Defred

19 Feb

“Así de una cama a otra, comunicábamos nuestros nombres: Alma, Janine, Dolores, Moira, June”

¿Quien de ellas nos cuenta la historia?

Argumento

Defred, la protagonista de esta novela, nos irá narrando toda la historia de su vida a base de recuerdos dispersos que oscilan entre el origen de la república y el presente, reconstruyendo todo ese intervalo de tiempo de forma fragmentaria y siempre con evidente tristeza y resignación.

Mediante su testimonio, sabemos que la vida en Gilead es siniestra. Se trata de una sociedad represiva y puritana en la que cualquier intento de disidencia es castigado con la muerte. Están en todo momento vigilados por los Ojos (controladores) y los Ángeles (vigilantes), personajes con ciertas reminiscencias orwellianas que basan su vida en espiar y denunciar cualquier comportamiento sospechoso.

Todos ellos están dirigidos por unos pocos líderes que son los Comandantes, el escalón más alto de la sociedad. Sometidas a la voluntad de los Comandantes están las Esposas, que reciben la ayuda de las Marthas, que son las mujeres que desempeñan las labores de servicio doméstico.

Cada escalón social puede identificarse, además, por el color de sus ropas que se describen como uniformes. El de las Criadas es una especie de hábito de monja de color rojo. En de las Esposas es azul y el de las Marthas verde claro.

El comandante es el único hombre que puede mantener relaciones sexuales con Defred, y puede violarla una vez al mes, acto al que llaman eufemísticamente “la ceremonia”, para intentar dejarla embarazada y tratar, por este procedimiento aplicado a todas las criadas, de incrementar la tasa de natalidad que ha descendido debido a la contaminación química que ha ocasionado la infertilidad en la mayoría de la población.

Las mujeres que no quieren ser Criadas o no se quedan embarazadas las envían a las colonias con las No Mujeres donde hay tal grado de contaminación que acaban muriendo en menos de tres años. Muchas Criadas son despreciadas por el resto de las mujeres por no haber elegido irse a las colonias y en cambio querer someterse sexualmente a los hombres.

En esta parte de la novela, Defred recuerda su vida justo antes de los atentados. Estaba casada con Luke y tenían una hija. Soñaban con tener una casa con jardín y varios hijos. Soñaban en libertad. Ahora a Defred eso le parece tan lejano que le cuesta acordarse de todo.

Su vida es monótona y aburrida, consiste en rutinas. Ir a la compra, dar un paseo. Siempre acompañada de otra criada. En este caso se llama Deglen. Tienen que ir siempre juntas por la calle, en silencio. Solo hablan cuando les preguntan. En la casa en la que lleva cinco semanas, es despreciada por las Marthas y por la Esposa, Serena Joy que la consideran una mera transacción comercial. No es una persona, es una mera mercancía.

Pero Defred tiene un pasado terrible, su hija se la arrebataron cuando se instauró la República y no sabe donde y con quién está. Ahora tendrá ocho años. Su marido ha desaparecido y cree que ha muerto. Ella la internaron en el Centro Rojo para reeducarla, para que pensara que los hombres tienen sus necesidades sexuales y no pueden reprimirlas pero las mujeres son las que tienen que poner los límites y al mismo tiempo someterse a ellos, a los Comandantes. Igual que las esposas a sus maridos. Es una sociedad patriarcal donde las mujeres no opinan, no estudian, no trabajan.

A Defred se lo han quitado todo, todo menos su pensamiento, sus sueños, su imaginación. Intenta seguir adelante. Resignarse con lo que tiene e intentar sobrevivir. Se fija en Nick, el guardián de la casa donde vive, que hace las funciones de chófer del Comandante. Pero le está prohibido hasta hablar con él, aún así sueña con él.

Comentario

Esta novela nos relata hechos terribles, nos habla de dictadura, de religión como instrumento para justificar el nuevo orden, de sometimiento, de violaciones, etc., pero a pesar de vivir sin derechos, sin libertada y como una esclava, no le pueden quitar su pensamiento en el que se refugia para no volverse loca.

Defred no es su verdadero nombre. No lo menciona en la novela. Defred significa que pertenece a un Comandante que se llama Fred. El nuevo orden también anuló su identidad. No fue la primera Defred que pasó por esa casa, hubo más. Todas con la misma misión, dar un hijo al matrimonio. No son tratadas como seres humanos, no tienen derechos, pero si obligaciones.

