Como un cuervo atesorando pedacitos de cristal en el hueco de un árbol

5 May

熊野古道 #5 – Foto en flickr de Benjyamin. Algunos derechos reservados.

Continuamos en esta segunda parte con el alto voltaje emocional. Estamos en el epicentro de la novela y, con respecto al argumento de la historia, estos son, yo creo, los dos capítulos más importantes. En ellos se profundiza en las dos protagonistas femeninas, y en la relación que mantiene con ellas Watanabe, y se abordan dos de los temas claves de la historia: la muerte y la enfermedad, tanto física como mental.

En esta segunda parte la dualidad es casi total. El capítulo 6 se centra en la vida de Naoko (y Reiko) en la Residencia Ami, un “peculiar” lugar de retiro, completamente aislado en el campo, para personas con problemas mentales, un “mundo irreal” que Watanabe visita durante dos días. El capítulo 7 se centra en la opuesta Midori y en la relación que Watanabe va estableciendo con ella (¡cuánto bien le hace Midori!: doy gracias por haberte conocido. Tengo la sensación de que me he readaptado al mundo) en medio del bullicio de Tokio, el “mundo real” donde el padre de Midori está muriéndose en un hospital (magistral la lección que nos da Midori cuando afirma: hablar es muy fácil. Lo importante es limpiar la mierda o no hacerlo). El autor nos acerca a la enfermedad y a la muerte, a la otra cara de la vida, la que no queremos ver. Murakami nos la pone delante de los ojos como diciéndonos: mira, esto también existe, esto también es la vida.

Tokio blues no nos habla de alegres y despreocupados jóvenes satisfechos con la vida sino todo lo contrario, nos muestra la juventud como un proceso difícil lleno de incertidumbres y desasosiego en el que siempre se quedan muchas cosas por el camino.

Seguimos sin saber mucho de lo que siente Watanabe, sabemos que es solitario, que no le interesan mucho los estudios, que está confuso sentimentalmente y “tocado” desde el suicido de Kizuki, pero parece que le gusta poco hablar de sí mismo, que no se siente cómodo hablando de él. De alguna manera, el autor lo pone ahí con el fin de que todos los demás personajes le “utilicen” para sacar fuera todo lo que llevan dentro. Si os fijáis, en los diálogos, él es el que hace preguntas y los demás se extienden en largas respuestas y cuando le toca responder a él, es muy escueto, como si le costara encontrar las palabras. Hay un diálogo con Reiko donde Toru contesta a una pregunta que ella le hace: me gusta ir de excursión, nadar, leer. A lo que Reiko contesta: veo que te gusta la soledad. Por cierto, ¿qué opináis del personaje de Reiko? ¿Creéis que está metido con calzador o, por el contrario, pensáis que su presencia es clave, o al menos importante, para la historia? ¿Por qué creéis que nos cuenta con tanto detalle la historia de su relación con la alumna? ¿Pensáis que aporta algo a la historia central?

Respecto a los sentimientos que existen entre Watanabe y Naoko ¿Creéis que lo que siente él por ella es sólo amor o éste está teñido con una mezcla de responsabilidad y culpabilidad? ¿Y Naoko? ¿Qué siente ella por él? ¿Será que no puede amar? Recordad que al final del capítulo 1, Toru dice: porque Naoko jamás me amó. ¿Cuál creéis que es el problema de Naoko?

¿Qué opináis acerca del papel que ocupa el sexo en la novela? ¿Qué pensáis de esta forma tan explícita y desprejuiciada que tienen los personajes de hablar de él? ¿Os habéis fijado que el sexo no aparece normalmente asociado con el amor? Donde hay amor hay poco sexo y donde no hay amor hay mucho sexo. ¿Por qué creéis que esto es así?

En el trasfondo de la historia están las luchas estudiantiles de los sesenta. Murakami, a través de las opiniones de Midori y Watanabe, no es nada complaciente con ellas, calificando a sus protagonistas de cobardes e hipócritas. En el capítulo 7, ambos hablan críticamente de todo esto. ¿Qué opináis de su punto de vista?

