Recuperar el rastro de si mismo

1 Mar

Argumento

En esta parte de la novela, Guy Roland empieza a recordar detalles de su vida pasada. Siguiendo los pasos de Denise evoca episodios de su pasado con ella como el día en que se conocieron.

En el curso de su investigación queda en un café con el fotógrafo que le hizo la foto de portada a Denise. Éste le lleva a su piso de Montmartre. Conocía a Denise y estuvo en su piso. Le cuenta la historia de un griego de Alejandría que fue asesinado en la misma casa donde ella vivía. El griego era homosexual y subía muchos chicos a casa. Desde esa época, el fotógrafo vive alterado y con miedo. Tiene miedo de acabar asesinado también. Cree conocer la identidad de quién mató al griego. Fue durante la Ocupación y el asesino estaba por aquel entonces con un alemán. Ahora sigue vivo y se hace llamar el “jinete azul”.

En el capítulo XXVI una persona recuerda a Pedro en esos años en el que vivía con miedo y quería irse de Francia. Lo visitó en el hotel Castille para una transacción de joyas. Pedro necesitaba dinero para salir del país ya que “vivimos en una época muy rara”. Quería escapar a Portugal por Suiza.

Hutte le sigue pasando información desde Niza. Ahora le envía sus indagaciones sobre Denise: nacida en 1917 en Francia y casada con Jimmy Pedro Stern, que nació en 1912 en Salónica (Grecia). Además averigua que el rastro de Denise se pierde en febrero de 1943 cuando intentaba pasar la frontera franco-suiza. Tenía por aquel entonces 26 años.

Pedro Stern desapareció en 1940. En París residió en el hotel Lincoln. Este hotel ya no existe pero en su registro Pedro tenía una dirección en Roma (Italia): calle de las Tiendas Oscuras nº 2.

Investiga la identidad que finalmente cree que es la suya: Pedro McEvoy. Le resulta difícil recopilar indicios de su pasado salvo que era súbdito Dominicano y que trabajó en la legación dominicana en París. “Puede haber sido un individuo que usara nombre prestado y papeles falsos, como era corriente por entonces”.

Sospecha que Pedro Stern y Pedro McEvoy son la misma persona.

Sigue esta pista. Un día se encuentra en un bar una persona que lo reconoce como Pedro McEvoy. Le dice que es André Wildmer, un jockey que iba con él y su amigo Freddie a la casa de Valbreuse. Además le recuerda la boda de Freddie con Gay Orllow en una pequeña iglesia rusa en Niza. Piensa que extraña coincidencia que sea precisamente en Niza donde está Hutte y que le hablara de esta iglesia y de su biblioteca como un recuerdo de su niñez. ¿Será Hutte también una persona de su pasado?

Wildmer le recuerda que tenía un amigo que se llamaba Porfirio Rubirosa y que fue de testigo a la boda de Freddie. Le comenta que era un diplomático dominicano y que fue el que le había dado trabajo en la legación (y también una nueva identidad).

Le desvela que él y Freddie estudiaron juntos en un internado, a orillas del mediterráneo,  llamado de “Luiza y Albany”. Eran amigos desde la infancia, pero no descubre nada en su visita al internado.

Hutte le pasa información sobre Oleg de Wrédé de origen ruso y que “ya con veinte años tenía un físico que llamaba la atención” y “era un canalla de poca monta que dejaba que lo mantuvieran personas de ambos sexos”. Después, durante la guerra, vivía en París con un alemán de alta graduación que lo mantenía. Parece que coincide con la persona que mató al vecino de Denise durante la Ocupación.

Un poco más tarde, Pedro junto con Freddie, Denise y Gay huyen a Megève en tren con la intención de salir del ambiente opresivo y controlador de París.  Al llegar a la estación Gay saluda a un conocido suyo de París, un ruso llamado Kyril.