Atwood nos hace pensar en  nuestra sociedad como algo que puede volverse contra nosotros el día menos pensado. Nos muestra la fragilidad de un sistema que puede quebrarse de la noche a la mañana y en donde se impone un nuevo régimen que aniquila la libertad. Quien piense que hoy en día esto no puede suceder, le pido que haga un ejercicio de memoria y recuerde lo que pasó hace unos años en Afganistán cuando el régimen teocrático de los talibanes prohibió, por citar algunos ejemplos, trabajar a las mujeres en ciertas profesiones u obligarlas a llevar el ignominioso burka. O, remontándonos algunos años más atrás, cuando el régimen de Homeini en Irán generó una involución social, que llevó a Irán de ser un país moderno y abierto a retrógrado y autarquista.

Otro de los aspectos destacables de El cuento de la criada es el tono de cruel ironía que la autora utiliza a lo largo de toda la narración. Defred se resiste a ser pisoteada por la máquina represora de la república de Gilead. Aunque de cara al exterior se comporte como la plácida y pasiva esclava sexual que le corresponde por su condición de criada, hay algo irreductible en ella, un odio y una rebeldía que, paradójicamente, es lo que la mantiene viva. Y esa actitud disidente la muestra Margaret Atwood de forma magistral con un sentido del humor desesperanzado y amargo, el sentido del humor característico de las personas que lo han perdido todo.


¡¡Ahora os toca a vosotros!!

Me gustaría saber vuestras impresiones de esta novela hasta este momento. Algunas lectoras me han escrito para decirme que no podían seguir leyendo porque les parecía extremadamente dura la historia. Entiendo que el contenido es muy desalentador pero me parece imprescindible esta historia para ser consciente de que no nos podemos descansar en que las cosas no pueden cambiar, hay que seguir peleando por los derechos y por mejorar la sociedad.

¿Qué opináis vosotros?

Nos leemos,

13 comentarios to “Defred”

  1. Esther.A 19 de febrero de 2020 a 20:09 #

    Hola, pues la he terminado, me recuerda a 1984, y a un mundo Feliz , creo que ya haces mención a estas novelas en algún momento en relación a este libro.Impresiona la dureza de trato y la forma con que son reeducadas y obligadas , también algunos hombres, creo que subyace una lucha feminista , reflejada en su amiga Moira , pero no quiero continuar por si descubro algo. Miedo da porque no parece pueda ser tan irreal, tenemos claro ejemplo en Irán.
    A mi me ha gustado, y como otros nunca la hubiese leído , porque no me atraía; es más, no vi la serie.Gracias por esta propuesta

  2. Lecturas 19 de febrero de 2020 a 22:13 #

    Hola! Me llama mucho la atención la narración de su nueva vida (totalmente reprimida , sometida,y anulada como persona) intercalada con las historias de su vida anterior, con su marido e hija, en la que era libre y recuerda con asombro que vestía incluso pantalones y fumaba.Estás tan absorto en la lectura que estos choques entre sociedades me ponen los pelos de punta!!!! Y ahí es cuando digo….no puedo leer más !!! Que duro!!! Cogeré aire y la retomaré

  3. Ciberclub de lectura 20 de febrero de 2020 a 8:55 #

    Una de las situaciones que me producen más desasosiego del libro es ver la actitud de las mujeres entre sí. El maltrato, la envidia, el poder, etc., Reproducen esquemas aprendidos y los trasladan a la siguiente generación. Esas conductas me producen desesperanza en el género humano. No hay empatía, no hay solidaridad… ¿A vosotros?

    • Comentarios 20 de febrero de 2020 a 19:15 #

      En muchos momentos te viene a la mente la imagen del “ama de llaves” de la época victoriana o la típica institutriz…De todas maneras aunque no se compartan sí hay que entender que los sentimientos (odio, amor, ira, felicidad,…) son sentimientos humanos y forman parte de nosotros. El problema es cuando no los controlamos o los anteponemos a la lógica (p.e.; que me guste leer no me da derecho a robar un libro).
      Igualmente en cuanto a la falta de empatía bien podríamos llevar la situación del libro a nuestro mundo. ¿Cuántas veces protestamos por la lapidación de una mujer? ¿la ablación…?

    • Ana María Heinze BFRP 23 de febrero de 2020 a 12:39 #

      Dentro del sistema patriarcal. históricamente se ha sostenido la rivalidad entre las mujeres como una forma sistemática de dominación. Lamentablemente esto se sigue reproduciendo en la actualidad y es uno de los temas que hemos de comprometernos como mujeres y trabajarlo, la sororidad. La hermandad entre mujeres, que son capaces de transformarlo todo a partir de su creatividad en colectivo, no como enemigas sino como hermanas, compañeras de camino. Es un tema hermoso y como vos decís, acá se juega la empatía, una mujer poniéndose en el lugar de la otra, para entenderla, escucharla, acompañar, consolar. Es muy hermoso el encuentro entre mujeres, son capaces de tanto y tan bellas cuando se sostienen en libertad. Todo lo contrario que lo que plantea Atwood en su historia.
      Me gusta y siento que es una lectura ágil y no macabra, es respetuosa. Lleva a la reflexión. Yo lo estoy disfrutando

