzas Armadas.

Mo Yan nació en Gaomi, un pobre condado de la provincia costera de Shandong, en el seno de una familia de agricultores. Su pueblo y la vida de los seres que lo habitan ha sido la principal fuente de inspiración de su obra.

Mo Yan no es mi verdadero nombre, yo me llamo Guan Moye – afirma en una entrevista concedida a José Reinoso en mayo de 2008-. Elegí ese apodo, que significa “no hables”, en recuerdo a los años en los que no podía dirigir la palabra a nadie. Eran los tiempos de la Revolución Cultural (1966-1976) en los que había conflictos entre la gente de mi pueblo todos los días. Mi padre era agricultor, pero mi familia tenía una posición desahogada, y tenía miedo de que dijera algo inconveniente y trajera la desgracia a los míos. Así que me dijo que no hablara y que aparentara ser mudo. Mis recuerdos están repletos de soledad y hambre. Pasaba todo el día en el campo cuidando de las vacas y las ovejas. Había veces que no veía a nadie en todo el día. Recordar el hambre, el temor, la soledad, es una experiencia importante para mí cuando quiero crear una obra. Estas experiencias han formado mi actitud ante la vida y mi opinión sobre la sociedad. A los 18 años entró a trabajar en una fábrica, hasta que en 1976 logró entrar en el Ejército que era la mejor forma de tener una buena vida. Tras la muerte de Mao, en ese año, y la subida al poder de Deng Xiaoping en 1979, se abrió la  mano de la censura y comenzaron a publicarse las primeras obras sobre los hechos terribles acaecidos durante la Revolución Cultural. La escritura floreció en esos años dando lugar a numerosas obras de tema social y crítico con el sistema. A esa generación de escritores se la conoce como la “literatura de los heridos”, generación a la que perteneció Mo Yan: Tenía tantas cosas que contar… Hay que imaginar a una persona forzada a no hablar durante 20 años, que de repente puede contar todo lo que ha visto y experimentado. Este ha sido el verdadero poder detrás de mi escritura. Cuando tenía cinco años, los niños de mi pueblo tenían el vientre hinchado como en África. Los árboles eran blancos porque nos habíamos comido la corteza. Sólo cuando se ha catado la amargura, se es capaz de escribir.

Mo Yan asegura que la literatura latinoamericana de los años ochenta, en especial el colombiano García Márquez, ha tenido gran influencia en su obra: El realismo mágico activo mis experiencias acumuladas en el pasado. Había muchas similitudes entre la vida en mi pueblo y la de sus libros. Asimismo, afirma que lo más importante que aprendí de él, fue su espíritu innovador. Ya habrá tiempo para comentar si percibimos esta influencia en su obra.

Respecto a su estilo, Mo Yan asegura que lo encontró a partir de 1985. Un estilo que califica como realista, pero no el “realismo socialista”, que idealizaba la vida rural y que no decía la verdad. Mi realismo habla de la gente normal. Presento al lector todo tipo de caracteres, personajes con los que no ha tenido contacto nunca, situados en un ambiente especial, en el que se puede respirar el olor y oír los sonidos de la vida rural. Todo esto nos lo vamos a encontrar en Las baladas del ajo.

