Un sobre marrón

12 Abr

COME… lets GO. Foto en flickr de DraconianRain. Algunos derechos reservados.

¿Cuándo comienza esta historia? Se interroga el narrador al principio de la novela. Quizás con dos chicas en un baile de nochevieja en los años treinta en algún lugar de Escocia. O no, quizá empiece mucho antes, en la India cuando esas dos chicas eran unas niñas. Lo que sí sabemos es adónde nos va a llevar. A una mujer anciana que mira a través de una ventana con barrotes. Comienzo puzzle, original, el de La extraña desaparición de Esme Lennox. Los capítulos se van a suceder entre el pasado y el presente, entre la vida de Esme, de niña, de joven y ya anciana y la vida de Iris, su sobrina nieta. Más adelante aparecerá también la voz inconexa de Kitty.

Esme, encerrada pero siendo capaz de borrar esos barrotes si se concentra lo suficiente, recuerda diversos momentos de su infancia en India: últimamente no habla con nadie. Quiere concentrarse. En ellos vislumbramos que Esme es una niña diferente, especial, ensimismada en sus ensoñaciones: Esme entorna los ojos y sus padres se desdibujan hasta formar dos siluetas borrosas: ella, un triángulo; él, una línea. Saltamos a Iris, parece que está furiosa, que tiene problemas. Iris recibe una carta en un sobre marrón en la que le hablan de una tal Euphemia Lennox pero no le hace caso, está más preocupada por sus cosas, por su vida. Iris tiene un hermano (el narrador juega y nos hace creer eso, pero más adelante sabremos que es su hermanastro), Alex. Hay mucha complicidad y confianza entre ellos. Alex está casado con Fran. Iris recibe una llamada en la que le hablan de Euphemia Lennox, de nuevo este nombre, ella no la conoce de nada, pero la llamada se corta. La joven tiene una relación con Luke desde hace dos meses pero a ella no le atrae el matrimonio: qué extraño debe de ser el matrimonio, estar tan atada, tan enganchada a otra persona.  Odia las bodas pero conoció a Luke en una. Se convirtió en su amante. No es nada más que eso. Además Luke está casado. A Iris no le importa pero no quiere saber nada de su mujer. Luke quiere dejarla pero eso a ella le da pánico. No quiere ni hablarlo. Alex siempre está por en medio. Es fundamental en su vida. No le gusta Luke para ella. La relación entre los hermanastros es, cuando menos, curiosa, diferente. Un poco más adelante sabremos que el primer hombre con el que se acostó Iris fue su hermanastro Alex.

Volvemos a Esme y a su pasado en India. Es una niña que se fija más en el más nimio detalle que le rodea que en lo supuestamente más importante (estudiar, hacer los deberes): Esme no mira los problemas de aritmética que le han puesto, sino el polvo que se arremolina en los rayos de luz, la línea blanca de la raya del pelo de su hermana, los nudos y marcas de la mesa de madera, que fluyen como el agua, las ramas de la adelfa del jardín, las leves medialunas que aparecen bajo sus cutículas. Esme y Kitty tienen un hermanito, bebé, Hugo. Esme lo adora: le encantan sus miembros apretados, nacarados, los hoyuelos de los nudillos, su olor a leche. Esme huye de su presente, el sanatorio psiquiátrico que se está desmantelando, centrándose en su pasado. Es muy importante para ella. Kitty, su hermana, tiene seis años más y ya la están buscando novio. Kitty, al contrario que Esme, es dócil, obediente, sigue las normas. Esme no quiere casarse.

Por fin, a través de una llamada, Iris se entera de que la tal Euphemia Lennox es la hermana de su abuela: mi abuela no tiene hermanas. La llaman porque Cauldstone va a cerrar y ella es el familiar con quien contactar para los asuntos pertinentes a una tal Euphemia Lennox. Sin entender nada, Iris se dirige al sanatorio para averiguar qué pasa. Allí se entera de que Esme lleva encerrada sesenta y un años, cinco meses, cuatro días con diversos diagnósticos: “bipolar”, “electroconvulsiva”… pero ahora están plenamente convencidos de su docilidad y muy seguros de que puede reisentarse en la sociedad con total garantía. A Iris nunca nadie le ha hablado de Esme, y su madre, a quien llama a Australia, no sabe nada de ella, y su padre está muerto y su abuela perdida en el mundo del alzhéimer. En Cauldstone quieren que se la lleve. Tienen prisa. Van a cerrarlo. Iris está horrorizada: ¿llevarse a una mujer que no conoce de nada? Pero la curiosidad le puede más y pide verla.

