La azucarera: una obra sobre el tiempo y el hombre

14 Sep

Old Cairo O2. Foto en flickr de StuRap. Algunos derechos reservados.

Para hablar de esta novela tenemos que hacerlo inevitablemente de la trilogía a la que pertenece: La Trilogía de El Cairo (1956-1957), obra cumbre de la producción literaria de Naguib Mahfuz. Con esta obra finaliza la segunda etapa de su producción (1945-1957): las novelas realistas o de realismo social, también llamadas novelas cairotas (pues todas se desarrollan en El Cairo, ciudad que se convierte en un personaje más y muy importante). En ellas se dedicará a describir y analizar la realidad del Egipto contemporáneo a través de muy variados personajes y sus vidas. Son estas novelas las que consagrarán a Mahfuz como el mejor novelista árabe. La Trilogía es una novela-río, de generaciones, una saga, en la que se narra la vida y los cambios de una familia de la pequeña burguesía de El Cairo a lo largo de tres generaciones. Está plagada de personajes y matices y, a la vez, contiene muchísima información política, social e histórica de la época en que se desarrolla. Es importante resaltar que siempre va a haber un paralelismo entre el desarrollo histórico y el individual de cada personaje. Los conceptos de libertad, rebeldía, verdad, fe, justicia… los viven el país y los personajes al mismo tiempo en una confluencia magistral entre lo externo y lo interno o lo que viene a ser lo mismo entre la realidad y la ficción.

La acción de la Trilogía se desarrolla entre 1917 y 1944. Esta primera mitad del siglo XX es un periodo de conflictivo proceso político en el país. Egipto vive bajo un protectorado inglés, en realidad una verdadera ocupación mientras el pueblo lucha por liberarse de él a la vez que crece un exacerbado sentimiento nacionalista (personificado en el partido Wafd). A lo largo de estos años se producirá una progresiva conversión de Egipto en un estado independiente. Podemos decir que este periodo constituye el proceso de construcción de la nación egipcia moderna. La definitiva independencia vendrá en los años cincuenta. Y en este interesante y turbulento contexto político-social se desarrolla la vida de la familia Abd el-Gawwad. De la mano de Mahfuz recorremos las callejuelas, entramos en los hogares, participamos de intensas conversaciones políticas, asistimos a manifestaciones pero también vivimos y nos enamoramos o sufrimos a la vez que sus personajes. Mahfuz posee el don de convertir lo local en universal, algo que sólo los mejores novelistas consiguen. Lo que viven sus personajes, sobre todo en el ámbito interno e íntimo, nos atañe a todos los seres humanos: la búsqueda de la verdad, la libertad, el papel de la fe en choque con la ciencia, la justicia, el bien, el mal, el paso del tiempo pero también el amor, el dolor, la frustración, la alegría, la amistad, la familia, la muerte… Todo ello son sentimientos universales y da igual la época en que han sido vividos.

Todas las novelas de la Trilogía se desarrollan en el barrio cairota de al-Azhar (donde el autor pasó la primera parte de su vida) y los títulos de cada una de ellas son los nombres de las calles donde están las tres casas de los diferentes miembros de la familia. El conjunto de estas tres novelas, concebidas inicialmente por el autor como una sola pero que, dada su extensión, se dividieron en tres, las finalizó Mahfuz en 1952. Fecha clave en la historia egipcia pues fue entonces cuando se desarrolló una revolución que condujo al país a su independencia y, a la vez, a la desaparición irreversible de un sistema de vida, de una forma de gobierno (la monarquía), de una clase social (la aristocracia) y, sobre todo de una concepción del mundo más arcaica. De todo ello habla la Trilogía. Así, la primera generación (protagonista fundamental de la primera novela Entre dos palacios cuya acción se desarrolla entre 1917-1919) representa a esa sociedad conservadora y muy religiosa que a medida que vaya pasando el tiempo irá quedándose sin su lugar desbancada por la segunda generación (protagonista de la segunda novela El palacio del deseo cuya acción se desarrolla entre 1924 y 1927) que comienza a luchar anhelando una mayor libertad no sólo política. La Trilogía está construida sobre los cimientos de un conflicto generacional entre el peso de la tradición y las viejas estructuras y la evolución hacia otras más modernas.

