¿Cuándo vas a enfrentarte a la realidad?

22 Jun

The Opera House BW. Sydney. Foto en flickr de Giuseppe Angelè. Algunos derechos reservados.

Por fin llega el momento en el que Helen se sincera por primera vez con Nicola. Le habla de las dudas que tiene sobre la clínica, le dice que le parecen unos charlatanes. Nicola los defiende y afirma: si pierdo la fe, la única alternativa es abandonar y decir, de acuerdo, me rindo. Me muero. Cáncer, ven y llévame. Y ella lo último que quiere hacer es rendirse. Es entonces cuando Nicola habla sobre lo que piensa que ha sido su vida: He tenido una suerte asombrosa. Nací aceptablemente guapa, en una familia con dinero, y dotada de cierto talento. Pero lo malgasté todo. No me he sacado provecho. He sido perezosa. No he perseverado en nada. He fracasado y sencillamente he seguido hacia adelante. He echado a perder mi buena suerte. La he tirado por el desagüe. No es raro que ahora se me haya acabado. Así que el fracaso que siente Nicola es en gran parte el responsable de su actitud desesperada que le hace creer en cualquier solución que le permita seguir viviendo y poder quizás enmendar el concepto fallido que tiene de ella misma y de su vida.

A pesar de la conversación, Nicola continúa con el tratamiento y su fe en él. Reciben la visita de su sobrina Iris y de su novio Gab que vienen de Sidney a pasar un fin de semana con ellas. Desde el primer momento, Helen los siente como un apoyo ya que piensan más o menos como ella y conocen bien a Nicola (no olvidemos que los últimos seis meses han vivido con ella). Mientras esperan que ésta vuelva de la clínica Theodore, se ponen al día. Pero las malas noticias no tardan en llegar: Nicola está tan mal que no puede volver sola desde la clínica. Helen pierde los estribos y al final será el propio profesor Theodore la que la llevará a su casa porque vive en su zona. Helen se prepara para una confrontación en toda regla. Está dispuesta a cantarle las cuarenta y decirle que le va a denunciar. Los jóvenes la apoyan: muy bien, Helen. Listos para el baile. Ese apoyo le da a Helen más fuerzas aún. Cuando llegan, Nicola se arrastra a la cama realmente hecha trizas. Y empieza el enfrentamiento con Theodore que se muestra dispuesto a plantarle cara a Helen. Se defiende impasible ante las graves acusaciones de ésta. Entre otras “joyas” le dice que no ofrecen pronósticos a sus pacientes. La ironía, la burla e incluso la risa acompañan a sus respuestas. Helen pierde los estribos y sale de la casa. El profesor se marcha con el agradecimiento de Nicola que sigue en sus trece. La sensata Iris, que la conoce bien, se sincera acerca de lo que ha tenido que vivir esos seis meses: realmente llegué a pensar que tendría que acabar por matarla yo misma y ahorrarle las molestias al cáncer, y les cuenta su teoría: Nicola se niega a aceptar gran parte del horror de todo esto. Pero ese horror no desaparece. Es imposible, porque existe. Por tanto, otro tiene que vivirlo con ella de algún modo […] Nos ha asignado el papel de portadoras de todo lo malo, y de algún modo se lo hemos permitido. Va de un lado a otro con esa sonrisa horrenda en la cara, diciendo a todo el mundo que a mediados de la semana que viene se habrá curado, y entretanto los demás vamos dragando el fondo y recogiendo toda la angustia y la rabia que ella suelta por la borda. Sabias y certeras palabras las de Iris, ¿no creéis?

