Yo tengo fe en la vida y en los hombres

5 Oct

Urban scene of Al Qahirah (antiguo barrio fatimí de El Cairo). Foto en flickr de TwOsE. Algunos derechos reservados.

Esta tercera y última parte de nuestra lectura comienza con uno de los escasos monólogos interiores femeninos que ocupa todo el capítulo: el de Amina. El autor le da la palabra a un personaje casi inexistente hasta este momento. La fiel, sumisa y religiosa Amina que llora la muerte de su marido y manifiesta su preocupación por todos los miembros de la familia, sobre todo por sus hijos. Un monólogo desde la fe que salva a esta mujer. Un monólogo lleno de sufrimiento y tristeza pero también de intento de superación de ambos sentimientos y de resignación ante ellos ya que Dios así lo quiere: un creyente no debe entristecerse. Viviremos si Dios quiere y olvidaremos. No podremos seguir a nuestro ser querido hasta que Dios no lo quiera. Toda una apología desde su propia voz a la sumisión, aceptada con agrado, en que viven estas mujeres representantes de un tiempo que se acaba.

Estamos en 1942, han pasado cuatro meses desde la muerte del señor y Abd el-Múnim, que ya lleva demasiado tiempo solo (cuatro años) y puede volver a caer en la tentación, pide a sus padres el permiso para casarse con su prima Karima que ya tiene quince años. La madre se escandaliza (nunca le ha gustado la madre de la chica, Zannuba) pero al padre le parece una buena idea. Esperarán un año para que Karima llegue a la edad en que se pueda casar y haya pasado un tiempo prudencial desde la muerte del abuelo.

En el café Jan el-Jalili se reúnen los tres amigos Kamal, Ismail y Riyad a fumar el narguile. Vuelve a salir el tema del matrimonio ya que Riyad se va a casar. Kamal se angustia pensando que va a perder a su amigo del alma: ¿cómo iba a transcurrir la vida sin él? Cuando el matrimonio le convirtiera en una nueva persona como a Ismail, ¡adiós a todas las alegrías de la vida! Kamal reniega de nuevo del matrimonio presentándolo como una cárcel y como una pérdida del espíritu poético de la vida. Riyad le replica que tiene miedo. Él se sume de nuevo en sus dudas pero lo que de verdad desea es una esposa con el cuerpo de Atiyya (la prostituta con la que se acuesta) y el espíritu de Riyad. De esa manera se terminaría su soledad. Kamal está preso de la educación que ha recibido en la que la mujer no la escoge uno mismo sino sus padres y ésta nunca personifica lo que uno de verdad anhela. La mujer será la madre y el ama de casa pero no la compañera. Por eso todos los hombres de la generación de su padre y de la suya van con prostitutas. Es algo normal. Pero él, aún influenciado por esa manera de ver la vida, pertenece ya a otra generación y quiere algo más. Está escindido entre una época que se acaba, personificado en su padre, y otra que empieza, personificada en sus sobrinos. Además están sus propias ideas, progresistas, que le empujan pero, a la vez, no puede abandonar lo que ha mamado en su casa.

Ismail le habla de Aida. Ésta se marchó del país, así como su hermano, porque su familia se arruinó. Han pasado dieciséis años desde que Kamal amó a esta mujer en secreto y ya no siente nada. Su recuerdo lo vive como un símbolo de amor, cuya larga ausencia muchas veces entristece. Pero fue un amor no correspondido y hay algo más que le sigue trastornando y que él vive como una enfermedad: deseó en aquel instante que ocurriera un milagro del cielo, y encontrarse con Aida, y que, por unos cuantos minutos, ella le confesara que compartió sus sentimientos uno o más días, y que la diferencia de edad u otra causa fue lo que se interpuso entre ellos. Si hubiera sucedido ese milagro lo habría consolado de todos sus sufrimientos, viejos y nuevos, su alma se habría contado entre los felices de la creación y la vida no habría pasado en vano. Está condenado a que su amor de antaño permanezca como un enigma para siempre. Así de profunda es su herida. Parece que todos sus males vienen de aquello.

El azar le va a poner en su camino a una mujer que la primera vez que la ve le parece el vivo retrato de Aida, pero ésta es muy joven, veintiún años. Se siente muy atraído por ella y acaba descubriendo que es la hermana menor de Aida, Budur, que estudia letras y lleva una vida modesta con su madre (después de todo el esplendor vivido) con gran dignidad. Este hecho le va a trastornar y a hacer revivir todo lo vivido en su juventud con la hermana. La sigue, va a sus clases de oyente, se hace el encontradizo, comienza a sentir que se está enamorando pero no sabe lo que hay de verdad o de proyección de su pasado. No es casual que la primera mujer en que se fije Kamal después de tantos años sea la hermana, y tan parecida, de Aida. Es como si reviviera a ésta, y a él de paso, en su juventud. Todo lo que hace es como si lo hiciera para ver a la otra. Kamal recupera la felicidad y encuentra un sentido a su vida mientras vive todo esto: él había estado inmerso en la desesperación y el aburrimiento, así pues, apesadumbrado, había corrido tras ese algo, convencido de que sería un consuelo, ¡y qué consuelo!, y una vida, ¡y qué vida! Le bastaba con saber que había vuelto a interesarse por el tiempo, a aspirar a una ilusión y a tener esperanza en la felicidad; es más, ahí estaba su corazón palpitando cuando antes había estado muerto. Kamal quiere recuperar el hombre que fue un día y anhelaba abandonar por esta fascinación su hastío, su languidez y su confusión antes unos enigmas sin solución; como si ella fuera algo semejante al alcohol, pero con un placer más profundo y unas consecuencias más agradables. Budur parece que le corresponde con miradas y pequeñas conversaciones y él ante la idea de un posible matrimonio vuelve a sentir dudas porque ¿qué había de Aida en todo esto? La verdad era que no quería a Aida, pero no rechazaba la idea de aspirar a conocer su secreto. Tal vez para convencerse al menos de que la más hermosa época de su vida no había pasado en vano.