Y llegamos a la tercera y última novela de la Trilogía que es la que vamos a leer nosotros. La acción de La azucarera (1957) empieza ocho años después, en 1935, y se extiende a lo largo de diez años hasta 1944. En la calle de la Azucarera (El-Sukkariyya) es donde vive Jadiga, una de las hijas del patriarca Ahmad Abd el-Gawwad. La primera generación es ya muy mayor y la enfermedad y muerte ronda sus vidas. La segunda ha entrado ya en franca decadencia por lo que es el momento de la tercera generación, los jóvenes nietos del señor Ahmad. Estos jóvenes serán los que representan las tres tendencias intelectuales e ideológicas más importantes del momento: la comunista (Ahmad Shawkat, hijo de Jadiga), la fundamentalista islámica (Abd el-Múnim Shawat, hermano del anterior y militante de los Hermanos Musulmanes) y la arribista y amoral, sin una ideología definida, que se apega al poder (Redwán, hijo de Yasín, el primogénito del señor Ahmad). La azucarera es la más abundante de las tres en cuanto a referencia y datos de la realidad histórico-política egipcia y está dedicada fundamentalmente a exponer las creencias de sus personajes, aunque sin perder de vista otro tipo de vicisitudes más personales de estos tales como el amor, el matrimonio, las enfermedades, la vida cotidiana en las casas…

Debo advertir que a pesar de ese protagonismo de cada generación en cada novela, en las tres confluyen y conviven todos los personajes de la familia en mayor o menor medida. Sabremos de las vidas, los pensamientos, la psicología y el devenir de cada uno de ellos. Y asimismo añadir que aunque no hayamos leído las dos primeras novelas podemos perfectamente leer esta tercera pues además de un árbol genealógico inicial que nos ayuda a saber quién es cada uno, en las primeras páginas se nos va informando de los cambios que se han ido produciendo a través del tiempo. De todas formas, en un comentario que publicaré en este post, cuando ya hayáis leído algunas páginas y os hayáis familiarizado con los personajes, os haré una sinopsis de las dos novelas anteriores. Yo no las he leído y he podido entender perfectamente ésta. Otra indicación que os quiero hacer es que no temáis perderos entre los datos históricos de un país que seguramente no conozcáis. Puede ocurrir que no sepáis alguna vez de qué están hablando (y ahí es ya cosa de cada uno si quiere informarse de la situación del país en esa época) pero no me perece lo más importante de la novela ya que lo realmente significativo, entre tanto nombre árabe y hechos políticos, son las ideas que quiere transmitir el autor (universales), las luchas internas de cada uno, las vicisitudes de la vida cotidiana, la personalidad de cada personaje, sus dudas, sus actos…

Mención aparte merece el personaje de Kamal, el hijo menor del patriarca Ahmad Abd el-Gawwad. Es un personaje importantísimo en la novela y tiene mucho protagonismo. Podemos decir que es el personaje más completo y más complejo. En La azucarera comienza con veintisiete años y termina con treinta y seis. Soltero, profesor de inglés en una escuela primaria, escribe artículos de filosofía para una revista y se pasa las horas libres encerrado en su habitación de la casa paterna leyendo y escribiendo. Está muy influenciado, aunque no sólo, por las lecturas de la literatura y la filosofía occidental. Es un solitario pero también acude a los cafés con sus amigos íntimos a hablar de política y de sus dudas, que son muchas. Kamal es un trasunto del autor, dicho por el mismo Mahfuz: Yo soy Kamal Abd el-Gawwad en la Trilogía y añade Kamal refleja mi crisis ideológica, que es, según creo, la crisis de una generación. Kamal representa el escepticismo como postura ideológica. Es un intelectual que no pasa a la acción después de vivir una crisis (en la segunda novela) muy profunda en la que se cuestiona todo. Ya tendremos tiempo de hablar de él pero a mí me ha cautivado completamente. Todas sus dudas, sus opiniones, sus actos… Es muy imperfecto pero a la vez muy humano y refleja, en mi opinión, muy bien, curiosamente, el espíritu de nuestra época por lo que yo lo siento muy cercano.