Empezaron a vivir en Megéve de una forma despreocupada. Invitaban a gente a casa y entre ellos venía Kyril y éste trajo a Bob Besson, un monitor de esquí de la zona, y a Oleg de Wrédé. Este último se dio cuenta de que Pedro y Denise quería salir del país y les propuso cruzar la frontera por una cantidad de dinero. Estos aceptan y todo acaba siendo un engaño para robarles el dinero. A partir de esa experiencia Pedro no recuerda nada y nadie sabe lo que le pasó a Denise.

El hilo de Ariadna

En resumen, el protagonista tras una ardua investigación a lo largo de la novela descubre finalmente que su nombre real es Jimmy Pedro Stern, un judío griego de Salónica, que habitaba en París bajo un nombre falso, Pedro McEvoy, y que trabajaba para la embajada de la República Dominicana.

Pista tras pista descubre una serie de personas que conformaban su círculo de amigos: Denise Coudreuse, una modelo francesa que era su pareja, Freddie Howard de Luz, un inglés de la isla Mauricio, Gay Orlow, una bailarina estadounidense de origen ruso y André Wildmer, un antiguo jinete inglés.

Todos ellos deciden abandonar un París cada vez más opresivo debido a la ocupación alemana y reunirse en Megève en 1940. Denise y Pedro, por su lado, decidieron abandonar Francia a través de Suiza, por lo que le pagan a un contrabandista llamado Oleg de Wrede y a su ayudante Bob Besson para que les ayude, pero que finalmente los abandonará en la montaña, dejándolos solos y perdidos en la nieve.

Guy Roland decide encontrar a Freddie, que se había instalado en la Polinesia tras la guerra. Cuando llega a Bora Bora, descubre que Freddie había desaparecido en un naufragio unos días antes. A Guy Roland solo le quedaría una pista para desenmarañar los hilos de su pasado, una antigua dirección en la Roma de los años 1930 que él mismo había ocupado: el número 2 de la Rue des Boutiques Obscures en pleno Gueto judío.

Comentario de la novela

Es un libro fácil de leer pero quizá difícil de comprender ya que el fondo de la cuestión no está en la superficie. Además esta historia tiene un final inconcluso que deja al lector preguntándose si realmente conoce la identidad del protagonista y valorando la importancia o no de tener una identidad, una memoria, en definitiva, un pasado que nos defina.

Modiano busca a través de la escritura respuestas a su identidad porque se considera a sí un hijo del periodo turbulento de la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial: “Yo soy hijo de esta época caótica. La gente aprendió a vivir de negocios poco claros, del mercado negro, de la compraventa de bienes de titularidad dudosa, todo eso duró hasta principios de los setenta. […] Son historias de las que nunca se saben todos los entresijos”.

Es así como crea un mundo completamente “modianesque” y la razón por la que sus novelas son tan reconocibles, porque están presentes en ellas todas las obsesiones del autor: su particular ejercicio de construcción de su infancia, la incesante búsqueda de una  identidad propia en base a los recuerdos, el pasado y el presente intercalados de manera casi imperceptible, la construcción de un conjunto de personajes oscuros y evanescentes… De ahí su particular modo de mezclar historias imaginadas con vivencias personales, sin dejar nunca claro al lector si lo que está leyendo es realidad o ficción.

Un ejemplo, el capítulo en el que Pedro y Denise recogen a una niña y se la llevan de paseo todo el día tiene mucho de símil biográfico. El autor cuenta en sus entrevistas que sus padres no se ocupaban mucho de sus hijos ya que se iban temporadas fuera por trabajo así que lo dejaban a él y a su hermano al cuidado de desconocidos. Ya de mayor se pregunta muchas veces que será de ellos, dónde estarán las casas en las que había vivido cortos periodos de tiempo. Al igual que la niña, ya de mayor, evoca ese recuerdo.

