Cartas hacia el horror

5 Oct

“Paradero desconocido”

Está armada con la correspondencia que se cruzan Max y Martin desde 1932 hasta 1934.

El alemán Martin Schulse y el judío Max Eisenstein son amigos y trabajan juntos en una galería de arte en California. Los dos provienen de Alemania. Tienen cuarenta años y han vivido casi toda su vida en EE.UU. En 1932 Martin decide volver con su familia a Alemania, que la dejó siendo muy niño, para que sus hijos conozcan su patria y no pierdan su identidad.

La primera carta es de noviembre de 1932. La escribe Max. Felicita a su amigo por volver a Alemania. Se conmueve pensando en su país ya que no lo visita desde la infancia. Y escribe “llegas a una Alemania democrática, a una tierra profundamente culta, donde la preciosa libertad política está en sus comienzos”.

Martin se instala en Munich y se sorprende del grado de pobreza que encuentra. Aunque saca partido con la compra de una gran casa y su finca. A pesar de la crisis que se vive en EE.UU después del Crack del 29, observa que en Alemania hay una crisis más aguda. Tras la I Guerra Mundial, y como país perdedor en la contienda, Alemania quedó en la mayor ruina económica.

Max, en cartas posteriores, le pide a Martin su dirección en Alemania. La quiere para que acoja a Griselle -su hermana- mientras está de gira por Alemania. A lo que Martin accede cariñosamente: “le convendrá saber que tiene aquí una casa a su disposición”.

En la carta de enero de 1933 Max le pregunta a Martin por la figura de Hitler. No lo conoce pero está informado de que se está haciendo con el poder en Alemania y ha leído cosas terribles sobre él. Quiere saber la opinión de su leal amigo.

Martin contesta “creo que en muchos sentidos Hitler puede ser conveniente para Alemania. Pero no estoy seguro”. Reconoce también, veladamente, que tomó el poder a la fuerza ya que “ni siquiera Hinderburg pueda quitarle el poder, puesto que se vio forzado a dárselo”. Y empieza a darle una descripción que resulta como mínimo, inquietante: gran orador, fanático, ¿cuerdo?, rodeado de maleantes que se dedican al pillaje y a apalear judíos. A lo que Martin disculpa como que “son cosas sin mayor trascendencia” porque persiguen un fin mayor. En ese momento Hitler está vendiendo el “renacer” de Alemania, muy maltrecha desde la I Guerra Mundial, y con un peso en Europa insignificante. Para Martin y para la mayoría de los alemanes en ese momento ha nacido un nuevo líder, que les va a despojar de la miseria y de la vergüenza.

Martin se ha afiliado al partido de Hitler, el nacionalsocialismo y es funcionario del nuevo régimen. Como muchos otros, intenta sacar partido del poder emergente. En este momento sigue teniendo dudas sobre Hitler pero “en publico no expreso duda alguna”. Reflexiona con su amigo: “¿es justo el fin?”, “¿estamos intentando crear una sociedad mejor?” No lo tiene claro.

En mayo de 1933 Max angustiado por las noticias que le llegan, vuelve a pedirle a su amigo que le aclare más la situación. Incluso le han llegado rumores de un Pogromo atroz contra los judíos. Le dice que su hermana tiene pensado ir en otoño a Berlín y que quiere que, como buen amigo leal, le diga la verdad sobre la situación de su patria.

A partir de aquí,  estamos en julio de 1933 la situación da un primer giro radical, Martin ya no le escribe desde su domicilio. Ahora lo hace desde su banco para evitar la censura que ya reconoce que es muy estricta. Le pide que no le vuelva a enviar más cartas porque desde su puesto de funcionario no está bien visto que se escriba con un judío. Si necesita escribir algo, que le incluya unas letras en el cheque bancario de las obras de arte.