Mientras, Esme piensa en lo peor. Lo más difícil. Lo hace muy pocas veces, pero en ocasiones siente la necesidad, y es uno de esos días en que le parece ver a Hugo. El bebé tiene fiebre. Está sola con él y con Jamila, su aya, pero ésta también está enferma. Y cuando intentó coger a Hugo, le resultó muy difícil. Tenía que inclinarse y había tantas mantas y sábanas que el cuerpo del niño parecía pesar mucho, y estaba tan frío y tan tieso que era difícil agarrarlo. Estaba congelado. Esme pasa con el niño toda lo noche. Cuando vuelven sus padres, Jamila y el niño están muertos. De tifus. No quería separarse de Hugo. Tuvieron que arrancárselo de los brazos, entre su padre y un hombre que habían traído no sabía de dónde Su madre se quedó junto a la ventana hasta que todo hubo acabado. El varón tan deseado. El trauma que marcará toda la vida de Esme.

Finalmente, Iris y Esme se encuentran. Después de un recorrido por el fétido y opresivo olor de los pasillos, Iris ve a una mujer alta, de puntillas ante una ventana elevada, dándoles la espalda. Esme siempre en la ventana, siempre huyendo de su terrible presente  rebusca en su mente algo que la salve. Esta mujer es alta, tiene el rostro anguloso y unos ojos inquisitivos, cierto aire altivo, una expresión pícara, las cejas enarcadas. Aunque debe de tener más de setenta años, se advierte en ella algo incongruentemente infantil. Hablan. ¿Has venido a por mí? Pero Iris le dice que no puede llevársela. Antes de que Esme, decepcionada, desaparezca, Iris ve en la cara de Esme la cara de su padre.

Iris va a ver a su abuela a ver si le aclara algo. No va a visitarla con mucha frecuencia. Su abuela la quiso de niña pero cuando Iris llegó a la adolescencia su abuela perdió el entusiasmo por ella. Kitty sólo le dice que no había forma de que soltara al bebé. Todo lo demás es incongruente, no hay manera de sacarla nada. Iris está decidida a investigar y se va a los archivos del sanatorio que son un caos y en los que se encuentra todo tipo de historias de mujeres que no parecen que estén “locas”. Sólo diferentes, raras, atípicas para la época que les tocó vivir. Antes cualquiera podía meter a su hija o a su mujer en un manicomio sólo con la firma de un médico de cabecera. Por fin, encuentra a Esme: Edad: 16. Insiste en dejarse el pelo largo. Los padres declaran haberla encontrado bailando delante de un espejo, vestida con la ropa de su madre. Iris se está involucrando en la vida de Esme y quiere saber qué va a ser de ella: los pacientes cuya familia no pueda hacerse cargo de ellos pasarán a ser responsabilidad del Estado y serán realojados consecuentemente, le informan. Aunque no se siente capaz de encargarse de ella, quiere que salga de Cauldstone (¿Te figuras lo que debe de ser pasar casi toda la vida en un sitio así? Yo ni siquiera me imagino lo que puede ocurrir si te encierran cuando todavía eres…) y está preocupada de adónde la llevarán hasta encontrarla plaza en una residencia de ancianos: un hogar, un asilo. Decide llevarla ella misma para ver cómo es ese sitio.