Cuando se le pregunta a propósito de sus recuerdos, Modiano responde: «Recordar puede ser un ejercicio feliz o doloroso, en función de si es motivo de ansiedad o evocación de un paraíso perdido»

Su estilo literario se caracteriza por la economía expresiva y según explica el propio autor en una entrevista “Una frase corta, algo lineal, es el único modo, para mí, de captar lo onírico, porque para dar esa impresión de un sueño interrumpido, en el que entra alguien por sorpresa, necesito frases muy concretas, al igual que en algunos cuadros surrealistas, como los de Magritte, todo es muy preciso pero la impresión global es de sueño. Eso son mis frases cortas, un estilo barroco no me sirve.”

La mayoría de la novela está escrita en primera persona. Solo algunos capítulos están redactados en tercera persona y entonces el autor nos va dando pinceladas reales de la auténtica identidad de Guy. Y vamos comprobando que hay una correspondencia entre lo que va recordando y la realidad.

Se dan extrañas coincidencias en la novela, como por ejemplo que Freddie se hubiera casado en “una pequeña iglesia rusa de Niza” que también le ha descrito Hutte en una de sus cartas desde su retiro en la misma ciudad. O que el contrabandista que engaño a Pedro y Denise se pareciera al ruso que mató al vecino de Denise por asuntos turbios.

París es tratado siempre como un personaje más de la novela y según una entrevista con el autor “Es un París onírico que, aunque basado en lo real, con calles precisas, está totalmente interiorizado, a partir de mis recuerdos de adolescente. Un París que ya no existe. Ojo, no es nostálgico, sino soñado, totalmente interior.”

Al final no se presenta una respuesta sino que se enuncia un interrogante. La identidad no sólo es intercambiable por quien la posee o puede poseerla, también es etérea, intermitente, efímera. Como dice Guy al final de la novela:

“Mi querido Hutte: me voy de París la semana que viene, a una isla del Pacífico en donde hay alguna probabilidad de que vuelva a encontrar a un hombre que me dará informaciones de lo que fue mi vida (…) hasta ahora todo me ha parecido tan caótico, tan fragmentario … Retazos, briznas de cosas me volvían de repente según investigaba … Pero, bien pensado, a lo mejor una vida es eso … ¿Se trata de la mía efectivamente? ¿O de la vida de otro, dentro de la que me he colado?”

y para terminar “¿Y acaso no se esfuman en el crepúsculo nuestras vidas con la misma rapidez que ese disgusto infantil?


¡Ahora os toca a vosotros!

¿Que os ha parecido el tratamiento que ha hecho Modiano sobre esta época oscura de la historia francesa?

Espero vuestras impresiones y reflexiones de la novela. Todo lo que queráis comentar.

¡Nos leemos! 

Calendario

El próximo jueves, 7 de marzo, publicaré el post con la presentación de la próxima lectura. Espero que esta vez los plazos de lectura hayan estado más ajustados.
Los que tenéis el libro en casa: recordad, tenéis que devolverlo a lo largo de la semana que viene.
¡¡¡¡Felices carnavales!!!!

21 comentarios to “Recuperar el rastro de si mismo”

  1. tonichin 2 de marzo de 2019 a 19:47 #

    Boas,

    A grandes rasgos me ha gustado, pero me ha dado un poco igual su investigación hacia el final. No estaba sintiendo demasiada empatía por el personaje y la constante sucesión de datos sin procesar más que de historia.

    Tampoco el final me ha convencido demasiado, por lo abrupto que resulta. No sabemos quién es Guy, sus orígenes. Me gusta que se acabe la novela con la premisa de una búsqueda más profunda rumbo a la calle de las Tiendas Oscuras, pero creo que nos deja con demasiadas incógnitas y demasiados datos sobreentendidos…

    Tampoco creo que su ambientación esté muy lograda… No considero que París sea un personaje más de la novela, y mucho menos un París bajo la ocupación nazi, a la que nunca se hace referencia de forma directa y, si me apuras, casi ni de forma indirecta. Puede que la contraportada nos de pistas, o que sea el motivo principal de Modiano, pero podría estar ambientada en cualquier ciudad, en cualquier época en la que se pueda intuir cierto “conflicto”.

