Así comienza mi nueva vida, así se crea la realidad

22 Abr

Rose Gardens, Hertfordshire, UK. Foto en flickr de ukgardenphotos. Algunos derechos reservados.

Lobbi prosigue su estancia en el pequeño pueblo dedicado a la reconstrucción del jardín. Todo transcurre plácidamente mientras se afana en aprender el dialecto local y mantiene conversaciones sobre los temas que ocupan su mente con el padre Tomás. Entre película y película, todas de gran calidad (algunos de cuyos títulos nos los detalla Anna Cristina en el anterior post), y copita y copita, Lobbi le habla al monje de la muerte, de su cuerpo y su sexualidad y del jardín. El padre Tomás le contesta en un tono relajado y no exento, a veces, de humor: son muy pocos los que se toman el tiempo suficiente para pensar en la muerte. Luego están también los que no tienen tiempo para morir. Ese grupo no hace más que crecer. Eres muy maduro, joven […] La gente se pasa la vida buscándose. Nadie logra encontrar la respuesta definitiva. Y lo cierto es que no me da la sensación de que estés en las últimas. Lobbi lo considera su padre espiritual. Las conversaciones con el monje, durante la estancia en el monasterio del joven, contribuirán en el camino hacia la madurez del muchacho aunque éste no se dé cuenta ya que piensa que si habla con él es para aliviar mi corazón.

Y cuando parece que todo va a continuar transcurriendo con la misma placidez, Lobbi recibe una carta de Anna, la madre de Flora Sol. Lobbi todavía no sabe que su vida va a cambiar radicalmente y que todo lo que va a ocurrir a partir de ese momento le va a conducir a una madurez aún mayor y también a resolver, por lo menos en parte, los temas que le preocupan. Anna tiene planes de irse al extranjero a ampliar sus estudios pero antes tiene que terminar su tesina y le pide al chico que se quede con su hija un mes. Ella irá al pueblo a llevarle a la niña. Precisamente cuando mi vida ha comenzado a rodar sin esfuerzo, el jardín ha sufrido cambios espectaculares y yo he empezado a decir casi automáticamente frases en la nueva lengua, sucede esto. Tenía dos opciones, decir que sí o que no. Nunca se me ha dado bien tomar decisiones categóricas y definitivas que excluyan todo lo demás. Desde luego, no cuando se trata de personas y sentimientos. Lobbi, a pesar de su desconcierto ante tal petición y las numerosas dudas que irrumpen en él, acepta. Se siente responsable de la criatura. Pero aunque acepta siente que sus objetivos: el jardín y poner en orden su propia vida, se van a ver interrumpidos y eso le preocupa.

Aun así, prepara todo para la llegada inminente de las dos. Alquila un piso (mi primera casa, después de la de mis padres), lo arregla, lo llena de flores, compra comida pensando en qué va a cocinar y todo lo que cree necesario mientras se interroga sobre lo que podrá necesitar un bebé de nueve meses. Desde el primer momento que ve a Anna se siente atraído por ella (antes ni se acordaba de qué color eran sus ojos): lo primero que se me ocurre al verla bajar del tren es que habría valido la pena conocerla mejor. Hace tres años ni siquiera me habría dado cuenta de la presencia de una chica como ella por la calle; hoy sería distinto, porque ya no soy el mismo hombre. La niña es una delicia: sociable, risueña, buena, inteligente, muy precoz para su edad… Mi hija extiende los brazos hacia mí. Lobbi se siente feliz, es como si su vida, de repente, cobrara sentido: en cuanto mi hija y su madre han entrado en mi casa, en mi primer intento de crear un hogar, es como si todo se iluminara, como si el piso se llenara de luz. Y, de nuevo, aparece su madre, percibe en la niña su presencia: donde estaba mamá también lucía siempre el sol, hiciera el tiempo que hiciese. De alguna forma, era toda ella luminosa […] Había luz en el cabello de mamá, igual que en el pelo de la niña. Lobbi se hace enseguida a la niña, todo le resulta increíblemente fácil y placentero, pareciera que siempre han estado juntos.

La narración de la novela está plagada de los detalles más nimios pero no por eso se hace pesada. La autora posee el don de narrar con fluidez y un ritmo lento, que no tedioso, todos los acontecimientos. Su prosa es limpia y avanza a pesar de tanto detalle. Es más, nos gustan los detalles, nos hace visualizar todo lo que ocurre. Creo que es la característica más señalada de su estilo. Por ejemplo, ocurre con todo lo referente a Flora Sol. Somos capaces de ver a ese encanto de niña, la manera en cómo gatea o sonríe o alza sus manitas o mira todo con gran curiosidad con sus grandes y expresivos ojos. Otra característica de esta novela es la empatía que la autora logra que sintamos con los personajes. Nos reconocemos en cosas de cada uno de ellos, nos gustan, los cogemos cariño, los entendemos. ¿Qué opináis vosotros?

