He venido porque soy infeliz. Y aquí soy más feliz

11 Jun
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Just a moment! Snow Crystal. Foto en flickr de Elif Ayse. Algunos derechos reservados.

Hemos llegado a la mitad de nuestra lectura y en Kars, la ciudad aislada por la nieve, no paran de suceder cosas. Todos los temas están descritos con verdadero detalle porque el narrador sólo pretende exponerlos, antes que explicarlos o dar soluciones. Parece que quiere dejar que sea el lector el que saque sus propias conclusiones.

Por ejemplo, el hecho de que las jóvenes musulmanas al suicidarse desobedezcan al mismo tiempo a Occidente y al Islam es utilizado por el autor para no posicionarse en este relato sino sólo para mostrar una realidad, la turca, dolorosamente escindida entre Oriente y Occidente. Como escindido está Ka, nuestro poeta de mente confusa con la razón en Europa y el corazón con los militantes de Imanes y Predicadores.

A Ka continúan “viniéndosele” poemas,  mientras la nieve no para de caer, como si por arte de magia los poemas se hicieran solos. Él mismo afirma que siente que es Dios quien le envía la poesía a pesar de no creer: no sé cómo se escribe poesía. El buen poema es como si viniera de fuera, de algún lugar lejano. Yo creo que ciertas vivencias propician al poeta a entrar en un estado de gracia con una lógica oculta a la menteKa está en Kars para ser atravesado por distintas revelaciones: el amor, la poesía, Dios. ¿Qué opináis de este planteamiento?, ¿y de su falta de posicionamiento ante la situación política que le lleva a afirmar la política no me interesa?

Cuando visita las frías habitaciones del horror, reflexiona sobre la brevedad de la vida y el sufrimiento que ésta contiene, pero al salir de nuevo a la nieve siente lo pequeños y frágiles que eran los deseos y sueños humanos, las intrigas políticas y cotidianas frente al frío de Kars,  y se sumerge de nuevo en su mundo feliz en el que el amor y la poesía le esperan. El lenguaje es tan poético que es como si quisiera atrapar la belleza en cada línea.

En esta parte asistimos a muchas conversaciones plagadas de reflexiones. Cuando habla con Necip, éste, con su mirada limpia e inocente, le pone contra la pared con cuestiones muy acertadas: si Dios no existe, eso quiere decir que no hay Paraíso. Y si es así, millones de personas que se pasan la vida entre carencias, pobreza y opresión ni siquiera pueden ir al Cielo. Entonces, ¿qué significado tiene todo el sufrimiento de los pobres? ¿Para qué vivimos y para qué sufrimos en vano? […] Si yo fuera rico, me daría tanta vergüenza que creería todavía más en Dios. Más adelante en su conversación con Sunay Zaim, éste le dice, cuando Ka le confiesa que está empezando a creer en Dios, la cuestión es creer como los pobres y ser uno de ellos. Sólo creerás en Dios cuando comas lo que ellos, cuando vivas con ellos, cuando te rías o te ofendas con lo que se ríen y se ofenden ellos.

Y en su conversación con Kadife, la hermana empañolada de Ipek (hermoso y denso capítulo 13) vuelve sobre el tema de la inutilidad del sufrimiento: sólo los ateos – afirma Kadife – que no han sufrido nunca piensan en la inutilidad del sufrimiento. Porque incluso los ateos que han sufrido aunque sólo sea un poco acaban por no soportar mucho tiempo la falta de fe y al final vuelven a creer.

¿Qué opináis sobre estas reflexiones sobre cómo la pobreza y el sufrimiento llevan a las personas a creer?

En el capítulo dedicado a la cena en el Nieve Palace, el narrador consigue transmitir tan acertadamente la felicidad y el bienestar que sienten todos que a mí me encantaría estar allí con ellos cenando y charlando. ¿No os pasa lo mismo? ¿No sentís al leer este libro como si una serenidad protectora os invadiera? Escoge tan bien los sustantivos y los adjetivos que te trasladas inmediatamente a esa mesa llena de desorden y extraña belleza. Ese deseo que tiene Ka de ser feliz es tan intenso que soñaba con que una luz muy parecida a la de la lámpara que iluminaba la desordenadísima mesa de trabajo de Turgut Bey, llena de libros, periódicos, libros de cuentas y facturas, en un futuro no muy lejano iluminaría la cara de Ipek desde la lámpara de su propia mes de trabajo en el pisito en el que vivirían juntos en Frankfurt. A pesar de sentirse culpable ante el sufrimiento de los más pobres e infelices, su amor por Ipek le colma de alegría.

