Busco las palabras adecuadas para esta nueva etapa de mi vida

14 Abr

Rosa candida. Foto en flickr de pippo.baron. Algunos derechos reservados.

Lo primero que nos dice Lobbi es que se va del país y que se va a llevar unos esquejes de rosas. Ya desde las primeras líneas aparecen su padre, de setenta y siete años de edad, su hermano gemelo Jósef, mentalmente atrasado, y la omnipresencia de su madre, muerta recientemente, a través de los platos que cocinaba, y que su padre quiere recuperar, y de su afición a la jardinería, especialmente a las rosas. Son una familia sencilla, el padre electricista y la madre ama de casa dedicada a su jardín, a la cocina y a sus “hombres”. Se quieren, son silenciosos y bastante especiales, en el buen sentido, todos ellos. A continuación aparecen la hija de Lobbi, Flora Sol, y su madre con la que no le une más que la cuarta parte de una noche, una quinta parte se acercaría más a la realidad. El padre está aferrado al recuerdo de la madre y no cesa de mencionarla. También desde el primer momento hay casualidades, a las que el padre, no así Lobbi, les da una importancia clave y nada casual: el cumpleaños de mamá, el día del nacimiento de su nieta y el día del fallecimiento de mamá, todo en la misma fecha del calendario, el siete de agosto. Más adelante sabremos que la madre de Lobbi y la madre de Flora Sol se llaman igual: Anna. ¿A qué creéis que se deben estas casualidades? ¿Azar o destino? ¿Qué nos quiere decir la autora?

Lobbi, de 22 años, ha sido un excelente estudiante toda su vida y después de cuatro meses trabajando en un pesquero en alta mar se va a otro país a reconstruir un jardín. Quiere ser jardinero, estar en contacto con las plantas al aire libre (decisión en la que tiene mucho que ver la relación que ha mantenido siempre con su madre: el jardín, ella y él como un todo indisoluble): me siento más a gusto en la tierra mojada, es muy distinto poder tocar plantas vivas […] Mi interés está en lo que crece de la tierra fértil. Aunque Lobbi no está seguro de casi nada (claro, que tampoco puedo ir y contarle a mi electricista que a lo mejor no sé lo que quiero, que puede ser difícil decidir algo así de una vez por todas, en un determinado momento de la vida), se cuestiona todo, duda pero, a la vez, su decisión de marcharse es lo único que parece que tiene claro: al principio me dirijo hacia el sol, no puede ser más simple. Quizá aún me esté buscando a mí mismo, pero al menos sé adónde voy. Su equipaje es ligero y lo más importante son los esquejes de las rosas que cuida con mimo a lo largo de todo el viaje. Asimismo, en el capítulo cinco nos deja claro los temas que le obsesionan y que serán un leitmotiv en toda la novela: soy un hombre de veintidós años de edad, y varias veces al día he de enfrascarme en pensamientos sobre la muerte, en segundo lugar, sobre el cuerpo, tanto el mío propio como el de los otros; y en tercer lugar, sobre rosas y otras plantas.

Esta primera parte es como una road movie de ritmo muy suave en la que el chico va narrando con todo detalle lo que ocurre, poniendo la atención hasta en las cosas más nimias: cuando amanezca de verdad, ya me habré alejado de la pardusca nieve sucia, la sal de la tierra permanecerá como mucho en forma de un círculo blanco en la puntera de mis zapatos. Hay hermosas descripciones, casi poéticas principalmente sobre la naturaleza: puedo contemplar los pájaros que se posan regularmente en los violáceos picos de lava en los variados colores del alba hasta donde alcanza la vista, una capa de color encima de otra, como una trágica composición musical in crescendo. El transcurrir del viaje está jalonado de frecuentes flash-back. Como dice Silvia acertadamente: “las analepsis están utilizadas para entrar en el recuerdo y en el pensamiento / conciencia interna de Arnljótur”. A través de ellas sabremos quién era su madre para él y el importante papel que ocupaba en la familia, la difícil y finalmente lograda construcción de su jardín (al final, todo crecía en el jardín de mamá, en sus manos todo echaba firmes raíces), cómo fue su trágica muerte en accidente de coche (emotiva escena que te pone los pelos de punta en la que la autora nos hace partícipes de la llamada teléfonica que la madre hace mientras se está muriendo para darles paz y tranquilizarlos), cómo fue su encuentro sexual en el invernadero con Anna y cómo se enteró de que iba a ser padre asistiendo incluso al nacimiento de su hija a pesar de no tener nada más que un encuentro casual con la madre durante el embarazo (hermosísima la noche que Lobbi pasa al lado de su hija recién nacida tomando conciencia de su paternidad y del milagro de la vida: examiné con detenimiento a la niña, me la bebí). Es importante resaltar que incluso en los flash-back la autora usa el tiempo presente. Me gustaría preguntaros qué opináis vosotros de esta elección en el tiempo verbal para narrar la historia.

