Pero no puede soltar a Esme

20 Abr

The window. Foto en flickr de cudipeich. Algunos derechos reservados.

La excursión al mar de Esme e Iris continúa. El mar, la libertad, la vida normal (¿es posible que la vida sea tan sencilla?) sacuden a Esme en su contraste con lo que acaba de dejar atrás: Cauldstone y este lugar, esta terraza con el mar de fondo, no cuajan. ¿Cómo puede hablar de eso allí? ¿Cómo puede pensar en esas cosas? Ni siquiera las ve en una frase. No sabría cómo empezar. Iris le habla de su padre, fallecido a la temprana edad de treinta y un años por una negligencia médica. Pronto sería su cumpleaños: ¿Qué día?, se interesa Esme. El veintiocho. Esme se enreda obsesivamente con los dos números: tiene que levantarse y acercarse a la barandilla para librarse de ellos, y entonces ve, debajo de la terraza de madera donde todo el mundo se sienta al sol, una masa de afiladas rocas negras.

Kitty salta de un recuerdo a otro, de la época de su boda con un hombre, Duncan, que no la hará feliz a cuando eran niñas Esme y ella. Siempre el contraste, la buena y la díscola: siempre pasaba algo, siempre había una razón, por extraña que fuera, pero resultaba imposible adivinarla. Con ella nunca se sabía, no se podía prever qué iba a pasar de un minuto al otro. Creo que por eso...

Es consciente de que esos números, ese dos y ese ocho, intentan buscar un lugar para volver. Han estado acechando desde el recinto al que ella los empujó y están organizando un asalto, un allanamiento. No piensa permitirlo. Ni hablar. Cierra de golpe todas las puertas, echa los cerrojos, las llaves […] Esme se aparta de las rocas. Ahora está a salvo. Pero mantiene una mano en la barandilla, por si acaso. Y regresan los días del colegio en los que todas las niñas se reían de ella porque era diferente, pero eso a Esme no le importaba, sabía abstraerse. Vuelve al presente y a la niña Iris que se le parece muchísimo a su madre: Es como si a Esme se le hubiese concedido una visión de su madre en una idílica vida eterna: relajada al sol, con un peinado nuevo, llevándose una taza a la boca con los diez dedos extendidos. Y la historia de la chaqueta, que vuelve una y otra vez, y el color verde, siempre tan presente: ¿os habéis dado cuenta? ¿Qué creéis que simbolizan ambas cosas? A mí no me queda claro y aunque tengo alguna teoría, espero por las vuestras.

James Dalziel, un joven de excelente familia, aparece por primera vez en los recuerdos de Kitty. James, que jugará un papel decisivo en la triste historia de Esme. Kitty se fija en él: … y la primera vez lo vi creí que me iba a derretir como azúcar en agua […] Él estaba con un amigo, Duncan Lockhart, pero yo casi ni lo miré. Le gusta James, no le gusta Duncan, su futuro marido. Pero a James quien le va a gustar es Esme: él la miraba a ella, y cómo, cualquiera diría que estaba a punto de derretirse como azúcar en agua. Celos. Pero a Esme no le interesa, no le hace ni caso como veremos más adelante (¿O le hace un poquito de caso aunque no lo quiere admitir?). Kitty insiste una y otra vez en sus recuerdos en lo rara que era su hermana, y debo reconocer que a mí me molestaba muchísimo porque su comportamiento impide que las acepten, que las inviten a fiestas, estás destrozando mis oportunidades. La madre la apoya y se queja como ella de esa hija tan extraña e insolente, el bicho raro. Esme quiere seguir estudiando, saca buenas notas, le encantan los libros, pero su padre se lo impide: mis hijas no trabajarán. Mujeres nacidas en una época y en una clase social cuyo único objetivo en la vida es encontrar un buen partido y ser amas de casa. Todo lo que le espera a Esme lo aborrece tanto que le entran ganas de gritar, mientras que Kitty lo acepta gustosa.

A James le gusta mucho Esme pero ella lo rechaza una y otra vez: no creía haber sido tan grosera con nadie. A él parece gustarle porque no es como las otras. Eso a Esme, en el fondo, le agrada aunque le dice que no piensa casarse jamás. James no da su brazo a torcer: de todas las chicas que he conocido, eres la más idónea para el matrimonio […] tienes la personalidad necesaria. Podrías igualar a un hombre, sin desmerecer en nada. A ti no te intimidaría […] tú no cambiarías en nada. No te imagino cambiando por nada. Y eso es lo que quiero. Por eso te quiero a ti. Kitty, que se da cuenta, se siente humillada pues además de gustarle mucho el chico, ella es mayor, más guapa, más educada, más adecuada para casarse con él y asiste, al igual que la madre, escandalizada y dolida al cortejo que James despliega ante la impasible y huraña Esme. A ésta, en el fondo, algo se le está removiendo por dentro, ya tiene dieciséis años. Y, osada como es, se dirige a la habitación de la madre a probarse una  negligé de seda aguamarina: quiere saber si la falda susurrará en torno a sus tobillos, quiere saber si los estrechos tirantes caerán bien sobre sus hombros, quiere ver la persona que será bajo todo aquel encaje de color mar. Tiene dieciséis años.

