El cielo es azul, la tierra blanca: el amor en un haiku

7 May

Haiku. Foto en flickr de n8k99. Algunos derechos reservados.

El cielo es azul, la tierra blanca en realidad se titula El maletín del maestro. En su edición castellana se ha optado, después de haber hecho lo mismo en la alemana, por utilizar como título un verso de una canción que se menciona en la novela. Y además añadirle el subtítulo de Una historia de amor para darnos más información sobre su contenido. Empiezo por destacar esto porque no acabo de entender cómo se puede cambiar, al traducirlo, el título original de un libro, o película, pasando por alto la decisión del autor. Un título dice mucho de la obra y de la intención de su autor por lo que debería de respetarse. Y, además, me pregunto: ¿por qué lo hacen? ¿A qué obedecen esos cambios? ¿Márketing? En este caso concreto los editores debieron de pensar que era “más japonés” (¿más poético?, ¿más delicado?), y por lo tanto más vendible, el título escogido… ¿qué pensáis vosotros sobre esto? A mí me enfada y después de haber leído el libro entiendo muchísimo más que su título real sea El maletín del maestro.  Saberlo otorga más sentido al contenido de esta historia. Una historia de amor, una historia de dos soledades que se encuentran.

Tsukiko Omachi, de treinta y ocho años, es una mujer solitaria, diferente, algo inmadura que acude con frecuencia a una taberna que hay frente a la estación a beber y a comer comida tradicional. Un día se encuentra allí con su viejo maestro de japonés del instituto, Harutsuna Matsumoto, cercano a los setenta años. El viejo maestro, que encarna la tradición japonesa, es muy educado y formal, un hombre elegante que siempre camina muy rígido y que también está solo. Dos seres opuestos, singulares y muy individualistas que al principio se buscarán para compartir su soledad. Esa incipiente amistad se irá convirtiendo lentamente, a través de gestos y hechos cotidianos, en amor. Un amor nada tópico, nada pasional, sin ningún drama, un amor profundo y natural, lleno de verdad y contenida emoción y también de muchos silencios. Esta es la historia en esencia. Apenas pasa nada, sólo el suceder cotidiano de sus encuentros esporádicos y casuales. Lo que aparentemente es trivial está, en realidad, cargado de significado. Y ahí radica, a mi parecer, el gran logro de su autora, Hiromi Kawakami. A través de una prosa depurada y sencilla nos transmite una profundidad de sentido y sentimientos. Nada es casual, nada es porque sí, todo está medido. Puro concepto. Puro Japón.

La novela está narrada en primera persona por Tsukiko varios años después de los hechos que acontecen por lo cual el punto de vista será siempre el de la mujer. El tono es contenido, sobrio, leve, sereno, delicado, melancólico y el ritmo lento pero bien hilvanado. La narración es cronológica, lineal sin saltos en el tiempo. La novela está plagada de descripciones minuciosas en las que la naturaleza está muy presente, como en los haikus (podríamos decir que todo el libro está lleno de haikus). Cada cambio en la naturaleza parece que produzca un cambio en los personajes o en la historia. Cada elemento de ella que aparece está cargado de simbolismo. La historia fluye como las estaciones que se van sucediendo o como las sencillas comidas que disfrutan con placer los protagonistas, acompañadas de abundante sake o las excursiones que hacen o las conversaciones triviales que mantienen. Cada capítulo es como un relato independiente. Pequeños aconteceres que si los unimos componen una gran historia.

La acción transcurre supuestamente en Tokio y sus alrededores. No se nos dice nunca porque no importa. Lo único importante es la relación entre los dos protagonistas. Tampoco hay apenas ninguna acción paralela, únicamente el contacto que establece Tsukiko con un antiguo compañero de clase que intenta sin conseguirlo establecer una relación más íntima con ella. Y que importa sólo por lo que puede influir en la historia de la mujer con el viejo maestro. Nada interesa sobre el trabajo o el mundo que rodea a cada uno de ellos. Tampoco el pasado es mostrado con detalle, únicamente pinceladas muy concretas cuando son necesarias para el relato como el matrimonio del maestro y el papel que ocupó su mujer, que lo abandonó, en su vida.