  4. Comentarios 20 de febrero de 2020 a 17:28 #

    Luego de haber terminado de leer esta primera parte de la novela toca ya comentarla (disculpad el retraso). Es una novela complicada de leer o, más bien, incómoda de leer por su estructura narrativa. La autora presenta capítulos breves subdivididos en párrafos que saltan inesperadamente de hechos presentes a recuerdos pasados y vuelta a empezar. Hay que subrayar que en esta novela el tiempo o, mejor dicho, el paso del tiempo juega un papel esencial (en si la gestación ya supone un condicionante temporal). Diría con cierto ánimo de no equivocarme que los verdaderos protagonistas son: el paso del tiempo y los recuerdos.
    Realmente es imposible no comparar esta novela al “1984” de Orwell aunque sean realmente obras muy distintas. George Orwell se sirve de su novela para describir la realidad futura del mundo en base a lo vivido por éste en la primera parte del siglo XX. Orwell nos muestra el fruto del socialismo, comunismo y totalitarismos de diverso pelaje. Sin embargo Atwood no persigue la crítica sociopolítica.
    Si nos fijamos al leer “El cuento de la criada”, bien podríamos decir que es una novela profundamente “sexualizada” (enaguas, prohibiciones, libros en lugares cerrados, uso del color rojo como elemento básico, sumisión,…) ¿y ésto por qué?. Atwood nace en el ´39 siendo contemporánea de Monique Wittig que influye, lo creo personalmente, en la persona de Atwood. Así Wittig habla de “clases de sexos” o compara la “heterosexualidad con un régimen político”. Estas características están muy marcadas en nuestra novela. Si nos fijamos, la novela gira entorno a la presencia activa de mujeres (positivas o negativas) y los hombres nos ofrecen un posicionamiento represivo/dominante o se convierte en un ser pasivo o un recuerdo en el pasado. A principios de los ´80 mujeres de orientación homosexual tanto en Francia como en Quebec (destaco que Atwood es canadiense) apuntalan un “lesbianismo radical” el cual consideraba la hererosexualidad como un “régimen político que debería ser derrocado”. ¿No es realmente este concepto parte argumental de nuestra novela?
    Opino que nosotros podemos leer “Rebelión en la granja” como un cuento de animales o una alegoría del comunismo. Podremos igualmente leer “El cuento de la criada” como los recuerdos y vivencias que ahogan el corazón de una mujer o como las primeras pinceladas de un nuevo ideario de construcción social.
    Por todo ésto pienso que “El cuento de la criada” tiene, vuelvo a repetir, un argumento sexualizado y no de manera fortuita. Es, en definitiva, una obra que hace apología de la agenda globalista.
    Prometo no ser tan abstracto en el futuro pero las novelas, como el buen vino, merecen ser
    paladeadas y no sólo bebidas.
    Un saludo.

  5. tonichin 20 de febrero de 2020 a 22:25 #

    Boas,

    Recuerdo de cuando lo leí el momento en que Defred describe su habitación en la casa del comandante y explica cómo no disponen de nada ni remotamente cortante, dónde poder colgar una cuerda o similar, o cómo tampoco pueden abrir las ventanas del todo. Estos detalles casi sin importancia en comparación con lo que estaba por llegar, eran la introducción que después nos llevaría a una larga lista de denigraciones, vejaciones y violaciones. Sin embargo me pareció que trataba estos temas, que son ciertamente crueles, de una forma muy correcta, sin regodearse en los aspectos más sórdidos. Por eso me extraña que se hayan producido bajas por haber encontrado el libro “demasiado cruel”. Como dice Atwood en la introducción, una norma que se propuso fue la de no incluir ningún suceso que no hubera ocurrido ya en la Historia ni tecnología que no existiera, y si de algo podemos estar seguros es de que el ser humano puede llegar a ser muy cruel, y lo ha sido en numerosas ocasiones en el pasado. Quizás a día de hoy veamos que una sociedad como la descrita en el libro sea imposible en EEUU pero me da la impresión de que en cualquier país hay gente muy poderosa que está muy loca y que le encantaría dar un golpe de estado e imponer sus reglas, si tan sólo se les presentara la oportunidad.

    Saúdos!