El padre la descubre y furioso le da una bofetada: su padre no deja de gritarle palabras horribles, palabras que ella jamás había oído. Quiere prohibirle ir a la fiesta de Nochevieja en casa de los Dalziel. Pero la madre tiene una idea para terminar con todo esto: vamos a prepararla. La pondremos guapa, la enviaremos al baile y luego la casaremos con el chico Dalziel. Esme protesta, no quiere… Lo que tú quieras no importa. El chico te quiere a ti, Dios sabrá por qué, pero así es. Tu comportamiento nunca ha sido tolerado en esta casa, y nunca lo será. Así que ya veremos si unos meses de matrimonio con James Dalziel bastarán para doblegarte. Y ahora levántate y vístete. Y estamos de nuevo en el principio de la novela: dos chicas en un baile, pues. Ese será el principio del fin de la vida “normal” de Esme. James la conduce bailando, girando (ella pensará a menudo que aquél fue el momento clave, que si llegó a haber un momento en que pudiera haber cambiado las cosas, fue aquél, cuando danzaba bajo una lámpara de araña la noche de fin de año) a un cuarto oscuro donde se amontonan los abrigos, la besa, la toca, ella sintió una oleada de furia y miedo, así que pataleó y golpeó. Él la cubrió la boca con la mano y le susurró “zorra” al oído. Y el dolor fue tan asombroso, tan increíble, que Esme pensó que se partía en dos que él la quemaba, la desgarraba. Lo que estaba pasando era impensable, no lo habría creído posible. Una vez terminado todo, Esme, en shock y de vuelta a la fiesta sólo quiere ver a su hermana pero lo que hace es comenzar a chillar, un chillido agudo que no podía detener, sobre el que no ejercía ningún control. La señora Dalziel la lleva a su casa y cuando su madre entró en el dormitorio y le preguntó qué había ocurrido exactamente la noche anterior, Esme se incorporó en la cama y produjo de nuevo aquel sonido. Abrió la boca y gritó, gritó, gritó.

Todo se precipita, llaman a un médico: vamos a llevarte a un sitio para que descanses un poco, ¿de acuerdo?, escucha Kitty a través de la cerradura: yo no quería que se fuera para siempre, sólo el tiempo necesario para poder… La diagnostican demencia precoz, lo que hoy en día llamaríamos esquizofrenia. Se la llevan a la fuerza, Esme se resiste, agarrándose a la barandilla y gritando sin parar el nombre de su hermana. Y en ese momento comienza “la extraña desaparición de Esme Lennox”. Una adolescente que es encerrada por no aceptar las convenciones sociales de la época, por querer disfrutar de la felicidad y de la libertad: bailar, ponerse las ropas de mamá, dar paseos en soledad, reír a destiempo, decir y hacer lo que quiera, no quererse casar sino ser independiente y libre… a esa rebelión en aquellos tiempos se le llamaba “histeria” o “esquizofrenia” y los padres, médicos o maridos podían decidir el ingreso en un psiquiátrico a mujeres que no cumplieran sus órdenes o se salieran de la norma con una sola firma de un médico y continuar adelante como si nada hubiese sucedido borrándolas de sus vidas completamente. Abandonándolas en su infortunio, sin una sola visita. Terrible.

Esme ha tenido la mala suerte de ser diferente, de poseer ideas propias y opiniones que no cuadran con la mentalidad de la época. En ningún momento se cuestiona en la novela si está “loca” o no. Estuviera o no estuviera lo que la espera en el psiquiátrico es una vida terrible tal como eran esas instituciones en aquellos tiempos. Si además estás lúcida y realmente no tienes ninguna enfermedad mental tienes que sufrir todavía mucho más. Sólo pensarlo da escalofríos. La tragedia de Esme nos cala hondo y nos lleva a pensar en todas aquellas mujeres que realmente sí vieron sus vidas truncadas, destrozadas, por las decisiones autoritarias del hombre del que dependían. Terrible, insisto.  El personaje de Esme, su integridad, dignidad, está magistralmente construido, tanto en lo que dice como en lo que calla y nos toca para siempre. Esme que una vez libre todavía conserva su lucidez, su ser especial, aunque dañado de alguna manera después de más de sesenta años viviendo encerrada, con tratamientos, medicación, crueldad…, ¿Cómo no va a despertarse en la sensible Iris una complicidad y un afecto hacia su tía abuela?

¿Y qué  hay de Kitty? Que no fue nunca a verla, que aceptó que le robaran el hijo a Esme para dárselo a ella ya que siempre fue virgen y lo que más deseaba era un hijo. Kitty, su cruel verdugo, siempre ateniéndose a las normas, casada con un hombre al que no quiere y que además ni la toca, huye de ella… ¿Es Kitty egoísta, cruel y cobarde o actúa obligada por las circunstancias, las imposiciones sociales, los prejuicios? ¿Qué opináis? Recordad la cita de Edith Wharton que abre el libro. Está claro que Kitty no fue nunca feliz, porque además de tener un marido que la repudia, una vez que consigue el tan preciado bebé no le puede ni siquiera ni educar porque le ponen una niñera a su cargo: entonces descubrí que mis días se tornaban muy vacíos. Pero sobre todo porque lleva el peso duro en su conciencia, ¿y la culpabilidad?, de lo que ha hecho, por eso en sus recuerdos dañados por el Alzheimer no hace más que pensar obsesivamente en todo lo que pasó y repetirle a las enfermeras: yo me lo llevé, yo me lo llevé, y nunca se lo he dicho nadie […] Era de mi hermana, ¿sabes? ¿Cómo va a ser feliz si su vida está edificada sobre la injusticia que se ha cometido contra su propia hermana, como dice Edith Wharton?

Todo lo que se relata sobre la llegada de Esme a Cauldstone y lo que vive allí esos primeros meses, que es lo que nos cuenta el narrador, es aterrador, todo el sufrimiento de esa joven que no entiende nada y que aprende a doblegarse, a fingir, a sobrevivir. Pensar en toda una vida perdida, en tantas vidas perdidas de esa cruel manera… la conmoción hierve de nuevo en lágrimas. No puede ser, no puede ser. Tiende la mano y arranca la cortina, da patadas al armario, grita, tiene que ser un error, todo esto es un error, escuchadme, por favor. Las enfermeras se apresuran con anchos cinturones de cuero y la atan a la cama, luego se alejan meneando la cabeza, enderezándose las cofias. El trato es inhumano. Pero lo peor está por llegar porque cuando parece que la van a soltar descubren que está embarazada y entonces maquinan la idea de quitarle al hijo y dárselo a su hermana, que acepta, y es por ese motivo, por ese terrible hecho, por el que ella tiene que quedarse encerrada de por vida olvidada por todos empezando por su propia, y querida, hermana que nunca querrá que Esme salga por si le pudiera quitar al que ahora es su hijo. Esme la escribe muchas cartas pidiéndole que vaya a verla y nunca sabrá porqué no fue jamás. Es magistral cómo los recuerdos de Kitty están estructurados en una narración que alterna las dos historias: la del repudio sexual de su marido y el descubrimiento del niño de Esme el día que decide ir a verla pues ha leído las cartas que sus padres han escondido. Y cómo se parece a James, el hombre que sí amaba Kitty, y la rabia y envidia que la da, y el ofrecimiento del doctor y ella que lo que más desea es tener un hijo y…

