Un deseo irrefrenable de conocerse

24 Nov

Yale Campus Green. Foto en flickr por Francisco Anzola. Algunos derechos reservados.

El enigma nos presenta en los dos primeros capítulos a ambos protagonistas. Comienza con Daniel Rivera en un avión rumbo a EEUU. Con cuatro pinceladas nos muestra su insatisfecha relación matrimonial y sus últimos devaneos con una alumna (que tienen que terminar porque ella empezaba a olvidar las reglas del juego) que lo admira (algo que no encuentra en su mujer y que por eso busca en estas relaciones efímeras). A pesar de lo que deja atrás, o por eso mismo, Daniel está contento ante la promesa de una experiencia estimulante que le esperaba con toda seguridad al final de su viaje. En el segundo capítulo es el turno de Teresa que se encuentra en su casa trabajando en un libro. Ha huido de su vida en Nueva York que colmaba tantos deseos y esperanzas buscando tranquilidad y reflexión en la antigua Universidad donde vivió con su padre y su madrastra hace años. Ha dejado atrás, llena de dudas, preguntas y contradicciones, su trabajo en una revista de Humanidades y un matrimonio fracasado. Y Teresa se prepara para asistir a un cóctel de bienvenida a un profesor invitado que había llegado de Madrid días antes. Cóctel en el que se conocerán ambos protagonistas, claro. Daniel, como frecuentemente le ocurre en estos actos sociales, se siente solo, inseguro, lejano, y será Teresa, que le observa, la que le rescate llevándole a un rincón tranquilo. Allí se interesará por su vida y le hablará de la de ella. Esta actitud de Teresa respecto a Daniel se mantendrá en toda la novela.

A los pocos días, Teresa, una mujer muy directa, le invita a pasar el fin de semana con unos amigos en su casa de la playa. Está claro el interés mutuo. Daniel se siente inquieto ante una mujer tan diferente de la suya: ¿Por qué esta mujer le desconcertaba y le hacía reaccionar tan torpemente ante cualquiera de sus inesperadas observaciones? Ya en el cóctel le ha parecido una mujer bella, inteligente, segura de sí misma, libre, autosuficiente… que se habrá quedado de piedra cuando ha descubierto que el profesor Rivera, llegado con una aureola de prestigio, colaborador de revistas importantes, conferenciante serio y riguroso está casado con una burguesa tradicional que no trabaja y se dedica sólo al hogar, piensa Daniel. La acción está frecuentemente interrumpida por monólogos telefónicos protagonizados por Berta. Soliloquios llenos de quejas y reproches ante los que Daniel no dice nada pero sí reflexiona: en algún punto del camino se había equivocado y ya para siempre sería víctima de ese error. Todos los adjetivos que Daniel le dedica a Berta son (¿demasiado?) negativos.

En la playa por primera vez, ¿en siglos?, se sentía libre, lejano y libre, perdido y libre. Y comienza a conocer a Teresa y a sus amigos. También las clases comienzan y Daniel se siente a gusto entre alumnos interesados y alumnas que le ven como a un padre y a las que no tiene ningún interés en conquistar Se siente saturado de esas conquistas y de esas chicas españolas coquetas e insinuantes. En este nuevo ambiente tan diferente, Daniel se siente cómodo y comunicativo con sus nuevos amigos. Va conociendo poco a poco a Teresa que se muestra solícita con él ayudándole en cuestiones prácticas. Se siente tan bien, tan libre, que le vuelven las ganas de escribir poesía: en su nueva soledad no le costaba trabajo seguir el curso del pensamiento, el juego de percepciones y asociaciones de ideas que fructificaba en un descubrimiento estético, el origen, a veces, de un poema. Después de mucho tiempo, aquí había recuperado la capacidad creativa que creía oscurecida para siempre. La poesía y sus ganas de nuevo de ella estarán muy presentes estos cuatro meses. Él, poeta de un solo libro juvenil, siente que aquella época en la que escribía poemas fue la más feliz de su vida, la más intensa, en la que era verdaderamente él mismo. La esencia de Daniel probablemente sea el ser poeta y la abandonó muy pronto por culpa de un matrimonio errado y todo lo que esto trajo consigo.