Esme vuelve a sus recuerdos que la llevan al barco en el que abandonan Bombay rumbo a Escocia. Dejan atrás mucho dolor. Una nueva vida. Un nuevo lugar para las niñas, que han nacido en India. Esme no entiende porqué ella no murió también de tifus como Hugo y la aya. Y aparece Kitty por primera vez con sus monólogos inconexos en los que salta de una época a otra. Esas frases incompletas que comienzan y terminan con puntos suspensivos y que reflejan muy bien su mente enferma. Están en Escocia y en los recuerdos de Kitty aparece la actitud díscola de Esme y, por el contrario, la suya que es obediente y ejemplar: eres responsable porque tu hermana no lo es. Siempre la diferencia entre ambas.

Cuando Iris comprueba el horrible lugar donde van a aparcar temporalmente a Esme, se la lleva de allí dispuesta a devolverla a Cauldstone, a pesar de la reacción de Esme: pero yo creía que me marchaba. Dijiste que me marchaba […] Lo dijiste. Lo prometiste. Iris, convencida de que no puede quedarse con ella, lo intenta pero no la admiten porque ya es tarde y comienza el fin de semana. Mientras habla con el portero de noche, Esme cierra la boca, cierra la garganta, pliega las manos una sobre otra y hace lo que ha llegado a perfeccionar, su especialidad: ausentarse, desvanecerse. Vean, damas y caballeros. Es de importancia crucial mantenerse totalmente inmóvil. Incluso respirar puede recordarles que estás ahí, de manera que hay que hacer sólo una respiración muy corta, muy superficial, lo justo para seguir viva. Nada más. Luego tienes que imaginarte alargada. Eso es lo más difícil. Piensa que eres fina y alargada, tenue hasta la transparencia. Concéntrate. Concéntrate de verdad. Tienes que llegar a un estado en que tu ser, esa parte de ti que te hace ser lo que eres, que te hace sobresalir en tres dimensiones, pueda salir por tu cabeza hasta que, damas y caballeros, hasta que llega el momento de…: la estrategia que Esme ha elaborado con su imaginación, ya desde su condición de niña rara, para poder soportar la vida que le ha tocado en suerte. Triste y duro.

Vuelven los recuerdos de Kitty, esta vez centrados en la muerte del hermano: fue una tragedia. Nos dijeron que evitáramos el tema. Sin embargo, Esme insistía en hablar de él, decía constantemente: ¿Te acuerdas de esto?, ¿te acuerdas de lo otro?, Hugo por aquí, Hugo por allá. El padre le da un escarmiento tal que Esme nunca más vuelve a nombrarlo. Kitty se alegra pues yo tampoco quería volver a saber nada de él. Será entonces cuando Esme elabora su estrategia contra el dolor: y Esme empezó a tener aquellos momentos raros, sus “trances”, los llamaba madre. Está en uno de sus trances, decía, no le hagas caso […] Totalmente quieta, inmóvil, apenas respiraba siquiera. Podía estar mirando a lo lejos, aunque en realidad no parecía estar mirando nada. Ya podías hablarle o llamarla por su nombre, que no te oía. Era de lo más raro. Era antinatural, decía mi abuela, como una persona poseída. Y debo admitir que yo estaba de acuerdo. Pero Esme está obsesionada con lo que ha vivido con su hermano, con su terrible muerte, estuvo allí tres días sola,  a pesar de que todos los demás lo obvien como si no hubiera ocurrido.

Iris no tiene más remedio que llevarse a Esme a su casa a pesar de que no quiere. Será sólo un fin de semana, piensa. Esme reconoce la casa en la que vivió cuando volvieron a Escocia: Kitty reformó la casa para dividirla en varios pisos le informa Iris, éste y otros dos, más grandes. No recuerdo cuándo. Ella vivió muchos años en el piso de la planta baja. Luego se vendió todo para pagar su asistencia médica. Menos éste, que se puso a mi nombre. Yo iba a verla de pequeña, y por entonces el edificio era sólo una casa todavía. Un caserón gigantesco con un jardín enorme. Iris ahora vive en lo que era el desván y aloja a Esme en la antigua habitación de la criada, le informa la anciana: No entiende nada, todo se le antoja muy extraño. De pronto le ha salido un pariente. Un miembro de su familia que conoce su casa mejor que ella misma.