Iris y Alex, que la ha ido a visitar, hablan de Esme. Iris no la ve loca: estamos hablando de una chica de dieciséis años a la que encerraron sólo por probarse una prenda de ropa; estamos hablando de una mujer encarcelada de por vida, que ahora ha recibido un indulto y.. y es cosa mía intentar.. no sé qué. Iris ya no tiene tan claro que la vaya a llevar a ningún sitio teniendo en cuenta, además, que el piso donde vive ella es de Esme. Lo que todavía no sabe Iris, entre otras muchas cosas, es que Esme es su verdadera abuela. A la vez, Iris recuerda todo lo que pasó con Alex. Cómo huyó a Rusia después de su encuentro sexual con Alex (en el que Kitty los descubrió) y nueve meses después (nunca habían pasado tanto tiempo separados) estaba en Manhattan para asistir a la boda de su hermanastro, hace ahora once años. Y cómo la noche anterior a la boda, Alex quiso hacer el amor con ella: te vas a casar, Alex, gritó ella. Mañana, ¿te acuerdas? Y él dijo que no le importaba, no quería casarse. Pues no te cases, replicó Iris. Tengo que hacerlo, objetó él, está todo dispuesto. Si quieres se puede indisponer, replicó ella. Pero él entonces gritó: ¿Por qué has tenido que irte a Rusia? ¿Por qué? ¿Cómo pudiste marcharte así? Era preciso, chilló ella a su vez, debía hacerlo. Tú no tenías que venir a Nueva York, no tenías por qué quedarte aquí, no tienes que casarte con Fran. Sí he de casarme, repuso él. Sí.

Mientras, Esme, a través de unas fotografías que tiene Iris de la familia, en concreto una de su padre, se ha dado cuenta de todo lo que nunca ha sabido: y sostiene la fotografía, la sostiene en las manos, la mira y lo sabe. Piensa de nuevo en esos números, los doses y los ochos, que juntos hacen ochenta y dos y también veintiocho. Y piensa en lo que le pasó una vez el día 28 de un mes de verano. O más bien no lo piensa. No necesita pensarlo. Está siempre en su mente, siempre y para siempre. Lo lleva dentro constantemente, lo oye. Forma parte de su ser. Sabe quién es este hombre. Sabe quién fue. Ahora lo ve todo […] Examina la cara del  hombre y ve en sus rasgos, en el gesto de la cabeza, todo lo que en su vida ha querido saber. Lo que detecta, lo que entiende es esto: Era mío. Parece tender los brazos hacia esta constatación y tomarla. Se la pone como un abrigo. Era mío […] Y comprende que la niña también es suya. Qué idea. Qué cosa. Quiere tomarla la mano, tocar esa carne que ahora es carne de su carne, quiere abrazarla con fuerza, por si sale volando hacia las nubes como una cometa o un globo. Pero se contiene.

Y a la mañana siguiente, el domingo, Esme sabe perfectamente lo que quiere hacer: ¿Podemos ir a ver a Kitty hoy? Kitty al ver a Esme después de tantísimos años farfulla en su inconexión: ¿Y qué tenía que hacer yo? Todas mis posibilidades destrozadas. Estás igual, igual. No fui yo, ¿sabes? No fui yo. Yo no me lo llevé. ¿Para qué iba a quererlo? Menuda ridiculez. De todas formas era lo mejor. Eso tendrás que admitirlo. Padre también pensaba que era lo mejor, y el médico. No sé a qué has venido. No sé qué haces aquí, mirándome así. Era mío, siempre fue mío. Pregúntale a cualquiera. Yo no me lo llevé. No fui yo. Iris y Alex no entienden nada, pero Esme sí que lo entiende y de qué manera: Pero yo sé que te lo llevaste. Pide quedarse a solas con Kitty. Poco después siente que es un alivio que haya cesado el ruido, que todo esté en silencio. Esme se alegra. Una sentada, otra de pie.

Mientras está ocurriendo lo inevitable, Alex e Iris hablan y el hombre por fin le dice lo que lleva años queriéndole decir: tú has sido siempre la única, y lo sabes. Iris sólo quiere huir. Y sabes que yo he sido el único para ti. Iris no sabe qué contestar.  De pronto un revuelo de gente a su alrededor le hace reaccionar a Iris y, de golpe, se da cuenta de todo, de lo que ocurrió en el pasado y de lo que acaba de hacer Esme. Echa a correr hacia la habitación de Kitty: es preciso que llegue primero, alcanzar a Esme antes que nadie, tiene que decirle, tiene que decirle, por favor. Por favor, dime que no lo hiciste […] Pero al llegar a la habitación de Kitty se encuentra el pasillo lleno de gente, residentes en bata y zapatillas, personas de uniforme que salen por la puerta, rostros que se vuelven a mirarla, pálidos como huellas digitales. Una vez ya dentro y viendo lo que ha ocurrido, se sienta junto a Esme que sostiene la mano helada de su  hermana. Alex llega y le presiona el hombro y la habla: Iris siente el impulso de tocarlo, sólo un instante, de sentir aquella conocida intensidad suya, de comprobar que es él realmente, que de verdad está allí. Pero no puede soltar a Esme […] La acompañará, la seguirá entre el blanco, a través de la multitud, fuera de la sala, por el pasillo y más allá.

Plazos

Me he quedado exhausta y conmocionada leyendo (y comentando) esta novela, no sé vosotros. Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte y sobre la novela en general. Espero que sean numerosos. La novela es sobrecogedora con respecto al tema que trata y, a la vez, muy original y, desde mi punto de vista, muy lograda la manera en que está estructurada la  historia alternando tres voces que construyen todo el relato de los hechos. Dedicaremos una semana a vuestros comentarios. Los espero con ganas. Hay mucho que comentar.

