El veredicto

30 Ene

Argumento

Fiona es jueza del Tribunal de Menores. Lleva más de treinta años casada con Jack y le quiere pero su vida en común se ha convertido en una rutina. La historia comienza justo después de que Jack le pide permiso a Fiona para vivir una aventura extramatrimonial con una mujer más joven, Melanie, sin que esto comprometa el matrimonio. Para él se habían convertido casi en hermanos y quería un último intento de vivir una gran pasión  “Es agradable y bonito y te quiero, pero antes de caerme muerto quiero vivir una gran relación apasionada. Quiero un último intento, aunque tú no quieras. O quizás quieres”.

Fiona le pregunta si quiere el divorcio. El contesta “No. Quiero que todo siga igual. Sin engaños” porque  argumenta que quiere “un éxtasis cuya emoción casi te ciega”. Entonces ella le contesta que si quiere una aventura con Melanie, se tiene que ir de casa.  No le da otra opción. Se siente humillada. Se refugia en los casos del tribunal que tiene encima de la mesa, la educación de unas niñas fruto de un matrimonio divorciado de jaredíes, en otro caso de hermanos siameses que para que viva uno, tiene que dejar morir al otro. Todo con tal de no pensar en lo que le acaba de proponer su marido.

Fiona “Tenía un concepto rígido de lo que era convencionalmente correcto”. y, siendo como es juez de los tribunales de familia, no puede soportar esa “carga intolerable”.

Con la indiferencia de su mujer, Jack decide hacer la maleta y marcharse en silencio. Sin despedirse. Fiona se siente mal, sola, con una sensación de frustración, pero no quiere ceder.

En el Tribunal continúa con sus casos. La llaman de urgencia para que atienda el caso de Adam Henry, un chico de 17 años apunto de cumplir 18, enfermo de leucemia que no admite una transfusión de sangre para un tratamiento médico porque es Testigo de Jehová. Sus padres abrazaron esta religión antes de que él naciera y fue criado bajo estas creencias. Ni él ni sus padres quieren firmar el consentimiento. El hospital por el contrario pide una orden al juez para poder realizar el tratamiento en contra de su voluntad.

Es un caso delicado y difícil de resolver. En el juicio se presentan informes sobre las sólidas expectativas de curación con la transfusión y el terrible panorama en caso de no practicarla en un plazo máximo de tres días: esas terribles consecuencias no son sólo la previsible muerte, sino una muerte lenta, devastadora y angustiosa. O una curación parcial con gravísimas secuelas. Pero también recibe informes sobre la determinación del chico en seguir el dictado de su fe religiosa, su aborrecimiento de la idea de que su sangre se mezcle con la de otro ser contra el mandato divino, y su entereza y madurez intelectuales, similares a las de un mayor de edad.

El debate en el juicio desciende a detalles de matiz, a consideraciones situadas en el borde de los esquemas predispuestos para resolver ese tipo de conflictos. Fiona suspende el juicio por unas horas y acude al hospital a hablar con Adam

Te diré por qué estoy aquí, Adam” le dice Fiona después de que el chico le preguntase si había ido allí para que cambiase de opinión y entrase en vereda. “Quiero asegurarme de que sabes lo que estás haciendo. Algunas personas piensan que eres demasiado joven para tomar una decisión semejante y que te han influido tus padres y los ancianos de tu congregación. Y otras piensan que eres inteligentísimo y capaz y que deberíamos permitir que sigas adelante”. Luego le dice que quiere saber si ha pensado no sólo en la muerte, sino también en una curación parcial: perder la vista, sufrir lesiones cerebrales o la necesidad de una diálisis durante el resto de su vida.

Adam le enseña un poema que está escribiendo, y ella aprecia un soplo de auténtico genio poético. Y se lo dice. A Fiona, mientras habla con Adam, le asalta la “idea blasfema de que no importaba mucho que el chico viviera o muriera. Todo en gran parte seguiría siendo igual. La profunda tristeza, quizá el pesar amargo, los recuerdos tiernos, y después la vida seguiría su curso y las tres cosas significarían cada vez menos, a medida que los que la amaban iban envejeciendo y muriendo, hasta que ya no representasen nada en absoluto. Las religiones, los sistemas morales, el suyo incluido, eran como cimas de una densa cordillera vistas desde una gran distancia, entre las cuales ninguna destacaba de las otras por ser más alta, más importante o más verdadera. ¿Qué había que juzgar? Sacudió la cabeza para ahuyentar este pensamiento”.

Todo hace indicar que Adam actúa con plena consciencia, sabe lo que implica esta decisión y está dispuesto a llegar hasta el final. Es inteligente y sus creencias religiosas son profundas. No está manipulado por nadie.