Iris recurre a Alex. Éste se preocupa. Una vez colgado el teléfono, la joven recuerda cómo conoció a su hermanastro cuando tenían ella cinco años y él, seis. La primera vez que lo vio lo reconoció al instante, lo había visto antes. Lo había visto un montón de veces en los ángeles de las iglesias italianas que su madre le llevó a visitar cuando su padre murió. Viven seis años juntos hasta que sus respectivos padres se separan pero Alex no quiere alejarse de Iris y se escapa numerosas veces de su casa y del colegio al que le llevan. Una vez hasta se escapan juntos. Finalmente, los padres llegan al acuerdo de que pase las vacaciones con Iris y su madre. Cuando tienen quince y dieciséis años, la madre de Iris los deja solos unos días. Se encierran en la casa. No necesitan a nadie más. Se tienen el uno al otro: es mi corazón, pero en realidad te pertenece a ti” le dice Alex. Mientras, Esme recorre la habitación que pertenece a la que un día fue su casa reconociéndola. Siempre el pasado.

Sábado. Esme e Iris desayunan juntas. La anciana continúa reconociendo los objetos que un día ella utilizó. Se interesa por la vida de la joven: ¿hasta qué punto está loca?, se pregunta Iris. ¿Cómo se miden estas cosas? Esme le pide que la lleve a ver el mar. De nuevo, recuerda sus baños en él cuando era joven, lo que disfrutaba, era valiente, se arriesgaba hasta casi ahogarse. Contempla a su familia sentada en la arena mientras ella está nadando, ve a su hermana hablando con chicos y no entiende lo que le ha pasado a Kitty. La siente lejana. Se la va a llevar un chico de esos y la perderá para siempre. Se ve a sí misma con ellos, desdoblada. La visión dura unos instantes. Vuelve al presente, mira a Iris: la niña es sorprendente para ella. Es una maravilla. Quiere nadar pero no quiere asustar a la niña. Esme da miedo, eso sí lo ha aprendido. Pero mientras Iris habla por teléfono con Luke que también le reprocha que se haya hecho cargo de esa “loca” (el miedo a la locura), ésta contempla como su anciana tía abuela se está metiendo en el agua completamente vestida. Pero vuelve. No ha sido más que un susto para la alterada Iris que no sabe muy bien cómo llevar esta situación que parece desbordarla por momentos.

Plazos

Dedicaremos una semana a comentar esta parte. Espero que os explayéis en vuestros comentarios. Que opinéis sobre los personajes, sus relaciones, los acontecimientos, los temas que se van tratando, la estructura de la novela (¿os es difícil seguirla?), el estilo… Sobre todo lo que queráis. Mientras vais dejando vuestros comentarios, seguiremos la lectura desde la página 116: “La niña la lleva a almorzar a un restaurante en el extremo de North Berwick…” hasta el final de la novela. ¡Nos vemos en el blog!

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10 comentarios to “Un sobre marrón”

  1. Ana María Heinze 12 de abril de 2016 a 5:58 #

    Hola gente!
    La estructura de la novela me resulta fluida, no me genera dificultad, solo al principio me fueron confusos los parentescos, pero una vez que ordené esa información la lectura fue muy fluida.
    La cita de Dickinson al comienzo me emocionó profundamente y creo lo expresa todo, me dice todo. Es la historia de las mujeres, miramos hacia atrás y vemos los dos estereotipos de mujer que han sido responsables de tanto dolor e injusticia, kitty la mujer obediente, la buena y Esme, la loca, la mujer mala y ante ellas Iris tratando de entender , de construir aquella mujer que verdaderamente quiere ser, sin atender a los estereotipos.
    La violencia no solo es vivida por Esme en la locura, en el aislamiento , también la vida de kitty seguramente desde la obediencia en su mundo sin autodeterminación , terminará encerrada en el Alzheimer.
    Hugo el hijo varón , debió haber sido el sobreviviente, no Esme, esto no se lo perdonarían jamás sus padres y sobre todo la madre, nuevamente las relaciones de las mujeres dando lugar a la violencia sobre otra mujer, en este caso esa hija que era mucho menos valiosa que el hijo, esto no se le perdonaría jamás, y el encierro, el aislamiento es el castigo merecido por haber sobrevivido, ella tiene que pagar …
    Las relaciones son complejas, no es tan fácil entender el amor, pero Esme desde su mundo es capaz de ternura, de mucha ternura, sin embargo lo que Puebla su historia de estas dos ancianas mujeres es la violencia y el dolor. Kitty que se terminó desconectando y Esme que solo aprendió a resistir y ahí está ella para ayudar a armar este puzzle histórico de las mujeres de una familia , de la generación de mujeres de una familia. Seguramente el entender la verdad de la historia de lugar a la reparación de esa mujer que es Iris, esa mujer que necesita a sus mujeres para entender su historia. Son las mujeres de Iris que vienen a explicarle su propia historia de mujer, la historia de Esme y Kitty es también la historia de Iris.
    Me gusta
    Nos seguimos encontrando en la lectura
    Saludos