La acción como he dicho transcurre lentamente. Lobbi toma un avión pero una inesperada apendicitis (que le hace pensar inicialmente que va a morir. Otra vez la muerte y reflexiones interesantes sobre ella) le obliga a tener que operarse en la ciudad a la que llega y convalecer en casa de su amiga del colegio más días de los que había planeado. La operación funciona también a modo de símbolo, es como el resurgir de un nuevo Lobbi, la madurez, la cicatriz, las marcas que deja la vida: no soy sino este nuevo cuerpo con cicatriz. Sensaciones, recuerdos y sueños no son ya lo que hacen que yo sea yo, sino que soy sobre todo un cuerpo de varón hecho de carne y hueso. La presencia de las mujeres es clave en el viaje: las azafatas y la pasajera del vuelo, las enfermeras que lo cuidan, su amiga con la que acaba compartiendo cama pero nada más, la vecina de su amiga a la que observa desde la ventana, la hija del dueño del restaurante-hotel a la que lleva en coche a su ciudad… con todas se plantea el tema del cuerpo, o sea del sexo, pero no hace nada por tenerlo, todo queda en su pensamiento. Se cuestiona qué lugar ocupa respecto a ellas: no estoy igual de seguro de si sería capaz de protegerla de lo que ella pudiera temer. Por regla general, las chicas tienen mucho más que decir que yo […] No es la primera vez que le pido a una mujer que decida por mí. Una vez repuesto, alquila un coche y comienza el viaje al monasterio de la rosaleda del que sólo sabemos que está en el sur. Todo el mundo es amable con él, como ocurre en el restaurante donde para a cenar y termina degustando numerosos y exquisitos platos (de nuevo la comida) por un módico precio. Duerme allí y continúa el viaje llevando a la chica, que estudia arte dramático, hasta su ciudad. En el largo viaje es cuando más flash-back hay, especialmente sobre la situación de su paternidad inesperada. Todos los recuerdos que Lobbi tiene ocupan un lugar en su viaje que en realidad es un encuentro consigo mismo. Y, a modo de anécdota, a casi todas estas mujeres acaba enseñándoles la foto de su pequeña hija de seis meses y medio dando lugar a una cómica situación sobre la ausencia del pelo de la niña, comentario que le enfada mucho al muchacho.

Lobbi se siente diferente a los demás hombres: yo no soy un manitas como los hombres de familia, que entre todos saben hacer de todo […] Yo no soy de esa clase de hombres. No concibe el concepto de hogar ni su lugar, como hombre, en él: cuanto más pienso en la posibilidad de fundar un hogar, tanto más claro veo que eso no es para mí. Otra cosa sería el jardín, podría pasarme tardes y noches enteras yo solo en el jardín. Lobbi es un hombre diferente. La autora nos quiere dejar claro que otro tipo de hombre es posible y Lobbi sería un buen ejemplo de él. Más adelante, en la segunda parte, veremos cómo se desarrolla este tipo de hombre.

Durante el viaje con la estudiante de arte dramático presencian un espantoso accidente de carretera. A pesar de lo terrible del hecho, hay belleza en lo que contemplan y en su reacción de apoyo mutuo: ahora que hemos sido testigos los dos de un accidente mortal, se puede decir que compartimos una experiencia vital […] nuestras vivencias comunes de las seis últimas horas, lado a lado en el coche, abarcan dos de los sucesos más importantes de la existencia humana: el nacimiento y la muerte, el principio y el fin. Si ella me preguntara con gesto decidido durante los cien últimos kilómetros del viaje si querría acostarme con ella, yo no me negaría. Los tres grandes temas en unas pocas líneas: la vida, la muerte y la sexualidad.

Finalmente llega a su destino. En el camino se ha ido encontrando con gente amable: la gente es increíblemente amable, yo soy de la opinión de que, en el fondo, el ser humano es bueno y honrado por naturaleza, si las condiciones se lo permiten, y que la gente suele hacer las cosas lo mejor que puede. Esta es una de las filosofías principales de esta novela. El pueblo es hermoso. Sobre una elevación rocosa, el monasterio al que se dirige está en lo más alto del roquedal. Los colores del lugar le recuerdan a la ropa que viste su hermano Jósef. A pesar de haberse ido, Lobbi echa de menos a su padre y a su hermano, los llama con mucha frecuencia, está muy unido a ellos y los quiere. En la aldea hablan un dialecto casi extinto que él está dispuesto a aprender. El padre Tomás, el superior del convento, le acoge con calidez. Es un personaje peculiar que habla numerosas lenguas cuyo hobby es ver películas de calidad en versión original (hay de todo menos películas de Hollywood) y siempre le invita a Lobbi a una copita de licor.