Teresa está entregada al trabajo intelectual que se ha convertido en lo único que le da un sentimiento de felicidad. Está escribiendo un libro que se va a titular “Hombres y mujeres. Historia de siete parejas famosas” en el que ha escogido parejas en las que la mujer tiene la misma profesión que el hombre: ¿por qué la pareja del siglo XX desdeña en tantos casos el valor de una relación entre iguales superiores y desciende a una relación poco evolucionada intelectualmente? ¿Impide la relación amorosa la exploración en común de un mundo apasionante, ciencia, filosofía, arte, incluso política? Este es el enigma que plantea esta novela que se irá desarrollando a lo largo de sus páginas: ¿qué opináis al respecto? Seguro que a alguno le chirría ese “superiores”, ¿no? Pero Teresa desde que ha conocido a Daniel no se concentra: la presencia de Daniel había alterado su tranquilidad. Daniel había despertado en ella un interés excesivo. Teresa siente la necesidad de estar cerca de él: una atracción espontánea que la preocupaba. Y se pregunta si Daniel siente lo mismo que ella. Y sí, Daniel siente lo mismo: necesitaba verla. Necesitaba tenerla cerca, a su lado, como había estado casi todos los días de las últimas semanas. A él esta necesidad le sumió en un estado de confusión. Y pasa lo que tiene que pasar. A partir de ese momento se entregan con furor al conocimiento mutuo, a contárselo todo, a hablar de sus vidas desde la infancia: no conoces a nadie si no conoces su infancia […] en la infancia se encontraban zonas inexploradas que explicaban sus reacciones de adultos. Y del conocimiento y la entrega al enamoramiento sólo hay un paso.

Ambos discuten sobre el libro que está escribiendo Teresa. No están de acuerdo, claro, ya que Daniel no vive esa realidad de igualdad en su matrimonio. Teresa, sin embargo, piensa que sí puede ser posible: debe de ser maravilloso tener la suerte de vivir un amor y una identificación perfecta con el trabajo que están haciendo dos personas o que está haciendo uno con la colaboración de otro. Daniel opina que alguno tendría que renunciar a algo, como por ejemplo los hijos en el caso de la mujer y la individualidad en el caso de los hombres. ¿Qué opináis? Daniel para no renunciar a esa individualidad ha conservado su apartamento de estudiante donde se refugia a trabajar y a ligar con sus alumnas: había conseguido separar los dos mundos: la familia, el hogar, por una parte y por otra el trabajo. En ese apartamento siente una deliciosa sensación de independencia, de libertad preservada pero también le gusta regresar por la noche al hogar, al orden, a los hijos. Compagina esa doble vida pero el apartamento significa la parte de su vida no traicionada. Así se salva Daniel de su elección errada.

Teresa siente interés por Berta y su matrimonio, y cuando Daniel le cuenta todo (que es bastante desolador), Teresa le reprocha que lo ha descrito muy fríamente y que le ha parecido todo deprimente y mediocre y ajeno… Ante su confesión, Teresa piensa si estará magnificándolo, si se estará engañando: la elección de Berta, la inmadurez, la cobardía, la ausencia de rebeldía impresionaba a Teresa. Pero, inmediatamente, ésta lo justifica, lo ve como un hombre fracasado fruto de una educación tradicional y se anima a sí misma: no te aferres al pasado de Daniel. No te obceques con sus errores. Está a tu lado, está descubriendo un mundo de sentimientos. Espera… Todo está empezando. ¿Está muy enamorada o se engaña, se aferra a este atractivo hombre, intelectualmente “superior” como a ella le gustan los hombres? ¿Qué opináis? No en vano ella comparte con él muchas cosas: el sexo vivo, adulto, no aburrido, se unía a momentos de sensibilidad estética compartida, de coincidencias intelectuales inesperadas. Pero ¿eso es todo? Pregunto yo. ¿Qué hay de su parte emocional, sus sentimientos, su vida equivocada en ese terreno? ¿Podrá cambiar? Teresa espera que sí.

