Nadie nos puede entender de lejos

26 Jun
Turkey. Foto en flickr de Neha Viswanathan. Algunos derechos reservados.

Turkey. Foto en flickr de Neha Viswanathan. Algunos derechos reservados.

Hemos terminado la novela y llega la hora de las conclusiones. ¿Qué opináis de ella? Este es un libro repleto de acontecimientos, sentimientos, reflexiones, personajes, descripciones en función de la historia. ¿Con qué aspecto os quedarías del libro? El político-religioso, el amoroso, el poético, el reflexivo-existencial… ¿Qué personaje os ha gustado más y por qué? Lo mismo os pregunto sobre alguna parte que os haya gustado especialmente y también, por supuesto y porque mucho de vuestros comentarios así lo indican, lo que nos haya gustado. Una vez terminada la novela y con toda la historia en nuestras manos podemos dar nuestras opiniones con un total conocimiento de lo que en ella sucede. Por lo que a mí respecta debo decir que, fundamentalmente, me cuesta abandonar ese reducto de felicidad y bienestar que es el hotel Nieve Palace, donde se come, se bebe, se habla y se ama. Ya os he dicho anteriormente que me iría a vivir allí una temporada. Eso es lo que siento. Asimismo, esta novela me ha ayudado a comprender a este país que vive una situación tan compleja y, sobre todo, a entender la desesperación de los que nada tienen y el porqué de sus actos a pesar de que estén tan lejos de nuestra cultura.

En esta última parte asistimos al desenlace de esta historia que podemos resumir de la siguiente manera: al ¿ingenuo? Ka lo utilizan como intermediario para cercar a Azul; Ka, al enterarse de que Ipek ha sido la amante de Azul y que seguramente sigue enamorada de él, acaba delatando a éste; matan a Azul; Ipek al enterarse decide, con la maleta ya hecha, no irse con Ka a Frankfurt; Ka es asesinado cuatro años después como venganza a su delación y el cuaderno verde, que contiene los poemas escritos en Kars, desaparece (substraído seguramente por sus asesinos) por lo cual nunca nadie podrá leerlos y ese es el motivo de que no aparezcan en la novela. Orhan (Pamuk), el narrador y amigo de Ka, cobra cada vez más importancia convirtiéndose en un personaje más. Cuando va a Frankfurt a recoger las cosas de Ka después de su asesinato decide escribir esta historia. Por ese motivo visita también Kars para investigar y conocer a sus habitantes. Allí cae rendidamente enamorado ante la belleza de Ipek. La belleza, otro de los temas fundamentales de esta novela, la belleza de la nieve y también la de Ipek (temas que le impulsan a Ka a escribir sus poemas). Por cierto, ¿por qué creéis que dice Orhan cuando conoce a ésta: entramos en el corazón de este asunto: Ipek era mucho más bella de lo que hasta ese momento yo, o ustedes, que están siguiendo esta historia gracias a mi intermediación, hubiera podido imaginar? ¿Por qué creéis que le da tanta importancia a su belleza? ¿Es la belleza de Ipek tan determinante? Parece que sí, tanto como para decir que es el corazón de la historia que aquí se trata.

Otro asunto a resaltar es la lucha que mantiene Ka con la felicidad: desea ser feliz pero le tiene miedo a este sentimiento, tanto como para arruinar un futuro que anhela intensamente con una serie de decisiones que le llevan a la paz espiritual de los que han decidido que nunca serán felices, pero, a la vez, a su desdicha (ni contigo ni sin ti) y, en última instancia, a la muerte: tanta alegría es excesiva para mí e intuyo que pasará algo malo.

El autor sabe crear con un lenguaje altamente poético una atmósfera envolvente y llena de belleza y melancolía. De esta manera nos es más fácil entender y aceptar todos los trágicos acontecimientos que en esos tres días ocurren en Kars. Hay una extraña complementariedad entre la poesía que destila esta historia y las cosas tan terribles que suceden en esta ciudad olvidada por todos, ¿no creéis? Lo hermoso y el horror dándose la mano. Ese aspecto me gusta especialmente y creo que es algo que el autor quiere resaltar y que yo creo que lo consigue con creces. Así es el mundo en muchos lugares en los que en medio de lo más duro hay lugar para la belleza. ¿Qué opináis, por cierto, de estos brutales sucesos que, a la vez, son tan rocambolescos? ¿Los veis creíbles u os parecen un despropósito?

Un último apunte. Este libro no hace más que reflejar lo que está pasando en muchos países islámicos, tanto entonces, cuando fue escrito, como ahora. La brecha cultural existente entre Oriente y Occidente con la que empezábamos esta novela.