La conversación con Iris y Gab le ha dado la fuerza y el valor necesarios a Helen para enfrentarse a Nicola a la mañana siguiente cuando ésta aparece con su sonrisa inalterable. Eso y la ira que siente hacen que Helen por fin estalle y le diga todo lo que siente que le tiene que decir. No tiene ya ningún control sobre sus palabras y de su boca sale todo lo que lleva dentro esperando a salir. Palabras y acusaciones fuertes ante las que Nicola se defiende como puede. La propia Helen está asombrada de lo que dice: ¿Dónde tenía yo acumulada toda esa rabia? Salía de mí a borbotones como un vómito, y también se siente culpable: me atraganté de vergüenza: me sentí como una abusona, sorprendida con las manos en la masa. Pero no puede más: no soporto la falsedad. Me da asco. Al final acabaré perdiendo la cabeza. Iris va en su ayuda animándola a que siga hablando a la vez que abraza a Nicola que termina rindiéndose y comienza a llorar. Ante su rendición, Helen se suaviza: no soportamos verte sufrir así. No soportamos perderte. Deseamos cuidar de ti. Te queremos mucho. Pero tú te las das de valiente y nos mantienes a distancia. No podemos llegar a ti porque nos ahuyentas. Y haces que nos sintamos ridículas por preocuparnos. Nos agotas con ese estoicismo tuyo. Es como una máscara horrenda, una máscara que queremos arrancarte para encontrarte a ti. Nicola por fin habla arguyendo que nunca ha querido aburrir a la gente con sus sentimientos: he aprendido a mantener la boca cerrada y a mostrar una cara optimista. Helen le recuerda todo lo bueno que tiene: es una amiga leal, no es rencorosa, es muy generosa, divertida, sabe escuchar… Los demás nos sentimos libres cuando estamos contigo, ¿no lo sabías? ¿Crees que eso es malgastar tu vida? Después de un largo silencio Nicola apoyo el hombro contra el mío. Nos miramos a los ojos y desviamos la vista otra vez, francas y libres. Fue como sumergirnos en aguas serenas. Yo me pregunto y os pregunto: ¿entendemos a Nicola? Es fácil decir a los que no se sienten cercados por ella que hay que aceptar la muerte, pero ¿quién está realmente preparado para ello cuando llega? Es difícil el papel que le ha tocado vivir a Helen, yo la entiendo, pero también entiendo a Nicola. ¿Y vosotros?

Lo ocurrido les da una tregua que aprovechan para ir a un espectáculo de magia. Es simbólica y hermosa esta visita ya que creer en la magia es lo que necesita Nicola. El mago parece que sólo se dirige a ella: hay muchas formas de hacer desaparecer una cosa. ¿Quiere que le enseñe la manera rápida o la lenta? Nicola disfruta enormemente del espectáculo y de que se centre en ella y parece beber con los ojos todo lo que dice y hace el mago. Pero la tregua termina y cuando Iris y Gab se van, Nicola le dice a su sobrina que no va volver con ellos a Sidney, que quiere terminar el tratamiento: está decidida a conservar la fe en el profesor Theodore. Una vez sola, Helen se siente asustada pero decide, ante el aumento del dolor que sufre Nicola, ir a pedir una morfina más potente a la doctora Caplan. Ésta les dice que tienen que ir a un oncólogo que tome las riendas de su enfermedad. Nicola acepta y decide también dejar el tratamiento de la vitamina C: era por lo que yo había estado luchando, pero sentí que se me partía el corazón. Helen vive continuamente una situación contradictoria. Además Nicola le agradece que la haya acogido en su casa: sabía que apenas me quedaban fuerzas, las justas para llegar hasta ti, y le dice que ha sido muy valiente cuando le dijo toda la verdad. ¿Valiente? No sé cómo has podido perdonarme. Fui un monstruo. De nuevo la contradicción de la pobre Helen.

Cuando visitan al doctor Maloney, el oncólogo, éste decide hacerle una resonancia magnética y un escáner de huesos de inmediato. A Nicola le cae bien y se pone en sus manos. Los resultados son demoledores: la situación de Nicola es tan crítica que si no la sustituyen la vértebra C7 por un soporte de titanio puede quedar tetrapléjica. El mejor cirujano que puede hacerlo, el doctor Hathaway, está en Melbourne y a él acuden, pero Helen confía en que también en Sidney podrán operarla ya que en el fondo ella no puede más y desea que se vaya (¿egoísta?). Nicola comienza a ver la verdad y la realidad y no para de llorar: creía haber llegado a la cima de la montaña pero no estoy más que en las estribaciones. Ya no es necesario que Helen diga nada, será Nicola la que pronuncie las palabras: esto acaba en la muerte, ¿no?