    Reconozco que me ha mantenido más o menos interesado durante casi toda la novela (mucho más al principio), y que me la he leído prácticamente de un tirón, pero tampoco me ha parecido muy destacable. Eso sí, quizás le dé alguna otra oportunidad a Modiano, porque me gusta cómo escribe.

    Saúdos!

    • Carolina 4 de marzo de 2019 a 20:37 #

      Hola: Soy Carolina. Las novelas tienen el final que necesita la historia, no el que necesita el lector. Son cosas distintas. Esta historia tiene el final que le hacía falta. No importa si Guy llega a una meta. Como escritora, esa parte la entiendo muy bien. Hay que respetar un trayecto de la historia que ya debe emprender la imaginación del lector, o lo contrario es una falta de respeto. Tenemos las piezas. Podemos usarlas o no. El final está abierto. ¿Y qué? No me gusta que me den todo hecho y masticado. Eso me aburre. ¿Cuántas películas, series y libros tienen un final que no se cierra con un círculo perfecto? Hablo de obras maestras. Te dejan un hueco en el alma que incomoda y escuece. ¿Y? Los finales tienen la secreta intención de hacernos seguir pensando en la trama cuando la historia ya se ha terminado. Cuando te lo dan todo como si fueses un niño de cinco años, cierras el libro y te vuelves a hundir en tus miserias diarias. Abomino de esa técnica. Soy una persona inteligente. Que nadie me diga cómo pensar. Que comprendo la pereza de esperar todo hecho. Al cerebro humano le gusta atar hilos, sellar las líneas argumentales abiertas. Pero debo ser de otra generación, porque a mí el final me parece perfecto. Es una novela filosófica. Habla de la futilidad del recuerdo y nuestra misma esencia. Somos motas de tiempo que pasan, muchas veces sin dejar nada tras de sí. No es una novela policíaca, ni de investigación, no buscaba encontrar a un criminal en ella, la verdad.

      • tonichin 7 de marzo de 2019 a 23:56 #

        Buenas de nuevo,

        No estoy de acuerdo con que opinar sobre un libro sea una falta de respeto para con el autor. Siempre que dicha opinión no incurra en la ofensa y el agravio, por supuesto. Creo que ninguna de las opiniones aquí mostradas se puede calificar así.

        En lo que sí estoy de acuerdo es en que yo también prefiero que no me den todo masticado y creo, tal y como apuntas, que el cerebro humano está siempre ansioso de nuevos retos y estimulaciones.

        Saúdos!

  2. Ciberclub de lectura 4 de marzo de 2019 a 19:45 #

    Si te apetece leer algo más de Modiano te recomiendo la “Trilogía de la Ocupación” con las tres primeras obras del autor. Es donde surge todo su imaginario. La novela “En el café de la juventud perdida” a mi me gustó pero es parecida a la que ahora estamos comentando. Gracias por tu comentario.
    ¿El resto? venga, ¡¡animaros a dejar un comentario de la novela!!!

    • Carolina 4 de marzo de 2019 a 20:52 #

      Me gustó el estilo directo y limpio. Ya lo dije. Me gusta el ambiente mortecino de la posguerra. El drama. Lo entiendo todo. Un país que fue invadido y una generación hendida por una ocupación como la de los nazis. Miedo, desconfianza, inseguridad, persecución, creo que todo esto lo retrata muy bien. Sí que me gustaría un poco de introspección del personaje. Muestra mucho, piensa poco. Eso supongo que es sello del autor.

      Da visibilidad a personajes gays (al secundario que asesinaron y su asesino). Eso me parece importante en un hombre de su generación. Acabas sintiendo pena y ternura por Denise. ¿Qué fue de ella?

      Creo que está escrita con una clara voluntad de llegar a una expiación, acaso catarsis. Los griegos escenificaban lo peor de los instintos humanos para limpiarse (de ahí, catarsis). Este autor recrea la peor época de la Francia moderna para obligar a sus gentes a mirarse en ese espejo y superar el trauma. Creo que al final todo va de esto, ¿no? Mostrar nuestra peor cara para hacernos mejores. Eso me lleva a pensar que subyace una idea de esperanza. La oscuridad nunca es completa.