Toda la parte que describe la representación teatral y la tragedia en la que culmina está narrada con un tono jocoso y casi grotesco que contrasta con la gravedad de los hechos. Ocurre igual con los capítulos dedicados al encuentro de Ka con Sunay Zaim, el director de teatro, un fracasado dirigiendo una revolución que aumenta aún más esta sensación de opereta. Incluso Ka disfruta por estar cerca del poder, lo cual también parece grotesco. ¿Por qué creéis que el autor lo ha narrado de esta manera? ¿Quizá para resaltar lo absurdo de la situación, el despropósito que es? ¿O encontráis otros motivos?

Cuando llegamos al capítulo 20 descubrimos con sorpresa que sólo ha pasado un día. Han ocurrido tantas cosas que parece increíble. Los acontecimientos han ido in crescendo hasta llegar a la tragedia del teatro y Ka parece desinflarse, salir de su sueño particular. Todo es tan intenso e increíble que Ka se cuestiona hasta sus sentimientos más profundos. Pero todavía queda mucha novela y muchas sorpresas.

Plazos

Es hora de vuestros comentarios sobre esta segunda parte. Os animo a los que todavía no habéis dejado ninguno a que lo hagáis. Hay mucho sobre lo que opinar en este libro tan denso. Mientras dejáis vuestros comentarios, continuaremos, a lo largo de una semana, con la lectura desde el capítulo 24 (pág.250) hasta el 34 inclusive (pág. 370).

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13 comentarios to “He venido porque soy infeliz. Y aquí soy más feliz”

  1. Marta (two) 12 de junio de 2017 a 10:10 #

    Hola a todos:
    la narración me está enganchando totalmente.
    Ante un personaje solitario, un refugiado político que vuelve a su país, y ante una visión aparentemente tranquila, sosegada y poética, los hechos se desarrollan en toda su brutalidad, pero como señala Chus, son descritos con distancia, aunque no pueden dejar de golpearnos.
    Parece increíble que las mujeres hayan empeorado su situación en unos años, y que nadie parezca cuestionarse el por qué de sus suicidios, la violencia convive en el día a día y casi se acepta con normalidad…
    ¿Por qué vuelve Ka? En los primeros capítulos dice que para buscar a Ipek, mostrando el desarraigo de los que han emigrado, que necesitan volver a donde pertenecen para sentir las raíces.
    En medio de esa nieve que todo lo cubre, por debajo, los conflictos y la violencia se desarrollan soterradamente y Ka, al venir de fuera, muestra lo intolerables que son.

    Seguimos. Buena lectura a todos.

  2. Lory 13 de junio de 2017 a 11:02 #

    Hola a todos: de esta parte me ha llamado la atención en la pág. 231 el retrato que hace de los hombres: “cientos de hombres en cada ciudad, ciento de miles, millones en toda Turquía, desempleados, fracasados, desesperanzados, paralizados, miserables. Y el de las mujeres no es mejor: infelices cuidando hijos excesivos, trabajan de criadas, enfermeras, en el tabaco o tejiendo por cuatro cuartos.
    Y el autor carga sobre ellas el peso del continuismo: DE NO SER POR ESAS MUJERES que se aferraban a la vida llorando y gritando a sus hijos, aquella oleada de millones de hombres que cubría Anatolia entera, hombres de camisas sucias, sin afeitar, sin alegría, sin trabajo, se perderían y se volatilizarían.
    Chus, dices que al llegar a esta parte solo ha pasado un día, creo que han pasado dos o al menos Ka ha dormido dos veces.
    El libro sigue sin atraparme, poesía no encuentro mas que en la nieve, los paisajes y la ciudad vacía.
    El libro que leí con ganas de este autor fue: “La maleta de mi padre” otros he intentado y no conseguí terminar. Este lo estoy leyendo xq es el del Club sino, tampoco.
    Quizá hace demasiado calor en mi Castilla para estas lecturas y también peca, para mi, de largo.
    Buen día a todos.

    • pastoro 16 de junio de 2017 a 1:40 #

      Hola, Lory.

      Me pasa lo mismo con este libro. Aunque acá en la Península de Yucatán estamos en medio de un frente frío, tampoco logro conectar con la obra en general. Aunque con unos personajes sí comencé a desarrolla cierta empatía. Por ejemplo con Necip. ¡Qué triste final!

      También pienso que han pasado dos días. El capítulo 1 termina con Ka “a media noche, con el pijama ya puesto y antes de meterse a la cama…”. Ese sería el día 1 (el que llega a Kars y se instala en el Hotel Nieve Palace). El segundo día es el de la visita al periódico, a Azul, al jeque, la cena con el papá de Ipek y la representación teatral. Ya vamos en el tercer día cuando lo llevan a identificar a los estudiantes presos y van a levantar el toque de queda.

      Saludos.

      Salvador.