Ha transcurrido un año desde que Ahmad y Sawsan se han conocido. Se han convertido en inseparables trabajando juntos en la revista “El hombre nuevo”. En este último año ambos han pasado a la acción política pronunciando discursos, distribuyendo panfletos y redactando manifiestos. Se supone que pertenecen al Partido Comunista aunque esto no queda claro. Los dos saben que pueden ir a la cárcel. Ahmad está enamorado de ella y, aunque todavía no han hablado de amor, no duda de que sea correspondido. Sawsan está muy politizada y es casi el único tema del que quiere hablar con él. Es una mujer muy avanzada para su tiempo y Ahmad aunque comparte ideología con ella no puede dejar de estar influido por su procedencia burguesa y tradicional: quizá lo que más me molesta de mí mismo, impregnado de el-Sukkariyya, es que continúo considerando a veces a la mujer con una visión tradicionalista y burguesa. Pero siente que ha cambiado gracias a ella que me ha purificado en un grado considerable de la burguesía arraigada en mis entrañas. Sawsan le quiere pero no pertenecen al mismo mundo, ella es hija de un obrero, y se siente orgullosa de ello, y percibe los sólidos restos burgueses de Ahmad. Además siente que su dignidad le impide aceptar lo que intuye que va a pasar: que la familia de él la rechace: ¡sólo una cosa nos amenaza, la mentalidad burguesa! Ahmad, como símbolo de los nuevos tiempos que corren, consigue que su familia, no sin cierta oposición inicial, acepte a Sawsan como su mujer. Kamal y Yasín le apoyan, y su padre, siempre ecuánime, acepta y tranquiliza, incluso con bromas a Jadiga. No hay datos de la boda pero sí que de que pronto empiezan a vivir juntos. Aunque Ahmad le dice a su tío que se casará según la tradición de Dios y su Profeta por lo que suponemos que lo han hecho. Kamal aunque le apoya no puede dejar de estar influenciado por la realidad social. Pero admira a su sobrino: envidiaba su coraje, su fuerza de voluntad y otras cualidades de las que él estaba privado, como, ante todo, la fe en las cosas y la disposición para el trabajo y el matrimonio. Se diría que Ahmad hubiese surgido en la familia para redimirla de su apatía y pasividad.

Volvemos a Kamal y a su incertidumbre respecto a qué hacer con Budur: el interrogante se mantenía sin respuesta mientras él continuaba preguntándose si se casaba o no. Le asustan las responsabilidades que trae el matrimonio. Tiene miedo, es inmaduro pero la lucha se mantiene durante dos meses exhaustiva sopesando obsesivamente los pros y los contras. Idealiza su amor pero en su vida no hay lugar para la realidad. Riyad le anima a que se atreva a vivir la verdadera vida. Le dice que teme la responsabilidad, que es egoísta o que quizá esté enfermo. Kamal sostiene que la ama pero que no quiere casarse. En un encuentro decisivo con Budur, preso de dudas se da cuenta de que había que tomar una decisión. O el valor, o el adiós. Y triunfa el adiós sin que sepa muy bien el porqué de su decisión: ¿se merece que la trates del mismo modo con que antaño te tratara su hermana? Quizá hay esté el quid de la cuestión. O simplemente es el pavor y el espanto que le produce la idea del matrimonio como dice más adelante ¿Qué opináis?

La vida continúa y Karima y Abd el-Múnim se casan finalmente como habían acordado un año y medio después de la muerte del señor. Kamal, cuatro meses después de ver a Budur por última vez ve a esta por casualidad con un joven del brazo. Le duele mucho pues todavía la ama: las puertas de la vida se le cerraban ante su cara. Reflexiona y se da cuenta de que él era el único causante de ese tormento que soportaba. Es necesario conocerse a sí mismo para poder ser feliz y salvarse de los sufrimientos. El combate aún no había llegado a su fin, ni tampoco era la hora de la rendición. Yasín continúa con su vida alegre en las tabernas, de nuevo loas al alcohol, conversaciones de la situación política y suspiros por la juventud perdida. Jadiga se siente sola porque sus hijos, aunque viven con ellos, hacen su vida en sus respectivos pisos de la casa y todavía no le han dado nietos aunque ya ha pasado un año. Los hermanos hacen reuniones en su casa, Abd el-Múnim con los Hermanos Musulmanes y Ahmed, junto a Sawsan, con los amigos afines a sus ideas. Ambos se arriesgan mucho, a la cárcel incluso. Jadiga está estupefacta y muy enfadada: ¡jamás he visto una casa como ésta! ¡Abd el-Múnim y Ahmad tal vez son los nombres de dos cafés y yo aún no me he enterado! No ha llegado la tarde cuando ya se ha llenado la calle de visitantes, entre barbudos, extranjeros y comerciantes… ¡No he oído nada parecido en mi vida!… Jadiga, con sus numerosos enfados y aspavientos, representa la puerta por la que entra el humor en esta familia. Redwán, que tiene poco protagonismo en esta parte, ve como Abd el-Rahim Basha Isa se va de peregrinación a la Meca a buscar el perdón para todos sus pecados. Ya no es el que era, está viejo, e insta al joven a que se case, pero Redwán sigue pensando lo mismo sobre las mujeres: es algo extraño, cuya razón última no alcanzo a comprender. Sin embargo, la mujer es un ser que provoca en mí la aversión… El hombre le compadece y le dice que le domina un sentimiento enfermizo que le conducirá a la soledad como a él.