      A mí me ha gustado y sería un libro que no habría leído de no ser por el club. Estoy esperando el siguiente. Gracias.

  3. Kelly 4 de marzo de 2019 a 21:06 #

    Hola a todos,
    En la segunda parte, continúa la búsqueda del personaje investigando alrededor de todos sus recuerdos y las personas que le recuerdan, que curiosamente están siempre abiertas a colaborar. Y dispuestos incluso a regalarle objetos y recuerdos personales.
    Para mi gusto resulta demasiado detallista en sus descripciones, especialmente de los lugares de París y de su refugio en el sur.
    Cómo decís, resulta muy frío y distante, con muy poca empatía, lo que destaca todavía más al tratar de reflejar una época tan terrible en la historia de Francia, donde además los personajes sufren el miedo, la angustia y la necesidad de una huida a la desesperada.
    También el personaje es bastante plano, frío, desinteresado, apático. En toda su vida nunca se le había ocurrido buscar su pasado, y ahora se deja llevar por ese hilo que encuentra pero sin demasiada emoción ni interés, como si fuese un hobby .
    El tema principal es la búsqueda de identidad a través de una memoria que es siempre subjetiva, selectiva y aleatoria en la que no podemos confiar. Y si realmente importa a algo o alguien lo que somos o hemos sido, ” somos como miles y miles de bolas de billar eléctrico” chocando y corriendo sin saber cómo ni porqué..
    ” Todo caótico, solo retazos , fragmentos” que ni sabemos en ocasiones si son nuestros o de otros”
    Es lo que encuentro en las obras de Modiano, lo efímero y vano de nuestras vidas, que se esfuman en el aire sin dejar ni rastro.
    Saludos.

  4. Lola 5 de marzo de 2019 a 9:31 #

    Hola a tod@s:
    Con este libro no he podido. Llegar al final de la primera parte me costó un esfuerzo. Me agotaban los datos de calles, de lugares, de personajes que no enlazaba. Lo único que salvaba en la lectura era la descripción de los rostros.
    La segunda parte no la he terminado.
    Gracias María por los post, con la información tan completa del tiempo y del autor. Intentaré otro título para no dejar a este Premio Nobel de lado.
    Saludos

  5. MartaC 5 de marzo de 2019 a 18:35 #

    Como dije en la primera entrada, a mí también me ha gustado mucho, aunque entiendo que no es sencillo de leer. Es parecido a “En el café de la juventud perdida” de Modiano que también me había gustado mucho. Me enganchan los esbozos de los personajes, como si estuvieses viendo un cuadro sin trazos definidos o escuchando una composición musical. Para mí se trata de interpretar lo que nos hace sentir, incluso si es inseguridad o desorientación porque no acabamos de ser capaces de atrapar a los personajes.
    Muchas ganas de ver la siguiente sugerencia. Gracias.

  6. cauqual 5 de marzo de 2019 a 19:39 #

    Me ha costado mucho terminar este libro y lo he hecho porque en el fondo Modiano me gusta, pero el problema es que una vez que se han leído algunas de sus obras, las demás son…. Modiano! , y tengo que reconocer que cansan. Sus frases cortas , distantes, afiladas , me resultan sobrecogedoras en muchas ocasiones . Uno de los aspectos que más me enganchan de él es la forma de definir, de retratar a sus personajes con dos, tres rasgos precisos. Asombroso como nos introduce a los protagonistas y como consigue que a cada uno se nos quede una foto fija.
    Personalmente la obra que más me ha gustado de él ha sido “Dora Bruder”. Considero que es casi perfecta, más que “Recuerdos Durmientes” o la Trilogía.
    Deseando estoy de conocer al próximo autor
    Un placer

    • Ciberclub de lectura 6 de marzo de 2019 a 8:24 #

      Es lo que le achacan sus detractores, que siempre escribe el mismo libro. Gracias por tu sugerencia, me apunto el título de “Dora Bruder” para leer más adelante.