Intentando ser lo más sincero posible, Martin reconoce que aunque las medidas tomadas en su país no le gustaron al principio, ahora considera que son inevitables ya que “la raza judía es un dedo en la llaga para cualquier nación que le dé cobijo”. Y que a Max lo ha querido “no por tu raza sino a pesar de ella”. Añade que “los judíos son los chivos expiatorios universales” y a Hitler ya lo califica como “Amado Líder”. ¿Os suena de algo? y lo más peligroso “purgamos los componentes más abyectos de nuestro torrente sanguíneo”. El renacer de Alemania, la raza pura, la raza alemana… todo contenido en un mismo idealismo que por desgracia no nos queda tan lejano en el tiempo.

Perplejo ante semejante discurso, Max intenta que su amigo entré en razón. Cree realmente que Martin no ha cambiado sino que es cauto por la censura y se intenta proteger. No podría entender un cambio de pensamiento de esa magnitud. Lo podría entender en los alemanes que sobrevivieron a la Gran Guerra y tuvieron que sufrir miserias e injusticias, pero no de su amigo que vivió como un norteamericano de pensamiento liberal más.

Pero en agosto de 1933 Martin le asevera que no es un norteamericano liberal sino un “patriota alemán”. Sigue a Hitler porque es un “hombre emprendedor”, un hombre de acción. No cuestiona sus fines. “Sabe que son justos porque son vitales“. Y le pide que no le escriba más, que ya no tienen nada en común.

Entre septiembre y noviembre de ese mismo año, Max le escribe desesperado varias cartas seguidas para pedirle primero que proteja a su hermana, Griselle, que está en Berlín y después que la busque porque ya no recibe noticias de ella y cada vez que le manda una carta se la devuelven con el sello “Adresse unbekannt” (paradero desconocido).

Por fin, Martin le contesta en diciembre y comienza su carta con “¡Heil Hitler! Lamento tener que darte malas noticias. Tu hermana ha muerto.” Le reconoce que su hermana llegó hasta su puerta pidiéndole ayuda pero que se la denegó porque era perseguida por las tropas de asalto y la mataron instantes después. Le vuelve a pedir que no le escriba más, porque no quiere tener tratos con judíos salvo para “recibir el dinero”.

A partir de este momento, se produce una ruptura y la novela vuelve a dar un giro de 360 grados. Es el momento de la venganza.

Comienza con un cablegrama en enero de 1934 enviado desde California por Max al domicilio particular de Martin y con tres cartas más donde da a entender que son familia y que Martin está planeando algo.

Martin, asustado, le escribe que por favor pare de enviarle cartas. Que se las han interceptado y que lo han llamado para explicar qué significan y le piden un código para descifrarlas. Lo han apartado del trabajo y ya nadie quiere ir a su casa de invitado. Le suplica que no continúe porque teme por su vida y por acabar en un campo de concentración. Apela a su vieja amistad para poder seguir con vida.

Pero Max continua. La mejor venganza es la que se sirve en plato frío. Así que dos cartas después, consigue su propósito, le devuelven la última carta con el sello alemán de “”Adresse unbekannt”.


Análisis de la novela

Las novelas epistolares, aunque sean ficticias, nos acerca en mayor medida a los personajes, a su intimidad. Acceder a la correspondencia privada conlleva un grado de confesión y complicidad con el lector mayor que en las novelas en primera persona. Además aporta la sensación de inmediatez, que hace que asistamos a los acontecimientos al mismo tiempo que están sucediendo y por ello los hacen más impactantes.

El contenido es crudo. Asistimos a la ruptura de una amistad que en principio parecía inquebrantable. Pero la autora nos refleja el cambio en Martin de una forma sencilla, directa y sin ornamentos. Las cartas de Max son en su mayoría desesperadas y en cambio las de Martin tienen cada vez más ira, rabia y resentimiento. Quizá Martín sea, de los dos, el personaje mejor definido de la novela. En pocas cartas vemos su transformación radical y sus nuevos valores. Y sobre todo, como Hitler ha sido el detonante de su cambio. ¿Creéis que  ya existía en las capas más profundas de Martin ese poso racista y fascista que se rebeló una vez instalado en Alemania? ¿O se dejó llevar deslumbrado por el nuevo poder imperante? ¿Entendéis el comportamiento final de Max? él también se dejó arrastrar por la ira y la sed de venganza.