El final de este capítulo, en el que Watanabe le escribe una carta a Naoko, nos permite conocer un poco más a nuestro protagonista. Es una carta sincera y triste, muy triste, pero también bellísima. Murakami en estado puro, en estado de gracia literaria, nos concede frases como estas: las personas, al morirnos, dejamos atrás unos pequeños y extraños recuerdos […] no me había dado cuenta de que hablo mucho solo. Puede que, mientras me doy cuerda, no pare de murmurar todo el tiempo  […] pero hoy es domingo y esta mañana no me he dado cuerda  […] las tardes de domingo recuerdo un montón de cosas  […] domingos tranquilos, apacibles y solitarios. Los domingos no me doy cuerda.

Plazos

A algunos de vosotros no os está gustando mucho la novela, no conectáis con ella. A otros, por el contrario, os está encantando este mundo murakamiano. Y el resto todavía no habéis dejado vuestras opiniones. Me gustaría saber si los primeros habéis cambiado de opinión con la lectura de esta segunda parte, si habéis conectado algo más con ella. Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte. Espero que sean numerosos y espero que contestéis a mis preguntas. Mientras, continuaremos, a lo largo de una semana, con la lectura a partir del capítulo 8 (página 265) hasta el final de la novela. Termino con las hermosas palabras de nuestra compañera Panantel: puede que la novela nos ayude a encontrar nuestra luciérnaga, así que a seguir leyendo compañeros.

 

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14 comentarios to “Como un cuervo atesorando pedacitos de cristal en el hueco de un árbol”

  1. Mª Eugenia López González 6 de mayo de 2017 a 18:38 #

    A mi me gustó mucho esta parte de la historía, me gustó mucho cuando va a hospital psiquátrico en donde está su amiga y lo que cuentan, también me gustó cuando acompañó a su otra amiga al hospital y como cuenta la situación.

  2. Susana 7 de mayo de 2017 a 19:09 #

    A mi la historia me sigue gustando y la forma tan delicada que tiene de hablarnos del psiquiátrico que hasta a mi me gustaría pasar unos días en el y desconectar la forma en que te lo describe te transmite esa paz que tiene que haber allí y reiko me gusto aunque me dio la sensación de que ella quiso acaparar mas la atención parecía que iba a verla a ella y no a naoko. Yo creo que realmente no están enamorados el uno del otro creo que es una forma de seguir manteniendo vivo a kizuki. Pero bueno la lectura nos dirá que pasa con ellos al final.

  3. Maribel 7 de mayo de 2017 a 19:21 #

    Yo insisto también en este post en que me está gustando, y mucho, Tokio Blues, así que en el futuro leeré más a Murakami (acepto recomendaciones).

    Pregunta Chus sobre el personaje de Reiko, a mí este personaje me recuerda a la protagonista de un libro que leí de adolescente, “Los renglones torcidos de Dios”, en el que la protagonista estaba confinada en un hospital psiquiátrico para investigar un crimen… y no quiero contar más por si alguien no lo ha leído y quiere leerlo algún día. Creo que a través de Reiko se nos muestra otra forma de abordar la enfermedad mental, Reiko niega la realidad porque no puede aceptar que es lesbiana y su fracaso como concertista de piano… y me parece del todo inquietante esta “clínica” tan peculiar.

    La forma de abordar el suicidio, la muerte y la enfermedad es quizás lo que más interesante me está resultando de de Tokio Blues. El suicidio parece ser un verdadero “problema” en Japón, ya que es la primera causa de muerte entre la gente joven, lo entrecomillo puesto que según tengo entendido en esta cultura se considera algo así como un acto heroico y responsable con la comunidad. Y sin embargo, vemos como a nivel individual es algo devastador para los seres más cercanos y queridos del suicida. Quizás el antídoto para el suicidio es ir soportando y aceptando la enfermedad y la muerte cuidando a nuestros familiares (“limpiando la mierda” en palabras de Midori), es como tomar cucharaditas poco a poco para ir aceptando nuestra debilidad y condición mortal…
    En fin, lo dicho, ¡que viva Murakami!