La novela termina con el arresto de los hermanos: hemos tenido noticias de reuniones sospechosas llevadas a cabo en los pisos de ambos. Son interrogados y ellos se mantienen firmes en sus creencias respectivas, aun así los internan en el campo de el-Tur en el Sinaí. Egipto en esos momentos, 1944, vive un estado de excepción. A la vez, Amina sufre un ataque gravísimo que la deja inconsciente y con una parálisis general. El médico les informa de que su vida no se prolongará más allá de tres días. Como pasó con la muerte del padre, será de nuevo a través del punto de vista de Kamal como viviremos esta triste situación: ¡Cuánto lo amó ella, y cuánto los amó a todos! ¡Cuánto amó a todas las cosas del mundo! Se interroga sobre su propia muerte y su propia vida: tu madre morirá, pero no sin antes haber construido una obra completa. En cambio tú, ¿qué has construido tú? Pero una puerta comienza a abrirse para Kamal a través de sus reflexiones: siempre es bueno que el hombre se incline hacia sus sueños. En virtud de lo cual, el ascetismo es una huida, del mismo modo que la fe ciega en la ciencia es otra forma de huida. Así pues, la acción es indispensable, y para la acción es indispensable la fe. Por tanto, la cuestión se reduce a saber cómo dotarnos de una fe adecuada a la vida. Kamal se sincera con su amigo Riyad que ha ido a acompañarlo: ¡puede parecer fácil vivir inmerso en el propio egoísmo, pero, de ese modo, es difícil encontrar algún bienestar, si se es un hombre digno de ser así llamado! Riyad se alegra de escuchar esas palabras y exclama: ¡he aquí el presagio de una gran transformación! Aunque Kamal tiene un largo camino por delante, las puertas de la fe (de cualquier fe) han comenzado a abrirse para él. También le han influido las palabras que le ha dicho su sobrino Ahmad (no es casual que haya sido él) en la cárcel: yo tengo fe en la vida y en los hombres. La novela termina de un modo abierto mientras los hijos se preparan para la muerte de la madre a la vez que una nueva vida está por llegar, la hija de Karima y Abd el-Múnim, la cuarta generación de la familia Abd el-Gawwad. Pero ésa ya es otra historia…

Plazos
Terminada la novela es hora de vuestros comentarios sobre esta tercera parte y sobre toda la novela en general. Espero que sean numerosos. Apelo sobre todo a aquellos que todavía no se han pronunciado. Si vais rezagados en la lectura ahora tenéis tiempo de terminarla y comentarla. Disponéis para ello de una semana.

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14 comentarios to “Yo tengo fe en la vida y en los hombres”

  1. Marta 5 de octubre de 2015 a 11:51 #

    Hola de nuevo. Terminada la lectura del libro sigo pensando que el personaje por excelencia es el de Kamal. Es el hilo conductor de todas las historias y el nexo de unión con todos los personajes.
    A lo largo de la historia se ve el cambio que va experimentando pero sigo pensando que el pobre sigue sin encontrar de todo su sitio en la vida. Cuando conoce a Budur parece que vuelve a estar vivo, a ilusionarse con el amor, a plantearse incluso la posibilidad de casarse pero el miedo le vence y no hace nada. Su problema es que filosofa demasiado y se olvida de que la vida no es teoría sino más bien práctica.
    Queda muy afectado por la muerte de su padre pero mucho más ante la realidad de perder a su madre. Es entonces cuando se da cuenta de que quizá él no está aprovechando su vida. Su madre amó y luchó por todos los de su familia y jamás se quejó por nada…
    Está claro que Kamal quedó muy afectado por su “relación” con Aida. Es íncreíble como ese amor no correspondido y quizá ignorado por ella, marca tanto a Kamal hasta el punto de imposibilitarle para mantener una relación con una mujer, que no sea la que mantiene con Attiya. Quizá lo bueno de estar con ella es que sabe que esa relación no tiene complicación emocional para él.
    La opinión de Kamal sobre el matrimonio es radical. Cuando su amigo le dice que se va a casar Kamal se apena porque considera que lo va a perder como amigo. Para él es el fin de todo. Si se casa ya no podrá escribir sus artículos en el periódico, ni tener tranquilidad para meditar en su habitación como hasta ahora, etc
    El personaje de Sawsan supone un soplo de aire fresco con respecto a la mentalidad de las mujeres y al trato que reciben por parte de los hombres. Ella es diferente, tiene un trabajo, unos ideales por los que lucha con todas sus fuerzas…
    Los hermanos Ahmad y Abd el -Múnim también representan la fuerza de las nuevas generaciones. Los dos consiguen casarse con la mujer que quieren pese a la oposición de su madre y se dedican en cuerpo y alma a sus actividades políticas, totalmente opuestas.
    La religión muy presente en las vidas de todos lleva al arrepentimiento a Galila y a Abd el-Rahim Basha Isa. El de este último llena de pena a Redwán que se siente abandonado y confuso ante su recomendación de que se case con una mujer. El único apoyo que le queda a Redwán es el hecho de que su tío Kamal tampoco quiera casarse, aunque los motivos son bien diferentes.
    Me ha gustado el libro en general y ha sido una oportunidad para descubrir a un autor hasta ahora desconocido por mi.
    Un saludo

    • Ciberclub de lectura 5 de octubre de 2015 a 12:40 #

      Magnífico comentario y resumen de esta parte, Marta! Completamentede acuerdo con todo y sí, Kamal es el hilo conductor que hace confluir a todos los personajes. Un gran logro del autor. Y puestos a hablar de personajes, ¿cuál es el que más os ha llegado o interesado? ¿Y el que menos? A mí, a pesar de mi debilidad pot Kamal, fruto de la identificación en algunas cosas, me gusta mucho Ahmad, que también es el preferido de Kamal. Ahmad tiene lo que le falta a su tío: determinación, fe, seguridad y valor. Lleva sus ideas a la acción. Y no hay ninguno que no me guste. Todos me aportan algo. Ahí tiene mucho que ver el amor con el que Mahfuz trata a sus personajes.