En muy pocas páginas, apenas ochenta, esta vibrante novela resume a la perfección la transformación ideológica que el nazismo operó en los alemanes y nos hace entender como el discurso de Hitler pudo ser interiorizado por millones de ciudadanos de a pie. En resumen, una aguda y escalofriante reflexión sobre lo fácil que es manipular a las personas, sobre todo en momentos de crisis. Una reflexión que también podríamos aplicar a nuestros días.


Ahora os toca a vosotros:

  • ¿Os ha gustado la novela?
  • ¿Logra en cierta medida hacer un reflejo de la sociedad que abrazó a un personaje como Hitler?
  • ¿Qué os ha parecido el desenlace?

El próximo lunes, 8 de octubre, presentaremos la siguiente lectura. Los que vayáis devolviendo “Paradero desconocido” en la Biblioteca Fórum podéis ir pidiendo la siguiente lectura para que no tengáis que ir dos veces.

¡Nos leemos!

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21 comentarios to “Cartas hacia el horror”

  1. Vicky 5 de octubre de 2018 a 16:06 #

    Hola a tod@s

    Mi nombre es Vicky y soy nueva en el Ciberclub y también es mi primer contacto con un club de lectura, espero poder disfrutar tanto de las lecturas de esta temporada como de vuestros comentarios que seguramente enriquecerán mi punto de vista. Aquí os dejo mi opinión sobre Paradero Desconocido:

    El libro me ha gustado mucho, corto, pero muestra muy bien la naturaleza humana.

    Creo que sí consigue reflejar en las cartas escritas por Martin las fases que va quemando el pueblo alemán, que sea un personaje que no ha vivido la situación previa y que viene de una sociedad con pensamiento diferente, a mí me hace reflexionar sobre como un individuo puede cambiar de criterio a favor de sentirse incluido y arropado por un grupo, incluso obviando su propia experiencia y cualquier tipo de razonamiento. También se hace evidente la fuerza que tenía el movimiento nazionalsocialista y su líder. Este personaje nos transmite los sentimientos que podría haber expirementado cualquier alemán en ese contexto. Dudas, Expectación, Convencimiento, Reafirmación, Desconcierto, Miedo …

    No creo que Martin fuera racista ni fascista, si no que depositó sus esperanzas de progreso en la sociedad y las de su familia en manos del movimiento emergente. Una buena posición social, las relaciones, el desarrollo de su carrera profesional y la de su hijo. El miedo a la caída en desgracia por no seguir la norma.

    A través de Max, puedo intuir la incredulidad sobre lo que estaba pasando en Alemania desde América, faltos de noticias y en principio neutrales e indiferentes. El no querer aceptar los cambios de su amigo esconde las ganas de creer en el ser humano, incluso para confiarle que cuide lo más preciado para él. Sin embargo, toda moneda tiene dos caras y la decepción es terrible, su reacción es brutal y su contraataque también lo baja a los infiernos.

    Los dos personajes se transforman, con distintos detonantes en un caso externos y en el otro internos, pero en los dos aflora el odio.

    Un saludo a tod@s , os leo!!!!

    • Ciberclub de lectura 5 de octubre de 2018 a 22:40 #

      Gracias Vicky y ¡¡bienvenida al Ciberclub!!!! yo también opino que Martin no tenía pensamientos racistas ni fascistas antes de ir a Alemania. Cuando llega a Alemania se lleva una sorpresa, hay más miseria que en EE.UU y eso le beneficia porque podía sacar más partido al dinero que traía de California. Así que se compra una gran casa, aparente y lujosa. También comprueba que Alemania está cambiando y hay una nueva clase política que está consiguiendo muchos adeptos y aunque no tiene clara las intenciones de Hitler, intenta sacar provecho de la situación afiliándose al partido y trepando en la administración. Así consigue posición social. Y según va medrando, también va cambiando su pensamiento. Le van bien las cosas y no tiene escrúpulos.
      Después, actúa por miedo. No quiere que Max le siga escribiendo porque tiene miedo (más que odio por ser judío). En el episodio de la hermana de Max también actúa por miedo, miedo a perder todo lo que tenía (intenta justificarlo con el episodio de su actitud en el escenario y de como ella se vanaglorió de ser judía. Por lo tanto, de alguna manera, se lo había buscado).
      Al final, durante la venganza de Max, se dio de bruces con la realidad (de su entorno, de su país) y de como ésta le golpeaba en la cara.

