Las huellas del silencio

25 Nov

Argumento

Odran Yates ingresa en el seminario, convencido de su vocación, cuando apenas contaba con 17 años. Un hecho terrible de violencia familiar ocurrido en su infancia lo marcó para toda su vida. Su padre mató a su hermano pequeño y después se suicidó. Su madre encontró refugio en la religión y en la iglesia para sobrellevar su pena. Pasaron de ser una familia de cinco miembros a otra de solo tres. Su madre se refugió en la religión donde encontró un sentido a su vida e intentó estas creencias a sus hijos.

Cuando Odran contaba con diez años, su madre tuvo un sueño donde se le revelaba la vocación de su hijo. Así que aunque Odran nunca se había planteado nada relacionado con la religión, no opuso resistencia, creyó en las visiones de su madre e ingresó en el seminario. En cambio su hermana Hannah, de carácter menos sumiso, logró mantenerse al margen de las visiones de su madre y vivir su vida de forma independiente.

Era 1973, en ese momento muchos chicos jóvenes ingresaban en el seminario. Eran tiempos en que la iglesia gozaba de prestigio, tenía fama de albergar a personas decentes y su poder no se cuestionaba. La mayoría de los jóvenes ingresaban en el seminario por mandato familiar ya que se consideraba un honor tener un hijo cura o una hija monja.

En el seminario conoce a Tom Cardle, un muchacho de su misma edad que no creía en Dios pero que su padre, una persona violenta y abusadora, lo había obligado, bajo amenazas, a entrar en el seminario. Se hicieron amigos al instante y esa amistad les duró 40 años, aunque una vez que salieron del seminario se veían en contadas ocasiones porque a Tom lo trasladaban de parroquia constantemente.

Odran se fue a Roma a cursar el último año del seminario y allí atendía al papa Pablo VI como su camarero personal. Vivía ajeno a todas las intrigas del Vaticano, solo cuando murió Pablo VI y fue sustituido por Juan Pablo I, tuvo algo más de intimidad con la persona que ostentaba el cargo, que se quejaba de que ser papa era como ser banquero. Pero tras 33 días de papado, apareció muerto y todos le dijeron que la versión oficial era «muerte natural por un infarto«. Asciende al papado Juan Pablo II que prescinde de sus servicios y con el que apenas tiene contacto, pero al que describe como una persona que da miedo porque tiene dos caras muy diferentes, la que muestra al público, más amable, y la que muestra en la curia.

Odran nunca experimentó el amor carnal ni tuvo experiencias sexuales. Pero a los 23 años y en Roma se enamora, sin saberlo, de una camarera de un bar de la zona del Vaticano. Su inexperiencia en el amor lo lleva a un capítulo ridículo y surrealista en su vida que siempre quiso olvidar.

A pesar de estar siempre muy unido a su hermana Hannah y a sus sobrinos hay un momento muy concreto en que su sobrino mayor, Aidan, cambia y lo rechaza en su vida. Ese punto de inflexión ocurre tras el funeral de su cuñado, Kristian, cuando acudió a la casa familiar acompañado de su amigo Tom.

¿Por qué Tom cambiaba cada poco de parroquia? ¿Por qué las autoridades eclesiásticas lo trasladaban de un lado a otro? ¿Qué querían ocultar? a Odran le extrañaba esta circunstancia pero nunca quiso preguntar o saber realmente lo que estaba pasando. ¿O realmente lo sospechaba y no quería enfrentarse con esa realidad? Ni siquiera indagó en la situación de su sobrino Aidan cuando cambió radicalmente de carácter y se convirtió en un niño difícil y huraño.

Odran se sentía feliz en el colegio religioso Terenure, donde estuvo 25 años, trabajando como profesor y como bibliotecario. Manifiesta que siempre prefirió estar en un colegio que en una parroquia, ¿era esta su forma de alejarse de los problemas? ¿Ya intuía que estaban pasando en la Iglesia? pero en un determinado momento lo trasladan a la parroquia de Tom porque a éste lo habían vuelto a trasladar y ahí pasa seis años más hasta que las condenas de los abusos se hacen públicas y Tom ingresa en prisión. 