  2. MARIA VIEITES 12 de abril de 2016 a 12:49 #

    Buenos días,
    Como adelantaba Chus en el anuncio del nuevo libro, existen varias novelas sobre este mismo tema que desarrollan historial reales, crueles, de internamientos en psiquiátricos en épocas no tan lejanas (siglo XX).
    No había leído nada de esta autora y lo que más me gusta es su capacidad para introducirnos de forma paralela y coordinada en la historia d ela nieta, de su tía abuela Esme y de su abuela Kitty.
    Me gusta Esme, su sensibilidd, su habilidad para ver lo divertido de las cosas y de las situaciones (de hacerse un vestido, de abstraerse de los deberes de matemáticas….)
    Kitty encarna el prototipo de mujer de época destinada al matrimonio y doblegada a los convencionalismos de la época, dócil y obediente.
    Y, luego, tenemos a los padres que, si bien en la India llevan un nivel de vida cómodo, desahogado, con una buena posición económica y que deciden retornar a Escocia tras el fallecimiento del niño arrastrando su tristeza y culpando a Esme de ello….
    Me resulta muy dura la descripción de los psiquiátricos de la época y en particular la situación de Esme en Cauldstone, me recuerda el libro de Torcuato Luca de Tena, “Los renglones torcidos de Dios” en donde describía situaciones similares de internamiento psiquiátrico consiguiendo erizarte los pelos.
    También me resulta dura la descripción de la enfermedad de la abuela Kitty, el alzheimer, la enfermedad del olvido.
    En definitiva, una novela que ha conseguido atraparme y que me gusta.
    Saludos cordiales,

  3. SUSANA 13 de abril de 2016 a 9:55 #

    Me parece acertadísimo lo que dice Ana Maria sobre que es una historia de mujeres, donde conviven dos estereotipos la hija obediente y la hija rebelde y cómo se refugian cada una a su manera para poder sobrellevar la terrible presión social y familiar. El hecho de la supervivencia de Esme a su hermano Hugo condiciona el devenir de sus vidas, Kitty desconecta de su pasado aislada por el alzheimer, como dice Maria la enfermedad del olvido, y Esme recibe el castigo del encierro en un psiquiátrico. La novela entrelaza escenas de su infancia en la India donde podemos sentir la pegajosa y agobiante atmósfera de calor y apatía, contra la que Esme lucha buscando siempre un nuevo modo de ilusionarse. El desenlace de la muerte del hermano les devuelve al frío y oscuro Edimburgo, preludio de su nueva existencia, abandono emocional y desamor se cuelan en sus corazones como la lluvia que empapa sus sueños. Esme se reinventa y consigue sobrevivir a un encierro de sesenta y pico años, manteniendo sorprendentemente la capacidad de sentir ternura y vitalidad animada por su curiosidad en seguir buscando aquello que la une con su terrible pasado, no tanto desde el dolor sino desde la necesidad de entenderse. Magistral descripción de olores, sensaciones y sentimientos bajo la inquietante sombra de la enfermedad mental, que disfraza la aparente locura de la persona quizá más cuerda de esta historia. Estoy totalmente atrapada por la novela, su tema y el estilo de la autora.