El veredicto es contundente: “El bienestar del menor, por ende, prevalece en mi decisión, y debo sentenciar lo que dicta el bienestar de E.” Sigue con referencias a que sus creencias religiosas han sido condicionadas desde la niñez en una visión particular del mundo y que no son totalmente suyas y en consecuencia “tiene que se protegido de su religión y de sí mismo” y dicta que es legítimo que el hospital lleve a cabo la transfusión de sangre para seguir con el tratamiento que le podrá salvar la vida.

Después de dictar sentencia, Fiona regresa a su apartamento y se encuentra con Jack que la está esperando para entrar en casa. Ha decidido zanjar su aventura amorosa y regresar a su anterior vida. ¿Será capaz Fiona de perdonarlo y seguir con su matrimonio?

Comentarios

Una de las cualidades de McEwan es su interés por documentar con sumo cuidado el marco escénico de sus historias. Así se observa en todo lo relativo a los asuntos legales, o en lo referente a la historia de los Testigos de Jehová, que hasta 1945 tenían permitidas las transfusiones sanguíneas. Sin embargo parece mantenerse deliberadamente alejado de cuestiones de índole teológica.

Lo que parece interesar a McEwan es explorar la psique de una mujer que, ya en la madurez, parece tener todo claro en su vida desde los puntos de vista personal y profesional. La acción se inicia una plácida tarde de domingo cuando el esposo revela sus intenciones; al día siguiente, Fiona se encontrará sobre la mesa el caso de Adam. Son las dos líneas argumentales de la novela, ambas en “situación límite”.

El personaje de Fiona es sensato, templado y muy sólido, cuya profesión es tomar decisiones en las encrucijadas de las vidas de los demás pero que se tambalea y muestra indecisión cuando se trata de su propia vida.

Su matrimonio se agrietaba. Era pasión lo que faltaba. Una grieta repentina en un matrimonio que se quiere. Una grieta a través de la cual la novela va recorriendo un itinerario de sensaciones difíciles, extraordinariamente bien dibujadas en sus detalles milimétricos, y que por eso resultan especialmente creíbles. “La chimenea llevaba un año sin encenderse“, describe McEwan en la primera página.

Ella es una mujer intensamente privada”, dice McEwan de Fiona Maye. “Supongo que es otra de esas muchas personas que intentan vivir una existencia racional, pero descubren que eso no es fácil y que la racionalidad no siempre te protege de los bofetones que te da la vida. Se está moviendo hacia el final de su carrera profesional que ha sido un gran éxito, ha supervisado las decisiones en los tribunales de divorcios durante la mitad de su vida, y está devastada por el posible colapso de su matrimonio estable con Jack. Es una mujer amable, pero no se le da mucha atención emocional y descubre que realmente no comparte el lenguaje para hablar con su esposo sobre su vida sexual, por lo que no está preparada contra esta crisis que se presenta en su vida.”

Fiona debe decidir con urgencia si permite o no que un hospital realice una transfusión a Adam Henry, un adolescente testigo de Jehová con leucemia, en contra de sus deseos. La vida personal de Fiona está en un punto difícil: en sus casi sesenta años, está aceptando que no tendrá hijos, al igual que su matrimonio con el profesor universitario, Jack, se está desmoronando.

La larga escena de la entrevista con Adam en el hospital es el centro de gravedad de la novela. La tensión dramática del diálogo, en el que el lector está queriendo que la Jueza compruebe la futilidad de las motivaciones de Adam para así poder suplantar su criterio y el de sus padres, la fascinación que por otra parte el chico va provocando en Fiona (que llega a cantar una pieza que él toca con un violín), el acercamiento sin atajos al punto exacto en el que se encuentra el problema, me parecen extraordinarios.

La novela de McEwan, “The Children Act”, se publicó en septiembre de 2014. El título de la novela recuerda la UK Act de 1989, que revolucionó la ley relativa a los niños al poner el bienestar de éstos por encima de todo en los casos presentados de división familiar.


¡Ahora os toca a vosotros!

Os dejo algunos temas encima de la mesa para comentar:

  • Impresiones de la novela.
  • ¿Como veis el personaje de Fiona?
  • ¿Entendéis a Jack?
  • El caso de Adam está basado en un caso real. ¿Qué os ha parecido el tratamiento que el autor ha dado a este caso?

¡¡Nos leemos!!

15 comentarios to “El veredicto”

  1. viquie10 30 de enero de 2019 a 17:24 #

    Hola!