Pero todavía va a haber más cambios. Anna decide finalmente quedarse con ellos mientras termina la tesina. Lobbi, que cada vez la ve más guapa, se siente contento a pesar de lo deprisa que está cambiando su vida: y pese a todo, en lo más hondo, de una forma extraña e indefinida, estoy encantado. Lobbi quizá piense que las cosas suceden sin que uno pueda hacer nada para evitarlo o prepararlo. Ambos se organizan para estar con la niña y poderse dedicar cada uno a sus quehaceres. En poco tiempo, el Lobbi que se sentía tan ajeno a formar un hogar, sólo con sus plantas, y una familia, se adapta entusiasmado y con gran facilidad a ambas cosas. Anna, en cambio, de vez en cuando parece ausente, es como si le preocupasen más sus estudios: me preocupa la fugacidad de sus momentos de alegría. No sabemos bien lo que quiere Anna ya que el punto de vista es siempre el de Lobbi.

Los dos se van conociendo con un ritmo pausado, como todo en la novela. A menudo Lobbi piensa en el invernadero donde concibieron a Flora Sol. El invernadero: el lugar más importante de la vida del muchacho, donde han pasado las cosas más decisivas de su vida. Mientras, la niña es como un don que les hubiera concedido el cielo. Como algunos habéis apuntado, la religión está muy presente en la historia. La niña se parece increíblemente a una pintura del niño Jesús que hay en la iglesia y que todos los días van a ver. Cuando van, Flora Sol se queda mirando fijamente a ese niño. Todo es como un milagro, hasta la luz que irradia la niña: es como si la niña estuviera siempre nimbada de luz, y no soy el único que se ha dado cuenta del brillo que rodea a mi hija. Además, la gente que está en contacto con ella sana de sus enfermedades: la vecina, la amiga de la vecina… Está radiante, yo soy un padre radiante y no puedo esperar a que Anna vuelva de la biblioteca para compartir con ella mi orgullo de padre. También me gustaría que mamá pudiera ver a su nieta, querría que mamá pudiera verme en mi papel de padre. ¿Le habría gustado Anna a mamá? Lobbi sigue en contacto con su padre a través de las llamadas telefónicas: me conmueve hablar con papá, nuestras conversaciones me despiertan toda clase de sentimientos. Siempre existe la posibilidad de que detrás de lo que dice esté acechando algún otro significado, que lo que realmente quiere transmitir esté muy por debajo de la superficie. El amor inunda a Lobbi: su hija, su madre, su padre, su hermano, Anna… Y Flora Sol es una niña confiada que ama todo lo que le rodea, igual que su padre: mi hija parece tan buenecita y siempre demuestra, incluso cuando sería preferible que no lo hiciera, un gran amor al mundo; nada le gusta tanto como dar palmas y acariciar a cualquier ser vivo que se ponga a su alcance. La niña madura a una velocidad asombrosa. Comienza a andar y Anna se da cuenta de que Lobbi tiene mucho que ver con todo esto. Ella siente una gran responsabilidad por ser madre.

Lobbi sigue preocupado por el aire ausente de Anna a pesar de que también es cariñosa y alegre. Se cuestiona lo diferentes que son los hombres de las mujeres y se pregunta qué es lo que le pasa a la madre de su hija. Él se siente cada vez más atraído por ella: admito que se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de que algo pueda nacer entre la madre de mi hija y yo […] No soy dueño de mi mente, pero de pronto siento deseos de acostarme con ella. Lobbi se está enamorando perdidamente: me siento tan desaforadamente feliz que no puedo ocultarlo. Me pilla totalmente por sorpresa el absurdo grado de mi alegría, como si estuviera descubriendo a Anna por primera vez. Finalmente comienzan una relación sexual que va in crescendo pero de la que no hablan: siento que no es posible aproximarse tanto a una mujer, que ella esté dentro de mí y yo dentro de ella. La quiero locamente y no me importa lo más mínimo que tengamos una hija juntos: ella es nueva y distinta […] ¿Qué haré con esta nueva intimidad? Es la primera vez que no me marcho después de acostarme con una chica. Lobbi lo habla con el padre Tomás que, de alguna manera, ocupa el lugar que ha dejado vacío su madre.

Lobbi está expectante. No hablan de lo que está pasando y él, de vez en cuando, continúa sintiendo ausente a Anna, no en la cama, sino durante la vida del día a día. Por fin hablan a instancias del chico y Anna le dice: no te enamores de mí, no sé si seré capaz de estar a tu altura. Anna se va, ya ha terminado lo que puede hacer allí y le confiesa que aunque él le parece un chico estupendo, bueno y generoso, ella está confusa en su interior: siento que tengo tantas cosas que hacer antes de poder convertirme en madre […] Es sólo que no estoy preparada para tener un niño […] Te quiero muchísimo, pero deseo estar sola un tiempo, unos años para encontrarme a mí misma y terminar los estudios. Creo que soy demasiado joven para fundar una familia. Ahora entendemos lo que le pasaba a Anna. Le confiesa que percibe que la niña y él tienen su mundo privado al que ella no pertenece y que se siente de más. Lobbi siente desgarrarse por dentro pero no pierde la compostura. Anna le pide que se quede con Flora Sol, se da cuenta de que no puede separarlos. Perdona. Dame seis meses. Son sus últimas palabras. Y se va. Lobbi, tranquilo, ya que todo queda abierto y tiene a la niña con él, decide volver con Flora Sol a Islandia, pero antes, en una última visita a la iglesia tiene una visión: miro directamente hacia la luz, hacia la claridad cegadora, y entonces es cuando la veo en lo más alto del ventanal del coro: la rosa purpúrea de ocho pétalos, exactamente cuando el primer rayo atraviesa la corola y se posa en la mejilla de la niña. La rosa candida. Y la luz, siempre la presencia de la luz. La luz que es la vida.