Aunque Maloney sostiene que es Hathaway el que debe operarla, Helen intenta convencerla de que tiene que irse a Sidney donde tiene muchos amigos, más antiguos que ella, y a su familia, que en Melbourne no tienen el apoyo necesario para esa intervención ya que sólo cuenta con ella y ella no puede más, está agotada. Pero Nicola se resiste y piensa en llamar a amigos que la apoyen, opina que hay muchos que pueden venir a ayudarla, está pletórica de optimismo y sigue hacia adelante. Pero Helen no lo ve viable, piensa que es un delirio de ella, se siente invadida por la rabia, quiere salvar su vida. ¿Entendemos esta última reacción de Helen? ¿Qué opináis?

Finalmente Nicola se saldrá con la suya: no sabía entonces que el sueño delirante de Nicola, hacer venir a Melbourne a sus cuidadores y alojarlos en el hotel Windsor, se haría realidad, ni que al cabo de diez días regresaría a Sidney con el soporte de titanio del doctor Hathaway magistralmente implantando en la columna.

Helen irá numerosas veces a Sidney a ayudar a los amigos de Nicola que la están cuidando, no la abandona sino que contribuye en su convalecencia durmiendo incluso en el suelo. Se entrega a su amiga en cuerpo y alma echándola incluso de menos cuando no está en Sidney: te echo de menos. Me aburro. Preferiría estar limpiando la mierda de las baldosas del cuarto de baño de Iris. Cuando Nicola ya está moribunda la internarán en un hospital para casos terminales. Allí seguirán yendo sus amigos y Helen (no te vayas, por favor) a cuidarla y animarla. Su final será acorde a sus ideas: dos budistas la despedirán con sus cánticos. No tenía la menor idea de que Nicola, antes de marcharse de mi casa, me escribiría una carta de despedida con tales reproches a sí misma, con tal ternura y serena gratitud, que cuando la encontré, meses más tarde, en su astuto escondrijo, me eché a llorar a lágrima viva.

Pero Helen, recordando su actitud ante el hecho de que no podía seguir cuidándola, había estado segura de que si no sacaba a Nicola de mi casa al día siguiente, me hundiría en un pozo de cal viva donde la rabia me abrasaría y no quedaría de mí nada más que huesos desparramados sobre un paisaje arenoso. Pero también, a la vez, esa última noche yo me reconcomía de vergüenza, indignada conmigo misma por indignarme, por ser tan poco atenta con ella, tan cruel. Como dije en un anterior post, Helen Garner parece que escribió esta novela porque necesitaba realizar un ajuste de cuentas consigo misma ante lo que vivió con su amiga. Realista, sabía que no podía más pero, a la vez, sabía también que estaba traicionando a su querida Nicola. Esperamos que esta novela le haya traído la paz y la agradecemos este ejercicio de honestidad que nos muestra una situación tremendamente difícil que perfectamente podríamos vivir, con todas sus contradicciones, cualquiera de nosotros.

Plazos
Disponéis de una semana larga para dejar vuestros comentarios sobre esta última parte y sobre la novela en general. ¡Espero que sean muy numerosos! La novela se lo merece. Después, el Club se irá de vacaciones en julio y agosto y volveremos en septiembre con muchos más libros para leer y comentar.

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21 comentarios to “¿Cuándo vas a enfrentarte a la realidad?”

