¿A qué has ido a Kars, Ka?

5 Jun
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The mosque. Kars. Foto en flickr de Alisan Cirakoglu. Algunos derechos reservados.

Nieve comienza con cuatro citas de autores muy relevantes, citas contundentes y muy significativas de lo que aquí se va a tratar. Destaco la de Stendhal porque esta novela nos va a hablar de los aspectos más feos de la política, aunque contenga mucha poesía y una historia de amor de fondo y aunque el protagonista Ka se abstenga en general de manifestarse, escuchando las opiniones de todos por igual , y dejándose llevar más por las emociones, el amor y la poesía. ¿Qué opináis vosotros de estas citas introductorias?

Yo siento la misma emoción que sentí al leer Nieve por primera vez. No es difícil olvidarte de todo lo que te rodea cuando abres las páginas y te sumerges en esta novela impregnada de un aura de misterio y de belleza. Me atrapan más los sentimientos de Ka, su alma de poeta, su melancolía, que los sucesos políticos, que, no obstante, me resultan muy interesantes. Es una novela profundamente lírica cuya prosa transmite una gran serenidad. En esto también influye el ritmo de la narración que es muy lento.  En sólo tres días van a suceder una gran cantidad de acontecimientos que el narrador nos va contando sin prisas y con todo detalle. El hecho de que la acción dure tan poco tiempo en una novela de casi quinientas páginas permite al autor desarrollar ampliamente los diversos argumentos que ésta contiene.

La nieve es una presencia constante desde la primera línea de la novela. La lentitud de la nieve al caer marca el ritmo de la narración. El silencio, la belleza, la elegancia de la nieve cayendo incansablemente despierta sentimientos de todo tipo en el protagonista; soledad, pureza, emoción, paz, confianza, inocencia, religiosidad, cansancio, miedo…, pero fundamentalmente provoca en Ka un estado de alegría y esperanza ante lo que principalmente va a buscar a Kars: el amor de Ipek. Aunque otro motivo importante que le mueve a Ka a desplazarse a esta ciudad olvidada y lejana es su deseo de hallar en ella la inocencia y la infancia que ya no encuentra ni en Alemania ni en la cambiada y modernizada Estambul.

También es la nieve (¿cuál es el secreto de la nieve?), unido a lo que está viviendo, la que le hace abrir su corazón a la poesía después de cuatro años de silencio en su escritura impulsándole (como si su vida fuera un copo de nieve) a escribir un primer poema en Kars que titulará, como no podía ser de otra manera, Nieve. Es muy hermosa la manera en que Ka le explica a Ipek el motivo por el que dejó de escribir poesía durante su estancia en Alemania: los silencios llegaron a ocupar un lugar tan importante en mi vida que ya no oía aquel molesto ruido que debía de combatir para poder escribir poesía. ¿Qué sentimientos despierta en vosotros leyendo esta primera parte la presencia constante de la nieve? No olvidemos que es el título que el autor ha dado a la novela.

Desde el principio llama la atención cómo el narrador  se presenta y se dirige al lector con esos comentarios que se adelantan en la trama: digamos ya que ese bonito abrigo de pelo suave habría de serle tanto motivo de vergüenza e inquietud como fuente de confianza en los días que pasaría en Kars […] Demos cierta información sobre él en voz baja aprovechando que se ha dormido […] Pero no quiero engañarles: soy un viejo amigo de Ka y sé lo que le ocurrirá en Kars antes incluso de comenzar esta historia […] Dos días más tarde, justo antes de recibir con dolor la noticia más triste de su vida. ¿Qué os parece esta técnica? ¿Os chafa la historia, os confunde, os aclara, os despierta más el interés y, por lo tanto, os mantiene con más atención, o creéis que es un capricho del escritor que no conduce a nada?

En paréntesis que el narrador va abriendo en el desarrollo de la acción nos presenta y describe a Ka y a los demás personajes, nos habla del antiguo esplendor de Kars, crisol de pueblos y culturas en el siglo XIX y convertida ahora en una ciudad pobre y olvidada, y nos describe, con gran acierto, los barrios más humildes, la miseria que reina en las casas de las familias de las jóvenes suicidas. ¿Qué personaje os parece  por ahora más interesante? ¿Y qué os transmite la otra gran protagonista, la decadente Kars, encerrada en el espacio y en el tiempo?