Plazos
Acabada esta hermosísima novela, es hora de comentarla. Disponéis de una semana más o menos para comentar esta segunda parte y toda la novela en general. Espero que los comentarios sean muchos y muy variados. Esta novela te deja un poso de bienestar que perdura: amor por la vida, por las cosas más sencillas así como por las más fundamentales.

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26 comentarios to “Así comienza mi nueva vida, así se crea la realidad”

  1. Roberto Goni 22 de abril de 2015 a 23:53 #

    Uno de los mayores aciertos y atractivos que encuentro en esta novela es el de la sensación de levedad que la autora consigue imprimir a la historia, una falsa sensación de facilidad, de comodidad, de sencillez en el flujo de lo que se cuenta. Es indudable que el estilo parco y desnudo con que nos cuenta las peripecias de Lobbi contribuye a provocar esta sensación aunque está claro que se trata de una sencillez muy medida, muy trabajada. El texto está tan desnudo de artificios, es tan directo que la poesía de lo que se cuenta es pura, nos da de lleno en la cara porque nos llega con palabras directas. Y en ese transcurrir fácil reconocemos como poco a poco se hace presente la intensidad de los sentimientos, somos testigos de la caída de muchas de las convicciones que Lobbi ha acarreado toda su vida ante una intimidad que cada vez duele más y que va saliendo a la luz a través de las confidencias y conversaciones con el padre Tomás.

    Hay además tantos temas tratados con sutileza en la historia… Temas como la masculinidad moderna, la nostalgia, la gestión del duelo, las relaciones de pareja, la belleza escondida en todos esos pequeños detalles de nuestras rutinas, la relación paterno filial. Y no hay que olvidar las descripciones gastronómicas o las botánicas que cubren la historia con un barniz que resalta sin duda los colores de lo contado.

    No quiero entrar al debate sobre si este libro formaría parte de esa nueva literatura femenina que a tantos gusta criticar o que otros defienden a ultranza, pero sí quiero reconocer que la historia está tratada con una delicadeza y sutileza tal que me cuadra perfectamente con el hecho de que provenga de una mujer islandesa. Y lo digo más por lo de islandesa (supongo que la dureza de una naturaleza tan cambiante como la de este país acaba por afectar a la sensibilidad de sus artistas) que por lo de ser mujer. De hecho creo que el personaje masculino está muy logrado y podría reconocerse en muchos de los jóvenes que viven hoy en día a nuestro alrededor, jóvenes para los que la cuestión de la diferencias de sexo es un debate ya superado.

    En definitiva, he disfrutado con la lectura mucho y me ha parecido una novela que nos entra simultáneamente por el olfato, el tacto o la vista. La leemos a través de los sentidos. Es de agradecer un poco de optimismo en la literatura, que nos sorprendan con esa esperanza en la naturaleza humana tan presente en todo momento en la historia, algo que brilla por su ausencia en la mayor parte de la literatura contemporánea mucho más centrada en la crítica existencial.

    A modo de resumen, podría finalmente describir la novela con las 3s: Sencilla, sutil y sincera.

    He disfrutado descubriendo una nueva voz, la de la literatura nórdica contemporánea alejada de la ya tan conocida novela negra.

    Un acierto la elección de este libro (al menos para mí… para gustos los colores).

    Un abrazo.

    Roberto.

    • belén 1 de mayo de 2015 a 12:55 #

      Qué bonito comentario!

  2. jose vicente 23 de abril de 2015 a 15:29 #

    Hola amigos: Esta novela me ha regalado muchos momentos buenisimos, para mi fue como irme a pasear a una plaza o a un jardín hermoso, realmente no puedo explicar más porque todo lo explicais vosotros, y muy bien explicado, me quedo con la rosa que nos regala al acabar la novela, y todo lo que de auténtico hay en ella.
    Me gustaría que durara un poco más, pero eso lo decidió la escritora.
    Un saludo.

  3. Rose 23 de abril de 2015 a 20:23 #

    Una dulce y conmovedora historia de amor con final feliz. Amor filial, amor fraternal, amor por la naturaleza… amor por la vida.
    Es un novela positiva, optimista y esperanzadora que apuesta por el lado amable de la vida.
    Buena elección.

    Roberto Goni, que sepas que sigo tus aventuras en la América profunda.

