Tokio Blues: Alto y desequilibrante voltaje emocional

21 Abr
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Haruki Murakami. Foto en flickr de La Tête Krançien. Algunos derechos reservados.

Haruki Murakami inició su carrera literaria en 1979 pero hasta que no publicó Tokio blues en 1987 era un escritor con ventas que no sobrepasaban los 100.000 ejemplares. Con esta novela le llegó la fama ya que ha vendido varios millones de ejemplares en todo el mundo lo que ha convertido al libro en un auténtico ‘best seller’. En 2005, la editorial Tusquets lo publicó en España y se repitió el éxito: ya va por la 32ª edición y continúan las ventas. Desde entonces Murakami es todo un fenómeno literario, casi una moda (algo que no es muy de su agrado). Sus millones de seguidores esperan con expectación la publicación de un nuevo libro y cada vez que esto ocurre se convierte en todo un acontecimiento. En español están publicadas trece novelas, cuatro libros de relatos, dos libros de ensayo y se acaba de publicar estos días su último libro, otro ensayo, titulado De qué hablo cuando hablo de escribir. Puede ser un buen momento para leerlo y conocer el universo de este interesante escritor.

Tokio blues difiere bastante del resto de sus obras. No tengo interés en escribir novelas largas con estilo realista, pero decidí que, aunque sólo fuera una vez, iba a escribir una novela realista. Tokio blues fue un simple experimento. Personalmente, a mí me gusta esa novela, pero no he vuelto a leerla desde hace casi 20 años. De momento, no tengo ninguna intención de volver a escribir algo parecido. No tengo interés en el pasado. Ya no puedo sentir interés en el llamado estilo realista porque, si escribo una novela así, acabo aburriéndome, aclara. El escritor confiesa que le gusta crear historias que causen desconcierto en sus lectores y que se deja la piel cada vez que escribe una de ellas.

Para los que todavía no conozcáis el mundo murakamiano quizás sea ésta novela la mejor manera de iniciarse en su literatura ya que es menos compleja y simbólica que las restantes, aunque el traductor de la obra al inglés, Jay Rubin, sostiene que esta obra mantiene en grado importante la complejidad y el simbolismo característicos de la obra de Murakami, y que, por lo tanto,  no es simplemente una historia de amor como aparentemente parece.

Tokio blues es el relato conmovedor y agridulce de una educación sentimental y de las pérdidas que implica toda maduración.  La historia comienza cuando su protagonista, Toru Watanabe, escucha el tema de los Beatles que da nombre a la novela mientras está aterrizando en Hamburgo. Tiene 37 años y la canción le hace retroceder a una turbulenta e intensa época de su vida ocurrida dieciocho años atrás, a finales de los 60, en Tokio. La novela está narrada en primera persona por el propio Watanabe en forma de un largo y detallado flashback que evoca, con una gran carga nostálgica, aquellos años estudiantiles en los que conoció a Naoko, una bella chica inestable y muy especial, con la que inicia una peculiar relación.

Watanabe es un cruce entre un narrador protagonista y un narrador testigo ya que aunque sea el protagonista de esta historia, parece que está ahí para hablarnos de los demás personajes. Sabe escuchar, tiene una gran capacidad para comprender a las personas, apenas habla y cuando lo hace (ya sea en los diálogos o en sus reflexiones) revela, con gran honestidad, cosas realmente importantes, claves para entenderlo tanto a él como al resto de los personajes. El prudente, resignado, solitario y confuso Watanabe posee, a la vez, una extraña madurez y serenidad no muy propia de su edad. Casi todas las novelas de Murakami están narradas en primera persona y el narrador, y a la vez protagonista, suele ser un hombre con similares características, un álter ego en muchos aspectos del propio escritor.

