Tiempo de vida: una hermosa historia de reconciliación

20 Sep

Marcos Giralt Torrente. Foto en flickr de Luis Asín. CRDO RIBERA DEL DUERO. Algunos derechos reservados.

Este libro que el autor define como “ficción sin invención” habla de la relación entre un padre y un hijo. El hijo es el escritor Marcos Giralt Torrente y el padre, el pintor Juan Giralt y lo que cuenta, en primera persona, es una historia verdadera, una confesión, aunque pasada por el tamiz de la literatura. Me gusta el concepto de apropiarse literariamente de la realidad, afirma Marcos. Y esa historia es una historia difícil porque la relación entre ellos estuvo llena de desencuentros, silencios, promesas incumplidas o cumplidas a medias y un cierto abandono por parte del padre, separado de la madre cuando Marcos todavía era un niño. Pero también hubo amor, complicidad, experiencias compartidas y una fuerte identificación del hijo con su padre. Y finalmente, cuando el padre enferma de cáncer y muere año y medio después, se convertirá en una historia de reconciliación. La enfermedad, durante la cual el hijo cuidará del padre, les concederá un intenso tiempo de vida en común en la que sanarán sus heridas, limpiarán sus culpas y reproches lo que les permitirá que afloren sus sentimientos de amor mutuo. Es en esa inversión de papeles en la que la herida del rencor se puede cerrar. Una verdadera redención. Y, una vez desaparecido, Marcos Giralt Torrente tendrá la necesidad de escribir esta elegía al padre.

El título Tiempo de vida alude a dos tiempos, el que los médicos definen como el tiempo de vida que le queda a un enfermo terminal y el tiempo que el padre y el hijo compartieron a lo largo de casi cuarenta años.

Marcos Giralt Torrente crece desde muy niño sin la presencia constante de su padre lo que hace que el autor desarrolle un gran malestar y rencor: ¿De qué le acuso? De todo. De no verme lo suficiente, de no  llamarme lo suficiente, de no acordarse de mis cumpleaños, de  no hacerme regalos, de desaparecer cuando sabe que las cosas a mi madre y a mí nos van mal, de veranear y viajar cuando yo no veraneo ni viajo, de incumplir sus promesas… Pero no vayamos a pensar que este libro es un ajuste de cuentas, una larga acusación. No hay traumas, ni interpretaciones psicológicas, ni secretos inconfesables, ni culpables, no: creo con la convicción de un náufrago que la historia es feliz, de otro modo no la contaría. Antes de morir el padre, el hijo ya se había reconciliado y cerrado las heridas. Las cuentas ya estaban saldadas. Perdonarlo tampoco, porque ya lo había hecho antes. En todo caso, perdonarme a mí mismo. Y además no lo va a contar todo: hay lugares que desconozco y lugares a los que no quiero llegar. Mi vista tienen que ser de pájaro.

¿Por qué escribió este libro Marcos Giralt Torrente? : yo no escribí el libro porque mi padre enfermase y muriese y necesitase escribir para contar esa experiencia, lo hice porque mi padre enfermó, murió y me di cuenta de que nuestra historia era hermosa y que apenas sin cambiarla, ciñéndome a la simple cronología, resultaba novelesca.

Ante la dificultad que le supone escribir este libro que necesita imperiosamente escribir después de la muerte del padre para cerrar el círculo, ante la dificultad de encontrar el tono, el autor decide finalmente empezar por hablarnos precisamente de esa dificultad, explicárnosla. Y nos habla también de los numerosos libros que ha leído sobre el tema de la muerte del padre y de las relaciones padre-hijo para meterse de lleno en la situación. Una vez encontrado el tono en que quiere escribir esta historia, comienza la narración propiamente dicha, sin pudor, con intimidad,  echando la vista atrás para contárnosla desde el momento en que sus padres se conocieron y se casaron. Tras su nacimiento, hijo único, va desgranando sus recuerdos centrándose en su relación con el padre, primero presente, después ausente. En palabras del autor: en mi libro hay dos líneas argumentales: el intento de recreación del tiempo que compartí con mi padre y la recreación de cómo fui escribiendo el libro. Asimismo, en el libro hay otro hilo sobre el oficio del artista: ese lazo entre nosotros era muy importante.

