Japón en la Era Meiji

20 Abr

Contexto histórico

 

Esta novela se desarrolla al final de la Era Meiji (1868-1912), cuando muere el emperador Mutsuhito (1912).

En 1868 sube al trono el emperador Mutsuhito y comienza el periodo que muchos historiadores han denominado Resturación Meiji (1868-1912). Esta nueva Era puso fin a 265 años de gobierno del Shogunato Tokugawa. Hasta ese momento, Japón estaba anclado en el feudalismo y en el aislamiento internacional. La base económica japonesa era la agricultura, especialmente el arroz. La mayor parte de la población era campesina y vivía bajo duras condiciones de servidumbre.

Para escenificar el nuevo orden, la capital de Japón fue trasladada de Kioto, donde estuvo desde el 794, a Edo que pasó a llamarse Tokio (“Capital del Este”).

Este período se caracterizó por profundas y rápidas reformas, impulsadas desde arriba por el poder imperial, y que hicieron que el país pasara del feudalismo a ser una potencia económica y militar de primera magnitud. Estas reformas se podrían resumir en:

  • La rápida industrialización y el desarrollo del comercio estimularon la migración a las ciudades en un país que hasta entonces había sido mayoritariamente rural. La escolarización gratuita y el fin de las viejas estructuras sociales dieron nuevas oportunidades a las capas más humildes de la sociedad.
  • La apertura internacional. Las influencias extranjeras cambiaron la arquitectura, la moda y las costumbres.
  • Sistema de escolarización completa basada en el modelo europeo, desde las escuelas primarias hasta las universidades. Esto generó una gran disponibilidad de profesionales cualificados y que la educación estuviera al alcance de todo el mundo.
  • Red de ferrocarriles que conectó al país por primera vez de forma rápida.
  • Abolición de la clase samurái.
  • Sistema parlamentario basado en el modelo europeo. Se aprobó la primera Constitución de Japón en 1889, con un marcado carácter liberal conservador, adoptando algunos principios de de los modelos alemán y austriaco. Esta Constitución estuvo en vigor hasta 1947.
  • Abolición de la mayoría de los privilegios de la antigua nobleza, como los dominios feudales que fueron sustituidos por prefecturas que dependían de un gobierno central. Los nobles que no entraron en política, se encaminaron hacia los negocios, especialmente en la industria naval y de la construcción que estaban experimentando un auge importante.
  • Modernización del ejército y el servicio militar se extendió a los hombres de cualquier extracción social.
  • El sintoísmo se convirtió en la religión oficial del Estado. Sus sacerdotes fueron considerados como funcionarios.

Este proceso no se hizo sin complicaciones: en 1877 estalló una revuelta en Satsuma, en el suroeste del país. La rebelión estaba liderada por Takamori Saigô, un samurái que había apoyado activamente la Restauración pero que ahora encabezaba un grupo de descontentos con la dirección que estaba tomando el país y lo que consideraban el abandono de la identidad japonesa. La revuelta duró ocho meses, pero el modernizado ejército imperial la aplastó y Saigô, coherente con sus principios, se suicidó mediante el ritual del seppuku. Con él terminó la era de los samuráis y del antiguo Japón: su historia serviría de inspiración para la película El último samurai.

En cuanto al imperialismo japonés en esta época, destacar que el auge demográfico, económico, técnico y militar estimuló la necesidad de crear un imperio. El reducido espacio físico del archipiélago japonés, la presión demográfica y la exigencia de nuevos mercados y de materias primas, muy deficitarias para la pujante industria, llevaron a los gobiernos japoneses a intervenir en Asia y a protagonizar conflictos diplomáticos y militares.

Además, Japón tenía intereses en la península coreana y en China. En 1876 presionó a Corea para que se abriera y admitiera su influencia. Entre 1894 y 1895 se produjo la primera guerra con China. Entre 1904 y 1905 se dio la guerra con el imperio ruso que fue vencido. Rusia tuvo que reconocer la influencia japonesa en Corea y le cedió la explotación del ferrocarril de Manchuria.

Sensei y yo

El inicio de la novela es como una introducción donde el protagonista sitúa la acción en el pasado, pero sin darnos ninguna indicación de cuanto tiempo ha transcurrido desde entonces. Al estar narrada en primera persona, toma el aspecto de una autobiografía. Este género se hizo muy popular en la época en la que se publicó esta novela (1914).

El protagonista principal, cuyo nombre nunca se nos desvela, entabla amistad con Sensei y su mujer. Sensei se nos presenta como un hombre maduro (no sabemos su edad) pero que por su forma de ver la vida y expresarse podemos deducir que es un hombre ya con cierta edad. Es un intelectual del moderno Japón. No tiene una ocupación laboral remunerada, algo que llama poderosamente la atención.

La primera parte de la novela es cuando nuestro protagonista, un joven estudiante a punto de graduarse conoce a Sensei (en japonés significa “maestro), durante unas vacaciones en la costa. Este encuentro marcará su vida hasta el final. Entablan una profunda amistad pero siempre marcada por el hermetismo de Sensei para revelar aspectos de su vida.

Sensei se nos presenta como un hombre atormentado, individualista y con un pasado trágico del que no quiere hablar. Incluso su mujer reconoce que cuando lo conoció no era así, era sociable y alegre. Algo ocurrió en un momento de su vida que lo hizo cambiar. En esta parte todo parece indicar que tuvo que ver con la muerte de su padre, la herencia y la avaricia de su familia. Además está el episodio del cementerio. Todos los meses va a visitar la tumba de un amigo de la universidad que en un momento dado decidió acabar con su vida.