  2. Gloria 5 de octubre de 2015 a 16:05 #

    Efectivamente, creo que Kamal es el hilo conductor de la novela. Los personajes que más me han gustado han sido Kamal y Ahmad. He seleccionado una serie de temas tratados y creo que las frases recogidas muestran una visión muy clara de los distintos temas mostrados. Necesito una segunda lectura, me ha resultado muy difícil hacerme con los personajes.

    Mujeres

    Escepticismo, practicidad, asunción de su rol; muy claro cuando justifica la necesidad de estar alfabetizada a la consecución del objetivo escribir cartas de amores decir, consecución del amor y sostén del hombre.

    . Jadiga

    – Opinión sobre el ser humano

    Quien conoce a la gente agradece a Dios la soledad.

    -Opinión sobre la política
    Entre los “viva fulano” y “abajo mengano” mueren los hijos de la gente

    -Opinión sobre su propio sexo
    Una mujer no tiene necesidad de escribir ni de leer, mientras no redacte cartas de amor.

    • La mujer de la que se enamora Ahmad
    Es una estudiante. No lo acepta porque no va a ganar dinero suficiente y ella está de acuerdo en no trabajar.

    Sobre los egipcios
    ¡Nosotros, los egipcios, somos un pueblo de sentimentales!
    Ryad: La personalidad del hombre oriental indeciso entre oriente y occidente, dando vueltas alrededor de si mismo hasta el vértigo.
    En nuestro país hay una reserva inagotable de traidores cuya misión consiste en corregir al Wadf cuando dice no a los ingleses.

    Munim: ingleses , alemanes e italianos se apoyan en la civilización material. Pero nuestro apoyo primordial está en la fe sincera. La fe crea la fuerza y la impulsa. Somos musulmanes de nombre y tenemos que serlo de hecho ¡Volvamos al libro “vueltal al Coran”!

    Sobre la sociedad

    Ahmad: “En una sociedad basada en el engaño, lo sano se presenta como enfermo y viceversa”

    Discusión Ahmad y Abd-el Munin: “¿Quién ha dividido los seres humanos en normales y anormales? ¿por qué nos burlamos tanto de los desgraciados?.”

    Amor

    Riyad: Amor como un seismo

    El significado del amor es siempre el dolor.

    Kamal: El corazón tiene fervientes amores, era un trozo de si mismo
    Dentro de ti he pensado mucho, he soñado mucho.
    Te amo porque estás hecho de la materia del sueño.
    Quizá el pasado sigue siendo el opio de los sentimentales .
    Es el recuerdodel amor , no el propio amor , y siempre nos gusta el amor , especialmente cuando no lo hay.

    La enfermedad oculta destila su veneno en el momento de una inesperada
    debilidad . “tal vez nos hartamos del amor cuando lo tenemos , pero ¡como lo
    echamos en falta cuando se ha ido”

  3. Marta 6 de octubre de 2015 a 11:15 #

    Hola de nuevo. Pues la verdad aunque Kamal es el más protagonista es un personaje que me enfada un poco. Es demasiado teórico, demasiado apocado, le falta decisión, en fin, le faltan ganas de vivir. El mismo comenta en algunos párrafos que le gustaría no estar vivo. Pero a pesar de todo, quizá por ser el que más aparece es al que le coges más cariño. te entran ganas de cogerlo y decirle unas cuantas cosas sobre la vida
    Los hermanos Ahmad y Abd el-Múnim son todo lo contrario, son fuertes, decididos, idealistas pero quizá a veces también demasiado intransigentes.
    Jadiga es demasiado anticuada en su forma de pensar y sobre todo en lo relacionado con las mujeres.
    Aisha la pobre no para de llevarse disgustos y ya está más en el otro mundo que en este
    Redwán es el que menos aparece de todos…
    Tampoco hubo ningún personaje que no me gustase porque todos tienen su importancia y sus vivencias aunque sí hay muchos con los que no compartiría casi nada, como con Jadiga o con Yasin… Pero de todas las personas se aprende algo en esta vida y lo mismo sucede con todos los personajes del libro. Por lo menos te plantean diferentes formas de ver la vida