Las dos protagonistas femeninas son dos mujeres totalmente opuestas: Naoko, la cara oculta, y oscura, de la luna y Midori, la que brilla con luz blanca. En medio, el prepotente y vanidoso Nawasawa y, sobre todo, Reiko, una mujer herida por la vida, y, al fondo, la omnipresencia ausente de Kizuki, el novio de Naoko y mejor amigo de Watanabe, cuyo suicidio a los diecisiete años llena a ambos de dolor e incomprensión ante el mundo. Quizá sea esta experiencia la que ha otorgado al protagonista una lucidez y vulnerabilidad que le hace percibir con una gran claridad el dolor propio y ajeno así como la madurez que se adquiere cuando uno se enfrenta con la muerte de un ser querido.

Murakami consigue con una gran maestría y un estilo sobrio, depurado, ágil e inquietante que la historia te envuelva y no puedas dejar de leerla. Las descripciones son muy detalladas, precisas y visuales. Aunque describe casi todo, no se explaya demasiado, va a la esencia, y, al contrario de lo que pasa con otras novelas, se puede perfectamente visualizar lo que describe. La novela está plagada de diálogos fluidos y rítmicos magníficamente construidos que poseen una gran verosimilitud en los que se pasa de lo prosaico a lo más trascendente con toda naturalidad y que va dejando toques de un fino humor. Los personajes son los que sostienen una historia en la que apenas hay acción, de ahí la importancia de los diálogos.

El amor, el sexo, la pérdida, la muerte (el suicidio) y la inestabilidad mental transitan por ese mundo de alto, y desequilibrante, voltaje emocional que de manera tan especial y con gran sensibilidad literaria sabe crear el autor. La mirada retrospectiva del narrador posee una evocadora melancolía y un tono nostálgico tiñe toda la novela de una tristeza existencial.

El título original en japonés es Noruwei no Mori, traducción del título de la canción Norwegian Wood de Los Beatles. En la novela aparecen diversas alusiones a la canción, que es la preferida de Naoko. La palabra japonesa “mori” sería el equivalente en español a “bosque”, no a “madera”, aunque en la canción se refiere a este significado (madera noruega). Los bosques y su simbolismo tienen una importancia destacada en la novela. El por qué se ha traducido en español por Tokio blues podría ser por las semejanzas entre este tipo de música y las características de la novela. Una historia triste escrita con un ritmo entrecortado como el blues. Un relato más de sensaciones que de acciones.

Os recomiendo que comencéis la lectura escuchando Norwegian Wood, la canción de los Beatles que da nombre a la novela y que refleja la importancia que la música, desde la clásica al rock, tiene en la obra de Murakami.

Otra de las características de la novela, y de la obra de Murakami en general, son las referencias a otros libros que están leyendo los personajes, sobre todo el  omnívoro lector Watanabe. Normalmente literatura occidental muy del agrado del escritor. En Tokio blues aparecen El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald, El Centauro de John Updike (los dos libros favoritos del protagonista), La montaña mágica de Thomas Mann (cuya elección posee una gran carga simbólica de la que ya hablaremos) y Bajo las ruedas de Hermann Hesse. También aparece El guardián entre el centeno de Salinger. Y es que Toru Watanabe podría ser perfectamente Holden Caulfield unos años más tarde. De hecho Reiko le dice en un momento: Hablas de una manera muy especial […] ¿Estás imitando al protagonista de “El guardián entre el centeno”?

La novela fue llevada al cine en 2010 por el director vietnamita Tran Anh Hung. Yo no la he visto todavía. Me parece un buen momento para hacerlo. ¿Alguno la ha visto y nos puede contar? Podéis ver el tráiler y ponerles cara a los personajes. También os dejo un vídeo con una escena de la película donde Reiko toca a la guitarra “Norwegian Wood” ante Watanabe y Naoko y otro más con escenas de la película mientras suena la canción She brings the rain interpretada por el grupo alemán de finales de los años sesenta Can.

Adjunto sendos enlaces, uno a la página de Facebook dedicada a Murakami y otro a la página que le dedica la editorial al autor.

Como un intento de acercamiento al mundo Murakami os dejo algunas declaraciones hechas por el autor sobre su obra y su proceso de creación. ¡Qué mejor para poder entenderle que dejar al propio Murakami que hable!