Ka, un solitario vulnerable que busca la felicidad, y su última oportunidad de encontrar un sentido a su vida, en el amor y en la poesía representa la opción individualista y occidentalizada frente a todos los demás que se apoyan en la colectividad de donde extraen su fuerza. ¿Qué opináis de Ka, tan imperfecto y tan humano, con tantas dudas y miedo?

A través de lo que vamos viviendo en Kars se plantean reflexiones muy interesantes sobre la Turquía de los años noventa en la que se desarrolla la acción de la novela (no muy diferente de la actual) dividida en dos corrientes: los laicistas, representantes del poder y apoyados por el ejército y los sectores más progresistas y los islamistas, religiosos y tradicionales apoyados por las clases más populares. Lo que sería lo mismo que decir: Occidente y Oriente. Hay muchas preguntas en la novela: ¿por qué se suicidan las jóvenes? ¿Por qué a todo el mundo le da por la religión? ¿Por qué se impide con la excusa del laicismo que las jóvenes empañoladas vayan a clase? Las jóvenes se suicidan porque son extremadamente infelices y porque no les dejan mostrar su religiosidad a través del velo. En la novela se afirma en numerosas ocasiones que el velo es el símbolo del islam político. ¿Qué opináis de la cuestión del velo tan actual, y tan polémico, también en nuestro propio país y en toda Europa occidental?

A lo largo del texto aparece con frecuencia un tema clave: el sentimiento de inferioridad que poseen los turcos ante Occidente. Azul le cuenta a Ka en un párrafo clave de la novela: imaginando lo que él [un alemán] pensaría de mí, intentaba ver a través de sus ojos mi aspecto, mi ropa, mis gestos, mi manera de andar, mi historia, de dónde venía y adónde iba, quién era. Una sensación horrible, […] pero me permitía comprender cómo se despreciaban a sí mismos mis hermanos… La mayor parte de las veces los europeos no nos desprecian. Somos nosotros quienes les miramos y nos despreciamos […]  los periódicos turcos no se interesan por la miseria y el dolor de su propio pueblo mientras no lo haga la prensa occidental. Asimismo, el asesino del director de la Escuela de Magisterio le dice en un momento dado a éste: si se descubren, entonces los europeos las tratarán más como a personas, afirmando a continuación que los musulmanes son esclavos de Occidente.  Algo más adelante Muhtar afirma: el hijo que yo soñaba que un día, sin tener que aguantar vejaciones, se convertiría en un hombre occidentalizado, moderno y con personalidad propia. Muhtar, antiguo militante izquierdista, es un ejemplo de cómo muchos turcos han regresado con entusiasmo al islam. En un momento de su vida se siente perdido, derrotado, y ahí están los islamistas para consolarle y dar un nuevo sentido a su vida: la gente como yo sólo encuentra la paz luchando por una causa en un partido político entre otros que son como ellos […] no desprecian a la gente al momento como los occidentalizados. Los musulmanes viven el hecho religioso de forma colectiva. Quizá busquen esa unión para fortalecerse ante el mundo occidental que les hace sentirse inferiores y despreciados. ¿Qué opináis de todas estas reflexiones? ¿Y de la conversación entre el jeque y Ka, con la que se cierra esta primera parte de la lectura, en la que éste se sincera sobre su culpa por no creer en Dios y su confusión por sentirse tan occidental?

Plazos

Ahora ya sí es hora de vuestros comentarios sobre esta primera parte de nuestra lectura. Espero que sean muy numerosos y que contestéis a las preguntas que planteo. Mientras dejáis vuestros comentarios, continuaremos, a lo largo de una semana, con la lectura de la novela a partir del capítulo 12 (pág.123) hasta el capítulo 23 inclusive (pág. 249). ¡Ánimo con esos comentarios y buena lectura!

 

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15 comentarios to “¿A qué has ido a Kars, Ka?”