  1. Marta 22 de junio de 2015 a 19:36 #

    Hola de nuevo. La verdad es que la situación en la que se ve Helen es una de las más difíciles en las que puede estar una persona. Y es comprensible el eterno conflicto en el que se encuentra siempre respecto a Nicola. Cualquiera que haya vivido algo ya no igual pero sí parecido puede entenderlo.
    ¿Por qué Nicola acude a Helen y no a su familia o a sus otros amigos? Quizá porque ella sabe en el fondo que tarde o temprano Helen acabará estallando y diciéndole lo que piensa por muy difícil que le resulte. Quizá su familia no se atreva y menos sus amigos más antiguos. Yo creo que Nicola acude a Helen porque sabe que es la única que le dirá la verdad
    Nicola ha vivido siempre como le ha dado la gana y se topa con una enfermedad que no puede dominar. No puede vencer en esa batalla aunque lo intenta porque no sabe afrontarlo de otro modo y porque las ganas de vivir que tiene son enormes. Siente que ha desperdiciado su vida y supongo que llegados a una situación similar también se puede entender porque se piensa más en lo que nos queda por hacer que en lo que ya hemos hecho… no sé pero supongo que es posible que sea así
    Y Helen no la abandona en ningún momento aunque ella siente a veces que le ha fallado pero la carta que encuentra de Nicola, después de muerta, demuestra que ella no lo sintió así en absoluto
    Yo creo que es más difícil decirle a alguien que debe aceptar que se va a morir que no infundirle ánimos
    La verdad es que fue el libro que menos me gustó porque me resultó un tema muy difícil pero hay que leer de todo y de todo se aprende en esta vida.
    Feliz verano y nos vemos a la vuelta de vacaciones
    Gracias por todo Chus y una pregunta porque como soy nueva no me entero. En septiembre hay que darse de alta otra vez o no?

    • Ciberclub de lectura 30 de junio de 2015 a 22:13 #

      Gracias por tu comentario, Marta. No, no hay que darse de alta en septiembre. ¡Feliz verano!

  2. berta 22 de junio de 2015 a 21:15 #

    Hola a todos/todas, estoy de acuerdo con Marta en que Nicola lucha con todas sus fuerzas contra la enfermedad que tiene, y en que piensa que ha desperdiciado su vida, como dice Marta en su comentario esto es porque mira más hacia lo que le queda por hacer en su vida que a lo ya vivido.
    El libro no me ha gustado mucho por las constantes repeticiones, se repite y se repite lo mismo durante toda la novela, el Tratamiento con Vitamina C, las repercusiones de dicho tratamiento, los sudores, el cambio de sabánas cada día, el cansancio y agotamiento de la cuidadora, en este caso su amiga, que ve como se altera radicalmente su vida, no puede hacer su trabajo, no puede ver a su familia, está atada a Nicola y a los tratamientos de ésta, y se siente agotada e impotente al ver como su amiga va a esa clinica como última esperanza, donde sin duda la estan timando , y no se atreve a enfrentarse a la posibilidad de la muerte.
    El libro se deja leer rápido, pero es muy reiterativo, me ha aburrido un poco.
    Ah¡, veo por el comentario de Marta que habla de Septiembre, y me guatría preguntar si en julio y Agosto no vamos a leer y comentar otros libros, es decir si el club toma vacaciones, cosa necesaria sin duda para las personas que lo coordinan, bueno espero vuestras noticias y saber también si hay vacaciones cuándo se reanuda la actividad y como Marta saber si hace falta volver a darse de alta o no.Un saludo a todos/todas y espero vuestras notcias.

    • Ciberclub de lectura 30 de junio de 2015 a 22:15 #

      Gracias por tu comentario, Berta. Acabo de publicar un post en el que anuncio que nos vamos de vacaciones en julio y agosto y volveremos en septiembre. Y no, no hace falta darse de alta de nuevo.
      En verano aprovechamos todos para leer aquellos libros que nos apetecen o que no hemos tenido tiempo para hecerlo el resto del año. ¡Feliz verano!

  3. berta 22 de junio de 2015 a 21:32 #

    El libro no me ha encantado, se deja leer rápido, pero es muy reierativo, todo se repite.Los tratamientos con vitamina C, los sudores y escalofrios, el cambio de sábanas.
    Nicola no quiere enfrentarse a la posibilidad de la muerte, lucha como un a posesa, aún cuando todo parece indicar que en dicha clinica alternativa la esttán timando. El libro refleja también el agotamiento de la cuidadora, en este caso su amiga, deja de lado su trabajo, familia y amigos para cuidar de Nicola, y eso la desgasta hasta el extremo.
    Nicola lucha , yo creo que eso es lo que haríamos todos/@s en un caso similar, nadie quiere morir, nos aferramos a la vida ” con uñas y dientes”, nadie quiere enfrentarse al hecho de su propia muerte, es algo excesivamente traumático. El Libro no dedica muchas`páginas a este tema.Resuelve al final de forma rápida.
    Bueno, el libro se lee rápido y con facilidad pero es reiterativo en muchas cosas y deja sin abordar el final, la muerte de Nicola, lo resuelve rápido.No me ha gustado mucho la verdad.
    Bueno, desearos paseis todos/as, un muy feliz verano, y hasta la vuelta de vacaciones en Septiembre, que vendremos renovados/as, y descansados/as.Un Fuerta abrazo a todos/todas, y que lo paseis muy bien en Vacaciones.Hasta luego.