Soy un nadador, me gusta y sé me da bien, pero no sé explicar lo que hacen mis brazos o mis piernas cuando estoy en el agua. Con la escritura pasa lo mismo, sé hacerlo pero no describir cómo lo hago. Escribo como nado.

Mis historias brotan de algún rincón profundo y misterioso de mi mente. No tengo un mapa o una linterna para rastrear esa extraña fuente, solo puedo divisarla de forma muy vaga. Para mí escribir es explorar la naturaleza de este lugar oscuro, que no maligno, donde conviven elementos enigmáticos, positivos y negativos, ambiguos y nacidos del subconsciente.

Cuando escribo abro la puerta a otra habitación y me encierro en ella, voy al otro lado. No puedo escribir de forma realista porque la ficción me obliga a entrar en esa otra habitación, que es muy oscura, silenciosa y en la que soy testigo de multitud de cosas extrañas, salvajes y surrealistas. Cuando escribo, desciendo a las profundidades de mi mente. Cuanto más bajo, más peligroso resulta. Debo ser fuerte para enfrentarme a las criaturas, a las imágenes y a los sonidos que moran ahí; necesito valor para atreverme a abrir puertas que me provocan mucho miedo. Sé que suena esquizofrénico. Ir de un mundo al otro es delicado y hay que hacerlo con cuidado porque el precipicio está muy presente. Por fortuna, soy un escritor y puedo ir y regresar a mi antojo, mientras que hay gente en la vida real que se extravía fatalmente. Todo el mundo tiene la capacidad de plantarle cara a sus obsesiones, pero solo una minoría se atreve.

Del jazz he aprendido tres lecciones que luego he aplicado a mis libros: ritmo, armonía e improvisación.

A mí siempre me ha interesado la gente que ha sido arrojada fuera de la sociedad, aquella que ha sido retirada o apartada.

Mis personajes siempre acaban encontrando una vía o una solución para superar sus problemas, pero por el camino tienen que sufrir y enfrentarse a la oscuridad, a la maldad, a la extrañeza y en ocasiones incluso a la violencia.

Soy un escritor, mi trabajo es escribir, no hablar. Además, deseo permanecer en el anonimato, poder viajar en el metro de Tokio sin que me reconozcan.

Aún no sé grandes cosas acerca de mí mismo. He estado escribiendo mucho con el objetivo de conocerme, pero he avanzado poco. En última instancia, me dedico a la ficción para saber quién soy, qué hay dentro de mi cabeza. Cada nuevo libro es una forma de conocerme, pero el proceso es lento. Sigue habiendo tanta oscuridad que la batalla se promete larga. 

Soy japonés, escribo en este idioma y mis novelas se desarrollan la mayor parte de las veces en este país. Pero soy un individuo. Sólo un hombre libre.

Para terminar, unas palabras de la escritora mexicana Guadalupe Nettel sobre Tokio blues: es una de esas novelas densas e imprescindibles que se beben como un Cutty Sark una de esas noches en que la vida resulta insoportable.

Bienvenidos al inquietante universo murakamiano. Para muchos lectores leer a Murakami es convertirse en seguidor incondicional de este autor.

Plazos

Vamos a dividir la lectura en tres partes. La primera, que leeremos a lo largo de una semana, nos llevará hasta el final del capítulo 5 (página 123).

Os reitero lo de siempre, sobre todo a los nuevos: escribir en este post, mientras vais leyendo esta primera parte, sólo vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o los personajes, o sobre lo aquí escrito o los enlaces dejados, pero no la comentéis, ni esta parte ni mucho menos en su totalidad. Cuando publique el post de análisis correspondiente a esta primera parte de la lectura dentro de una semana, y todos hayáis leído dicha parte, entonces podréis explayaros ampliamente en vuestros comentarios sobre ella en dicho post. Debéis respetar los plazos de lectura y dejar vuestros comentarios en los post respectivos a cada parte. ¡Buena lectura!