Se van solos a la casa de la playa a pasar un fin de semana a ver qué ocurre. Los sentimientos previos de Daniel son de incertidumbre, angustia, humillación. Después de la primera noche de amor, perfecta, Daniel se asusta, ¿será amor? La congoja era la consecuencia del éxito en la experiencia amorosa. Era el temor, el miedo al compromiso, a no saber el coste personal que esta historia de amor iba a tener. La sombra de Berta y sus hijos le había atenazado nada más despertar. Daniel le confiesa a Teresa que tiene miedo. Ambos analizan la situación, su pasado. Él confiesa que, desde niño, el mundo femenino de sus hermanas y las amigas de éstas, le ha intimidado, le ha producido desconfianza: una incipiente misoginia iba anidando sin saberlo en las primeras reflexiones del adolescente Daniel. Teresa escucha y le dice que ha tenido una educación propia de aquella época de posguerra en la que la coeducación no existía. Pero él insiste en que hay diferencias esenciales, no sólo educacionales o culturales. ¿Qué opináis? Teresa continúa aferrándose a su felicidad y no quiere tener en cuenta sus palabras. De nuevo me pregunto: ¿se engaña ya que el amor la ciega? Y, mientras, Daniel duda y duda y sólo quiere escapar de la fiesta que ha dado Teresa a su vuelta de la playa y piensa en Berta, en sus hijos… Todo un caos tiene este hombre en la cabeza: ¿lográis entender a Daniel?

Un fin de semana se quedan aislados por la nieve en la casa y entonces Daniel se relaja, es como una tregua luminosa durante la cual Daniel fue el ser más adorable, tierno e inteligente […] Nunca, como en aquel encierro forzoso, tuvo Daniel una impresión tan clara de libertad. Por una vez no tenía que decidir él. Era una situación excepcional y por tanto despojada de dudas, remordimiento o prevenciones. Daniel no quiere decidir nada, es cobarde. Y Teresa, que le acosa a preguntas, que él muchas veces no quiere responder, busca de nuevo una justificación: secretos que desvelar, reacciones que interpretar: ésa es la esencia del amor duradero, la compleja esencia de la relación amorosa. ¿Estáis de acuerdo? Pero es que a Daniel, aunque Teresa le parece fascinante, la mujer que siempre anheló, también le agota su empecinamiento en saber. Una constante indagación sobre su persona ante la que él se cierra, como siempre ha hecho. Y piensa en que, aunque Berta es muy inferior en todo a Teresa, no le exigía nada en lo profesional. Nada que no tuviera que ver con el dinero […] No indagaba cada día por qué estaba desanimado, triste, irritable. Simplemente no lo veía o no le interesaba y eso le permitía a él vivir en una cápsula de soledad e indiferencia hacia lo que le rodeaba.

Así están las cosas cuando se van unos días a Nueva York. Teresa está alegre, ama esa ciudad, su ciudad, y quiere enseñársela, compartirla con él, presentarle a sus amigos y, aunque a Daniel le encanta Nueva York, tuvo la intuición de que aquella ciudad maravillosa encerraba una amenaza. Ella no estaba totalmente curada de los problemas que le habían impulsado a huir y al mismo tiempo, lo temía, allí iba a encontrar él un obstáculo, un escollo, un abismo, algo que le separaría de Teresa. No sé muy bien a qué se refiere, la verdad, (¿alguna idea?) quizás al concepto de la vida y del amor que tiene Teresa y que representa esa ciudad y su vida en ella. Daniel conoce al ex-marido de Teresa, Robert, y los celos le invaden al ver la buena relación que mantienen, le rompe sus esquemas tradicionales. Teresa simplemente ríe, aún a pesar de una fuerte discusión, al darse cuenta de que sólo son celos. Son dos estilos de vida tan diferentes los de ambos que chocan con frecuencia. Y Teresa sigue erre que erre intentando indagar en Daniel. Aunque está enamorada (¿y se autoengaña?) no es que no vea las cosas, las ve pero siempre encuentra una justificación, se obceca en seguir con este hombre. No dudaba del Daniel intelectual. Tampoco dudaba de la pasión. A ella le surgen las dudas y los temores cuando piensa en el hombre casado con una mujer insoportable e inferior. Ahí él le parece inmaduro, retrógrado. Y además siente que se aferra a esa vida de casado insatisfecho y se cierra en banda a hablarlo con ella, a cuestionárselo. Porque Teresa lo que quiere es que deje a su mujer y se quede con ella: el fantasma de Berta se alzaba entre ellos como una amenaza, como si, por primera vez, Teresa hubiera descubierto su existencia. Esa es la cuestión.

