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El cuento de la criada

10 Feb

Un acercamiento a la novela

La escritora Margaret Atwood es la eterna candidata al Nobel. Aparece todos los años en las quinielas pero por ahora no se lo han concedido. Su novela más popular, El cuento de la criada, saltó a la fama gracias al éxito de la serie de televisión. Como suele ocurrir en muchas ocasiones, muchos admiradores de la serie puede que no hayan leído la novela y es una auténtica pena. 

Se ha escrito mucho sobre esta novela y una curiosidad en la que coinciden casi todos los críticos es que a pesar de haber sido escrita hace ya 35 años esté tan de actualidad y da lugar a muchas reflexiones sobre los extremismos, la sociedad, la ética, las libertades y el mundo actual.

Fue una obra catalogada de ciencia ficción o distopía futurista. Dentro de este subgénero creo que hay que destacar, por encima de los géneros y las catalogaciones, la calidad literaria que le imprime su autora, que coloca esta novela a la altura de clásicos como “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley o “1984″, de George Orwell.

Atwood nos muestra en esta novela una visión de un hipotético mundo futuro que consigue aterrar y sobrecoger al lector. En “El cuento de la criada” la autora imagina una vida futura bastante similar a la contemporánea en cuanto a lo que se refiere a evolución tecnológica. Lo que hace diferente al mundo, en especial a los Estados Unidos, es una realidad terrible que ha hecho transformar la sociedad en un mundo dominado totalmente por los hombres y en el que las mujeres carecen de derechos y son tratadas como auténticas esclavas sumisas.

Todo comienza tras una serie de atentados de terroristas islamistas, que sirven como excusa para que un grupo de políticos radicales ultraconservadores tomen el poder en los Estados Unidos que, tras el golpe de estado, son rebautizados como República de Gilead, nombre que hace referencia al lugar mítico de Galaad que aparece en el Antiguo Testamento.

Con el extremismo religioso del Antiguo Testamento por bandera, el nuevo gobierno elimina toda una serie de libertades y derechos, como el de prensa o todos los relacionados con las mujeres e impone una especie de teocracia puritana cuya desobediencia e castigada de la forma más terrible.

Mediante un desarrollo frío y distante, se normalizan las escenas temibles y brutales, en las que las mujeres son un mero objeto. Utilizadas por el poder llegan incluso a perder el derecho a decidir sobre su cuerpo. Sin duda, esta despersonalización de la mujer es uno de los puntos más fuertes y oscuros de la trama.

La nueva sociedad de Gilead está dividida en castas en donde las mujeres ocupan la parte más baja y han sido despojadas de todos sus derechos. Dentro de ellas, las criadas son, si cabe, el escalón más bajo.

En todos los casos, las criadas son mujeres fértiles cuyo único propósito y destino es el de la procreación, es decir, que las criadas son consideradas y tratadas como meros recipientes de las criaturas a las que deben engendrar y que ni siquiera pueden hablar, leer o salir de la casa a menos que sea para realizar las compras.

Todas las criadas son llamadas por el nombre del hombre al que pertenecen. De este modo, la protagonista y narradora de “El cuento de la criada” se llama Defred (Offred en el original), pues su propietario es el comandante Fred.

La pérdida de la libertad sexual, personal o laboral por parte de las mujeres ante el radicalismo más extremo genera una historia sarcástica, oscura y fría, que nos obliga a reflexionar sobre la deriva moral, social y personal de nuestra sociedad.

“El cuento de la criada” es un magnífico libro, totalmente recomendable, y con una temática terriblemente actual. Una historia que no deja indiferente. Mi recomendación es que se lea el libro antes de ver la serie.


Para saber más:

https://www.abc.es/cultura/libros/abci-margaret-atwood-gente-miedo-capaz-sacrificar-derechos-cambio-falsa-seguridad-202002090114_noticia.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-51346781

https://elpais.com/cultura/2019/09/06/babelia/1567786560_937893.html

https://elpais.com/elpais/2017/11/20/eps/1511132725_151113.html

¡¡¡Nos leemos!!!