La cortejaba con el afecto inocente de un cuñado

4 Dic

CIELO E INFIERNO (segundo relato de Tierra desacostumbrada)

“Pranab Chakraborty no era, en rigor, el hermano menor de mi padre. Era otro bengalí de Calcuta que había ido a parar a las áridas costas de la vida social de mis padres a principios de los setenta, cuando vivían en un apartamento alquilado en Central Square y podían contar sus amistades con los dedos de una mano.”

Así empieza “Cielo e infierno“. Narrado en primera persona, la protagonista, Usha, hace una retrospectiva hasta su niñez para reflexionar sobre sus vivencias familiares y como les marcó la presencia de Pranab Chakraborty en sus vidas.

Usha era hija de un matrimonio concertado de la India. Se trasladaron a vivir a Boston cuando ella era una niña. Su padre, microbiólogo con un puesto en el Hospital Central y su madre, ama de casa se llevaban bien y se respetaban, pero no se amaban.

Una tarde mientras iba con su madre de paseo por la ciudad conocen a Pranab Chakraborty, otro bengalí de Calculta con el que traban amistad rápidamente. Pranab pertenecía a una familia acaudalada de Calcuta y se había ido a vivir a Estados Unidos para estudiar ingeniería en el MIT. Se sentía muy solo en Boston, no conseguía adaptarse y cuando estaba a punto de abandonar, conoce a Usha y a su familia y se vuelve a sentir como en casa. Lo acogen con cariño y se siente y le hacen sentir como un miembro más de la familia. Usha lo empieza a llamar Pranab Kaku, que significa “el hermano menor de mi padre”.

Ya en la madurez, Usha mira hacia atrás y se da cuenta de lo que realmente sentía su madre por él “por entonces yo no sabía que las visitas de Pranab Kaku eran lo que mi madre aguardaba durante tantas horas, que se ponía un sari nuevo y se peinaba esperando su llegaba, y que planeaba, con días de antelación, los aperitivos que le serviría con aire de despreocupación. Que vivía para el momento en que lo oía llamar y gritar ¡Boudí! y que se ponía de un  humor de perros los días que no venía”.

Es una historia triste donde Lahiri nos vuelve a hablar del tema de la soledad, la familia, las tradiciones y el desamor. Boudí significa “la esposa del hermano mayor” y eso es lo que significaba la madre de Usha para Pranab. La veía como una hermana y por eso la quería. Ella se sentía sola y no era feliz, su marido había aceptado casarse con ella para aplacar a sus padres que estaban dispuestos a aceptar que se fuera del país siempre y cuando tuviera esposa. Pero no la amaba y ella lo sabía. Según puede ver Usha ahora, su padre había aceptado esa situación porque le convenía para poder cumplir sus sueños “estaba casado con su trabajo, su investigación, y existía en el interior de una concha que ni mi madre ni yo podíamos atravesar”. De nuevo el problema de la incomunicación en la pareja y en la familia. ¿Como lo veis vosotros?

La madre aceptaba su destino con un matrimonio concertado, sin amor, manteniendo las tradiciones, cuidando la casa y a su hija, sin quejarse porque la habían educado para eso. Después, la presencia de Pranab despertó en ella unos sentimientos nuevos y le hizo ver como era realmente su vida. Pero la familia era lo primero. Se conformó con vivir una ilusión.  Tenían tantas cosas en común y hacían tantas actividades juntos que se comportaban como una familia ante la ausencia del marido, siempre trabajando. Usha reconoce “allí a donde fuéramos, cualquier desconocido habría dado por supuesto que Pranab Kaku era mi padre, que mi madre era su esposa“. Y se da cuenta de cuanto lo amaba”ahora veo claro que mi madre estaba enamorada de él. La cortejaba como no la había cortejado ningún hombre, con el afecto inocente de un cuñado.”