Se acerca la Navidad y con ella el final de la estancia de Daniel en EEUU. Teresa está cada vez más irritable y nerviosa porque ve que él no toma ninguna decisión. Y Daniel imagina el reencuentro. Berta. Nunca le dejaría irse. Berta. Los hijos… Los hijos para Berta eran un seguro de vida. Daniel no se atreve a tomar una decisión. Está paralizado. En un último fin de semana en la casa de la playa, Teresa le confiesa que está desesperada, que no quiere separarse de él: no te vayas. Quédate. O déjame que te acompañe. Viviremos en Nueva York, en Madrid o donde tú quieras. Pero juntos… A Daniel le sorprende (¿?) su apasionamiento, su urgencia: Daniel no reaccionaba. No esperaba una propuesta así de Teresa. Y le contesta que no es fácil lo que le propone, que una propuesta así necesita un tiempo. Teresa acepta, le dice que le quiere a pesar de que una angustia devastadora la posee.

Plazos
Es hora de vuestros comentarios sobre esta parte. Yo creo que hay mucho, muchísimo que comentar, y espero que así sea. Disponéis de una semana para ello. Mientras, continuaremos la lectura desde la segunda parte, pág. 133, hasta el final de la novela. ¡Espero con mucho interés vuestros comentarios!

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16 comentarios to “Un deseo irrefrenable de conocerse”

  1. Luisa 24 de noviembre de 2015 a 17:45 #

    Hola a todos de nuevo, solo algunas ideas con respecto a lo leído hasta ahora, ya que el libro si incita a muchas reflexiones.

    Pienso que es importante recordar la ubicación temporal de la novela, años ochenta en una España en plena transición. La autora, como dice Rosario, contrapone dos estereotipos de mujer muy diferentes. Creo que hoy en día sería mas difícil encontrar dos personajes femeninos tan antagónicos ya que el rol de la mujer en la sociedad, en la familia, en la pareja ha cambiado considerablemente en las últimas tres décadas. Actualmente Berta no sería una esposa muy habitual.

    Otra idea se refiere al concepto de superiores que expresa Teresa. Pienso que de alguna manera delata una especie de clasismo intelectual que no suele ser denostado. Está mal visto despreciar a alguien con una posición económica o social inferior, pero no vemos con malos ojos al que discrimina desde su atalaya intelectual. Además también conecta con la diferencia de género. Socialmente se entiende la relación del hombre instruido, formado, culto, con éxito profesional y una mujer sin estudios, sin preparación ni cultura, con una pretty woman,pero no se asimila bien lo contrario.

    Por último se dice que Daniel salva la elección errada de su matrimonio con el establecimiento de sus dos mundos. Es posible que sea así, pero también opino que poner en valor tu individualidad dentro de una relación de pareja es positivo por esa deliciosa sensación de independencia y libertad, por ser dueño de tu propio espacio, por crear tu trinchera sin sentirte agobiado como le sucede a Daniel con ambas mujeres.
    Un saludo

  2. Ana María Heinze 25 de noviembre de 2015 a 1:11 #

    Hola gente ! Me ha resultado un relato plano, sin mucha sorpresa, correcto pero no emocionante . Como fui leyendo en los comentarios , todo apunta más al triangulo de Los personajes, los cuales en su construcción me resultan muy estereotipados, no los siento reales, no me ha logrado encantar.

  3. rosario 25 de noviembre de 2015 a 1:25 #

    hola debo de reconocer que tal vez desde mi persepectiva historia es mas dificil de entender, pero he detestado a daniel, su cobardia, el lo quiere todo sin hacer mayores sacrificios. Mas halla de eso es un libro que me ha costado muchooo terminar, no me ha gustado, los personajes parecen de carton, todo es como demasiado estereotipado. los modelos de mujer, el modelo de hombre, incluso la vinculaciones entre hombre y mujer. Supongo que responde a su contexto historico.

