Todo el amor de tu vida está dentro de ti

8 Dic

Recolección de fresas. Foto en flickr de M. Martín Vicente. Algunos derechos reservados.

A pesar de tan terribles confesiones, el hecho de que ambas hayan comenzado a abrirse la una a la otra les da fuerza. Son muy sanadores esos monólogos, tanto que Veronika advierte que en su amiga había un cambio sutil en el ángulo de su barbilla, en su postura. Determinación se dijo. Dignidad. Y quizá también alivio. Pero todavía hay mucho que contar, que exorcizar, y es el turno de Veronika, que está llegando a Nueva Zelanda: me sentía nueva, recién despertada a la vida […] Me había lanzado al vacío sin saber dónde ni cómo aterrizaría. Cuando se encuentra por fin cara a cara con James siente que todo lo vivido con él permanece intacto. Y comienza su nueva vida en el nuevo mundo. James ama el mar: para mí, el mar es la vida misma. Los colores, el olor. Es mi anhelo  […] Quiero que os conozcáis. Que aprendáis a quereros el uno al otro. James hace surf en un mar con impredecibles corrientes subterráneas y Veronika le tiene miedo a ese mar bravo: el mar se convirtió en mi enemigo. Luchábamos por el mismo hombre. Pero, a pesar de la amenaza, son felices. Se quieren y piensan en tener hijos.

Volvemos al presente. En una de las cenas que comparten, Veronika sorprende a Astrid con una sonata de Brahms que la madre de la anciana le ponía muy a menudo. La música cura, la música les trae lo mejor de sus vidas: hacía más de setenta años que no la oía. Sin embargo, ahora vuelve a mí y me doy cuenta de que siempre ha estado aquí, en mi corazón. Su madre le decía que la música contenía toda la belleza del mundo. Pero Astrid dejó de escuchar música, abandonó todo lo que significaba la vida para ella: yo maté la música. Y maté a mi hija.  Esta es la parte que me resulta más difícil de entender del libro. El porqué Astrid mató a su hija Sara. Supongo que en la siguiente afirmación unas páginas más atrás está la razón: subí la escalera y supe que él estaba allí La puerta no se hallaba cerrada, sólo tuve que empujarla suavemente y se abrió sin hacer ruido. Lo encontré inclinado sobre la cama […] Supe que no tendría tiempo. ¿Maltrato real a la niña por parte del padre? ¿Miedo a que haga con la niña en un futuro lo que ya le hace a ella y que también le hizo su padre a Astrid? Sinceramente no me queda claro. Y me parece terrible que la mate, ¿por qué? ¿No había otra salida? ¿Qué opináis vosotros?

Veronika no la juzga. Ve tanto dolor en sus ojos durante su confesión que la abraza y la consuela: Oh, Astrid. Mi queridísima, queridísima Astrid. La anciana comienza a llorar el llanto reprimido tantos años: era un llanto fruto de un dolor tan grande que parecía insoportable. Quizá en lo siguiente haya una respuesta: enterré todos mis pensamientos junto con mi hija. Es tan doloroso… […] ¿Lo ves?, era yo. Siempre fui yo. Porque mi amor no era lo bastante intenso. Y si no estaba segura, entonces podría haber vuelto a ocurrir  […] Tal vez es que mi odio lo era demasiado. Ella se siente culpable. Culpable de no haber amado lo suficiente o de haber odiado demasiado. También, hay confusión debido a su soledad: creo que, si encontramos las palabras y a la persona a quien contárselas, tal vez vemos las cosas de una manera diferente. Pero yo no tenía palabras ni a nadie.

Veronika retoma su relato del pasado. Los días felices en Nueva Zelanda van a tener un terrible final. James muere mientras surfea. El mar gana y le arrebata a su amor, a su hombre y ella se quedará estancada en su dolor mucho tiempo incapaz de reaccionar: yo estaba en otra parte, un lugar adonde la luz no llegaba. Pero aún hay más. Veronika pierda al hijo que estaba esperando. El hijo de James. El que podría haber mitigado su pérdida. Es terrible todo lo que les ha ocurrido a estas dos mujeres. Llama la atención su serenidad, su templanza al vivirlo y su resistencia. Ambas son fuertes aunque estén varadas. Muy fuertes.