  4. jose vicente 6 de octubre de 2015 a 18:21 #

    Hola amigos; No me dio tiempo a escribir el comentario de la segunda parte ahora haré el general; Estoy completamente de acuerdo con Marta en este segundo comentario respecto de Kamal a mi me parece un personaje con una personalidad muy débil, me refiero a que vive en un mundo de sueños, de recuerdos, no acepta la realidad tal como es, se queja demasiado tanto de su trabajo, como de su estado (soltero) y es incapaz de coger las riendas de su vida, yo creo que le falta valor, cuando dice que su amor sería una mujer con el cuerpo de Atiyya y la mente de Ryad es como el que sueña que le toque la lotería y no compra el billete, Bueno puestos a hablar de los personajes de la novela, a mi siempre me gustan los personajes femeninos, por su realismo, su enfrentarse a la vida con los ojos abiertos, Las mujeres en esta novela tienen un papel muy limitado, ya que se enfrentan a una sociedad muy machista y unicamente les dejan el lugar en su hogar y con su familia, de ahí su frustración con la muerte, yo creo que mas que un trauma se sienten directamente culpables de la muerte, como es el caso de Aisha que cae en una profunda depresión y parece muerta en vida.
    En la novela dentro de los personajes femeninos, existen las dos variantes, la luchadora que quiere cambiar la mentalidad de la sociedad,(Swasan) Que el escritor la dibuja como poco atractiva y ya mayor para casarse, a pesar de todo Ahmad, que a mi es el personaje masculino que más me gusta, se enamora de ella y se casa. El otro personaje femenino es el de Alawiyya Sabri que tiene muy claro su relación con los hombres y la sociedad y que a su vez rechaza a Ahmaz, y este lo acepta.
    Dentro de los personajes masculinos, el que mejor me cae es Ahmaz, lo veo joven, decidido romántico, valiente consecuente con sus ideas, Kamal será el hilo conductor de la trama, pero Ahmad creo que es el mejor personaje masculino, por lo menos a mi parecer.
    En esta novela se habla de muchas cosas, de política, para mi desconocida, pensando que era una colonia Británica desconcía que existieran ya entonces el partido WAFD que por cierto estuve investigando en internet, y a su secretario Makran Ebeid que era copto,un partido que conocía la heterogeneidad de Egipto y quería gobernar independientemente de las religiones que se profesaran, sería un avance importante para esa nación donde residen coptos, cristianos musulmanes tanto chiitas como sunitas etc, en ese caldo de cultivo también surgen los Hermanos Musulmanes que por el contrario quieren imponer el Islam y la parte que ellos defienden y que yo desconozco.
    También se habla de matrimonio, y mucho. Creo entender que los paises de oriente no entienden el matrimonio como los occidentales, allí el matrimonio es concertadp por los padres, y bajo su tutela, de ahí una vez mas Ahmad, que tubo el valor de enamorarse dos veces y casarse con su segunda novia, todo un desafía para la potestad paterna.
    En resjmen la novela al principio me pareció un poco complicada por los nombres en árabe, pero una vez me acostumbré me acabó gustando, de Maphuz ya había leido ·El callejón de los Milagros” que también habla del Cairo de esa época, aunque no se centra tanto en una familia sino en los habitantes de ese callejón.
    En definitiva si me dejarán ponerle una calificación yo diría que es buena, aunque referente a mostrar la realidad histórica me pareció confusa,en la novela, o es confusa en la realidad histórica que puede ser lo más `probable, lo cierto es que descubrí muchas facetas del mundo islámico que desconocía, como es su gusto por el vino, que yo siempre pensé que era tabú y en la novela incluso se llega a alabar, al vino y los poetas, bueno eso y otras muchas cosas.
    Me despido para no alargarme más Un saludo, espero vuestra próxima elección..

  5. Ana María Heinze 8 de octubre de 2015 a 4:34 #

    Hola gente ! He terminado mi lectura y quiero compartir con ustedes, primero la experiencia colectiva de compartir la lectura y enriquecerme con los comentarios de todos ,nunca fui parte de un club de lectura , para mi todo es un descubrimiento y de verdad estoy agradecida de haberlos encontrado, a todos gracias y a vos Chus gracias y me parece excelente tu mediación y el compromiso en todo esto.

    Ahora va lo mío … Como muchos Kamal me pareció un personaje conductor del relato de la familia , me conmovió esta incapacidad de proveerse una vida, la escena con Budur en la calle , el adiós me mató , él no lo logra , se siente ese momento crucial , y esa decisión mezquina de preservar su mundo y no arriesgarse , creo que una de las características de estar en la vida es atreverse a correr riesgos , es la posibilidad de un vivir creativo y él no lo logra, Mafhuz logra en esa escena ese momento crucial del personaje , y en ese instante parece mostrarnos la realidad de la renuncia . Muy fuerte para mi, me quedé ahí pegada, solo adiós .

    Creo no poder hacer un análisis muy ordenado , son como momentos que me dicen, me hablan , me conmueven …otro momento es Ahmad en la carcel, ese instánte en que la teoría se encarna , “¡ahí estaban sus semejantes!?…. Y esa sombría y mísera existencia ….. Ese era el pueblo y se angustiaba de solo pensar tocarlos . Ese momento a solas confrontado a su discurso y la realidad, me conmovió , me llevo a pensar y reflexionar sobre muchos discursos que a veces se vuelven vacíos y débiles por esa falta de confrontación con la realidad, excelente ese momento , creo que en ese instante me conquisto Ahmad.

    Las mujeres y su realidad siempre estuvieron presentes en el relato, el contexto cultural, el momento histórico no me permite hacer un análisis muy corto o superfluo, quizás por el compromiso que siento con el tema, están presentas todas esas mujeres que de alguna manera me han permitido entender procesos de desigualdad y poder, Mafhuz las presenta, las muestra y ante la muerte de la madre el reconocimiento de la potencia y el valor de su vida . Hay muchas mujeres , son también ellas el motor de la historia. Con Amina agonizando se cierra la historia, eso es un protagonismo que se agradece como mujer.

    La lectura me sedujo, me parece que Mafhuz tiene esa universalidad en la definición de sus personajes, que trasciende lo cultural, èl me conquisto, logramos entendernos , un libro excelente.