  1. raquel franco 5 de junio de 2017 a 20:15 #

    Hola a todos,
    muy linda novela, fácil de leer, me gusta, pero me cuesta entender la historia, geografía y sobre todo los problemas religiosos, tan alejados a la realidad de donde yo vivo, ademas acá rara vez nieva,
    Así que cada tanto busco por Internet para poder seguir

    • Salvador Chacón Ramírez 6 de junio de 2017 a 1:52 #

      Hola, Raquel. Yo lo que hice fue imprimir un mapa para ubicar exactamente donde queda Kars y entender por qué lo relacionan tanto con Armenia. Y también para localizar Erzurum, que queda de paso entre Estambul y Kars. Además, Google y Wikipedia nunca fallan para encontrar los datos que uno necesita. Saludos. Salvador.

  2. Salvador Chacón Ramírez 6 de junio de 2017 a 1:47 #

    Hola. Me está gustando bastante el libro, aunque al principio me costó mucho agarrar el ritmo y entrar en la atmósfera de la novela.

    De las frases introductorias al inicio me llamó mucho la atención que el autor eligiera la de Stendhal, sobre todo porque en algunos sitios web he leído que Pamuk no considera a Nieve como una obra con objetivos políticos. Pero ahora que vuelvo a ellas después de haber avanzado en los capítulos, cobra sentido la cuarta (la de Conrad) porque al regresar a Kars en búsqueda de sus sensaciones de la infancia y del amor, la nieve hace que Ka recuerde a Dios y entran en conflicto el occidental ateo y el turco islamista que están dentro de él.

    La nieve es clave en esta obra, hay nieve por todos lados. La nieve ha aislado al pueblo de Kars, la nieve cae lenta y por momentos el narrador nos transmite la sensación de que el tiempo se detiene, aprovechando para remontarnos a un pasado mediato (la infancia de Ka) y remoto (los orígenes de Kars). La belleza de la narración es innegable cuando recibe la inspiración para su primer poema después de años de bloqueo mental: “… todas aquellas pequeñas cosas que componían su vida, la unión de todas, el copo de nieve.”

    En cuanto a la técnica de la narración, me gusta mucho. Te adelanta que están por suceder cosas feas (desde las frases introductoras ya se percibe este futuro ominoso en la obra). Lo más triste es que en esta primera parte ya el narrador deja claro que al momento de contar la historia Ka ya ha muerto. Pero no por eso he perdido el interés. También en una parte, el autor te explica que en tal capítulo y a partir de tal párrafo puedes encontrar una autodescripción poco confiable de un personaje; eso nunca lo había leído en ningún lado y me pareció bastante original.

    Para mí, el personaje más interesante hasta el momento es Azul, su historia de Rüstem y Suhrab y su pasión al contarla son de los mejores momentos que he pasado con el libro. También me gustó mucho la transcripción de la grabación del atentado contra el director de la Escuela de Magisterio, en esa parte el libro fluye como el agua. Esas páginas se me pasaron volando.

    Sobre el velo, siempre he considerado que las religiones que imponen cosas que van contra el sentido común pierden credibilidad, seriedad y respeto: ¿”Hacer el bien”?, sí. ¿”No matarás, no robarás”?, sí. ¿”Todos los niños nacen manchados con el pecado original y si mueren sin bautismo se van al infierno por pecadores”?, me parece que no. ¿”Las mujeres vivirán oprimidas sin derecho a mostrar ni el rostro y obedecerán cualquier cosa que les imponga el marido y si no morirán apedreadas”?, … mmm, obvio no. Al imponer cosas poco serias, las religiones se vuelven poco serias.

    De la reunión entre el jeque (que no me gusta para nada) y Ka creo que lo único bueno que resultó fue la inspiración de su segundo poema.

    Me está gustando mucho el libro, saludos desde México. Salvador.

  3. MARIA VIEITES 6 de junio de 2017 a 19:00 #

    Buenas tardes,
    La novela al principio me costó, ahora ya voy mejor con la dinámica de la lectura.
    Si bien el protagonista llega a Kars con un doble objetivo, cubrir para un diario de Estambul las elecciones municipales en las que se supone que un partido musulmán podría llegar al poder y la alarmante cifra de suicidios entre las mujeres jóvenes de la región, su meta es lograr que Ipek se enamore de él y marcharse con ella a Alemania.
    Ka llega a una ciudad donde la represión política y masculina es palpable, no parece que sea la ciudad que él abandonó de niño, y es precisamente ahí donde encuentra la inspiración que había perdido y comienza de nuevo a escribir poemas.
    Hasta ahora las acciones principales de la novela se desarrollan en un marco nevado, nieva lentamente, la nieve lo cubre todo, es blanca y fría…..
    Esa nevada me transmite lentitud….calma…..,
    Sigo leyendo y seguimos comentando.