    • Roberto Goni 24 de abril de 2015 a 14:11 #

      Hola Rose. Qué sorpresa!! Jeje, gracias por seguirme. A ver si me pongo de nuevo manos a la obra y escribo algo… Estoy un poco vago últimamente.

      Un abrazo.

      R.

  4. Marta (two) 24 de abril de 2015 a 14:25 #

    Ha sido una experiencia luminosa y enriquecedora. Una hermosa historia del descubrimiento de lo que uno quiere en la vida: qué trabajo realizar, con quien convivir… y esa sensación de tener los ojos abiertos dispuestos a encontrar lo que pase por delante. Los personajes están dibujados como una acuarela, sugeridos, como pinceladas que nos permiten adivinar personalidades y sentimientos. Todo se va conociendo poco a poco, como en la vida misma.
    Identificamos en el protagonista una nueva forma de masculinidad que adivinamos en los que nos rodean, alejada de viejos tópicos. Lástima que no la escribiese un hombre…;-).
    Enhorabuena por la sugerencia porque era una autora que desconocíamos.

  5. Angeles 26 de abril de 2015 a 0:34 #

    Qué bonita historia cuando está convaleciente Arnljótur sueña con unas botas azules nuevas y que trabaja en una antigua rosaleda nada tiene color ni siquiera las rosas sólo las botas azules el sueño le lleva a su madre que está en lo alto de una escalera le abre la puerta y le invita a un té, la noche antes de irse Anna tiene el mismo sueño Arnljótur y la niña llevan botas azules nuevas y la esperan en lo alto de una escalera le abren la puerta y la invitan a un té si él consiguió su sueño convertir la antigua rosaleda en una de las más bellas del mundo y que florezca la rosa de ocho pétalos Anna puede también conseguir el suyo y volver en seis meses con ellos y tal vez tener otro hijo quien sabe…curiosamente la rosa de la vidriera al lado del altar, también tiene ocho pétalos unidos en la corola.

  6. Luisa 26 de abril de 2015 a 22:40 #

    Hola a todos, yo también pongo en valor el estilo sencillo, fluido, aparentemente fácil, la sensibilidad y la sutileza que emplea, y como según avanzas en la lectura percibes esa luminosidad que rodeaba a la madre y envuelve a la hija.

    Para mí ha sido un descubrimiento y un placer leer esta novela que ya habéis analizado acertadamente.

    Sin embargo hay algún aspecto en el que me resulta discutible o, como mínimo, novedosa.

    Uno de ellos es el instinto maternal versus paternal, algo que pienso que por desgracia no está superado totalmente. Muchas mujeres aún se siguen sintiendo culpables de tener que dejar a sus hijos al cuidado de terceras personas por motivos laborales, cosa que creo no sucede frecuentemente cuando los hombres desarrollan su rol de padres. En este punto me encantó la resolución que le da su autora al asunto.

    Por último, no encuentro muy real el hecho de que su madre se dedicase casi en exclusiva a su hijo gemelo sano. Por mi experiencia, los padres en general se vuelcan mucho más con los hijos que nacen con algún problema, casi siempre en detrimento del resto de los hermanos. Quizás tenga explicaciones culturales o sociales en un país muy diferente al nuestro.

    Un saludo

  7. Kelly 27 de abril de 2015 a 0:03 #

    Hola a todos,
    Como a los compañeros, me ha parecido una prosa bellisima y de una gran sensibilidad, que nos va describiendo todo su alrededor y sus sentimientos con tanta delicadeza.
    Continúan los temas principales de la primera parte:
    su incomprensión absoluta del mundo femenino, tanto de su madre, como de su pareja; su vida emocional,su impredicibilidad, sus dotes para ver los pensamientos antes de que él los haya acabado de pensar, etc. Lo que se acentúa al estar contado desde el punto de vista exclusivamente masculino, en ningún momento sabemos lo que pueden pensar Anna o su madre, sólo conocemos sus intentos por entenderlas y conocer su papel, pero ellas casi no existen en la novela, solo a través de lo que él intuye.
    La confusión que tiene con su vida, que en ingún momento parece tener claro ni lo que es, ni lo que quiere ser;incluso cuando llegan ellas y cambia totalmente la situación, va adaptándose pero sin ninguna planificación, su mente se va transformando en padre de un bebé, sin saber realmente lo que quiere conseguir.
    La religión, que se refleja en cada capítulo de la novela, bien a través de los padres del convento, sus visitas a la Iglesia con la niña, su parecido con la imagen de la Iglesia,incluso parece como si la niña hiciese milagros con los vecinos enfermos!!!., un bebé tan perfecto, casi como un Niño Jesús.
    La presencia de la madre, ahora además de por los recuerdos y por sus “conversaciones”,por la presencia de la niña, que tiene una “luz” parecida que todo lo ilumina.
    Estoy de acuerdo con Luisa, respecto al tratamiento de la maternidad, tanto una madre que se dedica en exclusiva a su hijo sano, como una madre que sin apenas conocer al padre deja a su hija con él para irse a estudiar, me resultan también muy extraños, aunque parece ser esa falta de sentimiento maternal lo que quiere reflejar la autora a lo largo de la novela, pues tanto el protagonista, como su padre, parecen tener sentimientos más fuertes hacia sus hijos que las madres. No sé si para representar el nuevo papel del padre en la sociedad moderna o como defensa de aquellas mujeres que realmente carecen de esa llamada maternal y se ven obligadas a ello por la sociedad.
    Respecto al final, me resulta demasiado abierto, aunque como dice Roberto Goñi, hay que agradecer a la autora el optimismo y la esperanza en la naturaleza humana, tan extraña en los autores actuales, pero echo en falta un final donde el personaje hubiese llegado a algunas conclusiones sobre su vida, hubiese madurado de verdad y no un dejarse llevar por las circunstancias, sin valorar en ningún momento su situación, la de su hija, su futuro, simplemente continuar viviendo a ver si Anna vuelve algún día, si criará solo a la niña…
    Aunque supongo que quizá todo esto está más bien en la mente de las mujeres: la planificación, la búsqueda de una meta, de mayor satisfacción, mientras que quizás los hombres son más conformistas y se dejan llevar más con la corriente.
    En cualquier caso un libro precioso.
    Saludos.