Plazos

Os animo a todos a que dejéis vuestros comentarios finales, sobre todo a los que todavía no os habéis pronunciado o lo habéis hecho poco. A los que sí habéis ido dejando vuestros comentarios os quiero preguntar, ahora que ya la hemos terminado, si pensáis lo mismo que mientras la estabais leyendo. Quizá el final os ha hecho cambiar de opinión, especialmente a los que no os estaba gustando.

Finalizado este libro nos vamos de vacaciones hasta octubre. ¡Espero que disfrutéis de vuestras vacaciones estivales y que leáis mucho en ellas! Podéis contarnos vuestras lecturas si así lo que queréis. Estaremos encantados de compartirlas con vosotros.

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8 comentarios to “Nadie nos puede entender de lejos”

  1. lettytipaz 28 de junio de 2017 a 20:35 #

    Hola a todos!!!

    Esta ultima parte me ha encantado. No sé realmente si me gustó más porque fuera la mejor o porque me logré concentrar más y meterme en profundidad en la lectura. Si, sentí que caminaba las calles de Kars, que vivía a cada personaje, que leía los cuadernos verdes y que sufría el dolor de cada personaje.

    Todos los temas son interesantes para mi, especialmente el político religioso por ser un aprendizaje de esa cultura y el poético y reflexivo existencial, porque siempre deja que pensar y analizar.

    El amoroso no me gustó mucho, porque no me pareció real. Nunca entendí como tampoco lo entendió Ipek, que Ka se enamorara tan rápido y mucho menos el enamoramiento del amigo de Ka por Ipek.

    Puedo entender que alguien hermoso o bello genere un sinfín de emociones pero eso de amor a primera vista y esa locura, nunca lo he creído.

    Igualmente, el amor de Ipek hacia Azul es tan tan, que al final confiesa aceptar que no puede enamorarse de nadie más, que ya lo intentó y que prefiere envejecer en paz y no esperar nada del mundo.

    En esta ultima parte del libro, me gustaron casi todos los capítulos pero especialmente las notas de Ka, donde explicaba la nieve y su relación con los poemas, y el sentido de su propia vida.. Esta parte es tan profunda y bella, que logra adéntranos en la felicidad que sentía Ka cuando se inspiraba y a la vez su relación con la nieve. Quizás el autor puede regalarnos el libro que piensa escribir con más detalle de esos cuadernos de nota.

    Otro de las partes mas emotivas y con gran reflexión es el dialogo entre Kadife y Sunay en la obra de teatro. Que forma tan bonita y profunda de justificar el suicidio y el porque sufren las mujeres.

    Si encontré a Ka muy infantil y con un recuerdo permanente de su madre, algo como no sanado que no queda claro pero si que siente y se hace mas evidente cuando Ipek consuela a Ka , quien llora desconsoladamente al enterarse de su relación con Azul. De hecho, una de sus amantes en Frankfurt lo describe como un muchacho con muchos problemas, inteligente y solitario, que nunca encontrara el amor maternal por su mal genio.

    Ese miedo a la felicidad presente en Ka, es también una creencia que muchos hemos llevado en la vida y es que cuando reímos mucho o somos felices nos preocupamos porque ya pronto vendrá un momento de no tanta alegría y felicidad. De allí que no hemos aprendido a disfrutar plenamente “ el aquí y el ahora” sin importar que pasará luego.

    Evidentemente Kars tiene su encanto, a pesar de su pobreza y sus problemas y ese encanto se lo otorga el autor con la historia de sus personajes, sus costumbres, sentimientos.

    FELIZ VERANO PARA TODOS Y NOS VEMOS EN OCTUBRE.

  2. pastoro 29 de junio de 2017 a 0:38 #

    Hola a todos.

    Justo acabo de terminar el libro en este momento y confieso que la última parte me ha gustado mucho. Al igual que lettypaz, lo atribuyo a que ya estaba más adentrado en la trama. Comparto con ella igual la opinión sobre la intensidad del romance entre Ipek y Ka: no parece muy real de ninguna de las dos partes. Ka es muy infantil y a Ipek la vida le ha enseñado que sólo se puede amar de verdad una vez.

    En los últimos capítulos, Ohran Pamuk se dedica a desdibujar el personaje de Ka mientras va delineando a Ipek, quien termina por ser el motor de la historia en sus dos etapas: el viaje de Ka y el de Ohran a Kars. Me dio un poco de sentimiento por el pobre de Ka, que al final sólo conservó el cariño de su amigo. Ka era inseguro, visceral e infantil. No estaba destinado para vivir el amor, sólo para sentirlo y vertirlo en sus poemas.

    Me pareció muy intenso que el autor reconozca que Ka y Necip, muertos hace cuatro años, hayan sido seres más apasionados que él y Fazil, quienes pareciera que anhelan continuar la existencia de aquellos dos viviendo la vida que les arrebataron. Cada uno carga con su propio fantasma.