      • Carolina 6 de marzo de 2019 a 21:22 #

        Hola: Soy Carolina. Que la escritura de un autor esté marcada por los mismo temas es un rasgo de estilo.

  7. Machusa 6 de marzo de 2019 a 10:08 #

    Muchas gracias María por los post, ha sido una información muy detalla del tiempo y del autor.
    Este libro no he podido disfrutarlo porque me costaba enlazar datos de personajes, calles y lugares. Me ha dejado un poso de lo efímero de nuestras vidas, y algo que me parece curioso que la angustia que puede producir en el lector, la ausencia de la memoria con respecto a un pasado, en Guy no se produce..con lo cual la soporta enteramente el lector.
    Me ha agrado conocer a este autor aunque el libro, en este momento, no me haya gustado
    Con ganas de empezar el siguiente

    • Ciberclub de lectura 6 de marzo de 2019 a 10:21 #

      Gracias Machusa, muy acertada tu apreciación de la angustia. Creo que es una de las sensaciones que produce esta lectura. Aquí Modiano la ha sabido transmitir sin recurrir a grandes artificios literarios. Quizá es lo que más me sorprende del autor. Guy no se inmuta a lo largo de las páginas de la novela, pero sí nos hace sentir esa angustia que debería sentir el personaje, al igual que sientes el miedo del fotógrafo… El autor ¿ve a la sociedad francesa impasible o fría ante su memoria histórica?

  8. Dakota 6 de marzo de 2019 a 13:20 #

    Hola a tod@s! Me ha gustado esta novela,realmente me ha costado un poco entenderla pero me hizo estar en tensión hasta el final.Hace que te involucres de tal forma que no llegas a saber realmente si él es el!!Como bien dijo: “No soy nada, solo una silueta clara” y para mí entender es como un fantasma que deambula por las tiendas buscando su pasado y creando cierta angustia al lector bueno por lo menos a mí sí!!
    Saludos y muchas lecturas mas

    • Ciberclub de lectura 6 de marzo de 2019 a 13:45 #

      Gracias Dakota. Mañana publicaré el post con la presentación de la siguiente lectura que es totalmente distinta a esta. Espero que os guste y os entretenga hasta el final. Un saludo a tod@s!!!

  9. melenalviento 7 de marzo de 2019 a 6:57 #

    Hola a tod@s!
    Después de leer vuestros comentarios, me siento tentado a copiar el de Tonichín. Aunque al principio me estaba gustando mucho el libro, al final me quedo un poco decepcionado. Reconozco que me gusta cómo está escrito y me gusta mucho el personaje (Guy) en sí, e incluso el punto en el que queda al final, pero la trama está tan concienzudamente desensamblada que al final tengo más preguntas que respuestas y una sensación fría. Y que conste que comprendo que esa pueda ser la intención de Modiano, tratando de transmitir lo que siente el personaje: el problema creo que es que va narrando demasiado al azar, los actos apenas parecen tener consecuencias. Por ejemplo, a Wildmer se lo encuentra por azar. La historia de Megève aparece en el episodio XXXVII pero podría haber aparecido en cualquier otro punto (si acaso en una visita al pueblo que le hiciera recordar). Me pregunto por qué no acude al consulado dominicano o por qué no investiga en Roma, antes de salir hacia Oceanía en pos de Freddie… Al final, Guy es como un espectro que va recopilando retales de lo que fue su vida, tratando de comprenderla, pero sin esperanza de vivirla.
    Tengo por casa la Trilogía de la Ocupación y le daré otra oportunidad a Modiano, pero más por los comentarios que hacéis los que conocéis su obra que porque me haya convencido Calle de las Tiendas Oscuras.
    Un saludo a tod@s y ¡nos leemos!