  8. Miranda 27 de abril de 2015 a 2:42 #

    Me parece que ya an tocado todos los puntos y resaltado otros. Asique solo agregare lo bien que me lo e pasado leyendo este hermoso libro, a sido un respiro de tranquilidad después de un día ajetreado. Muy burna elección, definitivamente me leere otro libro de la autora.
    Un saludo!

  9. María 27 de abril de 2015 a 10:11 #

    Hola,
    soy otra de las lectoras que no dejó de leer el libro, hasta terminarlo. Su lectura fácil, la armonía y sencillez de la narración engancha. Ha sido un placer. Gracias Chus!
    Comparto la mayoría de comentarios ya escritos….
    Durante la lectura, en varias ocasiones se percibe, la mala o no tan buena relación con el padre y la “maravillosa” relación que tenía con la madre. Creo que esto es lo normal cuando se trata de alguien que ya ha fallecido y más cuando es la propia madre. Se realzan ciertos aspectos de los recuerdos y se olvidan, se arrinconan los que en su tiempo fueron molestos y que proceden de la misma relación.
    También me gusta que aparezca en el libro y que se pueda reflexionar sobre el régimen de independencia que disfruta el hermano discapacitado.

    Saludos

  10. Silvia 27 de abril de 2015 a 12:58 #

    Seguimos con la historia con Lobbi instalado en el Monasterio y con sus visitas cinéfilas y sus conversaciones con el padre Tomás.

    No tengo muy claro si el padre Tomás es un aficionado al cine como forma de “escapar” un poco de la vida y utiliza el cine como instrumento de búsqueda de respuestas a sus inquietudes o realmente es su hobby. Dice “es curiosa esa exigencia de que el arte tenga que mostrar la realidad … . A mí me parece que ya tenemos suficiente vida cotidiana”. O, quizá, el cine es su punto de conexión con el mundo fuera del monasterio.

    Como la novela está narrada por Lobbi, nos faltan puntos de vista. Seguramente, con un narrador omnisciente la novela sería totalmente diferente y perdería está frescura, esta empatía con todos los personajes. Esta es una de las grandezas de la novela, del estilo de la autora. Conseguir que, con una sola voz narrativa, los lectores empaticemos con todos, incluida la vecina pesada que cree que Flora Sol es “milagrosa”. No juzgamos y sentimos la presencia a nuestro lado de todos los personajes. La novela transmite una “visualización” y una “presencia” de los sentidos: olemos el jardín, la comida que prepara Lobbi para su familia; “vemos” la casa donde viven, la calle principal del pueblo, el café dónde desayunan; “tocamos” la rosa de ocho petalos. Es un auténtico regalo para los sentidos!

    Las inquietudes de Lobbi persisten: la muerte, el cuerpo, “mientras intento poner en orden mi propia vida”, la religión sigue presente, la madre fallecida, … .Es un personaje muy reflexivo y, con la aparición de Anna, da la sensación de que los papeles se intercambian. Lo habitual es que la madre renuncie a sus estudios y asuma su maternidad. De hecho, Anna asumió ese papel y no hizo partícipe a Lobbi hasta ahora (salvo el parto y poco más). Y, conforme avanza la historia, es Anna la que siente que aún es joven para la maternidad y crear un hogar y la que necesita tiempo y Lobbi el que, desde el momento en que llegan al pueblo, tiene una conexión con su hija propia de una madre. Me refiero al sentimiento de la maternidad que las mujeres llevamos implícito en los genes, en nuestra identidad. Y quizá este es uno de los motivos que más me han llamado la atención de la novela. Que Lobbi no sea un personaje masculino al uso, que represente una masculinidad distinta. Que vayamos rompiendo ya la asunción de papeles y roles en la vida.