  4. raquel franco 8 de mayo de 2017 a 21:43 #

    Es un libro hermoso pero sumamente triste, lo estoy leyendo por segunda vez , pero me esta costando mas.porque ya se como sigue, el suicidio en alguien cercano es muy difícil de asimilar y superar , es lo que me pasa.
    Murakami es un excelente escritor que por supuesto causa adicción, Tuvimos una época que todos en la familia lo leíamos, intercambiábamos sus libros y nos sentábamos a charlar sobre ellos, maravilloso

  5. Ciberclub de lectura 8 de mayo de 2017 a 22:08 #

    Se me ha pasado un apunte sobre la alusión al título real de la novela “Norwegian Wood” que está en esta parte. Cúando Naoko le pide a Reiko que toque esta canción de los Beatles porque es su preferida, dice sobre ella: “no sé por qué, pero me siento como si me encontrara perdida en un espeso bosque. Hace frío, está muy oscuro y nadie viene a ayudarme. Por eso, si no se la pido, ella no la toca nunca”. Es muy relevante que la canción preferida de Naoko le haga sentir esa angustia de sentirse tan perdida y abandonada. Ya comenté que en el título en japonés de la novela, “wood” se traduce como “mori” que significa “bosque” y no “madera” que es a lo que se refiere la canción en inglés. Y aquí aparece ese bosque (espeso) en el que Naoko imagina estar perdida cuando escucha esta canción. Por otro lado, la música de la canción posee un hipnotismo que le va muy bien a esta historia, asimismo, hipnótica, ¿no creéis?

    • tonichin 13 de mayo de 2017 a 20:43 #

      Sobre el título, seguro que Midori apuntaría que “wood” es sinónimo de “erección” en inglés (americano).

      😀

  6. Ciberclub de lectura 8 de mayo de 2017 a 22:22 #

    Maribel pide recomendaciones de lecturas de Murakami. Mi novela preferida de él es “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”. Creo que es la mejor y la que despliega ampliamente, es muy larga, todos los elementos del inquietante mundo de Murakami. Está cargada de símbolos (el principal, el pozo) y dobles sentidos. Es muy densa en contenido pero se lee muy bien como todas las de él. Para mí fue una lectura clave en mi vida.
    También me gustan mucho “Sputnik mi amor”, corta pero muy redonda; “Al oeste del sol, al sur de la frontera” y “1Q84”. Todas ellas se pasean por el “otro lado”, por lo irreal (a mí me atrapa su mundo, me sumerjo muy fácilmente en él, me lo creo, me hipnotiza). Pero todos esos símbolos nos abren puertas, yo creo que están ahí para eso, además los podemos entender fácilmente. Ya dije en alguna ocasión que la lectura de Murakami te permite conocerte a ti mismo, si estás dispuesto a ello, claro. Con “Kafka en la orilla” me pasó algo curioso. La primera vez que la leí me pareció un completo deliriro, vamos, que se le había ido la olla. Murakami llevado al extremo, al paroxismo de lo más extraño e irreal. No me gustó mucho. Pero luego la leí más adelante y, a pesar de que es muy delirante, me encantó y pude comprender lo que no había comprendido en la primera lectura.
    Yo no soy mucho de sus relatos. Me parecen muy irregulares. Creo que su terreno es la novela. Poder desarrollar una historia convenientemente.
    ¿Y vosotros? ¿Cuáles son vuestras novelas preferidas de Murakami?