Siempre me han producido cierta tristeza los amores no correspondidos, aquellos que se sufren en silencio y se llevan como una carga toda la vida. ¿Creéis que la madre de Usha tenía que haberle confesado su amor a Pranab, con lo que eso podría conllevar?.

En el otoño de 1974 todo cambió. Pranab conoce a una alumna de Radcliffe llamada Deborah, norteamericana, y empieza a acompañarlo en las visitas a casa de Usha. Al principio la madre no la ve como una amenaza porque piensa que “dentro de unas semanas, la diversión se habrá terminado y ella lo dejará”. Pero no fue así y las visitas fueron cada vez más numerosas. Entonces la madre se empezó a quejar. Primero del trabajo que le ocasionaba hacer comida para ella con menos especias y después su sola presencia y que Usha estuviera tan feliz con ella. Cuando se comprometieron, ella tenía la esperanza de que los padres de Pranab consiguieran convencer a su hijo de no continuar con la boda, que era una locura que se casase con una norteamericana. Pero la boda siguió adelante.

Usha relata como ya tras el compromiso, ellos empezaron a alejarse de sus vidas. Y después de la boda, apenas tuvieron noticias de ellos salvo por el nacimiento de sus gemelas. Los padres de Usha y sus amigos siguieron invitando a los Chakraborty a sus casas pero nunca acudían y ponían siempre alguna excusa. Todos lo atribuían a Deborah y “se llegó al consenso general de que ella lo había despojado no sólo de sus orígenes sino también de su independencia“. ¿Qué opináis vosotros? y ¿porqué siempre le echan la culpa al que es diferente?

Todos estos hechos provocan resentimiento en la madre de Usha que vuelve a ser más infeliz que antes y traslada sus frustraciones a su hija “no creas que vas a casarte con un americano , tal como hizo Pranab Kaku” o evocaba a Deborah como su antítesis “la clase de mujer que ella se negaba a ser“. ¿Como lo veis vosotros? ¿creéis que su actitud es fruto del desamor o del resentimiento?.

Tas veintitrés años de matrimonio, los pronósticos de la madre de Usha se cumplieron y los Chakraborty se divorciaron. Pero no por culpa de Deborah sino que fue Pranab quién se enamoró de una mujer bengalí y destruyó de golpe dos familias. Deborah se quedó desolada y la madre de Usha no se alegró por ello. Ya habían pasado  muchos años y su situación había cambiado, había conseguido pasar página.

Ahora Usha reflexiona ahora sobre este hecho “les había roto el corazón el mismo hombre, aunque el de mi madre había cicatrizado tiempo atrás, y en cierta manera extraña, conforme mis padres se acercaban a la vejez, ambos se habían encariñado mutuamente, aunque sólo fuera por la costumbre“.

Tiempo después, Usha se fue a la universidad y observaba como sus padres empezaban a acercarse cada vez más y la madre fue aceptando que su hija pensara de otra forma y saliera con novios americanos. ¿A que creéis que se debe este cambio? ¿a qué dio por cerrada esa etapa de su vida en la que se sentía desdichada?. También intentó hacer cambios en su vida, y tras años de ociosidad, al cumplir los cincuenta, se tituló en bibliotecología. También se acercó a Deborah y ésta le confesó que había sentido celos de ella y de la complicidad que había entre ambos.

En todo el relato se pone de manifiesto la enorme incomunicación que hay entre todos los personajes, consiguiendo que apenas se conozcan y expresen sus sentimientos. Sólo al final, Usha reconoce una terrible confesión que le hizo su madre ya en la edad adulta y que hubiera marcado para siempre sus vidas.

¿Os ha sorprendido la confesión de la madre? ¿Os la esperabais?

¿Qué os ha parecido este relato?

Espero vuestros comentarios!!!! 


Plazos:

Recordad que hasta el día 12 de diciembre leeremos los siguientes tres relatos: “Una elección de alojamiento“, “Solo bondad” y “No es asunto de nadie” (hasta la página 235).