Esta novela es una crónica novelada de corte político ambientada en los primeros años del proceso de reforma puesto en marcha por Deng Xiaoping en 1978. La novela critica los daños producidos por este proceso económico en la agricultura de los ochenta. La acción se enmarca en hechos reales acaecidos en 1987 en los que se exigió a los agricultores del Condado Paraíso que cultivaran ajo como monocultivo con la promesa de comprarlo íntegramente y a un buen precio, y esto a pesar de que no había demanda (¡absurdo!), cosa que los campesinos no sabían así que se hicieron ilusiones. Además los agricultores tuvieron que pagar tasas para realizar este cambio de cultivos, y como consecuencia de la falta de demanda las cosechas se perdieron, las familias se arruinaron y surgieron las protestas que fueron brutalmente reprimidas. En esta novela conoceremos la miseria en la que viven los campesinos, más propia de tiempos feudales, sus creencias y costumbres, la terrible corrupción de los funcionarios y de la policía y la violencia ejercida sobre las  mujeres en el seno de las familias en las que las relaciones de poder patriarcal y los matrimonios concertados son una característica propia (un tema ampliamente tratado por el autor en otras obras). Los protagonistas son dos campesinos, Gao Yang y Gao Ma, con diferentes actitudes ante los hechos, uno sumiso, el otro rebelde, que les llevará a ambos a la cárcel. La vida en ésta y sus inhumanas condiciones ocupan buena parte del relato. La novela comienza con la detención de Gao Yang y la persecución de Gao Ma, a los que acusan de haber dirigido la revuelta. Pero la acción no es lineal, hay numerosos flash back a los prolegómenos de los hechos (con historia de amor, prohíbida, incluida) y a algunos acontecimientos de la vida de los personajes durante la Revolución Cultural.

Narrada en tercera persona, Mo Yan busca la voz de un testigo impersonal, desaparece para dejar que sean los hechos los que hablen a través de la vida de hombres y mujeres del más bajo estrato social. Trata con el máximo respeto a sus personajes pero no se implica, narra con absoluta objetividad.

Es una novela, aviso, muy dura, llena de violencia, brutalidad, nulo respeto por los derechos de los seres humanos, pero también impregnada de una belleza, trágica, que recorre sus páginas. A pesar de lo duras que son algunas escenas, también encontramos un lirismo conmovedor, expresado a través de los paisajes y la actitud compasiva que algunos personajes tienen. Humana, demasiado humana es esta novela pues en ella vemos lo mejor y lo peor de los hombres. Mo Yan es un gran conocedor del alma humana sin tapujos, en carne viva. Nos puede sorprender su manera de narrar los hechos en los que se describen con todo detalle, desde dentro de los personajes, sus vivencias y experiencias algunas de ellas rozando el límite de lo soportable. Pero merece la pena leerla. Como ya dije, es un mundo ajeno a nosotros, demasiado ajeno, que podremos conocer a través de esta novela para comprender mejor esa alma humana que nos muestra tan bien el autor.

Plazos

La obra comprende 20 capítulos. Dividiremos nuestra lectura en tres partes. La primera, que leeremos a lo largo de una semana, nos llevará hasta el final del capítulo 6 (Pág. 148).

Nuestro próximo libro: LAS BALADAS DEL AJO de MO YAN

23 Feb

Portada de "Las baladas del ajo" de Mo Yan. Editorial Kailas.Nos vamos muy lejos, a China, de la mano del escritor ganador del Premio Nobel de Literatura 2012, Mo Yan, nacido en 1955 y considerado el escritor chino más importante en la actualidad. Siempre ha vivido en China y mantiene una relación ambigua con el régimen: sus libros son críticos con el sistema, su obra más famosa, publicada en 1966, Grandes pechos, amplias caderas, fue prohibida en China, pero profesionalmente ocupa cargos importantes en el país ya que es profesor del Departamento de Literatura de la Academia Cultural de las Fuerzas Armadas.

En Las Baladas del ajo, publicada en 1989, narra la belleza y la brutalidad de una revolución campesina sucedida en los años 80 y entonada al ritmo del rapsoda ciego Zhang Kou.

Otra cultura (muy desconocida aquí en Occidente), otra manera de narrar, otro mundo a fin de cuentas al que nos vamos a acercar para conocerlo mejor. Ya sabéis que me gusta variar mucho en nuestras lecturas para poder conocer ampliamente la literatura de muy diversas partes del mundo.

Desde mañana, lunes 24, podéis pasar a recoger vuestro ejemplar en la Biblioteca Forum.

No os olvidéis de devolver vuestro ejemplar de El tango de la Guardia Vieja. Gracias.

Todavía estáis a tiempo de dejar vuestros últimos comentarios sobre el libro de Pérez-Reverte, ya que dejaré de plazo una semana para recoger el libro y comenzar nuestra nueva lectura.