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20 comentarios to “Pero no puede soltar a Esme”

  1. MARIA VIEITES 20 de abril de 2016 a 10:25 #

    Buenos díad,
    Y, en esta segunda parte, Maggie O´Farrel sigue introduciéndonos de forma magistral en la vida de las tres protagonistas de esta historia, Esme, Kitty e Iris.
    Esme, tras su prolongado encierro, despierta a la vida exterior del psiquiátrico, recuerda suvida anterior, nos cuenta pedacitos de ella que son completados por su hermana Kitty en los momentos que”su conexión con la realidad” se lo permite….
    Me sigue entristeciendo mucho la enfermedad de Kitty: “le han traído un yogur con una cosa brillante alargada que termina en algo redondo”, y no recuerdo como se llama…..
    Entre los recuerdos de ambas hermanas, nos muestran la juventud vivida y el “desastre” que las separará para siempre de forma dástrica.
    Iris se me antoja la persona que las unirá de nuevo e incluso vive en su misma casa.
    Cuántos recuerdos le trae a Esme pasear aquella casa!!!!, recuerda cómo la llevan al psiquiátrico, cómo le suplica a su padre que no la abandone y cómo le resulta inconcebible que la vida fuera de ese recinto siga sin ella.
    Cuando la arrancan de su casa, Esme clama por su hermana, pero Kitty no reacciona, no puede hacer nada e incluso piensa que una reclusión a tiempo será beneficiosa para ella.
    Pero, lo peor está por llegar.
    No puede haber nada más cruel que lo que han hecho con estas dos hermanas, privar a una de su maternidad para que la asuma la otra que también está viviendo su propio calvario, no lo olvidemos, en un matrimonio vacío, con un hombre que no conoce, con el que no habla ni se relaciona en ningún aspecto.
    Y todo esto con la bendición paternal!!!!!
    Qué difícil me parece juzgar la reacción final de Esme.
    El último encuentro con su hermana nos revela ya sin tapujos el gran dolor que esta pobre mujer ha ido acumulando a lo largo de su vida, la incomprensión de la que se vió rodeada….., es difícil que un ser humano pueda soportar todo esto.
    Desde el punto de vista literario, acuso quizá en esta segunda parte, un exceso de flash-back -ya apuntado por algún otro lector en los comentarios a la primera parte- que, efectivamente, hacen que seguir el hilo de la lectura no sea fácil.
    Por lo demás, ha sido un placer conocer a Esme, Kitty, Iris y Maggie O´Farrel.
    Saludos cordiales,

    • LEA SCHUTZ 25 de abril de 2016 a 4:05 #

      Yo no juzgo,¨la reaccion final de esme¨,la apoyo totalmente,ahogando a kitty con la almohada,queda saldada la venganza.por ese ultimo acto de libertad,tuvo sentido el infierno al que fue sometida.

  2. Marta (two) 20 de abril de 2016 a 11:07 #

    Difícil de leer esta magistral novela en que la verdad (como en la vida) se va descubriendo poco a poco. En este caso a través de la memoria, la demencia y la enfermedad. Son personajes que se van descubriendo a sí mismos y quienes son, y ese descubrimiento es lento, doloroso y triste. Imagino que el color verde que señaláis es la mantita verde del bebé, el único recuerdo que le queda a Esme de su hijo. Yo también agradezco la sugerencia de Maggie O´Farrel, todo un hallazgo.

  3. Eduardo 20 de abril de 2016 a 12:07 #

    ¡Muy buenas! Hace ya un par de semanas que termine la lectura del libro de este mes, ahora ya se ha asentado y he podido sacar mis conclusiones. Por una banda, el tema de la novela es muy interesante. la época en la que está ambientada, esa comparación de los tiempos de Esme con los de Iris, de la forma más indirecta y sutil, la trama central que explica poco a poco la historia de Esme, el lenguaje directo y la forma en la que explica los detalles. En general esos temas me han gustado mucho, además de que hace trabajar al lector uniendo esos fragmentos de historia introducidos en la misma en forma de puzzle. También debo decir, que todo y tratar un tema peliagudo, no acaba de entrar del todo en la crítica, dejando de banda que fue encerrada por que si, creo que no da un veredicto duro sobre eso. También pienso que las demás tramas de la novela, chirrían un poco y son menos interesantes que la central, a lo mejor están introducidas para sobrellevar la historia de Esme.
    En resumen un buen libro, que una vez asentado, peca de algunos detalles que lo hagan un libro inolvidable. Nos leemos, un saludo.

  4. Lore 20 de abril de 2016 a 21:57 #

    Hola,
    Así como la mitad de la primera parte me costo entrar, centrarme en los personajes y seguir el hilo en esta segunda, las páginas se sucedían queriendo saber más de la historia, que le habrá pasado a Esme para estar internada? Cual será el final de todas las historias que cuenta y de las que se acuerda Kitty y que no acaba? Será capaz de vencer Iris su miedo para vivir su amor?, todo eso lo quieres saber mientras te intentas centrar en lo que narra para que no se te escape ni un detalle hasta que de repente te encuentras diciendo es su nieta¡¡¡¡.
    Mientras lees y cuando se ha posado en ti la historia y reflexionas, que triste e injusta e es la vida que cuenta de las protagonistas que impotencia e incompresión la de Esme, algunos pasajes te emocionan, cuando la violan, ese hombre perfecto con quien casarla aunque no se lo merezca, o cuando tiene el niño y se lo arrancan es sobrecogedor, que desgracia la de la vida impuesta y sin sentimiento de Kitty e incluso el amor socialmente imposible de Iris y Alex.
    La verdad es que la narración me ha dejado, como decía Chus exhausta y ávida de más pero llegue al final.
    Muchas gracias Chus por acercarnos a una historia en las que las mujeres son protagonistas en la narración pero con hombres que marcan su vida. Me ha gustado mucho. Nos leemos