Entrado el siglo XXI se empiezan a investigar los abusos sexuales a menores en el seno de la iglesia por una serie de denuncias civiles de las víctimas, transcurridas años atrás. Y Tom Cardle fue acusado por abusos a niños en todas las parroquias por las que había pasado.  Pasó cinco años en prisión y al salir se reencuentra con Odran y es en ese momento cuando tienen la conversación que él siempre había evitado.  

Tom considera que hizo cosas terribles y que en parte fue debido a su violenta infancia y a la represión sufrida en el seminario: «Me dijeron que todo lo que me hacía humano era vergonzoso y perverso. Me enseñaron a odiar mi cuerpo y a sentir que era un pecador solo con mirar las piernas de una mujer que caminara delante de mi… me retorcieron y me deformaron, se aseguraron de que no tuviera ninguna manera de aliviar los deseos naturales de un ser humano y luego les importó un bledo que yo no supiera cómo llevar una vida decente».

Tom cuestiona también la inocencia e ingenuidad de su amigo y que se crea con superioridad moral frente a él. Le dice que él tenía que sospecharlo pero que la realidad era «una conversación que no sabías como encarar. Creo que has sido cómplice todo este tiempo«.

Odran, tras esta conversación, reflexiona y toma conciencia por primera vez en su vida de todo lo que había pasado y de como había malgastado su vida. Piensa que ya no puede seguir ocultándose detrás de los muros de la escuela, y no sabe si su vida va a continuar dentro o fuera de la Iglesia. Tenía razón Tom, un pederasta convicto, lo supo todo desde el principio pero prefirió bloquearlo en su memoria y con su silencio era tan culpable como todos ellos.

Comentario de la novela

John Boyne, con esta novela, quiso dejar clara la denuncia de los abusos sexuales a menores ocurridos en el seno de la Iglesia Católica irlandesa durante varias décadas. Un abuso sistemático que quedó impune y que fue encubierto y silenciado por todos los estamentos de la iglesia. 

Escrita con una narrativa ligera y amable, no esconde la realidad pero la trata con mucha delicadeza sin ahondar en detalles escabrosos o violentos. Hasta la mitad del libro solo podemos intuir lo que está pasando realmente y hasta el final no se menciona de forma explícita.

La novela se compone de 16 capítulos que no siguen un orden cronológico. La historia comienza en 1963 y termina en el 2013 coincidiendo con el último capítulo. Cada capítulo hace referencia a un año determinado. 

Escrito en primera persona, el autor ha querido que el protagonista fuera un miembro de la iglesia irlandesa que ejerció como cura en las mismas décadas que se han denunciado posteriormente los abusos sexuales, para darle a la novela un enfoque más realista y en todo momento sin tomar partido por ninguna postura. Los hechos hablan por si solos.

Este cura irlandés se llama Odran Yates y también tiene su propia historia familiar. Al principio se pregunta porque su padre se intentó suicidar y porqué tuvo que matar a su hermano pequeño. Hoy en día lo vemos más habitualmente de lo que quisiéramos en las noticias, porque quería hacer daño a su mujer, porque se sentía fracasado y dolido, hundido psicológicamente y hacía responsable a su mujer reprochándole que nunca lo había apoyado en su carrera artística. Sentía que le habían quitado lo más importante para él, que no era su familia, y por rabia quiso hacerle lo mismo a su mujer.

En 2013 tiene 58 años y se da cuenta de que nunca ha sido totalmente libre ni independiente ya que siempre ha estado sometido a alguien, primero a su madre y después a la Iglesia. ¿Esto es una excusa que intenta creerse para sobrellevar mejor la situación? su conversación final con Tom pone encima de la mesa su vocación y su conocimiento sobre lo que estaba pasando en la Iglesia.

