Estamos en el borde

18 Dic

Los seres humanos y otros animales

Lamarche nos ofrece una serie de relatos que aunque están escritos en épocas distintas, todos tienen un común denominador: en todos los relatos aparecen animales y están protagonizados por personajes solos.

Como explicó Lamarche en una entrevista con Inés Martín Rodrigo, “Estamos en un periodo del planeta al borde de algo que puede resultar muy grave por la pérdida de ciertas especies, la destrucción de la naturaleza… Aunque, también, estamos al borde de un cambio que puede ser muy positivo”. La autora amante de la naturaleza y consciente del grave peligro que corre, quiere con estos relatos tocar la sensibilidad del lector en estos temas y que seamos consciente de todo lo que nosotros también perderíamos.

“Suelo manifestarme con los jóvenes que luchan por el clima, y creo que su generación es la del borde, en ella hay gente fantástica. Estamos obligados a cambiar algo y a hacerlo lo antes posible.”

Más que un libro con fondo ecologista se trata de relatos con personajes al límite a punto de darse cuenta de algo, se cruza un animal en su camino, que a veces les sirve de espejo, otras de escapada y otras de saco en el que volcar su cariño.

El primer relato, Frufrú”, trata de la soledad y de como la afrontamos. Un hombre solo, recoge a una pata de un refugio de animales en el que trabaja de voluntario. A través de este ave conoceremos al personaje de Louis.  55 años y de todas las personas que conviven a su alrededor. Louis vuelca toda su necesidad de cariño en la pata, de algún modo su vida está en un punto muerto. Los dos están solos. Pero la pata intenta salir de esa situación siguiendo su instinto y volviendo a la naturaleza, a pesar de seguir herida.

En Embuste, cuyo animal es un caballo negro. La protagonista es una niña que huye de la infidelidad de su madre y de la destrucción de su familia a lomos de un purasangre llamado así, “Embuste”, para acabar contemplando la destrucción de las caballerizas, sacrificadas por una moderna autopista.

En Lino […] Cipriano”, vemos cómo casualmente unos niños descubren un hormiguero y lo destrozan alegremente. La suerte de las hormigas carece de importancia ante un momento de diversión. Para ellas ese ataque humano supone una brutal amenaza a su existencia y el desbaratamiento de décadas de desapercibidos trabajos.

En Ulises” la protagonista se describe como alguien que corre con ahínco hacia una meta, sin saber cuál es. En este relato confiesa que no pudo leer el famoso libro de Joyce, que lo arrojó al mar, que aquello aún es un estigma, un socavón en su carrera lectora. Esto nos da pie para pensar acerca de cómo considerar aquellos libros llamados clásicos, convertidos a veces en paredes verticales de puro hielo.

La muerte está presente en Elad. No como algo físico, sino como una pulsión, un sentimiento, una amenaza, como el resultado de la combinación de la plenitud y el vacío que nos depara la dependencia amorosa, como si de una planta carnívora se tratase que cuidamos y alimentamos a diario con mimo extremo.

Tosco es un relato que empieza con un timo y acaba con amistad, y con gato dentro.

En Merlín la protagonista pregunta “¿no tiene usted la impresión de que nuestra mirada ya nunca volverá a ser inocente?” relacionado con la naturaleza y su padecimiento “sigue siendo igual de hermosa aunque sepamos que está enferma”.

En Rudi una madre llora la ausencia de su hijo desaparecido por muerte súbita del lactante nada más nacer. Como eso destrozó su vida y su matrimonio y aún así sigue adelante. “Las personas atormentadas por un duelo irreparable ya no creen en el futuro. Pero sí en la imaginación, de donde nacen las historias más descabelladas […] les basta con ser cómplices de algunas vidas salvajes”.

No había leído nada, hasta ahora, de Lamarche. En general me apetece siempre más empezar una novela que un libro de relatos, pero reconozco que en este caso he disfrutado mucho con la lectura.

Están muy bien escritos, con mucha sensibilidad y un lenguaje poético de principio a fin. Un canto a la naturaleza, a cuidarla y preservarla por el bien de todos nosotros.

Me sorprendió el último relato, Rudi, el más triste de todos y a la vez con un discurso muy sincero y lleno de esperanza. Espero que hayáis disfrutado con esta lectura.


¡¡Ahora os toca a vosotros!!!

¿Qué os ha parecido esta autora?

¿Qué relato os ha conmovido más?

Nos leemos,

 

6 comentarios para “Estamos en el borde”

  1. Ana 18 de diciembre de 2020 a 21:54 #

    Hola, bueno después del mal trago que me supuso Mandíbula, esta lectura fue un bálsamo.
    Me ha gustado y me ha emocionado muchísimo, he llorado con Embuste y me he emocionado con Fru Fru, he sentido mucha violencia con el destrozó del hormiguero, en fin que he disfrutado de la lectura, no podría quedarme con una sola de las emociones.
    Podría leer algo más de la autora, me ha resultado cercana su escritura.
    Gracias y felices fiestas a tod@s

    • Ciberclub de lectura 22 de diciembre de 2020 a 12:07 #

      Gracias Ana, me alegra que esta sí te haya gustado y no hayas pasado un mal rato. La que más me ha gustado, coincido contigo y con Esther, es Frufrú. Quizá por ser la primera y la más larga. Y la que más me ha emocionado ha sido el último relato, como ya os dije. Felices fiestas,

  2. Esther Abalde 20 de diciembre de 2020 a 13:03 #

    Hola! Poco que aportar a lo que ya has comentado, me ha parecido una lectura muy tranquila, apacible…yo diría que con cada uno de esos relatos parecía que leía poesía.
    Me ha gustado la forma de escribir ,no había leído nada de esta escritora,ha sido realmente cautivador.
    Si tengo que decidir por un relato ,creo que me quedo con Frufru, no sé si por ser el primero y por ello el que me sorprendió porque no lo esperaba…
    Espero la próxima lectura. Un abrazo a todos

    • Ciberclub de lectura 22 de diciembre de 2020 a 12:09 #

      Gracias Esther, el ritmo poético es una constante en todos sus relatos y eso que son relatos escritos en épocas distintas de su vida y compilados en esta edición. Espero que la próxima lectura también te guste. Felices fiestas a todos y todas,

  3. CARMEN 22 de diciembre de 2020 a 10:49 #

    Hola a tod@s:

    No había leído nada de la autora y la verdad, no son mis preferidos los libros de relatos. De todos modos, tengo que decir que me han gustado todos y cada uno de ellos. Tal y como comenta Esther, a veces da la sensación de estar leyendo en verso. Es cautivador la forma que tiene la autora en el último relato de ponernos en la piel de esa madre que llora la pérdida de su bebé, con lo sucedido en otra familia de una forma mucho más dura. En cada uno de los relatos nos habla de sentimientos a través de los animales. Nos une a los animales mediante la soledad, la hipocresía, la pérdida, la violencia. No son los animales los que los provocan pero, sí un canal por el que los protagonistas dan salida a los sentimientos.

    De la autora me han hablado muy bien de “La memoria del aire”, que probablemente sea una de mis próximas lecturas. Ya os contaré.

    Felices fiestas a todos.

    • Ciberclub de lectura 22 de diciembre de 2020 a 12:05 #

      Gracias Carmen, coincido contigo en que los libros de relatos no son mis preferidos. En este caso, me hablaron muy bien de la autora y no había leído nada de ella. La “Memoria del aire” tiene muy buenas críticas y también será una lectura que haga próximamente. Felices fiestas!!!

Ahora te toca a ti

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