Naguib Mahfuz leyó siempre, además de la literatura árabe contemporánea, a muchos autores occidentales, especialmente a los grandes novelistas del siglo XIX, pero también a los del XX: Balzac, Zola, Flaubert, Tolstoi, Dostoievski, Chejov, Pérez Galdós, Ibsen, Mann, Proust, Joyce, Woolf, Kafka, Faulkner, Camus…, por lo que está muy influenciado por ellos, sobre todo en la técnica. Pero sobre todo amaba a Shakespeare (sucumbí al encanto de Shakespeare, su ironía, su énfasis. Entre él y yo se estableció una complicidad íntima, la que une a los amigos). Fue uno de los escritores árabes más abiertos a la civilización y a la literatura occidental sin abandonar en ningún momento sus profundas raíces árabes y fundamentalmente egipcias (para él Egipto fue el fundador de la civilización). Tampoco hay que olvidar que para construir sus personajes se basa en personas que conoció en las calles y en los cafés de su amado Cairo y en situaciones vividas por éstas en la vida real. Partiendo de esto, quiero comentar que un aspecto muy importante de las novelas de Mahfuz, y por lo tanto de su Trilogía, es la lucha entre el mundo tradicional y conservador, religioso, fiel seguidor del Corán y el que les llega por influjo de Occidente mucho más relajado en sus costumbres ( ahí tienen un papel clave los ingleses colonialistas que además de imponérseles políticamente trajeron consigo sus costumbres, sus ideas, su literatura…), pero sobre todo el del individuo libre que ha perdido la fe y trata de buscar la verdad por medio de la razón y la ciencia. El intelectual perdido entre tradición y modernidad. Kamal será el máximo exponente de esta lucha en la que parece que triunfa el individualismo de corte occidental frente al sentir colectivo del Islam.

La novela está escrita en 3ª persona omnisciente y en pasado. Hay que destacar la presencia de numerosos monólogos interiores fundamentalmente masculinos en los que el autor deja que fluyan libremente los pensamientos del personaje (influjo seguramente de sus lecturas occidentales). En la estructura de la novela vemos cómo en cada capítulo se van alternando los personajes, unos más protagonistas que otros. El desarrollo de los hechos es lineal, cronológico, propio de la novela realista en el que no se producen distorsiones ni rupturas graves, con saltos pequeños en el tiempo y algún flashback o analepsis. El ritmo es pausado. Su prosa es directa y versátil, sencilla pero elaborada (hay mucho trabajo detrás).

Se ha hablado mucho del papel que ocupa el tiempo en la Trilogía y se ha dicho que quizá el verdadero protagonista de ésta sea él ya que hay pocos acontecimientos propiamente dichos. Un suceder en el tiempo. El devenir de unos personajes en un contexto realista y social.

Respecto al espacio hay que diferenciar el interior del exterior. El primero se personifica en las casas donde la mujer es la principal protagonista. Muchas escenas se suceden en ellas con la familia hablando alrededor de la radio o el brasero. Y el exterior serían fundamentalmente los cafés y las calles: el mundo del hombre, de los negocios, de la política, de las diversiones. Podríamos decir que simbólicamente el interior es lo psicológico, la vida íntima y lo exterior, la política, lo social y el devenir histórico.