  4. lettytipaz 7 de junio de 2017 a 1:58 #

    Hola a todos!!!

    Puedo decir que hasta ahora me ha gustado mucho el libro y me ha resultado fácil la lectura. Para mi, lo mas significativo ha sido que aun cuando Kars es un pueblo ciudad, como dicen en mi país que se negó a morir, para Ka, significa no solo reencontrarse con los recuerdos de su feliz infancia, sino también son los sentimientos y emociones que experimenta un inmigrante que regresa a su patria.

    Si bien Kars no es la ciudad en la cual Ka quisiera vivir, Kars le permite a Ka experimentar los sentimientos que afloran a volver a donde perteneces y donde esta la historia de tu vida. Mas allá de que estés o no de acuerdo con los eventos que han sucedido o que pueden suceder, son eventos que están de alguna manera relacionados contigo y que te devuelven eso que pierdes cuando emigras. A mi modo de ver, yo lo voy sintiendo en la medida que se producen las conversaciones con los diferentes personajes de Kars, asi como también por la descripción de los lugares que visita y los recuerdos que le generan.

    En cierta manera Ka me parece un personaje salido de los libros de Haruki Murakami y lo digo por ese amor por una persona después de tanto años y su pánico a enamorarse y al sentir su vida sentimental como una serie de sufrimientos y vergüenzas. También Ka siente cierta fascinación por esas historias de suicidio, por lo rápido que se pasaba de la vida a la muerte.

    Sin embargo, lo que me encanta de Ka es como esta disfrutando ese recuentro con su historia, y a la vez como enfrenta su miedo a la soledad, que para mi es simbolizado por esas emociones que le produce el observar la nieve, y la duda de la existencia de Dios. Me gusta también como se palpa lo que genera la pasión, que en el caso de Ka, es sentir nuevamente la inspiración para escribir poesías, y la felicidad que produce hacer lo que amas.

    Considero que la inspiración de Ka proviene de esa sensación que produce volver a estar en casa.

  5. Lola 7 de junio de 2017 a 8:03 #

    Buenos días:
    Al comenzar a leer el primer capítulo y encontrar ese narrador omnisciente particular, me resultó molesto, la voz del “listillo” que quiere ir por delante y prevenirme de algo. Creo que confunde más que aporta.

    Encuentro la novela interesante al tiempo que densa y dolorosa. Eso me ha hecho en ocasiones tener que leerla a un ritmo lento. Como Salvador, busqué un mapa para situar los pueblos y la acción. La parte histórica algo extensa, quizás ha sido el ánimo de posicionar al lector a lo largo del tiempo, para entender el presente.

    Las descripciones sobre la nieve, su carga emocional y su presencia constante me relajan y siento que cobra vida convirtiéndose en un personaje por sí misma. Tiene entidad, una luz y según el momento da claroscuros a los personajes y lugares, además de complementar a Ka. Así pues, hasta este momento, la nieve sería mi personaje.

    Me han impresionado dos capítulos, el 2 “Nuestra ciudad es un lugar tranquila” , por el inmenso dolor que transmite describiendo la vida de miseria de muchas familias; por el nulo valor de la vida mujer incluso llegando a tratar el suicidio como una moda. Y el 5 “Profesor ¿puedo preguntarle algo? al leer la conversación de los dos personajes, solo ellos y sus palabras, evidencia el fanatismo, las dos posiciones encontradas y la justificación en el Corán para el asesinato.

    He tenido varias veces presente, según avanzaba en la lectura, el libro Los caballos de Dios y cómo se complementaban. Mientras en Nieve leemos cómo captan los “líderes, jeques, ó gurus islamistas” en el otro era como llegaban a ser terroristas suicidas. Aprecio haber tenido la oportunidad de estas dos lecturas.