    El personaje de Fiona para mí se muestra correcta, sigue las normas, reflexiona y contrapone ideas en su vida profesional en la que esta muy sumergida, al igual que en su contexto social o así lo interpreto en la descripción que realiza de donde vive, los actos de sociedad- profesionales a los que asiste. Sin Embargo, da la sensación de que su vida personal se ha ido quedando al margen y las herramientas que utiliza para desarrollar su profesión no las aplica en su vida personal por lo tanto se queda atrapada ante la situación que le presenta Jack, por eso no reacciona, ni lo comenta …

    Entiendo a Jack, y personalmente me parece muy noble y muy valiente como plantea lo que le está sucediéndole. Por otro lado, es muy humana la reacción de Fiona, están en tempos diferentes…

    Como el autor plantea el caso y la exposición que hace de los pros y contras y las posturas de las partes me gusta mucho, pues puedo estar un lado u en el otro con argumentos y entendiendo las posturas.

    Con ganas de seguir leyendo…

    Nos leemos, Vicky.

  2. Marta Villamar 30 de enero de 2019 a 23:21 #

    Buenas noches a todos.
    Para mí el tema personal es secundario, tan sólo una manera de introducir el principal que es Adam. Estoy todavía en la habitación del hospital, de la que Fiona está a punto de salir, e intuyo que esta entrevista ha marcado a la jueza porque veo conexión entre los dos- Fiona y Adam.
    No sé qué pasará ahora pero indudablemente está entrevista ha calado en Fiona.
    Seguimos leyendo, buenas noches a todos

  3. Ana 31 de enero de 2019 a 11:00 #

    Hola, yo me pongo a leer y si me engancha no tengo medida, ya lo he acabado así que espero no escribir de mas. Me ha gustado mucho, yo seccionaría el libro en varios temas, todos para mí gusto muy bien planteados. Fiona sería, responsable, sensible y muy autoexigente, ha hecho lo correcto y ahora con 60 años y al borde del divorcio, se cuestiona sí ha merecido la pena renunciar a la maternidad. Le apasiona su trabajo. Jack, le comprendo, pero yo no comparto su propuesta, o te vas o te quedas, un matrimonio no es una pensión. El caso Adam, tremenda cuestión!! Uno debería poder hacer de su vida un dato, pero la ética no permite esa decisión, quien tiene la razón? Duro trabajo para Fiona!! Hay más temas pero ya lo dejo para el final. 😘

    • Ciberclub de lectura 31 de enero de 2019 a 12:12 #

      Gracias por los comentarios y a ti Ana por no desvelarnos el final 😊. Creo que Fiona lleva mucho tiempo centrada en su vida profesional. Supongo que por mucho que hayan avanzado los tiempos y siendo mujer, llegar a la judicatura le ha tenido que suponer mucho esfuerzo y dedicación. Con casi 60 años, casi toda su vida. Además, la mayoría de los colegas de Fiona que aparecen en la novela son hombres. Aquí los papeles tradicionales del matrimonio están cambiados. Ella es la profesional que triunfa y él el que se queja de que se siente solo en su matrimonio y que ella no le presta la suficiente atención. Fiona no es consciente porque no quiere plantearse ningún cambio en su vida. No sé si sería más feliz o no pero le asusta salir del lugar de confort que ha creado. ¿Y Jack? yo si puedo entenderlo. No comparto lo de “te quedas o te vas” porque creo que las personas estamos compuestas de varias capas de las que igual no somos conscientes y que te hacen plantear la vida de un modo diferente en distintos momentos del camino. Además, cada matrimonio tiene sus códigos y Jack fue honesto al plantearlo. Igual a partir de ese momento pueden seguir avanzando en su relación.

      • Ana 31 de enero de 2019 a 13:17 #

        Yyo no podría aceptar la propuesta de Jack, lo c

      • Ana 31 de enero de 2019 a 13:18 #

        Lo siento, se me fue el dedo, lo comprendo, pero no podría aceptar su plan

  4. Lola 31 de enero de 2019 a 22:16 #

    Hola.

    La novela nos acerca a la vida profesional y personal de Fiona, una mujer segura de sí misma, con una gran responsabilidad profesional y experiencia en juzgar casos difíciles, donde las creencias religiosas añaden más complejidad a su trabajo. Cuando la crisis está en su matrimonio la vida de Fiona se desmorona y se refugia en el trabajo.

    Desde mi punto de vista nos plantea la dificultad de tomar una decisión cuando intervienen los sentimientos, es mucho más fácil juzgar a los demás que juzgarnos nosotros mismos.