Habría mucho de qué hablar sobre el papel de la mujer en esta novela. Estamos en los años treinta y en un país árabe. Por un lado está la familia árabe tradicional en cuyo contexto las mujeres son sumisas, están la mayoría del tiempo en casa, dejan de estudiar en la primaria, su objetivo cuando crecen (pero muy jóvenes, con catorce o quince años) es el matrimonio, concertado por los padres. Por otro lado están las prostitutas y las bailarinas con las que se divierten los hombres y mantienen una relación de gran camaradería y confianza, incluso de amor (con algunas hasta se pueden llegar a casar). También es costumbre en los hombres divorciarse y volverse a casar. Pero en esta novela empieza a asomar tímidamente otro tipo de mujeres que se van emancipando: estudian en la universidad, participan de la lucha política, visten más occidentales… Ya hablaremos del papel de la mujer a lo largo de la lectura. Da para mucho. Y en la novela se observa un predominio de los hombres, sobre todo en la vida más activa. Asimismo, los personajes más sobresalientes de la novela son masculinos.

Pero Naguib Mahfuz no juzga. Sólo expone. Es objetivo, imparcial. Refleja una época sin tomar partido. Siempre muestra cariño y ternura hacia los personajes y hacia las situaciones vitales por las que estos pasan. No intenta, tampoco, disfrazar o disculpar miserias y mezquindades, ni tampoco se lamenta de ellas ni las ensalza. Son lo que son.

Para terminar esta introducción quisiera resaltar el carácter humano de la literatura de este autor. Mahfuz profundiza en el ser, en el hombre. Cala hondo en la condición humana. Penetra en el conocimiento de lo humano como quizás ningún otro escritor.

Os dejo una serie de enlaces para que podáis leer algunas de las entrevistas realizadas al autor. No es fácil encontrar mucho material en la red. Desconozco el porqué tratándose como se trata de un Premio Nobel de Literatura. Una es una entrevista realizada por Volkhard Windfuhr para el suplemento Babelia de El País en marzo de 2006. Otra fue realizada para la revista Intramuros en el verano de 2008 por Gamal Yusuf Zaky y, por último, la que fue la última entrevista concedida por Mahfuz en marzo de 2006 a Xavi Ayén.

Plazos
Vamos a dividir la lectura en tres partes debido a su extensión (299 págs.) y a su densidad. La primera, que leeremos a lo largo de una semana, nos llevará hasta el final del capítulo 16 (pág.107). Respecto al número de la página yo me baso en el ejemplar de Ediciones Martínez Roca. Si tenéis un ejemplar de otra editorial sólo tenéis que guiaros por los capítulos. Ya que hay muchos miembros nuevos, os reitero lo de siempre: escribir en este post, mientras vais leyendo a lo largo de esa semana, sólo vuestras impresiones iniciales sobre la lectura o sobre lo aquí escrito o sobre el contenido de las entrevistas… Pero no la comentéis en su totalidad. Cuando publique el post de análisis correspondiente a esta primera parte dentro de una semana, y todos ya hayáis leído dicha parte, entonces podréis explayaros ampliamente en vuestros comentarios sobre ella. ¡Buena lectura!

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10 comentarios to “La azucarera: una obra sobre el tiempo y el hombre”

  1. fjbarral 15 de septiembre de 2015 a 13:09 #

    … y de su discurso (leído en árabe y luego en inglés; http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1988/mahfouz-lecture.html)durante la entrega del Premio Nobel, un párrafo que puede ser significativo:

    “Soy el hijo de dos civilizaciones que en un cierto momento de la historia han formado un matrimonio feliz. La primera de ellas, de siete mil años de antigüedad, es la civilización faraónica; la segunda, de mil cuatrocientos años de antigüedad, es la civilización islámica.”