  3. pastoro 16 de junio de 2017 a 1:31 #

    Hola. Me ha está costando un poco de trabajo la lectura del libro. La narración es muy lenta, aunque por momentos se acelera y es cuando aprovecho para avanzar. Ya esta parte es más dinámica por el inicio del golpe militar que va desencadenando suceso tras suceso que inspiran a Ka a componer poemas. Al principio me gustaba como le llegaba la inspiración, pero ya se vuelve algo tedioso y uno sabe que de cualquier cosa hará un poema.

    Aunque en varias ocasiones se deja claro que Ka no tiene opinión política, los argumentos no son neutrales porque pueden ser interpretados de diversas maneras según la postura política de quien lee el libro. La escena de la representación teatral es tan satírica que cualquier turco se puede sentir aludido según su posicionamiento.

    El argumento del origen de la fe que se planeta en este libro me parece coherente. Sólo cree el que tiene necesidad de creer: el que sufre, el pobre… porque la fe es un mecanismo de supervivencia. Sin fe no hay razón para esperar nada mejor (en este o en el otro mundo), no hay razón para seguir viviendo. Por eso Sunay le dice que no es suficiente con creer “solo”, tiene que creer colectivamente con la misma intensidad de los que tienen más firme su fe: con los que sufren. Hasta que no lo haga así, no creerá en Dios. Así que pienso que le espera a Ka mucho sufrimiento porque finalmente va a terminar por creer completamente en Dios (y ya sabemos que va a morir).

    Me cuesta trabajo conectarme con el romance entre en Ka e Ipek. Al menos no me parece que Ipek esté enamorada de Ka. Lo que sí me movió los sentimientos fue el desenlace de Necip, creo que el autor acierta en la narración porque uno, el lector, vive esta tragedia como si la presenciara. La verdad me entristeció cuando Ka le besa las mejillas y recuerda que le puso la mano en la frente augurándole una larga existencia. Cuando Sunay lee el reporte para que Ka vea la clase de persona que era Necip, no me pareció nada grave lo que ahí se describía.

    En la narración de la representación teatral me parece que hay mucha sátira al describir las acciones de los dos bandos. Lo curioso de la situación es que generalmente los conservadores son las personas mayores y los liberales los más jóvenes. En este conflicto sucede al revés: los islámicos radicales son los jóvenes.

    Cierto que han habido muchas sorpresas. Para mí una de las que más me llamaron la atención fue la razón por la que Azul regresó a Kars, que es prácticamente la misma que Ka.

    Salvador.

  4. Juan José 16 de junio de 2017 a 12:51 #

    Me está pasando igual que a vosotros y me cuesta mucho leer este libro. Hay momentos en que la dinámica es distinta y te animas, pero sigues y es más de lo mismo. Continuamente se repite el contraste entre esos dos mundos oriental y occidental. Y a partir de aquí podríamos hacer muchos ejercicios de lectura comprensiva. Pero “la nieve” nos oculta el camino y no nos permite avanzar. Me pregunto si a ellos también les impide avanzar en su progreso. ¿Por qué el título de Nieve?
    Saludos desde el sur.
    Juan José.

  5. berta 16 de junio de 2017 a 17:49 #

    Estoy de acuerdo con Juan José, la lectura se me esta haciendo tediosa, lenta, no me esta gustando mucho la novela, no fluye, se me atasca.

  6. Susanan 17 de junio de 2017 a 1:17 #

    Siento decir que me esta costando leer este libro no me esta gustando mucho y eso hace que no lo disfrute como me gustaría y voy muy despacio no me ha enganchado nada y estoy de acuerdo con alguno de vosotros en que es lento y hace que la lectura me resulte aburrida y por lo tanto

  7. Susana 17 de junio de 2017 a 1:18 #

    Por lo tanto no se si seré capaz de terminarlo. Gracias y un saludo para todos

  8. lettytipaz 17 de junio de 2017 a 5:02 #

    Hola a todos!!!

    A mi me sigue gustando la novela, me gusta como Ka valora lo bello del paisaje que encuentra a su paso, la nieve, los bellos edificios desgastados, su historia , a pesar de lo triste y pobre de la ciudad. El logra hacer abstracción de lo que sucede y disfruta lo que sus ojos pueden apreciar.

    Esta felicidad que siente Ka en Kars, y la que cree que podría seguir sintiendo junto a Ipek aun quedándose en Kars, es una prueba de que la felicidad viene de adentro, y no de lo que te rodea, por mas horrible y triste que sea el exterior.

    Creo que ante una situación como la descrita, es imposible no tomar posición y decir simplemente “No me gusta la política” , al menos que no te sientas parte de esa historia. Una historia que una vez mas revela como la intolerancia y el deseo de imponer las ideas a otros lleva a las personas a cometer actos criminales.

    Quizás en los párrafos donde Ka habla de lo que pensarían sus padres si lo vieran formando parte de esas escenas, puede entenderse porque Ka actúa como un extraño a lo que esta pasando pero a la vez , es como si estuviese tragándose lo que esta viviendo y lo que lleva por dentro, como son los recuerdos de situaciones parecidas vividas en su infancia.