Buena lectura!

 

 

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16 comentarios to “La cortejaba con el afecto inocente de un cuñado”

  1. Lory 5 de diciembre de 2017 a 18:40 #

    Me cuesta bastante adaptarme a esta forma de comentar, relato a relato, ya que antes nunca habíamos leído relatos en el Club, al menos desde que yo estoy en él. Con el primero me emocioné y fui diciendo a amigas: oye que un libro y autora muy buenos. A medida que avanzo me desinflo. Esta inmigración de alto nivel creo que refleja bien poco el grave problema de la inmigración actual. Los personajes de los dos relatos son personas adineradas y lo que tiene más valor, con un gran acceso a la cultura y mundo intelectual. Los siento como clichés: matrimonios concertados, mixtos, costumbres que se mantienen y se pierden.
    En los dos relatos se pone de manifiesto la gran incomunicación, o falsa comunicación, que se da entre los miembros de la familia. El protagonismo lo toman las mujeres y en el primero es a la muerte de la esposa-madre cuando el esposo-padre-abuelo toma un papel menos invisible, que asume, en este caso, el marido americano de Ruma. En la pág 65 hay un soliloquio del padre que me parece esclarecedor; se ve la dicotomía entre padre-persona y dice: la parte de él que nunca dejaría de ser padre, se sentía obligada a aceptar. Pero no era lo que deseaba. No quería ser parte de otra familia, parte del desbarajuste, las peleas, exigencias, la energía requerida. No quería vivir otra vez en una casa enorme que no haría más que llenarse de cosas, conforme crecieran los niños, todas las cosas de las que él se había deshecho… Y este párrafo me hizo sentir la sensación de libertad a la que el padre había llegado: con una relación sin compromisos, con una familia a la que puede visitar cuando le apetece y no cargar con ella. Me vi reflejada en ese desapego de todo lo que acumulamos a lo largo de la vida, en cosas materiales y en amores.
    Pienso que estos dos relatos esconden una crítica feroz al matrimonio: concertado o elegido y pone de manifiesto el desgaste que sufre toda relación si no se encara la trasformación imprescindible del tipo de amor.
    Muchas de las cosas que he dicho del primero, sirven para el segundo. Sólo respondo a tu pregunta sobre si la madre debería haber hablado con Pranab de sus sentimientos. Es algo impensable en ese tiempo y en esa cultura; además no creo sea amor sino el resultado de la atención y cortejo que la hace; hay que tener en cuenta que viene de un matrimonio concertado. Quizá Pranab se aprovechó de su inocencia y buena fe: lo invitas a comer y casi se instala de inquilino. Me recordó lo que trata Carmen Martín Gaite en su libro: “Usos amorosos del dieciocho en España”. La figura del “”amigo-acompañante, con acceso a tocador de la dama.
    Que hiciera planes para quemarse a lo bonzo, nos habla del desequilibrio y frustración que siente. Se palpa una tremenda soledad.
    Siento alargarme tanto. Espero que las/os compañeros me rebatan ya que esto es lo que da vidilla a este Club. Siempre un placer compartir con vosotros. Zazo

    • Ciberclub de lectura 9 de diciembre de 2017 a 13:12 #

      Muchas gracias Lory por tus comentarios. Sí, quizá no sea necesario ir relato a relato ya que los temas se van repitiendo y se puede hacer muy largo. Ya pensaba cambiar esto, así que el martes sacaré un post con los tres relatos siguientes juntos. También estoy de acuerdo contigo en que incide mucho en todas sus historias en el desgaste del matrimonio, sea por amor o concertado. Ya en una entrevista, Lahiri declaraba que los matrimonios por amor no garantizaban su permanencia. Y en relación a Pranab, sí que creo que fue bastante egoísta y sólo pensó en él. Creo que tenía que ser consciente de lo que estaba provocando y después, alejarse sin más cuando por fin tiene una nueva familia, denota mucha frialdad con la familia que lo acogió cuando lo necesitó.