En esta parte de habla de la soledad y del individualismo. La modernización de Japón trajo consigo un cambio en las costumbres y en el modo de ver la vida: ” A nosotros, que hemos nacido en esta época de libertad e independencia, no nos queda más remedio que soportar esta soledad. Es el precio que tenemos que pagar por este tiempo que nos ha tocado vivir”. En esta parte de la lectura se tratan varios temas como la soledad, el individualismo, la familia, el rencor…

Se trata también el tema del amor pero de forma muy sutil “un hombre que conoce las satisfacciones que aporta el amor habría dicho algo más afectuoso. Aunque el amor también puede ser un pecado”. Y también ambigua “Has sentido el impulso de acercarte a alguien del mismo sexo como primer paso para poder acceder a alguien del contrario”.

La importancia de la amistad: “Mi amistad nunca llegará a satisfacerte del todo, pero al menos no habrá ningún peligro en ella”. “El recuerdo de haberse prosternado ante los pies de alguien puede tornarse en un ansia por pisotear a la persona admirada”.

Las relaciones familiares y como el egoísmo destruye la unidad familiar. Sensei considera que nunca son fáciles y al final siempre se estropean por culpa del dinero, que todo lo corrompe. “¿Acaso crees que hay alguien en este mundo que se ajuste fielmente a la imagen que nos hacemos de una mala persona? Jamás encontrarás a nadie que encaje en ese molde.”

El tratamiento del papel de la mujer no es sorprendente si tenemos en cuenta en la época en la que fue escrito. Aún así, el protagonista describe a la mujer de su amigo como una mujer nada interesada, ni en el estatus ni en el dinero, ya que dice “Parecía darle más valor al corazón de las cosas, a lo que residía en nuestros más profundos recovecos”. Y aunque la amistada entre sexos es poco habitual, si que mantiene una amistada con ella y “con frecuencia me olvidaba de que ella pertenecía al género femenino”.

Con un lenguaje aparentemente sencillo y simple, Soseki va hilando los finos hilos que conforman la trama y la condición humana, aquello que existe en el corazón de las cosas, en el corazón de lo que somos.

 


Comentarios:

Opinad de vuestras impresiones sobre esta novela hasta ahora. ¿Sois capaces de leerla teniendo en cuenta el contexto histórico y social de la época? ¿Cómo veis al personaje de Sensei? y ¿el papel que juega su mujer? ¿sospecháis cual puede ser el motivo por el que Sensei tiene ese sentimiento de culpa y se aísla del resto de la humanidad?

Nos leemos,

4 comentarios para “Japón en la Era Meiji”

  1. Lola 23 de abril de 2021 a 13:00 #

    Hola a tod@s:
    En los libros de autores japoneses el ritmo de mi lectura es más pausado, me impregnan calma.
    La primera parte de KOKORO es intimista. Los nombres de los personajes no importan. Sensei es lo que significa para el joven, que va narrando, su relación con el hombre mayor. Nos lo retrata desde la observación y la intuición. La relación por su parte diría que es de dependencia emocional, cuando admite “era incapaz de alejarme de él”. De esa necesidad de estar al lado de Sensei me surge preguntar ¿de qué carece y qué busca el joven en esa figura masculina? Veo dos personas solitarias, que acaban encontrando una forma de comunicar, incluso desde el silencio. El joven deseoso y al tiempo temeroso de conocer el pasado de Sensei y las claves para entenderle. Mientras éste desencantado del mundo y los mortales se deja acompañar, no esperando nada, así el vínculo-amistad va surgiendo lentamente por su parte.
    Me he abstraído del contexto histórico y social de la época, solo algunos detalles en la narración me han evidenciado la época en la que estaba escrita.
    El papel que juega la mujer de Sensei, que si tiene nombre, es de cuidadora del marido y del hogar en el tiempo de la narración. Sufre porque algo se interpone entre ellos, pero no sabe qué es. Se intuye que en su momento jugó un papel clave para entender cómo es Sensei, aunque habrá que avanzar en la lectura para descubrir todas las claves.
    Sigo leyendo.

    • Ciberclub de lectura 28 de abril de 2021 a 8:28 #

      Gracias, Lola. El libro, como bien destacas, es intimista hasta el final. A mi modo de ver, el protagonista está en ese punto de inflexión de la niñez a la madurez. Busca un ejemplo en el que avanzar y lo encuentra en Sensei, más que en su padre o alguien de su familia. No quiere vivir en el campo, quiere estudiar, trabajar y vivir en la ciudad. Representa el cambio generacional que estaba viviendo el país en ese momento. Un saludo,

  2. Machusa 23 de abril de 2021 a 13:38 #

    Hola a tod@s:
    Me está gustando mucho la lectura de esta obra. La verdad es que me traslada a esa época a pesar de que la acción discurre por la intimidad de los personajes. He observado que la traducción, en alguna ocasión, a mi parecer, sorprende con expresiones que me sacan de esa época y de ese entorno. Me lleva a reflexionar sobre la importancia de la figura de los traductores.
    La curiosidad y la fascinación que surge en el joven por Sensei llama la atención Seguiré avanzando en la lectura..
    Saludos a todos y gracias María por tu elección.

    • Ciberclub de lectura 28 de abril de 2021 a 8:31 #

      Gracias, Machusa. Sí, a veces no nos damos cuenta de lo importante que es el papel del traductor/a en las obras para hacernos sentir y vivir lo mismo que su autor quiso transmitir. Es verdad, a lo largo de la historia hay expresiones que llaman la atención por ser demasiado modernas o coloquiales para el momento en que transcurre el relato. Un saludo,

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