  2. Lory 5 de octubre de 2018 a 18:25 #

    Me cuesta escribir la palabra novela para definir este libro; quizá tengo la sensación de que podría ser perfectamente un hecho real. Me ha gustado, sí. El haberla leído antes me ha permitido poner mas atención en ciertos aspectos que me habían pasado desapercibidos. En la primera lectura me quedé mas con el hecho del alejamiento de Martin y Max y de como su relación personal se pierde, y no quiere tratos con el amigo judío pero sí con su dinero. El abandono de la hermana, y anterior amante, fueron suficiente para dar sentido a la lectura. En esta segunda o tercera, me llamó mas la atención la venganza tan sutil de Max. ¿Quién en esa circunstancia no lo habría intentado?…
    Las cartas son como una ventana por la que se nos presentan diferentes paisajes: dentro-fuera, y dejan un espacio perfecto para que el que lee saque sus conclusiones.
    Bien escrito, lenguaje muy comprensible y un buen final.
    Pienso que encierra una crítica a los “ismos” y una llamada de atención a como nuestros valores pueden cambiar cuando son sometidos a otros vientos.
    Buen fin de semana a todos y gracias a María por su buen trabajo. Zazo

    • Ciberclub de lectura 5 de octubre de 2018 a 22:51 #

      El final es muy duro. Asistimos al cambio radical de Martin a lo largo de toda la novela pero Max se seguía manteniendo fiel a si mismo y negando la realidad de su amigo. Al final se ve arrastrado por la ira y la venganza y su vida ya no volverá a ser la misma. Seguramente vivirá con el peso en su conciencia para siempre. Es trágico.

  3. tonichin 6 de octubre de 2018 a 20:56 #

    Buenas de nuevo!

    Me ha gustado Paradero Desconocido. La lectura ha sido como un suspiro… Un breve trayecto en tren y ¡puf!

    Sólo había leído anteriormente en formato epistolar el “84, Charing Cross Road” de Helene Hanff (siendo este de no ficción) y he de decir que me gusta el formato aunque le encuento un problema, y es que la inmediatez y rapidez de su lectura hacen que me olvide de él más rápido de lo normal… Me ha costado acordarme de ciertas cosas y hace escasas diez horas que lo he leído de una sentada, no os digo más 😀

    Me parece interesante que haya podido condensar en tan poco espacio y de una forma tan resuelta la radicalización de Martin. No creo que este tuviera latente una capa fascista, al menos no en mayor medida que cualquier otro ser humano. Creo que si a lo largo de la historia esto se ha repedido múltiples veces, es algo que forma parte de su naturaleza… No me refiero necesariamente a ser fascista o racista, si no a ser influenciado por el poder de la figura salvadora y la presión de grupo hasta límites insospechados. Además, la posibilidad de escalar social y económicamente, la restauración de un estado de bienestar, es música para los oídos de una población que se muere de hambre, que no es el caso de Martin pero imagino que sí el de muchos otros afiliados del partido.

    No me esperaba este final. Me descolocaron bastante las cartas desde el cablegrama hasta la respuesta de Martin, donde por fin comprendí con grata sorpresa lo que estaba intentando Max. Me ha parecido bastante despiadado por su parte… Y creo que tiene mucho sentido como crítica, ya que no sólo estamos viendo cómo el régimen se vuelve en contra de Martin, sino que también vemos cómo Max recurre a tácticas muy poco éticas y liberales para ejecutar el ojo por ojo definitivo a distancia.