  4. SUSANA 23 de junio de 2015 a 15:35 #

    La novela nos plantea un dilema terrible que se encarna en la figura de Helen quien no sabe cómo acompañar a su amiga en los útimos momentos de su vida. Hay pasajes realmente duros y frases demoledoras…pag 69 “La muerte estaba en mi casa. Sus reglas apartaban la vida nueva con una fuerza atroz”. Pág 75 “la muerte no debe negarse,. Intentarlo es una presunción, Infunde locura en el alma. Absorbe la virtud. Envenena la amistad y a convierte en una farsa”. Nicola se aferra ella y le confía su destino, sabe que no le fallará, pero en su camino la va arrastrando…, socavándola y la ira entra en sus corazones como antídoto de supervivencia. Qué duro acompañar a un ser querido en tan terrible y sufrido final. El tema de las terapias alternativas y su juicio crítico pesa como una atmósfera latente en toda la historia. En su narración nos hace reflexionar sobre la vida y la muerte, la sinceridad y el respeto, el fracaso y la frustración, la lucha y la aceptación, ,la ira y la serenidad…..pese a parecer de fácil lectura por su brevedad no deja de resultar densa en su planteamiento y permite que reflexionemos sobre cómo nos colocaríamos en similares circunstancias abriendo un debate muy interesante sobre muchos aspectos de la existencia. Me ha gustado la elección y me ha reconciliado con la figura del cuidador, tan injustamente juzgada desde fuera. Quién no se atreve a comprender a Helen..!!!.Gracias Chus por la propuesta. Feliz verano a todos..nos vemos a la vuelta!!

  5. fjbarral 26 de junio de 2015 a 0:21 #

    Como ya apunté, el problema creo que no es el esfuerzo de Helen, sino el desgaste por lo que le usurpa de vida la enfermedad de Nicola. No la considera culpable, pero indudablemente le afecta. A lo largo de la novela, Helen, dice muchas veces que prefiere el trabajo físico porque el directo y se hace sin pensar, entonces el que le agota es el esfuerzo emocional. Le recrimina a Nicola lo que le quita de vida para cuidarla, aunque no la considere culpable de nada.
    Me ha asombrado el final de esta novela, cómo avanza lo que vendrá, sin tener necesidad de explicarlo y como lo deja cuando recupera su vida. ¡Muy interesante!

    • Ciberclub de lectura 30 de junio de 2015 a 22:22 #

      El final de la novela y a la vez el final de la vida de Nicola está muy logrado. Aún abandonando ésta la farsa curativa, no abandona su manera de ver la vida y así escoge morir con cánticos budistas y fiel a sus ideas. La autora prescinde del sentimentalismo y de datos innecesarios, pone distancia y delicadeza. Y Helen finalmente, después de haberlo dado todo, retoma su vida. Paz es la palabra que me sugiere este final.
      ¡Feliz verano, Francisco!

      • fjbarral 6 de julio de 2015 a 11:17 #

        ¡Feliz verano, Chus! 🙂

  6. Luisa 28 de junio de 2015 a 13:31 #

    Hola a todos de nuevo. Leí todo el libro de un tirón, me resultó fácil y entretenido.

    Pienso que Helen necesitaba escribir esta novela como un ejercicio de catarsis  debido a su sentimiento de culpabilidad y escribiendo sobre ello pretende aliviar esa losa. Sin embargo, nos transmite que ella deseaba hacerlo bien, seguramente sea así, pero la culpable fue Nicola por no querer aceptar su destino. Aquí no fue honesta.