    La falta de información sobre este autor nos puede mostrar el escaso interés que, en general, para el mundo occidental resulta la cultura de otros pueblos. Creo que en su lectura hay que ponerse, aunque sea mínimamente, con los ojos de la sociedad de allí y es importante (fundamental) evitar darle a todo una interpretación occidental. Yo tuve ocasión de recibir un pequeño curso sobre el idioma árabe y las costumbres de algunos de sus pueblos, lo que ayuda a ver las cosas desde su perspectiva, aún las que no se comparten, para poder entenderlas. Sí, los grandes asuntos son universales, pero creo que se llega a ellos de muy diferentes formas, y puede que no sólo importe la meta sino el punto de vista y el camino. 🙂

  2. fjbarral 16 de septiembre de 2015 a 15:34 #

    Ya al principio de la obra se pueden encontrar cuestiones de costumbres… así, en su primer párrafo, cita a “Umm Hánafi”. Y habría que saber que existe la costumbre en ciertos países árabes de cambiarse el nombre o anteponerlo en el orden (en caso de considerar el nombre completo), por el de su primer hijo o primera hija (en este caso no suele haber distinción, aunque luego en la práctica ya es otra cosa). Y así, las partículas: “Abu” y “Umm”, significan respectivamente, “padre de” y “madre de”.
    Por lo que “Umm Hánafi”, significaría: “Madre de Hánafi”, siendo Hánafi el nombre de la hija. A esta característica de los nombre se le conoce como la Kunya. Y si queremos saber más, que nos puede hacer falta, de la “onomástica árabe” … https://es.wikipedia.org/wiki/Onom%C3%A1stica_%C3%A1rabe

  3. Lory 16 de septiembre de 2015 a 17:39 #

    Me impacta la noticia de la muerte de un grupo de turistas el mismo día que comienzo a leer La Azucarera (El-Sukkariyya) suena precioso. Y no puedo por menos de interrogarme: ¿Cómo ha cambiado la vida en El Cairo?…

  4. Luisa 17 de septiembre de 2015 a 16:47 #

    Estoy totalmente de acuerdo con fjbarral y además es extrapolable a cualquier crítica de acontecimientos, historia, costumbres,economía… Pienso que tendemos a analizar todo desde muestro propio presente. Es un buen ejercicio para la comprensión intentar variar nuestras coordenadas a otra dimensión de tiempo y lugar, mejoraría considerablemente nuestra tolerancia y entendimiento de otras realidades, nos haría ser más flexibles y menos dogmáticos.

  5. fjbarral 18 de septiembre de 2015 a 15:12 #

    Saludos,
    Lory, la muerte de los turistas mejicanos fue causada por el ejercito egipcio al confundirlo con terroristas (no sé donde queda eso del dar el alto y responder al fuego enemigo), ya que estaban en una zona comprometida.:-(
    Efectivamente, Luisa, cuando nos acercamos a otras culturas creo que deberíamos intentar conocer sus costumbres y evaluarlas desde su punto de vista, lo cual no nos impide criticarlas (ellos lo hacen), pero siempre como debería ser habitual en todos los casos desde el conocimiento más completo. 🙂
    En cuanto los fundamentalistas, creo que se catalogan muchos que no lo son como tales, por desconocimiento o de forma interesada por las autoridades, y que existe también un numero creciente de personas que se dejan arrastrar por interpretaciones más o menos religiosas que están ocasionando mucho daño, lo que es necesariamente criticable. Si habéis visto la película Múnich, se muestra que ante la necesidad de respuesta por el atentado a los atletas judíos en esa olimpiada (por los años 70 del pasado siglo, creo), se inició por el gobierno judío una serie de persecución de árabes que supuestamente se habían identificado como autores, lo que resultó falso ya que cogieron nombres al azar entre simpatizantes a los movimientos árabes sin saber si guardaban relación o no: sólo porque necesitaban una respuestas rápida y porque pensaron quizás que si no eran culpables por eso lo serían por otras cosas. Así funciona esto a veces. Así que hay que ser crítico con la información que nos llega.