    En cuando al tema del velo, desde mi vida occidental y libre, resulta fácil la crítica. En ocasiones al ver una mujer con pañuelo me pregunto si libremente ha decidido llevarlo o tanto lastre religioso, cultural y familiar se lo impone. Recuerdo a mi abuela, campesina de Castilla por los años 60, que usaba pañuelo negro en la cabeza anudado bajo la barbilla y que no salía a la calle sin él. Ka reseña que en su infancia el velo eran para mujeres de clase inferior. Las generaciones posteriores hemos superado éstas y otras muchas cosas, no obstante me planteo si yo estuviera en su lugar y quisiera quitármelo si tendría la misma fuerza y rebeldía para vivir al margen de la religión en esos países, arriesgando incluso mi vida. La fórmula complicada de aplicar sería educación, formación y sobre todo libertad para decidir.
    Sigo leyendo.

  6. Leticia Level Gonzalez 7 de junio de 2017 a 14:35 #

    Hola a todos!!!

    Puedo decir que hasta ahora me ha gustado mucho el libro y me ha resultado fácil la lectura. Para mi, lo mas significativo ha sido que aun cuando Kars es un pueblo o ciudad, como dicen en mi país que se negó a morir, sin embargo, para Ka, significa no solo reencontrarse con los recuerdos de su feliz infancia, sino también son los sentimientos y emociones que experimenta un inmigrante que regresa a su patria y lo conecta con su esencia.

    Si bien Kars no es la ciudad en la cual Ka quisiera vivir, Kars le permite a Ka experimentar los sentimientos que afloran a volver a donde perteneces y donde esta la historia de tu vida. Mas allá de que estés o no de acuerdo con los eventos que han sucedido o que pueden suceder, son eventos que están de alguna manera relacionados contigo y que te devuelven eso que pierdes cuando emigras. A mi modo de ver, yo lo voy sintiendo en la medida que se producen esas conversaciones entre Ka con los diferentes personajes de Kars, asi como también por la descripción de los lugares que visita y los recuerdos que le generan.

    En cierta manera Ka me parece un personaje salido de los libros de Haruki Murakami y lo digo por ese amor por una persona después de tanto años y su pánico a enamorarse y al sentir su vida sentimental como una serie de sufrimientos y vergüenzas. También Ka siente cierta fascinación por esas historias de suicidio, por lo rápido que se pasaba de la vida a la muerte.

    Sin embargo, lo que me encanta de Ka es como esta disfrutando ese recuentro con su historia, y a la vez como enfrenta su miedo a la soledad, que para mi es simbolizado por esas emociones que le produce el observar la nieve, y la duda de la existencia de Dios. Me gusta también como se palpa lo que genera la pasión, que en el caso de Ka, es sentir nuevamente la inspiración para escribir poesías, y la felicidad que produce hacer lo que amas.

    Considero que la inspiración de Ka proviene de esa sensación que produce volver a estar en casa.

    En cuanto al velo, es algo religioso que yo respeto mucho. Esa no es mi religion y por tanto no opino pero si me parece que merece el respeto de otros y su tolerancia. N

    En cuanto al encuentro con el Jeque, Ka establecio sus puntos de vistas de una manera muy firme pero sin tratar de convencer a nadie. Creo que el Jeque no esperaba esa actitud, por ser un personaje que todos de cierto modo temen.