    • jose vicente 26 de noviembre de 2015 a 12:05 #

      Hola amigos: Yo acabo de empezar la novela, lo cierto es que a mi si me dice mucho, pero desde un principio Daniel me pareció un canalla y un engreido, puedo llamarle H……., desde luego estoy de acuerdo con Luisa en que no se puede tratar a una persona de inferior, sencillamente por que la sociedad, en aquel entonces el fascismo, con su ideología machista no permitiera a las mujeres recibir estudios, pero hoy en día un intelectual tampoco es superior por el hecho de tener más conocimientos, para mi un ser superior, es un padre que quiere a sus hijos, que procura darles una educación y que tiene amor y lealtad a su esposa, que aunque no se conozcan mucho se respetan y se quieren y llevan una vida lo mejor posible.
      Que en este mundo hay mucho teatro, cierto, que nos dejamos llevar muchas veces por las apariencias, el ejemplo de Berta del chalet, cierto también, pero también es cierto que la única que se preocupa por los hijos y está ahi, al pie del cañon es Berta por muy simple y burguesa que sea.
      En definitiva a mi Daniel me cae fatal y me parece un gilipo……
      Bueno un saludo, espero acabarla pronto y ponerme con otra cosa bye

  4. Susana 26 de noviembre de 2015 a 13:05 #

    Coincido con Txus que el valor de la novela no es tanto literario como por el dilema que propone y el posicionamiento al que obliga al lector de alguna manera. Coincido con algunos comentarios que señalan la interesada descripción de Berta como una persona pasiva y quejumbrosa, sin profundizar en ella. Parece lo normal juzgarla en negativo por acomodada mientras Teresa se alza como adalid de la igualdad. No se si se me escapa algo pero tan rápido juicio no calma mis preguntas. ¿No es tambien Teresa a su manera ciega? Justifica el comportamiento de Daniel echando la culpa a una educación concreta recibida en su época. Pero ¿no es cierto que ella asume sin criticar ni colocarse en el papel de Berta esa parte tan despreciable manipulándola a su conveniencia? Le viene bien despreciar a su mujer por simple enalteciendo la comunión ante todo intelectual que le despierta Daniel. Hay un diálogo entre superiores que se nos hace infumable por cuanto minusvaloran a los otros. Una frase lo resume perfectamente: Pág: 109…un ejercicio de narcisismo les impulsaba a brindarse muestras de la propia calidad mental, retazos de sus análisis en torno a temas que apasionan a ambos…
    El quid de la relación lo apunta la autora en el párrafo siguiente: pág 91: Una mujer sin complicaciones, previsible en todas sus reacciones puede llegar a ser más cómoda que una mujer inteligente, una mujer crítica que deja al descubierto los puntos débiles, los lugares exactos de la conciencia y va separando con su escalpelo capas de personalidad, una mujer vulgar es más fácil de controlar.
    La cuestión es ver por qué apuesta cada uno de ellos, e intentar entrar en las razones de esa elección. Hay quien como Daniel parcela perfectamente sus deseos, cede la gestión su día a día familiar a su mujer, entiende que ella es quien mejor lo hace y no participa de ninguna manera en esa faceta de su vida. La parte sexual la completa entre sus aventuras con las alumnas, y la intelectual la comparte con sus compañeros de profesión, donde desarrolla sus inquietudes. Sólo cuando irrumpe en su vida Teresa se le rompe este esquema que le funcionaba a la perfección. Tiene que cederle una parte que cerraba celoso en otro compartimento. El miedo se apodera de él porque deja de tener el control como hasta ahora. Las relaciones profundas y sinceras nos abandonan a lo más personal e íntimo de nosotros con la posibilidad de salir herido, no podemos dominar nuestro corazón ni el del otro. Pero a la vez no podemos amar si no es desde la libertad, el sincero temor a la pérdida. Vivir no es fácil dijo alguien, pero sin riesgo no hay vida, hay supervivencia. Daniel lucha entre su dilema a seguir sobreviviendo en una existencia cómoda y controlada, llena de mentiras y coartadas o dejarse sentir y perder el timón de lo que está por venir. Teresa asiste a la inmadurez de Daniel que no quiere perder nada. Juzgar a Berta sin hacerlo también a Daniel y a Teresa es injusto y superficial. Veremos en el desarrollo de la novela cómo se va definiendo todo esto.