  6. Salo Kon 19 de septiembre de 2015 a 13:21 #

    Aunque lo tuve como propósito, no había leído nada de Mahfuz, por lo cual la propuesta de leerlo me vino bien para abordarlo al fin. A pesar de que trata de una época lejana en el tiempo, y de una cultura bastante diferente a la nuestra, me gusta encontrar en este texto sensaciones y sentimientos con los cuales me identifico. A medida que avance en la lectura, espero poder ser un poco más explícito. Hay una cosa que quisiera señalar, ya que me impactó en la lectura de la presentación por parte de la administradora. Cuando presenta someramente a los personajes, se refiere a Redwan (hijo de Yasin), como “arribista y amoral, sin una ideología definida, que se apega al poder”. Me inquieta un poco esa definición de amoral. Lo define así por arribista y apegado al poder? O por no tener una ideología definida? En cualquiera de esos casos podríamos afirmar que vivimos en un mundo de amorales. O por el contrario, la cualidad de amoral se sumaría a las demás? En ese caso, a qué llama moral o amoralidad?

    • Ciberclub de lectura 19 de septiembre de 2015 a 16:57 #

      Hola Salo Kon, bienvenido primero al Club y gracias por tu comentario. Paso a contestarte: en principio, el dato lo saqué de un amplio estudio que leí sobre la obra de Naguib Mahfuz. En él se afirma que en la segunda etapa de la produccción literaria de Mahfuz, las novelas realistas, a la que pertenece “La Triología” y por lo tanto “La azucarera” (publicadas entre 1945-1957 pero que se refieren a tiempos anteriores, como ocure en La azucarera que se desarrolla entre 1935 y 1944), van a estar presente en algunas novelas (como en “El Cairo nuevo” y la ya nombrada “La azucarera”) los representantes de las tres tendencias intelectuales e ideológicas más importantes del momento: el comunismo, la religiosidad y la amoralidad. En la obra que estamos leyendo, como ya dije (y el estudio así lo afirma), se personifican, respectivamente, en los miembros de la tercera generación de la familia, Ahmad, Abd el-Múnim y Redwán. Lo he leído además en otros documentos sobre el autor resaltando estas tres opciones como un dato muy importante de la realidad del momento y que Mahfuz quiso plasmar. Me pareció interesante resaltarlo pues además, después de haber leído la novela, creo que es cierto.
      Cuando digo que Redwán representa la tendencia “arribista y amoral, sin una ideología definida, que se apega al poder”, la definición de amoral la asocio principalmente a su postura arribista, en su deseo de estar cerca del poder para conseguir un puesto importante o por el simple deseo de poder en sí mismo, ausente de una ideología propiamente dicha (al contrario y en oposición a sus primos). Todos los términos están relacionados, pero sobre todo recalco la asociación arribista-amoral.
      Sinceramente pienso que todo arribista es un amoral, no posee un concepto de moral que dé cuerpo a unas creencias de las que todo arribista carece aunque diga que las tiene para justificarse. Creo que está claro. No sé qué opináis los demás. Además, en estos tiempos que vivimos tenemos muchos ejemplos de este tipo de personas. Quizá sí que vivamos en un mundo en el que la amoralidad está muy presente, por supuesto no en todas las personas afortunadamente.
      No añado el término amoral para sumarlo a los demás términos como algo intríseco en sí mismo sino interrelacionado con ellos. A lo largo de la novela, y aquí tengo que hacer un spoiler y lo siento, el comportamiento y actitud de Redwán sugiere una posible homosexualidad (no es tanto spoiler porque en esta primera parte que comentaré mañana ya lo podemos vislumbrar). Por supuesto no me estoy refiriendo a eso cuando hablo de amoral. Quiero que eso quede claro. No sé si sería la opinión del autor que escribió estas novelas a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, años en los que en ningún país estaba muy aceptada la homosexualidad. Desconozco la oinión del autor, es evidente, pero tampoco Mahfuz carga las tintas en ese tema ni lo juzga (como no juzga a nadie en la novela, ya he hablado de esa importante característica de su literatura. Sólo expone los hechos). Pero mi postura personal está clara al no utilizar en ningún momento el término amoral en ese sentido.
      Espero haberte aclarado tus dudas. Y abro el debate a los demás para que dejen su opinión acerca de esta cuestión. Está muy bien, y ese es el espíritu del Club, que opinéis sobre todo lo que queráis y, por supuesto no tenéis que estar de acuerdo conmigo 🙂 La discusión y oposición de opiniones es bienvenida. Todo lo que genere debate enriquece nuestra lectura. ¡Por supuesto!

