El legado de Gilead

3 Mar

“Pensábamos que haríamos que todo fuera mejor. Mejor no significa mejor para todos. Para algunos siempre es peor”.

Argumento

En esta segunda parte de la novela se descubre que Defred y su familia fueron capturados justo al intentar cruzar la frontera con Canadá. Querían huir porque con la nueva Ley estaban penados los segundos matrimonios y Lucke se había separado de su primera mujer para casarse con Defred. Así que fueron capturados y separados. Los hijos de estas uniones eran entregados a matrimonios de las clases altas que no tenían hijos y las mujeres entregadas como criadas para procrear. Defred nunca supo que hicieron con Lucke. Esto es el pasado, al que siempre recurre para no perder su identidad.

En la actualidad, Defred sigue con su rutina. El Comandante llega a un acuerdo con ella para que lo visite dos o tres veces a la semana en su despacho, y ¿qué quiere? que juegue con él al Scrabble. El Comandante se siente solo, no tiene a nadie con quién compartir su tiempo. Le dice a Defred que su esposa apenas le habla. A partir de ese momento, los encuentros sexuales con el Comandante se hacen más incómodos, ya no siente que sea una mera transacción económica pero tampoco que haya complicidad. Es una situación difícil.

Sabemos que hay una red en la clandestinidad que está en desacuerdo con el régimen imperante pero que hay que tener mucho cuidado para que nadie sospeche y te puedan acusar. Defred se entera por su amiga, pero no sabe mucho más de este grupo. Sabe que la palabra clave es “Mayday”

Serena Joy se impacienta de esperar a que Defred no se queda embarazada de su marido y le propone que lo intente con Nick. Sospecha que su marido pueda ser estéril y ella quiere un hijo a toda costa. Este tipo de comportamiento está penado por la Ley pero quiere arriesgarse y le dice que la encubrirá pero que tampoco tiene muchas más posibilidades porque su tiempo de estancia en la casa se le está terminando.

El Comandante la lleva a una fiesta nocturna y Defred descubre como se divierten realmente los nuevos dirigentes de Gilead, con mujeres maquilladas y vestidas para prostituirse con ellos con el único beneficio de no acabar trabajando en las colonias. Ahí ve a su amiga Moira, que siendo gay no puede encajar en ningún otro eslabón de un patriarcado que solo utilizan a las mujeres para procrear y satisfacerlos sexualmente.

Después de esta experiencia se refugia en los brazos de Nick y lo ve más de lo que Serena Joy había previsto. De alguna manera se enamora de él y no le importa lo que le pueda ocurrir y empieza a ser menos prudente y vivir con sentimiento esta nueva relación, confesando su verdadero nombre y confiando en él.

La historia termina viéndose Defred descubierta por Serena Joy en su salida nocturna al Club. Antes de que la denunciara vienen unos hombres a buscarla. Nick le dice que se vaya con ellos y que confíe en él. Le da la palabra clave “Mayday”, pero ¿se salva realmente? yo quiero pensar que sí, que no la traiciona. 

Los personajes

Los personajes son otro acierto de la autora. Es fácil empatizar con Defred porque se trata de una mujer totalmente normal. No hay nada excepcional en ella, tan sólo las circunstancias que se ve obligada a vivir la convierten en la heroína de esta historia distópica.

Otra cosa es Serena Joy, la Esposa. Es la antagonista perfecta, una mujer reprimida y represora que maltrata a su criada de forma sutil y sistemática y que se debate entre la necesidad de cuidarla (es la única esperanza para hacer realidad su sueño de ser madre) y el odio y los celos crecientes que siente por ella. Es malvada y vengativa.

Mucho más ambiguo es el personaje del Comandante, una figura en apariencia ajena a ese mundo de mujeres que rodea a Defred, pero, que a medida que avanza la historia, nos descubre diversos ases en la manga, a cada cual más sorprendente.

Nick es el personaje que más desconcierta en un principio. En el epílogo parece que por los testimonios encontrados realmente estaba infiltrado en los Ojos y logra salvar a Defred

Lucke es el personaje mas desdibujado. Realmente parece que se acomoda al nuevo régimen porque no ve con malos ojos que su mujer tenga prohibido trabajar o tener dinero. No se escandaliza cuando los hechos empiezan a ocurrir.