    Adam, se siente muy cómodo con la visita de Fiona porque es la primera persona que no le dice lo que tiene que hacer sino que le pregunta por estado de animo, por sus aficiones etc.. Por otra parte el chico apura las últimas horas de su vida aprendiendo a tocar el violín y escribiendo poemas…..

    Lola

    • Ciberclub de lectura 4 de febrero de 2019 a 14:34 #

      Creo que ahí puede estar la clave de Adam. Siempre le han dicho lo que tiene que hacer y en qué creer … lo que en su caso también implica una filosofía de vida. Su mundo le resulta cómodo porque todo está como quieren los de su alrededor que esté. Ahora entra Fiona y no le dice lo que tiene que hacer sino que le pregunta por él mismo, por lo que siente y cree. Es como un punto de inflexión en su vida. Como el paso de la niñez a la madurez. Por primera vez conecta con una persona fuera de su entorno que hace tambalear sus cimientos.

  5. Ana María Heinze BFRP 1 de febrero de 2019 a 1:38 #

    Hola

    Me gusta, lo comenté antes. Los personajes están muy bien planteados, son creíbles y nada exagerados. La historia me gusta, me parece muy actual, como dice María hasta él reclamo hacia el compromiso de Fiona con su trabajo, la historia al revés. Es él que se quedo como en otro nivel de desarrollo, en cuanto a lo profesional y ella en su evolución, pareciera haberse perdido una parte de su propia historia. En el algún punto habla de esa muchacha ambiciosa. Ella consiguió algo y perdió algo también, como él.
    La infancia de la vejez dice el autor, los 59. Tiene algo de crucial el momento histórico que viven y cada uno empieza a definir cómo seguir, parece que en algún momento se perdieron como pareja, hay que ver cómo sobreviven a esto.
    El autor en algunas escenas logra decir tanto, eso me encantó. Cuando ella canta con el chico, lo dice todo, ellos lograron tocarse, se estableció la comunicación. Otra escena impresionante es la de la cocina , cuando él prepara el café, con ese sutil conocimiento creado por la pareja , el café como les gusta y casi parece que pueden entablar un diálogo emocional, pero es ese instante de no y ella se lleva su taza y la separación sigue. Esa escena me encanto, todo lo que dice el autor en ese momento de la situación de mociónal de ellos.

    Lo estoy disfrutando
    Saludos
    Ana María

  6. Lory 2 de febrero de 2019 a 13:22 #

    Hasta ahora parece que a todas nos está gustando mucho el libro. Bien construído con las historias paralelas como hilo conductor, xq yo no creo q solo sea importante la historia de Adam; ya que la etapa de crisis que ella está viviendo es inevitable que tenga un peso en el resto de su vida. Personajes están muy bien perfilados, mas Fiona y Adam como principales protagonistas. A ella la veo a veces un poco encorsetada emocionalmente, parece que solo reacciona a las actuaciones de los otros. No se si lo veis así.
    Alguna ha apuntado por ahi esos párrafos que mete el autor donde reflexiona sobre otros temas: por ej. la comparación entre los hospitales del s.XX y los actuales con esos falsos ambientes ecológicos y despersonalizados. Valoro mucho la descripción de los cambios en la ciudad y me encanta conocer la maquinaría jurídica por dentro ya que al ser juicios que atañen a la “institución familiar” se sienten cercanos. Es la vida misma. Irónico, en algunas apreciaciones, incisivo.
    Puedo entender, no se si comprender, la petición de Jack que me parece valiente y honesto. Fiona, si hubiera sabido salir de sus emociones y reflexionar fríamente, habría dado un plazo de 2 ó 3 meses y que él experimentase su idea, dejando claro que en ese tiempo no podría venir a casa a lavar la ropa. Me explico, ¿verdad?
    Estoy disfrutando la lectura y casi terminando el libro. Zazo a todos

  7. Kelly 3 de febrero de 2019 a 21:13 #

    Hola a todos!
    Aunque no he podido participar en una temporada, he seguido con interés todas vuestras lecturas y comentarios
    Ahora espero poder seguir vuestro ritmo.
    La obra me parece muy actual en todos los temas que nos presenta, el primero, como todas habéis comentado es la situación actual de la mujer donde la profesión es el centro de su vida, hasta absorverla por completo, convirtiéndose en su prioridad por encima de la vida de pareja, a amistad,y por upuesto la maternidad. Y parece no haberse dado cuenta de todo lo que ha dejado atrás hasta que él le presenta la nueva situación.
    La actitud del marido me parece muy honesta, aunque esas situaciones nunca son tan simples y conllevan necesariamente consecuencias para todos los implicados.
    Eso sí, me resulta incomprensible como después de una decisión como esa en dos días puede cambiar de idea tan fácilmente, como un niño que actúa sin pensar en las inevitables consecuencias. A ella también le decepciona este rápido regreso, cuando todavía no había asumido la situación
    El tema más grave que nos presenta es el de las dificultades morales de la justicia, una de las profesiones más complejas que existen. Nos muestra varios casos y la imposibilidad de decidir qué es lo correcto. Vemos como en el caso de los siameses fue un rotundo fracaso.
    Los graves conflictos que generan las tradiciones, las religiones y sus valores morales en la sociedad actual como todas las dudas qu surgen sobre el caso de Adam . Hasta qué punto es libre para decidir?
    Aunque finalmente decide que debe protegerlo de su familia, de su religión y de sí mismo.
    Lo que resultaba bastante previsible.
    Continúo.
    Saludos.