Después de enterrar al marido de Astrid, las dos mujeres se encaminan a pasar un día en el lago. Antes han ido a comprar un bañador para la anciana que nunca se ha bañado. Es verano. Mientras lo escogen, ríen a carcajadas. Ambas se han liberado de terribles secretos y empiezan a recuperarse y a disfrutar. A Astrid no le importa haber tardado toda una vida porque ha llegado a tiempo de salvarse y eso es lo único importante: con el tiempo comprendes que no hay nada que temer y mucho por lo que estar agradecido. Me ha costado la vida comprenderlo.

He pasado más tiempo con él que con ninguna otra persona. Sin embargo, cuando lo veo ahora que soy adulta, no estoy segura de conocerlo. Sé que es bueno. Y amable. Sé que le gusta leer con qué música disfruta, qué deportes prefiere. Pero no sé lo que piensa. No lo conozco como persona. Sólo como padre. Es Veronika la que habla. Después de funeral de James, la joven va a visitar a su padre a Tokio. Su padre, indispensable en su vida. El único con el que podría estar en esos momentos. Su única familia. Con el que no necesita palabras: no hizo preguntas ni me interrogó con la mirada. Desplegó una callada y tranquila eficiencia. Su expresión y su lenguaje corporal venían a decir: “superemos esto lo antes posible y sin dramatismos”. Pasan juntos un mes sin hablar apenas, instalados en una rutina que le va a hacer mucho bien a Veronika, que todavía sigue en shock. La sutil relación de afecto que tienen padre e hija la va a ayudar a superar su dolor: resultaba tranquilizador darme cuenta de que el hombre que tenía delante era mi padre. Que yo era su hija. Y el último día de su estancia en Tokio, Veronika, por fin, puede llorar por primera vez: era una tristeza suave, indefinida, no el dolor físico de antes.

Después de bañarse en el lago, las dos mujeres celebran una cena de cumpleaños mutuo. La reconciliación con sus respectivos pasados es un hecho ya. Ambas están felices y en paz. Las heridas se están cerrando. Astrid le regala a Veronika el diario de su madre, un preciado objeto que ya no necesita pero quiero verlo en manos de alguien que lo proteja. El verano termina y la vida continúa instaladas en una cómoda rutina que consistía en paseos diarios y cena un par de veces por semana, alternando la casa. La vida se desarrollaba según un ritmo amable y predecible. Veronika se sentía en paz, descansando en el presente.  El libro que está escribiendo avanza. Ya no va a ser el libro de James. No es todavía el momento para escribirlo: era distinto, un libro que había sustituido al otro, y Veronika empezaba a creer que así debía ser. Su padre se ha jubilado y ha regresado a Suecia. La invita a visitarlo. La echa de menos. Ella también. Pero hay algo más: he estado pensando que quizá un día debería volver a Nueva Zelanda. Que quizá necesite una especie de conclusión. He estado pensando que me fui sin terminar mi vida allí. Que es preciso que vuelva. Astrid la anima a que haga lo que tenga que hacer: quizá haya llegado el momento. Cuando estés preparada. No hay prisa. Pero llegará el día en que tengas clara tu decisión. Según la anciana, sólo hay que escuchar a nuestro corazón para saber lo que tenemos que hacer.

Finalmente Veronika decide marcharse. Es el día de Todos los Santos. Irá primero a ver a su padre a Estocolmo y después a Nueva Zelanda. Pero algo de ella se queda en ese lugar donde ha vivido tan intensamente y donde han ocurrido cosas muy importantes: comprendió que aquella casa y aquel pueblo se habían convertido en su hogar. Que por primera vez se enfrentaba a una partida teñida de tristeza. Visitan el cementerio: ahora ya no tengo miedo, afirma Astrid. Y Veronika, a pesar de su tristeza, está preparada para partir: el vínculo entre la casa y ella se había roto. Ambas estaban a la espera de la siguiente etapa. Respecto a Astrid, Veronika siempre la tendrá en su corazón.