El final del Cuento de la criada

Ese epílogo se titula, realmente, Notas históricas sobre ‘El cuento de la criada’, y lo que hace es llevarnos al futuro, a un año 2191 en el que se celebra un simposio sobre Gilead. Si, hasta ese momento, hemos estado leyendo el testimonio de Defred su tiempo como criada, pasamos a leer la charla de un investigador en el 12º Simposio de Estudios Gileadianos. Esto nos da la pista de que Gilead no duró eternamente, tuvo un fin, pero desconocemos cuándo ocurrió o cómo. Lo único seguro es que fue un periodo lo suficientemente importante como para que merezca investigaciones académicas de diferentes disciplinas y congresos sobre el tema.

La charla que Atwood incluye es la de un profesor universitario que habla sobre las dificultades de autenticación del relato de Defred. Afirma que fue encontrado grabado en unos treinta casetes escondidos en una caja metálica de zapatos, enterrada a su vez en las ruinas de la ciudad de Bangor, en lo que antes fue el estado de Maine. 

Se toman molestias en verificar lo que Defred cuenta en esas cintas (desordenadas, y grabadas en medio de música variada para no despertar sospechas) porque ha habido varias falsificaciones de testimonios de la vida en Gilead que se han vendido por muchísimo dinero, y por otro lado, si es todo cierto, pueden tener un vistazo a cómo era por dentro el régimen que, para los académicos, es fundamental.

Porque Gilead eliminaba periódicamente sus registros documentales. La charla nos desvela que hubo varios disturbios internos que llevaron a purgas de las facciones derrotadas, y a esa destrucción de documentos. La mención de las purgas también revela cuál fue el destino del Comandante Waterford, acusado de poseer material herético y de esconder a una persona subversiva, cargos que le llevaron a ser ejecutado.

Se habla de una Gran Purga que eliminó a buena parte de los fundadores de Gilead, y que dio comienzo a lo que los investigadores llaman “periodo medio”; esto quiere decir que el régimen duró lo suficiente como para que una nueva generación de dirigentes subiera al poder y que se refinaran sus métodos de opresión.


¡Ahora os toca a vosotros!

¿Que os ha parecido la novela? ¿Veis paralelismos con el mundo actual? ¿Creéis que esta novela es una exaltación del feminismo como se dice en muchos análisis literarios?

Hay muchos temas interesantes para comentar: feminismo, patriarcado, maternidad subrogada, fertilidad, sexualidad, etc. ¡¡¡Espero vuestras opiniones!!!

El próximo viernes, 6 de marzo, presentaré la siguiente lectura para que os de tiempo a buscarla durante la semana siguiente.

Nos leemos,

16 comentarios to “El legado de Gilead”

  1. CARMEN 4 de marzo de 2020 a 13:45 #

    Hola a tod@s:

    El libro me ha gustado mucho. Entiendo lo de su fama, ya que es muy original tanto la historia como el punto de vista que propone. Me ha llamado la atención que en la actualidad se tenga como una lectura feminista, cuando, salvo en su subconsciente, no lucha de manera activa por su identidad, ya que se entiende perdida para ella misma. Sí que es cierto que pone valores que identificamos como feministas, como la lucha de su amiga por salir de ésa sociedad opresora. Nos hace ver que en una sociedad opresora la mujer(como suele ocurrir) tiene las de perder pero, a mi entender, en ésta sociedad manda el dinero que da poder. Tenemos las grandes figuras de ése poder en el comandante y en la monja que las “guía”. Me parece que Nick y Luck son personajes que tienen una cierta referencia para ella. De su antiguo amor se nos refiere como a una persona egoísta y que no le molesta trabajar para los dos, sin tener en cuenta los deseos de ella. Nick, hace lo mismo. Tienen encuentros y después, se supone que la ayuda a escapar, pero se deja entrever que es por el bien de el mismo. Me desconcierta un poco.

    El epílogo es muy original. Me cogí un cierto mosqueo porque no me parece que esté a la altura de la novela. Ha sido como desvirtuar lo acontecido con la mirada desde ése presente-futuro y lejano.

    He leído que la autora ha vivido en su pasado en la antigua Alemania y la historia parece que bebe bastante de lo acontecido con los nazis vistos desde hoy.

    Gracias como siempre por ésta propuesta.

    Saludos.

    • Ciberclub de lectura 4 de marzo de 2020 a 14:35 #

      Es un tema que me gustaría que se tratara, el del feminismo. La autora comenta que siempre le preguntan si realmente escribió una novela feminista y ella considera que no la escribió con esa intención. Yo mientras la leía no veía ningún alegato feminista salvo por la circunstancia de que lo que imperaba era un patriarcado y la mujer estaba anulada y puesta a la altura de un niño en cuanto a su papel laboral, social, etc. Pero no veo lucha por parte de Defred por salir de esa circunstancia, o buscar alianzas y estar en la resistencia o algo más allá de intentar sobrevivir (muy entendible por otro lado) y sí veo mucha crueldad entre las mujeres entre sí. Parece que quien tiene un poco de poder lo quiere ejercer a toda costa por el mero placer de sentirse superior. ¿Qué pensáis vosotros?

