La Sudáfrica posterior al Apartheid

9 Oct

Bandera actual desde 1994

Contexto histórico y social

La novela se desarrolla en Sudáfrica, en una época  posterior al apartheid. Estamos ante un contexto sociopolítico muy concreto. La comunidad negra está experimentando un resurgir desorganizado promovido por las nuevas políticas después de años subyugados y torturados por los blancos; ambos colectivos parecen incapaces de adaptarse al nuevo papel incierto que les toca desempeñar a partir de ahora.

Apartheid

Con la palabra “apartheid” se denominó, en Sudáfrica, al sistema de segregación racial, opresión y explotación establecido por los blancos, la minoría gobernante (3 millones), para tener bajo su control a la mayoría no blanca (12 millones) y a los asuntos de la República. En lengua Afrikaner, el término significa “separación”, y sirvió muy bien a los efectos de describir esa rígida división racial.

Antes de que el “apartheid” se convirtiera en política oficial, a mediados del siglo XX, Sudáfrica tenía ya una larga historia de segregación racial y dominio blanco. La actitud racista de los blancos tiene sus antecedentes en los primeros años de la colonia, con la ocupación europea del sur de África. Desde ese momento la creencia más extendida (falsas teorías) ha sido la de la supremacía de la raza blanca sobre la negra y mixta de los africanos.

La lucha contra el “apartheid” fue universal y la condujeron, además de los Órganos y Comités de la ONU, organizaciones privadas y públicas de todo el mundo. Incluso la Conferencia Sudafricana de Obispos Católicos reafirmó, en 1964, la política oficial de la Iglesia Católica contraria al “apartheid”. En 1957, la Conferencia dijo que “el principio básico del “apartheid” es la preservación de lo que se llama la civilización occidental. Esta se identifica con la supremacía blanca, de los derechos políticos, sociales, económicos y culturales. Las personas de otras razas se deben satisfacer con lo que el hombre blanco juzga que se les puede conceder sin poner en peligro su posición privilegiada. La supremacía blanca anula la justicia.

La redefinición de la ciudadanía en Sudáfrica comenzó con el discurso de F.W. de Klerk el 2 de febrero de 1990 donde se declaraba el fin del sistema de apartheid y dio su primer fruto el 27 de abril de 1994 con la realización de las primeras elecciones multirraciales en la historia del país. Esto puso en movimiento un nuevo proceso de construcción nacional.

Fueron los primeros comicios celebrados en Sudáfrica aplicando el derecho al sufragio universal y consolidaron el fin del régimen del apartheid. La elección se desarrolló bajo la dirección de la Comisión Electoral Independiente.

Durante los cuatro días de votación se formaron largas colas por las que desfilaron millones de ciudadanos. El proceso estuvo marcado por los asesinatos de veintiún personas en atentados terroristas perpetrados por grupos vinculados a la extrema derecha sudafricana opuesta al proceso de democracia.

Nelson Mandela, de la cárcel a la presidencia

Prisionero durante 27 años (1963-1990) en penosas condiciones, el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Se convirtió en un símbolo de la lucha contra el “apartheid” dentro y fuera del país, en una figura legendaria que representaba el sufrimiento y la falta de libertad de todos los negros sudafricanos.

En 1984 el gobierno intentó acabar con tan incómodo mito, ofreciéndole la libertad si aceptaba establecerse en uno de los bantustanes a los que el régimen había concedido una ficción de independencia; Mandela rechazó el ofrecimiento.

Finalmente, Frederik De Klerk, presidente de la República por el Partido Nacional, hubo de ceder ante la evidencia y abrir el camino para desmontar la segregación racial. En febrero de 1990 legalizó el Congreso Nacional Africano y liberó a Mandela, que se convirtió en su principal interlocutor para negociar el desmantelamiento del apartheid y la transición a una democracia multirracial; pese a la complejidad del proceso, ambos supieron culminar exitosamente las negociaciones. Mandela y De Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993.

Fue el primer mandatario de raza negra que encabezó el Poder Ejecutivo, y el primero en resultar elegido por sufragio universal en su país. Gobernó de 1994 a 1999. Su gobierno se dedicó a desmontar la estructura social y política heredada del “apartheid” a través del combate del racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, y la promoción de la reconciliación social.

Sudáfrica después del Apartheid

La presión internacional, en concreto la asfixia económica, hicieron el milagro el 17 de junio de 1991. Las tres cámaras del Parlamento sudafricano (blanca, mestiza e india) derogaban la última de las leyes sobre las que se sustentaba el complicado entramado legal del Apartheid: “Los recién nacidos no serán clasificados por razas”.

La unión social parece lejana. Hay siempre una tensa calma. Las distintas razas viven juntas pero sin mezclarse (algo más en las generaciones más jóvenes). Las parejas mixtas son una quimera. El último escollo racial está afectando a los negros inmigrantes de otros países, que son rechazados violentamente por la población local que ve en ellos una amenaza a sus puestos de trabajo. “Éste es un país racista de todos contra todos”, denuncian los ahora perseguidos y hasta hace poco “hermanos africanos”.

El dinero, por su parte, sigue en manos de los blancos y de una muy minoritaria parte de la población negra , en muchos casos conectada al poder político y salpicada de flagrantes casos de corrupción. Se poclamó una ley por la cual las empresas tienen la obligación de contratar empleados en proporción al número de habitantes de cada raza. En la práctica, para muchos, un “apartheid” a la inversa; para otros, justicia social tras años de brutal represión.

Lo que se ha conseguido es reinventar clases sociales. Hay una incipiente clase media negra/mestiza y una incipiente clase blanca pobre. Muchos blancos están emigrando a otros países por la falta legal de oportunidades.

En el campo está la situación más complicada, los granjeros blancos se sienten amenazados y muchos han decidido marcharse y vender sus tierras por la violencia. Los mestizos viven separados de los negros, con los que mantienen una relación tensa. De hecho, en las propias “townships” sigue habiendo una separación de razas. Hay “townships” de negros y de mestizos, pero es casi imposible verlos mezclados.

Coetzee publicó “Desgracia” en 1999 donde quiso reflejar el contexto social que estaba surgiendo en la nueva Sudáfrica.

¡Nos leemos!

2 comentarios to “La Sudáfrica posterior al Apartheid”

  1. MartaC 9 de octubre de 2018 a 17:41 #

    ¡Qué buena elección! ¡Con lo que me gusta Coetzee!
    Allá vamos.

    • Ciberclub de lectura 10 de octubre de 2018 a 8:27 #

      ¡Muchas gracias,Marta! espero que también le guste a los demás!!! Esta novela tiene muchos temas duros que comentar.

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