  4. Jesper Boile Nielsen 13 de abril de 2016 a 16:35 #

    Para mí, el tema central del libro es “el miedo a la locura” como denomina Chus en su comentario. Es curioso averiguar hasta qué punto los personajes del libro están incómodos ante cualquier divergencia por parte de los demás. Incluso Iris, una mujer moderna e independiente no sabe cómo afrontar la nueva situación en su vida y se deja llevar por los acontecimientos sin tomar deciciones conscientemente. Espero ver en la segunda parte una transformación psicológica en ella que de alguna manera será lo suficientemente profunda como para sanar las traumas familiares y poder seguir adelante con su vida sin los fantasmas del pasado soplandole la nuca. Esme la contempla y es como si toda la familia se haya comprimido en esta única persona. Iris aún no se ha dado cuenta de que hasta qué punto la historia de Esme es su propia historia y cómo le será completamente imposible desvincularse de ella.

    Aunque la sociedad de ahora supuestamente es más tolerante es obvio que los hombres que rodean a Iris nos son excesivamente empáticas ni tolerantes. La evidente crítica a la sociedad colonial británica se extiende a la actualidad al comprobar que en muchos sentidos solamente han cambiado las formas, no el fondo en la relación entre los géneros. Luke solamente piensa en si mismo y no tiene ni idea que lo que quiere Iris. Alex le riñe por su “irresponsabilidad” sin ofrecerse a ayudar en lo más mínimo.

    En fin, una lectura apasionante de una autora vituosa en transmitir las sutilezas de una visión poética de la existencia.

  5. Eduardo 14 de abril de 2016 a 11:34 #

    ¡Muy buenas a todos! De momento la novela me está gustando, en especial todo lo que es la trama central, esos flash backs que nos conducen a un pasado intemporal donde pasaron una serie de echos, supongo que muy relevantes y que tomarán forma más adelante. Hay algunas cosas que no me acaban de gustar, por ejemplo la forma en la que están introducidos estos recuerdos, de golpe, sin aviso, que a mi personalmente me sacan del relato, pero ojo, me gusta que se haga trabajar al lector. Otra cosa es que las subtramas me parecen un poco forzadas, como desencadenantes o colocadas para rellenar la historia real. Tendremos que avanzar más para saberlo, un saludo, nos leemos.

  6. kelly 14 de abril de 2016 a 12:41 #

    Hola a todos,
    Me resulta interesante como la autora nos va presentando los hechos a través de saltos en el tiempo, de lugar y de los personajes… aunque al principio resulta algo confuso, luego es lo que va dando vida a la historia.En ella pasamos de la India colonial, a la Escocia de principios de siglo y a la vida actual de Iris, todas ellas tan diferentes…
    Me gusta mucho como nos representa los pensamientos e ideas de la niña Esme, una niña especial desde el principio en su forma de ver el mundo y de interpretarlo, mucho más inteligente de lo que piensan los que la rodean.
    Encuentro un poco rebuscadas todas las situaciones y relaciones familiares desde el principio, cómo puede estar la niña absolutamente sola con los cadáveres, la relación de los hermanastros, la madre en Australia, que nadie sepa de la existencia de la anciana en tantos años, como al salir de allí reconoce la ciudad y no le asombra el coche,el bullicio, el comercio,la ropa etc, después de sesenta y cinco años encerrada…pero supongo que tendrán un objetivo en la segunda parte.
    Es sobrecogedora la facilidad que observamos en los expedientes que encuentra Iris para internar a una persona en esa época, cualquier anomalía o desajuste, incluso el no adpatarse a las condiciones familiares eran motivo suficiente para acabar con su vida enterrada para siempre, con una sola firma…es terrible pensar cuantas personas se habrán visto afectadas. Espero que hoy las cosas funciones de diferente manera…
    Al conocer a Esme, en principio,nos da la impresión de ser una persona totalmente cuerda y serena, con lo que tenemos la impresión de que simplemente fue ingresada por haber sido rebelde e inconformista, además de los problemas psíquicos que le supuso la muerte del hermano y quizás su sentimiento de culpa.
    Me recuerda un libro que estoy leyendo donde se dice:
    “Si queremos entrar en la sociedad, tenemos que despojarnos antes de nuestras cualidades esenciales y congénitas, libertas, independencia,….” Leopardi.
    Saludos