    Saludos!

  4. Marta V 7 de octubre de 2018 a 13:19 #

    Buenos días a todos.
    Para mí el relato epistolar está elegido con gran éxito por la escritora para describir una situación tan dramática como ésta. De esta manera vemos de un modo objetivo lo que piensan los personajes y su evolución.
    La situación del momento es muy dura y el libro es un reflejo de la sociedad de entonces.
    La reacción de Max es maligna pero perfectamente entendible después de que su ” amigo” Martín haya dejado tirada a su hermana.
    Me ha encantado el libro, y la elección muy buena para ir calentando motores.
    Buen curso a todos

  5. Isolda 7 de octubre de 2018 a 13:25 #

    Buenos días,

    Me ha gustado la lectura, Condensa en tan pocas páginas sentimientos tan humanos como la amistad, la incredulidad y la venganza. No soy muy proclive a la literatura epistolar, siempre he preferido la novela, pero sin lugar a dudas en cada una de las cartas de “paradero desconocido” se marcan muy bien los tiempos y la transformación de dos personas que se ven abocados a cambiar sin retorno ante los acontecimientos que los rodean. Desde luego, me parece poderoso que en esta caso, sea la palabra el arma de la venganza.

  6. CARMEN 8 de octubre de 2018 a 12:31 #

    Hola a tod@s:

    A mi me ha conmovido y me ha hecho recapacitar en la condición humana y su capacidad de transformarse. Como dos amigos del alma que creen saberlo todo el uno del otro, tienen la capacidad de matarse desde lo más profundo de su corazón. Puesta en el contexto histórico, se puede asimilar completamente su éxito al ser publicado. ¿Os imagináis leyéndola en esos años en los EEUU??.

    Agradeceros los enlaces que me han parecido muy interesantes.

    No puedo estar más de acuerdo con la síntesis hecha por el club:

    “Novela corta, o relato, de precisión conmovedora, trágica, dolorosa… y de gozosa lectura. Está compuesta por la correspondencia que intercambian los dos protagonistas y todo en ella es relevante, los membretes, las firmas, lo que queda entre líneas, el tono, los silencios… es brevísima pero no importa, ha sido afilada como un escalpelo”

    Pocas veces he leído una novela tan breve en la que se encuentra los más oscuro de la condición humana (venganza, traición, violencia, machismo, ..).

    Saludos a tod@s.

    • Ciberclub de lectura 8 de octubre de 2018 a 14:29 #

      Gracias Carmen, me alegra que menciones también el “machismo”. Está escrita en el 38 y sé que es más fácil encontrar ese tipo de comentarios hacia la mujer, pero me da la sensación de que aquí la autora también ha querido hacer una crítica con mucha acidez del papel que tenía la mujer en la sociedad. Martin le escribe a Max que su mujer volvía a estar embarazada en Alemania porque era lo que le correspondía como mujer y sino como se iba a entretener…. No la pone en el mismo plano que a él. Y el tratamiento hacia Griselle y la descripción de ese amor furtivo que tuvieron también resulta chocante incluso para esa época, porque Max no le guarda rencor a Martin por este hecho.
      ¿Qué os ha parecido a los demás?

      • tonichin 8 de octubre de 2018 a 22:09 #

        Me chocó y pareció raro cuando leí que Martin escribía lo de que su mujer tenía que tener hijos para estar entretenida y no ponerse neurótica, siendo una mujer la escritora. En su momento no pensé que pudiera ser una crítica machista, por la época en la que está escrita la obra, pero a la luz de lo que decís sí que parece tener cierto cariz reivindicativo también en ese aspecto…

        La verdad es que las mujeres no salen muy bien paradas. Incluso la señora a la que le venden la pieza de arte horrenda de la que quieren deshacerse a toda costa… Puede que con un hombre los personajes hubieran tenido más reparo.

  7. Ciberclub de lectura 8 de octubre de 2018 a 15:36 #

    Me pidió una lectora de este club (Ana María) que publique su comentario ya que por problemas técnicos no consigue que se visualice:

    Hola gente!