    Los flasbacks prácticamente ya han desaparecido en esta segunda parte. Ya tenemos la cronología de la historia en la mente gracias a las analepsis que nos hizo Lobbi durante su viaje desde Islandia hasta el monasterio.

    La relación con Anna es interesante, tienen contacto sexual pero son incapaces de dialogar, son dos desconocidos con una hija. Y la conexión, como decía de padre e hija, está narrada con tanto amor que hace partícipe al lector.

    El final abierto me ha descolocado un poco pues Anna le comenta que necesita tiempo, años para acabar los estudios y acaba pidiéndole que la espere seis meses. Años o meses?. Creo que ni ella sabe. Es lógico pensar que Lobbi la va a esperar pues con Flora Sol es feliz, tiene motivos suficientes para volver a casa pues ya ha encontrado su lugar en el mundo. Su motivo de huida (está claro que huía de casa para encontrarse a sí mismo) estaba al lado de la casa de su padre (Anna y Flora Sol) pero tuvo que hacer un viaje atravesando 5 países y reconstruir un jardín con una rosa para darse cuenta de ello. Hizo un viaje emocional. Y Anna también. Al llevarle a la niña para que ella pudiera hacer su tesina, hizo el mismo viaje interior que necesitaba. Tomaron conciencia de sus roles en el mundo gracias al viaje y a la corta convivencia como familia. Ya le dijo la madre a Lobbi “Un hogar es cuestión de dos personas”. Ahí es cuando entendemos la “ausencia” presente de Anna.

    La presencia de los recuerdos de la madre de Lobbi sigue, la relación con el padre a través de las llamadas de teléfono son suficientes para que Lobbi quiera volver a casa. Con su padre mantiene una relación curiosa en que sólo hablan de los platos que cocinaba la madre, de su vecina Bogga pero resultan suficientes para mantener viva la llama familiar. Es mucho más intensa la relación de Lobbi con su madre ya fallecida. Es una curiosa paradoja: la relación es intensa con la madre fallecida y “superficial” con su padre. Con la madre es una relación de recuerdos y con el padre es una relación de contacto telefónico.

    En definitiva, es una novela diferente, esperanzadora, de optimismo pues, como dice el padre Tomás: “las cosas empeoran solamente hasta un límite antes de volver a mejorar”. Es una novela de amor, de amor familiar, por la naturaleza, por la vida!

  11. Marta 29 de abril de 2015 a 9:55 #

    Hola, ya he dicho en el comentario de la primera parte que me ha encantado la novela y que de no estar en este club de lectura quizá no la hubiera leído nunca, así que gracias por ponerla en mi camino.
    La historia es muy bonita, Lobbi se va muy lejos de todo lo que ha sido su mundo para conseguir quizá respuestas a todas las preguntas que lo inquietan, sobre todo tras la muerte de su madre.
    Es curioso como él que creía que nunca formaría una familia de repente se encuentra con la suya propia y es feliz. Aprende a cocinar, a cuidar de su hija Flora Sol,… Y se da cuenta de que todo lo que necesita para ser feliz ya lo tenía en su casa: su padre, su hermano, Anna y Flora Sol.
    Intrigada me he quedado con la alusión al parecido de la niña con el niño Jesús de la iglesia del monasterio y con los supuestos poderes curativos de Flora Sol.
    Hay muchas cosas que quedan a la imaginación del lector. Yo quiero pensar que al final Anna también se da cuenta de que lo más importante para ella son su hija y Lobbi pero…
    Tras leer el libro le queda a uno una sensación de paz, de tranquilidad, de alegría… Ha sido una gozada leerlo

  12. berta 29 de abril de 2015 a 23:15 #

    Hola a todos y todas he leído vuetros comentarios y estoy en muchas cosas de acuerdo con muchos de vosotros, por ejemplo con goni en que el libro es unaprosa fácil,sutil y fluída.También con Kelly en que el libro esta escrito en primera persona y se centra en los pensamientos,sentimientos,emociones etc.de Lobbi,mientras los otros personajes están apenas perfilados y apenas descritos.También en lo del mensaje religioso del libro opino como Kelly,demasiado almibar,¿verdad?.´
    A mí me llama la atención la soledad de Lobbi, joven pero confuso y perdido tras la muerte de su madre a quien estaba muy unido.De repente es padre, de repente está viviendo con su bebe y la madre de su bebé en el pueblo donde trabaja(Por cierto si destacaría que Lobbi parece adorar la jardinería, de hecho está haciendo maravillas con la Rosaleda del Convento…)Yo veo algo fácil y no tan creíble que la madre del bebé recurra a Lobbi para ayudarla a cuidarlo, de hecho Lobbi y Anne no son ni siquiera amigos, lo que les une es que de su contacto sexual han engendrado un bebé.
    Claro que estoy de acuerdo con vosotros (por los comentarios que he leído) que el libro también da un cierto mensaje de esperanza, y positivismo.
    Sólo añadir que me ha llamado la atención que diga la autora que Lobbi y su hermano Josef,son gemelos, cuando en realidad son mellizos, los gemelos son idénticos, Lobbi y su hermano Josef son mellizos, no gemelos, pero este detalle no tiene tanta importancia.
    La novela me ha gustado mucho, aunque eso sí es muy almibarada y un poco irrealista.