El joven va descubriendo al pueblo y a sus habitantes. En la iglesia encuentra una pintura de María con el niño Jesús, un niño que se parece increíblemente a su hija. Por fin está en el umbral de una de las rosaledas más famosas del mundo […] Mamá me enseñó el primer libro sobre la rosaleda cuando yo era sólo un chavalito, y en cualquiera de los que leído desde entonces sobre el cultivo de las rosas, en todas partes se menciona el jardín de los monjes, alejado de todo. Pero la rosaleda más famosa del mundo ya no es ni sombra de lo que fue y Lobbi se dispone a recuperar aquel maravilloso jardín de rosas. Es para lo que ha venido. Mentalmente visualiza todo lo que tiene que hacer para conseguirlo. Lo tiene claro. Se pone manos a la obra. Tiene trabajo para dos o tres meses pero me parece bastante probable que dentro de dos o tres meses no haya conseguido llegar a ninguna conclusión sobre mi vida. Me siento bien en el jardín, es agradable gozar la soledad entre los macizos de flores para reconocer los propios deseos y las propias aspiraciones. Lobbi está bien situado y, en el centro del jardín, luce con brillo propio la reina de todas las rosas: la Rosa candida.

Plazos
Es vuestro turno para comentar esta primera parte. Espero que los comentarios sean muy numerosos. Disponéis de una semana más o menos para hacerlo. A la vez que comentamos todo lo que se nos ocurra, seguiremos leyendo el libro desde el capítulo treinta y ocho (página 141) hasta el final de la novela.

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18 comentarios to “Busco las palabras adecuadas para esta nueva etapa de mi vida”

  1. Gloria 14 de abril de 2015 a 19:34 #

    La naturaleza en la novela se refleja como la lucha contra un medio inhóspito “tener que esperar toda la infancia para que crezca un solo árbol”. Me parece muy poética la afición compartida de madre e hijo por el jardín y las rosas del invernadero, en un país de estas características y la referencias que se hacen a la naturaleza “me siento más a gusto en la tierra mojada, a un laboratorio no llega el olor de la hierba después de un chaparrón.” “estoy contento pensando en el jardín, también dedico un tiempo considerable a pensar sobre el cuerpo mientras trabajo en la tierra”. Me hace gracia la comparación del musgo a una colchoneta de gimnasio, la dificultad de caminar sobre él y la propia consciencia y sensibilidad de Lobbi sobre la diferencia en la descripción simple de la naturaleza o de las plantas a una mujer sobre otros aspectos, como su color o su olor después de la lluvia, que dota a esa descripción de poesía y prepara el terreno para hablar de sentimientos.

    Coincido con el protagonista en su interés por la jardinería, efectivamente cuando uno necesita no pensar o ensimismarse en una tarea mecánica es ideal para la concentración. Te puedes pasar horas y horas sacando malas hierbas, dejando que los pensamientos se acerquen, observándolos desde fuera y dejando que se alejen. No hay nada más relajante para mí. Eso unido al efecto inmediato de un buen trabajo, lo agradecido que es cuidarlo y la contemplación de su belleza y del paso de las estaciones hace que esta afición sea una de mis favoritas. Me imagino que si encima tienes que luchar porque fructifique lo que plantas, debe ser un reto maravilloso por el disfrute que conlleva en una naturaleza poco propicia “esta es una tierra inmensamente bella y, aunque amo su gente y sus lugares, donde mejor queda es en los sellos” .

  2. Gloria 14 de abril de 2015 a 20:06 #

    Otro tema en el libro es el de la muerte. Hay una presencia constante de la madre muerta y de la manera en que la familia intenta recuperar la parte de lo que fue su vida anterior, buscando y repitiendo sus recetas; consumiendo los últimos tarros que ella guardó ,es una manera de mantenerla con ellos y reuniéndose en el momento de la comida, que suele ser de encuentro y charla sobre lo que nos sucede en el día a día.

    Creo que el protagonista sufre un trauma importante con el impacto terrible que debe causar en un joven darse cuenta que has sido la última persona que ha hablado con tu madre ya moribunda y el saber que a través de ti ha dejado su mensaje postrero para el resto de su familia. Es una de las escenas más tristes del libro , cuya narración se desliza sin escenas duras, salvo ésta y el accidente de coche de la pareja mayor, con una descripción para mi gusto demasiado escabrosa, debería haberse obviado la descripción del policia con la pierna en la mano.

    Son constantes las referencias de Lobbi a la cantidad de veces al día que piensa en la muerte, y sobre el momento de morir “la mayoría parece morir o demasiado tarde o demasiado pronto, nadie en el momento adecuado… luego llega un momento en que el tiempo se mide en cuartos de hora , finalmente en minutos, todos estamos en lo mismo”, ” no será todo cuestión de ir avanzando paso a paso hacia la tumba, podrá haber aún algo que me sorprenda?”.