    Abrazos a todos y todas

  6. Luisa 9 de octubre de 2015 a 14:23 #

    Hola a todos,a mi me encantó la lectura, coincido con comentarios precedentes sobre el mimo con que Mahfuz trata a todos los personajes, sin juzgarlos. Su libro es como un escaparate en donde expone una variedad de objetos y el que lo mira, juzga y opina. Por supuesto el autor no es tan aséptico y cuando construye el personaje te va induciendo, de manera muy sutil a través de sus comportamientos, conversaciones y pensamientos, a que lo juzgues como lo juzgaría él; por eso hay personajes que a todos nos deleitan o otros con lo que no nos identificamos.

    Lo que mas me gustó es la indulgencia que expresa con los errores y faltas cometidos por sus personajes. Presenta al ser humano como un poliedro de múltiples caras, algo complejo y que debe ser visto como un todo. Por ello hay personajes que a pesar de haber cometido actos poco dignos, tienen aspectos que los humanizan y nos impiden aborrecerlos sin condiciones. Lo recalca cuando dice que tiene fe en el hombre. Si en vez de usar la lupa, usas la perspectiva es posible que veas lo positivo del ser humano, que lo hay.

    Con respecto a la reacción final de Kamal con Budur pienso que se debe a la confluencia de varias causas ,baja autoestima, su espíritu algo pusilánime al enfrentarse al mundo, su mala experiencia en el amor que lo dejó marcado de por vida, sus complejos físicos (enorme cabeza y nariz) que fueron burla por parte de Aida, pero también su poca fe en el matrimonio, lo ve a su alrededor, todos critican a sus esposas y la opresión del mismo los lleva a una doble vida para poder soportarlo.

    Mahfuz nos retrata una sociedad cariota desde el punto de vista de su burguesía, estructurada alrededor de la familia, pilar esencial tiranizada absolutamente por el patriarca, una sociedad radicalmente machista, muy hipócrita debido al papel fundamental de la religión que se mezcla con la política y que sufre una convulsión social debido al sometimiento como colonia o protectorado británico. Desconozco como ha evolucionado la sociedad egipcia desde 1944, más allá de sus revueltas sociales y políticas por la fallida primavera árabe pero salvando las distancias pienso que los esquemas de familia, machismo, religión, politización de toda la sociedad, no son tan distintos a los existentes en muchos países europeos en la misma época.

    Un saludo a todos

  7. Kelly 9 de octubre de 2015 a 15:02 #

    Hola a todos y bienvenida a los nuevos compañeros de lectura, ¡espero que les guste!!.
    Como a todos, el personaje que más nos ha interesado ha sido Kamal, con todas sus dudas y conflictos. Sin embargo, yo no creo que sea mezquindad o falta de valor lo que le lleva a no enfrentarse a lo real, sobre todo el matrimonio; más bien me parece un exceso de responsabilidad, es una persona tan profunda, analiza tanto todo lo que puede suponer en su vida, que se ve impotente para llevarlo a cabo bien, para hacerlo como su padre o Yasín, no le interesa, pretende una entrega total que le supondría abandonar lo demás y también perder su libertad, :Dedicar todo su tiempo a problemas de subsistencia, que su tiempo se mida en dinero”, que en realidad es así,
    “el matrimonio es una celda”,. El cree que le hombre se casa por egoísmo, para ser atendido y mimado sin dar nada a cambio, ni perder nada, como hacen los que conoce.. supongo que todo esto sera autobiográfico, pues el autor se caso mayor… Creo que hoy en día muchas personas tienen esas mismas dudas respecto al matrimonio o a los hijos, ante la enorme responsabilidad que conllevan….
    A través del encuentro con Budur, nos va narrando la historia de Aidda, de la que tanto habíamos esperado, una historia triste…Él parece recuperar por un tiempo el gusto por la vida, el interés, “una luz en la intensa oscuridad de su vida”, donde la importancia se prodigaba sólo a esos enigmas inutiles, como Hegel …y había olvidado que una sonrisa podía hacer temblar la tierra”.. Pero también se da cuenta que en realidad lo que busca es una estúpida fantasía, la ilusión de recuperar el pasado, la juventud perdida,…y creo que esa consciencia de que lo que busca no existe es lo que le lleva a la decisión de dejar pasar esa oportunidad.
    POr primera vez, nos deja un capítulo en la novela, en que la protagonista es una mujer:la viuda, nos deja ver su mente y sus sentimientos. Como ya hemos hablado anteriormente, el papel de la mujer está totalmente reducido a la casa y la familia hasta que llega la periodista. Aquí nos refleja una vez más, lo que supone ser mujer en el Islam, “su vida tras las celosías, esperando a su señor”, el único consuelo la fe y la religión, sin él, su vida ya no tiene sentido…sólo existe en función de él, no como persona.
    El problema de los radicales islámicos y su guerra santa, la única solución es la cultura,” la difusión de la ciencia sería la garantía de su expulsión”
    Por encima de todo planea el paso del tiempo como todo lo que marca la vida del hombre; cuando se reúne con un amigo de juventud y ya no tienen nada en común: “ël había muerto y su amigo también…” “el tiempo es el peor enemigo del hombre”…
    Muy curioso y también muy real como comenta Ana María, es el encuentro de Ahmad en la cárcel ,con el pueblo al que cree representar, un choque habitual entre aquellas personas que dedican su vida a defender el pueblo y apenas lo conocen en la realidad, y cuando lo conocen se preguntan si en realidad vale la pena “¿éste es el pueblo a cuyo servicio había vivido?…Cuando él mismo reconoce que hay que creer en esos ideales, pero también combatirlos como una vana aspiración, lo cual nos deja una paradoja muy interesante….
    El final lo deja abierto, pero con una escena para mí muy significativa, ambos personajes comprando al mismo tiempo: uno una corbata negra para la muerte y el otro artículos de bebé para la vida…. real como la vida misma… la vida y la muerte en permanente contacto e irremisiblemente unidas una a la otra, el inicio y el final ineludibles, quizá sea el Tiempo el verdadero protagonista de la novela.
    Me ha resultado muy interesante.
    Saludos a todos.