  7. kelly 10 de mayo de 2017 a 20:27 #

    Hola a todos,
    Continúa con sus temas centrales sobre la enfermedad, la muerte, el suicidio, además del vacío existencial de todos su personajes comoya había comentado anteriormente.Como él dice :”náufragos perdidos en los confines del mundo”, todos ellos al borde del suicidio, lo que como decís, allí debe ser bastante común…Además todos los personajes de la novela han tenido alguna experiencia familiar de suicidios de tíos, primos, novios,etc.
    De momento, la única utilidad que le veo al personaje de Reiko es añadir más casos de personajes problemáticos, “torcidos” como dice Naoko. Representa un mundo en el que todos están afectados de una u otra manera, al igual que en el hospital donde “la plantilla médica y los pacientes pueden intercambiarse”.
    Continúa también con sus, para mí, interminables descripciones sobre el viaje, el campo, la ropa, los dormitorios,etc…
    Me resultan personajes deprimentes, irreales, viven fuera del mundo real, como sombras, actúan de forma totalmente mecanizada, como robots, incluso el sexo es solamente una necesidad biológica más, sin ningún contenido sentimental o incluso sensual, como tener ser y beber…Tengo la misma impresión que le produce a él el hospital: “una feria de muestras de maquinaria especializada”…
    Creo que Naoko como todas aquellas personas que han tenido graves problemas, no quiere vivir en el mundo real con el dolor y sufirmiento, mientras que en el hospital se mantiene al margen de toda emoción y sentimiento y con una monótonía que la mantiene en una cálida paz, por lo que no quiere salir de allí, al igual que Reiko que piensa en pasar allí el resto de su vida,
    Continuamos…

  8. Lore 10 de mayo de 2017 a 20:50 #

    Hola a todos,

    A mí me sigue gustando. Cuando la estas leyendo parece que lo de alrededor no existe realmente hipnotiza. A pesar de la hipnosis en la que te quedas estoy de acuerdo en que son personajes con una vida triste y solitaria, en la que parecen que se atraen por las penas y la soledad. El papel de Reiko es una historia a mayores de la historia central también con su propio dramatismo, me sorprende que le cuente toda su dura historia a Watanabe, que no se como no hace medio click el mismo, me da la impresión de que todas las desgracias se las cuentan a él, será por algo?.
    No creo que este metida la historia a calzador pero si me parece curioso.
    Creo que si que existe amor y complicidad entre Naoko y Watanabe y un fantasma que es el suicidio del novio-amigo. Y Naoko creo que tiene demasiado dolor dentro como para poder amar.
    Lo del sexo que pregunta también Chus me parece junto con las desgracias de los suicidios y las enfermedades el otro protagonista de la novela. No sé parece que el cuerpo va por un lado y el alma por otro.
    Me sorprende la obsesión de Midori sobre el tema del sexo y también lo que paso con su padre de estar en Uruguay a muriéndose en una cama de hospital me choco mucho esa parte no me lo esperaba.
    Es mi primera novela de Murakami y por ahora sin saber el final de esta tiene todas las papeletas para repetir.
    Sigo con la lectura…

  9. Maribel 11 de mayo de 2017 a 13:15 #

    Muchas gracias Chus, por las recomendaciones, algunos de los títulos suenan muy bien, me resultan de lo más sugerentes, en verano volveré a Murakami.
    Estoy totalmente de acuerdo con vosotras en que la lectura de Tokio Blues es hipnótica, y como dice Lore cuando estás en el libro no hay nada alrededor…yo la acabé anoche y tuve mucho esa sensación. No quiero comentar nada más por este post para esperar al siguiente y todos la hayamos acabado.

  10. tonichin 13 de mayo de 2017 a 20:35 #

    Sigo con retraso… El capítulo del sanatorio se me ha hecho bastante largo y un pelín aburrido. Queda claro que el suicidio es un tema central del libro. También hay muchas escenas de sexo y lujuria en esta parte. Queda también consumado como otro eje central.

    La historia de Reiko es de lo más rocambolesca… A mí sí que me parece que se la ha sacado de la manga de una forma un tanto forzada.