    A pesar de la abundancia de referencias al tema de la muerte, no es un libro especialmente triste, la referencia poética a la naturaleza y su cuidado (sus delicados esquejes transportados con toda la delicadeza del mundos), la bondad del ser humano y la contemplación del viaje iniciático de este joven lo hace especialmente entretenido.

  3. Marta 15 de abril de 2015 a 9:51 #

    Estoy de acuerdo con que Lobbi tiene un trauma tras la muerte de su madre por varios motivos: porque él estaba muy unido a ella y porque el padre se lamenta de que sus últimas palabras no fuesen para él. En el libro Lobbi está preocupado por la muerte y aunque es un tema que aparece mucho es cierto que lo trata de una forma tan delicada que no provoca tristeza.
    Parece que las conversaciones entre padre e hijo son intrascendentes pero en realidad transmiten más de lo que parece. Es evidente que el padre está preocupado porque ve a Lobbi un poco perdido y sin una idea clara de lo que quiere hacer con su vida.
    Me ha encantado el momento en que le cuenta a la actriz a la que lleva en el coche cómo fue el nacimiento de su hija Flora Sol y la descripción de su noche en el hospital en la que no era capaz de apartar los ojos de ella. La ternura que se desprende cuando cuenta que la cogió y la acostó encima de él…
    Supongo que el protagonista tenía el listón muy alto en cuanto a la vida de pareja porque sus padres se querían mucho y entonces a él no le valía cualquier relación, necesitaba algo más.
    Y el hecho de que se sintiese más a gusto entre las flores y las plantas puede ser porque era una persona muy reservada a la que quizá le costase hablar de los sentimientos más que expresarlos. Las plantas requieren cuidados pero no explicaciones…
    Quizá decide ir a la rosaleda para alejarse del entorno en el que nota la ausencia de su madre, porque fue ella la que le habló desde pequeño de ese sitio, porque si puede reconstruir la rosaleda quizá también pueda encauzar su vida, porque quiere demostrarse a si mismo que puede hacerlo
    Es un libro muy tierno y me ha encantado leerlo

  4. Silvia 15 de abril de 2015 a 13:24 #

    Hace un año me habían recomendado a esta autora pero aún no había tenido la oportunidad de leerla. Ahora se que “Rosa candida” será el primero de los libros que leeré de ella. Ya tengo en mi poder “La mujer es una isla” y “La excepción”.

    Mi trayectoria como lectora ya me indica que cuando un libro tiene la apariencia de sencillez es de los que más poso dejan. Lo sencillo esconde y calla más de lo que dice y el juego con el lector es mayor.

    La novela está narrada en primera persona del presente lo que ya nos indica que nos está contando una historia. Seguramente, se la cuenta asimismo pero también a nosotros, los lectores. En la página 71 nos hace un pequeño guiño:” Claro, que así tengo tiempo para pensar en mis cosas, como dice papá; entiéndaseme, no es que espere haber llegado a ninguna conclusión al final de los mil seiscientos cincuenta y cuatro kilómetros”.

    La primera parte de la novela es un viaje en sentido metafórico. Nuestro protagonista está buscándose a sí mismo y necesita poner distancia y un hito para ello: la rosaleda. Es un chico joven pero maduro que se cuestiona la vida, la muerte, el sexo, la responsabilidad, la paternidad, la naturaleza, los lazos familiares y la conciencia corporal. En definitiva, todo aquello que conforma la vida. Es probable que estos planteamientos sean propios de la muerte de su madre a quién estaba tan apegada pues son múltiples los recuerdos que tiene de ella y nos cuenta, también de tener un hermano “autista” a quien ya cuidó en la incubadora y un padre mayor preocupado por nimiedades como excusa por no saberlo hacer mejor, creo yo.

    La religión también parece estar presente en la historia no sólo porque Lobby quiera ir al monasterio a cuidar del jardín sino porque la novela empieza contándonos “nuestra última cena”. Me parece una alusión bíblica. Así como el cuadro con el niño Jesús que le recuerda tanto a su hija.

    La comida como forma de recordar y tener presente a la madre también me parece muy interesante. Se dota a la madre de protagonismo cuando ya ha fallecido y, entiendo que para dejar constancia de cómo ésta muerte ha marcado a su familia -lógico por otro lado-. El padre la recuerda cocinando y Lobby en la jardinería y en consejos que le daba. El único que parece no tener voz ni recuerdo es, por ahora, Josef, el hermano gemelo retrasado de nuestro protagonista.

    Las escenas del viaje, de la naturaleza son muy “visuales”. Es una novela muy sensorial, se huele, se “ve”, se siente!

    Las dos escenas de los accidentes son crudas: el de la madre llamando a casa y el que ven Lobby y la hija del hotel del bosque en que se aloja una noche.