      • fjbarral 20 de septiembre de 2015 a 22:34 #

        Sin necesidad de entrar en valoraciones, en la propia definición de arribista (“Persona que progresa en la vida por medios rápidos y sin escrúpulos“) está implicita la amoralidad, ya que prospera sin consideraciones. La amoralidad, por si mismo no es una cracteristica totalmente negativa, ya que depende más de su uso … sería algo parecido a los conceptos de creyente o ateo. En cuanto al concepto de moralidad, creo que no se trata de algo ideologico, ni suele referirse a varios tipos o clases, sino más bien se considera grupal y se viene a referir a aceptar ciertos preceptos básicos (y normalmente de origen tradicional y antiguo) de conviencia y de respeto social. 🙂

  7. Kelly 19 de septiembre de 2015 a 21:54 #

    Hola a todos,
    De éste autor solamente había leído “La batalla de Tebas”, y a pesar de que la novela histórica es una de mis lecturas preferidas y de mi admiración por la historia egipcia,me resultó excesiva en su exaltación del pueblo egipcio. Aunque supongo que se debe a la época en que fue escrita de radicalismo nacionalista, para la expulsión de los británicos…
    Ésta en principio parece más realista y apegada a la realidad, aunque aún no tengo criterios para valorar la moralidad de Redwan todavía…
    Lo que sí me recuerda en sus planteamientos es “Los desorientados” de Maalouf, donde también entre los amigos se planteaban las diferentes ideologías de la época correspondiente y creo que bastante similares a estas: comunismo, islamismo radical,…
    Comentar que en El Cairo lo idolatran y organizan una ruta específica por los cafés y el barrio donde escribía, y en la que tuve la suerte de participar, aunque por supuesto, no nos enseñarían las zonas más miserables y desafortunadas.
    Saludos.

  8. Ciberclub de lectura 20 de septiembre de 2015 a 0:25 #

    Como os prometí, a continuación os hago una sinopsis de las dos novelas primeras que componen la “Trilogía de El Cairo”:

    ENTRE DOS PALACIOS (1956) muestra la vida de un comerciante acomodado, Ahmad Abd el-Gawwad, y de su familia, entre el 10 de noviembre de 1917 y el 8 de abril de 1919. Ahmad, de cuarenta y cinco años y su segunda mujer Amina, de cuarenta, están en el momento álgido de sus vidas y tienen tres hijos varones: Yasin (de un matrimonio previo), funcionario, Fahmi, estudiante de derecho, y Kamal, todavía en la escuela, y dos hijas: Jadiga, de veinte años, y Aisha, de diecisiete. Los Abd el-Gawwad son una familia con valores tradicionales: el padre es autoritario, la madre, sumisa y los hijos obedecen al padre al que también temen. La madre y sus dos hijas tienen prohibido salir de la casa y se ocupan de las labores domésticas. El señor Ahmad lleva una doble vida: la de su familia en casa donde se comporta con seriedad y dureza y la que lleva fuera de la casa en los cafés y los prostíbulos, con sus numerosos y fieles amigos, en la que es el alma de la fiesta, alegre, divertido, atrevido. En esta vida externa no se priva de ningún placer prohibido, incluídas borracheras y variadas amantes.
    El título de la novela se refiere a la calle donde habita la familia, Bayn Qasrayn. Esta calle se ubica en El Cairo viejo o fatimí y fue la primera de la ciudad, pues era la que separaba los dos palacios de los gobernantes del Califato fatimí.
    Ya avanzada la novela, Jadiga y Aisha se casan con los hermanos Shawkat y se van a vivir a la calle de al-Sukkariyya (La azucarera). Kamal, aún niño, es el testigo presencial y mudo de algunos de los acontecimientos más decisivos y, como trasunto del autor, a pesar de su edad, tiene ya en esta primera parte mucho protagonismo.
    Respecto a los hechos históricos aparece el final de la Primera Guerra Mundial, la Revolución egipcia de 1919 y el surgimiento del partido Wafd con su proyecto nacionalista. El Wafd lucha contra el dominio de los ingleses y la mayoría de los egipcios se identifican con su lucha.
    La novela concluye con una tragedia familiar. Fahmi muere asesinado mientras participaba en una manifestación pacífica que celebraba el regreso del líder nacionalista Saad Zaghloul, exiliado en Malta.