      • Carmen 4 de marzo de 2020 a 14:54 #

        Es que a mi me parece que habla de poder sobre la vida de los demás. Está el yo decido sobre tu destino, porque tengo poder.
        También está el miedo a ese Ojo que todo lo ve.

  2. Ciberclub de lectura 4 de marzo de 2020 a 15:02 #

    Sí, yo también lo veo así. Un alegato sobre el poder y el control absoluto sobre las personas. Es el eterno debate, cuanta más libertad tengamos más expuestos estamos a que las sociedades no sean capaces de proteger al individuo. Es el peaje que pagamos por intentar ser lo más libres posibles.

  3. Ana María Heinze BFRP 4 de marzo de 2020 a 21:29 #

    Estoy de acuerdo con todas, yo no le veo una perspectiva feminista, para nada. Si muestra una sociedad patriarcal y absolutamente represiva. Es muy interesante la estructura del control sobre el cuerpo, pareciera que todo finalmente se remite al cuerpo y desde allí poseo o no al otro, depende el estatus dentro del orden social que tienen.
    A mi en términos generales me pareció un relato original, bien escrito, ágil y lleno de descripciones muy minuciosas que sostienen la historia. Los colores, las formas, el ambiente, sin grandes contrastes, monótono. Todo se orienta al adoctrinamiento.
    En cuanto a sí veo paralelismo con los tiempos actuales, no tanto. Es cierto que existe este control del cuerpo desde otra perspectiva, el cuerpo parece pasar a ser un capital cultural importante. De él a veces depende el éxito o el fracaso social de los individuos y eso es muy cruel. Esta tan cosificado que no logramos ver y apreciar la real belleza de todos los cuerpos. Es un tema complejo, termina siendo una cosa que sirve para algo, como en el caso de las criadas y del cual se toma una absoluta distancia emocional. Eso es verdaderamente violento. Pero sin embargo el sistema actual todavía nos da ese espacio para pensarnos y tomar decisiones, eso hace un gran diferencia.
    Espero que nunca lleguemos a esos lugares y que podamos por lo contrario reafirmarnos en la autodeterminación, a partir del cuerpo cada vez más.
    Fue una lectura entretenida
    Saludos
    Ana

  4. saevor 5 de marzo de 2020 a 13:57 #

    Estoy intentando publicar mi comentario, pero no me deja hacerlo diciendo que está duplicado…. a ver ahora si puedo…

    Bueno, yo no veo el libro como un alegato feminista en sí, sino más bien que se posiciona contra los regímenes totalitarios, y sobre todo contra las dictaduras religiosas. Pero teniendo esto en cuenta, sí veo posturas feministas muy claras, no ya en Defred, -que la veo más bien como a esa gente que a pesar de tener esas ideas acaba siguiendo la norma impuesta por miedo al castigo y la represión-, pero sí en su madre y en Moira, que son claros ejemplos de la lucha feminista en nuestra sociedad.
    Por otro lado, sí que veo claras referencias a situaciones actuales y del pasado cercano, como serían las sociedades iraní y afgana, ahora bajo el yugo de dictaduras religiosas pero que en los 70 y 80 no tenían nada que envidiar de las sociedades europeas contemporáneas (si no recuerdo mal, la propia Margaret Atwood se inspiró en ellas para esta novela). E incluso puedo ver un claro reflejo en los Estados Unidos actuales, en los que muchos estados están llegando a aprobar leyes que penan con cárcel (y algunos están llegando a proponer la pena de muerte) para las mujeres que aborten en cualquier caso y aquellos que las ayuden, incluso en el caso de que vayan a hacerlo a estados donde no está penado de la misma forma; o los casos en los que han dado derechos de visita a los padres con hijos fruto de la violación. Y sin ir a esos extremos, las libertades sobre el propio cuerpo de la mujer están cortadas en ese país de tal forma que una mujer que quiera tomar anticoncepción, pedir un aborto por causas médicas, o tener que recurrir a una histerectomía, necesitan el consentimiento firmado de su marido o su padre, algo que aquí nos parece bastante imposible, pero allí es lo habitual, con lo que no veo tan lejano el caso de Gilead.