    También, el mismo menciona que el poeta debe mantenerse al margen del desastre y así lograr seguir la inspiración para escribir mas poemas.

    En la conversación con Necip, sentí como si Necip expresara de alguna manera lo que Ka no se atrevía o no sabia realmente que sentía, era en algunos momentos como su espejo. Me gustaron mucho, tanto los diálogos con Necip como con la hermana de Ipek, porque aunque estaban cargados de emociones, los mismos fluían. No así, la historia de Sunay Zaim me pareció muy larga y pesada .

    Condeno tanto el querer obligar a las mujeres a llevar el pañuelo, como también el no permitir a quienes lo deseen que lo puedan llevar , pero claro se trata de una guerra de poder, de quien se impone a quien.

    En mi opinión, no solo los pobres sienten la necesidad de Dios. Puede que el rico la sienta más, pues aun teniéndolo todo, puede sentir ese vacío que no llena ni el dinero ni la fama, sino solo con un poco de espiritualidad y la presencia en tu vida de ese ser superior, Dios o la divinidad.

  9. tonichin 17 de junio de 2017 a 10:12 #

    He estado de vacaciones y voy con retraso, como ya comenté en el anterior post. Todavía voy por la página 160, muy al principio de esta parte que nos toca… y no voy a pasar de ahí. Cada vez que abro el libro me desespero con mayor facilidad y aguanto menos a Ka, Ipek, su hermana, los estudiantes, la nieve y todo lo demás de tan “profundos” que son.

    Me está horrorizando, y no voy a seguir leyéndolo. Pero no creáis que es decisión mía. Es la decisión de Dios, que así lo ha querido. Y si ÉL lo quiere, ¡cómo no voy a hacer su voluntad!

    He recogido el libro en la biblioteca. No sé si preferís que lo devuelva cuanto antes o que espere al final de la lectura.

    Tristes saludos 😦

  10. Lea Schutz 19 de junio de 2017 a 0:08 #

    Hola!
    Ka lleva todas sus dudas existenciales a unos limites insoportables.
    A pesar de la poesia,el amor,el reencuentro con la patria abandonada,de háber concretado su sueño con respecto al sexo con Ipek(o habra sido un sueño?),sus contradicciones. Nos agobian.
    Quiza en lo que nos queda por leer y ya sabiendo que Ka,morira,el libro tenga un desenlace,que redondee todos los cabos sueltos y enredados.
    Saludos de Lea.

  11. Maribel 19 de junio de 2017 a 8:24 #

    Hola, yo sigo leyendo…los capítulos de la obra de teatro son muy surrealistas. La concepción del tiempo se hace pegajosa…los paseos de Ka por la nieve son como un estribillo. Sigo… voy con retraso con respecto a los posts.

  12. melenalviento 26 de junio de 2017 a 0:49 #

    Hola a tod@s!
    Como véis, voy con mucho retraso. Sin embargo, la novela me está gustando. Sólo espero que el trabajo empiece a flojear un poco y le pueda dedicar el tiempo suficiente como para terminarla antes de comenzar el siguiente libro…
    Es cierto que el transcurrir del tiempo es un poco lento en la novela, pero a mí me parece que está llena, incluso demasiado llena para ser realista, de sucesos: personajes de un lado, personajes del otro, encuentros con unos, otros, revoluciones… Sólo van un par de días, pero los están exprimiendo bien.
    Hasta este punto, para mí, queda patente la confusión de la confrontación entre la Turquía islamista y la Turquía laica, hasta el punto de que todas las posturas terminan por parecer absurdas. Incluso la “revolución” con la que termina esta parte parece, como bien señaláis algunos, un epílogo a la obra teatral.
    Respecto al brote creativo de Ka, me da la sensación de que es un mecanismo del personaje para aislarse de tanto absurdo, de la tensión insensata de las situaciones que vive. Ka anda un poco a su aire, soñando con aunar lo mejor de cada postura: quiere vivir con la libertad de Alemania, pero con Ipek: da la sensación de que mantiene una postura un tanto infantil, evitando tomar parte en el cisma que le rodea. Me pregunto si es una crítica al concepto de artista como alguien que se eleva por encima de sus circunstancias sociales.
    La aparición de Necip, otro soñador, me parece un tanto surrealista, parece el alter ego de Ka que basculó sobre la postura islamista. Hay un cierto juego de espejo entre estos dos personajes. Aunque al principio me resultaba extraño, terminó por gustarme ese juego.
    Por último, respecto al placer que siente Ka al sentirse cerca del poder, tal vez el autor trate de acercarnos al punto de vista de los adeptos a una u otra postura: se acercan a la toma de decisiones, se sienten protagonistas, quieren participar…
    Nos leemos!
    Un saludo

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