  2. Manuela 6 de diciembre de 2017 a 19:33 #

    Una vez más se percibe el enorme peso de las tradiciones culturales y familiares sobre el destino de los protagonistas: hombres y mujeres obligados a contraer matrimonio a cambio de poder estudiar o vivir donde uno quiere. Ello genera frustación (se percibe mucho más en la mujer que en el hombre, pienso que porque en el caso de las mujeres se añade la imposición cultural de dedicarse al hogar y a los hijos, mientras que los hombres pueden paliarla con la satisfacción que le supone la vida laboral y profesional); incomunicación entre la pareja, en ocasiones también entre padres e hijos (padres que siempre tienen más arraigadas las tradiciones y las costumbres de su cultura y su familia ven cómo sus hijos las viven de una forma más atemperada).
    Respecto a si la madre de Usha debería haberle hablado a Pranab de sus sentimientos hacia él, coincido con Lory en que era impensable en ese tiempo y esa cultura. No cabría esperar que expresase sus sentimientos una mujer que ha acatado sin revelarse casarse con un hombre por imposición y ver cómo se le pasa la vida cuidando su hogar y su hija.
    Probablemente de no aparecer Deborah en la vida de Pranab, la madre de Usha se sentiría satisfecha si Pranab siguiera acudiendo a su casa como siempre, haciendo cosas juntos como si fuesen una familia los tres, ella preparándose para esos encuentros, y con ello se conformaría, porque ya eso la llenaba y hacía que su día a día fuera más llevadero.
    Respecto de la confesión que la madre le hizo a Usha, desde luego que no me la esperaba, pero tras leerla, tampoco me sorprendió, en realidad creo que es un hecho que viene a corroborar todo lo que estamos diciendo de ella.
    El relato me ha gustado, entretenido, en poca extensión se han tocado y contado muchas cosas. Es ameno y de fácil lectura.
    Saludos.

  3. berta 6 de diciembre de 2017 a 22:23 #

    Hola a todos/as, coíncido con Lory y Manuela en la afirmación de que la madre de Usha no podría hablarle de sus sentimientos porque es algo impensable para la época y para el ámbito cultural al que se refiere el relato.
    Vemos de nuevo un matrimonio concertado, y la relegación de la mujer a la esfera del hogar y los hijos, lo que repercute en su falta de satisfacción y frustración.
    Vemos también y en eso también coincido con vosotras en que las tradiciones no se viven por la segunda generación, y lo vemos en este relato como Usha afirma su libertad manteniéndo relaciones diversas con otros en total libertad, quizá exageradamente, como para afirmar su negativa a vivir la vida de su madre, y bajo la influencia de Deborah, a la que admira desde que la conoce.
    Este relato me ha gustado, aunque me gustó más el anterior.
    Bueno voy a seguir leyendo, saludos a todos/as y hasta luego.

    • Ciberclub de lectura 9 de diciembre de 2017 a 13:21 #

      Yo también estoy de acuerdo con las dos en que era impensable que la madre de Usha le hubiera podido confesar lo que sentía a Pranab. Por su cultura, tradiciones y sobre todo por como la educaron. Aún así, me hubiera gustado que lo hubiera hecho y ver las reacciones que hubiese provocado en todo su entorno.
      Si Usha se fijaba tanto en Deborah y la admiraba, podía ser que la viera como una mujer con libertad e independencia para elegir, en contraposición a su madre. Mas acorde con lo que vivía y veía fuera de casa, en un país con una cultura distinta y a la que inevitablemente se iba adaptando.