    La verdad es que me está costando más de lo que creía re-leer este libro. Estoy teniendo la sensación de que la anterior vez me gustó más. O quizás me impresionó más, no estoy muy seguro.

  11. berta 13 de mayo de 2017 a 21:50 #

    Opino como Tonichin en que la historia de Reiko es rocambolesca y no añade nada a la historia central.
    Como comenta Kelly los personajes dstilan soledad y tristeza, y también habéis comentado como Watanabe se hace receptor de muchas de estas historias vitales de soledad y tristeza..
    Sobre si hay o no amor entre Naoko y Watanabe también puede apreciarse eso sí una fuerte ataracción pero también un sentido de responsabilidad y culpa.
    El suicidio está superpresente, como solución a callejones sin salida.Y también me ha llamado la atención la forma de abordar el sexo, como mera descarga fisiiológica así como un cierto machismo en la forma de tratar a la mujer en este tema del sexo, como mero objeto.
    La novela, a diferencia de muchos de vosotros no me ha gustado mucho (ya la he acabado).Bueno saludos a todos/as y hasta luego.

  12. Ana María Heinze BFRP 14 de mayo de 2017 a 6:42 #

    A mí me viene gustando la clave de juego en la que Murakami te introduce, nada es del todo real, esa especia de sanatorio/colonia parece invitarnos a pensar el tema de la enfermedad mental, los límites entre sano y enfermo son muy difusos, ¿cuándo realmente hay enfermedad? ¿ qué se entiende por enfermedad? No hay una sola realidad, la realidad tiene múltiples lecturas, depende del,punto de vista del,observador. Entonces que representa este lugar , donde se puede ir de un lado al otro sin que se vea un verdadero límite entre los enfermos y la supuesta enfermedad y los sanos, los supuestos curadores o responsables de la realidad. Es muy complejo para mí lo que nos propone en este capítulo cuando nos invita a entrar en el sanatorio. Pareciera todo tan irreal, pero es tan real por otra parte. Reiko dice que cuando abrís tu mundo emocional te empiezas a curar, hay mucho de cierto en esto , pero tampoco es real que podemos andar con nuestras emociones hacia afuera, también se puede volver violento, aquí creo yo que tenemos que entender la necesidad de establecer el delicado equilibrio entre el deseo, lo que quiero ser y lo que debo ser, el mundo racional articulado con el mundo emocional.

    Personalmente me siento todo el tiempo invitada a pensar la realidad, a no quedarme atrapada en una sola verdad o realidad, es el desafío de aceptar las múltiples realidades con las que convivimos a diario y que no nos detenemos a veces a pensar.

  13. panantel 16 de mayo de 2017 a 0:28 #

    Queridos compañeros de lectura. Sigo navegando por el océano murakamiano. La dualidad entre Naoko y Midori me parece muy interesante. Son dos actitudes opuestas ante la vida.
    Naoko no logra luchar contra sus problemas mentales, la propia residencia es un intento de aislarse de sus miedos y Reiko es el único vínculo que la mantiene a la realidad. La historia de Reiko me resulta curiosa, quizás solo quiera explicar por qué está ahí, ¿ frustraciones acumuladas a lo largo de su vida, no pudo ser pianista de éxito, es bisexual y no lo asume, se siente atraída por Naoko ?
    Por otro lado el hecho de que la relación sexual entre NAoko y Toru sea unilateral puede ser porque sólo ama Toru, ella lo hace simplemente porque es lo que se espera que haga. Lo intenta pero tiene incapacidad para sentir. La muerte está tan presente en su vida que no le deja ser feliz.
    Por otro lado Midori es la chica que se siente viva y lucha por ser feliz. PArece que no lo tiene tan fácil como NAoko, su familia es más pobre, su padre está enfermo y su madre murió pero aún así ella es la que brilla. Es la luciérnaga que necesita Toru para dejar atrás su oscuridad.

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