  5. fjbarral 27 de noviembre de 2015 a 0:04 #

    He comenzado la lectura, pero últimamente voy bastante justo de tiempo, tengo un exceso de carga de trabajo y en esta ocasión no podré avanzar con la suficiente rapidez, por lo me limitaré a seguir vuestros comentarios. Y ya en la próxima lecura seguramente podré disponer del tiempo para seguiros. 🙂

  6. Marta 27 de noviembre de 2015 a 1:16 #

    Hola, yo ya me he leído el libro entero y sí me ha gustado. Se lee fácil aunque es cierto que el fina lo ves venir desde que empieza el libro pero a mi eso no me molesta.
    Es cierto que los personajes de Teresa y Berta son como el día y la noche y, quizá, demasiado estereotipados.
    De Daniel cabrea su inmadurez, su conformismo, su Incapacidad de lucha… y podría seguir hasta el infinito y más allá. Además exaspera su doble moralidad: no concibe el separarse de su mujer porque no estaría bien pero serle infiel está justificado porque es infeliz en su matrimonio. Tiene algunos remordimientos pero se le pasan enseguida
    Lo curioso es que ninguno de los personajes del libro es feliz. Todos ellos se conforman con lo que tienen y aunque sueñan con otra cosa no son capaces de pelear por ella.
    Supongo que Berta cae antipática porque parece que sólo le importa su marido como “tarjeta visa” pero ella es víctima de la educación recibida y de una sociedad que ya nos parece muy lejana pero no lo es tanto, quizá.
    Teresa es una mujer fuerte, independiente, liberada… pero ¿lo es tanto como parece?

  7. Leticia Level 27 de noviembre de 2015 a 23:43 #

    Hola a todos. Ya solo me quedan como 50 páginas para terminar el libro. A mi si me ha gustado bastante la novela porque explora la parte intima de los personajes y en el caso de Daniel, una persona con muchas contradicciones, inseguro, cerrado, se comienza a ver como comienza una conexion con él mismo, a traves de los recuerdos de su infancia, sus raices, lo que le permite ir desmarañando la vida que lleva, a conocerse y a buscar entender que es lo que realmente quiere. Me he sentido identificada con la parte que toca a lo que es la dictadura, su herencia, el exilio obligado y/o voluntario. En cuanto a Teresa, alli si me surgen muchas preguntas que quizas alguno me pueda contestar. Yo veo a Teresa muy inmadura emocionalmente, con una fuerte dependencia emocional, Pareciera que el crecimiento interno o emocional de las personas nada tiene que ver con su capacidad intelectual,profesional. Si bien Teresa es una mujer de mundo, muy bien relacionada, culta, experimentada etc aparece o por lo menos asi la veo yo, esperando con mucha angustia y ansiedad a que DAN,IEL tome la decision de dejar todo y vaya por ella. Teresa mantiene su vida en una suerte de stand by, poniendo toda su apuesta a que Daniel se de cuenta de su desgraciada vida y tome finalmente la decisión. O es que quizas Teresa sabe de psicologia y esta esperando que Daniel termine su proceso de conocimiento intimo y finalmente descubra que ella es la mujer conquien quiere compartir el resto de sus vidas

  8. Silvia 28 de noviembre de 2015 a 13:50 #

    Hola a todos! He leído sólo la primera parte y reconozco que quisiera releer algunos párrafos después de leer vuestros comentarios.
    Como bien dice Luisa, hay que situarse en la época. Creo que atacamos mucho a “Daniel” pero, personalmente, puedo entenderle que no justificarle. Este viaje es un viaje también interno y personal y es consciente de que su bagaje personal no es el “idóneo” pero ¿cuál lo es? Cada uno vive su vida a su manera y hay que respetarlo aunque sólo sea un personaje.
    Realmente es un acierto que el narrador sea omnisciente y pueda hablar desde el interior de Daniel y Teresa.
    Berta se nos presenta como un estereotipo que no resulta agradable pero que su actitud tampoco sirve para justificar los escarceos de Daniel. Y, sinceramente, Teresa me resulta demasiado cargante en momentos. Incluso hay un momento, cuando se acerca la fecha de vuelta a Madrid de Daniel, que le dice algo así cómo quédate, tengo dinero y te ayudaré a encontrar trabajo. En cierta medida, está reaccionando como Berta.
    Cada uno debe mantener su identidad y parcela personal aun cuando se forme una familia y hay que saber respetar los espacios. Aquí considero que ni Berta ni Teresa se los respetan a Daniel.

  9. Julia 29 de noviembre de 2015 a 17:59 #

    Reconozco que el libro “no me encanta” los personajes son muy planos y estereotipados, aún teniendo en cuenta la época en que fué escrito.