    En cuanto al velo

  7. Lory 8 de junio de 2017 a 19:45 #

    Hola a todos. Me está costando bastante entrar en la forma y el fondo de esta novela. Los cambios del narrador omnisciente a 3ª persona la hacen más densa sin aportar nada. Me quedo con la frase de Conrad “El occidental que había en mi se puso enfermo” y enfermos estamos pq en paralelo a la lectura de este libro toca lidiar con lo cotidiano, con la muerte, los atentados… Y la realidad hace que no sepas decir que es mas duro: si la novela o ella. El tiempo breve en que trascurre, 3 días, se alarga por la repetición de las situaciones: habla con, habla con, habla con. Te puedo hacer una pregunta? y esto, utilizado una vez como recurso para dejar que el otro pueda expresarse, puede estar bien, pero se vuelve repetitivo con el abuso. La nieve consigue crear un falso espacio cerrado, muy cerrado. Dentro de un país un pueblo y dentro del pueblo nos muestra a sus habitantes más tópicos; islamista radical, ilustrado insatisfecho, demócrata moderado, mujeres vacilantes entre la rebeldía y la sumisión. Además de todas las opiniones que aportáis, Ka vuelve por la soledad. Vuelve por la necesidad de ser alguien que otras personas reconocen. La nieve, y todo lo que conlleva, pasa a ser personaje. El manto de nieve iguala los perfiles, oculta la fealdad y el autor puede así dejarnos verla sólo dónde le interesa. El control y las escuchas policiales me recuerdan a la antigua URSS, por ej. en el film “La vida de los otros” y en otros momentos la forma filosófica de plantear pensamientos poco hechos se me vuelve una losa.
    Respecto al uso del pañuelo: en España hemos llevado velo para ir a la iglesia pero nunca he ido al colegio con él. Los símbolos religiosos deben estar en el espacio que los corresponde: mezquita, iglesia o sinagoga; sólo ahí tienen total sentido.
    Menos mal que tb me contagié de nieve, esto nos ocurre a los poetas: BAJO LA NIEVE LA VIDA NO HA TERMINADO, simplemente, MEDITA.
    Nos seguimos.

    • tonichin 14 de junio de 2017 a 1:06 #

      La forma filosófica de plantear pensamientos poco hechos se me vuelve una losa.

      Coincido contigo. A mí a veces la densidad de sus pensamientos me parecen del nivel de un ensayo. Quizás no esté preparado para lecturas tan “profundas”. En ese momento Tonichín sintió una gran desolación y un vacío en su interior, ya que se imaginaba que su limitada capacidad comprensora era un reflejo inequívoco de la decadencia de los tiempos y la pobreza de un sistema educativo que celebra la imbecilidad.

  8. melenalviento 10 de junio de 2017 a 20:11 #

    Hola a tod@s!

    Aunque me parece una novela muy bien escrita (al menos, en las páginas que hemos leído), debo reconocer que hasta el capítulo 5 (“Profesor, ¿puedo preguntarle algo?) no logró engancharme. La tensión de ese capítulo es lo que ha logrado despertar mi interés por la novela.
    Respecto al tema de la técnica, no me molesta que el narrador anticipe acciones futuras. Tampoco lo hace con una frecuencia demasiado alta (que le daría un tono condescenciente). Por mí, bien.
    Me parece muy interesante el simbolismo de la nieve: a Ka, la nieve le recuerda a Dios. Pero al principio del libro hay un pasaje (no logro encontrarlo) en el que explica cómo la blancura de la nieve cubre toda la suciedad y las imperfecciones del mundo. Me pregunto si es la verdadera intención del autor, el mensaje más o menos consciente de la novela: que la religión o el sentimiento religioso son ese manto que cubre la suciedad y nos permite disfrutar de la sensación de una vida elevada. También tengo la impresión de que la nieve, al acentuar la sensación de soledad del protagonista, abre las puertas a un dilema que parece surgir en Ka durante la conversación con Muhtar y que le plantea al jeque de modo más o menos directo: el retorno al islam, al contacto con Dios, el dejar de ser ateo, ¿por qué no es personal? ¿Necesariamente se tiene que producir en grupo, en el seno de la mezquita y guiados por los líderes religiosos? ¿No será, entonces, un proceso más identitario que religioso?
    Está siendo una novela, para mí, con muchos puntos de vista, con muchas posiciones acerca del conflicto político y religioso y con un transfondo bastante filosófico, todo lo cual la hace interesante. Pero, de momento, y a pesar del desarrollo tan lento de la trama, no da tiempo a empatizar con más personajes que el protagonista. O, al menos, yo no he sido capaz…
    Sigamos leyendo!!
    Un saludo

    • pastoro 11 de junio de 2017 a 3:42 #

      Hola, melenalviento. Coincido contigo en que la transcripción de la grabación del atentado al director de la Escuela de Magisterio es lo que finalmente engancha a uno con la obra. Tal parece que cuando el narrador principal cede la palabra, la historia fluye y se vuelve más interesante. Me pasó lo mismo cuando deja que Azul cuente la historia de Rüstem y Sahrab o cuando Necip lee un fragmento de la novela futurista que está escribiendo.
      Creo que el pasaje que buscas sobre “la nieve que cubre la suciedad, el fango y oscuridad…” está comenzando el capítulo 2.
      Saludos.
      Salvador.