    Al final de la novela me di cuenta que sentí afinidad con todos los personajes principales. Kadife fue mi favorita.

    Es una pena que se haya perdido el cuaderno verde de Ka y una ironía que el único poema que no escribió ahí fuera el que más o menos se pudo reconstruir. Moraleja: los autores no deberían cargar consigo sus obras inéditas en un mundo tan inseguro como el actual.

    Me gustó el libro, felices vacaciones a todos.

    Salvador.

  3. Beatriz Quijano 30 de junio de 2017 a 12:31 #

    Acabo de terminar el libro y este será mi primer comentario para el blog.
    La novela a ratos me ha encantado y a ratos me ha resultado cargante, aunque considero que su calidad literaria es innegable.
    Quizá esto sea porque está muy alejada de las formas narrativas clásicas; arranca como una novela negra, centrada en la investigación de los suicidios de las jóvenes y, a partir de los acontecimientos de la representación teatral, cambia completamente de dirección y se convierte en una trama política. A pesar de esto, creo que lo más interesante de la novela no es ni de lejos la trama narrativa, sino los diálogos y las reflexiones filosóficas y políticas que contiene. Los parlamentos de los personajes islamistas me han hecho reflexionar; rara vez podemos conocer fielmente este tipo de ideologías y resulta muy curioso ver cómo se oponen los valores del Islam tradicional a los aspectos de Occidente que, incluso muchos occidentales, consideramos negativos: la banalidad, el consumismo, la falta de valores y el egoísmo. Es natural que el discurso islamista resulte atractivo para los jóvenes, que en la novela aparecen representados por Necip (uno de los personajes más interesantes) y Kadife. En este sentido, también es muy elocuente el diálogo entre el director de la escuela y su asesino (uno de mis capítulos favoritos). Me interesaba mucho el tema de las jóvenes empañoladas, y como se las convierte en un símbolo identitario, con todos los problemas que ello conlleva y que ellas cargan a sus espaldas. Todas las culturas patriarcales marcan a las mujeres como portadoras de los símbolos culturales, mientras que los hombres no son responsables de este aspecto: las polémicas siempre surgen en torno al velo, mientras que los hombres son libres de llevar fez o no, no resulta problemático. Es curioso también como muchas musulmanas defienden el velo como una forma de escapar a la mirada masculina que cosifica a las mujeres como objetos sexuales; lo consideran una forma de marcar las distancias. De nuevo, se hace responsable a las mujeres del comportamiento inapropiado de los varones. Es una lástima que esta línea argumental se pierda a lo largo de la novela, como si se tratara de un tema menor (¿qué pasa con la amiga de Kadife?). Interesantísimas son también las contradicciones entre una Turquía progresista y laica, que mira a Occidente, y otra que no quiere “pasar por el aro” y se apoya en valores no solo religiosos, sino también de orden moral. Estas dos posturas vienen representadas por la galería de personajes secundarios, que no funcionan como entes humanos reales, sino como arquetipos de ficción para representar determinadas ideas; para mí, constituyen uno de los puntos fuertes de la novela.
    En cambio, los personajes principales me han resultado muy poco interesantes. Ka es una cáscara vacía, una excusa para recorrer la ciudad y el territorio ideológico en el que se mueve. De ahí que, a menudo, haga de espejo con sus interlocutores: cambia de opinión y de parecer dependiendo de con quién hable. Lo mismo ocurre con los personajes femeninos; no dejan de ser mujeres que se limitan a orbitar alrededor de Ka y de Azul, no tienen consistencia, son arquetipos. Por eso, la relación romántica que presenta la novela me resulta aburrida y sujeta a esquemas de un romanticismo rancio. Otro elemento propio de una novela decimonónica son las “inspiraciones” poéticas del protagonista, motivadas por la “belleza” sin más, ya sean de la mujer o del paisaje. Estos trances y efusiones creativas de los poetas a estas alturas me resultan ridículos, además de repetitivas. No sé si el autor pretende ser irónico en esta visión de la creatividad y de las relaciones amorosas, en cualquier caso, creo que es el punto débil de la novela.
    En definitiva, es una novela irregular, pero muy interesante de leer. No sé si es costumbre adjuntar enlaces en los comentarios, pero me voy a atrever a añadir un texto breve del propio Pahmuk sobre qué le evoca a él la nieve y el enlace a una película en la que no podía parar de pensar mientras leía la novela y que recomiendo encarecidamente. Sucede en un hotel cerrado en invierno por la nieve que lo cubre, y en el que los personajes que quedan allí para pasar el invierno lidian con las mismas cuestiones que trata la novela: la religión, la pobreza, la culpa y la búsqueda de la felicidad. Una joya.

    http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/estambul-nieve-pamuk/

    https://www.filmin.es/pelicula/winter-sleep-sueno-de-invierno?origin=searcher&origin-type=unique

    • pastoro 2 de julio de 2017 a 0:35 #

      Hola, Beatriz.