El cielo es azul, la tierra es blanca bebe de la tradición japonesa de autores como Kawabata o Tanizaki tanto en su estilo como en su temática. El amor entre un hombre mayor (muchas veces un maestro) y una mujer joven es un tópico en la literatura japonesa. La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata, que leímos en este club, narra la historia, dejando mucho espacio a la imaginación, de una especie de casa de citas para ancianos que desean dormir al lado de una mujer joven como una manera de poder recuperar la juventud perdida. Pero, además, en El cielo es azul, la tierra blanca, Matsumoto no sólo ama a Tsukiko sino que desea mostrarle, como maestro que fue y es, el camino de la madurez. Según Roberto Saladrigas, crítico literario de “La Vanguardia”, lo que Hiromi Kawakami cuenta es tan carnal, hermoso y estimulante para el lector, que no exige ser más explícita. Su misterio radica en el extraordinario poder alusivo de la escritura, legado de los grandes artistas de la narrativa japonesa moderna.

Pareciera que en esta novela hay un canto a la cultura tradicional japonesa que va desapareciendo invadida por un Japón cada vez más moderno en el que ha triunfado la tecnología, la cultura de masas, el capitalismo feroz. Los personajes comparten una nostalgia por lo que se ha perdido, por la esencia de ese pasado tan diferente al presente que invade sus vidas y que rechazan. La eterna contradicción entre un pasado milenario pleno de ceremonias y símbolos en el que la presencia de la naturaleza es total y un presente urbanita y occidentalizado que pretende arrasar con todo.

No he logrado encontrar ninguna entrevista en castellano a la autora. Hiromi Kawakami es reacia a conceder entrevistas. Lo único un poco interesante que puedo aportar es un comentario sobre el libro hecho en un programa de Popular TV Navarra, “No apagues la luz” (2ª parte) de fecha 13 de enero de 2010. Añadir, para los que os guste el comic, que existe una versión manga de la novela titulada Los años dulces, dibujada por Jiro Taniguchi y publicada por Ponent Mon.

Plazos

Dividiremos la lectura en dos partes. Leeremos a lo largo de una semana hasta el final del capítulo “Cerezos en flor (II)”, página 116.

Os reitero lo de siempre, sobre todo a los nuevos: escribir en este post, mientras vais leyendo esta primera parte, sólo vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o los personajes, o sobre lo aquí escrito o los enlaces dejados, pero no la comentéis en su totalidad. Cuando publique el post de análisis correspondiente a esta primera parte de la lectura dentro de una semana, y todos hayáis leído dicha parte, entonces podréis explayaros ampliamente en vuestros comentarios sobre ella. ¡Buena lectura!

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8 comentarios to “El cielo es azul, la tierra blanca: el amor en un haiku”

  1. Fe Rodríguez 7 de mayo de 2016 a 7:16 #

    Después de haber leído el libro también me parece un atrevimiento el cambio de título. Como dices, mejor conocer el título original porque si no no tienen sentido hasta el final las repetidas alusiones al maletín. Si este libro es un haiku, me encantan los haikus. (Hasta ahora siempre me pareció que esta forma poética no me decía nada)
    ¡Buena lectura!.

  2. berta 8 de mayo de 2016 a 21:29 #

    hola a todos/as, realmente el maletín del maestro es muy importante en la novela, es un elemento que se cita con reiteración y tiene sin duda un valor simbolico.
    la novela es profundamente poética, la soledad es uno de los temas principales, la soledad de la protagonista, que a veces la hace llorar y sentirse profundamente deprimida, su soledad se encuentra con la del maestro, y día a día, cada vez que se encuentran por casualidad, o incluso se buscan porque empiezan a echarse de menos, surge una amistad profunda, un roze, una costumbre y cotidianidad, empiezan a compartir con gran facilidad, y aunque aparentemente se ven sólo para beber, en realidad cuando se ven, charlan , parece que de cosas intrascendentes pero van dejando rastro de sí mismos, y eso los va uniéndo con fuerza, haciéndo que surja un sentimiento fuerte.
    así es fácil ver que la protagonista no se encuentra a gusto con el antiguo compañero de instituto, que busca una relación más íntima con ella en la fiesta de la primavera, en la fiesta del instituto, ella echa de menos al “maestro·”, a la que la liga un sentimiento fuerte, que se ha ido construyendo poco a poco con sus reiterados encuentros. La novela se lee rápido “de un tirón”, es fácil de leer, me esta gustando mucho, es muy poética, y refleja bien el tema de la soledad de los adultos.
    un saludo a todos/as, voy a seguir leyendo…..