  8. Lory 9 de octubre de 2015 a 17:59 #

    Hola de nuevo: tengo la sensación de llevar leyendo este libro, 6 meses o así, dada nuestra forma, casi exhaustiva, de comentarlo.
    Mi personaje favorito ya dije en el comentario anterior que me había ganado Ahmad aunque en la primera parte fue Kamal. No hay ningún personaje que no me haya gustado, si acaso, los que representan el abuso de poder, tanto al conseguirlo por dinero o amistad, como los que lo ejercen de forma corrupta. Hay un personaje de mujer en la sombra y quiero rescatarlo; ya no tengo el libro y no lo apunté, pero es Umm … la criada. Me parece un personaje tierno, cercano que apoya y tira hacia delante siempre.
    Aquí dejo caer una pregunta: ¿creéis que hay un punto de venganza hacia Aida del que Budur es el objeto que lo sufre en el abandono de Kamal?
    La detención de Ahmad y su hermano me revolvió bastante. Trajo hasta mi el recuerdo de Sidi muerto hace unos años en las cárceles egipcias acusado de oposición al régimen.
    Muy bueno el comentario de Kelly acerca de la paradoja que se plantea en ese espacio y que me resuena totalmente Zen: encontrar para dejar.
    Como alguna apuntáis por ahí, voy a salto de mata tocando aquí y allá ya que no escribo antes lo que voy a comentar y sale así.
    Jadiga nos muestra como la intolerancia es y está mucho más arraigada en las mujeres a pesar de que la sufren.
    La peli que saque de la biblioteca (El edificio Yacobian) me sirvió genial para visualizar parte del entramado de este libro, a pesar de que se desarrolla unos años más tarde.
    El final con la muerte de Haniyya es de nuevo un punto de inflexión como lo han sido las otras muertes que refleja. Con la vida y la muerte termina Mafuz su historia, su crónica de una época
    No volvería a leerla pero ha sido interesante y enriquecedora.
    Buen fin de semana a todos. Nos vemos en el próximo.

    • Marta 11 de octubre de 2015 a 0:52 #

      Hola, yo no creo que haya intención de venganza en la incapacidad de Kamal para expresar sus sentimientos a Budur. Más bien pienso que se juntan muchas cosas y, como siempre, Kamal es incapaz de pasar de la teoría a la práctica. Quizá se enamora de Budur por el simple parecido con Aída o porque le hace sentirse más cerca de ella. Quizá es una búsqueda de una segunda oportunidad en el amor. Como Kamal es tan complejo cualquiera puede ser la respuesta correcta o en realida yo creo que todas ellas lo son.
      Se vuelve a sentir vivo, recupera la ilusión perdida, también puede ser una manera de volver a sentirse joven.
      Es también una vía de escape a toda la seriedad que conlleva el ser adulto. Cuando uno es joven y se enamora no piensa en nada más. Durante los días que él se dedica a seguir a Budur no se preocupa de la política ni de nada
      Pero una vez más roza la felicidad pero es incapaz de lanzarse a por ella.

  9. Yési 13 de octubre de 2015 a 6:40 #

    En esta última parte, el capítulo 38 habla como se siente de afligida Amina tras la muerte del señor y que no haya fuerzas ninguna…
    En los restantes capítulos, en lo que concierne a kamal, se ve como siente miedo al matrimonio, por el rechazo supongo y también se pregunta, si ha hecho algo de su vida o sólo la malgasto, cuando en el último capítulo la madre esta a punto de morir.
    Por otra parte los hijos de Jadima, son muy opuestos entre sí, cada uno con sus ideales, uno creyente y otro totalmente opuesto, y por como está Egipto en lo que a política se refiere, van los dos presos.
    Yasin por su parte sigue en las mismas, con el vino e igual de mujeriego.
    Está tercera parte me pareció más apetecible de leer y en general decir que me resulto un poco complicado pero en esencia bonito el libro.
    Gracias Chus.

  10. Marta (two) 13 de octubre de 2015 a 12:07 #

    Hola a todos: no hemos podido escribir algo hasta ahora pero la novela me ha parecido excelente.

    Al principio me costó mucho hacerme con los nombres de los personajes, se agradeció el árbol genealógico de la primera página.

    Aunque es cierto que Kamal se convierte en el hilo conductor de la historia, el resto de los personajes están muy bien dibujados, con sus matices y sus propios problemas, aunque también echo de menos más profundidad en los personajes femeninos. A mí me llama la atención Redwan, sugerida su condición de homosexual en un mundo que no habla del tema…

    Y en cuanto a Kamal, es interesante, complejo, encerrado en sus libros, que es lo que realmente le llena, pero por otro lado, siempre dándole vueltas a la idea de que se pierde la vida real sumergido en las palabras: por un lado sólo tiene relaciones de pareja platónicas, en las que no cuenta con la otra persona, y por otro lado vive con la decepción de ser un maestro que podía haber llegado a mucho más… como si nunca estuviese satisfecho con sus elecciones. Es la idea de que las palabras estimulan y nos enriquecen la vida, pero sino se vive, sino se toman decisiones y uno se implica, el tiempo se escapa con cierta sensación de pérdida y de “lo que podría haber sido y no fue”.