    Como Vicky pienso que la autora muestra,con muy pocos recursos un situación muy humana. Logra mostrar la miseria a la que puede llegar un ser humano, cuando negocia con la violencia. Eso me parece muy interesante, los dos están inmersos en la violencia. Nadie gana y todos salen lastimados, es lo que yo creo que siempre pasa cuando de uno u otro modo negociamos con la violencia. Nada justifica esa negociación, los dos en esencia caen en ella. Como dice una compañera, el odio, la venganza, lo maligno está allí presente, finalmente en ambos.

    Me pareció muy bien escrito, y a pesar de lo corto llega a puntos de intensidad. A veces se me viene muy encima, no me dio tiempo a procesar y ya tenía otra situación. Evidentemente daba para más, me faltaron transiciones. Pero la autora logra un buen resultado, me gustó.

  8. Ana María Heinze BFRP 8 de octubre de 2018 a 21:40 #

    Va un intento

    GRACIAS

  9. Ciberclub de lectura 9 de octubre de 2018 a 8:32 #

    En relación al machismo: también puede ser que como la escritora firmó con un seudónimo para que pareciera que el autor era un hombre, incluyera este tipo de comentarios para hacerlo más verosímil. De todas formas, sea de una forma u otra, para mi queda claro que no intentaba ocultar lo que la sociedad esperaba de las mujeres.

  10. raquel franco 9 de octubre de 2018 a 12:39 #

    Hola, el libro me ha impresionado, podemos estar tan equivocados en la amistad, se puede cambiar tanto, el medio nos condiciona que nos hace desconocer y traicionar.

  11. melenalviento 9 de octubre de 2018 a 23:13 #

    Hola a tod@s!
    Ya había leído el libro, pero hace casi veinte años, poco después de haber sido reeditado. En su día me había gustado mucho, pero no me he dado cuenta hasta ahora, al volver a leerlo, de cómo me había impactado, pues recordaba casi todo el libro con bastante detalle.
    Estoy de acuerdo con lo que habéis comentado: refleja bastante bien la adaptación de Martin a la ideología nazi y me parece desgarradora la crueldad con la que abandona a su suerte a la mujer que una vez amó (o, al menos, que una vez le amó). Y la conversión de Max en alumno aventajado del sistema represor es uno de los mejores giros que he leído, a pesar de su sencillez.
    Me queda una duda sobre el libro. La primera vez que lo leí, la primera carta de Max me pareció empalagosa, hasta el punto de tener dudas sobre si el resto del libro me gustaría. Ahora, me da la impresión de que la autora está dibujando un personaje emotivo (Max), frente a otro que me da la sensación de ser algo más frío, más racional (Martin). No sé qué opináis de esto… ¿?
    Por último, esta vez he caído en la cuenta de que el libro se había publicado en 1938 y me parece sorprendente la proximidad con los hechos históricos, la lucidez que tuvo la autora para analizar unas circunstancias tan inmediatas. Y el valor para publicarla en los Estados Unidos de la época, frente al gran peso y repercusión que tenía la propaganda nazi.
    Un saludo y nos leemos!!

    • Ciberclub de lectura 10 de octubre de 2018 a 9:02 #

      Yo lo había leído hace cinco años por recomendación de una compañera de la biblioteca Fórum y me impresionó lo mismo: la lucidez de la escritora en plasmar algo tan complejo, desde tanta distancia y con tan poca información (en esos momentos la información no era tan inmediata y variada). Además, en esos momentos EE.UU vivía bastante al margen de lo que pasaba en Europa. Cuando la leí hace tiempo y llevaba un par de cartas creí que la autora nos iba a desvelar que tenían una relación prohibida entre ellos por las la expresiones tan exageradas que utilizaban.
      Max es más emotivo, sentimental y quiere y admira a su amigo por la familia que tiene, por volver a Alemania, por tomar decisiones, en definitiva, por actuar. Él es más pasivo, conformista. Martin llega a Alemania y ante los ojos de su amigo se presenta como un triunfador tanto en la escala social como en la administrativa. Max se niega a creer que a su amigo le muevan sentimientos contrarios a su propia escala de valores. Es como si tuviera una venda en los ojos que se le cae de golpe con el episodio de su hermana. Max está solo, para él Martin, su mujer y sus hijos son su familia y aún así ejecuta su venganza con una crueldad inusitada. Sería interesante saber como continúa la vida para Max.