Han pasado los meses. Veronika vuelve al pueblo. Es marzo. Igual que la primera vez. Astrid ha muerto. Ha decidido poner fin a su vida y le ha dejado su casa a la joven. Veronika visita el cementerio. La tumba de Astrid está al lado de la de su hija Sara. En ella hay unas palabras grabadas: Déjame ahora cantarte dulces canciones. La joven deposita en cada lápida sendas dioritas traídas de Nueva Zelanda. Hay una carta de Astrid para ella y dentro de la carta, el colgante que siempre llevaba la anciana. La importancia que adquieren pequeños objetos cargados de simbolismo es muy importante en esta novela. La carta está llena de amor y agradecimiento. Y sobre todo de reconciliación con la vida. Emociona, mucho, leerla: me conoces como ninguna otra persona me ha conocido jamás. Y me gusta pensar que te conozco un poco. Durante mucho tiempo me reconfortó la idea de no tener nada. Ni a nadie. Pero ahora sé que no estamos hechos para vivir así. No me entristece haberlo comprendido tan tarde. Me siento agradecida por el simple hecho de haberlo entendido. Puede que a algunas personas mi vida les parezca trágica. Un desperdicio. Yo no lo veo así. Tú me has abierto una nueva perspectiva. Has vuelto a sacarme a la brillante luz de la vida, me has abierto los ojos. Has hecho que el hielo se derrita. Y te estoy muy agradecida. Astrid le dona su casa para que haga lo que quiera con ella pero espero que elijas aceptarla. Es una casa que necesita amor y felicidad, que la merece […] Me gustaría que me recordaras con una sonrisa. No olvides que hubo amor, pero permití que el odio bloqueara mis recuerdos. Ahora creo que mi vida toca a su fin con un cierto triunfo final. He recuperado el amor de mi vida. Astrid considera que todo lo bueno que ha logrado al final de su existencia se lo debe a Veronika: el amor, la música, la capacidad de admirar el paisaje, la reconciliación con su pasado, la vida a fin de cuentas. Y ella, como agradecimiento, le dona un hogar: ¡Vive, Veronika! ¡Arriésgate! La joven tiene también algo para ella: su libro, ya terminado, que se titula “Déjame cantarte dulces canciones”.

Plazos

Una vez terminada esta hermosa historia de amistad y redención, es hora de vuestros comentarios sobre esta segunda parte y sobre la novela en su totalidad. Disponéis de una semana para ello. ¡Espero que sean muchos los comentarios!

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19 comentarios to “Todo el amor de tu vida está dentro de ti”

  1. Maria Vieites 9 de diciembre de 2016 a 0:15 #

    Hola a tod@s,
    En esta segunda parte, se revela el peso con el que cargan Astrid y Veronika y que explica cómo han llegado a ese momento de su vida.
    En lo que respeta a Astrid, su dolor tiene que ver con la muerte de su hija que ella misma ha provocado para, según dice, salvarla de su marido, del padre de la criatura.
    Lo cierto Chus, es que a mí también me resulta difícil entender la decisión que toma Astrid.
    Tiene que haber opciones, pero ella no las ve porque quizá en la vida que ha llevado, en la educación que ha recibido no sé las dieron……
    A partir de aquí, carga con un sentimiento de culpa brutal -y no es para menos-, y es con Veronika cuando comienza a reaccionar, a recordar cosas, su madre, la música, la sonata de Brahms…….
    Veronika, por su parte, también carga con un gran dolor, la muerte de su pareja y la del hijo que esperaban.
    Veronika busca refugio en su padre y, solo cuando puede dejar salir parte de la tristeza que lleva dentro, se ve algo más fuerte para seguir sola el camino.
    En ese proceso empieza a escribir un libro para James pero finalmente decide dedicarle el libro a Astrid.
    Astrid por su parte le dedica a Veronika lo único que le queda, su casa, y lo hace desde el agradecimiento, sin ataduras ni compromisos.
    Sigo pensando que es una historia muy,muy bonita y muy bien contada. Parece que todo sucede a cámara lenta pero no se hace en absoluto pesada. Creo que la autora ha conseguido transmitirnos muchos sentimientos con gran elegancia.
    Nos leemos.

  2. Mª Eugenia López González 10 de diciembre de 2016 a 13:47 #

    Es una novela que me parece muy interesante, la vida de dos mujeres que a partir de conocerse crean una relación especial, las dos tienen gran dolor y poco a poco entienden que la amistad es algo que las sana de los grandes dolores que padecen.
    La descripción del paisaje hace que parece que estes en los mismos lugares, los olores, los sabores……