    Sé, por experiencia personal, que vivir esto tiene un coste altísimo para el entorno del enfermo. Tu vida se detiene, tus planes se posponen, lo demás pasa a ser accesorio y secundario y ya solo piensas en atender, cuidar, mimar y pasar junta a ese ser querido el tiempo que le queda. Pero lo que te hace sufrir no és esto, lo que realmente te amarga es verlo sufrir, tanto psicológica como físicamente y si en algún momento ansias que termine no és por ti, es por él.

    Helen focaliza su terrible experiencia en el hecho de que Nicola no acepte su enfermedad. Se dice que morimos igual que hemos vivido, que la muerte solo es el broche a nuestra vida. Esto se corresponde perfectamente con la imagen que nos da de Nicola, alguien tremendamente vitalista y que no se rendirá fácilmente ante nada, incluido su inminente final. Pienso que no es nada reprochable. Vosotros pensáis que si no fuera así, si estuviera preparada para morir y Helen tuviera que ejercer de enfermera, viéndola sufrir, deteriorarse, con dolor  ¿no se lamentaría igualmente? Yo creo que también se quejaría porque el vínculo entre ellas no és lo suficientemente fuerte para soportarlo. Es diferente cuando se trata de tu padre, tu madre, tu pareja y no digamos un hijo, nunca te lamentas por ti porque la pena no te deja ver tu realidad, tu dejas de existir.

    Feliz verano a todos, comentaremos a la vuelta.

  7. CARMEN 29 de junio de 2015 a 15:12 #

    Hola, el libro me ha parecido interesante, como ya he comentado en la primera mitad se me ha hecho duro, de todos modos estoy de acuerdo con fjbarral en que el final ha sido asombroso, es de lo más explícito, lo resuelve en pocas páginas. La autora creo que buscaba poner a los lectores en la piel del cuidador al que se le asigna una serie de funciones sin estar forzado por vínculos familiares pero sí afectivos de manera positiva y negativa, ya que desaprueba el tratamiento que escoge su amiga. Nos deja ver lo duro de las tareas y cómo nos defendemos de ello y no por egoísmo si no que casi por supervivencia. Se repite un poco, tal y como ya se ha comentado, pero creo que es para darle ese enfoque del cuidador que día tras día y hora tras hora y noche tras noche ha de hacer prácticamente lo mismo .

    Bueno os deseo a tod@s feliz verano y muchas gracias Chus por tus elecciones. Saludiños.

    • Ciberclub de lectura 30 de junio de 2015 a 22:24 #

      Gracias por tu comentario, Carmen y por tus palabras. Me alegro de que te gusten las elecciones! ¡Feliz verano a ti también!

  8. jose vicente 30 de junio de 2015 a 12:40 #

    Hola amigos: ya hace tiempo que terminé de leer el libro y estaba esperando para leer los comentarios, a mi me pareció un libro fácil de leer y bueno, me gustaría recordar también todos los que me parecieron más interesantes de esta mi primera temporada en el club, por ejemplo La nieta del sr Linh, Un árbol crece en Brooklyn o en el mar no hay cocodrilos, a mi fueron los que más me gustaron, no se a vosotros´
    Os deseo unas buenas vacaciones, y espero seguir compartiendo con vosotros estos ratos tan literarios, yo voy seguir leyendo en verano, ahora mismo estoy con Luis Landero Juegos de la edad tardía, que me está encantando, y dejo para después La rubia de ojos Negros de Benjamin Black .
    Me gustaría conoceros en persona y tomar con vosotros un café, pero eso todavía no se puede hacer por internet. Bueno un saludo y buen verano.

    • Ciberclub de lectura 30 de junio de 2015 a 22:26 #

      Buenas elecciones literarias, José Vicente: Landero y Benjamin Black. Ya nos contarás que tal. A mí también me gustaría tomarme un café con vosotros pero estáis en sitios tan diferentes y algunos tan lejanos! Ojalá pudiéramos organizar una quedada… nunca se sabe.
      ¡Feliz verano!