  7. berta 14 de abril de 2016 a 18:56 #

    hola a todos/as, el libro a pesar de ser un poco deprimente en el sentido de que Esme, simplemente por ser como dice Susana y otros/as de vosotros, la rebelde, la que no se adapta a las convenciones sociales, la que se rebela contra costumbres que no entiende ni comparte, es “Desaparecida”, encerrada en un psiquiatrico, simplemente “se la quitan de enmedio”.
    Las dos hermanas son como comentais polos opuestos, y Esme paga el pato,la encierran y la borran del mapa.La novela es un poco drámatica.No me gusta mucho la forma de contar a veces la trama, comenzando un discurso y dejandolo inacabado para luego retomarlo párrafos después, me refiero a que empieza a contar algo algún personaje, algo que recuerda, algo que piensa u opina, y queda inacabado, relegando para más tarde la continuación.También la novela se basa mucho en los flash-backs, y eso tampoco me encanta.
    Los personajes están perfilados, sólo dibujados con unos cuantos trazos y descripciones, aunque como la novela es corta, esto es comprensible.
    Bueno, voy a seguir leyendo, hasta luego.

  8. mirealidadpropia 15 de abril de 2016 a 2:09 #

    Hola a todos. La novela me atrapó desde el comienzo. Como ya han dicho es un rompecabezas que hace trabajar al lector. Y es como muchas veces nos enteramos de las vidas de nuestras propias familias, con pedazos de historias que nos cuentan los padres, los abuelos, los tíos… Los roles femeninos bien definidos y la importancia de la obediencia para ser parte de la sociedad. Kitty es obediente y sigue, Esme no lo es y desaparece para la sociedad, tanto que ni su sobrina nieta sabe de su existencia. Otro tema son los secretos familiares, de lo que no se habla: primero de la muerte de Hugo y después de la internación de Esme. Pero aunque no se hable todo en algún momento vuelve a aparecer. Saludos y a seguir leyendo

  9. Lory 16 de abril de 2016 a 13:18 #

    A pesar de tratar un tema que duele, o quizá por eso, este me parece un libro distinto. Me ha dolido y gustado a partes iguales o no sé cuál puede más: el dolor o el disfrute.
    Como escribe Ana Mª las citas preliminares son esclarecedoras; me quedo con la de Warton y su pregunta. Pq lo primero que hizo la historia fue interrogarme: si fueras Iris: ¿tú qué harías?…
    El espacio de la novela nos introduce de lleno en el ambiente mas cerrado y oscuro de Inglaterra; marcado aún por la época victoriana: rígida, llena de normas, estratificada…
    Me costó hacerme con la forma de narrar de la autora con sus … que son entrada de otros momentos o personaje. El mayor volantín lo da la autora al utilizar un tiempo real de un fin de semana para desplazarnos por 60 años. Así el tiempo externo e interno de la novela nos sitúa y descoloca a la vez.
    Creo que se incide muy poco en el trauma que debió suponer para la niña Esme la muerte de su hermano y las circunstancias que la acompañan. Y como además de eso que ha sucedido no se puede hablar, al negarlo, no es jamás sanado. Se niegan, se ocultan, se callan.
    Vamos a almorzar con Esme e Iriis y seguiremos descubriendo la historia.
    Nos vemos. Zazo

  10. Lea Schutz 18 de abril de 2016 a 3:35 #

    Los secretos familiares.cuánta tinta,papel y celuloide!
    En la historia de O’Farrell,veo el secreto encapsulado en una urdimbre de mentiras,ausencias,culpas,celos,apariencias.
    A medida que se va despejando lo sucedido-a modo de thriller-también se le van aclarando a Iris sus conflictos.
    Esme es un personaje peculiar,una niña diferente que no encaja con las normas de la época que le tocó vivir.
    Víctima ella,pero también víctima Kitty.
    La buena,obediente,adaptada;versus la rebelde,soñadora…

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