    • Ciberclub de lectura 5 de marzo de 2020 a 14:06 #

      Estoy totalmente de acuerdo con tu observación. Quizás la figura que representa más el feminismo en esta novela sea la madre y por eso acabó en las colonias. También veo semejanzas con regímenes actuales donde la mujer no cuenta para nada en la sociedad. Atwood comentó también en una entrevista que no quería hacer una novela en contra de la religión, porque ella piensa que las religiones por si mismas no son malas, quería hacer una crítica a la utilización partidista de los símbolos religiosos para causas políticas, sociales, etc. Cuando estudiaba en la universidad creía de forma utópica que los derechos alcanzados en la sociedad no tenían vuelta atrás, y ahora compruebo tristemente que no es cierto y que siempre hay que estar alerta.

  5. Susana 5 de marzo de 2020 a 21:53 #

    A mí me sorprendió la novela, pero estoy d acuerdo con todos los comentarios. Para mi no es feminista, al revés, de hecho el papel d Defred como simple objeto para tener un hijo y el d las esposas, q al final tampoco cuentan para nada porque aunq se sientan humilladas teniendo q aceptar a las chicas en casa y haciendo el ritual al q están obligadas tanto ellas como las criadas, lo importante es el fin y lo q desea el régimen totalitario, sus sentimientos no son tenidos en cuenta.
    Las mujeres no tienen ningún derecho, así se ve cuando son entregadas a los soldados en aquella ceremonia, son simples objetos.
    Es una crítica a las sociedades q imponen sus ideas por la fuerza y q se valen de la religión para dominar a la población. Las religiones y ciertas ideologías no son malas en si mismas, el problema viene cuando se fanatizan y se utilizan en propio beneficio para tener poder absoluto sobre las personas utilizando el terror y el castigo para mantener el orden y el poder.
    Lo único libre en situaciones así es el pensamiento q nadie puede controlar y permite evadirse de una realidad aterradora y ayuda a seguir adelante mientras se mantenga la esperanza de poder escapar algún día de esa situación.

  6. Ciberclub de lectura 6 de marzo de 2020 a 8:35 #

    Atwood nos vaticina que las sociedades pueden cambiar sin apenas darse cuenta y por varios motivos: la inacción, la ignorancia, la costumbre de ver sucesos violentos por televisión y que apenas nos afecten. Hay un párrafo muy ilustrativo donde Defred cuenta como ocurrió aquello:
    “Nada cambia en un instante: en una bañera en la que el agua se calienta poco a poco, uno podría morir hervido sin tiempo de darse cuenta siquiera. Por supuesto, en los periódicos aparecían noticias: cadáveres en las zanjas o en el bosque, mujeres asesinadas a palos o mutiladas, mancillas solían decir; pero eran noticias sobre otras mujeres, y los hombres que hacían semejantes cosas eran otros hombres. Nosotras no conocíamos a ninguno de ellos. Las noticias de los periódicos nos parecían sueños o pesadillas soñadas por otros. Qué horrible, decíamos, y lo era, pero sin ser verosímil. Sonaban excesivamente melodramáticas, tenían una dimensión que no es la de nuestras vidas”.
    Es el “síndrome de la rana hervida”, una analogía que se usa para describir el fenómeno ocurrido cuando ante un problema que es progresivamente tan lento que sus daños puedan percibirse como a largo plazo o no percibirse, la falta de conciencia genera que no haya reacciones o que estas sean tan tardías como para evitar o revertir los daños que ya están hechos. La premisa es que si una rana se pone repentinamente en agua hirviendo, saltará, pero si la rana se pone en agua tibia que luego se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte.

  7. Lory 6 de marzo de 2020 a 12:40 #

    Hola a todos: quiero agradeceros los jugosos comentarios q me han ayudado a salir d mi visión desconsoladora dl libro.
    No sé si este es un libro llamado a perdurar como un clásico, pero lo cierto es q no deja indiferente.
    De la misma autora leí: Alias Grace q m pareció espléndido y Nada se acaba. Tenía una buena referencia dl estilo d esta autora.
    Para nada lo veo feminista salvo en peqs.pinceladas: la resistencia clandestina d las mujeres-criadad y esa necesidad d Defred d mantener un rescoldo d rebeldía con sus secretos.
    Como apunta María es una llamada a no dormurnos en los logros conseguidos como sociedades o colectivos xq nada está a salvo.
    Apunto la surrealista puesta en escena dl parto y encuentro sexual. Teatro irónico d los momentos.
    El papel dl hombre en la novela es el q es: vigilantes, salvador, marido tibio y el comandante ofreciendo mugajas para terminar en el prostíbulo, donde Moira dice q al menos allí tiene libertad.
    Invierte los papeles con gran sutileza: en muchas sociedades la mujer asciende si tiene 1 hijo varón, (no olvidemos a las reinas) y awuí el ascendido será el Comandante si deja preñada a la criada.
    Lo mas escalofriante es querer crear un pensamiento único al servicio dl poder.
    El final lo vi muy forzado. Es como eso q nunca se debe hacer en una historia, decir q todo fue un sueño.