      • melenalviento 12 de octubre de 2018 a 1:28 #

        La verdad es que tras dos lecturas aún le doy vueltas a esa “venganza”. Primero, porque va contra los que él consideraba su propia familia… que se han vuelto contra su verdadera familia. Así que, en cierto modo, la autora está dando la idea de que el totalitarismo tiene como consecuencia el enfrentar hermanos contra hermanos.
        Por otro lado, ¿Max imparte mera venganza o justicia (por dura que sea)? Pone a Martin como objetivo de una maquinaria que el propio Martin ha ayudado a alimentar y ha defendido con orgullo. Es una forma de hacerle pagar la empatía que no mostró con los judíos o Griselle: forzándolo a ponerse en su lugar.
        Desde luego, hay que reconocer que genera muchas reflexiones… para el poco texto que contiene el libro.
        Una pena que la autora no haya sido un poco más ambiciosa y se hubiera preguntado por la vida de Max más allá de esa venganza.
        Un saludo

  12. Ciberclub de lectura 15 de octubre de 2018 a 15:49 #

    Estoy de acuerdo contigo en que los totalitarismos, las guerras, los pensamientos únicos enfrentan a hermanos, amigos, compañeros, etc. Es irracional y genera verdaderos dramas. Lo hemos visto a lo largo de la historia y parece que no lo tenemos interiorizado todavía.
    Si es justicia o venganza es un debate moral. Para mi es muy peligroso que las personas puedan impartir justicia por si mismas cada vez que se sienten agredidas. ¿Donde ponemos el límite de lo que está bien y lo que está mal? Cada persona lo pondría en un punto diferente. Max tiene toda la razón en sentir odio, ira y querer venganza. Son sentimientos humanos. Pero la justicia la debe impartir un tribunal, estemos o no de acuerdo con su resolución final. Lo demás, es venganza. Y en el caso de Max, premeditada y ejecutada con frialdad.

    • melenalviento 15 de octubre de 2018 a 18:18 #

      Sin duda. Pero lo que me llama la atención es que no es una simple venganza: para que se pueda llevar a cabo es necesaria la participación del aparato represor nazi (que el apoyo de la gente como Martin ayudó a levantar). Es decir, si el sistema policial y de justicia alemán funcionara “correctamente”, las cartas de Max serían inocuas. En cierto modo, Martin está recogiendo lo que ha sembrado.
      Para mí, eso es lo hipnótico del asunto.
      Mientras la ira del nazismo recae sobre otros, Martin la defiende como un mal necesario; pero Max la vuelve contra él y ya no hay arreglo: es un monstruo ciego y rabioso y devora todo a su paso. Y aunque haya sido Max quien la haya revuelto, ¿quién soltó al bicho?
      Por eso no dejo de ver algo de justicia en la venganza de Max. No justicia para Max. Y no en el sentido contemporáneo de justicia, sino más bien en el sentido de karma, de recoger los frutos de los actos propios.

      • Ciberclub de lectura 15 de octubre de 2018 a 19:11 #

        En eso también coincido: Martin recogió lo que sembró. Apoyó un régimen totalitario sin importarle a quién o a quienes podía perjudicar. Se benefició de él buscando su propio bienestar y ese mismo régimen lo acabó devorando a él y a toda su familia. Y ahí supongo que está el karma: utilizando las mismas reglas de juego.

  13. melenalviento 16 de octubre de 2018 a 6:57 #

    Que siendo un libro tan “pequeño” dé tanto sobre lo que pensar dice mucho a favor de la autora y del propio libro. Es una pena que no sea más conocido.

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