  3. Lory 10 de diciembre de 2016 a 20:33 #

    Chus, los últimos libros me están siendo complicados para comentar. Tengo muchas cosas en la cabeza y emociones; pero no llego a trasmitirlas.
    De acuerdo con Mª Vieites en que todo en este libro está contado con elegancia, con gran elegancia; porque sino fuese así ya me diréis como en un libro de 300 págs. se habla de 2 abandonos de madre (1 suicidio)
    1 abandono a novio de Veronika (Johan)
    Asesinato de la hija-bebé
    Abusos del padre a Astrid
    Soledades más allá de lo humano
    Muerte de James haciendo surf
    Muerte de Lars, el jóven enamorado de Astrid
    Muerte del marido en la residencia.
    La venta de la hija en un matrimonio de conveniencia que es casi una venganza…. Uf! demasiado. No es un libro donde se cuenta una historia o dos historias dolorosas. Son muchos echos dolorosos adobados en el aislamiento y la frialdad del espacio donde lo sitúa.
    Kelly apunta una esperanza de que la 2ª parte nos aclare el por qué del aislamiento de Astrid y el problema es que la segunda parte no despeja nada.
    Y así me veo dividida entre que el libro me gusta pero hay cosas que me rechinan y no sé explicar mejor.
    El final tan colocado, casi dulce en su empeño de trasmitir la sensación de “aquí no ha pasado nada” se me hizo duro. Quizá un final más en consonancia con lo sufrido, más trágico, a estilo inglés: un fuego que destruye y trasforma todo y lo que Veronika recibe es un solar donde comenzar de nuevo.
    Gracias por vuestros comentarios que siempre nos enriquecen.
    Zazo

  4. Maribel 11 de diciembre de 2016 a 15:08 #

    Hola,

    como dice Lory, sí es verdad que resultan demasiadas muertes y demasiadas desgracias para un libro que solo tiene 210 páginas. Sin duda la que más nos impacta es la de la hija a manos de su madre…pregunta Chus que por qué la mata…yo creo que la mata por amor (entendido a su manera, claro, en este tema no hay objetividad)…por salvarla de la amargura de vivir, y creo que también la mata por el odio hacia sí misma, matar a tu hijo es algo peor que suicidarse…creo que es el peor castigo que se puede dar a sí misma, al fin y al cabo, para una persona tan triste el suicidio podría llegar a ser una liberación.
    Y preguntaba alguien (creo que Lory) que si Astrid podría ser considerada una enferma mental, yo creo que en esto hay grandes diferencias culturales, parece que tan al norte las personas viven más aisladas y este aislamiento la sociedad lo percibe como normal…aunque no olvidemos que en el pueblo la llaman “la bruja”, sin embargo no aparecen en la novela más síntomas de que el personaje sea una enferma mental, no tiene comportamientos imprevisibles, no oye voces ni tiene miedos irreales, tan solo una gran tristeza…
    Creo que el perdón es el protagonista de la novela, la redención, de la que también hablaba alguien…es al contarle sus secretos a Veronika (es una auténtica confesión) y la maravillosa reacción de ella, que no la juzga, que la abraza, lo que hace que Astrid se perdone y se reconcilie con su pasado y con ella misma.

  5. berta 11 de diciembre de 2016 a 20:59 #

    hola a todos/as.El libro me ha gustado, se lee rápido, fluye con facilidad, de acuerdo con Lory y Maribel en que son demasiadas muertes juntas, demasiado dolor,demasiada pérdida.
    Me ha llamado la atención lo rápido que se producen las confidencias sobre cosas tan intimas entre las dos mujeres, que intiman muy rápido, abruptamente.
    La historia habla como habéis comentado, de redención, de amistad profunda,es alucinante ver lo que hace el estímulo de Veronika sobre Astrid, como recupera ésta el placer por vivir, y su profundo agradecimiento queda también reflejado en la novela. Cuando Veronika se marcha, la anciana parece “morir de nuevo”.Astrid ha llevado una vida dura, victima de abusos, pérdida de su madre cuando era muy joven, una niña.Falta de afecto total, abusos por parte de su padre, matrimonio concertado.Parece que la vida de Astrid ha sido inútil. y vacía.Yo creo que el matar a su bebe es debido a que no quiere que pase por los abusos que ha vivido ella. Por eso la compañía, la amistad de Veronika la lleva. a la alegría, quizás la poca alegría de su vida. Veronika se marcha cuando se siente curada también de su dolor y preparada para seguir, pero yo creo que Astrid no supera la marcha de Veronika, se siente morir de nuevo, de nuevo absolutamente sola.
    La amistad de Veronika marca a Astrid profundamente, nunca la olvidara y en agradecimiento le deja la casa para que Veronika cree allí un hogar, si lo desea, con libertad y sin ataduras.
    La novela es un poco trágica en cuanto a dolores y pérdidas, pero es un canto emotivo y profundo a la amistad, y a lo que ésta puede hacer en las personas, redimirlas del dolor y de la pérdida.