¿Odran tiene realmente vocación? o simplemente se refugió en el seminario y continúo el camino marcado por su madre ¿por comodidad y miedo a la vida? Como dice Tom «se esconde del mundo para que nadie se fije en él«. También le recrimina su aparente ingenuidad con sus actos en las parroquias por donde había pasado. No le creía cuando le decía que no sabía nada de lo que estaba ocurriendo. Realmente no quería enfrentarse a esta situación y prefería silenciarla.

La novela empieza con una frase demoledora «No sentí vergüenza de ser irlandés hasta bien entrada la mediana edad», es decir, el protagonista toma conciencia de su vida y de su realidad cuando tiene 58 años y un compañero de la curia condenado por abusos sexuales ante un tribunal de justicia y tras haber pasado 4 años en una cárcel le dice «Creo que eres igual que todos (…) lo sabías y lo mantuviste en secreto (…) ¿Nunca se te ha ocurrido fijarte en ti? ¿En tus propios actos? ¿En ese gran silencio que mantienes desde el primer día?»

Creo que en esa última conversación radica la esencia de la novela y su parte más dramática, al tratarse de hechos que se dieron en la vida real. Los abusos de la iglesia se llevaron a cabo durante décadas en la sociedad y fueron tapados por los altos niveles de la iglesia pero donde todas las capas, hasta las más bajas, lo sabían y no hicieron ni dijeron nada.

La iglesia ha tenido un papel predominante en la sociedad irlandesa del siglo pasado, su moral y ética condicionaban toda la sociedad. Su labor no solo era pastoral, sino que estaba muy presente en la educación, en las instituciones, en la política… muchas frases sobre como debe ser una «buena esposa» están dictadas por la moral católica. En muchas partes del libro se desprende la visión misoginia que tenía la iglesia y la forma en que tenía de referirse a las mujeres. Como dice Tom, ¿era represión sexual? 

¿Por que Odran nunca quiso estar en una parroquia y siempre quiso estar en un colegio? es verdad que parecía que se escondía del mundo bajo sus muros. Ya sufría ese sentimiento de culpa pero no quería reconocerlo?

Odran es una persona a la que no le gusta la confrontación, lo expresa él personalmente en el primer capítulo del libro pero va mucho más allá de eso. Todos sus actos, desde el principio de la novela nos revelan que no quiere enfrentarse con la vida: el principio de Alzheimer de su hermana, la situación con su sobrino Aidan,  el comportamiento de su amigo Tom, sus cambios de parroquia. En definitiva, con su silencio fue cómplice de los abusos que causaron tanto sufrimiento a niños y a sus familiares y tendrá que cargar con esa culpa toda su vida.


¡¡Ahora os toca a vosotros!!

Comentad todas vuestras impresiones sobre esta novela. 

¿Os ha interesado el argumento? ¿Ya habíais leído más novelas de este autor?

¿Qué os ha parecido la forma que ha tenido el autor de enfocar estos problemas?

¿Cómo veis al personaje de Odran Yates?

Nota para los lectores: el próximo miércoles pondré a disposición de los lectores/as que recogen ejemplares, el siguiente en la biblioteca Fórum (los que la recogéis en Durán Loriga, esperad a que os avise) y publicaré el post de presentación de la nueva novela. 

¡¡¡Espero vuestros comentarios!!!

Nos leemos,

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15 respuestas hasta “Las huellas del silencio”

  1. Isabel Souto 25 de noviembre de 2022 a 16:42 #

    Ola, este é o primeiro libro que leo de John Boyne, se ben no seu momento vin a peli que se basea en O neno do pixama a raias e gustárame moito. O tema, entendido como vida dun crego, non me interesaba, aínda que os abusos a menores si me interesa. Isto era a priori, xa que me acabou gostando moito tamén a parte da vida de Odran, que me pareceu unha personaxe moi ben construída. En particular, gustoume como aborda o tema do seu primeiro achegamento sexual na adolescencia, o da vocación máis asumida que elexida e a relación cos sobriños. O último capítulo pareceume un xeito de amañar contas coa Igrexa ou cos abusadores por parte de Boyne. Para min o libro estaba ben terminado no penúltimo capítulo, aínda que conta o autor con toda a miña comprensión (pescudei en internet e atopei que o propio Boyne foi víctima de abusos no ámbito educativo, se ben non sei se por un relixioso).