    • Pat Fdez 29 de noviembre de 2015 a 21:29 #

      Estoy de acuerdo en que no hay que olvidar que la novela transcurre en los años ochenta con la mentalidad de la España de aquella época. Respecto a los estereotipos contrastados de las dos mujeres protagonistas, no estoy tan segura de que hoy en día no podamos encontrar esposas como Berta, especialmente en determinadas clases sociales. Afortunadamente, las cosas han cambiado pero la evolución de los papeles de los hombres y de las mujeres dentro del contexto familiar no avanza tan rápidamente, incluso en las generaciones más jóvenes.
      Es la segunda obra de Josefina Aldecoa que he leído y por ahora me quedo con Historia de una maestra.

  10. Lore 30 de noviembre de 2015 a 1:40 #

    Hola, tengo que reconocer que a mi me ha enganchado, es fácil de leer por su lenguaje y por la historia, pero encierra un montón de frases con reflexiones muy interesantes sobre las relaciones entre hombres y mujeres, y sobre la que cada uno tiene consigo mismo y las elecciones que haces en la vida. Teniendo en cuenta la época en la que se desarrolla donde lo que pensaba la sociedad condicionaba todavía más que hoy en día el comportamiento de las personas. En su día y creo que aún hoy, aunque en menor medida , las cosas se hacen porque toca, es decir tienes novi@, te casas, tienes hijos, pero tanto el hombre como la mujer no se plantean si ese es su proyecto de vida, si eso es lo que de verdad les llena como persona. Creo que es el caso de Daniel, con un matrimonio y una vida paralela, con su propio apartamento y conquistas, y el de Berta, amargada y en continua queja por verse sola, con los niños, la casa y sin ella misma. En cambio Berta creció debido a el exilio en otra cultura y educación. Me parece que el libro da mucho que reflexionar sobre la vida, las decisiones y el amor, a mi esta primera parte me gusto , la segunda ya veremos…

    • Yési 1 de diciembre de 2015 a 14:34 #

      Lore, sí como bien dices era otra época y era raro que en España, las mujeres trabajaran o tuvieran estudios, pues se solían encargar de los quehaceres de la casa y de la ocupación de los niños, hasta ahí de acuerdo. Y cómo bien pasaba también era el hombre el que llevaba el dinero a casa y la mujer quién solía administrarlo. Como le pasa a Berta y a Daniel en este libro.
      Por otra parte, en EEUU era diferente y por ello Teresa tenía más cultura y trabaja, tiene otro tipo de mentalidad por lo tanto, que la de Berta… pero es que aún viviendo en la misma época, eran sitios distintos y distintas situaciones.
      Lo que no se entiende muy bien, por una parte, es lo que Teresa no logra entender de que Daniel, siga con su mujer…y digo en parte, puesto que a Teresa lo que le llama en una relación es el conocerse, hacer cosas en común con su pareja y tener casi los mismo objetivos, cosas que disfrutar y que les unan. Que creó que es lo mejor para una buen relación, tener cosas en común y hacer cosas que les gusten a los dos; tener temas e conversación, ser confidentes(que creó que es lo esencial y clave en una relación, vaya la base y la estructura), para ella esto es importante y por eso no concive una relación como la de David y Berta, además ella se divorcia de su marido puesto que ya no llevan una vida en «línea» sin embargo, se llevan muy bien. Y es que la educación y los valores creó que es esencial y que nos repercute después de mayores, pues los niños solemos ser esponjas…
      Daniel por su parte, ya lo dice no entiende a las mujeres y cada vez menos, creó que tiene miedo a enamorarse de verdad, puesto que creó que nunca lo ha estado, solamente con sus alumnas siente atracción física y pasar un buen momento, ya que con su mujer, nunca sintió nada después de casados. Y aparte creó que Daniel no le echa el suficiente valorpara hablar con su esposa, y es más creó que nisiquiera se lo echa por que aunque tenga que oírla y hacer cosas que no le gustan, está en un estado de comodidad(ya que no se tiene que encargar de limpiar, ordenar la casa ni hacer la comida) osea que pienso que por ese lado es un poco machista y cobarde.
      Sólo juzgo la primera parte, que es la que leí.
      Pero creó que una relación no es sólo estar por estar y procrear, sin ningún sentido ni sentimiento.
      Quizás por ello, en la vida real haya tantos divorcios…ya que no nos paramos a hablar y a llevar un rumbo de pareja y nos olvidamos de lo que luchamos en los primeros meses para conquistar a esa persona y con el tiempo (no en todos los casos) dejamos de pelear, conquistar y hasta querer…