El libro, que no está dividido en capítulos, posee dos partes. Cada una ocupa más o menos la mitad del texto. La primera aborda su relación mutua hasta la enfermedad del padre, unas cien páginas en las que casi abarca cuarenta años y en la que cronológicamente va enumerando los acontecimientos más importantes de su relación, pasando muchas veces por encima de ellos. Es la parte del desencuentro casi continuo entre ellos, del rencor y los reproches, de la insatisfacción del hijo. Esta parte está interrumpida a menudo por reflexiones, percepciones personales, descripciones de los personajes y de las situaciones. La segunda, corresponde a la enfermedad y muerte del padre, alrededor de un año y medio, contada con mucha minuciosidad. Es la parte de la entrega absoluta a sus cuidados, la historia de su reconciliación en la que logran la manifestación de su amor. Es la hora de la comprensión y la compasión.

Marcos Giralt Torrente se centra en la historia con su padre, dejando a un lado a los demás personajes, que sólo aparecen como secundarios cuando la historia de ambos lo requiere para entenderla mejor. Pero hay que resaltar que es la versión del hijo y, aunque dice varias veces esta es una historia de dos aunque sólo yo la cuente. Mi padre no la contaría. Mi padre callaba sobre casi todo, el punto de vista es el del hijo, convirtiendo al autor/narrador en el verdadero protagonista. El mutismo del padre no ayuda a poder profundizar en quién era y cómo era, no ayuda a entender sus comportamientos siendo el hijo el que realiza una continua interpretación desde su punto de vista. El autor aclara que su libro no es una autobiografía: una autobiografía trata de contemplar a la persona a través de todas las esferas, buscando un retrato completo. “Tiempo de vida” es un libro completamente sesgado, es mi versión de los hechos; yo siempre me limito a hablar de mi relación con mi padre y no elimino del todo a los personajes secundarios porque sería imposible, pero sí me ciño, me impongo que sólo aparezcan allí donde son imprescindibles. El libro además tiene una estructura novelesca. Hay como una intriga y al final, una inversión.

Tiempo de vida está escrita con una gran autenticidad, sinceridad, desnudez y valentía. Llega a lo más hondo. Pura emoción e intensidad pero sin caer en sentimentalismos o dramatismos. El autor evita los caminos trillados y logra mantener una alta tensión narrativa que nos hace, como lectores, agarrarnos al texto y devorarlo. Lo vivimos con él. Su dolor, su culpa, su amor y su redención final. Toda una lección de vida. Y para los que hemos vivido una situación similar, el camino recorrido junto a él nos reconcilia con nuestra propia experiencia.

Posee un estilo portentoso: minucioso, numerosas enumeraciones casi imparables (necesitaba una voz que fuese como una letanía que diese cuenta de los hechos sin casi profundizar en ellos). Da mucha importancia a la forma: repeticiones, alternancia de párrafos largos (continuas frases subordinadas) y cortos así como de un ritmo lento que alterna con otro rápido… todo para distanciarse del tono confesional, de la literatura meramente autobiográfica. Asimismo, con su estilo rompe las convenciones de las etiquetas de géneros literarios.

Marcos no se hizo escritor por influencia de su abuelo materno, el gran Gonzalo Torrente Ballester (al que apenas se refiere en la novela), sino como consecuencia de su desencuentro con su padre: ya lo tenía a él para rebelarme, para construirme en su contra. Y añade: cuando mi cuarto de juegos dejó de ser su estudio, sentí su ausencia, y como venganza me volqué exclusivamente en la literatura, que era el mundo de mi madre y su familia.

Otra característica de cómo se enfrenta a la historia es que no usa nunca nombres propios para, por una parte, preservar de algún modo la intimidad (necesitaba reservarme una parte simbólica de pudor para salvaguardar a las personas que aparecen en él) y, por otra, para decirnos que lo que está contando es una historia universal.

La esencia de la novela sería la idea de que el tiempo no es infinito y, por lo tanto, no debemos perderlo: qué oportunidades perdidas. Qué pocas veces nos permitimos estar juntos y qué paralizados estábamos en la mayoría de ellas, incapaces de atender a otra cosa que al enroque de cada uno.