    • Merche 25 de noviembre de 2022 a 18:24 #

      Me pasó lo mismo, lo que más me llamaba la atención del libro era el tema del abuso a menores, pero poco a poco me fui engancha do a la vida de Odran y la de su familia.

    • Ciberclub de lectura 30 de noviembre de 2022 a 9:24 #

      Gracias Isabel. Me alegro de que te haya gustado la novela. El «Niño del pijama de rayas» fue todo un bombazo editorial. Yo vi primero la película y después leí el libro (intento siempre hacerlo al revés) así que me impresionó menos la historia cuando me enfrenté a su lectura. De este libro, me gustaron mucho los dos últimos capítulos como cierre de la trama. Me interesó la situación de Odran frente a Tom. A pesar de saber todo lo que hizo Tom, condenable desde todos los puntos de vista, es capaz de ponerle un espejo a Odran para que se pueda ver tal como es y tome conciencia de su vocación, de su vida y de su participación en el encubrimiento general. Un saludo,

  2. Merche 25 de noviembre de 2022 a 18:21 #

    Hola a todos. Es mi primer libro leído en el club y el primero del autor. Desde el principio me enganchó la historia, nunca había leído nada sobre el tema y me ha resultado interesante gracias a la forma de narrar del autor. Creo que Odran, en el colegio, se sentía protegido tanto del mundo eclesiástico como del mundano. Allí podía ser quizás la persona que le hubiera gustado ser realmente y se dedica más a la educación y a los chavales que a predicar y difundir la palabra de Dios.

    • Ciberclub de lectura 28 de noviembre de 2022 a 20:46 #

      ¡Bienvenida Merche! gracias por animarte a publicar un comentario ya en tu primera lectura. A ver si se anima el resto!!! 🙂 Me alegro de que la historia te haya parecido interesante. Desde hace pocos años, por desgracia, se ven continuamente noticias en los periódicos y en las televisiones sobre este tema. La buena noticia es que, poco a poco, se van recogiendo dolorosos testimonios para denunciar esta situación. Coincido contigo en que el colegio para Odran es un refugio del mundo exterior. Ahí se podía olvidar de su vida familiar y de lo que veía a su alrededor en la Iglesia. Creo que si no hubiera sido cura, hubiera optado por la enseñanza y seguramente hubiera sido más feliz.

  3. Esther Abalde Morin 27 de noviembre de 2022 a 11:03 #

    Buenos días, en relación a Boyne, no es el primer libro que leo, pero si el que más me ha gustado, me parece muy interesante cómo va desarrollando la trama, como vas poco a poco intuyendo lo que ocurre, como si fuera la forma en que Odran tendría que haber detectado lo que pasaba , pienso que es una crítica a todos los «Odran » que guardaron silencio ante los abusos de miembros de su Iglesia.
    Por el contrario Odran es feliz, ya no en el colegio sino en la biblioteca del colegio , donde puede refugiarse de las relaciones con el mundo, ese mundo que siempre ha sido agresivo con el.
    Creo que no tiene vocación , que siguió la corriente que le marcó en un principio su madre porque era lo más cómodo, sin tener que enfrentarse a nada.
    Es un opinión, no sé si estáis de acuerdo conmigo.

    • Merche 29 de noviembre de 2022 a 19:17 #

      Toda la razón. El colegio le protege del mundo y sobre todo la biblioteca, ese rinconcito en el que pasaba tantos momentos.

    • Ciberclub de lectura 30 de noviembre de 2022 a 9:08 #

      Gracias Esther!! sí totalmente de acuerdo contigo. No siento su vocación en ninguna página del libro. Creo que su refugio en el colegio es por comodidad y miedo a enfrentarse a la vida real. Ahí van pasando promociones de adolescentes con los que si quieres te implicas o simplemente te mantienes al margen. En cualquier caso, con tanta rotación es más fácil intentar pasar desapercibido. Se creó un mundo paralelo en el colegio y viendo lo que estaba ocurriendo a su alrededor, no quiso saber nada. Creo que por eso nunca intentó ir a una parroquia, porque no quería implicarse con los parroquianos ni ser un miembro activo de su comunidad.