  5. Marta 20 de abril de 2016 a 23:21 #

    Hola a tod@s. A mi me ha costado un poco seguir algunos trozos del libro porque no dabas ubicado de quién eran los recuerdos pero a pesar de esta pequeña dificultad tengo que decir que me ha parecido muy interesante. Es cierto que engancha mucho más la segunda parte que la primera porque todo va mucho más aprisa y te mueres de ganas por saber lo qué sucedió realmente. Es cierto también que en algunos momentos como cuando se narra la violación de Esme o cuando le quitan a su hijo casi te entraban ganas de llorar….
    Es imposible hacerse una idea de lo que pudo haber sufrido realmente Esme al ser encerrada tan sólo con 16 años durante toda su vida, privada de su hijo y sin recibir ni una visita por parte de su familia
    La vida de Kitty tampoco fue fácil porque nunca pudo ser feliz ni en su matrimonio ni con su maternidad y tampoco pudo vencer sus remordimientos
    El final a mi me sorprendió bastante
    Y puestos a reflexionar sobre los temas que toca el libro habría tema para muchas conversaciones. Tenemos el tema de la poca libertad de las mujeres en esa época. Esme es considerada rara por todo el mundo porque no se amolda a lo que se espera de una mujer. Todo lo contrario que su hermana Kitty que por hacer lo que se supone correcto comete la injusticia más grande del mundo con su hermana; aparte de no defenderla en ningún momento frente a sus padres decide quedarse con su sobrino y por eso no puede ir a visitar a su hermana en toda su vida.
    Y lo que sucede la noche de fin de año entre Esme y James… Los padres de Esme en vez de intentar ayudar a su hija la sacan de en medio porque en aquella época un escándalo de esa índole sería mortal para la familia entera
    ¿Lo habría planeado desde el principio James porque sabía que como todos consideraban que Esme era un poco rara nadie le haría caso?
    Está claro que Esme había quedado afectada por el episodio de la muerte de su hermano. Otro problema que su familia decide solucionar echando tierra sobre el asunto. A nadie le importa que la pobre niña pasase tres días sola con el cadáver de su hermano y el de la niñera. Todo se soluciona con no volver a hablar del tema. Y Kitty, como siempre, lo cumple a rajatabla
    También está la envidia que siente Kitty por su hermana y lo que le molesta que por su culpa ella no pueda encajar con el resto del mundo
    En definitiva, una lectura muy interesante y con mucha reflexión
    Gracias Chus. A ver con que nos sorprendes ahora 🙂

    • Ana María Heinze 21 de abril de 2016 a 0:10 #

      Hola gente!

      Pero no puedo soltar a Esme …yo tampoco. Hubiera querido el final de los cuentos de hadas de “y fueron felices para siempre”…y que Iris y Esme se fueran juntas abrazadas a reparar tanto dolor y tanta injusticia.
      Creo que me enojé un poco con Magie O’Farrell, le hice berrinche, quería un final feliz después de todo lo que pasaron para Iris y Esme . Increíble como volví a la pasión de la lectura de la juventud.
      Cuando digo que no quería ese final, está hablando la adolescente y aún quiere creer en un mundo justo, sin embargo la adulta entiende que de esto se trata la realidad y la violencia que nos atraviesa a todos nunca tiene un final feliz, pues lo destruye todo a su paso.
      Nadie gana , todos pierden y quedamos atrapados final,ente en un dolor infinito que nunca tiene fin, no sana, no se cura , nos acompaña generación a generación si no logramos entenderlo y trascender.
      Tanta rabia, nace del dolor y la injusticia.

      La historia me pareció excelente y personalmente me devolvió a esa emoción joven con la lectura.
      No seria justo decir que fue solo el libro y su autora, ustedes mi grupo hacen de esta experiencia algo diferente, todas las mañanas acompaño mi café con sus comentarios y son las que le van dando sentido a cualquier lectura que nos proponga Chus, incluso las que no nos gustan.
      Ustedes le han dado a la experiencia literaria una energía maravillosamente nueva, como cuando la descubrimos y la empezamos a hacer nuestra.

      Gracias !!!

      • CARMEN 2 de mayo de 2016 a 11:41 #

        Hola Ana, me ha encantado leer tu entrada y saber que una mañana empezarás leyendo lo que tenemos que decir. Tu presencia me resulta enriquecedora. Saludiños

  6. Lola 21 de abril de 2016 a 11:41 #

    Hola a tod@s:
    La primera parte del libro me generó la curiosidad suficiente para avanzar e ir completando el puzle de la historia. Si tuviera que expresar lo que esta novela me ha producido sería desgarro y dolor profundo a medida que iba descubriendo lo que Esme vivió.
    La forma en que la autora muestra los sentimientos de soledad, desamparo y aislamiento que sufre Esme, con descripciones minuciosas y pausadas me ha parecido excelente. Algunas escenas las hace visuales, utilizando frases cortas. Por ejemplo la del padre saliendo del manicomio y abandonando allí “un problema”.
    Para su familia es alguien molesto, que les deja en evidencia con sus comportamientos. Qué importa lo que ella siente, vive o desea. Entonces resuelven arrancándola y borrándola de su seno como si podaran la rama de un árbol que molesta al pasar.
    Su madre la ata, su padre la encierra, su abuela la humilla, un joven la viola, su hermana la roba el hijo y todos, con la connivencia de un médico, la encierran entre cuatro paredes de por vida.
    Considero el final como el cierre del ciclo entre las dos personas que todavía viven y dejando en evidencia a la sociedad que lo permitió y abierta a la consideración de cada lector para la condena o la absolución moral.
    Creo que la novela nos cimbrea para llevarnos a plantear la familia, no siempre como el reducto de felicidad y protección de los más débiles del grupo; de cómo podemos ser cómplices por omisión de injusticias cometidas cerca de nosotros; de lo que hay en nosotros de otras generaciones y de muchas otras más.
    Sin duda una magnífica novela, para mí
    En último lugar deciros que iniciar con tod@s esta nueva experiencia de leer y compartir, aunque sea a través del espacio virtual, me está resultando gratificante y por eso quiero daros las gracias. Y especialmente a Chus, por la calidad de sus post y por permitirme participar.
    Hasta pronto.

