El descubrimiento

21 Jun

“La mejor parte de la vida es la que no podemos vivir, Guido”

Argumento

Guido, en primera persona, es el encargado de contarnos la historia. La novela comienza con el recuerdo de su niñez, en la Roma de los años 70. Guido es un niño solitario, perteneciente a una familia burguesa,  su padre es dermatólogo, un hombre silencioso,  y su madre dedica más tiempo a sus actividades culturales que a su hijo. Pero Guido idolatra a su madre y le duele tener que pasar el tiempo con las distintas cuidadoras extranjeras que se encargan de él.

Costantino es el otro protagonista de la novela. Él es el hijo del portero de la finca en la que vive Guido y vive en el sótano junto a sus padres y su hermana. El ascensor del edificio, que Costantino nunca usa aunque tenga que subir a los pisos superiores, es la metáfora con la que la autora juega para representar todo lo que separa a ambos niños que casi no tienen relación alguna entre ellos a pesar de asistir a la misma clase.

Ambos se miran, se examinan pero son pocos los encuentros que tienen. Guido siente al mismo tiempo una sensación de curiosidad y rechazo hacia él. No sabe identificar sus sentimientos. 

Será en la adolescencia cuando Guido y Costantino inician un acercamiento. Se van con su clase en un viaje a Grecia que culmina en un acercamiento sexual entre ambos. Guido se resiste a sus sentimientos y piensa en Constantino con rabia y dolor. Siente vergüenza de su naturaleza. Poco después,  Constantino se va al ejército. La madre de Guido se muere y Constantino viene en un permiso a verlo. Guido busca refugio en él, se van a la playa, montan la tienda de campaña y se confiesan que se quieren. Una noche muy romántica que les marcará también para siempre.

Se escriben, tienen encuentros íntimos. Todo en secreto. Guardando las apariencias. Sueñan con irse lejos. Pero siguen cargados de un sentimiento de culpa que les impide hacer planes juntos. Sus vidas toman rumbos distintos.

Guido se instala en Londres. Una ciudad en esa época abierta y liberal. Vive con Knut un chico noruego homosexual. Guido no le cuenta nada de su vida y no le habla de Constantino. Aparentemente es heterosexulal, sale con chicas y renuncia a su propia naturaleza. Conoce a Radija, una chica de origen árabe. Con ella se sincera y le habla de Constantino. Se comprenden. Pero un día todo termina. Sin escenas. Guido se vuelve a sentir abandonado.

El padre de Guido se casa con Eleonora, la hija de los porteros. En la boda, Guido vuelve a encontrarse con Constantino diez años después. Tienen treinta años. Está casado y tiene dos hijos. Esto le trastorna un poco. Vuelve a Londres pero ya no disfruta de la vida allí. Conoce a Izumi y sin pensarlo mucho se casa con ella. Izumi tiene una hija, Leni, que se va a convertir en el centro de su existencia.

“Hacer de padre de Leni se ha convertido en la única ocupación estimulante de mi vida

Pero a partir de ahí ya no pierden el contacto. Pasan los años y se encuetran cerca de los cuarenta, se ven una vez al mes. Son más encuentros sexuales que otra cosa. Guido echa de menos tener una relación. Se ve algo más libre que Constantino. Este último ha formado una familia de la que se siente responsable y no entra en sus planes abandonarla.

Van pasando los años. Se ven o se llaman de vez en cuanto pero siempre reconocen que no pueden dejar de pensar el uno en el otro. Se ha convertido en una relación intermitente en el tiempo. No hablan de sus respectivas familias, tienen como una doble vida. Cuando se ven hablan de si mismos y de sus trabajos. De vez en cuando Guido quiere abrir una puerta a la esperanza de poder estar juntos pero Constantino dice que las cosas están bien así. Incluso hacia el final de la primera parte, Guido no puede mas y se plantea dejar su vida en Londres y volver de nuevo a Italia a empezar de cero. A vivir cerca de Constantino y esperar a estar con él en sus ratos libres pero Constantino es tajante “Ni se te ocurra“.

Comentario

Estamos en el mes de junio, en el mes de las reivindicaciones LGTB y ¿existe forma más efectiva para alcanzar la normalidad que la literatura? Al fin y al cabo, los libros nos permiten visitar mundos lejanos y meternos en la cabeza de personajes totalmente ajenos a nosotros… Y ese es el primer paso hacia la normalidad: meternos en la cabeza de personajes como Constantino y Guido, los protagonistas de “Esplendor“. Uno es el hijo del portero, el otro vive en la cuarta planta del mismo edificio junto a su familia burguesa. Y entre ambos nace un amor que lo pone todo del revés, empezando por los corazones de los dos personajes.