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10 comentarios to “Tokio Blues: Alto y desequilibrante voltaje emocional”

  1. Leticia Level Gonzalez 21 de abril de 2017 a 2:40 #

    Buenas Noches a todos !!! la novela se lee con bastante facilidad, quizás por el interés de saber que va a pasar. Yo la leí en 1 día por lo que voy a esperar al final para hacer los comentarios. Realmente a mi no me gustó absolutamente nada. A lo mejor tenía demasiadas expectativas porque mi hermana es fan del escritor o porque me resulta chocante la sociedad que el autor describe, tan diferente a la latina en la que yo creci y vivo, No obstante, mi primera y gran amiga que hice cuando fui a estudiar Ingles a los EEUU fue una japonesa, con quien conecte inmediatamente y las diferencias culturales no interfirieron en desarrollar una bonita relación de amistad, que aun mantenemos luego de 20 años de habernos conocido y de la distancia.

    Aprovecharé el tiempo mientras ustedes leen esta novela para leer otra del mismo autor “Los años de peregrinación del chico sin color ” a ver si me logro reconciliar .

    Nos vemos en los comentarios y que disfruten mucho la lectura

  2. Maribel 21 de abril de 2017 a 9:57 #

    Hola, yo apenas la he empezado, pero ya me ha pegado varios zarpazos. Bonita, desde luego, pero se me va a hacer dura, aunque prometo no abandonar, lo que tengo claro es que voy a leerla despacio.

  3. Evaroyo 21 de abril de 2017 a 21:05 #

    He conseguido el libro. Empezare a leerlo en estos dias, yo creo q tiene buena pinta

  4. panantel 22 de abril de 2017 a 16:07 #

    Había empezado ya a leer este libro y que casualidad que lo hubieses escogido. Me está gustando mucho ya que habla de temas trascendentales con una nota nostálgica que me encanta y sin que te des cuenta las páginas van pasando rapidísimo. Un saludo a todos!

  5. Evaroyo 23 de abril de 2017 a 19:50 #

    He leido la primera parte. Me gusta la historia. Esperare a que podamos comentar

  6. Lory 26 de abril de 2017 a 18:37 #

    Hola¡ Buena elección a priori, como siempre Chus. Otra cosa es cómo o cuánto juego nos pueda dar; depende de nosotros. Tu introducción al autor y novela: impagable. Creo que esta novela la leí hace bastante tiempo pero no he conseguido encontrar nada de ello en mis apuntes. Apenas he comenzado a releerla. Alguien nombra mas arriba otro título de este autor: La peregrinación de… esa me gustó bastante y creo que con Murakami pasa que no es lo que te cuenta sino las imágenes que hace aflorar en ti. Creo noes un autor para leerlo de un tirón como un vaso de agua; mas bien es de pequeños sorbos, de reposo, de saborear… Me confieso glotona también y ahora mismo estoy empachada xq leí en 4 días “La luz que no puedes ver” y aún no he digerido.
    Nos leemos. Zazo a todos

    • tonichin 2 de mayo de 2017 a 15:25 #

      Maravilloso libro “La luz que no puedes ver” 🙂

  7. tonichin 2 de mayo de 2017 a 15:22 #

    Hola a todos. Yo todavía empecé a releerlo ayer, voy bastante retrasado 😦 Mi intención es darle un empujón y comentarlo en el siguiente post cuanto antes

  8. Marta (one) 2 de mayo de 2017 a 16:23 #

    Hola! La lectura de este libro me está resultando muuuy placentera, incluso me produce cierta serenidad, no sé bien como explicarme. He leído varios libros de este escritor y me da la sensación de que pone mucho cariño en cada uno de los personajes que crea y los llena de una maravillosa profundidad. Me gusta el estilo, ese halo de nostalgia con la que está envuelta la novela…. La introducción , que me pareció extraña, ahora avanzada la lectura, la he vuelto a leer y ha adquirido sentido. Me está gustando muchísimo. Gracias, Chus!

  9. Lorena 7 de mayo de 2017 a 18:04 #

    Hola!!. Aunque con un poco de retraso, me gustaría dejar la opinión antes de seguir con la lectura. Me está enganchando la narración de la historia para mi gris de los personajes. Me resulta de lectura ágil y amena, pero con muchos datos y detalles en los que fijarte. Sigo.

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