  7. Luisa 21 de abril de 2016 a 14:22 #

    Hola a todos nuevamente. Aunque no hice ningún comentario hasta ahora, hace más de una semana que acabé el libro.No pude parar de leerlo hasta que lo finalicé. Me ocurrió lo mismo cuando lei “Instrucciones para una ola de calor” de la misma autora, me atraparon desde la primera página y me resultó imposible dejarlos. Son dos novelas muy diferentes aunque tienen en común la intriga por saber que sucedió en un pasado y el drama psicológico sobre la historia de un complejo entresijo de acontecimientos familiares que, en ambas, a menudo resulta desgarrador.

    Como ya dije, a mi me gustó. Es original en su estructura. Hay personas que encuentran difícil seguirla, pero a mi, pienso que gracias al preciso comentario que hizo Chus antes de empezarla, me resultó muy sencilla su lectura y en ningún momento tuve dudas o problemas al respecto. Nunca me perdí en esa superposición de distintos niveles narrativos, en esos saltos,tanto en el tiempo como en los personajes. Es un rompecabezas inicialmente que poco a poco vamos descubriendo hasta ordenarlo todo perfectamente.
    Me gustó la forma de contarlo, brillante tanto en la descripción narrativa como en y la comunicación no verbal, inteligentemente escrita, con pasajes muy duros y otros realmente sutiles y delicados como pasando de puntillas.

    En cuanto a los personajes pienso que es injusto juzgar con parámetros actuales tiempos pasados. Son inadmisibles para nosotros los comportamientos paternos, impidiendo estudiar a sus hijas y encaminar su existencia a la búsqueda de un marido, o la necesidad de ocultar la homosexualidad detrás de un matrimonio de conveniencia, o recluir en una institución psiquiátrica al que es “diferente”. Yo veo el mosaico de la época y me congratula lo mucho que ha cambiado todo en ese aspecto.

    Lo que me cuesta un poco es entender el sentimiento de culpa de los hermanastros por su relación mas allá de lo filial y en especial por su atracción sexual.Lo sufren como una relación incestuosa aunque realmente no lo és, falta la consanguinidad. Quizás ello sea debido a Kitty porque, aunque no se detalla, parece que hubo un punto de inflexión en su relación con Iris desde el momento que los sorprende juntos. Es posible que sea el origen de sentirlo como algo sucio o pecaminoso. No sé que pensáis vosotros, es un tema difícil e incómodo de hablar, preferimos evitarlo, en nuestra sociedad es tabú.

    Totalmente de acuerdo en lo enriquecedor del grupo y también en la laboriosa aportación de Chus para descubrir espacios recónditos en nuestro querido mundo de la lectura.

  8. SUSANA 21 de abril de 2016 a 15:45 #

    Estoy totalmente de acuerdo con los comentarios de los compañeros sobre esta segunda parte de la novela que nos desliza abruptamente a un vertiginoso desenlace fatal. Coincido plenamente con Lola en todo lo que apunta, las escenas visuales que describe de manera sensitiva, casi podemos oler, asfixiarnos con las atmósferas que describe…un ejemplo brutal es cuando relata como ve boca abajo con la cabeza contra el suelo, huir a su hermana con su hijo, acercándonos a una imagen cuasi alucinatoria provocada por las sustancias que le suministran los sanitarios para calmarla, como si no fuera real lo que presencia…no puede hacerse cargo de ese horror que le estan infligiendo en su máxima expresión. Tratada como un despojo humano carente de valor en cuanto no consiente lo que está establecido como adecuado socialmente, tanto en el amor, donde sufre el tormento de la violación como en la familia que como se ha comentado lejos de ser un círculo de protección se revela como cómplice de su tortura.Padres y hermana urden su sentencia, la destierran y condenan a la muerte en vida, recluída para siempre. El lenguaje violenta nuestras entrañas, sentimos que nos arrancan como a Esme su alma y sufrimos indignados su destino…Me ha atrapado la fuerza del relato, de lo que cuenta y como lo hace, los simbolismos, la prosa poderosa que nos hace patalear con Esme y llorar con ella.Gracias de nuevo Chus por este decubrimiento y por poder compartir con el club una lectura tan potente que me ha dejado profundamente impactada.

  9. Gloria 22 de abril de 2016 a 21:31 #

    Hola a todos,

    Decir que la novela me ha encantado, aunque resulta difícil de leer.
    Especialmente, me gustan los pasajes que describen la infancia en la India de las niñas: Esme descalza, el cesped lleno de restos de mimosas; creo que es una época feliz para ella, a pesar de que tenga unos padres que no la entienden y son fríos y desapegados.Está muy unida a su hermana Kitty y adora a su hermanito. Magnífica la escena en la que está atada a la silla con el pañuelo de su madre y ella piensa en lo divertido que sería conocer los secretos que pasan debajo de la mesa y experimenta con lo que sucederá si deja caer una cuchara. Me parece una niña despierta, vivaracha, imaginativa y sincera.

    La autora , a mi entender, no pretende realizar ninguna denuncia social, simplemente expone y describe con minuciosidad la situación de marginación e internamiento en sanatorios psiquiátricos de aquellas personas, generalmente del género femenino, que no se someten a las normas, discrepan, expresan su opinión o no siguen lo que se considera normal. La descripción del ambiente en el psiquiátrico está muy bien conseguida y es fácil asimilarlo a un ambiente carcelarios; de hecho, Esme recuerda su tiempo de reclusión minucionamente en meses, días y horas.

    El personaje de Kitty es el de una niña cuya infancia transcurre con normalidad, aunque debe aceptar que sus padres se sienten incómodos con su hermana; debe conciliar su amor de hermana con no posicionarse en exceso a su favor, para no estropear su propia imagen delante de ellos. Intenta ser como sus padres quieren, procura ser dócil y disciplinada. Acaba convenciéndose de que sus padres tienen la razón y cuando llega a la adolescencia sufre con el comportamiento de Esme porque , al salir juntas, afecta a la aceptación social de las hermanas , o eso piensa ella ; además se ve dolorosamente afectada por la preferencia de James por su hermana. En cuanto sucede la violación, ve una oportunidad para liberarse de la que ya considera más bien una competidora y la traiciona de la manera más vil; su posterior triste matrimonio y su ausencia de hijos la impulsan a hacerse con el hijo de su hermana, se autoconvence pensando que le va a proporcionar una mejor vida y se ve apoyada por su padre en su actuación. Me parece genial cómo la autora incorpora los pensamientos de Kitty , ya enferma, a través de los puntos suspensivos, con los que va introduciendo las distintas líneas de pensamiento de la enferma de Alzheimer.