      • Lore 2 de diciembre de 2015 a 0:10 #

        Estoy contigo, la verdad es que, es mágico encontrar a alguien con el que compaginar aficiones y conservaciones, y creo que Teresa y Daniel tenían eso, pero quien no vence sus miedos, y se arriesga no gana. Daniel no de atrevió a cambiar sus costumbres y su vida sin vivir…

  11. Yési 1 de diciembre de 2015 a 9:07 #

    Hola a todos y todas, voy atrasada, comento ahora la primera parte del libro, pues es la que he leído. Ahí van mis impresiones.
    Creó que este libro, es como por definirlo de una manera, filósofo y en parte algo psicológico en cuanto a como somos de diferentes el hombre y la mujer y no sólo eso también de como son nuestras raíces y de cómo ellos nos haya hecho evolucionar, por lo que fuimos educados y lo que vivieron nuestros educadores (padres, abuelos…).
    Por lo que he leído hasta el momento, veo a Daniel, que se casó con Berta por el deseo que tuvo de «mantener relaciones con ella» pues lo notó arrepentido desde casi el inicio de su matrimonio y que por ello busca aventuras con sus alumnas y momentos de soledad en su apartamento de estudiante.
    Cuando viaja a EEUU realmente se plantea cosas importantes para él, lo que tiene en Madrid, sus hijos y su esposa que para él creó que sólo le unen sus hijos, y la relación que establece con Teresa y sus compañeros con los cuáles comparten aficiones y momentos que a él le motivan.
    Por otra parte, con Teresa se siente bien y creó que a veces le da miedo el «abrirse» para que le conozca, mientras sin embargo a ella no, pues para ella es importante las confidencias, el conocerse y ser amigos…
    Lo que no logra entender Teresa, puede que quizá por su educación es el estar con alguien que no reúne un «todo» en la pareja.
    Mientras que Daniel, por su parte no entiende a las mujeres y desconfía de ellas e incluso las ve complicadas, ya desde su infancia por lo que cuenta de sus hermanas y amigas de estas…
    Y es que estamos en lo de siempre, como cuando los hombres dicen que somos complicadas y las mujeres decimos de los hombres que sólo les gusta flirtear con mujeres y que no se involucran tanto como nosotras en una relación. Pero es que ahí está la ciencia que ya dice que tenemos dividido en zonas de preferencia y de importancia que le damos a las cosas, los hombres y las mujeres, que es distinto y aunque en algunas cosas coincidimos está claro que en otras nos deslumbran abismos, ya sea para bien o para mal…pues también es distinto nuestro cuerpo, nosotras podemos tener dos corazones en el mismo cuerpo (quedarnos en estado) y ellos eso de momento no es posible.
    Me encanta el libro, por lo menos está primera parte, me parece interesante y da mucho juego y también que pensar.
    Mi conclusión de esta primera parte es: que hombres y mujeres, nunca vamos a tener las mismas impresiones en una relación y tenemos que aprender de ello, asumirlo y no dejar de luchar por un amor verdadero y fructífero como cuando en la etapa del enamoramiento, que es cuando lo solemos dar todo y conquistar… por ello no estoy de acuerdo con Daniel y la relación destructiva y pasota que tienen el y su mujer, si no se es feliz en pareja hay que atajarlo, hablarlo y ponerle solución, las aventuras extramatrimoniales no son buenas nunca, bajo mi punto de vista.

  12. Raquel 14 de diciembre de 2015 a 12:17 #

    Un poco tarde para comentarios, peo este libro me gusto poco, mucha descripción de lugares, casas, y mucho alcohol en las reuniones universitarias como única manera de distenderse y pasarla bien. Todo muy descriptivo pero poco sabemos que les pasa por dentro a los personajes.
    Si bien hace 30 años en los matrimonios, la mujer no trabajaba eso no significa que no tuviera una vida propia y lo acompañara al hombre. Creo que poner de ejemplo las mujeres de los escritores latinoamericanos no es equiparable en esta historia, ellos no tenían la solvencia económica, y la mayoría no venían de los claustros. Además tenían genialidad
    Si bien no es posible, sería lindo tener una reunión por skipe así intercambiamos ideas

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