Para finalizar, os dejo una serie de enlaces para que podáis enfrentaros mejor a la lectura de Tiempo de vida. Varias entrevistas escritas concedidas en el momento de la publicación del libro a La Razón; a Revista de Libros; a El Comercio de Perú; a Clarín; a La Opinión de La Coruña y al blog del escritor Antón Castro.

Asimismo, os dejo enlaces a audios y vídeos en los que Marcos Giralt Torrente habla del libro: entrevista en el programa de Radio Nacional, “El ojo crítico”; entrevista en el programa de Televisión Española “Página 2”; presentación del libro por el escritor Ismael Grasa con presencia de Marcos Giralt Torrente en una librería de Zaragoza; conferencia, muy interesante, del autor con motivo del Premio Nacional de Narrativa en la Biblioteca Nacional. También un link de la editorial Anagrama que contiene muchos enlaces a críticas y entrevistas.

Y, por último, un vídeo de la obra pictórica del padre del autor, Juan Giralt.

Plazos

Vamos a dividir la lectura en las dos partes en las que el autor estructura Tiempo de vida. La primera nos llevará hasta la página 103. Leeremos a lo largo de una semana hasta la frase ¿A partir de qué momento empezamos a lamentarnos de todo lo que ya no podremos rectificar? ¿Sucede siempre?

Os reitero lo de siempre, sobre todo a los nuevos: escribir en este post, mientras vais leyendo esta primera parte, sólo vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o los personajes, o sobre lo aquí escrito o los enlaces dejados, pero no la comentéis, ni esta parte ni mucho menos en su totalidad. Cuando publique el post de análisis correspondiente a esta primera parte de la lectura dentro de una semana, y todos hayáis leído dicha parte, entonces podréis explayaros ampliamente en vuestros comentarios sobre ella en dicho post. Debéis respetar los plazos de lectura y dejar vuestros comentarios en los post respectivos a cada parte. ¡Buena lectura!

 

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8 comentarios to “Tiempo de vida: una hermosa historia de reconciliación”

  1. Lory 22 de septiembre de 2016 a 9:31 #

    Buenos días a todos:
    Gracias a Chus por todo el trabajo, y bien hecho, que se toma. Me ha gustado mucho el video de los cuadros del padre; recuerdan al patchwork y me hablan de cómo lo esencial de la vida está rodeado por cosas sin importancia que, a veces, consiguen anular lo importante.
    El autor elegido y su obra me eran desconocidos. Bienvenido sea.
    Siempre asusta un poco leer algo acerca de relaciones filiales por lo que pueden tener de espejo. Cuando miramos atrás, sabemos que siempre habrá quedado algo por hacer, por mejorar en esas relaciones. Evitar culpabilizar y culpabilizarnos.
    En la pág. 17 me llegó la primera bengala; cuando habla de que el padre se interroga acerca de para qué tanto esfuerzo, tantas horas luchando con un cuadro… y alumbró el recuerdo de que mi padre decía algo similar en sus últimos meses. Al hablar con mi madre hacía cómo una queja: -¿para ésto hemos luchado tanto?…
    Me lleva a la reflexión de si todos nos interrogamos acerca de las mismas cosas en el tiempo final.
    Doy un salto a la pág. 23 porque hay algo en ella que, aún siendo correcto, me rechina. Me refiero a la utilización que hace de -de que- “me acuerdo DE QUE cerré la puerta y DE QUE, al cabo de un rato que no sé cuantificar…”
    Tengo que compartirlo: estas cosas me sacan de la lectura. No veo la necesidad de su utilización ya que son fácilmente sustituibles: recuerdo que y que sin los des y el texto no pierde claridad. Pertenece ésto al, mal llamado, estilo del autor? Aquí lo dejo.
    Hasta la página 70 no me engancha demasiado. Parece, y ya lo apunta Chus cuando habla de letanía, a mi me sugiere un inventario y no hay ni una discusión donde muestre el cómo y el por qué discuten y se enfadan. Me siento dejada al margen. No me hace partícipe de lo quiere contar.
    Espero que la segunda parte y vuestros comentarios me abran otros caminos.