  4. Lory 28 de noviembre de 2022 a 11:09 #

    Hola: Ya conocía al autor y no lo tenía muy valorado, salvo su éxito de El niño con… las otras que leí son muy previsibles en el desarrollo, igual que esta que hemos leído. Los temas que trata son durísimos y hay que sumar el abuso de poder y el obscurantismo en la Iglesia católica y más en Irlanda, si cabe.
    El personaje principal se muestra en sus luces y sombras, pero al estar contado en primera persona parece que pierdes otras visiones que enriquecerían la historia. El intento de hacer que parezca un desarrollo más complejo intercalando capítulos en distintos años, me parece simple. El libro se lee bien, pero algún capítulo es poco creíble -la historia de la entrada en casa de la mujer en Roma- solo para justificar su ausencia cuando muere Juan Pablo I, por ej. El final carga las tintas en cómo la figura del padre y sus actuaciones, ha marcado la vida de Odran y Tom, moldeando al primero en una persona débil de carácter, pasivo y cobarde, además de ciego para lo que no quiere ver. Sin embargo aparece como una persona inteligente y tiene ideas
    claras acerca de otros temas. Este libro hunde, sin querer, sus raíces en la mal llamada vocación a que se obligó a tantos niños. En el libro, la madre y el padre, y en España tantos niños como en la postguerra fueron enviados al seminario xq allí tenían comida asegurada y muchos años después xq era una forma de estudiar para los hijos de campesinos y gentes sin recursos. No quiero que esto justifique las actuaciones erróneas, pero hay que tenerlo en cuenta. Mucho le ha costado a la Iglesia y sus jerarquías aceptar los abusos sexuales pero, afortunadamente, hoy al menos se pide perdón y los hechos se juzgan en tribunales públicos y no eclesiásticos.
    En el tema de la culpabilidad no he querido entrar a propósito, ya que pienso que culpables, directa o indirectamente, somos todos.

    • Ciberclub de lectura 28 de noviembre de 2022 a 20:56 #

      Gracias Lory. Comparto tu opinión salvo que en este caso sí me gustó ver solo el punto de vista de Odran. Creo que el autor, más que reflejar los delitos cometidos, quería hacer hincapié en la actitud de las personas que los rodeaban. De hecho, casi hasta la mitad del libro no se habla explícitamente de esto, lo intuimos pero no lo sabemos con certeza. Para que algo tan horroroso se dilatase en el tiempo solo pudo ser por la complicidad y el «no querer saber» del resto. La Iglesia, en su conjunto, gozó de muchos privilegios y nunca quisieron que esto cambiara y por tanto no podían consentir que algo así saliera a la luz. También me da la sensación, y no solo por este libro, que cuando se enteraban no se escandalizaban demasiado con estos hechos…

  5. Raquel 28 de noviembre de 2022 a 19:29 #

    Muy lindo libro , retrata como se vivia siendo catolico en Irlanda, la catastrofe de una familia y la exigencia en la vocacion del hijo.
    Y los curas…., que algunos hicieron desastres con niños en todo el mundo y mirar siempre al costado , cambiarlos de lugar para que vuelvan a repetir lo mismo.
    La entrevista al obispo esta muy bien , y parece calcada a iguales situacion en otros paises

    • Ciberclub de lectura 28 de noviembre de 2022 a 20:57 #

      Sí, sobre todo el lenguaje y tono de desprecio que emplean. A mi también me gustó la conversación con el obispo. Gracias Raquel