  6. Lory 12 de diciembre de 2016 a 12:03 #

    Al leer los comentarios nuevos me dí cuenta de que no apunté algo que me llamó la atención: en alguno de ellos decís que Astrid se suicidó. Y sólo hay una frase donde dice el albacea: es una pena que la pobre anciana muriese de esa manera. Y no pensé para nada que se hubiese suicidado sino en la muerte en soledad; si bien es cierto que ese dejarlo todo preparado y atado puede indicarnos que morirá cuando ella decida.
    La carta final me pareció bellísima: “durante mucho tiempo me reconforto la idea de no tener nada ni a nadie. Ahora sé que no estamos hechos para vivir así… y un poco más adelante: “no olvides que hubo amor, pero permití que el odio bloqueara…
    Y termino, para mí lo más importante es que la persona que escucha no juzga, cada una en el momento que hace ese papel, a pesar de que lo que la están contando sea tan duro como hemos leído. Siento que ese sentir al otro en total profundidad y aceptarlo es lo que lleva a la REDENCIÓN FINAL.
    Feliz semana a todas/os.
    Zazo

  7. Marta (two) 12 de diciembre de 2016 a 15:48 #

    Hola a todos:
    también la he leído con facilidad y sí que me ha gustado y aunque hay mucha desgracia junta sí es posible que así sea en la vida real: las familias más desestructuradas o donde hay abusos tienden a tener hijos con más dificultades de relación y más frecuencia de patología psiquiátrica, que yo sí que creo que Astrid sufre: síndrome depresivo y trastorno del comportamiento. Un asesinato, y sobre todo a una hija, aunque pueda comprenderse (tratarle de evitar a la hija los abusos reales o sospechados que ella también padeció), en un trastorno grave del comportamiento.
    Es algo así como que la desgracia trae más problemas y cuando a uno no se le enseña a disfrutar de las cosas y se sobrepasan todas las barreras y los apoyos (familiares, de amigos, sociales…) no hay quien se mantenga cuerdo.
    El libro anima a descubrir en el momento que sea, incluso al final de la vida, alguien que se solidariza con el que sufre, y escucha como muy bien habéis apuntado, que es la mejor forma de apoyar y de curar. Esa curación es la capacidad de comprender que hay otra vía y Astrid la descubre al final de su vida. Es esperanzador. También es cierto que el que escucha debe tener una sensibilidad especial (o haber pasado por algo similar) para estar dispuesto a entender el horror.
    Buena semana y Felices Fiestas a todos.

  8. Luisa 12 de diciembre de 2016 a 15:54 #

    Hola a todos de nuevo, al escribir sobre esta lectura tengo sentimientos encontrados.

    Por un lado me gustó el mensaje puesto en boca de Astrid de que hay mucho por lo que estar agradecido, no permitas que el odio lo llene todo, que no te bloquee.Y yo añado, el odio solo daña al que lo siente, es el árbol que no te deja ver el bosque.
    Pero por otro lado, el libro no consiguió atraparme. Es verdad que está plagado de párrafos que son pura poesía para degustar y asimilar lentamente, pero me resultó muy sueca, muy fría, predecible, no fui capaz de involucrarme, y aunque llena de emociones intensas, la forma de expresarlas nunca me llegó a las tripas, ni siquiera en el final.

    Algunos de vosotros decís que os gusta el respecto mutuo que revelan las conversaciones entre Astrid y Verónica, y estoy de acuerdo, pero a mi me parece que son monólogos sin audiencia, cada una de ellas encerrada en su propia realidad, vomitando por turnos sus desgraciadas existencias, compadeciéndose mutuamente pero sin escucharse.
    Pienso que tenéis razón los que resaltais la elegancia y la sutileza en el lenguaje, pero creo que eso mismo le resta sentimiento, le resta desgarro, aunque había muchos mimbres para lograrlo.

    Estoy contenta de haberla leído pero admito que hubo algo de decepción.
    Saludos a todos.

  9. CARMEN 12 de diciembre de 2016 a 16:46 #

    Hola a tod@s, a mi la novela me gustó. En lo que indica Chus sobre encontrar el porqué mató a la hija Astrid, simplemente creo que como decimos aquí toleó, no supo llevar la carga de su no infancia y creo que no dio asumido ese rol para su hija. Me pareció algo fuera de sitio. La verdad me pasa un poco como a Lory, no sé muy bien explicar las sensaciones que me produjo el libro. También apunta Luisa que le parecen monólogos sin audiencia las conversaciones de las protagonistas y, sí, también a mi me tienen ese punto, pero sin embargo yo las defino como conversaciones entre ellas dos (es raro). Desde luego sus historias son tremendas; no hay ápice de momentos felices sin que más tarde la desgracia o locura los desintegren. Saludiños.