  10. Lory 23 de abril de 2016 a 14:21 #

    Hola a todos.
    Estoy muy de acuerdo con casi todos los comentarios. Creo que la visión general es muy similar a pesar de que luego cada uno lo expresamos a nuestro modo. Como me está ocurriendo con casi todos los autores que leemos, he buscado otro de esta autora: Instrucciones para… y encontré muchas similitudes en ellos; lo más importante, a mi modo de ver, las complicadas relaciones familiares. Donde se entremezclan: celos, secretos, culpabilidades, heridas que como no se hablan jamás son sanadas. En las dos hay una persona desaparecida; pero insisto en las relaciones. Tb con el añadido del momento, el espacio y las convenciones sociales.
    En esta novela hay 3 momentos que duelen: internamiento en el manicomio, el robo del hijo por parte de la hermana y la violación. Está última como se relata de forma breve no alcanza el mismo nivel emocional. Aquí hay para mí un paralelismo con la escena del padre cuando la encuentran probándose el camisón. ¿No hay una “violación” por parte del padre?. Incomprensión, me diréis. También. Pero la mente masculina destroza ese despertar inocente de Esme a la vida de adulta, a la sensualidad. Y lo malo, lo sucio, sólo está en la mente del padre, no de ella.
    Esta autora maneja con maestría las emociones y su lenguaje. Pueden sobrar algunas cosas secundarias, como la relación de Iris con el hombre casado. Quizá lo utiliza para hacer mayor hincapié en la culpabilidad de algunas relaciones.
    Sobre lo que nos preguntas Chus, creo que a Esme tiene añoranza de la madre que no tuvo y quisiera recobrarla en una relación distinta. El verde, como color de esperanza y de vida, está presente en la chaqueta que la cambian en el colegio y en la manta del niño. Dos momentos que marcan su vida.
    Por debajo de la historia, de los personajes, siento como subyace y se mueve la VENGANZA. La madre x la pérdida del hijo y que Esme la recuerda constantemente, tb xq la niña no es como a ella la gustaría. El padre xq ella no se doblega, la hermana x envidia, las compañeras del colegio, el pretendiente y por eso tb Esme cierra el círculo con la venganza: la suya propia.
    Creo que esta reflexión me ha salido exhaustiva. Los dos libros que he leído de Maggie O´Farrell me han gustado mucho. Tienen sus puntos débiles, pero: chapeau¡
    Este grupo tb es de sombrerazo.
    Un abrazo a todos.
    FELIZ DIA DE LA COMUNIDAD A CASTILLA Y LEON Y DE SAN JORGE.

  11. kelly 24 de abril de 2016 a 14:23 #

    Hola a todos,
    La segunda parte, resulta con más tensión que la primera, nos va acercando al un final que estamos deseando conocer, después de todas las historias que nos ha ido presentando y de las cuales vamos viendo la conexión y la resolución de los interrogantes planteados en la primera parte.
    Respecto al tema del intercambio de la chaqueta, me da la impresión, de que es una metáfora de la situaciónn familiar con su hermana, de como los padres quieren que ella encaje en un molde en el que su hermana se siente a gusto y que ell siempre está intentando sobrepasar, y de las vidas que las dos van a compartir, aunque de una manera tan siniestra; le obligan a ocupar algo que no es suyo y nunca será capaz de adaptarse con las fatales consecuencia que conocemos.
    Lo más terrible, es la situación de verse internada allí sin ninguna enfermedad, solo pensarlo da escalofríos y sin posibilidad alguna de una salida, pues todos están en contra…
    Aunque hay que reconocer que para la hermana es también una situación insufrible, puesto que con su actitud le está robando todas las posibilidades de la vida que ella quiere llevar, tanto familiar, como socialmente, problema que también ven sus padres y que tratan de evitar, aunque de una manera terrible.
    Es una sensación desgraciada para todos y que marcará sus vidas para siempre, puesto que el sentimiento de culpabilidad de Kitty además de su desgraciado matrimonio, nunca la dejará vivir tranquila…
    No me gusta la forma en que nos presenta la violación, creo que le falta intensidad emocional, no puede concluir todo con unos espantoso gritos.
    Creo que el problema fundamental que nos presenta es la libertad individual y como afecta a las relaciones con los demás y a la inversa, puesto que todo esto que nos presenta aquí, aunque parece muy desfasado, continúa pasando en nuestros días, aunque a otros niveles; a todos nos afectaría en nuestro entorno tener un hermano “diferente”, ya sea alcohólico, drogadicto, etc, que está continuamente llamando la atención socialmente de una manera desagradable…y desde luego que nos amargaría!!!
    Para mi ha sido una novela entretenida, en la que reconozco la dificultad de la autora para mantener el guión a traves de una estructura tan inconexa, aunque sin embargo, la trama me ha resultado demasiado “folletinesca”, excesiva: demasiados secretos de familia, envidias, desapariciones, semi-incesto, relaciones con casados y la esposa embarazada, celos,violaciones, secuestro de un niño, un niño que no sabe nada de su pasado,…en fin…excesivo.
    Saludos .

  12. berta 24 de abril de 2016 a 21:16 #

    en esta segunda parte destacaría la violación de Esme, como algo desgarrador, y la dramatica encarcelación en el psiquiatrico,con el dramatico y deprimente robo del bebe que cuidara kitty, es absolutamnete deprimente.Y destaca el personaje de Iris con su confluencia con Esme como esperanza , como resolución positiva.Esme acumula miucho odio, mucho dolor, de ahí el final.y es comprensible,por todo lo que ha tenido que pasar. el libro es dramatico y tiene muchas cosas deprimentes y dramatiicas.saludos a todos@s.