    Su paternidad descrita como “la consecuencia palpable de mi inconsciencia me estaba mirando” me parece soberbia. Cómo la asume y cómo se molesta cuando enseña fotos y todas las mujeres se fijan en que tiene poco pelo. Si divago un poco … pienso que su paternidad también es una sutil alusión al nacimiento de Jesús. Es como si hubiera sido concebida casi por el espíritu santo -por el breve lapsus de tiempo de la concepción- y por el viaje que emprende él. No se bien porque pero percibo cierto paralelismo.

    Que su hija Flora Sol nazca el mismo día que su madre nació y falleció no es gratuito. Es un símbolo de continuidad de la vida, nacer para morir, morir para nacer. Y que su madre se llamase Anna como la madre de su hija seguro que también es importante. Pero, por ahora, sólo es una intuición, forma parte de mi imaginario como lectora.

    Como la autora maneja los tiempos verbales, el flasback, el monólogo interior de Arnljótur está muy bien conseguido. No se hace difícil de leer y nos permite “intoducirnos” en la mente de Lobby (que tiene varios nombres para su padre).

  5. jose vicente 15 de abril de 2015 a 17:27 #

    Hola amigos: tengo que pensar bien lo que os quiero decir, para mi esta novela es sobre todo sincera, yo creo que utiliza la primera persona para realzar precisamente eso, la sinceridad, Lobby en todo momento nos muestra lo que piensa, lo hace de forma abierta, tanto sus dudas, como sus pensamientos, que son la muerte, el cuerpo y el sexo, a mi me encanta, lo cierto es que ya la leí espero al post del final para contaros mas cosas.. Por otra parte, a mi me parece que al pueblo, donde esta el convento es en España, me da a mi que pueda ser Euskadi, por aquello del idioma a punto de desaparecer.
    Lo cierto es que fue un placer leer esta novela, y le doy las gracias a Chus por haber escogido una novela tan buena y tan desconocida a la vez.
    Un saludo

    • Ciberclub de lectura 22 de abril de 2015 a 18:51 #

      Euskadi, curioso, ni se me había ocurrido… a mí me parece a veces que es Italia o quizás Francia, pero, realmente, no importa mucho. Lo importante, creo, es que es en el sur, un lugar totalmente diferente a su país, Islandia, situado en el norte más norte de Europa. Lobbi se va, y no creo que casualmente, a un país que no le recuerde en absoluto al suyo donde ha dejado el doloroso recuerdo de su madre muerta. Desea un cambio para encontrarse a sí mismo y necesita que todo sea diferente.

      • fjbarral 23 de abril de 2015 a 12:03 #

        El lugar donde cuida la rosaleda el protagonista de nuestra novela, me parece que está inspirado en la “abadía de Fontfroide es una abadía francesa del departamento de Aude a 14 km al sudoeste de Narbona, fundada como benedictina en el siglo XI (1093) por el vizconde de Narbona y acontecida cisterciense el 1145. La iglesia es del siglo XII mientras que el claustro es del siglo XIII. Tiene una rosaleda con 2.500 rosales.“. Está en la región de Languedoc-Rosellón, en Francia, en la que se habla una variante del occitano.
        Así, la lengua a punto de desaparecer podría ser el occitano: “El occitano o lengua de oc (occitan, lenga d’òc) es una lengua romance de Europa. Es hablada por unos dos millones de personas y diez millones tienen cierta competencia en el idioma, casi todas ellas en el sur de la actual Francia (al sur del río Loira), así como en Italia en los Valles Occitanos de los Alpes Piamonteses y en España en el Valle de Arán, en el Pirineo leridano.
        La estructura de la abadía asemeja un pequeño pueblo con panadería, hospedería y locales para ciertos servicios, y que cuenta con una rosaleda que si bien no es la más antigua, si se creó a principios del siglo XX, sufrió un gran incendio en 1989 y fue necesario replantarla … por lo que los datos coinciden. También tiene una parte en la que se mezclan los rosales con plantas aromáticas como la lavanda o el romero. Además para llegar a ella habría que atravesar Alemania y Francia, pasando por los alpes franceses o incluso suiza. 🙂
        El jardín de rosales de Fontfreda está situado sobre el antiguo cementerio. Durante muchos años se enterraron aquí a los monjes, legos y religiosos. Aquí se encuentran más de dos mil sepulturas, las primeras del siglo XII.
        En un segundo cercado, antes separado por un muro, se sepultaban a los laicos, generalmente benefactores de la abadía. En 1668 el cementerio dejó de funcionar como tal. A principios del siglo XX, el terreno de la antigua necrópolis fue utilizado para instalar en él una rosaleda. En 1986, un incendio provocado devasto el jardín que fue replantado en 1989. En total son cerca de 2.500 rosales de once colores distintos. En el cercado de San Simón hay otro jardín en el que las rosas se mezclan con plantas aromáticas como la lavanda o el romero.