  10. fjbarral 13 de diciembre de 2016 a 0:05 #

    La autora consigue en esta novela hacernos llegar no sólo palabras e historias, sino sentimientos e imágenes. Sin duda, se trata de una habilidad suya, ya que si bien puede haber recibido lecciones e indicaciones para narrar historias, y las utiliza, no lo consigue de esa manera. Y es más, aunque creo que si nos detenemos a analizar el texto se nota que no tiene un verdadero dominio sobre las letras, que la historia patina en algunos aspectos (como creo que ya se ha comentado), que no todo lo expuesto resultaría creible … las utiliza para llevarnos más lejos, y no nos cuestionamos nada, consigue que nos dejemos llevar y que nos lleve por bellos lugares, en los que compartir sentimientos es el verdadero sentido de vivir. En realidad sólo nos conocemos a nosotros mismos y encontrar indicios de los mismos sentimientos, propios de la humanidad, en otros resulta un misterio estrañamente cotidiano, que nos hace sentir más acompañados, que nos arropa y reconforta.
    Tiene un punto de misterio mágico, cuando en tantas ocasiones conoce, si apenas indicaciones, cuando todo va ha cambiar. Pareciera que percibiera signos que no son racionales y como de una lectura normal se tratase los conociera. Se centra en el conocimiento de lo que hay de natural, de la naturaleza, en las cosas, los paisajes, las personas y nosotros mismos. Y todo ello es lo mismo y se entienden de una forma que no se puede entender pero que se percibe.
    La novela me ha gustado. Gusta por esa cercania humana que al hablar de otros nos habla de nosotros mismos. Sobre cosas conocidas por terrenos desconocidos. La vida es incompressible, es incertidumbre, pero de esa forma nos es intimamente conocida. Si no lo queremos ver es por buscar un terreno cómodo y protegido, que sin embargo no nos es suficiente ya que lo encontramos artificial y no nos vale.
    En la segunda parte se nos descubren muchas cosas. El título original: “déjame que te cante dulces canciones”, se completa … para que no sientas miedo. Y además no dice que “quién mira las estrellas no está nunca solo”, y es mirar al modo de los fotógraos y pintores y las estrellas se nos muestra como la naturaleza.

  11. Lea Schutz 13 de diciembre de 2016 a 5:01 #

    hola a tod@s!
    La novela me gusto mucho,son dos mujeres distintas cada una con sus secretos.
    El paisaje es la escenografia perfecta desde la blancura del amanecer nevado,hasta el negro de la noche.
    Mientras sucede la primavera,se van entrelazando los recuedos,los dolores las ausencias y a la vez se va escuchando la sonata de Brahms para piano y violin.
    Las historias son muy dolorosas,la mas terrible es la de Astrid,sera porque le queda poco tiempo de vida?sera porque a veronika le queda toda la vida por delante?
    De hecho esta etapa comienza compartiendo sus recuerdos con Astrid:La madre que no tiene.Ella para Astrid es la hija que no pudo criar,por su incapacidad,su dolor sus miedos.
    Astrid,la hija abandonada por su madre para luego suicidarse
    astrid,la nieta no querida y rechazada por su abuelo
    Astrid,la hija abusada por su padre que tambien la entrega a otro ser insensible y cruel.
    Con todo este bagage,seria capaz de proteger,cuidar y formar a su hijita?
    Imposible.
    Sin embargo al encontrarse con veronika,se va dando de a poco es acercamiento sanador ,inesperado donde se encuentran formando esa comunidad,amistad,amor.
    Me resulta inevitable transcribir algunos parrafos para entender la muerte de la hijita sara y porque la llamaban bruja en el pueblo.
    Despues de la boda”la gente comento que llevaba el traje de los funerales,sin joyas y con delantal negro.Yo me case con la muerte” y anteriormente en la escena donde el padre se masturba”toda mi juventud se desvanecio”
    Cuando entra en silencio al cuarto de la bebita”lo encontre inclinado sobre la cama y el sol entraba a raudales para hacerme ver hasta el ultimo detalle”
    Estos detalles serian los que vio la “bruja” y que la llevaron a matar a su hija para que la niña no tuviera que pasar por los mismos horrores que ella.
    Me parece que el final le da entrada al la siguiente etapa de la vida de veronika.
    Muy buena lectura,la disfrute mucho.
    Hasta al proxima.
    Lea