  13. berta 29 de abril de 2015 a 23:30 #

    Hola atodos y todas de nuevo, sólo quería añadir, que no estoy de acuerdo con Silvia en que las mujeres tengamos instinto maternal implicíto y que Anne debiera dejar su tesis para cuidar de su bebé, Anne también podría haber decidido no tener el bebé.Efectivamente ellos no son ni siquiera amigos (me refiero a Lobbi y Anne) y ese bebé es sólo fruto de un encuentro sexual.También estoy de acuerdo con silvia en que los roles de padre y madre se difuminan, ambos cuidan de Flora Sol, ambos limpian la casa, compran etc etc.. Y añadir que el personaje principal (Lobbi), perdido y confuso, con la muerte de su madre reciente, se da cuenta que ser feliz está en las pequeñas cosas de la vida, estar primero con el Padre Tomás charlando y vindo buenas películas, descubriendo el pueblo en el que vive, conociendo a sus habitantes, y luego, viviendo con Flora Sol y Anne.El (Lobbi), por ahora no necesita más.

    • Silvia 30 de abril de 2015 a 10:22 #

      Hola! Quizá me expresé mal con el tema del instinto maternal. Quería decir que se supone que lo llevamos implícito por genética o por roles “inoculados” desde que el mundo es mundo pero que no todas las mujeres lo desarrollan o lo necesitan para sentirse féminas. Por eso, me cautivado que sea Lobbi quién parece adquirir este rol tan “instintivo”. La inversión de papeles y la conexión entre Lobbi y Flora Sol es uno de los puntos fuertes de la novela. Romper estereotipos. No todas las mujeres necesitan ser madres y no por ello dejan de ser mujeres. Anna requiere tiempo y lo entiendo y respeto. Lobbi buscaba la complicidad que él tenía con su madre sin ser consciente, se buscaba a sí mismo y la respuesta, creo, era Flora Sol.

  14. Isolda 30 de abril de 2015 a 17:24 #

    La novela me gustó, por que es ligera, me parece que está escrita con delicadeza. Es gratificante leer como un hombre se realiza a través de la paternidad y la comunión que tiene con su hija. Sin embargo el papel de Anna a veces no lo comprendo…de verdad no los necesita?

  15. belén 1 de mayo de 2015 a 12:58 #

    Hola a todos.

    Ya había leído esta novela hace bastante y la he recordado perfectamenbte ahora al leer las entradas y los comentarios.

    A mí lo que más me gustó fue imaginar cómo será la mentalidad de los islandeses.

    Pero yo no puedo dejar de pensar siempre lo mismo. El bueno, siempre es el que se queda. Con todos los matices del mundo pero siempre esa idea.

    Un saludo

    B

    • Iria 3 de mayo de 2015 a 0:23 #

      Me gustó la novela.
      El protagonista tiene una vida muy dura, con un padre anciano, un hermano autista y una madre que fallece en un accidente.
      Emprende un viaje hacia algún lugar para buscarse a sí mismo, y se encuentra con una vida inesperada, disfrutando de la paternidad y hasta conviviendo con la madre de su hija, que para él era una total desconocida.

  16. berta 3 de mayo de 2015 a 22:10 #

    Hola a todos y todas.Estoy de acuerdo con Iria en que Lobbi tiene emprende ese viaje para buscarse a sí mismo trás la muerte de su madre a la que él estaba muy unido.Para él vivir en el Monasterio es un comienzo, un trabajo, él adora la jardinería, de hecho tiene muchos planes con ese jardín, para convertirlo en una rosaleda tan hermosa como había sido en otros tiempos. Su relación de amistad con el padre Tomás es también interesante, ven buenas peliculas y charlan. Lobbi es joven y además está muy perdido o se come el tarro, con el cuerpo, la muerte y el sexo.Luego, cuando llegan su bebe y como el llama a Anna “la madre de su hija”, empieza a ser un ser de acción, cuida de su hija y ejerce la paternidad.Para él eso es crear realidad.Repito algo que ya comenté, los otros personajes apenas se atisban, todo lo que vemos lo vemos a través de Lobbi, el resto de personajes apenas están, sólo en función de Lobbi.Yo creo que Anne sí quiere a subebé, pero también quiere desarrollar su vida.Es decir que la faceta de Madre, para Anne ni siquiera es un rol, es algo normal, ha tenido a su bebé y lo quiere, pero ser madre no es algo exclusivo, es para ella una parte más de la vida, de su vida.