  4. panantel 7 de diciembre de 2017 a 0:37 #

    Hola a todos de nuevo! Coincido con vosotros en que me ha gustado más el primer relato, este me parece más superficial. Para mí el núcleo de la historia es la comparación entre las tradiciones de la India y el estilo de vida americano. Una vez más el matrimonio concertado como antítesis del amor y en esta ocasión cobra protagonismo la frustración de un gran amor. Coincido también en que veo imposible que la madre le contara el episodio del intento de suicidio, en ese momento quería fomentar en la hija una vida tradicional por lo que sería muy contraproducentente. Por otra parte toda esa frustración la maneja con críticas a Deborah y su forma de vida cuando en realidad lo único que le gustaría es haber estado en su posición.

  5. Isolda 7 de diciembre de 2017 a 13:57 #

    Buenos días. A mí ambos relatos me han gustado, aunque sin lugar a dudas prefiero el primero. Sé que toda persona que migra (por las razones que sean) está condenada a vivir entre dos aguas y que la asimilación de nuevos hábitos y costumbres es una permanente lucha. Pero creo que a pesar de estar ambas historias tocadas con el velo del éxodo, en el fondo de lo que se habla es de lo complicado que son las relaciones afectivas, del desamor como camino y de la complejidad de las familias. Cómo reflexiona Dadu. “toda la empresa de tener una familia, de traer hijos a este mundo, por gratificante que pudiera llegar a ser a veces, era una causa perdida desde el principio”.

    • Ciberclub de lectura 9 de diciembre de 2017 a 13:33 #

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, Isolda. El éxodo o la migración es un telón de fondo, aquí en realidad lo que Lahiri nos pone encima de la mesa es lo difícil que son las relaciones familiares, sea cual sea su procedencia, su complejidad y como tienen que convivir con el desamor, el desarraigo y la siempre presente incomunicación entre todos ellos. Nadie es capaz de expresar lo que realmente siente y así es imposible avanzar en las relaciones.

  6. tonichin 8 de diciembre de 2017 a 22:27 #

    Hola a todos. Pues yo voy a ser el rarito y diré que me ha gustado más este segundo relato que el primero. Me ha parecido más conciso que el anterior, he entendido mejor a los personajes pese a tener menos datos de todos ellos. O quizás sea que he empezado a adaptarme al estilo de Lahiri. Como era de esperar, la historia es parecida a la anterior, pero si los relatos tienen un hilo común creo que va a ser algo con lo que tendremos que convivir a lo largo de todo el libro.

    No tengo claro que me sorprenda la declaración final de la madre, pero sí me sorprende que se lo haya confesado a su hija pese a los años que han transcurrido desde entonces… Creo que es un signo de que realmente ha conseguido reconciliarse con su propia vida, aceptar su matrimonio, su hija, el país donde vive. Pocos párrafos antes hubiera jurado que eso le habría resultado imposible a la madre de Usha.

  7. Lola 8 de diciembre de 2017 a 23:43 #

    Hola a todos:
    El comienzo de la historia no me ha resultado creíble. Una mujer casada, con códigos sociales tan cerrados, se lleva a un extraño a su casa a tomar el té y en páginas siguientes leo que la hija estaba siempre “pues sería inapropiado recibirlo a solas”. Quizás por eso ha hecho caer mi interés por este relato.

    Mientras que en el anterior era las relaciones familiares, aquí es el sentido de comunidad, la gran familia “india” más allá del país.También el universo del matrimonio concertado, cada uno desempeñando el papel asignado. Lo curioso es que aún cuando no sean felices lo defienden a ultranza, con la crítica inmisericorde hacia la persona que se casa con otra que no pertenezca al grupo.
    El final me ha resultado abrupto.
    También a mi me gusta más el anterior.
    Saludos

    • Ciberclub de lectura 9 de diciembre de 2017 a 13:29 #

      A mi si me parece creíble el principio por el sentimiento de familia, acogimiento y sentimiento de pertenencia que tienen hacia los suyos. Que lo acogieran de esa manera y que se mezclaran los sentimientos. Coincido contigo en que sí me parece curioso que sigan defendiendo los matrimonios concertados y entre miembros de la misma cultura a ultranza, aunque no sean felices. Y sí, el final fue un poco brusco con esa confesión tan inesperada. A mi también me ha gustado más el anterior relato.
      Muchas gracias por todos vuestros comentarios!!!