  8. raquel franco 4 de febrero de 2019 a 12:43 #

    Hola a todos, la novela es muy interesante, el autor está muy bien asesorado en cómo funciona la justicia y la jurisprudencia en asuntos de familia y derechos de los niños que pueden haber diferencia en paises pero en el mio no varia mucho con el nuevo código civil.
    La historia de Adam y los argumentos en pro y en contra de la transfusión de sangre tratando de respetar las distintas creencias me encantaron, las leí dos veces.
    Estas situaciones se dan con frecuencia en hospitales pediátricos y si bien se recurre a la justicia son un dolor de cabeza.

  9. Marta C 4 de febrero de 2019 a 23:10 #

    Yo tampoco he podido parar, me lo he terminado en tres días. Lo había leído hace unos años pero vale la pena repetir.
    La parte para mí más interesante es lo que ya habéis señalado: es más fácil ser objetivo con los problemas de los demás que con los propios y más si son de índole sentimental.
    Fíona aparece como un personaje bien armado, sensata, perfeccionista e inteligente, pero que necesita tiempo para madurar sus sentimientos, no es una persona que se caracterice por la impulsividad o la espontaneidad. Y su marido le está pidiendo que le demuestre más, que necesita recuperar la sensualidad que hubo, y que sino la buscará fuera. Me parece un planteamiento honrado, porque le da la oportunidad de respuesta, la vida se acaba y no quiere continuar de la misma manera. No coinciden los tiempos porque ella es incapaz de asimilar y de responder inmediatamente a lo que él le pide.
    Y él lo intenta fuera pero no funciona, porque quiere a su mujer, pero a ella, que se le acaba de desmoronar el matrimonio lo que le hace falta es más tiempo, porque lo que está ahora es confundida, enfadada y decepcionada.
    Los juicios de menores me parecen muy bien documentados, desgraciadamente toda esa patología familiar de la “disocia social” duele cuando se ceba en los más débiles.
    La polémica de las transfusiones en Testigos de Jehová también es real, causa gran desazón en el personal sanitario que los atiende porque piden ayuda sin que puedan ser adecuadamente tratados, y queda fuera de la lógica médica. Es como si no se quisiesen tratar con antibióticos las infecciones porque las bacterias son “vida unicelular” creada por Dios y si tienen que matar, que maten.
    No comento más para permitir que el resto finalice el libro. A disfrutarlo.
    En la relectura me doy cuenta de lo bien armado que está.
    Saludos

  10. Lorena Juiz Fernández 6 de febrero de 2019 a 16:40 #

    Hola, para mi Fiona es una nujer segura de si misma con mucha responsabilidad en su trabajo y con un matrimonio desgastado
    A Jack? Puedo llegar a entender que se encuentre aburrido de la misma vida pero sin saber qué hacer ahora sí ahora no, creo que quiere dejar su lugar de confort pero no sé atreve o o encuentra cómo y sólo no se atreve.
    El caso de Adam, me pareció muy objetivo dando toda clase de información para que el lector además de la jueza tomaran su propia decisión
    La lectura me está sorprendiendo porque a pesar de los duros temas que trata es muy amena de leer. Y durante todo el tiempo pienso en lo curioso de la vida de Fiona por un lado su vida personal y familiar hace aguas mientras ella tiene que decidir por la ajena… Seguimos y nos leemos

  11. berta 6 de febrero de 2019 a 21:16 #

    Hola a tod@s, estoy de acuerdo con much@s de vosotros, con Marta Villamar, con Lola con Ana Mª Heinze.
    El Libro está muy bien, refleja bien el triunfo profesional de ella y las carencias del chico ,por el que Fiona se interesa. Así como el desgaste matrimonial de la pareja.
    Bueno, aún me queda, voy a seguir leyendo.Nos leemos.Hasta luego, saludos a tod@s.

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