  12. berta 13 de diciembre de 2016 a 22:48 #

    Hola a Todos/as, estoy de acuerdo con Carmen y con Luisa en que las conversaciones entre las protagonistas más parecen monólogos que verdaderas conversaciones, son como confesiones o confidencias, y habéis apuntado también que la persona que escucha no juzga, lo cual permite el desahogo del dolor completamente, de ahí su poder curativo. También apuntar lo que dice F.G.sobre que lo que transmite son verdaderos sentimientos profundos e imagenes, libro poético y pese a sus fallos muy hermoso.
    Saludos a todos/as y hasta luego.

  13. Leticia Level Gonzalez 14 de diciembre de 2016 a 1:30 #

    Hola a todas!!! y yo digo Guaooo . A mi me encantó la novela, por todo, por la descripciones, por las historias, por el final, por todo el simbolismo que tiene. Me cuesta hacer comentarios porque todas ustedes han señalado las cosas mas importantes. Cpincido plenamente con Berta que dice la que escucha simplemente escucha, pone atención y no juzga y eso me hizo reflexionar porque la mayoria de las veces siempre estoy dando mi opinion, mi recomendación cuando realmente lo que quiere la otra persona es simplemente que la escuchen. Otra cosa importante de este libro es el reconciliarte con tu historia, hacer tu duelo, perdonar como el don más maravilloso con que contamos para sanar y encontrar la paz. La rabia y el dolor son veneno para nuestras almas. El agradecimiento como fuerza interior que te llena y te permite valorar tantas cosas que pasan desapercibidas.

    Creo que la historia de Veronica es una historia que le puede pasar a cualquiera, si fue triste pero con dice alguien arriba esta joven y podrá recuperarse. Es importante como veronika entiende tambien la necesidad de hacer a despedida, cerrar ese ciclo de su vida para poder iniciar otro. De alli que valor toma la relación que se establece entre estas dos mujeres que les permite entender que hacer con su dólor , como aliviarlo y poder iniciar una nueva vida.

  14. Lola 14 de diciembre de 2016 a 13:31 #

    Hola a tod@s:
    A pesar de haber leído esta novela hace tiempo ha habido momentos donde he tenido que parar y retomarla otro día. Me pesaba demasiado tanto sufrimiento, especialmente el de Astrid.
    En cuanto a la pregunta de Chus sobre la muerte de la hija y que muchos habéis contestado, para mí es un punto débil del relato. En la lectura me dejó la sensación que algo se me había escapado, que no entendía. Al terminar considero que ha sido un poco forzado matar a su hija, por parte del narrador, cuando ya había bastante drama en los personajes, quizás solo la muerte natural habría bastado. La soledad de Astrid se evidencia desde el momento en que se despide de su cuerpo y se cierra al mundo.
    Salvo el aspecto antes comentado, la novela la clasificaría de excelente siendo una primera obra. Me ha recordado el primer libro del escritor sevillano Jesús Carrasco, “Intemperie”, que os recomiendo.
    Hasta pronto. Saludos y felices fiestas.