  3. Leticia Level Gonzalez 10 de mayo de 2016 a 3:08 #

    Hola a todos¡ reintegrandome al club y he leído como dice Berta de un tirón el libro, en dos tardes y me encantó. Debo decir que al principio me intrigaba y no entendía como surgíría esta historia de amor, pues no tiene nada que ver con las de Hollywood. Siento que nos enseña a romper un poco con las creencias que tenemos o mejor dicho que yo tengo del amor. Porque para mi, lo más importante es como nos relacionemos, y aqui el silencio, es un vínculo, donde aun estando en silencio, nos podemos sentir acompañados.

  4. Lory 12 de mayo de 2016 a 11:43 #

    Hola a todos:
    Yo aquí callada, callada, pq el libro ya lo había leído y en el cuaderno donde anoto lo que leo, tiene una valoración de 4 sobre 5 y sólo un comentario: lleno de bellas imágenes.
    Por eso espere alguno de vuestros comentarios para no romper el encanto. La literatura japonesa que conozco, poca, seguro, me gusta bastante. Suele ser limpia, concisa, pareciendo, a veces, un poco fría.
    Intento un haiku:
    NO HAY MISTERIO
    QUE UNA HOJA DE ÁRBOL
    NO TE DESCUBRA.
    Y aquí sigo leyendo con gusto este libro, que bien podía haberse titulado: El maletín del maestro y debajo (La tierra es….
    Siguen atrapándome las imágenes que guarda. El sutil equilibrio entre describir y mostrar. Su ZEN. Nada sobra. Consigue que todo sea presente.

    Nos volvemos a ver.

    • Ciberclub de lectura 15 de mayo de 2016 a 21:18 #

      ¡Hermoso haiku, Lory! Genial que te hayas animado a escribir uno. Se ve que el libro te inspira… También me parece idónea la idea de mantener el título original y, como subtítulo, el verso de la canción.
      ¡Gracias por no desvelar nada del ibro aunque lo hayas leído! Y sí, está pleno de bellas imágenes, sobre todo relacionadas con la naturaleza.

  5. Lea Schutz 14 de mayo de 2016 a 16:59 #

    Hola,como estan?
    El libro se lee,con la misma levedad que la autora lo escribe,generando curiosidad.
    El relato de Tzukiko de 38 años,a veces una niña caprichosa que su vida es una continua soledad.Es un personaje dificil de describir,a no ser por sus defectos,sus manias y sus gustos poco femeninos.
    Tambien es la historia del maestro de quien fue su alumna cuando iba a la escuela.
    Una vez coinciden en la misma taberna yse relacionan a traves de los mismos gustos sobre la comida y la bebida.
    Ella cuenta:”estaba sola.subia sola al autobus paseaba sola iba de compras sola y bebia sola.cuando estaba con el maestro me sentia mas completa.Era una sensacion curiosa,como si me hubiera comprado un reloj nuevo y no quisiera quitar el plastico que protegia el cristal”
    Con una metafora nos da la sensacion del paso del tiempo,y tambien del temor a vislumbrar los sentimientos latentes.
    Seguimos leyendo!

  6. berta 14 de mayo de 2016 a 19:09 #

    hola a todos/as,coincidimos en destacar la soledad de los personajes, y como se juntan por coincidir en gustos culinarios y de bebida, como se van sintiéndo ambos acompañados, incluso en los momentos de silencio.Así sus encuentros se convierten en casi una costumbre, en una rutina.Se buscan, buscan encontrarse. También destaca que además de juntarse para comer y beber, hacen algunas “quedadas” especiales, como la excursión de las setas en el bosque, la cita del museo de arte, la del mercado etc.Curiosamente la protagonista rechaza al antiguo compañero de instituto, que pretende una relación con ella, yo creo que lo rechaza porque no se siente cómoda con él, un poco como si dicho joven quisiera dominarla, anularla, y ella lo rechaza desde el principio.
    El maletín del maestro, dónde va guardando un montón de cosas, recuerdos etc.es la propia experiencia vital, que se va llenando o cumpliendo a lo largo de la vida, de hecho, cuando muere, el maletín queda vacío, para que la protagonista lo vaya llenando con su propia experiencia vital.
    El libro es poético, se lee con verdadera facilidad.Me ha gustado bastante, no podía dejarlo, se lee de un tirón.
    LLama la atención la gran diferencia de edad entre los dos y como inician su relación de pareja a pesar de ello.

  7. mirealidadpropia 16 de mayo de 2016 a 0:11 #

    Hola a todos. Me asombra como puede escribirse una historia interesante sin que ocurran grandes hechos. A partir de las cosas diarias, como las que podemos vivir cualquiera de nosotros. Una novela llena de imágenes, como ya han dicho, y llena de sentimientos. La condición humana aparece en el relato. Muy bello libro

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