  8. Marta v 11 de diciembre de 2017 a 19:54 #

    Hola a todos.
    Yo destacaría la diferencia entre los dos matrimonios del relato :la madre de Usha es infeliz porque seenamora de Prenab pero aguanta por su educación tradicional. Sin embargo Prenab rompe con su relación en el momento que se enamora de otra mujer.
    Es la diferencia entre el matrimonio tradicional, concertado, y el más moderno y europeo.

    …y a mí también me gustó mas el primero.

    Saludos

  9. Kelly 11 de diciembre de 2017 a 20:36 #

    Hola a todos,
    Coincido con los compañeros de lectura en que el tema principal de estos relatos son los problemas de integración en nuevas culturas, lo que si resulta siempre muy difícil, todavía lo es más cuando en lugar de gente jóven, que suele tener más capacidad de adaptación y más ansias de libertad, resulta casi imposible cuando se ven rodeados de personas mayores que no están dispuestos abandonar ninguna de sus tradiciones y usos que traen intactos con ellos vayan donde vayan y también a continuar imponiendolas a las nuevas generaciones. Lo que conlleva mayores dificultades para todos y un distanciamiento mayor entre los miembros de la familia lo que hace que ésta se convierta en un carga insoportable hasta llegar al extremo de que el alejamiento o muerte de los mayores se viva como un alivio.
    Encontramos también el gregarismo que produce está situación en la que todos aquellos que van llegando de nuevo se van situando en la proximidad de grupos similares, buscando la identidad de idioma, costumbres, celebraciones comunes como podemos ver en toda las ciudades, convirtiéndose a ocasiones en auténticos ghettos
    La prosa es sencilla y de fácil lectura, aunque carente de emoción y tensión narrativa para mi gusto.
    Continuamos.
    Saludos.

  10. Ana María Heinze BFRP 12 de diciembre de 2017 a 2:12 #

    Hola!!
    Confieso que no ha logrado atraparme, no me resulta interesante, me parece muy superficial todo, personajes , historia. Incluso el final, coincido es abrupto y no encaja con nada. No me gusto, me da hasta pereza seguir leyendo. Me resultó aburrido,

    Saludos
    Ana

  11. Lore 12 de diciembre de 2017 a 11:45 #

    Hola!! A mí también me gusto más el primero que este, aunque igualmente me resulto de fácil lectura. Debe ser difícil la vida en pareja con una persona impuesta y cuando además lo que se espera es que procrees se llena de dificultades ya que durante el relato comenta las veces que ha abortado la madre de Usha. Creo que el amor por Pranab es como una ilusión por ser ella que elija la persona que le gusta más que algo correspondido, ya que creo que Pranab más bien se aprovecha del colchón que le da conocer a unos compatriotas que le acojan que otra cosa y creo que así se demuestra cuando encuentra a Deborah se casa con ella y aparta de su lado a la familia india, de hecho al final es ella quién mantiene el vínculo con ellos.
    La confesión de la madre le hace soltar todo aquello que tenía en su cabeza y que le hacía falta dejar para sanar la relación consigo misma.
    Para mi los dos relatos aparte de incomunicación y no hablar de lo que sienten, y la dificultad de la integración de las culturas, dejan el papel de la mujer siempre condicionado a lo que la sociedad y la tradición marca y la segunda generación parece algo más libre pero entre comillas. Seguimos…

  12. Ana 12 de diciembre de 2017 a 19:00 #

    A mi me ha gustado también este relato, me llama la atención la importancia de la opinión de las familias, que les parezca normal los matrimonios concertados, a pesar del paso de los siglos, sigo leyendo con mucha curiosidad.

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