      Me gustó mucho tu comentario. Eso de que “Ka es una cáscara vacía, una excusa…” me encantó, además de que estoy completamente de acuerdo contigo en eso y en que resulta ridículo, monótono y predecible el asunto de la inspiración para escribir los poemas. Es curioso que le inspire un poema ver un perro o una caja de chocolatinas (esa palabra suena muy extraña en México) y no el asesinato del director de la escuela de magisterio. También a mi me gustó mucho el personaje de Necip. Los dos momentos en los que la lectura me pareció más fluida son cuando el autor cede la narración a la transcripción de la grabación durante el asesinato del director de la escuela de magisterio y cuando Azul cuenta la historia de Rüstem.

      Saludos.

      • Beatriz Quijano 3 de julio de 2017 a 18:53 #

        ¡Gracias, compañero! Esos dos capítulos también fueron mis favoritos; supongo porque son los que tratan más sobre confrontaciones ideológicas. Un saludo.

  4. CARMEN 30 de junio de 2017 a 15:14 #

    Hola, he terminado el libro. A veces me ha parecido, tal y como ya se ha comentado, muy espeso pero esta parte final es una delicia. No he podido comentar antes nada porque me resultó terminar en plazo las lecturas parciales. De verdad, hubo momentos que leía sin entender nada… De todos modos, los momentos de auténtica poesía (de esa que cuando la lees te ocupa todo el pensamiento), han logrado que llegase a la última parte y al igual que se ha dicho anteriormente, leer las notas de Ka en su explicación de la nieve y su relación con los poemas y su vida . Las relaciones del protagonista con el mundo y con el universo femenino me han parecido complejas. Es un escritor al que no había leído y, a pesar de los momentos más dispersos, me ha gustado. Muchas gracias Beatriz Quijano por los enlaces y trataré de ver la película. No sé explicarlo muy bien, pero creo que ésta novela se debe de releer porque tengo la sensación de que no la he entendido por completo. Saludiños y felices vacaciones.

  5. Ciberclub de lectura 30 de junio de 2017 a 18:11 #

    Me alegra mucho comprobar a través de estos últimos comentarios que la novela os ha gustado aun con sus “peros” a algunos de vosotros. Excelentes reflexiones las que estáis dejando.
    También me alegra comprobar que muchos escogéis como personajes preferidos a Kadife y a Necip. También a mí me gustan mucho. Kadife es la inteligencia, el valor, la que es fiel a sus ideas, consecuente hasta el final. Y Necip, la inocencia en el sentido más positivo de la palabra. Es un ser puro.
    ¿Nada qué decir sobre el Nieve Palace? 😉 Parece que soy la única que ha conectado con ese lugar-refugio…
    Gracias Beatriz por los enlaces. ¡Por supuesto que podéis dejar los que queráis! Todo lo que enriquece nuestras lecturas es bienvenido. El texto de Pamuk no lo había leído y me ha gustado a pesar de su brevedad. Enlaza perfectamente con la nieve de Kars y con los sentimientos de Ka. A pesar de lo que decís de lo infantil o inseguro que parece Ka, que lo es también a mi parecer, no he dejado de pensar en toda la lectura que en el poeta Ka hay mucho de Pamuk, ¿no creéis? Por otro lado, a mí me gustan también las imperfecciones de las personas, aquellos resquicios por donde se escapa el alma atormentada de muchos que hacen lo que pueden con sus vidas porque no han tenido la oportunidad de ser mejores.
    Conozco el cine de Nuri Bilge Ceylan, que, por cierto, también es un gran fotógrafo sobre todo de Estambul. Buscar sus fotos, son buenísimas. El ritmo de sus películas es lento, muy lento quizá para nuestro punto de vista occidental, pero yo disfruto cada vez más con la lentitud. Excelente aportación para conocer mejor al pueblo turco. Es un buen complemento de la literatura de Pamuk. Voy a ver la película. Había oído hablar de ella pero no la he visto. Tiene muy buena pinta. ¡Gracias!

  6. lettytipaz 4 de julio de 2017 a 23:25 #

    Gracias Beatriz!!! Muy bello el texto de Pahmuk sobre lo que le evoca la nieve.Tambien lo importante que es el silencio, que tanto miedo a veces nos da, pero que nos permite connectar con nosotros mismos y con el exterior. Es tambien encontrar en la tragedia que algunos paises vivimos momentos de quietud, donde las cosas sencillas y simples cobran valor y nos permiten seguir adelante y disfrutar y celebrar la vida.

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