  9. Karmen 30 de junio de 2015 a 20:25 #

    Me ha gustando mucho el libro, desde el principio me han caído muy bien Nicola y Helen; no me molestan las constantes repeticiones como los cambios de sábanas o la sonrisa de Nicola, quien ha pasado por situaciones similares sabe lo que hay y me parece que ayuda a empatizar con ella. Describe muchas situaciones cotidianas con detalles que le dan color y no me desagradan esas repeticiones. Helen va pasando de la satisfacción de ayudar y cuidar a alguien querido a la crispación de verse desbordada y perder en parte su vida, hasta tiene abandonada a su querida nieta.

    Por otro lado, no me gustaría que se metieran en el mismo saco este tipo de “tratamientos” fraudulentos junto con el yoga, la meditación, el vegetarianismo… que pueden resultar muy saludables, o incluso algunos tratamientos alternativos efectivos en cierta medida y para algunas dolencias como pueda ser la fitoterapia.

    Pienso que esta negación de la muerte y el no querer ver la realidad de Nicola no es infrecuente en pacientes terminales de cáncer, veo este autoengaño como un mecanismo defensivo de la mente del individuo; aunque en ocasiones como esta acabe pagando el cuidador. Nicola puede pecar de egoísmo, pero… ¿Y si nos ponemos en su lugar? ¿Qué haríamos cada uno de nosotros en su pellejo? Sinceramente… prefiero la actitud de esta mujer a la de los que se rinden a la primera y se dejan morir. Pero, la angustia y la rabia que Nicola obvia van a parar a todos los que le rodean… ¿Acaso son mejores los constantes lamentos de otros? Lo más triste de todo es que algunos aprovechen este sufrimiento para su propio beneficio. He sentido mucho el inevitable final.

    Me ha parecido un libro realista y duro, pero divertido gracias a su sutil humor.

    • Ciberclub de lectura 30 de junio de 2015 a 22:28 #

      Gracias por tu comentario, Karmen, y ¡feliz verano!

      • Karmen 1 de julio de 2015 a 11:00 #

        ¡Feliz verano! ¡Pasadlo todos muy bien!
        Un saludo.

  10. Lore 30 de junio de 2015 a 22:53 #

    Hola a todos,

    El libro se lee como dice una de las frases que vienen en la portada del libro de una sentada, por lo menos fue mi caso, elegí una rica de una playa con el mar de fonfo

  11. Lore 30 de junio de 2015 a 23:17 #

    Mi comentario estaba sin a acabar, un entorno agradable para un libro duro te pongas en la piel de cualquiera de las dos protagonistas. Para mi Nicola acude a su amiga Helen como tabla de comprensión, cariño y sinceridad, lo demás ya lo experimento incluida la desesperanza, en todo el proceso de su enfermedad. Es inhumano ver como se hace negocio con algo tan duro como es una enfermedad terminal. Yo creo en las terapias alternativas para dolencias pequeñas o continuas que te pueden ayudar a tener una mejor calidad de vida y curación con tiempo pero para casos graves y que necesiten de una intervención urgente y con unas medidas de acción rapidas,creo que no queda otra que la medicina tradicional pero entiendo perfectamente intentarlo, para aceptar que llega el final no nos prepara nadie y si además piensas que desperdiciaste tu vida y no te queda tiempo para arreglarla aun más. La verdad es que el libro se lee fácil te mece y te deja llevar cuesta abajo hasta el final donde se precipita en pocas líneas hacia lo inevitable y que se sabía desde que se rompe el espejo. Sin embargo te encuentras con que te deja pensando y dándole vueltas a la historia más tiempo del que te llevo leerlo. Creo que el cansancio de Helen es más psíquico que físico por ser una situación difícil de enfrentar lo que te agota las fuerzas y Nicola se agarra a ella como salvadora de su alma. Me parece una muy buena terapia la que hace la autora después de su vivencia ser capaz de plasmarlo, emocionar y sacar para afuera todo lo que le supuso esa experiencia en su vida.
    Feliz verano a todos, mi plan es leer alguno de los que por algún motivo no pude y acabar con el Retorno a Brideshead de Evelyn Waugh. Yo también apuesto por ese café algún día. Pasarlo bien, nos leemos en septiembre.

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