  15. Ciberclub de lectura 15 de diciembre de 2016 a 1:32 #

    Es verdad, Zazo (me encanta tu nombre!), y los demás, que las tragedias en las vidas de ambas, sobre todo de Astrid, son numerosas y terribles. ¿Creíbles? Sí, claro, todo es posible, pero sí que llama la atención que la autora haya decidido incluir tantas en un libro además no muy largo. Quizá no eran necesarias tantas, ¿por qué decidió hacerlo? , puede que pensara que así conseguía que la redención final, y su proceso, fueran más justos (y más triunfales).
    A mí me rechinan, fundamentalmente, dos cosas: la rápida apertura a las confidencias y a la amistad de Astrid, una mujer que lleva casi toda la vida sola y con semejante carga, con respecto a Veronika (lo habéis apuntado varios). Sólo se explica por la necesidad inmensa que podría tener la anciana después de décadas en soledad y rechazo del resto del pueblo (sí, es verdad, que no se aclara nada de esto en ningún momento, así como no existe ninguna extrañeza ni comentario de ninguna persona del pueblo ante la amistad que surge entre ambas) y porque su intuición sabe ver que Veronika puede ser una magnífica amiga e interlocutora. También la rápida reconciliación consigo misma de Astrid a través de sus confesiones es algo chocante.
    Y la segunda cuestión es que, como a ti, me parece muy “fácil” el final. Muy “happy end” para las dos. Muy rápido cierran sus heridas.
    Desde el momento en que se abren, todo fluye y no hay ni un sólo obstáculo o arrepentimiento o problema o desencuentro o malentendido.
    Por lo demás, el libro está muy bien narrado, la prosa es elegante, sí. Te transmite paz. Pero ojalá las cosas se pudieran resolver tan fácilmente en la vida real. Bien es cierto que Astrid ha tenido que esperar mucho pero, una vez que se abre, qué fácilmente se reconcilia con sus errores y sus penas.
    Respecto a la cuestión de la niña, Sara, sigo pensando, como muchos de vosotros, que no era necesario matarla. Esa niña, y sus cuidados y educación, la hubiera podido salvar. Intentar que a ella no le ocurriera lo mismo. Romper el círculo vicioso de tragedias.
    Yo creo que Astrid sí se sucida. Si no, no se explica esa carta final donde explica todo y nos hace darnos cuenta de que ha decidido terminar con su vida. Una vez resueltos todos sus problemas, no necesita seguir viviendo y además quiere dejarle a Veronika su recompensa personificada (nunca mejor dicho) en su casa. La carta es maravillosa, sí. Y la actitud de Veronika de nunca juzgar, y sí dar amor, lo mismo. La amistad entre estas dos mujeres es ejemplar y salva con creces la novela.
    Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios, y las réplicas que hacen más vivo este intercambio.

  16. Lorena Juiz Fernández 15 de diciembre de 2016 a 18:24 #

    Hola,cuando lo acabas la sensación que te queda es que te gustaría guardar en tu mente muchas der más frases que tiene para no olvidarte de vivir amando, sin odio y sin miedo y sobre todo a uno mismo. Creo que mato a su hija como la única salida para que no sufriera abusos como ella, no se planteaba huir por miedo. La carta final no tiene desperdicio. Me ha gustado y ha sido muy enriquecedor el libro. Gracias Chus.

  17. tonichin 16 de diciembre de 2016 a 20:32 #

    Sentimientos muy encontrados con este libro, que creo (y sólo creo de momento) que me ha gustado en su mayor parte. Aunque me he alegrado de que fuera un libro cortito.

    No me importa que haya muertes, no me importa que haya dolor, crueldad, soledad, tristeza… Lo que sí me “duele” es que las piezas encajen de una manera tan exacta.

    ¿No os da la sensación de que vemos prácticamente todas las reacciones de todas las acciones que suceden en la historia? Además de eso, a mí me parece que todo (o casi) sucede de una manera inmediata, previsible y cargada de una emoción y trascendencia que en ocasiones me ha llegado a molestar.

    Quitando el glorioso suicidio de la madrede Astrid y el desconcertante asesinato de su hija a sus manos, diría que todo lo demás que se cuenta aquí, todas esas historias del pasado, presente y algunas que imaginamos del futuro, se desdibujan en un uniforme color “frutas del bosque tono pastel”.

    Por ahí he leído por ejemplo a Luisa (y Carmen, Berta) quejarse de que todo parece un monólogo que está muy bien escrito pero que le resta emoción y credibilidad. Totalmente de acuerdo. Creo que esa visión complementa lo que estaba intentando transmitir arriba 🙂

  18. Ana María Heinze BFRP 27 de diciembre de 2016 a 3:07 #

    Hola gente! Tarde pero quería dejar algo de lo vivido en esta lectura. Coincido con muchos que es de fácil lectura, bien intencionado en su búsqueda narrativa, pero muy poco creíble en cuanto a las historias de estas mujeres, no por lo que les ha pasado, sino la forma de resolverlo y de presentarlo. Pareciera como demasiado material, hechos forzados y no bien resueltos. Me costó leerla, no porque estuviera mal escrita, sino porque me falta esa hondura en los personajes. Me faltó realidad, incluso esperé más de la relación entre ellas.
    Me pareció un buen intento pero faltaba la madurez y el ajuste que espero de un buen escritor .

    Hasta la próxima lectura
    Ana

  19. Mirta 19 de enero de 2017 a 13:41 #

    Astrid y Verónika me gustó mucho, tuve la sensación de que al final de la novela me sentía como una amiga mas de ese dúo tan especial. Es maravilloso como puede surgir tan grande amistad entre dos personas tan diferentes (en estilos de visa, historias, edades).

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