        http://es.wikipedia.org/wiki/Abad%C3%ADa_de_Fontfroide

  6. Julia 15 de abril de 2015 a 20:23 #

    Hola a todos:
    Reconozco que he sido una mas de las poco disciplinadas que ya terminó la lectura. No voy a adelantarme en los comentarios, solo me gustaría resaltar lo fácil que resulta leer el libro y lo mucho que cuenta con un lenguaje sencillo, pero muy bien trabajado.
    Si me recuerdo con veintipocos años estaba igual de perdida, tratando de buscar mi camino y mi propia identidad, que Lobbi.
    Encuentro interesante que la autora nos dibuje un hombre tan alejado de los guerreros saqueadores y conquistadores que evocamos al pensar en los habitantes de de los Paises Nórdicos.
    Desconocía a esta autora y ha sido un agradable descubrimiento.
    Gracias Chus

  7. susana 16 de abril de 2015 a 17:19 #

    La rosa candida que da nombre a la novela simboliza lo infrecuente, lo efímero, aquello que por escaso necesita ser cuidado y que Lobby pretende hacer renacer en el jardín del monasterio.
    La conexión íntima y profunda del protagonista con su madre a través de las plantas que crecen arraigadas a la tierra excepcionalmente fértil al abrigo del invernadero hace que la vida se perpetúe en ese jardín lejano que sufre el abandono de los monjes.
    No es casual que engendre a su hija en el invernadero, lugar donde está la vida, las plantas, y tampoco que la persona con quien concibe a Flora Sol se llame Anna como su madre, un guiño de la autora que marca la continuidad de la vida: morir y crear vida. Ese invernadero es el mismo símbolo de protección que la incubadora es para su frágil hermano Josef al que proporciona el entorno necesario para que crezca.
    De otro lado la importancia que cobra la propia concepción de su cuerpo como ente que lo individualiza, fuera de la unidad dual con su madre, y que le sirve para comunicarse con otras personas, entre ellas y sobre todo las mujeres, con las que se plantea casi siempre un curioso sexo “consciente”, aunque éstas pasen efímeramente por su camino. Aunque no sólo las siente como objetos de deseo, también las busca como seres que le cuidan y protegen adoptando el rol de la madre a quien tanto echa de menos.
    Desde su operación de urgencia Lobby tomo también conciencia de su propia fragilidad y la muerte rodea otra vez sus pensamientos, partiendo del accidente de su madre, que pesa como una atmósfera siempre presente en la novela, no cesa de reflexionar en todo momento sobre la búsqueda de su camino, su lugar en el mundo, no sabe qué es lo que le deparará su viaje, pero sí que tiene una sola y clara idea de llevar los esquejes de rosa de su invernadero al jardín lejano que quiere resucitar, como si trasplantara a la vez que las flores la vida a ese inanimado jardín del monasterio.

    Al tocar la cicatriz, toca también su finitud, como hombre reflexiona sobre su existencia. Ya nada será igual desde ese momento.

    Tanto él como su familia, su padre y su hermano, quieren revivir a su madre sintiéndola en todas las cosas cotidianas que hacía para ellos. La forma en que el padre cocina los platos que ella preparaba y como Lobby cuida el legado de su invernadero…Pag 66 “Siento que mamá está empezando a desaparecer, me da tanto miedo no poder recordarlo todo dentro de poco…”

    La manera en que descubre su paternidad, la noche en que nace su hija, es una delicia, llena de ternura…
    La autora plasma la emoción y a través de miles de detalles nos propone un nuevo tipo de hombre alejado de los estereotipos y de las tareas que su padre se empeña en enseñarle
    “pag 49 ..cuando me pregunta algo sobre electricidad tengo la sensación de que está tomando el pulso a mi virilidad…