    Aunque desconozco la vida política del Egipto del siglo pasado, me ha llamado la atención, como en cualquier otro país, la diversidad de las opiniones políticas de sus gentes, bien representadas aquí.

    Dan ganas de leerse los otros dos libros de la trilogía.

    Deseando empezar el siguiente.

    Un saludo.

  11. Lui 13 de octubre de 2015 a 18:10 #

    ¡Hola a todos! Esta vez me ha pillado el tren y he terminado la novela in extremis.Poco o nada puedo aportar a los comentarios de mis compañeros, lo lamento de veras , y espero que no me vuelva a ocurrir. me quedo con una aportación de Kelly que a mi también me ha venido a la cabeza, la importancia del tiempo como protagonista de la historia.

  12. fjbarral 16 de octubre de 2015 a 12:40 #

    Hola a tod@s,
    He terminado la novela hace poco, fuera también de plazo y tras un último tirón, por lo que no he podido participar en cada parte, por ir atrasado, aunque esto me ha permitido leer vuestros comentarios. Y aunque estoy de acuerdo en casi todo, discrepo en muchos detalles. 🙂
    Kamal es un personaje significativo, del que se siente que actúa supervisando y resumiendo el sentir de la familia y los tiempos, pero no cobra verdadero peso en la obra hasta la muerte de su padre. Por otra parte los personajes representan ideas y posturas o formas de entender, tanto del propio autor como de la sociedad egipcia. Así la obra, más que la historia de una familia en la sociedad egipcia, la entiendo como una introspección del propio escritor con su mundo interior y también el reflejo en este de la sociedad y la vida en la que está inserto. Así creo que todos son el autor en presencia o ideas, y al tiempo, constituye una alegoría de la sociedad que aprecia, aunque desde su punto de vista.
    El papel de las mujeres, no lo entiendo sólo como lo que se puede comprobar en una sociedad machistas, ya que creo que aún en ese caso habría más variedad. Creo que el autor, con su mente eminentemente racional que seguramente entenderá el sentimiento como debilidad, consideraría que son menos racionales y por tanto de menor consideración: su visión utilista del matrimonio, su casi siempre conformismo, su aceptación del abandono por ilustrarse y otras situaciones, creo que no las entiende como una necesidad de subsistencia sino como una forma de ser. Así, la única con una ideología la ve “hombruna”, perdiendo su principal baza que es la belleza para ser observada. Asimismo, lucha entre su necesidad de enamorarse y el evitar en caer en un abandono de la racionalidad, que es como creo que entiende el matrimonio (por la pérdida de tiempo es cosas más mundanas y de menor peso ético), para la que él se siente preparado y la marca como el objeto de su vida: el estudio y el pensamiento. En el caso de Budur, persigue un ideal y creo que no quiere alcanzarlo sino mantener la llama de la ilusión pero sin estorbos de tiempo en sus actividades, por eso cuando ella toma la iniciativa tiene que abandonarla porque ya no puede seguir fingiendo interés, y llega a criticarle el haber sido demasiado lanzada. Por otra parte, ella tiene que hacer un casamiento rápido para no mancillar su honor y no quedar marcada. El caso de la belleza observada como principal característica de la mujer se nos muestra en toda la obra en diferentes personajes, así como su papel de incitación al hombre.
    A lo largo de la novela nos muestra la dualidad cabeza-corazón de las personas, pero consideran la mayoría de los personajes predominante la primera, siendo la segunda terreno de los instintos y necesidades fisiológicas, de menor consideración.
    Me ha llamado la atención el uso de la tercera persona, pero centrada en cada personaje, haciéndonos ocupar el lugar de cada uno de ellos cuando han sido protagonistas, lo que ha propiciado la integración. Y el uso de comillas para reflejar los pensamientos del personaje en ciertos momentos, quizás para que nos consirásemos como un actor más o para reafirmar la literalidad de ciertos pensamientos.
    Le quedan las dudas de si su abandono de las cosas terrenales no será una traición a la Naturaleza y la sociedad, como le hace ver Ahmad, pero él siente que debe (quiere o necesita) seguir el camino para el que se considera llamado. Reconoce su alejamiento de las personas y situaciones, pero creo que lo considera necesario para poder acceder al mundo de las ideas.
    Se aprecia en toda la novela cierta aversión, en mayor o menor grado, a la política occidental por su papel de ocupación de su territorio y por el desprecio que muestra por sus costumbres y religión. En diferentes grados esto a supuesto el rechazo que se viene observando en oriente no sólo de estas políticas sino además de sus ideas y formas de pensar, callendo en el fundamentalismo y radicalización. Por su parte, el autor nos muestra diferentes grados en las posturas, y así encontramos no creyentes, algo creyentes, creyentes, muy creyentes y fundamentalistas. Cosa que no habría que olvidar, con nuestras ganas de simplificar, ya que no tenemos que ser de un grupo o su opuesto, ya que hay grados y matices.
    Finalmente decir que todo nos lo muestra con un estilo limpio y certero, que de forma sosegada nos va llevando por los personajes y sus situaciones (en cierta medida me ha recordado a escritores narrativos europeos descriptivos como Dickens). El título en castellano de la obra no me parece acertado ya que es un nombre propio, el nombre de un barrio, que no debería haberse traducido o haber indicado en el título “El barrio de la Azucarera”. Es como si hubiésemos traducido la denominación de una novela titulada “Toledo” por “La alegre”, que es su significado.

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