      • melenalviento 11 de junio de 2017 a 5:26 #

        Gracias! No encontraba el pasaje y ya creía haberlo imaginado.
        Saludos!

  9. Maribel 11 de junio de 2017 a 19:55 #

    Hola, a mí me está resultando una novela muy bonita, placentera de leer, aunque para leer despacio… la política está muy presente desde el principio, desde las citas introductorias. A mí de estas frases la que más me gusta es la de Dostoievski: “Entonces eliminad a la gente, acabad con ella, obligadla a callar. Porque la Ilustración europea es más importante que la gente”. Creo que en parte explica como perciben los turcos este problema social y político que tienen con el laicismo y el islamismo.
    A mi parecer “Nieve” trata de la dualidad (oriente-occidente, velo-no velo, laicismo-islamismo, Necip – Fazil, Ka- Muhtar, Ipek – Kadife…), habla del conflicto irresoluto entre los opuestos, del desequilibrio, y de una especie de guerra encubierta. Y, Ka, como protagonista vive todas estas dualidades en su corazón…y parece que es la nieve, Ipek o lo que él siente como Dios en su interior, lo que por fin le hacen salir de esta dualidad y conseguir la unidad (a través del amor?) y sentirse tan feliz como dice que se siente…tan pleno y tan auténtico, tan poeta. Quizás porque acepta su propia dualidad, y consigue que ambas partes (tan suya la una como la otra, la historia de su pueblo y la suya personal) estén al fin juntas y en paz.
    A mí me gusta el personaje de Ipek, tan débil y tan fuerte…tan indecisa y tan firme…está llena de contradicciones, y sin embargo transmite paz.
    El suicidio de las mujeres representa la piedra de toque de este conflicto que vive la sociedad turca de la que nos habla “Nieve”.
    Bueno, a seguir leyendo…
    Para mí la dualidad está resultado leer “Nieve” en una playa de Cádiz…

  10. tonichin 14 de junio de 2017 a 0:50 #

    Antes de nada me disculpo por ir bastante atrasado, he estado de vacaciones y no he podido reservar mucho tiempo para avanzar con la lectura.

    La técnica que comentáis de que el narrador avance datos y la conversación del asesinato del director de la Escuela de Magisterio me han gustado. Pero en general la narración se me hace bastante densa, no logro ver las más de las veces esa serenidad que debiera transmitir y con la que la mayoría de vosotros coincidís en percibir.

    Algo que no me ha gustado absolutamente nada son las exageradamente complicadas e irrelevantes suposiciones que el narrador hace sobre lo que piensa el protagonista acerca de terceras personas… Me explico, son cosas como esta: “Ka imaginó que Muhtar, gracias a la paliza que se había llevado, se habría redimido del sentimiento de culpabilidad y de la opresión espiritual que le provocaban la pobreza y la estupidez del país”. Os juro que estaba leyendo esto y solté un sonoro “WTF!”, parece la surrealista interpretación de una obra de arte abstracta.

    Esto, unido a las generosas dosis del tema religioso y la gran brecha cultural que percibo al leer el libro, me provocan un cierto malestar y frustración, al no conseguir entender el trasfondo de las acciones.

    La lectura se me hace cuesta arriba, pero seguimos leyendo…

  11. Ana María Heinze BFRP 20 de junio de 2017 a 4:29 #

    Hola gente!!!! Yo más que atrasada, atrasadísima, pero acá estoy. En parte con el retraso la he ido leyendo muy discontinuada mente, hoy leyendo del capítulo 5 al 12 de un tirón logré entrar en clima, me gusta, incluso esa lentitud con la que avanza, me atrae ese cierto tono poético, el título del,poema “simetría oculta” me encantó. Vi caer los copos de nieve, sentí ese frío, ese aislamiento que genera la nieve, pero me lleva a reflexionar en todo el sentido cultural de la religión, todos como islas y esa soledad tan presente en Ka, entrelazada con la fe o la no fe, está complicado, nada es de lectura plana en la vida, siempre la relatividad está dada, según desde donde hacemos la lectura.

    Seguiré leyendo aunque atrás, me voy guardando los comentarios que me enriquecen mucho

    Ana

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