  8. Kelly 16 de abril de 2015 a 22:53 #

    Hola a todos,
    Los temas principales de la novela se repiten constantemente: las rosas, la muerte y el cuerpo, de diferentes formas a lo largo de lo que parece ser una camino iniciático del protagonista, a través de un antiguo camino de peregrinación, como a Silvia, a mi también me resulta curiosa la permanente conexión religiosa que se muestra en la vida y el camino del protagonista, con referencias constantes a ella, incluso la niña se parece al Niño Jesús de la Iglesia del pueblo, no sé si como fe en el Más Allá o como consolación a la muerte de su madre, supongo que lo desvelará más adelante.
    A pesar de haber desaparecido, casi se podría decir que la madre sigue siendo protagonista de las vidas de todos los que la rodeaban, está presente en su vida, en sus recuerdos, incluso en su forma de comportarse,…”esto diría mi madre, “tu madre no toleraría aquello”,etc, además de cocinar con sus recetas, enviarle sus notas del recetario, todo lo que le había enseñado de las plantas, es el personaje alrededor de lo que se mueve todo.
    El chico está totalmente perdido en la vida, no sabe lo que quiere o puede hacer con su vida lo vemos cuando nos dice: “a partir de ahora, ¿no será cosa de ir avanzando paso a paso hacia la tumba?”,”fundar un hogar no es para mí”, cuando con veintidós años, no sabe nada de la vida ni ha salido nunca de su casa, ni ha tenido ninguna relación excepto el encuentro casual en el invernadero, parece que tampoco de amistad.
    Aún así, lo único que tiene claro, a pesar de su nula experiencia, supongo que a través de la relación con su madre, es que las mujeres son muy diferentes y mucho más complicadas:”las mujeres tienen memoria de elefante, recuerdan tragedias de hace doscientos años”,”qué lejos están dispuestas a escuchar por seguirme”, “no sabía qué papel me había reservado ella como padre”, “las mujeres siempre tienen algún plan, y ya lo han organizado todo antes que te des cuenta”.
    Muy curioso el nombre de Flora Sol, la naturaleza floreciente, el calor del sol,como contraste con Malpaís, y símbolo de esperanza.
    La llegada al Monasterio, nos la describe casi como la llegada aun Paraíso terrenal en la pág. 207. “allá en lo más alto, envuelto en maravillosos colores, históricos jardines, un dialecto en extinción…”, casi una llegada al Cielo religioso.
    Y por fin, el deseado jardín, que encuentra destrozado y hay que reconstruirlo desde cero. Lo que supongo que realizará a partir de ahora, al mismo tiempo que va reconstruyendo su propio yo interior y que finalmente al igual que el jardín, volverá a organizar y encaminar su vida, mientras trabaja y madura.
    De gran belleza me parece el lenguaje ten elaborado, tierno y etéreo que utiliza, que te va llevando a lo largo de la historia, como dice Silvia:” lo sencillo esconde y calla más de lo que dice”.
    Ahora la situación le cambia total e inesperadamente, veremos donde le lleva…
    Saludos.

  9. Miranda 17 de abril de 2015 a 4:21 #

    Un libro bastante cautivador, que nunca hubiera leído por mi misma, por la autora a la cual desconocía, gracias Chus.

    Estoy de acuerdo con Kelly, en la inexperiencia de vida que tiene Lobby. Me siento identificada en este punto de descubrirse asi mismo y no saber cuál es el siguiente paso que debe darse. Cuando quieres alejarte de lo que conoces hasta el momento, y descubrir que hay más allá.
    Me parece que esto es lo que trata de buscar en su viaje donde debe descubrir que papel ocupa en este mundo, un viaje de conexión con su madre por medio del jardín que ella le mostró. Tratando de manejar los sucesos inesperados (la muerte de su madre y la paternidad inesperada).

    Muy enternecedora la escena del nacimiento de su hija. Un libro donde está presente el ciclo de la vida, nacer, crecer, morir. El nacimiento de Flora Sol, la etapa de crecimiento interior de Lobby y la muerte de su madre. Las impactantes escenas de ambos accidentes, son bruscas y a la vez muy puras.

    El modo sencillo y poético de narrar la naturaleza en su viaje en auto hace que me traslade. Todas esas coincidencias de nombres y fechas imagino tienen una respuesta en la segunda parte de este magnífico libro.

    ¡buena lectura a todos!

  10. Anna Cristina 19 de abril de 2015 a 20:57 #

    El viaje que emprende Lobbi como viaje de vida y descubrimiento.La relación que tenia con su madre me parece bellísima y entiendo que su muerte, trágica, repentina, le lleven a querer huir, aunque mas que una huida me parece un alejamiento temporal, un poner distancia para encontrarse a si mismo. Encontrar respuestas a sus dudas vitales: la muerte, el cuerpo, la sexualidad, la paternidad, el hogar…su futuro. Lobbi me parece, a sus 22 años, y aunque a él no se lo parezca, de una madurez excepcional. Que nos hable él directamente en primera persona nos permite saber, sentir, todos sus pensamientos. Yo lo encuentro sincero y muy valiente. Hay dolor, tristeza, pero no hay ira, no hay rabia, hay esperanza.

    La relación con el padre Tomas es muy interesante y me seduce esta idea de entender la vida a través de películas, buen cine! (Yo te saludo, Maria de Godard -1985, Azul de Kieslowski – 1993, El séptimo sello de Bergman – 1957, Dias sin huella de Wilder – 1945).

    De las coincidencias de fechas y nombres…que azar tan bonito…que une destinos, que enlaza vidas.

  11. Angeles 20 de abril de 2015 a 23:47 #

    Lobbi es asombrosamente sabio y maduro a su edad la conexión con su madre parece cosa de almas gemelas por eso quiere recuperar la antigua rosaleda y lograr que florezca la rosa cándida allí para culminar la obra de su madre, asume la paternidad como cualquier otra cosa que le venga en la vida,a mi no me parece una huida en absoluto me gusta su masculinidad es valiente y tierno sabe lo que quiere exactamente en el presente trabajar en contacto con la naturaleza su filosofia de la vida es un ejemplo para todos

  12. carmelaeneslovenia 20 de abril de 2015 a 23:48 #

    Hola compañeros!