  6. Lola 29 de noviembre de 2022 a 9:57 #

    Hola a tod@s. He conocido al autor a través de este libro. Es muy duro leer en una ficción la tragedia que han sufrido no solo niños irlandeses sino de tantos países.
    Desde el primer momento presentan a Odran como una persona que se aleja de entrar a considerar cualquier situación problemática, no se enfrenta a nada ni a nadie. Sí veía lo que sucedía a su alrededor, pero es la respuesta de muchas personas que desviando un poco la mirada se justifican ante sí mismos, “no sabía nada”. Y aunque al final de la novela parece reaccionar, me irritó que se solventara solamente pidiendo perdón a su sobrino. El resto de los personajes también se justifican y no asumen ninguna responsabilidad.
    Odran y Tom son ese ejemplo de jóvenes que entraban en el seminario obligados. El primero se acomodó como pudo, se refugió en los libros y la biblioteca del colegio. Su estancia en el Vaticano me resulta, al igual que el enamoramiento de la camarera, poco creíble. Parece que está puesto para justificar que los curas pueden superar los deseos no permitidos y para implicar de refilón a la más alta instancia católica, a que también libra con la muerte del Papa. El chico más listo de Irlanda para ocupar un puesto junto al Santo Padre, pero no ve lo que tiene a su alrededor en el seminario, ni en otros ámbitos posteriores. El segundo, la oveja negra, que destruyó directamente la vida de muchos niños y jóvenes, que tiene amigos, compañeros, jerarquía al que desprecian cuando ya no pueden parar las denuncias, pero que todos han encubierto. Probar este encubrimiento es lo más difícil, pero el propio relato deja claro éste. Tan culpables son unos por acción como otros por omisión.
    Me parece que podía haber tenido un poco más de fuerza la narración y que el autor no lo ha conseguido plenamente.

    • Ciberclub de lectura 30 de noviembre de 2022 a 8:55 #

      Muchas gracias, Lola, por tu comentario. Totalmente de acuerdo contigo. En mi caso, después de haber leído tantos testimonios descarnados en la prensa, agradecí que no entrara en detalles. El episodio de la camarera en Roma se podía haber obviado o haber sido menos extenso en el relato ya que para mi tampoco aporta nada en la historia. La muerte del Papa Juan Pablo I creo que daría para otra novela; lo ha metido un poco con calzador en la historia… y creo que no era necesario, porque la novela ya estaba muy bien contextualizada. Un saludo,

  7. Isabel Montes De Oca 30 de noviembre de 2022 a 7:43 #

    Buenos días a tod@s.

    A través de la mirada parcial de un sacerdote, que optó por la vida religiosa a causa de motivos dramáticos, pero con decisiones ajenas a su verdadera voluntad, quizás por no querer ejercerla, asistimos a los hechos deleznables que la Iglesia Católica ha intentado tapar a lo largo de muchos años, en este caso, en Irlanda.
    El manto de influencia que tiene la institución eclesiástica en todas las capas de la sociedad, impidió que salieran a la luz todos esos casos, pero gota a gota, han conseguido salir a la luz las denuncias de personas valientes que intentan que se conozcan estas miserables actitudes y comportamientos, con el objetivo de que se haga justicia, civil y no divina, con todos los responsables de tanto sufrimiento.
    El personaje del padre Odran transita entre la inocencia y la pureza (o quizás comodidad y ceguera), y no salirse de lo establecido, para no enfrentarse a las realidades de la vida real, en donde también habita el dolor y el sufrimiento, en todas sus acepciones. No me queda muy claro si la actitud de no reconocer con claridad los hechos que sucedían a su alrededor, era una manera de evadirse y no querer aceptar responsabilidades, en ningún ámbito de su vida.
    Interesante su relato sobre la transición de los papas, y su aguda observación sobre el papa retrógrado y misógino que fue Juan Pablo II, y sus dos caras. Aunque imagino que aquí es la voz del autor la que nos lo está contando.
    En general, es un libro que, aunque me ha gustado, me deja mal cuerpo, como un enfado interior, sobre todo por la actitud y posicionamiento del padre Odran. Supongo que las actitudes de muchos padres Odran permitieron que ocurrieran estos hechos.

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