  6. Marta 21 de febrero de 2020 a 10:25 #

    Hola a todo el mundo. A mi el libro me ha gustado, ya había visto parte de la serie, que sí es más dura que el libro en muchos detalles.
    A mi una de las cosas que más me han impactado del libro es cuando Defred habla de la necesidad de que alguien sepa que existe. Es muy duro pensar en que te despojen de todo lo material y lo físico pero también es muy duro que te despojen hasta de tu condición de ser humano. Ya no tienes nombre propio, no tienes la oportunidad de hablar con nadie, y cuando digo hablar no me refiero a intercambiar frases hechas. Las mujeres de rojo no son nada, lo único que se espera de ellas es que se queden embarazadas y ya está. El acto sexual es algo puramente mecánico, no íntimo puesto que lo presencian todos los miembros de la casa. El miedo constante de saber que te están vigilando y que a la mínima infracción pueden venir a por ti…
    También es destacable que incluso el Comandante, que es uno de los personajes importantes de este nuevo régimen, se da cuenta de que quizá no lo hicieron tan bien como pensaban.
    Es muy difícil intentar imaginar una situación semejante pero los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor.

  7. Carmen 22 de febrero de 2020 a 12:11 #

    Hola a todos :

    Esta novela habla de la no libertad. Defred es cautiva dentro de la libertad de otros, de su Comandante y esposa. En la narración hay momentos en los que nos hace considerar la libertad como algo peligroso. Ellas tienen el peligro al acecho. Tienen miedo a confiar en alguien, es peligroso. Tienen miedo a no quedarse embarazadas, es peligroso.

    Si miramos a no hace mucho en este país, podríamos encontrarnos con que la sociedad hacía responsable a las mujeres de no tener hijos, se nos decía que entre las mujeres las alianzas eran imposibles, por poner dos ejemplos.

    Tal u como dicen algunos de mis compañeros en algún momento la narración se hace dura.

    Deja muy claro que el gran poder del miedo es que nos paraliza, no dejando decidir con libertad.

    Una lectura magnífica, de las que te hacen pensar. El estilo me ha encantado.

    Saludos

  8. Ana 23 de febrero de 2020 a 13:56 #

    Hola, finalmente lo he leído. Estoy de acuerdo con las comparaciones. Orwell, Huxley, aunque a mi, no me ha impactado como aquellos.
    Nos leemos.

  9. Lory 23 de febrero de 2020 a 19:50 #

    Hola a todos: De lo más interesante del libro, me parece la anticipación con que la autora lo escribió, ya que adquiere un sentido casi premonitorio.
    Al principio está interesante, tiene su morbo y viene precedido por el éxito de la serie, (aunque yo no la he visto); pero mas tarde se apelmaza.
    Lo encuentro monótono en dos vertientes: una por lo repetitivo y otra por ser una única voz narradora.
    Es tan duro como la sociedad en la que vivimos. Ej: Janine que fue violada y la obligan a pensar que ha sido culpa suya. No son los hechos en si, sino adónde te lleva.
    Termino este primer comentario con una pregunta: ¿hasta cuando, una vez mas, las mujeres como víctima y verdugo?

  10. Susana 26 de febrero de 2020 a 2:41 #

    Hola!
    La verdad q me está sorprendiendo esta lectura. No vi la serie pero más o menos sabia de q iba.
    No me parece excesivamente dura, me pierde un poco por los saltos en el tiempo de sus recuerdos pero ya he leído otro tipo de libros con narrativa parecida.
    Me parece muy real, el desprecio y la falta de empatía x las personas, usadas para un fin, tanto ellas q son consideradas un útero con patas, como se llega a definir en un momento, como el desprecio con el q habla su madre de los hombres q se usan para un fin, como ella uso al padre de la protagonista para simplemente quedarse embarazada.
    Tampoco debemos olvidar q aún existen sociedades en las q las mujeres son tratadas como simples objetos y no tienen libertad para nada, no pueden decidir ni hacer nada sin consentimiento d sus maridos, son consideradas objetos para un fin, cuidar de sus maridos y traer hijos al mundo.
    También me hace reflexionar en q las cosas podrían cambiar en un mundo q veo q cada vez está más frenético y q cualquier tipo d fanatismo, tanto religioso, como político puede llevarnos a una sociedad totalmente distinta de la q conocemos.
    Por ahora me parece muy interesante.

  11. miguel 28 de febrero de 2020 a 17:45 #

    Estoy de acuerdo con la mayoría de reflexiones y opiniones que habéis ido incluyendo. Quizás me faltó algo más de desarrollo en algún personaje, que se quedaron en esbozos y, por otro lado, excesiva y redundante introspección de DeFred.

    Con cierta osadía, me gustaría fijarme en el aspecto de género, que, sin ser el único eje desde el que se puede leer o interpretar esta novela, sin duda es uno de ellos. Como hombre, no he evitado sentirme por momentos incómodo, por el papel que se le atribuye al género masculino. ¿Consideráis que es una novela escrita por una mujer y para mujeres?

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