  17. Gloria 4 de mayo de 2015 a 15:18 #

    Esta segunda parte de la novela continúa con la sutileza, la sencillez y poesía que caracterizaron la primera. Creo que todo esta dicho: el concepto de una nueva masculinidad, el replanteamiento de la necesidad de maternidad en la mujer y su obligatoriedad social, la madurez que avanza en el personaje de Lobbi, la empatía de los seres humanos (recibimiento de Lobbi en el pueblo, el padre Tomás como compañero de cuitas y guía). Cosas que me chocaron o que me resultaron poco creibles: el parecido de la niña con la imagen, la sanación milagrosa en la que creen las vecinas, la no asunción inicial de responsabilidades en un nacimiento fuera del matrimonio (no se sabe cómo actúan las respectivas familias, sobre todo la de la chica ante una situación así, parece un tanto increible que la madre del bebé asuma en su totalidad la responsabilidad). El final abierto es necesario para sostener esa duda que nos quiere dejar la autora sobre lo que finalmente la madre del bebé va a hacer o decidir que sea su vida; sin embargo, a mi me deja un regusto amargo, no hay discusión, no hay debate no hay clarificación, sólo exposición de una necesidad por parte de la madre.

  18. CARMEN 4 de mayo de 2015 a 15:56 #

    Hola, evidentemente a estas alturas no creo que mi comentario vaya a aportar algo nuevo. De todos modos, esta novela me ha gustado por todo, su fondo, su forma… En muchos comentarios se ha hecho alusión a la poesía que se siente en la historia, a mi me parece que sobre todo en la primera mitad de la novela. También he sentido como un cierto paralelismo entre el viaje de los esquejes y la vida personal del protagonista desde niño. No sé a lo mejor es una impresión pero relaciono esquejes con niñez, de un lado a otro hasta que los mismos (esquejes) son plantados con el viaje personal del protagonista y florecen en la, probablemente, rosaleda más bonita del mundo, asume el cuidado de su hija. Saludos a tod@s.

  19. Alfonso 4 de mayo de 2015 a 17:19 #

    Buen día a todos.
    Antes de nada confesar mi nerviosismo por el comentario, prescindible, que haré a continuación.
    Confieso mi total ignorancia de esta autora y la absoluta y total rendición a su manera de contarnos la historia y el deseo de volver a visitarla. Cuando empecé a leer el libro ya estaba a punto de concluir la primera fase de lectura y mi intención era la de concluir el libro a toda costa; pero estaba claro que el libro merecía ser disfrutado a sorbos cortos, tan cortos como la dimensión de sus capítulos y paladear la sencillez de su prosa y debo confesar que lo disfruté.
    Gracias por haberme descubierto esta joya

  20. berta 4 de mayo de 2015 a 21:52 #

    Hola a Todos y todas,solo comentar, que estoy de acuerdo con el comentario de Gloria, en el sentido de que el rol de la maternidad ya no va implicito en las mujeres y también en que los bebes son del papá y la mamá, y a veces sólo del papá o sólo de la máma, o de dos papas o dos mamas. También en el cambio de mentalidad de las responsabilidades familiares, comprar, limpiar etc.Ya es de ambos miembros de la preja y eso es un motivo de alegría. Un saludo a todos y todas.

  21. Carolina 6 de mayo de 2015 a 19:33 #

    He llegado tarde esta vez con mis comentarios. Hubo problemas de correo y no recibí el libro hasta la quincena de abril, y estamos preparando una mudanza a otro país, algo que siempre consume cada minuto. En estos momentos de estrés, sentarme a leer este libro ha sido como encontrar un oasis. Coincido plenamente con los comentarios que se han hecho sobre el optimismo y la luminosidad de este libro, y me ha parecido una excelente elección. Me ha encantado que sea tan diferente al que leímos el mes pasado pero que al mismo tiempo me haya sido posible disfrutar de los dos. Esperando a que el próximo llegue por correo, me viene bien la demora para no atrasarme de nuevo, y el siguiente lo estaré recibiendo en nuestro nuevo destino donde los tiempos de entrega serán mas cortos. Disfruté mucho también leyendo los comentarios, estoy feliz de pertenecer a este grupo. Saludos a todos!

  22. Lui 7 de mayo de 2015 a 9:23 #

    Lamentablemente llego también tarde con mi comentario y poco nuevo puedo aportar. Estoy con mis compañeros con que esa aparente sencillez narrativa parece que no va a aportar nada profundo, pero vaya si lo hace.. La primera parte también me ha parecido una road movie en la que me ha gustado desentrañar los pequeños de a donde llega en avión, en que ciudad deja a su compañera de viaje, cual es ese destino final (y esa lengua en peligro de extinción…) Misterios que las nuevas tecnologías me han ayudado a desentrañar. La segunda parte me ha parecido una maravillosa reflexión sobre la maternidad y la paternidad, y sobre la vida y el amor…. y todo de una manera sencilla, como debería ser la vida… Estoy de acuerdo con que la narración en primera persona hace que nos centremos mayoritariamente en Lobi. Igualmente me parece un libro muy empático ya que entre otras cosas he podido rememorar a través de Lobi y Flora Sol pequeños recuerdos de mis niños a la edad de la niña, esas pequeñas tnterías que emboban a los padres…. Una pequeña joya

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