    PALACIO DEL DESEO (1957) comienza cinco años después de la muerte de Fahmi, en junio de 1924 y termina en agosto de 1927. Los personajes principales de la primera parte empiezan a ser desplazados por la segunda generación. El título hace referencia a la calle Qasr al-Sawq en donde se encuentra la casa donde vive Yasín que ha heredado de su madre. Yasín vive en ella con Maryam, su segunda esposa y después con Zannuba, una cantora-prostituta que se convierte en su mujer después de haber sido la animadora de las fiestas de su padre y también su amante. el señor Ahmad ve cómo sus hijos comienzan a cuestionar su tiránica autoridad al mismo tiempo que Egipto lucha por liberarse de la tutela colonial inglesa. A esta etapa se la conoce como el “experimento liberal en el gobierno egipcio”. Egipto deja de ser oficialmente un protectorado británico (pero no en la práctica aunque sí consigue cierta autonomía) y se convierte en monarquía parlamentaria con el partido Wafd a la cabeza. Un padre y una nación que vivían anclados en el islamismo tradicional asisten en pocos años a la influencia de la sociedad moderna occidental: un mundo en radical proceso de transformación. El país asiste a cierta apertura y a la relajación de las costumbres religiosas en forma de diversiones y excesos en el sexo y en la bebida así como en la manera de vestir, más occidental y nuevos conceptos de vida y belleza.
    El padre Ahmad se va dando cuenta de que la vejez le va alcanzando pero todavía continúa con su vida de juerguista intuyendo que ya le queda poco tiempo. La madre, Amina, dócil y puritana, se ve muy afectada por la muerte de su hijo Fahmi lo que la lleva a aumentar su religiosidad todavía más. El hijo mayor Yasín, sigue fielmente los pasos de su padre en cuanto a los vicios y a sus aventuras con las mujeres. Por su parte, Kamal adquiere aún más protagonismo. Está enamorado platónicamente de Aida Shaddad que vive en el barrio de al-Abbasiyya, fuera del viejo Cairo, donde se establece la nueva clase alta: sofisticada, cosmopolita y educada según los valores europeos. Pero ese amor no se verá nunca hecho realidad lo que le hará sufrir demasiado. A la vez, Kamal se convierte un ferviente buscador de la verdad. Estudia magisterio pero se inclina más por la literatura y sobre todo por la filosofía. Sus ricos amigos (es íntimo del hermano de Aida) le permiten adentrarse en esa clase alta tan europea, y Kamal, antaño muy devoto, experimenta una crisis religiosa y pierde la fe. Las dos hijas, Jadiga y Aisha, ya han dado descendencia a sus maridos, los hermanos Jalil e Ibrahim Shawkat.
    Uno de los capítulos más curiosos de la novela es aquel en el que el padre pide explicaciones a Kamal por un artículo que ha escrito en una revista sobre la teoría de la evolución de las especies de Darwin. El padre, analfabeto, que cree al pie de la letra lo que dice el Corán, encuentra esta teoría en contradicción flagrante con las crencias religiosas. De nuevo la esencia de esta segunda parte de la Trilogía: la lucha entre dos mundos (personificados por padre e hijo) en un momento de radical transformación.
    La novela termina con la muerte de los dos hijos varones y el marido de Aisha por fiebres tifoideas. Aisha, la más bella de las hijas, es la que peor suerte ha tenido y va a tener el la vida.

    Espero que con estas largas sinopsis os podáis situar mejor en la obra que estamos leyendo.

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