  10. Gloria Martín Barredo 7 de marzo de 2019 a 9:51 #

    Hola a todos: llego por los pelos. MientraS ME conseguían éste, leí “Para que no te pierdas en el barrio” por conocer al autor que era desconocido para mi. Los dos siguen una línea similar que parece ser el estilo Modiano: volver en busca de lo que fuímos. Los dos me han gustado porque están bien escritos y sitúan ante el misterio sin llegar a una intriga que acongoje. Sin embargo se me ha hecho repetitiva y demasiado intangible, salvo en momentos, que él dosifica genial, en que concreta con la información que llega de las fuentes que tenían en la agencia. En el capítulo XL dice: hasta ahora, todo me ha parecido tan caótico, tan fragmentario… Retazos, briznas de cosas que volvían de repente. Y pensé: opino igual. En las 10 hojas de explicación lineal, da igual si es real o inventada, es cuando he conseguido colocar la historia. Creo que es demasiado poco. Final abierto estupendo y la frase final para reflexionar.
    Me ha gustado mucho el comentario de Carolina y estoy de acuerdo con ella en que no nos den todo masticado y dejen espacio para la persona que lee.
    Me preguntaba si uno de nosotros quisiese hacer una búsqueda como la del libro, aún con una vida normalita, no sería facil; ya que lo que encontraríamos serían retazos fragmentados; muchas personas que nos conocieron están muertas y, posiblemente, ni siquiera existe la casa en que nacimos. Todo se mueve tan deprisa.
    Muy bueno y de agradecer todo lo que has aportado a la lectura María.
    Un saludo a todos.

  11. Ciberclub de lectura 8 de marzo de 2019 a 9:03 #

    Recordad: en este club no hay opiniones mejores ni peores. Todas son iguales y bienvenidas porque responden al sentir del lector. Da igual que la obra guste o no guste, que el autor sea más o menos conocido, que tenga premios, etc. La riqueza de este club reside en cada uno de vosotros, en vuestras apreciaciones, comentarios y sentimientos sobre las distintas lecturas que se proponen y que tan generosamente compartís con el resto.
    Tampoco he detectado nunca una falta de respeto en ninguno de vuestros comentarios. Además, nunca será una falta de respeto opinar libremente sobre una lectura. Me gusta que haya debate pero siempre que sea desde el respeto al resto de los lectores. Muchas gracias,

  12. Lorena Juiz Fernández 8 de marzo de 2019 a 18:15 #

    Hola a todos!! Yo tengo que reconocer que me ha costado más está segunda parte que la primera y si no plante fue porqué seguía habiendo algo que me empujaba a seguir…El capítulo qué medio me metió en la historia fue casi al final el XXVII. Si no es por el análisis y exposición de María aún estaría un poco perdida, demasiado dato y muchas vueltas, para buscar una identidad qué en parte no me extraña que no encuentre. No me ha cautivado Modiano puede que sea por mí y qué no es el momento algún día le volveré a dar una segunda oportunidad pero no a corto plazo.
    Y sino es por la introducción de la situación histórica de María y algún pasaje tampoco me queda tan claro por el libro las circunstancias históricas en las que se mueven los personajes. En fin lo he acabado pero no ha triunfado en mi. Deseando el siguiente. Nos leemos.

  13. Lory 10 de marzo de 2019 a 8:55 #

    El libro de Dora Bruder, de 10. Gracias por la sugerencia.

  14. CARMEN 11 de marzo de 2019 a 12:18 #

    Hol@ a tod@s:

    Estoy muy de acuerdo con la opinión de Tonichin y con la de Melenalviento. He leído el libro hasta el final, y lo puntualizo porque, el principio me ha parecido casi magistral pero después, me he perdido en datos, señales inconclusas. Ha logrado angustiarme y al final desesperarme. Si tuviera que reducirlo a una palabra sería incógnita. Para mí, una cosa es que el final esté abierto o no me guste y otra, el pensar por fin lo he acabado, que realmente es lo que me ha ocurrido.

    Tengo que agradecer las reseñas que se han dado de otras novelas del autor. Me las apunto como próximas lecturas.

    Saludos.

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