    Agradecida a todos por este espacio que compartimos.
    ZAZO

  2. Marisa 23 de septiembre de 2016 a 18:39 #

    He recogido hoy el libro en una biblioteca municipal de madrid. A juzgar por el número de ejemplares que me da el ordenador de la biblioteca se diria que lo compraron todas. No lo conocía. He leído con curiosidad y de corrido 28 páginas. Me parece de fácil lectura hasta ahora.

  3. Marisa 25 de septiembre de 2016 a 11:31 #

    He terminado el libro. Es ya. Momento de hacer comentarios sobre él?

  4. Mª Eugenia López González 25 de septiembre de 2016 a 16:11 #

    Yo soy nueva y entendí que no lo leyeramos entero, espero llegar antes de mañana a esa frase.
    No conocia al autor y aún no vi los cuadros de su padre, estoy yendo poco a poco.
    En el tema de las relaciones con los padres creo que siempre nos tocan a todos en algo, cada familia y cada vida es diferente, pero algunas cosas siempre nos tocan.

  5. Ciberclub de lectura 25 de septiembre de 2016 a 21:17 #

    Marisa, si lees el último párrafo del post, publicado el lunes 19 por la noche, digo que vamos a dividir la lectura en dos partes y que a lo largo de una semana a partir del día 20 LEEREMOS HASTA LA PÁGINA 103. Y que hasta que no publique el siguiente post dentro de una semana no podréis dejar vuestros comentarios sobre dicha parte. En ese post que publicaré mañana o pasado SÍ PODRÉIS DEJAR VUESTROS COMENTARIOS pero SÓLO SOBRE ESA PARTE.

    Y en este post podréis dejar vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o los personajes o sobre los enlaces que os dejado pero NO COMENTAR DICHA PARTE.
    Si tú has leído todo el libro deberás esperar a que publique el post de análisis de lectura de esa primera parte para dejar tus comentarios sobre ella pero NO SOBRE TODO EL LIBRO. Y esperar una semana más cuando publique el siguiente post correspondiente a la segunda parte de la lectura para dejar tus comentarios sobre esa segunda parte. Y así sucesivamente.

    Sigue las indicaciones que os voy dejando y verás lo que tenemos que hacer. Lo que intento con esto es que el Club se parezca lo más posible a un Club de Lectura presencial. Como nosotros no quedamos un día a la semana para comentar la parte indicada en cada plazo, tenemos que hacerlo por escrito RESPETANDO LOS PLAZOS para que esto no sea un lío donde cada uno dejáis vuestros comentarios cuando queráis y donde queráis.

    Lory, te digo algo similar respecto a los comentarios que dejas aquí sobre esta parte o sobre el estilo del autor. Deberás esperar a que publique el post analizando dicha parte y entonces sí podrás dejar estos comentarios en ella. En el siguiente post tanto yo como los demás podremos contestar a tus comentarios y a tus dudas.

    Espero haberme explicado. Insisto que lo hago así para que haya un ORDEN y nadie desvele nada y todos los comentarios se concentren en sus post correspondientes.

    ¡Gracias a todos!

  6. Ana María Heinze BFRP 27 de septiembre de 2016 a 0:46 #

    Hola gente!!!! estoy muy triste, no hubo forma de conseguir el libro, pero bueno acompañaré sus lecturas 😢
    S
    Abrazos

  7. Maria gracia 27 de septiembre de 2016 a 8:30 #

    He leído el libro hasta la mitad,no pude seguir con el. El tema me agobia,hace mucho deje atrás los conflictos parentales. He leído otros libros de relaciones familiares,pero en este la angustia del autor se manifiesta en cada párrafo. Es evidente que no pudo resolverlo o vivir con ello y el tiempo no le cicatrizo las heridas.
    También evidencia que las mías están abiertas..? O que no quiero leer conflictos.?

    • Ciberclub de lectura 27 de septiembre de 2016 a 17:14 #

      Maria Gracia, te ánimo a que continúes leyendo el libro porque a partir de la segunda parte en que he dividido la lectura (pág. 103), el autor y el padre se reconcilian y viven una redención muy hermosa. Lo he comentado en la introducción a la lectura del libro. Así que sí que puede cerrar sus heridas.

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