    Antes de nada quería comentar que me ha parecido muy acertada la frase de Marta: “Las plantas requieren cuidados pero no explicaciones”. Es una muy buena reflexión.

    Poco tengo que añadir después de vuestras palabras.

    Lo que más me llama la atención es la relación con su propio cuerpo que parece estar “apagado”, no ser más que un trozo de carne en la que habita. No le interesa demasiado el sexo ni le preocupa no tenerlo (“El paquete de diez (preservativos), me podría durar varios días o varios años”). Es un chico lleno de dudas serenas, dudas a las que quiere dar respuesta aunque parezca que esté huyendo de ellas.

    El relato está escrito de una manera exquisita ya que consigue hacer grande y notoria una historia relativamente sencilla, la crónica de una vida cualquiera. Por eso creo que no es difícil encontrar algún punto de conexión con el personaje ya sea a través del sexo o de la muerte, temas que de un modo u otro todos tenemos presentes en nuestras vidas y en los que yo personalmente pienso bastante.

    Empiezo ya mismo con la segunda parte del libro 🙂

  13. rosario 22 de abril de 2015 a 1:11 #

    hola me he leido esta novela de un tiron una vez que se empieza es casi imposible detenerla. debo reconcer que Audur Ava Ólafsdóttir ha conquistado mi corazon con esta novela que a simple vista parece tan sencilla pero no lo es. He llegado a querer a nuestro pelirrojo que no es mas que un chico buscando su camino que se anda buscando asi mismo por ahi, Es una obra muy visual uno puede ver lo que se describe los paisajes la comida. Me ha parecido interesante la conexion de lobbi con las plantas, parece hallarse mas cercano a ellas que a las personas, pese a que es su hermano el autista, presenta disfuciones para comunicarse con los demas. desde el principio su relacion o su no relacion con ana parece estar marcada por esa dificultad para comunicarse, parece haber tanta vida interior en nuestro pelirrojo pero que no le es facil exteriorizar, parece estar huyendo de todo. el viaje hacia el monasteio es muy interesante como vamos descubriendo cosas de su vida a traves de sus compañeros de viaje. me ha gustado mucho

  14. fjbarral 23 de abril de 2015 a 12:28 #

    La novela me recuerda a otra que leímos (“El palacio azul de los ingenieros belgas” de Fulgencio Argüelles), en el que el protagonista también era jardinero y sufría un proceso de descubrimiento personal, éste tomaba los asuntos de una forma simple pero cargada de sentimiento. En el caso de la novela que nos ocupa no llega al lirismo y profundidad de la citada pero apunta maneras. De forma que a través de una escritura sencilla, pero de forma completamente intencionada, nos va dirigiendo a un mundo interior de descubrimiento por una interpretación sencilla y honesta de la realidad, hacia un fondo de sentimientos.
    Nuestro protagonista sale de su país afectado por la pérdida de su madre que había iluminado su vida en un territorio árido y que le había permitido ilusionarse más allá de la realidad que los rodeaba, en las que se asentaban también su padre y hermano gemelo. Tras su pérdida, tiene que encontrar sólo su camino, y busca la tarea de reconstruir una antigua y famosa rosaleda. Se trata de toda una simbología que nos llega directamente sin pasar por la razón en la lectura de esta historia, de forma que la novela constituye una forma de estanque claro pero que nos permite ver y acceder a los recovecos del fondo, con mayor o menor claridad.
    Aunque inicialmente se basa más en el diálogo o incluso en una especie de tercera persona, enseguida se define como una narración en primera persona pero contada por el protagonista a sí mismo pero como si fuese otro, por lo que apunta modos de tercera persona o de forma que se relatase unos hechos pasados usando el tiempo presente. De todas formas, esta forma de contar la historia consigue que nos sintamos más involucrados y que junto con la ya comentada estudiada sencillez creo que es una de sus más importantes bazas. No obstante, es demasiado inconstante, alternado párrafos bastantes simbólicos y llenos de significado, con otros meramente descriptivos que aportan poco o casi nada, y este aspecto lastra la novela haciéndole que pierda mucha profundidad.

  15. Ciberclub de lectura 23 de abril de 2015 a 12:47 #

    Qué interesante la información sobre el posible lugar de la rosaleda, Francisco! Se nota que te has documentado a fondo y, la verdad, suena muy posible. Yo pensé en Italia pero también en Francia. Aunque la autora no ha querido desvelar el lugar, posiblemente no se lo ha inventado. Normalmente hay una labor de información muy exhaustiva detrás de los libros.
    Gracias!!

  16. Ciberclub de lectura 23 de abril de 2015 a 14:02 #

    Excelentes comentarios todos!
    Qué nivel de análisis tan profundo, interesante y cuánto aportáis al club!
    Estoy encantada con vosotros!
    Gracias!!

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