Escrita con un lenguaje directo y muy crudo, “Esplendor” es una novela sumamente detallista y rica en matices que transporta al lector en un viaje sin retorno por el transcurso de las décadas, con un amor complejo y el peso de las propias decisiones como un yugo en la espalda acrecentado por los años.

Mazzantini nos habla en esta novela también de la familia, el trabajo, la paternidad, la muerte y los estigmas sociales a través de dos hombres que separados por las desigualdades económicas comparten desde la niñez secretos, una profunda comunicación química y un pasado marcado por la iniciación sexual, los refugios personales y la búsqueda de la felicidad.

En esta primera parte vemos como la sociedad tradicional, religiosa y cerrada de la Italia de los setenta marca a los personajes que no son capaces de aceptarse tal como son. No solo intentan aparentar otra cosa sino que también se engañan a sí mismos buscando una vida que realmente no es la que quieren pero se sienten atrapados por su entorno. Guido en Londres cambia un poco más la mentalidad y empieza a soñar con otra vida en la que pueda estar al lado de Constantino, se abre a los demás sincerándose con algunas personas de su confianza. De Constantino tenemos menos datos, lo vemos a través de los ojos de Guido. Aparentemente vive refugiado en su familia y en la identidad que se ha creado. No entra en sus planes cambiar. Se desvive por su hijo menor que tiene problemas desde que nació. Se refugia en él para darle un sentido a su vida pero ¿es feliz?


Ahora os toca a vosotros:

¿Os gusta la forma de narrar de Mazzantini? ¿Creeis que están bien desarrollados los personajes? ¿Os atrapa la historia? y ¿Consigue transmitiros emociones?

¡¡Espero vuestros comentarios!!

3 comentarios to “El descubrimiento”

  1. tonichin 23 de junio de 2019 a 12:49 #

    Bo día!

    Interesante apuesta por la literatura de corte LGBT. El anterior libro de este estilo que leí fue “Llámame por tu nombre”, cuya historia no me gustó demasiado. Este “Esplendor” me está gustando bastante más. Se entiende bien a los personajes, aunque como comentas, de Constantino no tenemos mucho testimonio, y nunca en primera persona. Son dos personas atormentadas en su fuero interno. En Guido vemos, más en su adolescencia, un comportamiento errático que baila entre el júbilo y la depresión, entre un comportamiento suicida y las ganas de exprimir este mundo. Creo que fue un niño muy frustrado desde su infancia, y su maleable y reprimida orientación sexual no contribuyó a que su paso por la adolescencia fuera mejor. Tampoco lo hizo la pérdida de su madre, tras la cual se muda a Londres. Hasta aquí la novela me pareció muy buena, fascinante. Después creo que deambula un poco en terreno de nadie, saltando aquí y allá por esos 20 años que lo separan desde el comienzo de su aventura británica hasta el momento en que nos encontramos ahora. Igual que siempre, Guido y Constantino se debaten entre conformarse con sus vidas o explorar juntos nuevos territorios, pero Constantino es más reacio, tiene mucho lastre por su hijo. A Guido se le ve más dispuesto a romper con su vida actual. Imagino que les llegará su oportunidad.

    Saúdos e que teñades un bo San Xoán! 🔥🔥🔥

  2. Ana 27 de junio de 2019 a 16:17 #

    Las circunstancias me van a impedir acabarlo a tiempo, así que aprovecho para despedirme de todos hasta el próximo curso. Espero leeros por aquí de nuevo. Gracias María. Feliz verano.

  3. Kelly 27 de junio de 2019 a 19:38 #

    Hola a todos.
    El tema de la identidad sexual es uno de los conflictos más difíciles de entender desde fuera, por lo que admiro más aún el valor de la novela.
    Lo que más me gusta es el estilo de la escritora y la profundidad que da a sus personajes a través de interesantes reflexiones que nos ayudan a comprenderlos y a ver la situación con otra ojos.
    La historia es la transición desde la niñez hasta la edad adulta de dos niños que por aproximación deben convivir de alguna manera y mantener la relación a pesar de su diferente extracción social, que condiciona toda su vida y de todas las dificultades que van surgiendo a su alrededor, lo que conlleva etapas muy contradictorias especialmente por partecde Guido, de amor, odio, desprecio,etc
    A todo lo que se suma el trasfondo homosexual desde la adolescencia, además de las extremadamente diferentes personalidades de ellos, donde Constantino es desde niño mucho más noble, leal y sensato, lo que se va reflejando en la vida que forma.
    Guido es mucho más conflictivo, volátil y errático y ahora está dispuesto a dejarlo todo para vivir juntos.
    La clase social lo circunda todo, la educación y la diferencia entre las libertades de Londres y Roma.
    Veremos si son capaces de empezar de nuevo o si es demasiado tarde.
    Saludos.

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