    • Ciberclub de lectura 6 de marzo de 2020 a 13:04 #

      A mi el final, “Notas históricas…”, es lo que menos me gustó. Lo tuve que leer varias veces por si se me escapaba algún dato importante. Es como si no estuviera a la altura del resto del libro. El personaje del Comandante es el que más aristas tiene, por un lado está en el poder y lo ayuda a consolidarse y por otro, siente cierta compasión por Defred y una pequeña angustia por si se suicida, De ahí que la invite a jugar todas las semanas, etc. Confiesa que no tiene buena relación con su mujer, con la que apenas se habla. Siente la soledad. La búsqueda de un hijo parece que tampoco le preocupa mucho y si lo intenta es por la posición social que le va a proporcionar. Y después, también tiene un lado siniestro llevando a Defred al club/burdel para dar rienda suelta a sus fantasías. Es una de las premisas de los regímenes totalitarios “todos somos iguales, menos unos pocos que somos más iguales”.

  8. Carmen 7 de marzo de 2020 a 12:21 #

    Hola, quería resaltar que en los comentarios aparece mucho la dictadura que soportan las mujeres en el libro, pero y los hombres?. Me parece que hasta el Comandante es reprimido buscando la libertad de decisión y acción. Un ejemplo, es cuando lleva a Defred al Club.

    Moira ha escogido ésa libertad falsa antes que ninguna. No es feminista, lucha por vivir.

    Es una gozada leer los comentarios de mis compañeros, son enriquecedores.

    Saludos

  9. tonichin 8 de marzo de 2020 a 15:41 #

    Ya comenté que no re-leería “El cuento de la criada” para la ocasión, y su lectura me queda demasiado atrás como para hacer una valoración tan detallada como el resto de mis compañeros. Aún así, por aportar mi punto de vista, diré que yo en su momento sí entendí que el libro era feminista, porque más allá de alertarnos de los peligros de una dictadura teocrática, hace mucho hincapié en que el lector se sienta incómodo ante las injuticias sufridas por las mujeres. Creo que más que un libro sobre la lucha feminista, puede ser un libro que actúe como un toque de atención o un recordatorio, que promueva la concienciación para con la causa feminista al ver condensados y amplificados muchos de los agravios que históricamente han padecido las mujeres.

    Saúdos!

  10. martaldmt 9 de marzo de 2020 a 21:07 #

    Hola a tod@s,

    Un poco fuera de tiempo así que dejaré un breve comentario.

    Me ha resultado muy complicado digerir la temática de este libro (y eso que ya la conocía) pero aún así, la sola idea de un mundo así literalmente me encogió el estómago.

    Al final es un tipo de esclavitud actual lo que les sucede a estas mujeres. Las peor tratadas son las desterradas para acabar falleciendo en condiciones infrahumanas pero la situación del resto también me parece espantosa.

    En cuanto a lo que comentáis del feminismo, yo pienso justo lo contrario, mi sensación fue la sumisión más absoluta de estas mujeres sin apenas intentos de salir de la situación.

    Saludos

  11. Ciberclub de lectura 10 de marzo de 2020 a 12:09 #

    Me parece interesante la visión de Tonichín, creo q la autora intentaba que el lector se sintiera incómodo ante estas situaciones. Fue mi percepción al leerla, pero también mi incomodidad fue ver el comportamiento de muchas mujeres entre sí, la envidia, la crueldad, el vigilarse unas a otras, los comentarios despectivos… eso también me puso en una situación incómoda.

    • saevor 12 de marzo de 2020 a 1:35 #

      Bueno, tengamos en cuenta que ese tipo de comportamientos son habituales y se fomentan entre las minorías que peor lo pasan en este tipo de regímenes. No hay más que pensar que en los campos de concentración nazis existían las figuras de los encargados de mantener el orden entre los presos y de denunciar cualquier anomalía, y normalmente eran judíos los designados para hacerlo. Y hacían lo que fuese con tal de recibir una buena palabra o una recompensa de los nazis que tenían por encima….

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