  13. mirealidadpropia 24 de abril de 2016 a 23:33 #

    Hola. Realmente me encantó la novela. También, como Ana María, me quedé con un gusto amargo por ese final que no fue feliz, pero ¿acaso podía serlo?. Me pareció una estructura excelente mediante la cual uno fue conociendo las historias de los personajes de a poco. por indicios. Me resultó escalofriante el hecho de encerrar a alguien tan fácilmente sólo por ser diferente, las injusticias sociales hacia las mujeres, las apariencias, los sentimientos. Y como las historias de Esme, Kitty e iris se entrelazan a pesar del cambio de época. Iris no se permite vivir su verdadero amor, por una cuestión social, creo que por lo que podrían pensar los otros. Gracias por haber recomendado esta autora. Saludos

  14. Jesper Boile Nielsen 27 de abril de 2016 a 17:53 #

    Hola, perdóna por llegar un poco tarde con este comentario. He estado de viaje.

    Como ya habéis comentado muy extensamente sobre el libro, no sé si puedo añadir gran cosa.

    El final del libro tiene la virtud de completar la imagen psicológica que nos hacemos de Esme. Realmente parecía demasiado en paz, después de todo lo que le había pasado. El asesinato de su hermana fue el final más lógico si uno se lo piensa bien. A lo largo de las páginas del libro iba pensando que la trama parecía irreal y que una persona no podría permanecer inalterada después de tantos años encerrada. Es una pena que no sea capáz de salir del círculo vicioso de violencia y desprecio que la había mantenida excluida a ella misma. Algunos dirían que en algunos casos el pérdon es demasiado pedir. Sin embargo, Esme es consciente de que no se irá de este mundo en paz. La imagen de su hermana asesinada le persiguirá hasta el final de sus días. La única que tiene posibilidad de salir adelante y aprender de la historia es Iris. El progreso sucede por fallecimientos…

    Un saludo, Jesper.

  15. Paula 27 de abril de 2016 a 21:02 #

    La verdad, todo el libro me ha resultado muy entretenido de leer.
    Me gustó la manera inconexa de armar el relato. Siento que algunas cosas quedaron colgadas, pero ninguna de una trascendencia vital. Simples pinceladas que ayudan a poner en contexto la(s) historia(s) central(es).
    En todo momento sentí que la madre sentía rechazo por esa segunda hija. Incluso antes del nacimiento del hermano menor. Mucho antes de la muerte del niño. Una mujer fría que sólo quería cumplir socialmente con el mandato de dar un “heredero varón a su marido”.
    Coincido con Kelly en el tema de la campera. Me parece que es una metáfora para indicar cómo se siente Esme con respecto a la realidad social en la que se ve metida (familiar y escolar). Comprimida, fuera de molde, completamente constreñida a encajar. Una campera de mal talle es asfixiante además de incómoda.
    Con respecto a Kitty, comencé por quererla, por su papel de hermana mayor. En los comienzos sentí que trataba de ayudarla a Esme a ser más libre, a buscar esos chispazos de autenticidad. Luego, a medida que los padres le van dando más un papel de controladora y constrictora (sólo ella la entiende y la puede sacar de sus lapsos) sentí que el papel de hermana mayor le molestaba. Que el egoísmo la iba venciendo, el papel de hermana mayor quedaba en segundo plano y el cuidar y querer a Esme se volvía un castigo. En el momento de quedarse con el hijo (varón por cierto) de su hermana, sencillamente me indigné. No me pareció menor ese detalle. Qué hubiera pasado si el fruto de la violación era una niña? Yo creo que la historia no habría sido la misma.
    La historia de Iris me resultó muy interesante. Creo que siente por esa mujer que le dijeron era su tía abuela un cariño instantáneo y que luego se transforma en sentimiento profundo, que se convierte en lealtad incondicional sobre el final.
    En cuanto a la relación de Iris con “el hombre casado”… creo que para ella representa un modo de sentirse viva sin comprometerse, sin entregarse por completo. No involucrarse sentimentalmente, para que no le duela. A la vez es su parte de rebeldía hacia la familia y lo que representa.

  16. CARMEN 2 de mayo de 2016 a 11:39 #

    Hola a tod@s. Yo había ya leído algo acerca del libro y del tema que trata, por lo que ya de entrada me parecía interesante. El libro me ha gustado mucho, sobre todo porque trata de un tema del que no se es consciente en la actualidad. Me explico: con toda la historia de Esme se nos revela la cruda realidad de la mujer en esos tiempos a la par que, el tratamiento que se daba a los enfermos mentales o más bien personas que eran consideradas enfermas mentales. Eran personas totalmente anuladas, ni siquiera la familia se hacía cargo, a veces dejaban de existir, bien por ignorancia bien por seguir “el orden establecido”. Veréis, hace un tiempo me enteré que en mi familia hubo un tío abuelo que había estado recluído, en un psiquiátrico primero y luego en una residencia de ancianos hasta su muerte. La historia tiene paralelismo con la del libro, porque aunque no tuve la oportunidad de conocerlo, supe de su existencia por casualidad ya que en mi familia jamás se le nombró. Eran unos tiempos, en los que si te volvías loco o te consideraban loco, lo eras para siempre, o por lo menos la persona (ya longeva) que me lo contó así me lo explicó…A mí en su momento me impresionó mucho, porque me hizo comprender que el mundo parece que se gira sobre sí mismo para ciertas personas y hace que, por convencionalismos sociales como de los que han sido víctimas Esme y Kitty, su vida esté perdida.

    Por otro lado, la historia de Iris no deja de ser un apéndice de la historia de Esme y Kitty. Deja entrar la probabilidad de la renuncia a su amor por las circunstancias. Ambos son partícipes de una farsa, creo. Además está el encuentro con su amante y su esposa embarazada. Me parece una forma de hacer ver que Iris al igual que su abuela, Kitty, no tiene al hombre que desea y viene un niño de su amante con otra mujer. Esto no me parece casual. Ahí lo dejo.

    Bueno ahí quedan mis reflexiones, muchas gracias por la atención y como siempre Chus por enriquecer el club, con las elecciones de lectura. Saludiños.

    • Ana María Heinze 2 de mayo de 2016 a 16:06 #

      Qué linda Carmen !!!!! Hoy te sentí acá, tomándote el cafecito conmigo … Un abrazo

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